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Archivo para Abril, 2008

Muxía empieza a tener su parador

Miércoles, Abril 30th, 2008

Qué alegría ver la noticia hoy en La Voz!. Confíemos en que todo el proceso discurra con la rapidez y diligencia que Muxía merece.

Muxía

Sábado, Abril 26th, 2008

Volví a Muxía, un nombre que, por alguna razón que no acierto a concretar, evoca en mí sensaciones recias. Se lo decía ayer al Director de este periódico, que es muxián, mientras acompáñabamos al Editor en la visita a la Biblioteca que allí le han dedicado. El Director, con ese talento sereno y desmitificador que se gasta, contestó riendo: «Es el granito, hombre, es el granito». Porque yo le decía que en ningún lugar como en aquel notaba semejante sensación telúrica. En ese sentido, lo del granito era un argumento sólido. Ya me asaltó esa percepción la primera vez que vi, lo recuerdo bien, el Santuario de Nosa Señora da Barca desde Camariñas, como una catedral fantasma que emergía del mar con sus dos torres. Pensé entonces que sería cosa de la distancia, de la niebla, de mi estado de ánimo acaso. Pero siempre que regreso, se repite.
La evocación de Muxía carece del toque dulzón que a menudo acompaña la nostalgia de los lugares que amamos. Quizá también, porque su mero nombre atrae el de Costa da Morte, y el Santuario da Barca, adelantado en el extremo de la península, refuerza el simbolismo del aislamiento y de la tragedia. Por eso colocaron allí, mirando siempre al mar, una Virgen vigía, rodeada de exvotos mariñeiros, para que no se olvide. En septiembre, Muxía se multiplica por quinientos, y una muchedumbre invade el pueblo para festejar a la Patrona.
Tendrá Muxía alguna cosa fea, supongo, pero está llena de gente hermosa y esperanzada, que aguarda y merece buenas noticias inmediatas: el parador, la autovía, que se completen las infraestructuras de agua y saneamiento. Avanzan entre anhelantes y escépticos, burlando la cadena  de desastres, seguidos de promesas incumplidas, que duelen tanto como los propios desastres. Y a veces, más. No tanto por lo que significan de jugueteo y manipulación, sino por su demoledora carga de desapego.

Alma emigrante

Miércoles, Abril 23rd, 2008

Elba Torres es una escritora y actriz cubana que conocí en un excelente reportaje publicado por Guillermo Pardo en La Voz de Galicia sobre el trabajo de los emigrantes en la atención domiciliaria.

En la pieza “Me encontré con un ángel“, Elba hablaba de Anita Ricart, la mujer a la que cuidó en Vigo hasta que murió hace unos meses. Anita era la madre de José Ángel Otero Ricart, periodista de Faro de Vigo.

José Ángel fue la primera persona que me saludó el primer día de clase en la Universidad de Navarra. Desde entonces, le profeso una admiración y un afecto que ningún adjetivo ponderaría lo bastante. Le vi hace poco y le pregunté por Elba Torres y por el poema que ha dedicado a su madre y que, según contaba Guillermo, dará título a un poemario que pronto verá la luz. José Ángel me dijo que Elba ha escrito también una canción para el próximo disco Pablo Milánés. Pero es difícil que me vaya a gustar más que esta:

Donde crecen los geranios

para Anita Ricart y a mis abuelas


Olvido.
Aprendo a olvidar con ella,
los pensamientos sedentes en la mesa,
la esperanza está servida
y de postre habrá fatigas suculentas.
Olvidar que rezo.
Ella contempla el camino
por la ventana de la cocina
con paciencia para que Hugo regrese,
para que regreses tú.
Ella que no recuerda el andar
que no le suena de nada mi nombre,
que ya no puede, no tiene memoria
de pescar la cuchara para el desayuno.
Ella me enseña a olvidarlo todo
mi ocaso, las melodías,
los vocablos, el decoro,
aquel bolero y la perfidia de las flores.
Aprendo a mentir
a falsificar el llanto,
le he dicho que has vuelto
y no es más que otra miseria de mi pecho
otro latido que deberé olvidar
así como ella olvida, donde crecen los geranios.

