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Archivo para septiembre, 2008

Lectura de prensa atrasada

martes, septiembre 30th, 2008

Estos días fuera han ido apilando sobre mi mesa mucha prensa sin leer. Doy cuenta de aquellos artículos o columnas que más me han interesado:

-“Elogio y elegía de un profesor”, de Olegario González de Cardedal. Dice, por ejemplo:

“¿Qué ha ido segregando el sistema que tras esos decenios sufre un desangramiento interno, convirtiéndolo en el primer problema de nuestra sociedad? Problema porque se ha quebrado la ilusión de muchísimos profesores que habiendo ido a la enseñanza con una admirable generosidad y entrega para formar personas, tras largos años de ejercicio han ido viendo desaparecer su gozosa implantación en la aulas, sustituida primero por la distancia, luego por la incomodidad, finalmente por el temor y el miedo. La formación en cualquiera de los órdenes que acontezca se basa en el régimen de confianza, de audiencia y obediencia como primer paso; nunca de sospecha. El viejo lema («Addiscentem oportet credere»: «el que aprende necesita otorgar crédito al que enseña»), ha sido sustituido en muchos casos por la distancia crítica de los alumnos, de los padres y de las asociaciones, que reclaman, denuncian y convierten al profesor en un presunto culpable. Del crédito otorgado antes al profesor frente a lo que el hijo dijere, hoy los padres otorgan crédito incondicional al hijo, convirtiendo automáticamente al profesor en reo. ¡Es otro aspecto de aquella «religión de los hijos», que con tanta lucidez y finura describió en su día L. Mateo Díez, y que erige las pretensiones de cierta adolescencia y juventud en norma de comportamiento, soberana frente a cualesquiera otros valores y actitudes! Sin apoyo y confianza de padres y autoridades ministeriales, los profesores se sienten solos e indefensos. Se repliegan a mínimos, piden permisos para otras actividades, reciben bajas por depresión, anticipan jubilaciones y en cuanto pueden se marchan.

La sociedad española está ante el mayor desafío para su futuro: ¿qué valores, esperanzas e ilusiones, quiere trasmitir a las nuevas generaciones? Ahora no educan principalmente las familias ni los colegios, ni la escuela ni la Iglesia, que siempre fueron educadores personales, identificados y responsables de lo que transmitían. Hoy educa la sociedad desde el anonimato de informaciones, productos, ofertas, promesas. La calle, la noche, la música, la televisión ponen a los sujetos ante un mundo virtual que cada vez los distancia más y los hace más incapaces para vérselas con el mundo real, el único que existe con el dolor y el amor, la verdad y la muerte, el pan y el prójimo. Ahora existe una sima abierta entre dos mundos: lo que la sociedad privilegia y premia, y lo que las instituciones intentan enseñar. Lo público vigente contradice lo enunciado como verdadero, valioso y digno en la escuela. Y al final la escuela deja de enseñarlo y se imponen vigencias anónimas y fuerzas competitivas, al margen de la persona, su dignidad y principios. En tal situación es inhumano que haya que proponer la vocación educativa para héroes o quede sólo como un medio de vida, y no de ilusión al mismo tiempo.

Estamos obligados a un triple pacto: pacto social (que permita la existencia y funcionamiento de una red de instituciones educativas que provean a la educación de todos en la igualdad de derechos y en la diversidad de proyectos); pacto moral (que saque a la sociedad, grupos e instituciones de la irresponsabilidad en que viven para implicarse en los principios, valores e ideales de los que quiere vivir y no los deje en manos anónimas); pacto político ( que la educación deje de ser lanza arrojadiza o arado para sembrar semillas exclusivas de un partidos y no propuestas generales socialmente aceptables)”.

(el artículo completo ya no se puede ver en la web del ABC, pero sí en algunas webs que lo han copiado, esta, por ejemplo. También me gustaría recomendar las dos terceras de José María Areilza sobre las elecciones americanas, pero por la misma razón no puedo enlazarlas)

-“El mayor déficit de España no es ni público ni exterior“, de S. McCoy, sobre el mismo asunto: la educación.

