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No me pidan calma

Posts tagged ‘Jóvenes’

Los niños no votan, no tuitean, no llenan las calles para protestar

16 de marzo de 2015 a las 13:29

Y así les va… hasta ahora.

No cesan las noticias sobre el sistemático maltrato político y económico al que son sometidos los casi tres millones de niños y niñas que en nuestro país viven en hogares en pobreza. Es abrumadora la crónica de como nos estamos quedando sin futuro, con un 32% de menores de 16 años que viven en la pobreza, y un insoportable 47,6% si viven en un hogar monoparental (1 adulto con 1 o más niños dependientes).

Pero hay buenas noticias. Si, es cierto que aunque tengan reconocidos sus derechos, niños y niñas no suelen tener amigos influyentes ni capacidad económica para hacerlos valer, y mira que dicen cosas sensatas cuando se les permite hablar. Pero esto está cambiando gracias al esfuerzo de organizaciones y personas como las que se citan en este artículo. 

Es una buena noticia el rigor, esfuerzo y principios de la Fundación porCausaimpulsando proyectos de investigación y periodismo de calidad sobre pobreza y desigualdad. Lo comprobarán al leer el artículo de Ekaitz Cancela, uno de sus miembros.  Ekaitz habla sobre pobreza infantil, pero antes de hacerlo quiero recomendarles que, como yo, se hagan miniproductores, financiando el documental de porCausa “Carmen y Jimena: Futuro Imperfecto” sobre el impacto de la crisis en las prioridades, aspiraciones vitales y expectativas de dos adolescentes de la España de hoy.

¡Gracias, Ekaitz!

¿Qué pasaría si los niños pobres fuesen notificaciones en Twitter?

Los niños no votan, no llenan las calles para protestar o tuitean su problema. La tasa de población infantil en riesgo de pobreza o exclusión social lleve desde 2009 por encima del 32%. Esto supone casi 3 millones de niños cada uno de los últimos 5 años. En plena revolución de internet, ¿qué ocurriría si durante un año nos llegara un mensaje cada vez que un niño cae en eso que llaman pobreza? Recibiríamos 8.000 notificaciones cada día, 300 cada hora, cinco notificaciones por minuto*.

En este país de tertulianos, la pobreza infantil no tiene forma de ponerse en escena.” La cita con la que Gonzalo Fanjul critica (en el video del final de este artículo) la falta de un debate público resume en pocas palabras uno de los mayores problemas al que nos enfrentamos todos aquellos que queremos subsanar uno de los errores del sistema en el que estamos inmersos. La pobreza infantil es la urgencia más inmediata a la que nos enfrentamos: los niños no tienen cómo defenderse, no tienen una alternativa, los niños necesitan que el sistema les proteja porque no pueden buscarse la vida por si mismos. Los niños, y las niñas, deberían ser la prioridad más inmediata, y esta realidad no admite dudas. Un solo titubeo puede lastrar generaciones futuras.

¿Pero a qué problemas creen que se enfrentan desde UNICEF, Save The Children o desde la Fundación porCausa cuando tratamos de poner encima de la mesa uno de esos datos demoledores sobre pobreza infantil?. La falta de información que manejan las instituciones sobre esta emergencia y la falta de un debate público de calidad. Un círculo vicioso que se alimenta con la insuficiente preocupación de la opinión pública respecto al problema.

Los organismos públicos no ofrecen datos de calidad sobre la pobreza infantil, además, los medios apenas hablan sobre ella o no lo hacen con la profundidad y compresión que el problema implica. El resultado es que el tema no llega a colarse entre las preocupaciones de gran parte de la ciudadanía y así lo refleja el escaso debate público. Todo ello provoca que apenas haya presión para una respuesta política a la altura de las circunstancias. Apenas tres iniciativas legislativas desde 2011. La última, una proposición de ley de CiU para llevar a cabo una ampliación significativa de las prestaciones por hijo a cargo para las familias fue calificada por el Grupo Parlamentario del Partido Popular como una propuesta “atolondrada.