Como ha dicho hoy Juan Gelman: “En estos tiempos mezquinos, ahí está la poesía de pie contra la muerte”

Por favor, no

Martes, Abril 22nd, 2008

Umberto Eco encontró, con El nombre de la rosa, una fórmula de indudable éxito comercial: sobre una trama policiaca normalita levantó un edificio de ladrillos cultos (un buen porcentaje del libro está en latín y lo de “ladrillo” lo pongo adrede). La fórmula, rebajada, le funcionó muy bien, luego, a Pérez Reverte. Un día se lo dije y me contestó: “¿Y qué? ¿Yo no voy de escritor?”. La rebajaron aún más Dan Brown y Ruiz Zafón, ambos con éxitos millonarios, sólo que estos dos ya ni siquiera saben escribir. Lo ejemplifica muy bien Arcadi Espada en su durísima crítica (un resumen en Millán).

Digo esto porque me he hartado de ver páginas sobre el lanzamiento del nuevo libro de Zafón. Y este fin de semana me asustaron las pilas de ejemplares (deberían ser piras) que se han levantado en las librerías. “Mira que si me lo regalan”, pensé. Y quería avisar: que nadie me regale ese libro, por favor.

Me regalaron en su día La sombra del viento, del que no sabía . En la página diez me entraron unas ganas locas de tirarlo por la ventana, pero continué por lealtad a quien me lo había dado con tanto cariño. Al final, se lo dije: “¿Pero tú has leído este libro?” Respondió con una sonrisa: “No”.

Modos de mirar

Sábado, Abril 19th, 2008

Me interesa mucho todo lo que tiene que ver con la mirada, con los modos de mirar y sus posibilidades. Me gusta darle vueltas. Cuando leo algo sobre esto y me parece verdadero, lo anoto: «La mirada que dirijo sobre el otro decide sobre mi propia humanidad» dice, por ejemplo, mi libreta negra, sin explicar de dónde lo he sacado. Esta semana llené casi cuatro páginas de esa misma libreta con una cita de Romano Guardini en torno al mismo asunto. ¿Por qué, a veces, no conseguimos ver? Miramos y no vemos. Nos miran y no nos ven. Nada puede ser más ciego que unos ojos sanos, bien conectados a un cerebro fuerte, pero dirigidos por un corazón enfermo o malvado. Por eso en la mirada se suele descubrir la primera señal de afecto o de enemistad. Todos saben que ante una mirada acogedora tienen posibilidades de ser entendidos, comprendidos, en la doble profundidad de la palabra ‘comprender’. Saben también que ante una mirada de sospecha o de franca hostilidad no se puede hacer mucho. Salvo que esa mirada hostil tenga un fundamento —un comportamiento, quizá— que esté en nuestra mano remover. Si no, solo cabe esperar que el corazón del otro cambie. A falta de ese vuelco interior, da igual lo que el mirado diga o haga por muy verdadero que sea, puesto que el centro de control impedirá que los ojos vean y los oídos escuchen más que lo que quieren ver y escuchar. Otro tanto ocurre con las miradas interesadas o las obscenas:  el otro queda sometido a la condición de cosa útil o placentera mientras no sane el corazón que lo mira, porque la mirada sobre los demás, es cierto, decide sobre mi propia humanidad: soy como miro, se podría decir.
Leer es una forma de mirar. Lo escribía anteayer un periodista americano a propósito de Benedicto XVI: «No entiendes quién es hasta que lo lees». Y añadía: «Me empieza a caer bien este tío».

Aclaración: el periodista que menciono es de la Fox y, por mucho que extrañe, parece que es cura: Father Jonathan Morris.

Agradecimiento cariñoso a quienes se han ocupado de mi cajera. Espero no olvidarme de nadie: El cuadernillo verde, No disparen al pianista y Un quiosco de malaquita. Lamento el retraso.
 

Un Papa temido

Miércoles, Abril 16th, 2008

Lo decía anoche el corresponsal de Onda Cero en Estados Unidos. Benedicto XVI es muy respetado allí, pero también muy temido: “Los demócratas temen que hable de aborto y matrimonios homosexuales. Los republicanos temen que hable de la guerra de Irak y de emigración”.

