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Archivo para enero, 2010

Odiadores

sábado, enero 30th, 2010

Quería celebrar en esta columna que el ministro Gabilondo proponga aprobar o reformar por mayoría reforzada las leyes de educación. Me parecía obligado, puesto que defendí eso mismo en este espacio hace ya un par de años, y porque, de hecho, constituye un punto de partida imprescindible para alcanzar un pacto educativo real y eficaz. Pero ayer decidí escribir sobre lo de Roberto Blanco Valdés, que es amigo mío. A punto estuvieron de disuadirme hoy los artículos acertadísimos del propio Roberto, de César Casal y de Fernando Ónega, además del vibrante «De sol a sol» que este periódico publicó ayer en primera. Pero tengo mis propias razones: ya lo he visto cerca muchas veces —el caso más duro fue el de mi compañero de curso y amigo, Gregorio Ordóñez— y mi estómago no lo soporta. Físicamente, quiero decir. Toda violencia me estalla en el estómago. No sé por qué acude ahí el dolor. Pero sí sé por qué me duele tanto.
Cuando alguien desea dañar o destruir a quien defiende ideas contrarias a las suyas, en el fondo, le está dando la razón. Está diciendo: «No soy capaz de construir o de encontrar argumentos mejores que los tuyos, así que sólo me quedan dos opciones: aceptarlo o quitarte de en medio». Los valientes que atacan un día sí y otro también a Roberto, sin duda, se han inclinado por la salida obtusa, después de tergiversar muchas veces el sentido de sus palabras y aun su literalidad, creyéndose acaso progresistas. Qué necios.
Es un aviso. A lo mejor estos odiadores han bebido en el tono de algún discurso, en la retórica de alguna respuesta parlamentaria o de un artículo, en la falta de matiz que caracteriza nuestro siempre polarizado debate público, en la manía de señalar enemigos donde solo hay conciudadanos con opiniones diferentes. De estos avisos hay que aprender, por lo menos, a bajar el volumen. De nada sirven las condenas si todo sigue igual.

Nota: a los artículos citados, se une hoy también José Luis Barreiro Rivas con un texto brillante,  “Lo han hecho imprescindible”, que recomiendo vivamente.

Actualización (1.02.10):

El artículo de Santiago Rey,  “Siempre libre”,

el de Luis Ventoso,  “Roberto”,

la entrada de Nacho de la Fuente,

el de Suso de Toro en El País (sobre este, ustedes verán cuál es la tesis): “Malestar y división”,

José Luis Alvite en Faro de Vigo: “Cabezas molotov”

Más madera… sobre la OMS

miércoles, enero 27th, 2010

Para abundar en la entrada anterior.

Vale la pena leer la crónica de El País sobre el Debate en el Consejo de Europa:

“La OMS no disipa las dudas sobre la influencia de los laboratorios”

Y esta otra de El Mundo, también de hoy:

La OMS, acusada
de recibir sobornos

Sus científicos fueron pagados por farmacéuticas, según 'Le Parisien'. La 
agencia de la ONU niega haber exagerado la alerta de la gripe A

La verdadera crisis del periodismo

lunes, enero 25th, 2010

Transcribo un suelto de El Mundo, publicado ayer:

IMPRESIONES / LA EXAGERADA ALARMA POR LA GRIPE A LLEVA A TIRAR CIENTOS DE MILLONES A LA BASURA

Las farmacéuticas se forran gracias a la OMS

LAS CUENTAS de resultados de las grandes farmacéuticas han crecido tanto en el último año como ha mermado la credibilidad de la Organización Mundial de la Salud. La alarma planetaria creada por esta institución al anunciar consecuencias devastadoras por la gripe A ha sido, a la vista de los hechos, un fiasco. Gobiernos de los cinco continentes han invertido cientos de millones de dólares en comprar vacunas para una pandemia que no se ha producido. En España, las autoridades sanitarias consignaron 265 millones de euros para la compra de dosis. Finalmente se gastaron 93 millones, pero el problema es que de los 13 millones de vacunas han sobrado 11 millones con las que no se sabe qué hacer. Hay investigadores bajo sospecha, acusaciones de corrupción y críticas a los lobbies farmacéuticos. La OMS debería ser la primera interesada en depurar responsabilidades para que no vuelva a producirse un engaño como éste.

Los comentarios de esta índole se multiplican en los últimos días. Ya iba siendo hora, ocho meses después de, por ejemplo, estos otros:

2 de mayo: “Más retrovirales”

9 de mayo: “Santa OMS”

Pero todavía no he encontrado autocrítica sobre el papel de los medios, decisivo para que semejante tropelía pudiera llevarse a cabo.

