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Archivo para Octubre, 2013

Tamagotchi

Sábado, Octubre 26th, 2013

No sé si se acordarán del tamagotchi, el juguete inventado por una firma japonesa a mediados de los años noventa. Consistía en un dispositivo digital, menor que la palma de la mano, que representaba una mascota, un gato, un pato, incluso una persona, de la que el niño tenía que ocuparse: había que alimentarla y vestirla, tratar de que fuera adquiriendo destrezas, de modo que el jugador pudiera superar ciertos niveles que le permitían acceder a más posibilidades de juego. En algunos modelos, podían casarse con otros tamagotchis y recibir dos hijos. Pero la muerte marcaba la diferencia de este juego con respecto a otros: si el niño dejaba de atender las urgencias del aparato, la mascota moría. Llegaron a venderse más de ochenta millones de dispositivos. Las escuelas los prohibieron. Los chavales los llevaban a clase para responder a las solicitudes de la mascota, que se manifestaban con alarmas, y evitar que muriera. La marca reaccionó incorporando una opción de pausa. Vi niños que lloraban la muerte de su tamagotchi. Vi madres cuidando los tamagotchis de sus hijos mientras jugaban al fútbol. Un día se cansaban de aquella esclavitud y los dejaban morir.

La fiebre del tamagotchi pasó, aunque el juego pervive en Japón y en algunas aplicaciones para móviles. Quedó, sin embargo, cierta mentalidad tamagotchi, que se manifiesta en cómo tratamos a un número creciente de mascotas de carne y hueso que, en el mejor de los casos, terminan abandonadas de cualquier manera, sobre todo en vacaciones. Una crueldad tremenda que, según las noticias, empieza a insinuarse en cómo algunos conciben y tratan a los hijos: como mascotas sin botón de pausa.

Publicado en La Voz de Galicia, 26.octubre.2013

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Atender

Domingo, Octubre 13th, 2013

Dice el Diccionario que atender es «mirar por alguien», definición sabrosa que abarca de algún modo todos los demás significados: mirar por alguien en el sentido de cuidarlo y en el sentido de estar pendiente o prestar atención. Atender compromete los cinco sentidos y, además, la inteligencia, la imaginación y la memoria. Atender es un verbo de acogida y de entrega. Implica recibir al otro y ponerse en su lugar, querer entenderlo como él mismo se entiende, para ayudarle, para permitir que nos ayude o ambas cosas a la vez. Padres e hijos se atienden de manera diferente a como se atienden profesores y alumnos o médicos y pacientes.

El verbo atender conjuga de maravilla acción y contemplación: solo quien atiende, entiende. Solo quien entiende está capacitado para atender con eficacia. También enhebra acción y omisión: para atender de verdad, hay que desatender todo lo demás. Un médico no puede atender el móvil mientras atiende al paciente, tampoco el paciente debe responder mensajes mientras atiende al médico. He visto ambas cosas. La mayor parte de las desgracias se producen por atender mal o desatender, desde los accidentes de circulación a los desamores trágicos.

Las llamadas para captar nuestra mirada y nuestra escucha se multiplican a diario en nuestro mundo multitarea. Podemos ceder a la dispersión o resistir. Si cedemos, enajenamos en la fugacidad nuestros pensamientos y afectos. Educarse consiste en encabezar la resistencia en favor de la delicadeza interior y el silencio que permiten la reflexión. De Eichmann, el nazi que llevó a miles de judíos a las cámaras de gas, decía Hannah Arendt que no era tonto ni malo, sino simplemente irreflexivo.

Publicado en La Voz de Galicia, 12.octubre.2013