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Archivo para Julio, 2010

Toreando

Sábado, Julio 31st, 2010

Anteayer el Gobierno endureció su propia reforma laboral para, de todos modos, quedarse a medio camino de la que realmente necesita este país, según los que saben de esto. Con todo, las medidas aprobadas el jueves no son menores o irrelevantes en el incalificable momento en el que vivimos (la palabra «crisis» ha dejado de significar realmente algo). Ayer lo confirmaba otra noticia: los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), por lo visto los más fiables, siguen mostrando un desempleo creciente en España y por encima del 20 por ciento, mientras las cifras de la Unión Europea se estancan en el 10.
¿Y de qué habíamos estado hablando los españoles, al menos según los medios, los días anteriores a tan importantes noticias? Pues, de toros. Mientras sangra el paro, nosotros discutíamos acaloradamente, en sede parlamentaria y fuera de ella, sobre la sangre de los toros. Estaría bien si, al menos, se tratara de un ejercicio retórico interesante. Pero no. El argumentario desplegado no ha sido particularmente acertado o ingenioso, salvo el final de ese artículo de Savater, según el cual la prohibición de los toros no es una medida antiespañola porque recupera a la vez el Santo Oficio, tan nuestro.
Así que seguimos atrapados en el tiempo, condenados a ver cómo nadie se ocupa de lo importante. Ni se ponen de acuerdo para sacarnos de ésta ni propician el relevo. Es comprensible que el Gobierno no de facilidades en esto último, a pesar de que Zapatero tiene problemas hasta para fichar ministros. Y también es comprensible que quienes quieren y pueden facilitar el relevo tengan prioridades locales. Convendría repensar, quizá, un sistema electoral y de representación parlamentaria que permite tal cosa, es decir, que se hipotequen las soluciones generales en función de las particulares. Pero, claro, estando con los toros…

Silentes idiotas

Sábado, Julio 24th, 2010

Viendo estos días desde lejos cómo se ponía en marcha la ley del aborto en España, viendo las poses en las fotografías que servirán para recordar tal día en el futuro, escuchando las declaraciones de ministras y demás responsables, comprobando cómo, seis contra cinco, el Tribunal constitucional se negó a suspender la ley, aunque eso signifique suspender muchas vidas, asistiendo en fin a esta parodia de conquista histórica, como si pudiera serlo el haber ganado la libertad y el supuesto derecho a que la madre mate a su hijo, siempre y cuando tenga tantas semanas menos un día, pagando a un médico al que no se le quiere reconocer la objeción de conciencia, acompañaba, digo, todo ese despliegue irrazonado e irracional y ante la falta de argumentos, me dije de repente: «Pero si es al revés».
Insisten los abortistas en que sus contrarios se respaldan en tesis religiosas, que defienden al no nacido porque se lo manda la Santa Madre Iglesia y punto. Da igual que muchos provida sean ateos o que recurran a razonamientos filosóficos y científicos. Se les tacha de vaticanitas y a otra cosa. Pero lo cierto es que los abortistas sí emplean casi exclusivamente argumentos religiosos y no solo para atacar a los contrarios: únicamente el fideísmo progresista cree que el aborto reducirá los embarazos adolescentes, por ejemplo, algo que no ha ocurrido en parte alguna. Niegan legitimidad en la discusión pública a los argumentos religiosos. Pero en este asunto indefendible, manchado de sangre y billetes de quinientos, el gobierno y sus aliados aducen los dogmas improbables del fideismo progresista que, como todo fideísmo, no necesita demostración: basta con que lo autoricen los popes del momento. Y ya está, ya puede circular acríticamente, laicamente bendecido, entre la multitud de idiotas, que callamos y consentimos la ignominia con tal de no ser llamados, ¿qué?

Bloqueados

Sábado, Julio 17th, 2010

Sigo en Portugal, aunque ya toca volver. Iba a escribir otra columna ligera, de verano y vacaciones. Pensaba considerar la evolución de los tópicos de Portugal sobre sí mismo: el paso del clásico «país de las tres efes» (Fátima, fado y fútbol) al de «las tres bes», que se está abriendo camino, por lo visto, este mismo año: «Benfica, banca rota y Bento XVI». Sorprendió a los portugueses el Papa real, que poco tenía que ver con la figura mediática que esperaban, y parece que se han quedado prendados de él para siempre.
Iba a escribir también sobre un conocido refrán luso: «De Espanha, nem bom vento nem bom casamento». Me lo dicen y se ríen, ellos que son tan pacíficos, pero se apresuran a excluir Galicia: los vientos malos son los del Este, insinúan como una excusa. Me parece que no excluyen Galicia de este refrán malicioso solo por amabilidad conmigo. Algo más hay.
Se nota la misma sintonía, por ejemplo, en una mofa contra el primer ministro Sócrates que circula por internet. La titulan «Plano para salvar Portugal da crise em 14 passos», y tiene su gracia. Pues bien, los dos primeros pasos —todos incluyen deshacerse de Sócrates como sea— atañen precisamente a Galicia y quedamos bien: «Passo 1: Trocamos a Madeira e os Açores pela Galiza, mas os espanhóis têm que levar o Sócrates. Passo 2: Os galegos são boa onda, não dão chatices e ainda ficamos com o dinheiro gerado pela Zara. A indústria têxtil portuguesa é revitalizada. A Espanha fica encurralada entre os Bascos e o Sócrates. Passo 3: Desesperados, os espanhóis tentam devolver o Sócrates», etc.
No necesitamos a Sócrates. A la vista del debate del miércoles, nos acorralamos solos: un debate en bucle, una democracia bloqueada en una eterna foto fija que nadie quiere o puede liberar hasta las elecciones catalanas. ¿Podemos llamarle democracia a semejante desatención de los problemas de la gente?