Y atribuimos la crisis del periodismo sólo a internet…

¿Dónde está Dios?

sábado, enero 23rd, 2010

Hace años, Pérez Reverte me contó una historia de guerra en cuya escena final se encontraba él con un niño muerto en los brazos preguntándose dónde estaba Dios. Ahora, con el terremoto de Haití, y siempre que la suerte golpea a miles de inocentes, surge la pregunta, «¿dónde está Dios?» Se trata de una reacción comprensible, aunque las más de las veces provenga de personas que no se acuerdan de Dios más que cuando les conviene presentarlo como sospechoso de tener poco aprecio a sus inocentes, demostración palpable, a su entender, de que en realidad no existe.
Se olvidan de aquellas palabras del hombre más inocente de la historia, su propio hijo, que clavado en la cruz gritó: «¿Por qué me has abandonado?» Pero, sobre todo, se olvidan de hacer unas cuantas preguntas previas. Si es verdad que Dios hizo un mundo maravilloso y lo dejó en nuestras manos, los que inquieren dónde está Dios, deberían empezar por otros sospechosos. Por ejemplo, podrían haberse preguntado dónde estaba Francia y por qué un Haití riquísimo, tras un proceso descolonizador abusivo, apenas pudo levantar cabeza después, porque Francia les obligó a pagar unas indemnizaciones inmorales. Podrían preguntarse por qué los Duvalier abusaron inmoralmente de su pueblo, hasta límites inhumanos, con el consentimiento de las demás naciones de la tierra. O por qué el vudú se convirtió en un sistema de dominación por el terror de los pobres haitianos. Podríamos preguntarnos por qué la ONU se ha mostrado tan incapaz en estos años de fuerte presencia en Haití. Podríamos preguntarnos tantas cosas, que son responsabilidad moral nuestra, antes de acusar a Dios…
A eso se refería el obispo Munilla. Y por eso fue lapidado. Nadie quería saber que el mal realmente grave es nuestra inmoralidad. ¿Alguien se pregunta por qué Dios la permite?

Dar calabazas

sábado, enero 16th, 2010

Me han hecho gracia las declaraciones que, según la agencia Efe, hizo ayer Gaspar Llamazares sobre la invitación a compartir el «Desayuno Nacional de Oración» que Obama ofreció a Zapatero y éste aceptó. Dice Llamazares que tiene dudas sobre la conveniencia de aceptar una invitación de tal naturaleza, porque no debe confundirse lo político con lo religioso, «sobre todo porque España es un país aconfesional». Como si Estados Unidos, no. Para remachar el aserto, siempre según Efe, el diputado de IU añadió: «A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César».
La paradoja de acudir, acertadamente por otra parte, a una cita del Evangelio de San Marcos me parece más que un simple acto fallido. Ni siquiera consiste propiamente en una paradoja, sino en una contradicción, un no entender. Porque, si fuera coherente, evitaría recurrir en unas declaraciones políticas a una fuente de autoridad religiosa. La portavoz del PP, por ejemplo, prefirió la paráfrasis de un borbón: «Obama bien vale una misa».
Puede objetarse, claro, que la frase —además de explicar muy bien la doctrina de Cristo sobre las relaciones Iglesia-Estado— forma parte de nuestro acervo cultural y, por lo tanto, queda disponible para cualquiera, con independencia de su origen religioso. La objeción es correcta, debe aceptarse. De hecho, Llamazares no podría mantener semejante criterio en una cultura no cristiana y, por supuesto, sería inadmisible en una cultura comunista. De ahí que se trate de un acto fallido, porque parece improbable que quisiera decir lo que dijo.
Cuando se tiran piedras contra la propia identidad, además de destrozarla, se corre el riesgo de caer en el sectarismo, en la contradicción, en el ridículo o en el esnobismo vulgar al que se refería Bertone a propósito de Halloween: «Nos quitan las cruces y nos dan calabazas».

Antonio Fontán: los demás se han salido con la nuestra

viernes, enero 15th, 2010

Excelente obituario de Miguel Ángel Aguilar sobre Antonio Fontán en el diario El País: “Antonio Fontán y los extraterrestres”. Muy recomendable para periodistas:

Antonio Fontán (Sevilla, 1923), enraizado en una gran familia, parecía destinado a seguir su vocación por los estudios clásicos, a mantener una conversación de por vida con Horacio, Tito Livio o Séneca, a esclarecer el valor actual de sus enseñanzas. Sin recluirse en la torre de marfil de los intelectuales entregados a la abstracción, pero sin alistarse en las batallas políticas del momento. Aunque le pudo su compromiso cívico. Por eso le vimos al frente del Instituto de Periodismo de la Universidad de Navarra, en la dirección de la revista Nuestro Tiempo o del semanario La Actualidad Española, el consejo privado de don Juan de Borbón, conde de Barcelona, y como director del diario Madrid, desde 1967 hasta la orden de cierre dictada por el Gobierno de Franco y Carrero Blanco el 25 de noviembre de 1971.

