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Archivo para mayo, 2008

Envilecer

sábado, mayo 31st, 2008

Se miden la altura moral e intelectual, la imaginación y la veracidad de un polemista por su capacidad de proporcionar datos, informaciones y argumentos: cuanta menos información y más insultos o comportamientos violentos, menos razón suele asistir a quien así debate. El insulto es el recurso rastrero de quien no tiene razones que aducir en su ataque o en su defensa. Señala la escasa inteligencia o el déficit de honradez. Cuando al insulto se le añade una dosis de mentira, lo dicho o lo escrito se reduce a una baba amarilla, viscosa.
Duele ver ese comportamiento en los que aspiran a merecer —sin conseguirlo— la condición de periódicos, pese a que hayan nacido viciados por un partidismo tan loco que ni siquiera defienden los intereses de la entidad que representan, sino solo los de sus rectores.
Pero quizá duela más el recurso a tan bajos procedimientos en un periódico que un día fue un periódico. Me refiero a La Región de Ourense. Pese a que, por el puesto que ocupa en el mercado provincial, debería ser el diario solvente y próspero de otras épocas, se encuentra en una quiebra casi inexplicable y a merced de los cacicatos políticos y empresariales. Lo peor es que ahí deja también a sus lectores. La operación fracasada por la que pretendían que la Diputación entrara en su accionariado apenas hace visible lo dicho. Por eso se ha urdido tan en silencio, tan a oscuras. Sorprende que en nuestros días se haya planteado siquiera tan descarada posibilidad.
No sorprende, sin embargo, que el periódico ourensano responda a las informaciones con insultos y reconozca incluso que los ha copiado de ese otro supuesto periódico coruñés. Lo decía hace años Nicolás Gómez Dávila en sus Escolios a un texto implícito: «Nuestro tiempo descubrió que a cualquier cosa se le puede prolongar la vida envileciéndola».

(versión impresa)

Rosa Díez pregunta a de la Vega sobre poligamia

viernes, mayo 30th, 2008

A raíz de la foto con un polígamo y sus tres mujeres y de las declaraciones horrorizadas, ya comentadas aquí, Rosa Díez presentó el día 20 en el Congreso un escrito que termina con estas preguntas:

PREGUNTAS

1.- ¿Considera oportuno el Gobierno mantener el criterio de la Seguridad Social por el

cual se reconoce eficacia jurídica a los matrimonios poligámicos, si están realizados

conforme a la legislación personal del causante de una prestación de viudedad?

2.- ¿Cuántas pensiones de viudedad, a la fecha de contestación de la pregunta, han sido

reconocidas de causantes poligámicos? ¿Cuántas de entre ellas han sido recurridas a los

Tribunales, por quien y por qué motivos?

3.- Si el Tribunal Supremo manifestara que no pueden tener eficacia jurídica esos

matrimonios polígamos, ¿El Gobierno cambiará el criterio o bien instara las

modificaciones legislativas necesarias para que esa poligamia pueda tener eficacia

jurídica?

4.- ¿Va a denunciar el gobierno los artículos de los convenios de Seguridad Social

suscritos con Marruecos y Túnez en los que se establece que la pensión de viudedad

puede ser distribuida, a partes iguales, entre quienes resulten ser, conforme a la

legislación de esos países, esposas legítimas del causante?

5.- ¿Los denunciará, el Gobierno, si el Tribunal Supremo considera que no pueden tener

eficacia jurídica de acuerdo a nuestra legislación vigente?

6.- ¿En el caso que se opte por cambiar el criterio y denunciar los convenios, para que la

institución de la poligamia no tenga eficacia jurídica en nuestro ordenamiento jurídico

público, se propondrá una regulación especial para estos supuestos?

7.- ¿Tiene criterio establecido, la Administración del Estado, cuando se encuentra antela necesidad de aplicar una ley personal, conforme a normas de derecho internacional

privado, que no reconozca la igualdad entre mujeres y hombres? En su caso, ¿cuál es

este criterio? Si no lo tiene, ¿considera oportuno adoptar uno para resolver los múltiples

casos que en nuestra sociedad se puedan dar?

