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Archivo para diciembre, 2013

Sacudidas

sábado, diciembre 28th, 2013

Casi en las últimas páginas de Las uvas de la ira, el padre de la familia se desmorona y reconoce ante su mujer, la verdadera protagonista de la novela, que ya no vale nada y que es ella quien los está sacando adelante en medio de tantas dificultades. Ma Joad, para consolarlo, le dice con ternura que los hombres viven a sacudidas y, por tanto, que es normal lo que le ocurre. Nace un niño, una sacudida; muere un anciano, otra sacudida; compro una granja o la pierdo, otra sacudida. Sin embargo, según ella, las mujeres viven de otro modo: son como un río que fluye y avanza siempre sin detenerse, con algunos remolinos, quizá con alguna cascada, pero siempre hacia delante.

Las mujeres llevan fama de volubles, pero lo que dice Steinbeck por boca del personaje Ma Joad parece más verdadero, muy especialmente en el caso de las madres. Vivir a sacudidas es propio de alguien que, en realidad, vive varias vidas casi en paralelo, sin un ideal o un amor que las vertebre y unifique, de modo que cuando algo falla, fallan también las fuerzas para rehacerse e insistir.

Al leer lo que se escribe sobre el año 2013, tan lleno de sacudidas para todos y más en estas tierras, solo encuentro lamentaciones. Nadie considera, como Ma Joad, que el mero seguir adelante nos hace más fuertes, si hemos sabido preservar lo esencial: la fuerza que permite a las madres mantenerse en pie e insistir, sin bajar los brazos, incluso cuando parece que ya no cabe la esperanza. Quizá, después de todo, no haya sido tan malo este 2013.

Publicado en La Voz de Galicia, 28. diciembre. 2013

 

Sueños

lunes, diciembre 23rd, 2013

Me he puesto a recontar sueños a propósito de la venta de Novagalicia a Banesco. Me salen sueños alegres y tristes, de todos los colores, quizá falsos o estrafalarios algunos, pero otros muy sentidos y reales. Los sueños de ciertos perdedores, que sueñan en voz alta porque para eso tienen medios, pueden leerse negro sobre blanco: auguran que el pez chico no podrá comerse al grande y, por tanto, sueñan con una segunda oportunidad. Otros paladean futuros negros que produzcan consecuencias políticas, y ahí los hay de todas las tendencias. No descartaría incluso delirios oníricos en los que el presidente Maduro nacionaliza Banesco un día y, con él, también Novagalicia, de modo que podamos contar, por fin, con una banca pública, aunque sea venezolana.

Pero hay otros soñadores, gente normal que desea con toda el alma que esto salga bien, porque se lo juegan todo en un tablero de ambiciones económicas y políticas en el que apenas cuentan más que como fichas de cambio. Me refiero a las casi cinco mil personas que durmieron sin pesadillas la noche del miércoles después de años recostándose sobre el filo de la navaja. Y a tantísimos empresarios pequeños que aspiran a negociar sus créditos ante alguien con cara, alguien de aquí que les conozca y entienda. Y a los de miles de ahorradores que vivían en la duda, prácticamente acorralados.

Confío en que los nuevos gestores de la vieja caja no malgasten el tiempo con los soñadores del primer párrafo y se concentren en satisfacer cuanto antes a los del segundo: son los que valen la pena, los que lo merecen y los únicos de verdad fiables.

Publicado en La Voz de Galicia, 21.diciembre.2013

Censo

sábado, diciembre 14th, 2013

La publicación del último censo muestra con detalle y nitidez datos demográficos muy preocupantes, cuyos trazos gruesos ya conocíamos, y que apuntan a un futuro peor que difícil: imposible. Apuntan a un no futuro, como reconocen los analistas. Sin embargo, a la hora de definir las causas -que son esencialmente culturales- muchos de esos analistas se echan atrás y parpadean, perplejos, para limitarse a chapotear en los confines de lo políticamente correcto.

Así, celebran la creciente modernización y diversidad de las formas de convivencia, al tiempo que lamentan el aumento de las personas que viven solas, algo que según reconocen, «indica que el acogimiento por la familia de los mayores que necesitan cuidado ya no es norma». Deploran también que el número de familias monoparentales se haya disparado, porque se trata, dicen, de «un grupo muy vulnerable, con gran riesgo de pobreza». Y por supuesto, ahora se duelen del envejecimiento de la población debido al fuerte descenso en el número de hijos.

