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Archivo para Septiembre, 2015

Lo normal

Domingo, Septiembre 27th, 2015

Bueno, ya casi está. Mañana vota Cataluña y sabremos algo. Quizá no mucho. Pero, al menos, la tortura de estos días bajará de intensidad o empeorará hasta la locura. Hay dos cosas que Artur Mas ha conseguido plenamente con la ayuda inestimable del Gobierno y de los medios de Madrid. Y las dos eran muy difíciles. Primero, los votantes votarán con mentalidad de plebiscito, aunque técnicamente se trate de elegir un Parlamento autonómico. Segundo, la cuestión catalana ha adquirido carácter internacional, algo que el independentismo buscaba con muy poco éxito hasta que Madrid hizo hablar a Obama, a Junker? a todo el mundo. Con el agravante apuntado por muchos expertos: al tratarse de un asunto que envuelve emociones y pasiones fuertes -patriotismo y miedo, amor y odio-, las declaraciones internacionales contrarias se perciben como agresiones que ayudan a cerrar filas y a subrayar el miedo que manifiesta Madrid al jugar tales bazas. Hasta aquí, 2-0 para Mas.

Pero mañana sabremos si las urnas confirman las encuestas y cómo queda el marcador. Esa es otra. Como las empresas de sondeos se apoyan en una metodología de llamadas a teléfonos fijos, y estos tienen un uso marginal o han desaparecido, se produce un sesgo difícil de corregir. Lo que ya se ha visto en Gran Bretaña con Cameron se complica en el caso catalán por otras distorsiones: porque se vota un Parlamento como si se votara un referendo y porque el voto oculto, debido a la tensión social, tiende a dispararse. La encuesta definitiva, dice el tópico, será mañana. Ojalá, pase lo que pase, el lunes vuelva la normalidad: sin rencores, sin intentar recuperar por otras vías lo que los votantes hayan negado a cada cual.

La Voz de Galicia, 26.septiembre.2015

Fascinante

Martes, Septiembre 22nd, 2015

(me he despistado: perdón por el retraso)

Hay algo que me fascina del viaje que comienza esta tarde el papa a Cuba y Estados Unidos, y tiene poco que ver con el proceso de deshielo entre ambos países o con la función mediadora de Francisco. Según casi todos los analistas fiables, en Cuba le espera una acogida cálida y repleta de esperanza. Pese a que la Iglesia lleva casi cincuenta años sometida a marginaciones y persecución en la isla, el sesenta por ciento de los cubanos se declaran católicos, aunque muchos de ellos ni siquiera están bautizados. Ven en Francisco un amigo capaz de promover la libertad que ansían, mucho más allá de la liberación de los 3.500 presos que ha prometido el régimen para celebrar su visita.

En Estados Unidos, sin embargo, líder de los países libres, el papa ha perdido 17 puntos de popularidad: 59 frente a los 76 del año pasado, aunque el respaldo de los católicos es contundente, casi del noventa por ciento. Conservadores y progresistas recelan de lo que pueda decir sobre los errores del capitalismo, porque suponen que renovará las críticas a «la lógica de las ganancias a cualquier costa», políticas de emigración, distribución de la riqueza, familia o libertad religiosa.

Dos regímenes contrarios, dos culturas casi opuestas, dos Gobiernos que no tienen nada que ver: la gran potencia occidental y una pequeña isla pobre pendientes de lo que diga o calle un hombre que se respalda solo en la autoridad del Dios que representa. Fascinante, insisto. Aunque al final, como siempre, coparán las noticias los grupúsculos de uno u otro lado que intentarán salir de su insignificancia vampirizando lo verdaderamente relevante: esas multitudes deseosas de escuchar una voz experta en humanidad.

La Voz de Galicia, 19.septiembre.2015

Dronear

Sábado, Septiembre 12th, 2015

Un amigo se equivocó al grabar el mensaje de su contestador automático y, si no atendía, saltaba el siguiente mensaje: «Soy fulanito de tal, en este momento no puedo entenderle?». Si no fuera porque las personas que me llaman no lo merecen, lo pondría hoy en mi contestador automático o de estado permanente en WhatsApp. Esta semana me ha ocurrido mucho con todo tipo de asuntos, pero como dispongo de poco espacio, me referiré solo a uno: a las propuestas de intervención en Siria.

Parece que hay un cierto acuerdo en que, si no se hace algo, las matanzas y las riadas de refugiados se multiplicarán. A esto contesta Cameron con promesas de bombardear Siria, Hollande dice que ya han empezado los vuelos de reconocimiento para hacer lo propio. Y el premio nobel de la paz Barak Obama amenaza con más fuego de sus drones. Es decir, los tres anuncian más muertes inocentes y más refugiados. Mientras, nuestro ministro Margallo proclama que es la hora de negociar con Asad: es decir, quiere darle tiempo para que produzca más muertos y refugiados.

Claro que hay que negociar, pero si de verdad se desea detener el desastre habría que comenzar por impedirlo con una fuerza de interposición o creando –ya hay argumentos muy autorizados que lo piden– una zona de exclusión aérea. Es decir, no bombardearlos y evitar que los bombardeen, que no mueran más mientras se buscan soluciones para un problema que se ha dejado pudrir. Pero lanzar bombas es fácil y seguro y, sobre todo, con menos costes de opinión pública -o sea, de votos-, porque solo se ponen en riesgo las vidas de los sirios. Nada más cobarde que un bombardeo. Con drones, ni te cuento.

La Voz de Galicia, 12.septiembre.2015

Lloramos

Sábado, Septiembre 5th, 2015

Alguien me señaló la foto en la página web de La Voz y se me escapó un «¡Ay, Dios mío!». Luego me quedé a solas con la imagen, remirándola. Me indigna que se publiquen imágenes en las que aparece rebajada la dignidad de las personas o que fomenten esa pornografía del dolor a la que nos hemos vuelto adictos. Pero a los diez segundos de contemplar la foto, me pareció bien que se publicara. No se le veía del todo la cara al niño: parecía reposar sobre las olas que morían en la playa en la misma posición que, muy probablemente, adoptaría para dormir en su cuna: boca abajo, la cabeza algo ladeada, los brazos a los costados y las manos hacia el cielo, las rodillas flexionadas. Parecía dormir sobre las olas. Una foto serena, casi poética, pero capaz de inquietar. ¿Por qué?

¿Por retratar a un niño muerto? No. ¿Por retratar a un refugiado muerto? No. Los pornógrafos del dolor ya nos habían expuesto a muchas fotos de esas, demasiadas. Estamos vacunados. La serenísima foto inquietaba porque mostraba a un niño idéntico a los nuestros: piel (sí, he escrito piel) y vestimenta incluidas. Pero si el niño era como los nuestros, entonces nosotros podríamos haber sido sus padres y, por fin, quizá durante unos segundos llegamos a percibir en carne propia la tragedia. Apenas un roce.

Lo malo es que ahora el drama solo tiene tres soluciones posibles: ir allá y detenerlo, acogerlos a todos o dejarlos morir. Para lo primero y lo segundo se precisan coraje y generosidad. Así que de momento los dejamos morir. O luchamos o compartimos o los abandonamos. El resto son monsergas y sentimentalismos, lágrimas que nos hacen sentir buenos solo porque lloramos. Aunque continuemos sin hacer nada.

La Voz de Galicia, 5.septiembre.2015