A nuestro Antonio Fontán, fallecido ayer en Madrid a los 86 años, le cuadran bien las palabras que acaba de escribir Jean Daniel, el director de Le Nouvel Observateur, a propósito de Albert Camus, cuando señala que se la jugó al servicio de la moderación, que se atuvo a la lucidez, que definió un comportamiento y una actitud, sin renunciar por otra parte a un credo de cristiano ajeno al fanatismo y atento a su entorno de discípulos y amigos. Su condición de miembro numerario del Opus Dei nunca le sirvió de ventaja, siempre la entendió como obligación de servicio a los más próximos, a sus colegas y a sus discípulos en el ámbito de los estudios clásicos, a sus compañeros de aventuras periodísticas y políticas y al conjunto de sus compatriotas. Prueba también de esto último es su pasaje por los puestos de responsabilidad como primer presidente del Senado y ministro de Administración Territorial en el Gobierno de Adolfo Suárez.

En el Palacio del Senado se le rindió homenaje el 6 de junio de 2000, con motivo de la distinción otorgada por el Instituto Internacional de Prensa, que le designó en su 50º aniversario como uno de los 50 “Héroes de la libertad de prensa” en el mundo. Fue el único español incorporado a esa nómina por su labor como director del diario Madrid. Allí, en una de las intervenciones de quienes trabajaron con él defendiendo las libertades en aquel diario -habitado de tanta nobleza y de algunos extraterrestres- se subrayó la inferioridad de medios. También el intento de perseverar en los lugares de mayor riesgo y fatiga, actitudes que calificaron el mérito de la empresa.

Antonio Fontán sabía bien el imposible de hacer un periódico de oposición, como los defensores de las Termópilas sabían que los persas terminarían pasando. Pero los trabajadores y redactores, llegado el momento, prefirieron el cierre del diario a transigir con un director impuesto por el ministro de turno. Transigencia que les hubiera permitido garantizarse la nómina de fin de mes. Por eso fue inolvidable la estampa de aquella votación en la que la plantilla del Madrid transgredió la ley de la gravitación laboral y decidió que más valía Fontán con honra que la continuidad en el empleo con vilipendio. Pasado el tiempo, la perspectiva adquirida confirma que valió la pena semejante proceder.

Fue una ocasión límite, iluminadora sobre la condición humana. Queda bien definida por los versos de Agustín García Calvo: “Enorgullécete de tu fracaso / que sugiere lo limpio de tu empresa”. Valió la pena y Antonio Fontán alguna vez mirando alrededor decía que los demás se habían salido con la nuestra. Es la hora de guardar la memoria de Antonio Fontán como un estímulo que saque también de los periodistas de ahora mismo lo mejor. Atentos.

Contra el abuso sexual infantil

jueves, enero 14th, 2010

Los datos, en La Huella Digital

Sinde y las teorías conspiratorias

miércoles, enero 13th, 2010

Cuando se produjo el relevo de César Antonio Molina por González Sinde, alguien muy bien informado me dio una explicación que entonces me pareció conspiranoica, aunque en sus aspectos más externos se ajustaba a la realidad.

Fue un cambio brusco de ministro (de hecho, a Molina la noticia le sorprendió en El Cairo y tuvieron que mandarle un avión militar para que entregara su cartera) y no muy fácil de entender, porque estaba haciéndolo muy bien. El propio ministro saliente dijo en círculos íntimos que se iba por ser varón y gallego, puesto que esas cuotas quedaban cubiertas con los otros cambios ministeriales.

Mi informador, sin embargo, tenía otra teoría. El viaje repentino de Rodríguez Zapatero, a finales de marzo del año pasado, para asistir a la cumbre de líderes progresistas que se celebraría en Chile tenía sólo un objetivo:  coincidir con el vicepresidente Joe Biden y convencerle de que Obama recibiera a Zapatero en su inminente visita a Europa.