Anexo documental humorístico (traducción al final):

PLANO PARA SALVAR PORTUGAL DA CRISE, EM 14 PASSOS:

Passo 1:
Trocamos a Madeira e os Açores pela Galiza, mas os espanhóis têm que levar
o Sócrates.

Passo 2:
Os galegos são boa onda, não dão chatices e ainda ficamos com o dinheiro
gerado pela Zara (é só a 3ª maior empresa de vestuário).
A indústria têxtil portuguesa é revitalizada.
A Espanha fica encurralada entre os Bascos e o Sócrates.

Passo 3:
Desesperados, os espanhóis tentam devolver o Sócrates.
A malta não aceita.

Passo 4:
Oferecem também o Pais Basco.
A malta mantem-se firme e não aceita.

Passo 5:
A Catalunha aproveita a confusão para pedir a independência.
Cada vez mais desesperados, os espanhóis devolvem-nos a Madeira e os
Açores e dão-nos ainda o Pais Basco e a Catalunha.
A contrapartida é termos que ficar com o Sócrates.
A malta arma-se em difícil mas aceita.

Passo 6:
Damos a independência ao País Basco.
A contrapartida é eles ficarem com o Sócrates.
A malta da ETA pensa que pode bem com ele e aceita sem hesitar.
Sem o Sócrates Portugal torna-se um paraíso e a Catalunha não causa
problemas.

Passo 7:
Afinal a ETA não aguenta o Sócrates, e o País Basco pede para se tornar
território português.
A malta faz-se difícil mas aceita (apesar de estar lá o Sócrates).

Passo 8:
Fazemos um acordo com o Brasil.
Eles enviam-nos o lixo e nós mandamos-lhes o Sócrates.

Passo 9:
O Brasil pede para voltar a ser colónia portuguesa.
A malta aceita e manda o Sócrates para os Farilhões das Berlengas apesar das gaivotas perderem as penas e as andorinhas do mar deixarem de por ovos.

Passo 10:
Com os jogadores brasileiros mais os portugueses, Portugal torna-se
campeão do mundo de futebol!

Passo 11:
Os espanhóis ficam tão desmoralizados, que nem oferecem resistência quando
os mandamos para Marrocos.

Passo 12:
Unificamos finalmente a Península Ibérica sob a bandeira portuguesa.

Passo 13:
A dimensão extraordinária adquirida que une a Península e o Brasil
torna-nos verdadeiros senhores do Atlântico.
Colocamos portagens no mar, principalmente para os barcos americanos, que
são sujeitos a uma sobretaxa tão elevada que nem o preço do petróleo os
salva.

Passo 14:
Economicamente asfixiados eles tentam aterrorizar-nos com o Bin Laden, mas
a malta ameaça enviar-lhes o Sócrates e eles rendem-se incondicionalmente.

Está ultrapassada a crise!

PLAN DE PORTUGAL PARA SALVAR LA CRISIS EN 14 PASOS:

Paso 1:
Intercambiamos Madeira y las Azores por Galicia, pero los españoles tienen que llevarse a
Sócrates.

Paso 2:
Los gallegos son buena onda, no dan problemas y además nos quedamos con el dinero
que genera Zara (es sólo la tercera empresa del mundo en ropa).
La industria textil portuguesa se revitaliza.
España queda atrapada entre los vascos y Sócrates.

Paso 3:
En su desesperación, los españoles intentan devolver a Sócrates.
La peña no acepta.

Paso 4:
También ofrecen el País Vasco.
La peña se mantiene firme y no acepta.

Paso 5:
Cataluña aprovecha la confusión para exigir la independencia.
Cada vez más desesperados, los españoles nos devuelven Madeira y las
Azores y nos dan incluso el País Vasco y Cataluña.
La contrapartida: que nos quedemos a Sócrates.
Nos hacemos los duros, pero aceptamos.

Paso 6:
Le damos la independencia al País Vasco con la condición de que se queden con Sócrates.
Los de ETA piensan que pueden con él sin problemas y aceptan sin dudar.
Sin Sócrates Portugal se convierte en un paraíso y Cataluña no causa
problemas.

Paso 7:
Al final,  ETA no aguanta a Sócrates, y el País Vasco pide convertirse en
territorio portugués.
Lo ponemos difícil, pero aceptamos (a pesar de que Sócrates está en el País Vasco).

