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Archivo para Junio, 2014

Para qué sirve una guerra

Sábado, Junio 28th, 2014

La crisis de Ucrania empieza a diluirse en la torrentera informativa. Quizá, porque se descuenta que ni Rusia invadirá Ucrania ni esta recuperará Crimea. Es decir, se percibe que no pasa nada, como si los cientos de muertos no contaran, como si el miedo no mordiera, como si la gente concreta no importara a nadie.

Dicen que esa crisis solo conviene a Putin para despistar con el viejo truco del enemigo externo a un pueblo en crisis social y económica, bastante más harto que el nuestro. Pero las guerras, como apuntaba Francisco en su entrevista con Cymerman, sirven también para otras cosas: “Descartamos a toda una generación por mantener un sistema económico que para sobrevivir debe hacer la guerra… Pero como no se puede hacer la Tercera Guerra Mundial, entonces se hacen guerras zonales. ¿Y esto qué significa? Que se fabrican y se venden armas”.

Las recomendaciones de los analistas geoestratégicos más conocidos, curiosamente, confluyen en una misma idea en torno a Ucrania: crear un cinturón en la frontera occidental de Rusia, desde Finlandia a Azerbaiyán. La OTAN sería poco útil en este escenario y una intervención a gran escala de Estados Unidos, también. Remedio: rearmar a esos estados, porque algunos ni tienen ejército y otros apenas podrían soportar medio ataque. Que paguen los que puedan –por ejemplo, Azerbaiyán, que al igual que Georgia acaba de anunciar importantes compras de armamento– y a los otros se les daría el crédito que necesiten.

Las palabras del Papa, citadas ayer por Vicente Lozano, continuaban así: “… Y con esto los balances de las economías idolátricas, las grandes economías mundiales que sacrifican al hombre a los pies del ídolo del dinero, se sanean».

Miedo

Sábado, Junio 21st, 2014

Leí el jueves el titular de una entrevista a Carolina Bescansa, cofundadora gallega de Podemos, y me asusté. Decía: «Se ha llegado ya al momento de que el miedo cambie de bando». Incluía dos palabras que detesto especialmente, «miedo» y «bando», pero luego el texto me pareció más que razonable. El titular, aunque fiel, quedó en falsa alarma.

El miedo siempre ha sido el gran argumento retórico de la lucha política y social: se ha utilizado sin pausa para definir las banderías por el sencillo procedimiento de infundir a los propios pánico del oponente, convertido no ya en adversario, sino en enemigo, alguien que debería ser evitado, batido, arrasado. Lo utilizó Suárez en aquel discurso famoso en el que advirtió muy serio que, si no le votábamos, llegarían todos los cataclismos asociados a la izquierda. Más tarde, ya instalado en el poder, el PSOE quiso asustarnos con una jauría de perros dóberman que simbolizaban el regreso de la derecha. Y así, a base de miedo y odio, iban llevando al país contra las esquinas, como si fuera imposible o impensable algún lugar de encuentro en un proyecto común. Por supuesto, los peores manejos del miedo no vinieron del PSOE o del PP, como todo el mundo sabe, así que no insisto.

Necesitamos un país sin miedo, en el que discutamos acerca de un futuro común, sin forzar encuadramientos basados en el odio, que termina por avivar conflictos y enfrentamientos menores. Comunicar significa integrar, no dividir. Intentar que los distintos se comprendan y convivan, crear comunidad. Es decir, un ámbito donde la palabra serena encuentre más espacio y aprecio que el eslogan y el insulto, donde quepa votar proyectos ilusionantes y no por miedo al otro.

Recreo

Lunes, Junio 16th, 2014

Necesitábamos un descanso y no podíamos esperar a las vacaciones, así que la Naturaleza nos ha enviado por fin un poco de sol, la Casa Real una coronación y la FIFA una copa del mundo. Habrá quien piense que son distracciones que nos apartan de lo esencial. Sin duda lo son, pero muy necesarias. Personalmente, agradezco sobre todo que haga sol: lo necesitaba. De los mundiales, suelo ver la final y minutos sueltos de algún que otro partido. De la coronación, no sé.

Quizá me vean cara de monárquico y a otros españoles no les suceda lo mismo, pero en los viajes al extranjero siempre hay alguien que me habla del rey o de la familia real, la mayor parte de las veces en un tono, digamos, simpático o favorable. Mis respuestas producen a menudo perplejidad. Los amigos brasileños, por ejemplo, bromean constantemente con mi falta de pasión monárquica. Antes me miraban con una cara que parecía extrañarse de que no supiera apreciar una herencia lujosa, como si mis abuelos me hubieran dejado un palacio de ensueño y no me diera cuenta de su valor. Últimamente, ya no. Siguen riéndose de mí, pero de otra manera, como si dieran la razón a mi escepticismo.

Pero acabo de cambiar. Y sin haber sido nunca monárquico ni siquiera juancarlista, prefiero que las cosas queden como están. No solo porque tengamos problemas más urgentes que desaconsejan introducir ahora inestabilidades nuevas, sino porque la fórmula se ajusta bien a este país nuestro, tan diverso y tan propenso a la radicalización de las masas, que necesita alguna instancia superior no partidaria que permita a todos andar a sus anchas, estén donde estén y piensen lo que piensen, sin sentirse víctimas o rehenes de nadie.

Publicado en La Voz de Galicia, 14.junio.2014

Fiesta

Lunes, Junio 9th, 2014

Pese al carácter bullicioso y jaranero que siempre se asocia con la palabra, una fiesta es algo muy serio. Los diccionarios apenas aciertan a recoger su sentido profundo, porque la fiesta, en el fondo, consiste en la feliz celebración del mero estar juntos: un grupo de amigos, un pueblo o todo un país, de la que se hace partícipe a todo el mundo que quiera compartirla. Quizá se conmemore algo o se recuerde a alguien, pero la fiesta siempre se traduce en reunión, en encuentro, muy frecuentemente para alegrarse con el final de un trabajo: por ejemplo, con el final de la cosecha recogida en común, algo que está en el origen de tantas.

Este el caso de la fiesta que Voz Natura convoca todos los años el primer sábado de junio en torno al Día Mundial del Medio Ambiente en Acea de Ama, Culleredo (A Coruña) y por la que pasaron el año anterior más de treinta mil personas. También aquí celebramos la cosecha: la realización de casi cuatrocientos proyectos medioambientales ejecutados por escolares de toda Galicia. Los resultados se exponen en un recinto que ya no da abasto, desbordado por maquetas, ingenios del reciclaje, pósteres explicativos y mil otras formas de expresión del ingenio de los chicos y chicas que muestran orgullosos su trabajo de todo un curso.

Ciertamente, el ambiente es de alegría, de fiesta grande: música, atracciones de toda índole, juegos y demostraciones, regalos, talleres… para celebrar que estamos juntos en un empeño decisivo para nuestra cultura, al que se invita a todos, empezando por los más jóvenes: el cuidado de la naturaleza, que es el modo primero y elemental de cuidar del mundo.

Publicado en la Voz de Galicia, 7.junio.2014