Ninguno se atreve a decir que buena parte de las familias monoparentales y no pocos de los que viven solos son restos de matrimonios destruidos o de esas formas modernísimas de convivencia bajas en compromiso que acabaron disueltas. Algunos relacionan los nacimientos con la estabilidad de la relación. Francisco definió esta crisis: «El matrimonio tiende a ser visto como una mera forma de gratificación afectiva que puede constituirse de cualquier manera y modificarse de acuerdo con la sensibilidad de cada uno. Pero el aporte indispensable del matrimonio a la sociedad supera el nivel de la emotividad y de las necesidades circunstanciales de la pareja». El censo le da la razón.

Publicado en La Voz de Galicia, 14.diciembre.2013

Electrizante

lunes, diciembre 9th, 2013

Sorprende que, dentro de este «pontificado electrizante», según alguno, haya pasado casi en silencio un documento en el que se advierte cierto carácter programático, la Evangelii Gaudium. Francisco comprende que la Iglesia, como toda organización muy grande y con historia, corre el riesgo de la burocratización, de dedicarse a gestionar, a «controlar», de alejarse de la creatividad necesaria para cumplir su misión. Y es consciente también de que el núcleo del mensaje, del que forma parte connatural la alegría, aparece ahora medio tapado: se conocen y discuten sus consecuencias morales, percibidas como anticuadas, pero se ignora el origen que las anima. Lo advertía hace tiempo la teóloga alemana Jutta Burggraf: «Cuando hablamos de la fe, es importante ir a lo esencial: el gran amor de Dios hacia nosotros, la vida apasionante de Cristo, la actuación misteriosa del Espíritu en nuestra mente y en nuestro corazón…» Y eso hace el papa. «Tenemos que huir, decía Burggraf, de lo que hacen los que quieren quitar fuerza al cristianismo: reducen la fe a la moral, y la moral al sexto mandamiento». De tal actitud defensiva y miope huye Francisco, con un lenguaje claro, animante, con propuestas aplicables de modo casi inmediato: «Hay una forma de predicación que nos compete a todos como tarea cotidiana. Se trata de llevar el Evangelio a las personas que cada uno trata». El sí al amor tiene consecuencias exigentes, de ahí que Francisco insista en la atención a los pobres y en la crítica al sistema: «La economía no puede recurrir a remedios que son un nuevo veneno, como pretender aumentar la rentabilidad reduciendo el mercado laboral y creando así nuevos excluidos».

Publicado en La Voz de Galicia, 7.diciembre.2013

Resumen de la exhortación apostólica “Evangelii gaudium”

Censura literaria

domingo, diciembre 1st, 2013

La censura tiende a pudrir la imaginación del público, a agostarla, a reducirla al esquema estrecho del pensamiento dominante. Dice Richard Ford (Flores en las grietas, Anagrama 2012) que la víctima de la censura no es el autor o autora, sino el público, a quien se impide ver algo que podría influirle o iluminarle y la capacidad de formular un valioso juicio moral o estético que diga: «No, esto no me gusta. Lo veo y rechazo esa sensibilidad. Busco la belleza y esto no es belleza». La verdadera censura, añade, no es un mero ataque personal que dice «no puedes decir eso», sino un ataque que, insidiosamente, dice «no puedes oír eso, no puedes saber eso, no puedes pensar eso». Estoy de acuerdo y me preocupa.

La censura moderna se caracteriza por empaquetar en silencio aquello que le disgusta o por agredir a quien lo haya escrito para evitar el debate, el cuerpo a cuerpo con ideas y argumentos contrarios al sistema. De ese modo, la pluralidad mengua hasta desaparecer o convertirse en aparente. Y con ella, mengua también la democracia. Se condena cualquier disidencia a la hoguera mediática. Ocurrió con el debate demográfico y ahora padecemos las consecuencias. Sucede hoy con una lista cada día más amplia de asuntos que no se pueden tratar sin riesgo de apedreamiento. Como dice Ford, siguiendo a Rushdie, «donde no hay debate es difícil seguir recordando cada día que a todo razonamiento se le ha mutilado una línea argumental. Así, resulta casi imposible imaginar qué se ha reprimido y muy fácil, en cambio, pensar que lo reprimido carecía de valor o era tan peligroso que debía ser eliminado».

Publicado en La Voz de Galicia, 30.noviembre.2013