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Archivo para Junio, 2015

Besar el pan

Sábado, Junio 20th, 2015

No hace tanto desde que en nuestros pueblos y ciudades nadie tiraba un pedazo de pan sin antes besarlo. Y a todos los mayores de cincuenta años nos han inculcado desde niños que no se podía dejar comida en el plato. Apenas tres decenios atrás, quizá cuatro, ni siquiera existían las cosas desechables: todo se reparaba o se aprovechaba para otra función menor. Alguno pensará que eran modos culturales forzados por la escasez o por una tecnología todavía incapaz de producir cosas nuevas y baratas, cosas innecesarias cuya vida se agota pronto, que deben ser sustituidas en cuanto aparecen otras que mejoran apenas su diseño o sus capacidades. Pero no, aquellos modos culturales no los parió la escasez, sino la idea de que el mundo no nos pertenece más que un poco, la idea de que cuando tirábamos la comida se la estábamos robando a alguien, que el que se sirve de más es un señorito egoísta que solo piensa en sí mismo.

Por eso era tan urgente esta encíclica que acaba de publicar el papa, en la que repite una y otra vez el mismo estribillo, a veces, literalmente: «La existencia humana se basa en tres relaciones fundamentales estrechamente conectadas: la relación con Dios, con el prójimo y con la tierra». De modo que «la degradación ambiental y la degradación humana y ética están íntimamente unidas», y siempre lastiman de manera más aguda a los débiles, a los pobres.

Desde algunos entornos neoliberales se está criticando mucho esta encíclica, a la que acusan de amalgama confusa de cientifismo, ecologismo y misticismo católico. Parece lógico desde una perspectiva que no admite más limitación para el obrar humano ni más fin que la conveniencia inmediata de cada cual.

La Voz de Galicia, 20,junio.2015

Entender Podemos

Sábado, Junio 13th, 2015

Leí hace dos semanas el artículo de Pablo Iglesias en New Left Review, titulado Understanding Podemos (Para entender Podemos) y pensé que el líder del nuevo partido había cometido un grave error al publicarlo. Supuse que en los días siguientes se produciría un alud de comentarios, pero no. Ha pasado prácticamente inadvertido. Quizá porque es largo, 15 páginas, o porque está en inglés. O porque no dice nada que no hayan advertido antes sus críticos. Aunque la ausencia de glosas quizá se deba a que en este país no existe discusión intelectual, política o de otra índole. Como Pablo Iglesias lo sabe, escribe con desparpajo sorprendente sobre sus tácticas que, por cierto, incluyen la reducción del diálogo público a las tertulias televisivas, a las que concede mucha más importancia que a las redes sociales, como si quisiera hacer buena aquella frase que se atribuye a Unamuno: «Cuanto menos se lee, más daño hace lo que se lee». Es decir, cuanta más tele, más daño te harán luego los 140 caracteres de Twitter procedentes de los que ven mucho la misma tele y leen los mismos pocos libros o periódicos.

Del artículo me preocupan algunas cosas. Pero por falta de espacio me quedaré con una: la bipolarización que busca para facilitar el enfrentamiento y su victoria. No lo digo yo, lo dice él. Se define como «izquierda radical», pero reconoce que oculta su programa, no porque se haya moderado, sino porque: «En este momento no tiene sentido centrarse en polémicas que nos alejarían de la mayoría, que no está a la izquierda. Y sin mayoría, no es posible tener acceso a la maquinaria administrativa que nos permitiría disputar estas batallas en otras condiciones». Como lo leen.

La Voz de Galicia, 13.junio.2015

Cuidadores

Lunes, Junio 8th, 2015

Una cultura es el modo de pensarse que tiene un pueblo, el concepto sobre nosotros mismos que opera por debajo de todo lo que hacemos públicamente o a escondidas, lo que consideramos bueno y malo, apropiado o inapropiado, bello o feo. La cultura se cocina con tres ingredientes básicos que, mezclados en diversas proporciones, dan lugar a visiones del mundo muy diferentes: la concepción del hombre y de la mujer, la idea de Dios (o su negación) y la manera de entendernos con la naturaleza. De ahí que este último elemento, como los otros, deba tener un tratamiento relevante en la educación de cualquier persona. Los antiguos temían la naturaleza y la convertían en dios para defenderse de ella: el sol, la luna, los grandes ríos, el mar. Para los contemporáneos ya no parece tan amenazante: la percibimos como a nuestra disposición, explotable, un medio más de hacer dinero. Y terminamos por perderle el respeto y por destruirla, que es otra manera de perdernos el respeto y de destruirnos.

Esta semana, mientras preparábamos la fiesta de Voz Natura que se celebra hoy en Culleredo, he podido palpar el despliegue de imaginación, recursos y actividades con el que los 3.000 profesores del programa han movilizado a 56.000 niños de toda Galicia: huertos escolares, limpieza de playas, plantaciones, acciones de reciclado, etc. Y todo eso, mientras aprendían inglés o gallego, ciencias naturales, dibujo y artes plásticas o geografía.

Hoy lo celebraremos a lo grande, como quien celebra la cosecha, con un día entero de fiesta, una gran exposición y premios que nunca podrán compensar la labor de tantos chavales y profesores. Es su día y nada les alegrará tanto como verles por allí.

La Voz de Galicia, 6.junio.2015