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Archivo para Diciembre, 2014

Navidad y niños

Lunes, Diciembre 29th, 2014

Aunque el alumbrado público las anuncia antes, comienzo a percibir la llegada de las fiestas navideñas por la subida brusca del nivel de afabilidad. Primero, en el tráfico: casi desaparecen los bocinazos, los malos gestos, y nos volvemos de pronto comprensivos, pensamos que el otro tiene prisa o que se ha equivocado y que eso le pasa a cualquiera. Y luego, en la calle, en los autobuses y tiendas, en todas partes desaparece la sospecha y la gente mira bien, amablemente. Explica Josef Pieper que la afabilidad nunca puede ser exigida, no es un derecho del otro, pero que sin esta virtud resulta imposible la vida social.

Hablamos, por tanto, de un regalo que hacemos o nos hacen y que produce alegría en quien lo dona y en quien lo recibe. Una alegría contagiosa que se expande veloz como una epidemia. Curiosamente, salvo la artificial, la alegría no podemos fabricárnosla. Dependemos de los otros y de cuánto seamos capaces de ofrecerles. Por eso la alegría es íntima del amor: «Quien no ama a nadie ni a nada no puede tener alegría por muy desesperadamente que la busque, ya que en tal situación adquiere toda su fuerza la tentación de engañarse con el paraíso artificial». Pieper otra vez.

Este es el misterio de la Navidad, que Dios ha querido explicar haciéndose niño, es decir, pequeño, frágil y dependiente: alguien que nada puede ofrecernos, salvo la alegría de verlo y atenderlo. Por eso una Navidad sin Niño o sin niños puede pasar fácilmente de Navidad a francachela. Si perdemos la sensibilidad con los niños, lo perdemos todo, empezando por la alegría. De ahí que Francisco haya dedicado casi entero su mensaje de Navidad a los niños maltratados, explotados, abusados.

Publicado en La Voz de Galicia, 27.diciembre.2014

Buenas noticias

Domingo, Diciembre 21st, 2014

Cuando el presidente de los Estados Unidos cae por debajo del 37 por ciento en popularidad, no suele recuperarse -históricamente, nunca ha sucedido- y se habla de «presidencia fallida». Si encima pierde el Congreso y el Senado, el presidente en esa situación queda sin capacidad de obrar y suele pretender un hueco en la historia concentrándose en la política exterior. Pero sus interlocutores -previendo un cambio de persona e incluso de partido- tienden a concederle poco crédito o a ningunearlo. Por eso resultan agónicos los finales de las presidencias fallidas. Sin embargo, el acuerdo alcanzado con Cuba puede redimir a Obama. Y no solo por Cuba.
La nueva relación de Estados Unidos con La Habana, de entrada, debilita la posición de Venezuela. El chavismo se sustenta sobre cuatro grandes apoyos: el popular, la producción petrolera, el Ejército y una relación privilegiada con el Gobierno cubano. Los tres primeros andaban ya muy mermados: ni el apoyo popular, desabastecido, se mantiene en los niveles de hace unos años ni el Ejército anda tan unido y la caída del precio del petróleo ha arrasado las cuentas del país. Ahora se desmarca Cuba, incapaz de carburar sin el petróleo que le regalaba Venezuela.Parece que también Maduro ha iniciado gestiones para restablecer las relaciones diplomáticas con Estados Unidos. Confío en que los republicanos no difieran ni impidan el final de ese bloqueo absurdo que solo ha producido sufrimiento. Si todo va bien, millones de personas atrapadas por sus gobiernos en Cuba y en Venezuela, o exiliadas en Estados Unidos, vivirán un cuento de Navidad. Y quizá pueda recuperarse, por primera vez en la historia, una presidencia fallida.

Publicado en La Voz de Galicia, 20.diciembre.2014

Torturas

Sábado, Diciembre 13th, 2014

Se ha levantado un barullito donde esperaba yo un gigantesco revuelo. También se lo temía la administración Obama, que había reforzado la seguridad en medio mundo. Pero ha quedado todo en un casi nada. En Occidente no nos hemos escandalizado tanto como se podía prever, quizá porque las películas, las series y otros discursos culturales y políticos nos habían acostumbrado a la idea de que la CIA tortura. O porque empezamos a hartarnos de ese acuchillamiento sistemático que nos infligimos. Por su lado, los islamistas fanáticos degolladores de rehenes se ve que tienden a disculpar más fácilmente la tortura que la caricatura. Y los chinos no están para quejarse: sin que se monte siquiera el barullito que ha provocado lo de la CIA, acaban de anunciar que dejarán de utilizar los órganos de los presos para lucrarse con los trasplantes.

Hubiera preferido algo más de jaleo en esta parte del mundo, aunque el origen del informe me parezca oscuro y su publicación, innecesariamente arriesgada. Más jaleo, porque conviene defender sin fisuras la dignidad de todos los hombres. Y la tortura, en cualquier formato, con cualquier fin, envilece tanto al torturador como al torturado. Ni siquiera admitimos esa violencia contra los animales.

Por eso, lo que más me molesta del informe del Senado es su énfasis en que esas prácticas no dieron resultados. Se ha comprobado hace mucho que la tortura como sistema de interrogatorio no ayuda a obtener información confiable, porque el dolor nubla la mente o, para evitarlo, induce a inventar lo que en realidad no se sabe. Pero aunque funcionara, aunque fuera eficaz, no podemos torturar. El drama radica en que ya no nos acordamos de por qué.

Publicado en La Voz de Galicia, 13.diciembre.2014

Relacionado: La normalización de la tortura

Respetarse

Sábado, Diciembre 6th, 2014

Esta página recogía ayer la historia de dos hombres: uno había perdido el bolso de su mujer, el otro lo había encontrado y se lo había devuelto sin abrirlo. Se trata de un relato refrescante en medio de las noticias, pero no infrecuente. Un día perdí la cartera en Valladolid y me la devolvieron intacta, pese a que llevaba más dinero del normal porque estaba de viaje. Siempre que lo cuento, alguien corresponde con una anécdota similar. En la entrevista de ayer, Alfonso Andrade le preguntaba a Constantino Chao cómo se sentiría si no hubiera devuelto el bolso: «Tendría unos remordimientos enormes. De hecho, lo pasé mal al pensar cómo estaría sufriendo quien lo había perdido». A eso siempre le hemos llamado conciencia.

En el equipamiento humano, la conciencia viene de serie, pero hay que configurarla para que responda bien. Y aun así, requiere mucho mantenimiento o se deforma. Una conciencia auténtica no escuchada termina por callar, si no se pervierte antes. Los dos entrevistados de ayer aluden a esto: «El que devuelve un bolso lo lleva en los genes, aunque también está la educación, lo que aprendemos en casa», decía Antonio Míguez.

La calidad de la conciencia depende del concepto que cada uno tiene de sí mismo y de los demás. Algo a lo que contribuyen muchos elementos culturales. Es difícil, por ejemplo, que un niño o una niña que se han criado viendo pornografía respeten o se hagan respetar. Quien no se respeta se corrompe inevitablemente de mil maneras. También, quien no respeta a los demás, incluso a los que no quieren ser respetados. La conciencia auténtica conserva la sensibilidad, previene el embotamiento. Ahí reside la clave de la lucha contra la corrupción.

Publicado en La Voz de Galicia, 6.diciembre.2014