Paso 8:
Hacemos un acuerdo con Brasil.
Nos envían su basura, y les enviamos a Sócrates.

Paso 9:
Brasil pide volver a ser colonia portuguesa.
La peña acepta y manda a  Sócrates para las Farilhões Berlengas a pesar de que las gaviotas pierden sus plumas  y los vencejos pálidos dejan de poner huevos.

Paso 10:
Con  los jugadores brasileños y los portugueses, Portugal se convierte en campeona del mundo de fútbol.

Paso 11:
Los españoles se desmoralizan tanto que ni siquiera ofrecen resistencia cuando los mandamos para Marruecos.

Paso 12:
Unificamos, finalmente, la península ibérica bajo bandera portuguesa.

Paso 13:
La extraordinaria dimensión que adquirimos al unir la Península y Brasil
nos convierte en verdaderos señores del Atlántico.
Ponemos peajes en el mar, especialmente para los barcos estadounidenses, a los que cobramos un recargo tan elevado que ni el precio del petróleo los salva.

Paso 14:
Económicamente asfixiados, tratan de aterrorizarnos con Bin Laden, pero
la peña amenzaza con mandarles a Sócrates y se rinden incondicionalmente.

¡La crisis está superada!

El gafe

Sábado, Julio 10th, 2010

Da gusto ver el país contento e ilusionado, pendiente de un logro común, aunque sea solo ganar el Mundial. Mi pena es contemplarlo desde fuera. Seguí el partido contra Alemania rodeado de una veintena de portugueses. Dije ya al principio, para curarme y curarlos en salud, que no se preocuparan, que entendía que prefirieran el triunfo alemán. Solo uno protestó y dijo que él iba siempre contra Alemania. Le pregunté por qué y respondió: «É preconceito mesmo». No le dio más vueltas, no se enredó en disquisiciones que lo justificaran: tenía un prejuicio con Alemania y punto. Bien. Pese a tan alentador comienzo, hice el firme propósito de no cantar los posibles goles de la selección. Me conciencié, pero fue en vano. Cuando finalmente llegó el gol, grité, aunque me avergüenza reconocerlo. Grité y no pasó nada, nadie se dio cuenta: los demás habían gritado tanto o más que yo.
No voy a descubrir ahora la infinita y delicada amabilidad de los portugueses: tenían un español allí en medio, delante de su tele. Pero, además, seguro que preferían haber sido expulsados del torneo por la campeona del mundo antes que por una semifinalista.
Al terminar, me preguntaron por qué no estaba Zapatero. Les di las razones oficiales que pude sacar estos días de los diarios españoles. Y añadí la cuestión de la fama de gafe (de «pé frío»dirían en Brasil): si va a la final, tiene mucho que ganar, pero también mucho que perder. Y como ya ha ganado suficiente, puesto que afrontará el debate sobre el estado de la nación con el país en júbilo, lo más probable es que no vaya. Si España gana, Zapatero podría beneficiarse de la foto con Casillas y la Copa. Pero, ¿y si pierde? Algún opositor trapacero terminaría insinuando que consigue arruinarlo todo, incluso nuestro fútbol, aparentemente invencible. Aunque me veían serio, pensaron que bromeaba.

Canil

Sábado, Julio 3rd, 2010

Acabo de llegar a Portugal para pasar unos días. Venía con cierta prevención: la víspera los habíamos eliminado del campeonato del mundo y no sabía cómo se lo habrían tomado. Muy pronto, en la primera área de servicio, comprendí que les parecía normal y que no enfatizaban demasiado que Villa hubiera marcado el gol en fuera de juego.
En los comentarios del periódico, (que estos días habla mucho de España) se notaba tristeza y conformismo: al fin y al cabo, habían sido eliminados por la campeona de Europa, «una máquina de hacer fútbol». Incluso un entrenador, al que le preguntaban qué más podría haber hecho el seleccionador portugués, contestó: «¿Qué más? ¡Nacionalizar a Iniesta, Xabi, Villa…!» Vi que no faltaba sentido del humor, y mis aprensiones se rebajaron, pese al pulso titánico entre las telefónicas española y portuguesa por el control de la brasileña Vivo, otro de los asuntos de los que se ocupa largamente la prensa.
Llegué antes de hora a mi destino y no había nadie. Subí caminando la sierra y, de repente, como salido de la nada, estalló un coro de ladridos en todos los acentos: graves y agudos, de perros grandes y de otros que imaginaba pequeños. Me sentí rodeado por centenares de canes invisibles, silenciosos hasta entonces. Los mismos ladridos me despertaron varias veces por la noche. En el desayuno descubrí que me había construido una idea falsa sobre los habitantes de la zona por culpa de la cantidad absurda de perros cuya posesión, sin pensarlo más, les atribuía: alguien dijo que había que dinamitar ese «canil», e ironizó sobre un epitafio del cementerio para perros de Lisboa: «Saudade do teu ladrar». Comprendí que se trataba sólo… de una perrera. Actualicé un principio básico que intento aplicar siempre, más cuando viajo: no formarme ideas demasiado rápidas sobre las personas, los países y las cosas. Sobre todo, si son negativas.