-El artículo de Leopoldo Abadía de hoy: “Pep y Pepe”

-Y la columna de Mariluz Ferreiro, maravillosa, titulada “El tiempo

El agnóstico

sábado, septiembre 27th, 2008

Un matrimonio amigo me invitó a tomar café en su casa nueva en Vila Pompeia, un barrio italiano de Sao Paulo que, como ocurre con todo aquí, mezcla en realidad todas las procedencias, las edades, las razas y cualquier condición social. Esta potencia mezcladora de Brasil siempre me conmueve. Aproveché la conversación para preguntar muchas cosas. Por ejemplo, cuántos motoristas hay en Sao Paulo y cuántos de ellos son mensajeros (motoboys, les llaman). Unos seiscientos mil, de los cuales ciento cincuenta mil son mensajeros. La verdad es que impresiona verlos circular por el tráfico densísimo de las avenidas paulistas, sorteando coches, baches y personas. Pregunté también cuántos mueren: la media de muertos en el tráfico de la ciudad asciende a 4,3 diarios. Las calles de Sao Paulo producen además setenta heridos por día. Una barbaridad.
Andábamos en estas y otras conversaciones cuando llegó un socio del marido: abogado, profesor, un hombre joven, elocuente e ingenioso, con sangre portuguesa e italiana al cincuenta por ciento. Hablamos de muchas cosas, saltando de tema en tema sin darnos cuenta, hasta que caímos en lo que el llamó «el sentimiento de culpa» de los católicos. Dije lo de siempre, que esa angustia es connatural al ser humano desde sus orígenes y que, en todo caso, precisamente el cristianismo vino a aliviarla con el descubrimiento del perdón. Se extrañó y comenzó a hablar de la fe: él, decía, es muy racional y la fe no. Le dije que la fe también es muy racional. Se volvió a extrañar. Los anfitriones pensaron que nos habíamos puesto muy serios y cambiaron de asunto. Pero mi querido abogado regresó para decir que tenía una gran devoción a San Francisco de Asís. Dije riéndome: «¡Mira el agnóstico!». Y él, que pensó que no le había creído, contó una historia y abrió su billetera: llevaba tres medallas de San Francisco y una de la Virgen.

Semana negra

sábado, septiembre 20th, 2008

No hablaré de crisis económica, ni de la caída de las bolsas ni del sistema bancario estadounidense, sino de otras noticias mucho más negras que las financieras. Noticias sobre niños. El martes 16 el doctor Pérez Pallarols presentó un informe del que se deducían dos conclusiones tremendas: que las enfermedades mentales se están cebando en los niños y que el suicidio es ya la tercera causa de mortandad entre los 10 y los 14 años.
El día siguiente, el miércoles 17, la Fundación para la ayuda a niños y adolescentes en riesgo daba a conocer los datos del llamado «Teléfono del menor»: casi 120.000 llamadas, un tercio de las cuales denunciaba situaciones de violencia. Un párrafo de su comunicado de prensa resultaba particularmente desolador: “El director general de la Fundación Anar, José Antonio García comentó que un 22,2% de las llamadas de los menores a este servicio se referían a problemas de relación con la familia o el entorno, entre las que destacan las relativas a las consecuencias psicológicas de la separación de sus padres y a la situación de soledad en la que se encuentran”.
Pese a que me parecen las noticias verdaderamente negras de la semana, han merecido poca glosa. Casi ninguna. Pero basta con ponerlas juntas para que, al menos en mí, se disparen dos alarmas.
Una primera sobre la poca capacidad que parecemos demostrar para reconocer los problemas y, sobre todo, sus raíces. Esto nos impide, como es lógico, solucionar males que terminan por convertirse en pandemias (hagan, si no, la búsqueda «suicidios de niños» en Google).
La otra alarma se refiere a la idea de si misma que transmite una sociedad cuando trata de este modo a los niños, cuando los convierte en meros juguetes rotos en lugar de venerar su inocencia y ayudarles a crecer para que sean capaces de ganar el futuro.

Suicidios de niños

Teléfono del menor: más sobre niños

Pornografía infantil (3)

Dos brasileñas

viernes, septiembre 19th, 2008

Copio el artículo al que se refería Amalia Verdura en su comentario de ayer a la entrada sobre Brasil, para que no haya dudas y quede claro el efecto “preconceito” o “prejuicio” que ella buscaba.