Ante este problema, que no ha hecho sino empeorar durante la crisis, los responsables de afrontarlo le restan importancia e incluso lo niegan. No voy a recordar las insensibles declaraciones que líderes políticos han hecho en alguna ocasión en este sentido, ya que por suerte, algunos de los datos que se han hechos públicos hablan por sí solos.

Otro dato demoledor. Niños y niñas: si vuestros padres son extranjeros tenéis el doble de posibilidades de ser pobres.

Ahora bien, para que entendamos y reconozcamos que hay un problema de pobreza infantil hemos de saber a qué nos enfrentamos. Parece que la palabra pobreza haya perdido el significado y se haya convertido en un concepto genérico, una sombra enorme a la que no le vemos la cara.

La pobreza, según los burócratas maestros de hacer genérico lo particular, es la condición socioeconómica de la población que carece de los recursos para satisfacer las necesidades básicas que permiten un adecuado nivel de vida tal como la alimentación, la vivienda, la educación, la asistencia sanitaria o el acceso al agua potable.

De acuerdo a esta definición pensamos que la pobreza es algo muy lejano, que sucede en otros lugares. Nos equivocamos. La pobreza es desigualdad, es no poder tener las mismas oportunidades que tu vecino, es con ello ver comprometido tu presente y tu futuro. Y cuando afecta directamente a los niños se manifiesta de la forma más dura:“¿Dejamos a nuestros hijos sin desayunar o dejamos de pagar la hipoteca?”, se pregunta una madre. Testimonios contados a media voz, la pobreza es aún motivo de vergüenza.

Los niños no votan, no llenan las calles para protestar o no tuitean su problema. Les invito a que miren de nuevo algunos de los escasos datos de los que disponemos, ¿podemos seguir mirando hacia otro lado?

@ecanrog

@porCausaorg

* El dato sale de dividir los casi 3 millones de niños y niñas españoles que viven en riesgo de pobreza o exclusión social entre el número de días, horas y minutos.

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10 claves sobre la pobreza en España. ¿Un país fracasado?

10 de febrero de 2015 a las 13:09

12.866.431 personas sin un estado que las defienda

En 2013,el 27,3 % de la población española, 12.866.431 personas, estaban en riesgo de pobreza y/o exclusión (en el gráfico los datos de Base 2013)

1.320.216 personas más que en el 2009, el año en el que con el resto de países de la Unión Europea nos comprometimos, en la Estrategia Europa 2020, a que en el 2020 España reduciría en 1.400.000 personas este número bochornoso, 2o millones menos en toda la UE.

EAPN España, la Red Europea contra la Pobreza, presenta hoy  EL ESTADO DE LA POBREZA._SEGUIMIENTO_DEL_AROPE_2013, un completo informe coordinado por Juan Carlos LLano en el que se analiza, en España y sus comunidades autónomas,  el cumplimiento del objetivo de inclusión social especificado en la Estrategia 2020 basado en el indicador AROPE (At-Risk-Of Poverty and Exclusion- Riesgo de pobreza y exclusión social).

Como les explicaba en detalle en este pequeño diccionario, este indicador es la agregación (evidentemente sin repetirse) de las personas incluídas en estos tres conceptos: Pobreza (en 2014 ingresar menos de 8114,2 €), privación material severa e intensidad laboral en el hogar.

No se confíen. No hay brotes verdes

Entre 2012 y 2013 la tasa AROPE apenas ha variado (del 27,2 al 27,3%) debido a una importante reducción de la Tasa de pobreza. Pero no se debe a la mejora de las condiciones de vida de la población, sino a un mero efecto estadístico: casi tod@s somos un poco más pobres, y los que más lo eran, la población inmigrante, se están marchando.