8.- ¿Se está aceptando como válida la actuación del marido, padre, hermano, cuñado o

hijo mayor de edad en nombre de mujeres mayores de edad que por su ley personal no

tienen plena capacidad jurídica, en la tramitación de solicitudes administrativas, gestión

de prestaciones etc., por la Administración del Estado?

9.- ¿Está la Vicepresidenta del Gobierno horrorizada de que en España se atribuya

eficacia jurídica a los matrimonios polígamos, considera que debe cambiarse esta

circunstancia?

Por cierto, acabo de encontrar una columna de Ignacio Sánchez Cámara que decía lo mismo que la mía titulada Polígamos, sólo que varios días antes y mucho mejor. Lo siento. De haberlo sabido, me habría limitado a enlazarlo

Devolver la visita

jueves, mayo 29th, 2008

Después de unos días sin poder atender el blog, compruebo que no hago falta: funciona solo, porque ha sido invadido por los comentaristas. Ya han escrito aquí mucho más que yo y, aunque ni aparezca, siguen discutiendo la última entrada o entradas antiguas. Se enzarzan en discusiones interminables que nada tienen que ver ya con lo que yo hubiera propuesto. Bueno, pocas veces tienen realmente que ver.

Para los asiduos: los caballos de Prometeo (bueno, una parte de ellos) salen hoy en la home de lavozdegalicia.es y en la última del cuadernillo de Coruña de La Voz.

Aprovecho también para devolver la visita a Compostela, Sonsoles, Un quiosco de malaquita, Entre nómadas, Ser persona, Seguir senderos, Farrapos de gaita, Giro 360º y al Pianista. Supongo que me dejo alguno, pero ya lo repescaré. Vuelvo pronto.

Expropiaciones forzosas

lunes, mayo 26th, 2008

Parece que determinadas fiestas populares, en este caso el Corpus, producen urticaria en algunos medios, porque responden a una centenaria cultura cristiana. Escribí sobre eso hace algunos meses en Nuestro Tiempo, y lo dejo ahora aquí, sin más comentarios, porque… porque, bueno, los lunes son imposibles.

Expropiaciones forzosas

Hay dos frases hechas que circulan como verdades asentadas en el debate político de muchos países occidentales. Por supuesto, no son las únicas bobadas que se dicen, no, se dicen muchas más, pero cierto manifiesto con motivo del vigésimo octavo aniversario de la Constitución Española ha traído de vuelta esas dos memeces a los diarios y tertulias de este país. Me refiero al énfasis en la “necesaria separación de la Iglesia y del Estado” y a lo de que “los católicos no deben imponer sus creencias a la sociedad”.

Hace ya dos años largos, un artículo del New York Times decía que se trataba de dos afirmaciones deshonestas y, además, peligrosas. Estoy totalmente de acuerdo, porque, para empezar, aquí –que yo sepa- nadie ataca la “necesaria separación de la Iglesia y del Estado”: ni el Vaticano, que la defiende, ni la Conferencia Episcopal, que la defiende, ni ninguno de los partidos con representación parlamentaria (quizá haya alguno marginal, que desconozco, pero no en el Parlamento). Entonces, ¿qué sentido tiene insistir en una verdad asentada, que todo el mundo acepta? El único que se me ocurre consiste, y de ahí que se trate de una estratagema deshonesta, en pretender que cualquier manifestación pública de lo religioso supone un atentado contra esa separación. Una estupidez idéntica a la de quien reclamara la necesaria separación Barça-Estado cada vez que a Zapatero –o al Presidente de la Generalitat-  se le ocurriera acudir al palco del Camp Nou. ¿Estamos tontos o sólo lo parecemos?

Resulta evidente la separación Barça-Estado, pero el Barça existe y tiene muchos socios. De ahí que el equipo, como es lógico, celebre sus triunfos en la calle e incluso en el balcón de la Generalitat. Faltaría más. Sería ridículo que, por ese motivo, los del Español reclamaran un silencio que respetara sus colores, como algunos pretenden al llegar la Navidad, la Semana Santa o cualquier otra celebración religiosa.

