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Archivo para enero, 2014

Confitados

sábado, enero 25th, 2014

Almorzando ayer con amigos surgió una breve disputa sobre la guarnición de la carne que nos sirvieron. Había acuerdo unánime en que estaba deliciosa, pero uno de ellos se negó a reconocer que se trataba de naranja confitada. Para él, y para asombro de los demás, aquello era caqui y no había más que hablar, pese a que todo resultaba inequívoco salvo el color: tanto el sabor, como la forma, la textura de la corteza y de los gajos. En fin. Alguien propuso llegar a una solución consensuada y convenir en que se trataba de caqui con sabor a naranja. Lo dijo de broma, claro. Y también de broma comenté que parecía de cierto partido de izquierdas. Dije ese, porque me pareció que le picaría más. Pero un tercero añadió: «No sé por qué hablas de tal partido, porque todos lo hacen». Y tenía razón: no es un problema de partidos, sino cultural.

La noción de bien común ha sido sustituida por la de consenso, de modo que ahora el bien común es el consenso, y este, medido en términos de votos y poder, se considera independiente de la realidad de las cosas. Así, lo indiscutible ya no son los hechos o la verdad, sino el propio consenso. Lo democrático consiste en que la naranja de ayer sea aceptada como caqui con sabor a naranja y que el sentido común arree o se las apañe para sobrevivir a semejante locura.

Pero la realidad de las cosas permanece aunque se la ignore o disfrace. Es vengativa y termina por imponerse. A menudo tras procesos largos y dolorosos como la crisis demográfica que ya padecemos.

Publicado en La Voz de Galicia, 25.enero.2014

Rezagados

lunes, enero 20th, 2014

Pese a que en la lista de las diez personas más inteligentes del mundo publicada estos días figura solo una mujer, pese a que los referentes populares de la innovación son varones, Bill Gates, Steve Jobs, Mark Zuckerberg o Jeff Bezos, pese a todo, se extiende la preocupación de que los chicos están quedándose rezagados en el proceso educativo: el fracaso escolar se ceba en ellos y, desde los noventa, el porcentaje de chicas que completa, y con mejores notas, cualquier nivel educativo supera por mucho el de chicos, ahora también en el doctorado. La tendencia se agudiza en el caso de los más desfavorecidos: las afroamericanas de Estados Unidos, por ejemplo, tienen el doble de posibilidades de obtener un título universitario que los chicos de su raza.

En investigaciones empíricas recientes se comprueba que los chicos parten de un nivel similar o incluso superior, pero enseguida se complican, y sus profesores -sobre todo, profesoras- perciben un desempeño peor relacionado con dificultades de carácter y comportamiento. Las chicas adquieren mucho antes hábitos de trabajo, constancia y orden, por ejemplo, mientras que los chicos necesitan un apoyo específico en esos campos: más refuerzo en aspectos relacionados con la formación del carácter que en los meramente cognitivos.

Leo que británicos, canadienses y australianos han abordado abiertamente el problema del bajo rendimiento masculino con programas que ayudan a los chicos a ser más organizados y a mejorar su atención y compromiso: lecturas que les resulten más atractivas (ciencia ficción, fantasía, deportes, espionaje, batallas), más tiempos de recreo para que puedan expansionarse, más clases diferenciadas por sexos, y más hombres en el profesorado. Como para decirlo por aquí…

Publicado en La Voz de Galicia, 18.enero.2014

Actualización cuatro meses después: Las mujeres logran los títulos de secundaria más rápidamente

Vampirismo

miércoles, enero 15th, 2014

La columna que publico en el último Nuestro tiempo empieza así:

A muy pocos profesores nos gusta corregir exámenes o ejercicios. Tampoco a mí.  Disfruto cuando puedo trabajarlos con calma y a ratos, sin pegarme un atracón. Pero sufro. Lo paso mal, porque esos ejercicios dan la medida exacta de cuánto he conseguido enseñar o, mejor dicho, de cuánto he conseguido que aprendan. Hoy he corregido todo el día, he suspendido a casi todos y, por tanto, a mí mismo. El caso es que había diseñado un examen más fácil que el anterior, que también suspendieron casi todos. Quizá lo puse más fácil para no suspender yo. (leer más)

Balbuceos

sábado, enero 11th, 2014

La principal estrategia de la oposición contra el anteproyecto de ley del aborto fue descarada desde el principio: dividir al PP y mantener el asunto en los medios afines para suscitar la apariencia de un debate social. Parece que han conseguido las dos cosas o, al menos, la segunda: embarrar un supuesto diálogo con descalificaciones gruesas y ya muy manoseadas que permiten eludir el verdadero problema de fondo: si procurar la muerte de un no nacido nos incumbe, si dice algo sobre nosotros y nuestro sentido de la dignidad humana o si estamos ante una decisión puramente particular, privada, en la que el Estado no debe meterse.

Con la ley de Zapatero ocurrió lo contrario: el PSOE calló, rehuyó el debate en los medios y en el partido, se mantuvo unido y la aprobó sin cambios -ni siquiera aquel del consentimiento familiar para las menores-, ni diálogo, ni especial respaldo social: las encuestas de la época reflejaban un notable disgusto, al final, mayoritario, con el proyecto de ley. Carecen, por lo tanto, de autoridad moral para hablar ahora de imposición y falta de consenso.

Claro que eso no legitima al PP. Podría legitimarlo la defensa de los principios humanistas que dice representar. Debería explicarlos, sin miedo a decir que para ellos es más progresista proteger a los indefensos que matarlos, más progresista evitar un sistema anticonceptivo salvaje, más progresista considerar tan valiosa la vida de un discapacitado como la de cualquier otro. Podrían haber optado por la unidad y el silencio, como el PSOE, o por la unidad y explicaciones articuladas. Pero de momento se han quedado en la desunión y el balbuceo.

Publicado en La Voz de Galicia, 11.enero.2014

Indiferencia

sábado, enero 4th, 2014

Llevo unos días desconectado. Ayer encendí el ordenador para escribir estas líneas. Pensaba componer un texto festivo y leve sobre los Reyes Magos, los regalos y los niños. Antes de ponerme, me pasé por lavozdegalicia.es, como siempre hago, para enterarme de lo último. Mi humor cambió y se me fueron las ganas de escribir cualquier cosa amable. Todo por culpa de tres noticias que se juntaron en la primera página.

Las tres, sin contar la de Asunta, se referían a cuatro niños y me hicieron preguntarme una vez más qué nos pasa. Dos de los protagonistas, sin contar a Asunta, tenían 8 años cuando sucedieron los hechos, y los otros, 4 y 3. Dos niños y dos niñas. Tres de ellos fueron objeto de abusos, una por su padrastro o asimilado, y a la cuarta, la más pequeña, su madre la dejó sola en casa para salir con una amiga en Nochevieja. Un poco más arriba se noticiaba que habían quemado a una adolescente india después de violarla en dos ocasiones. La misma página recogía burlas a un discapacitado en un programa de televisión. Vampiros del dolor ajeno.

Este es el síntoma más profundo de la crisis: el desprecio por los más débiles, los menos capaces, los desasistidos, utilizados, exprimidos y, por fin, desechados, como los cien mil no nacidos que se van año tras año por los vertederos de las clínicas abortistas. Menos mal, que nuestra sensibilidad aún no se ha acorchado del todo. Menos mal que aún son noticia. Porque una civilización de la mera fuerza egoísta, indiferente, cruel y sin límites, inmisericorde, solo produce esclavos. Y ya tenemos más que nunca.

Publicado en La Voz de Galicia, 4.enero.2014