Los (y sobre todo las) mayores de 65 años mejoran. Triste consuelo

Mientras la mayoría de la población se está empobreciendo, el grupo de mayores de 65 años, cuyas pensiones prácticamente no se han modificado en el periodo, ha reducido su tasa AROPE en 10 puntos porcentuales y su Tasa de pobreza en 11 puntos. Esto explica en parte que por primera vez haya más hombres que mujeres en esta situación.

Sin futuro para niños, niñas y jóvenes

Abrumador. El grupo de personas entre 16 y 29 años tiene en 2013 la tasa más elevada (33%) de personas en riesgo de pobreza y/o exclusión social. Le siguen los menores de 16 años con un 31,9%, pero que llega a un insoportable 47,6% si viven en un hogar monoparental (1 adulto con 1 o más niños dependientes)

La misma pobreza. Más privaciones. Mucho menos empleo

La pobreza, que aporta sola o junto a los otros componentes el 75% del peso del indicador, se ha mantenido porcentualmente constante durante los años de la crisis. Y ya venía de antes, porque en nuestros mejores años apenas bajó del 19% .

La privación material severa ha crecido un 38% desde 2009, del 4,5% al 6,2%. Con datos como que las personas que no tienen capacidad para alimentarse con carne, pollo o pescado al menos una vez cada dos días se ha incrementado en un 66%.

El desempleo es la mayor fábrica de pobreza y exclusión. La población que vive en hogares con baja intensidad de empleo se ha más que doblado desde 2009 y, alcanza, en 2013, al 15,7% de la población entre cero y 59 años, lo que, en términos cuantitativos, supone unos 5,7 millones de personas.

Tener trabajo ya no garantiza salir de la pobreza

En el año 2013 había un 11,7% de trabajadores en situación de pobreza, lo que viene a demostrar, una vez más, que no cualquier trabajo protege de la pobreza. Esta cuestión está muy relacionada con la evolución creciente de la jornada parcial que, para el último cuatrimestre de 2013, llega al 16,1% del total de ocupados.

Con matices. A mayor nivel formativo, menor tasa de pobreza. Un 25,1% para quienes han estudiado sólo Primaria o la segunda etapa de Secundaria. Un 8,5% para quienes tienen una educación superior.

Pobreza más severa. Riqueza más extrema

Aproximadamente 2,8 millones de personas (el 6,1% de la población) viven en pobreza severa, es decir sus ingresos son inferiores a 4.057 € al año (339 euros al mes). 800.000 personas más que en 2009

Y mientras tanto, la renta del 20 % más rico es, actualmente, algo más de seis veces superior a la renta de 20 % más pobre. O si lo quieren afinar más, la renta conjunta del 10% de la población con mayores ingresos es casi 13 veces superior a la renta conjunta del 10% más pobre. España ocupa el quinto lugar en la lista de los países europeos más desiguales, sólo superada por Bulgaria, Grecia, Rumanía y Letonia.

Una clase media en decadencia

El aumento de la desigualdad ocurrido en los años de crisis puede reconocerse también en la reducción de la clase media. El 67% de las personas tiene dificultades para llegar a fin de mes. Además, casi una de cada cinco personas lo hace con muchas dificultades.

Si consideramos como clase media al grupo compuesto por personas que ganan entre 12.000 € y 60.000 €, la reducción de tramos en el IRPF se ha dado en nada menos que 638.000 declaraciones

Un país desestructurado. Desigualdad brutal entre Comunidades Autónomas.

Si nos atrevemos a comparar los datos de pobreza y exclusión entre las diferentes Comunidades autónomas, España no merece llamarse país.  Un avance de futuros posts por si les sirven para decidir su voto: La tasa de pobreza y/o exclusión social mantiene diferencias de más de 24 puntos porcentuales entre algunas regiones. Navarra, País Vasco y Aragón tienen tasas inferiores al 20 %, y Canarias, Extremadura, Castilla-La Mancha y Andalucía, mantienen tasas entre el 35% y el 39%.

¿Renunciamos a nuestro futuro?