Es de 1996 y, por tanto, algunos datos han quedado desactualizados:

Dos brasileñas

Le dije que aprovecharía el viaje a Brasil para conocer una televisión local nueva que seguía una fórmula muy interesante. Puso mucha cara de asombro:
-¿En Brasil?
-Pues sí, en Brasil, donde está la tercera o cuarta cadena de televisión del planeta y algunos de los veinte mejores periódicos del mundo (se me calentó la boca),  en ese país que se puede sobrevolar en línea recta durante cinco horas y a velocidad de crucero (es decir, más de lo que se tarda de Madrid a Moscú) sin salirse de las fronteras del octavo producto interior bruto de la economía internacional…
La imagen que tenemos de Brasil es la de Río de Janeiro, y la que tenemos de Río es la del Carnaval. O sea que nuestra imagen de Brasil se constriñe a la del Carnaval de Río de Janeiro, aliñada, si acaso, con tres o cuatro palabras como fútbol, favelas y meninos de rúa. Así, una nación gigante y riquísima queda reducida a su propia parodia de la sensualidad y, como consecuencia, al olvido. Muchos de los reportajes sobre Río que se publican en España se titulan o subtitulan “El culto al cuerpo”. Porque las ciudades, como las personas, están condenadas a mostrar sólo aquello que quieren ver quienes las miran. Ayer leí uno sobre Sao Paulo, y acabo de regresar de allí.
Sao Paulo, desde el aire, parece un inmenso chip los días de sol; un circuito impreso disparatado e interminable. Las calles enrojecidas por el atardecer simulan ríos de cobre que conectan millones de edificios blancos y menudos con otros gigantescos que ralean en la periferia y, sin embargo, se apretujan en el centro como placas de condensadores chisporroteantes: una fachada de cristal o un tejado metálico  que devuelven su luz al cielo, como si no la quisieran, como si tuvieran bastante. Sao Paulo es el chip de Brasil. Sus once millones de habitantes -si se cuenta todo, algo más de veinte- mueven la mitad de la economía brasileña. Pero al periódico de ayer, Sao Paulo le cabía en cuatro fotos a toda página que sólo hablaban de miseria, aun cuando ese estado, solito, sería uno de los países más ricos del mundo. Brasil no cabe en este artículo. Bien, eso era. Eso y una historia liviana.
Quise traerme unos bombones para casa y entré en una tienda vacía. Era temprano y las dos dependientas, una negra y otra blanca, se afanaban limpiando. Les pedí dos cajas sin chocolates de licor, porque dentro de la maleta  pasan de bombones a bombas en cuanto sienten la cercanía de las camisas blancas. Hubo problemas técnicos a la hora de pagar y le dije a la dependienta negra que tenía prisa. Se puso nerviosa y me dio un bombón carísimo para que me callara. Al morder casi me partí los dientes con el hueso inesperado de una cereza. La chica se inquietó aún más y me preguntó si me había hecho daño. Le dije que sí. Me preguntó si la perdonaba. Le dije que lo pensaría un momento. Entonces, temblando, me dio dos bombones más, ya sin cereza, para que el idiota no se rompiera los dientes. Los agradecí, y la blanca, al ver un atisbo de distensión, me preguntó de dónde era.
-O senhor fala muito bem português…
-¿No será que ustedes entienden muy bien el español?
Se les alegró la cara con una sonrisa de sorpresa (¿porque al fin había dicho algo casi amable?, ¿porque de repente sabían español?),  y dijeron a coro:
-¡¿Será?!
Me fui cavilando en lo bruto que soy y en qué pensaría la gente de un título como “Dos brasileñas”. En el carnaval de Río, me dije.

Teléfono del menor: más sobre niños

jueves, septiembre 18th, 2008

Publica hoy La Voz un resumen del informe de la Fundación de Ayuda a Niños y Adolescentes en riesgo sobre las llamadas al “Teléfono del menor”. Hay un párrafo que casi ningún medio destaca y que dice literalmente:

“El director general de la Fundación Anar, José Antonio García comentó que un 22,2% de las llamadas de los menores a este servicio se referían a problemas de relación con la familia o el entorno, entre las que destacan las relativas a las consecuencias psicológicas de la separación de sus padres y a la situación de soledad en la que se encuentran”.

Brasil, en alza

jueves, septiembre 18th, 2008

Salgo para Sao Paulo mañana y me encuentro hoy con este análisis económico del Brasil de Lula, que me ha alegrado mucho:

“Mientras Estados Unidos y parte de Europa luchan contra la recesión y las consecuencias de la crisis inmobiliaria y el mundo se desgañita por la subida del precio de los alimentos, Brasil vive su expansión económica más grande en tres décadas. El país ya se encuentra en condiciones de “pelear” en la liga de los grandes países.