Muy interesante el editorial del Washington Post sobre la visita del Papa. Un resumen en castellano aquí.

A vueltas con la enseñanza

Lunes, Abril 14th, 2008

Jorge Casanova publica hoy en La Voz una doble página sobre el exceso de demanda de plazas escolares concertadas que conduce a un sinfín de trapicheos de los padres para conseguir matricular a sus hijos donde desean. Dice también que no lo consiguen.

¿Qué puede significar esta sobredemanda de enseñanza privada concertada?

¿Y la sobreoferta de la pública? Los datos de algunos institutos urbanos son demoledores: no reciben solicitudes suficientes para cubrir ni la mitad de las plazas que ofertan.

Parece evidente que los padres prefieren enseñanza privada concertada. Y resulta que, además, cuesta menos a la administración un niño en la concertada que otro en la pública. ¿No cabe concertar más aulas o más colegios?

Oro fino

Sábado, Abril 12th, 2008

Se casaron en abril, en una capilla que descansa sobre una campa breve, contra una hilera de robles y castaños, en medio de labrantíos, completamente aislada, pero cerca del lugar donde vivía mi madre y donde nacimos dos de los cuatro hijos. Cuando aparecían las margaritas en la campa, mi madre se ponía muy alegre “porque era señal de que chegaba o San Xorxe” y, con él, la campa se llenaba de fiesta. Eran muy jóvenes entonces y no tenían nada. Se casaron arropados por los dieciséis hermanos que suman entre los dos y se fueron de luna de miel dos días a Lugo. Quizá tenían algo de miedo. Pero eran muy felices.
Los dieciséis siguen vivos, solo que Antonio se fue a Buenos Aires, y el otro Antonio, a Francia. Y no volvieron. Pepe se fue a Holanda, y el otro Pepe, a Baracaldo. Luis marchó a París y Ricardo a Alemania. Los demás se abrieron camino como pudieron, muchos en A Coruña. Mis padres, también: pasamos casi veinte años muy felices en un tercero de la calle Monte Alto. Lo compartimos con otra familia al principio. Mi padre trabajaba como ordenanza, como cobrador, como representante, como… Fuimos a una escuela que había en la calle. Después, al colegio nacional del barrio. El bachillerato lo hice en Salesianos.
Por fin, compraron un piso y pagaron, con muchos sustos, la hipoteca: mi padre perdió el empleo principal (quebró la empresa) en vísperas de las bodas de plata. Pasó casi un mes simulando que salía a trabajar. El día del aniversario, al caer la tarde, me acompañó al autobús y me lo contó. Llamé a mi madre y dijo: “Ya lo sabía. Veía que no dormía por las noches. Pero pensé que si no quería darme el disgusto ahora, ¿para qué disgustarlo más?” Ella había velado sus noches rezando («Sagrado Corazón de Jesús en vos confío», quizá) y calculando ahorros una hora tras otra. Veinticinco años más tarde fue anteayer. Mañana lo celebraremos. Muy felices.

Cincuenta años

Jueves, Abril 10th, 2008

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Cincuenta años exactos cumple a esta hora la foto. No pudieron festejar la boda. Cuando llegaron a los veinticinco, lo celebramos muy juntos bajo la sombra de una muy mala noticia que mi padre quiso difuminar, silenciándola, hasta que pasó el día. Pero la sombra estaba. El domingo próximo, si Dios quiere, nos desquitaremos.

Nueva página

Martes, Abril 8th, 2008

Gracias a Marija Stjepandic, he podido añadir hace unos días una página en la que se recogen las columnas que he publicado en La Voz. No se trata de una selección: están incluso las que detesto, porque me recuerdan que lo escrito permanece. Como permanecen las erratas, propias o ajenas, que aparecieron en su día. Una de ellas resulta particularmente vergonzosa: son tres “porques” que aparecieron como “por qué”. También pueden verse diez o doce variantes de mi correo electrónico, así que mejor no fiarse más que del que consta en la página principal.