La conclusión final del Informe no puede ser más clara: “El aumento de la desigualdad que muestran todos los indicadores hasta el año 2012, revela que la crisis ha golpeado con mayor dureza a la clase media y a los grupos sociales más desfavorecidos y explicita también la debilidad de las políticas sociales implementadas.

Por otra parte, en este momento, en que los indicadores parecen anunciar que se acerca el fin de la crisis, es importante recordar que los resultados económicos en los años de crecimiento no se trasladaron a los grupos más desfavorecidos de la sociedad, lo cual, de no mediar actuaciones de redistribución decididas, puede repetirse y consolidar para el futuro la pérdida de bienestar causada por la crisis

@xosecuns

#EstadoDePobreza

Informe completo y resumen y nota de prensa

Administración, Adultos mayores, Derechos humanos, Desigualdad, Empleo, Exclusión, Menores y jóvenes, Mujeres y hombres, Organizaciones No Lucrativas, Personas, Personas sin hogar, Pobreza, Riqueza, Servicios sociales, Tercer Sector, Unión Europea
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Vente Pa’ Ká. Ocio alternativo por y para los jóvenes

28 de enero de 2015 a las 1:42

Empoderar. Hermoso verbo.

Parece evidente, pero si algo se aprende en cualquier proceso de lucha contra la pobreza o la exclusión es que mas allá de medidas puntuales de emergencia o de asistencialismos obscenos es que el éxito es probable sólo cuando las personas se expresan por si mismas, participan, se empoderan y se sienten dueñas de su futuro.

También con los jóvenes. Lo están demostrando en Gijón Abierto hasta el amanecer o en Sant Boi de Llobregat con el programa VPK (Vente Pa´Ká) que impulsa la Fundación Marianao, un ejemplo también de como una organización trabaja por y con un barrio.

Se lo cuentan en esta presentación o en el vídeo, pero mejor que se lo explique Daniel Osiàs, su director de programas.

¡Moltes graçies, Daniel!

Ocio alternativo por y para los y las jóvenes.

El proyecto de ocio alternativo juvenil VPK (www.vpk.cat) impulsado y acompañado de la entidad de iniciativa social Fundación Marianao, surge con el fin de llenar el vacío en Sant Boi de Llobregat (Barcelona) de un ocio diferente al actual y de crear propuestas que incidan, de manera prioritaria, en los jóvenes, fortaleciendo la relación entre estos y el asociacionismo juvenil, de forma que puedan autogestionar las actividades que quieran impulsar, buscando a la vez alternativas a el ocio nocturno tradicional e incidir de manera preventiva en las conductas de riesgo.

Actualmente ofrece más de 70 actividades culturales y deportivas a jóvenes de entre 15 y 35 años de Sant Boi y alrededores, con una participación media de 1500 jóvenes en cada fase de actividad (3 fases al año de 6 fines de semana cada una).

Pero, a diferencia de lo que tradicionalmente existe: una dirección vertical de las ofertas desde las administraciones hacia los jóvenes, a menudo poco atractivas y poco adaptadas a sus necesidades, con este proyecto queremos dar el protagonismo a los jóvenes y dotarlos de las herramientas y los espacios para que inventen su propio proyecto de ocio.

Jóvenes dinamizadores

El primer elemento clave del programa está en quién lo gestiona y ejecuta: los jóvenes. Los técnicos de juventud de las entidades promotoras tienen la responsabilidad de facilitar herramientas en forma de conocimiento y motivación al colectivo de jóvenes que serán los protagonistas asumiendo el liderazgo durante todo el proceso. El acompañamiento del referente técnico es esencial: facilita el proceso formativo y las herramientas necesarias a los jóvenes y estimula su participación y su motivación para iniciar el proyecto.

Esta perspectiva puede generar que aquello que los jóvenes construyen no sea un programa de ocio. Sus necesidades o inquietudes pueden confluir en la creación de otro tipo de actividad, proyecto o programa. Situar el acento en el proceso, más que en el resultado, no es una práctica habitual. Los propios jóvenes tienen que construir el guion, se tienen que implicar y tienen que señalar los compromisos.