Los años de crecimiento económico que ha mostrado la potencia sudamericana desde la devaluación de 1999, están dando sus frutos: entre 2004 y 2007 el PIB aumentó a una tasa del 4,5% anual frente al 2,8% del período 1984-1993. Hay más empleo y los pobres son menos, uno de los objetivos primordiales del presidente Lula cuando asumió hace más de cinco años” (artículo completo: “Brasil quiere jugar en la liga de los grandes”)

Suicidios de niños

miércoles, septiembre 17th, 2008

En tiempos de crisis algunos parecen seguir este lema: “Contra la crisis, contumacia”.

Y no me refiero sólo a la económica, si no también a otros datos como, por ejemplo, el constante incremento de enfermedades mentales y de suicidios entre los niños.

El País de hoy: “El suicidio es la tercera causa de muerte entre los 10 y los 14 años. La salud mental en los niños de los países desarrollados preocupa a los expertos”. Las dos primeras son los accidentes de tráfico y la leucemia:

“Según la experiencia de Jaume Pérez Pallarols, responsable del estudio, cada semana, entre tres y cinco niños ingresan en las urgencias psiquiátricas del hospital infantil de San Joan de Dèu, en Barcelona. De hecho, cada vez son más frecuentes los ingresos hospitalarios infantiles a causa de un amplio abanico de trastornos mentales. Los que más aumentan son la reacción grave al estrés y los trastornos de adaptación, las alteraciones de la conducta, los trastornos depresivos y la hiperactividad”.

La búsqueda en Google de “suicidios de niños” puede resultar clarificadora: aparecen países no tan desarrollados y con la misma preocupación. Siempre podemos engañarnos con la coletilla de habitual: esto ha ocurrido toda la vida, sólo que ahora hay más sensibilidad.

Mapas mentales 

CONOCÍ a Sebastián Álvaro, el director de Al filo de lo imposible , hace cinco o seis años. Lo trajimos como invitado al Máster de Gestión y Producción Audiovisual, donde dirigió una sesión espléndida a la que, por desgracia, no pude asistir. Pero luego, en un almuerzo tranquilo, descubrí a un hombre sereno, repleto de sentido común, excelente conversador, sencillo. Por alguna razón imaginaba que un aventurero debería tener otro perfil, más cercano al de aquellos que había conocido: fortachones, fanfarrones, fantasiosos y… fantasmillas. Casi todos los adjetivos que empiezan por «f» se les aplican. A Sebastián Álvaro, no. Y ayer, al regresar en coche de una cena, me lo encontré en la radio. Hablaba de por qué algunos, contra toda lógica, sobreviven a los accidentes. Buscaba el común denominador de los supervivientes. Comentaba cómo, sorprendentemente, un estudio norteamericano llegó a concluir que la tasa más alta de supervivencia entre los que se pierden en la naturaleza corresponde a los niños de menos de seis años. Es decir, a aquellos que, según el viejo catecismo, no han alcanzado el uso de razón. ¿Por qué? Según Sebastián Álvaro, porque los niños de esa edad aún no son capaces de elaborar mapas mentales y porque se comportan como los animales: se echan a dormir si les entra el sueño y se guarecen si sienten frío. Los mayores, no. Son incapaces de desandar lo andado, que es la primera medida que toman los más pequeños. Los mayores dibujan sus planos mentales y se empecinan en un camino que sólo existe en su imaginación. No hay modo de evitar que se pierdan cada vez más, sin remedio. Porque, además, creen que volver o abandonar su erróneo mapa mental sería una derrota. Marchan decididos a una muerte cierta. Eso sí, muy seguros de sí mismos.

Nota: la columna “Mapas mentales” es del 2007 y se me ha colado aquí. La explicación es demasiado larga. No tiene mucho que ver, pero ya la dejo. Perdón

Leopoldo Abadía, en La Voz

martes, septiembre 16th, 2008

Entrevista : “Dicen que los bancos españoles tienen buena salud, pero 311.000 millones en créditos es una imprudencia”.

Y su artículo semanal en Cotizalia: “Rita, Julio, mi mujer y yo” (Rita es Rita Hayworth y Julio, Julio Iglesias)

Exhibición cinematográfica y crisis

lunes, septiembre 15th, 2008

Lo explica S. McCoy:

“Las cadenas de cines: un arrendatario que ha pasado, en pocos años, de ser el gancho ineludible que garantizaba el éxito de un centro comercial a convertirse en una triple fuente de problemas” (artículo completo).

Gracias atrasadas

lunes, septiembre 15th, 2008

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Supongo que faltarán algunos, pero Technorati no me está facilitando mucho las cosas. Un abrazo