A cambio, dijo mi informante, Biden le había pedido que hiciera algo para parar las descargas ilegales en España. Parece ser que el lobby de Hollywood, que tanto ayudó a Obama, presionaba en este sentido, porque nuestro país encabezaba la lista de descargas. Quien me lo contó aseguraba que Biden le había pedido directamente un cambio de ministro, algo que entonces me pareció menos probable.

Pasado el tiempo, todo encaja, efectivamente. Biden se entrevista con Zapatero en Chile el 28. De esa entrevista sale el anuncio de que Obama recibirá a  Zapatero el 4 de abril. El 7  Zapatero nombró a una nueva ministra con el perfil que todos conocen y con los efectos que ahora están a la vista.

Con la perspectiva que da el tiempo, ya no me parece tan conspiranoica la información que me dieron en su día y que sólo hoy me atrevo a comentar.

“Telebikini”

miércoles, enero 13th, 2010

La columna de última página que publica hoy Elvira Lindo en El País:

Me comentaba la corresponsal de Il Napolitano, la perspicaz Paola del Vecchio, que los italianos que se tenían por progresistas en los ochenta, cuando arreció el fenómeno televisivo de exhibición de chicas en biquini en cualquier programa, se tratara de un concurso o de información deportiva, no consideraron que esa continua vulgaridad dejara huella. Sólo el tiempo ha demostrado que aquella actitud elusiva y condescendiente -envuelta en el incontestable principio de que nadie obliga a los espectadores a estar olfateando mierda- era una manera de negar la corrosiva influencia que tendría ese ejemplo televisivo en las aspiraciones de una parte considerable de las jóvenes italianas.

Conozco esa postmoderna actitud porque la mantuve: la libertad de expresión lo amparaba todo y dejaba la absoluta responsabilidad en manos del consumidor. La han ejercido con irritante frecuencia algunos columnistas, que han entendido la tele como ese espectáculo de masas al que difícilmente se le puede hincar el diente con seriedad, optando por adoptar un distanciamiento irónico del que no gozan el cine o el teatro, juzgados siempre de manera más implacable.

En definitiva, hemos asumido que el medio es un espejo de lo que somos. Neorrealismo televisivo. En estos días, leo una recopilación de artículos de Pasolini, Escritos corsarios. Su furiosa defensa de la verdadera cultura popular le hacía estar en guerra permanente con la cultura de masas: “El fascismo, lo digo una vez más -escribía en 1973-, fue incapaz de arañar siquiera el alma del pueblo italiano; el nuevo fascismo, a través de los medios de comunicación e información (sobre todo, justamente, la televisión), no sólo la ha arañado, sino que la ha lacerado, la ha violado, la ha afeado para siempre…”. Murió en el año 1975. Visto lo visto, el afeamiento de la realidad no ha encontrado aún su límite.

Difícil decir tanto en tan poco espacio.

Más nubarrones

martes, enero 12th, 2010

He leído estos días algunos informes sobre las perspectivas económicas del 2010, todos ellos de gente muy rigurosa, y me he quedado espantado. Todo el mundo parece coincidir en que el 2009 fue el peor de la historia y se congratulan de que haya pasado. Pero lejos de pronosticar una recuperación inmediata o, al menos, lenta pero segura, empiezan a hablar de salidas de la crisis en W: el vértice de la primera uve sería el verano del 2009 y ahora estaríamos subiendo —bueno, subiendo todos menos Grecia, Irlanda y España—, pero parece que en en cuanto alcancemos el pico del medio de la W vendrá una nueva bajada, debida al cese de las ayudas públicas extraordinarias puestas en marcha en estos años y a otros factores. El informe de coyuntura del IESE apunta, por ejemplo, la improbable reanudación del crédito a las familias y a las empresas pequeñas y medianas, la necesaria corrección de los déficits públicos con subidas de impuestos y recorte de gasto público, a los que habría que añadir una más que previsible elevación gradual de los tipos de interés.
Lo peor de esas previsiones no es eso, sino que nadie acierta a decir qué será de España, aunque en los augurios siempre nos equiparan con los casos, tremendos, de Grecia, Portugal e Irlanda.
The Economist pronostica que otros 60 millones de personas perderán su trabajo este año en el mundo. Pero tampoco esto es lo peor: anuncia riesgo de crisis social grave en China, Rusia y México. En el mapa que ofrecen solo se reconocen una docena de países con bajo riesgo. España aparece con riesgo medio, al igual que Gran Bretaña o Francia.
Todo el mundo sabe lo que hay que hacer: mejorar la competitividad. Y también concuerdan en que es imposible conseguirlo sin flexibilizar el mercado de trabajo. Pero piensan que los políticos no se atreverán y nos condenarán a más paro.