La experiencia nos demuestra que allá donde se ha cuidado el proceso, se ha respetado el tiempo de formación de los jóvenes, y se ha generado la suficiente autonomía en el colectivo juvenil para que su liderazgo del programa sea real, el éxito se ha hecho evidente.

Y más allá de los objetivos del programa, es el empoderamiento de este colectivo de jóvenes dinamizadores el que para nuestra entidad tiene sentido. Porque este proceso los ha educado en el valor de la participación y de la transformación y mejora de su entorno, y todo el trabajo invertido, con el paso del tiempo, repercute a los muchos participantes del programa que, tomando como referencia estos dinamizadores, empiezan a desarrollar competencias participativas.

Efectos beneficiosos

¿En qué se benefician los jóvenes, aparte del estímulo de la participación activa y del conocimiento de los recursos del entorno?

Resulta evidente que un programa de ocio juvenil que consigue captar a cualquier joven de la comunidad entre 15 y 35 años sea cual sea su condición social, favorece la integración de aquellos jóvenes más vulnerables. Las diversas actividades resultan ser un punto de encuentro y de relación positivo entre todos ellos. Jóvenes de diverso perfil se relacionan y comparten su tiempo libre en un entorno normalizado.

Tunel del terror 2014

El programa VPK no nace con la intención de hacer frente a fenómenos como el “botellón”, pero por su naturaleza es preventivo. El hecho que se desarrolle los viernes y sábados por la noche, entre las 22h y las 3h los sitúan como una alternativa saludable en el horario de máximo riesgo de consumo de drogas de los jóvenes.

Aún así, la intención no es contrarrestar. Alternativo significa que ofrecen al joven la posibilidad de decidir qué hacer en su tiempo libre. VPK es un complemento al ocio tradicional, más allá de querer ser un sustitutivo, porque la experiencia nos ha enseñado que el joven ha hecho uso del ocio tradicional, lo hace, y lo hará en el futuro.

Con este proyecto, la única intención es que puedan hacer un ejercicio de libertad y tengan más de una opción que poder escoger para divertirse.

Hay que destacar también que a lo largo de la corta pero intensa historia del programa se ha apostado por la contratación de profesionales del colectivo dinamizador. La acción voluntaria es necesaria y es el origen del proyecto, pero hay que otorgar el rango merecido al trabajo hecho.

El programa ha crecido considerablemente y exige profesionales al frente. El acierto ha sido contratar a los jóvenes voluntarios formados en la metodología e ideología del programa. De este modo, cada año hay reciclaje de estos puestos de trabajo, con el que este tipo de programa estimula de manera activa la contratación de personal joven de la propia comunidad.

El único secreto ha sido ceder el testigo a los jóvenes, confiar, y permitirlos aprender a andar en el mundo de la acción social.

El destino, como protagonistas de su historia, ha sido siempre y continuará estando, a sus manos.

Facebook: Programa VPK

Twitter: @programaVPK

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Cultura, Inclusión, Menores y jóvenes, Organizaciones No Lucrativas, Tercer Sector, Voluntariado
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Mozas e mozos tutelados. Vítimas, non culpables

3 de septiembre de 2014 a las 11:26

¿E ti por qué estás nun centro de menores se non tes cara de mala?”.

Preguntáronllo nunha entrevista de traballo a Jenni, unha xoven ex tutelada, cando ainda residía nunha das vivendas de acollida da ONG Igaxes3. Non se trata dun caso aillado. Os xóvenes que viven en centros de protección vense día a día na difícil tarea de procurarse un futuro e, ademáis, de combatir a sospeita dos demáis. A sospeita de quen quere ver neles persoas problemáticas ou conflictivas.

Foto: www.fepa18.org

Como calquera outro prexuicio social é mentira: os mozos e mozas que viven nunha situación de protección non son culpables, senon vítimas. As razóns de que viviran separados das súas familias non son responsabilidade súa: nalgún intre padeceron unha situación que lles viu imposta e que os obligou, ademáis, a afrontar unha traxectoria vital moi complexa.