Pero quizá resulte más deshonesta y mucho más peligrosa la otra afirmación: esa de que “los católicos no deben imponer sus creencias a la sociedad”. Desde luego, y para empezar, no lo hacen. Tampoco deben hacerlo y tanto Juan Pablo II como Benedicto XVI se han ocupado de recordar que “la verdad se propone, no se impone”. Ocurre que, en el fondo, lo que se pretende negar con la frase de marras es que los católicos puedan “proponer” sus creencias o convicciones y esto, sencillamente, es antidemocrático. Por supuesto que los católicos tienen derecho a proponer sus convicciones del mismo modo que los que pertenecen a otras religiones o a ninguna. Y además, los gobernantes deberán dar respuestas políticas a esas propuestas, como ya escribió hace tiempo Alfredo Cruz, y no meras respuestas ideológicas que las acallen como ilegítimas comparecientes en el debate público por tratarse de convicciones religiosas.

Cualquier simple puede contradecir una argumentación antiabortista, por ejemplo, diciendo que se trata de una opinión apoyada en una creencia y que las creencias no se pueden imponer a los demás. Con este sencillo procedimiento, se le niega presencia política al argumento –que a menudo no se fundamenta en razonamientos religiosos, además-, se rebaja el debate hasta banalizarlo, y se confina a los católicos –por muchas razones que tengan- al ostracismo.

Al final, como la ética pública es un bien más demandado cada día, se termina en lo peor: el Estado la expropia y, de paso, expropia también la conciencia de los ciudadanos. Decide autoritativamente qué es bueno y qué es malo, compendiado en una nueva asignatura que los hijos de todo vecino tendrán que asumir porque el gobierno de turno lo quiere. Un camino fácil para el autoritarismo, porque a los políticos sólo se les podrá juzgar en función de los valores que el propio gobierno ha establecido.

Amor y miedo

sábado, mayo 24th, 2008

El caso de Antonia Ferroño, de 76 años, impedida, vejada por varios menores, me ha impresionado mucho, no tanto por la naturaleza del suceso (desgraciadamente, casi habitual) como por la actitud de la señora.
Dice que ha vivido un año entero con el miedo en el cuerpo, pero que no ha querido denunciar a los chavales, que aparecían a las tres o a las cuatro de la mañana para interrumpir su sueño a pedradas. Dice que ni presentó denuncia ni quiere que les hagan daño alguno. Dice que en todo caso habría que castigar a sus padres, «que non lles dan educación». Repite lo mismo otras dos veces en la entrevista.
Cuando Emiliano Mouzo le pregunta por qué no los denunciaban los vecinos, responde que quizá tuvieran miedo de que empezara a ocurrirles lo mismo que a ella si lo hacían.
La última pregunta del periodista, sobre si conocía a los niños, obtuvo esta magnífica, aunque sorprendente, respuesta: «A eles non, pero aos seus pais e aos seus avós, sí». No conocía, dice, a los chavales, pero sabía de quien eran hijos o nietos.
¿Por qué insiste esta mujer en apuntar hacia los mayores y en proteger a quienes tanto daño le han hecho durante tanto tiempo hasta el extremo de que reconoce haber deseado la muerte? ¿Por qué la muerte antes que denunciar a los niños? ¿Por qué quiere, sin embargo, que den con los padres «e os castiguen como se merecen»?
Se apiada de los hijos y, quizá por eso mismo, no se apiada de los padres. Hay un fortísimo sentido moral en lo que dice y hace esta mujer, capaz de tragarse un miedo que podría haberse evitado muy fácilmente: bastaba con denunciarles y estropear para siempre sus vidas. Y no quiso.
Parafraseando a San Juan, cabría decir que quien no se sobrepone al miedo, también al miedo a quedar mal, no sabe querer. Y esta mujer, Antonia, parece que sabe.

