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Archivo para Febrero, 2015

Idealistas

Sábado, Febrero 28th, 2015

rios artículos intentan explicar esta semana por qué el yihadismo exhibe la asombrosa capacidad de entusiasmar y reclutar a miles de jóvenes occidentales, musulmanes en su mayoría, pero también algunos conversos. Matanzas y decapitaciones, secuestros y torturas, todo el despliegue de crueldad sobre el terreno y en Internet atraen con fuerza a unos chavales y chavalas que, teóricamente, viven en una sociedad más humana y avanzada, más compasiva. Los articulistas se preguntan cómo es posible: por qué estos chicos prefieren la brutalidad al refinamiento de la cultura occidental.

La respuesta fácil, que se trata de menores con poco entendimiento y fáciles para las demoníacos encantos de la propaganda yihadista, no se sostiene: parece que en su mayoría responden a perfiles de carácter y capacidad por encima de la media. Simplemente, han optado por la subcultura más cercana entre las muchas subculturas nihilistas que abrazan sus iguales, también en Internet.

Desde enfoques y bases antropológicas distintas, los articulistas concuerdan en la misma causa: la incapacidad de nuestra cultura para ofrecer a los jóvenes sentido, que es lo que más necesitan, algo por lo que valga la pena luchar y sacrificarse, una noción del bien. La mística del consumo proporciona exactamente lo contrario. Otros apuntan también que el multiculturalismo cerril ha disuelto cualquier pretensión moral. Si todo debe ser respetado, todo vale. De ahí que el vídeo de una decapitación pueda resultar ominoso para unos chicos e inspirador para otros.

No habría que culpar a los yihadistas, concluyen, sino a esta sociedad sin coraje, incapaz de alentar ideales que llenen de sentido toda una vida.

Publicado en La Voz de Galicia, 28.febrero.2015

Democracia menguante

Sábado, Febrero 21st, 2015

Una vez le preguntaron a Gandhi qué pensaba de la civilización occidental. Respondió: «¿Civilización occidental? Sería una buena idea». Hoy no resulta tan gracioso. Hemos pasado de un tiempo en el que Estados Unidos parecía poder arreglarlo todo a otro en que nadie quiere arreglar nada. Un tiempo sin coraje. Da igual que Putin se coma a bocados Ucrania saltándose a la torera todas las leyes internacionales o que Boko Haram y el Estado Islámico degüellen de uno en uno, de quince en quince o que martiricen a miles de cristianos en Nigeria o en Irak; da igual que Turquía vuelva a la condición de régimen autoritario, que el Egipto actual sea peor que el de Mubarak o que Maduro detenga porque le da la gana a sus opositores políticos. Sin contar, por supuesto, las barbaridades del régimen chino. ¿Cómo responden Estados Unidos y Europa? Con enérgicas protestitas perfectamente medidas y alguna sanción económica tibia.

Esto explica el resurgir del autoritarismo en el mundo. Después de 30 años de expansión, la democracia pierde presencia en el mapa, según un estudio recién publicado por el profesor Larry Diamond, experto en la materia de la Universidad de Standford. Otro tanto ocurre con los indicadores de libertad, menos en los países occidentales. Los dictadores viven más sueltos.

Diamond lo atribuye a los malos índices de buen gobierno, transparencia y corrupción -peores en todas las áreas del mundo- y a la falta de energía de las democracias occidentales, polarizadas y políticamente bloqueadas. Como si desde el fin de la guerra fría nos hubiéramos quedado sin política y sin políticos, sin más ideales que el consumo, sin energía más que para protestar por lo nuestro.

Publicado en La Voz de Galicia, 21.febrero.2015

San Valentín

Sábado, Febrero 14th, 2015

No pensaba farfullar ni media línea sobre las sombras esas del tal Grey. Primero, porque no escribo sobre libros que no he leído (y en este caso) ni leeré. Segundo, porque tampoco escribo sobre películas que no he visto (y en este caso) ni veré. Y tercero, porque la crítica negativa no impidió, sino que más bien disparó las ventas millonarias de esos libros y las preventas increíbles de la película. Si, pese a lo dicho, llevo ya todo un párrafo, culpen al miedo. Eso es: escribo por miedo.

No me asusta la vulgaridad, que me parece poco menos que inevitable. Ni me asusta que hurgar en ella se haya convertido en uno de los negocios más rentables del planeta. Me asusta que la vulgaridad se haya extendido tanto que ya no se la reconozca como tal, y que los más jóvenes piensen que se trata de un estándar digno de imitación. En este caso, la Universal recuperará en un fin de semana los millones de dólares invertidos en la peliculita y en su promoción, sin preocuparse del daño seguro que producirá, especialmente entre los adolescentes, al legitimar el acoso, el sometimiento y otras formas de agresión sexual. Me asusta también la contradicción: todo un discurso contra la creciente violencia machista, carísimas campañas institucionales, declaraciones y manifiestos se demuestran ahora falsos o hipócritas ante la escasa contestación.

Pero lo que realmente me ha llevado a completar esta columna es que se presente como un regalo de San Valentín. El pobre santo siempre se ha visto rodeado de cursilerías y horteradas, comprensibles en los enamorados. Pero esto es otra cosa. Porque nada puede provocar tanta infelicidad como una falsa idea del amor. Eso sí que da mucho miedo.

Publicado en La Voz de Galicia, 14.febrero.2015

Otro modelo

Sábado, Febrero 7th, 2015

Da igual que las carreras se estructuren en tres o veinte años, porque la Universidad está muerta. No solo en España. Pero aquí, además, se comporta como un agujero negro que succiona, para nada, ingentes recursos. Eso sí, preferiría que Wert no enredara con tonterías y, si quiere hacer algo valioso, que empiece por replantear el modelo entero: el que sustituirá la Universidad dentro de unos años.

La Universidad ha perdido el norte tanto en sus contenidos como en su estilo. En los contenidos, porque ha abandonado las humanidades y la ciencia (la teoría) en favor de la mera técnica (la práctica), de modo que se ha convertido en una especie de formación profesional de menos calidad que la auténtica formación profesional. En el estilo, porque se ha politizado: lo que prima, entre los profesores, no es la discusión educada en torno al conocimiento o la verdad, sino el control de parcelas de poder a menudo ridículas. Y ni a los alumnos ni a los profesores les quedan horas, entre tanto trabajito absurdo y tantas clases, para gastar una tarde en el bar discutiendo. Del tiempo para leer y estudiar, ni hablamos.

Consecuencias: de jardín de la libertad del pensamiento y la originalidad, ha devenido en labrantío obtuso y violento del discurso dominante, que luego se traslada sin crítica -la Universidad era el lugar de la crítica- al resto de la sociedad. La investigación se desarrolla cada vez más en empresas o instituciones no universitarias. Y hay que cambiar los planes de estudios cada poco -con los mismos profesores, claro-, porque, como las técnicas envejecen deprisa, la universidad siempre va por detrás. Piensan que consiste en eso «acercarse al mercado laboral».

Publicado en La voz de Galicia, 7.febrero.2015

El post que resucita todos los 2 de febrero

Lunes, Febrero 2nd, 2015

La marmota y la candelaria