(versión impresa)

Una explicación de la crisis económica

viernes, mayo 23rd, 2008

Recomiendo la amena y rigurosa explicación de la crisis económica que padecemos.

Pertenece a Leopoldo Abadía, antiguo profesor del IESE, actualmente en el Grupo Sonnenfeld, y está causando furor en la red. No defrauda.  La actualiza, además, todos los meses.

Educación en el rural

viernes, mayo 23rd, 2008

Leo en La Voz que ayer se manifestaron unas 1200 personas para pedir que se mantengan los ciclos de ESO en los 12 municipios rurales en los que se ha suprimido. Hace unas semanas, al contar esa noticia, La Voz decía que algunos escolares de esas zonas se verán ahora obligados, a partir de ahora, a recorrer más de treinta kilómetros para asistir a clase.

Al mismo tiempo, en las ciudades, quedan sin cubrir plazas en la enseñanza pública porque los padres prefieren la concertada.

Si la iniciativa privada es capaz de atender las necesidades urbanas y a un precio sensiblemente inferior al del sistema público, parecería lógico destinar los recursos sobrantes a las zonas rurales, cuya población tiene derecho a los mismos servicios que la de las ciudades.

Y además, el sistema público cumpliría con su importantísima función subsidiaria.

Síndrome de Down: 30% menos

martes, mayo 20th, 2008

Hace unos meses la revista Nuestro Tiempo realizó un espléndido reportaje titulado Síndrome de Down: niños en peligro de extinción. Hoy El País retoma el asunto y estima que el 30%  de los niños con síndrome de Down no llega a nacer porque caen por el camino víctimas del aborto y de un “cambio en la sensibilidad social” (vía Diego Contreras). No me da tiempo a escribir hoy, pero dejo a continuación la columna que me pidieron los de Nuestro Tiempo para aquel número de octubre, aunque, propiamente,nmi hermano no padece ese síndrome:

El Club más alegre envejece

Cuando habla con terceros dice “mi hermana” o “mi hermano” o “mi padre”. Pero cuando habla con uno de nosotros dice “tu hermana” o “tu hijo” o “tu madre”. Así, me ha repetido mil veces por teléfono: “Dice tu madre que si vienes a comer hoy” o “dice tu hermana que si vamos a verla el sábado”. A veces se me ocurre que lo hace de este modo porque, para él, la condición de hijo y hermano es la condición humana. Para él ser hombre es ser hijo y hermano.  Y lo subraya –“tu madre”, “tu hermana”– por miedo a que se nos olvide si lo diluye en un plural. Si olvidáramos eso, sería como si lo olvidáramos todo, pensará, como si le olvidáramos.

No sé cuando empecé a tomar conciencia de que tenía que cuidarle. Sin duda, muy pronto. El primer vídeo casero lo bastante nítido que guardo en la memoria se remonta a cuando estaba en clase de primero de primaria y él, que iba a párvulos en el mismo colegio nacional, llegó asustado y llorando, en busca de refugio. Una avioneta había volado muy bajo sobre el colegio y el chaval pensó que pretendía ametrallarlo. En casa yo dibujaba aviones que ametrallaban barcos. Los profesores se dijeron algo sobre lo que los niños aprendían en casa. Me dolió porque culpaban a mis padres, que eran inocentes. Él me buscó y me abrazó mientras repetía que querían matarlo. Poco a poco se fue calmando. No recuerdo si le dije algo, pero sí que lo abracé muy fuerte. 

Unos años después, no sé cuántos, pegué por primera vez a alguien porque se estaba burlando de él. La rabia no me dejó pensar en la fama de bestia del otro ni en que su hermano, mayor que yo, era el jefe de una banda juvenil temida. Lo tiré al suelo y me llevé a José Luis. Cuidarle me hizo fuerte y me procuró un respeto que, de otro modo, un tipo tímido como yo jamás hubiera conseguido en aquel barrio.

La única vez que mi padre me zurró fue por hacer llorar a mi hermano. No recuerdo cómo ni por qué. Quizá había cogido alguna cosa suya. Sí retengo con enorme viveza el dolor en  la cara de mi padre cuando entró en la habitación guiado por los llantos. Solo me dio un empujón fuerte que me hizo caer. Me dijo también algo, pero nada podía dolerme ni abochornarme más que aquel gesto tremendo en el que se leía que su hijo mayor le había defraudado de un modo brutal y para él inimaginable.

Podría contar muchas historias, pero tengo que acabar. Ahora nos vemos todos los sábados. Paseamos, me cuenta su semana, vamos a su Club, donde para poco, porque lo que más le gusta es estar con mis amigos. Le digo que me los vampiriza y se ríe sin ganas de desmentirlo.

Muchas veces agradezco a Dios su existencia feliz. Ha sido una bendición para mis padres, para mi hermana y su familia, y para mí. Nos ha enseñado a querer bien desde pequeños, y a seguir unidos hasta un punto que extraña un poco a los demás. Por eso, algunos sábados, cuando le llevo a su Club y me quedo en la puerta, viendo cómo se saludan tan contentos, con tantísimo afecto en sus ojos rasgados, pienso en cuánto han perdido las familias de todos los niños felices que podrían haber estado allí.

La metáfora del Hermoso Velero (2)

martes, mayo 20th, 2008

“La gaviota se despierta y me sigue hablando del Hermoso Velero en el que muchos hombres sirven aún de marinos. Hombres que no llevan guantes para sentir mejor la vida de los cabos y de las velas, que van descalzos para conservar el contacto con su barco, tan grande, tan hermoso, tal alto, cuyos mástiles llegan hasta el cielo. Hablan poco, observan el tiempo, leen en las estrellas y en el vuelo de las gaviotas, reconocen los signos que les hacen los delfines. Y saben que su Hermoso Velero avanza hacia la catástrofe.
Pero no tienen acceso al timón, ni a las velas, montones de hombres descalzos mantenidos a distancia de bichero. Se les dice que huelen mal, que vayan a lavarse. Y muchos han sido colgados por intentar cazar las escotas de las velas de popa y lascar las de las velas de proa para modificar siquiera un poco el rumbo.
El capitán espera el milagro entre el bar y el salón. Tiene razón en creer en los milagros… pero ha olvidado que un milagro no puede darse más que si los hombres lo crean ellos mismos, poniendo de su parte lo mejor que hay en ellos”.

La metáfora del Hermoso Velero

lunes, mayo 19th, 2008

Prometeo me regaló el viernes tres libros de Moitessier. Ayer anduve sobándolos, sin atreverme a empezar ninguno. Me detuve en las dedicatorias, en las fotos. Recalé un momento en la página ciento y mucho de “El largo viaje” y ya no pude dejarlo. En la 208 cuenta que una pequeña gaviota blanca, casi transparente, una golondrina de mar, se posa sobre su rodilla. Él no se atreve a moverse. La gaviota termina por dejarse acariciar y…
 Dice: “Me cuenta la historia del Hermoso Velero cargado de seres humanos. De cientos de millones de seres humanos.
A la salida se trataba de un largo viaje de exploración. Esos hombres querían saber de dónde venían y a dónde iban. Pero se habían olvidado completamente de por qué estaban en ese barco. Entonces, poco a poco, fueron engordando, se volvieron unos pasajeros exigentes, la vida del mar y del barco dejó de interesarles. Lo único que les interesaba era su pequeño bienestar. Aceptaron la idea de volverse mediocres, y cuando dijeron “es la vida”, se entregaron a la abulia.
El capitán se resignó también porque tenía miedo de indisponer a los pasajeros cambiando de rumbo para evitar los arrecifes desconocidos que percibía desde el fondo de su instinto.
La visibilidad disminuye el viento aumenta, el Hermoso Velero sigue con el mismo rumbo. El capitán espera que se produzca un milagro que calme la mar y permita cambiar el rumbo sin molestar a nadie”.
(Bernard Moitessier, El largo viaje, ed. Juventud, página 208)
Si el cuento interesa, puedo poner un par de párrafos más. Me parece que la editorial no me denunciará por eso.