Detrás de historias positivas como as de Youssef, Lis, Ousmane o Sonia ou outros moitos xóvenes sen apoio familiar que se fixeron maiores nun centro de menores. Detrás da sensatez de Jose, un mozo ex-tutelado do recoñecido programa Mentor ó que poden ver no vídeo (minuto 6), hai un traballo inmenso de profesionais con vocación e unha elevada formación. Con varios deles tiven a sorte de estar hai uns meses no encontro de FEPA “Creando un mañana“.

De esforzo e formación eficaz faláballes hai anos, cando se presentou a primeira edición do xa prestixioso e esixente Máster en Intervención e Emancipación de Xóvenes en Conflicto Social organizado por Igaxes3 e a Universidade de Santiago de Compostela. E que agora ten aberto o prazo de inscripción para a súa cuarta edición.

Deixolles coa historia de Rocío Vázquez, ex-alumna do Master e educadora nunha vivenda de Igaxes3 (ao igual que outro 30% da súa plantilla). Demostrando todos os días que mozos e mozas non só son o futuro, tamén son o presente.

Grazas, Rocío.

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Vítimas, non culpables. ¿Por qué traballo con mozos e mozas tutelados?

Dende moi pequena admirei as miñas mestras e mestres. Sobre todo aquelas que me aportaron algo mais alá do estritamente académico. En xeral podo dicir que houbo grandes persoas que me acompañaron mentres medraba, que influíron en que a pedagoxía fose a miña vocación. Por todo isto, creo na aprendizaxe ao longo da vida, no aprender día a día e no proceso inacabado da educación. Tamén para min mesma, xa que quizais nesta profesión é na que máis debemos ser conscientes de que nunca se sabe todo e que non deixaremos de aprender algo novo,  por parte de todas e cada unha das persoas que nos rodean.

Topei con Igaxes3 por primeira vez hai sete anos, cando participei no proxecto Berenguela. Aínda que xa escoitara falar de empoderamento, non foi ata aquel momento que tiven a oportunidade de comprender a amplitude deste concepto. Nesta etapa tamén tiven a sorte de coñecer Humanus CAM: en Lisboa achegámonos a esta experiencia de empoderamento persoal e colectivo. Isto axudoume a ver que podemos e debemos seguir medrando como persoas e como grupos.

Cando traballamos nun proxecto, os educadores e educadoras non somos unicamente executores, senón tamén beneficiarios. Os e as profesionais do traballo con menores só temos sentido dende a verdadeira vocación educativa, e o noso obxectivo é o de aprendermos xunto ás persoas coas que estamos traballando, co fin global de construír unha sociedade mellor. Se isto non é así, mellor seguir outro rumbo.

Anos despois, ao inscribirme no Máster en Intervención e Emancipación de Mozos/as en Conflito Social, dei o primeiro paso para emprender un longo camiño. Se coma min decidides aventurarvos neste camiño, veredes que é pedregoso ás veces, pero nel iredes aprendendo con todos e cada un dos rapaces e rapazas con quen esteades día a día, sen deixar de sorprendervos a vós mesmas.

Mentres estaba realizando o Máster xurdiu a oportunidade de traballar como educadora no Programa Mentor. Naquel momento estiven nun mar de dúbidas, sobre todo relacionadas coa miña capacidade. Xa naquel momento consideraba que ser educadora nunha vivenda de apoio á independencia era un emprego moi esixente.

Pero finalmente aquí estou, e… que podo dicir disto? Que é incrible!! No meu emprego anterior eu era orientadora laboral e a miña relación coas persoas comezaba pola confección dun currículo. Algo verdadeiramente fácil e cómodo: achegábanse a min e pedíanme o que necesitaban. Porén, no traballo con mozos e mozas nunha vivenda tutelada non se parte deste punto, senón de moito máis atrás.

Ata chegar a este momento hai unha fase de quecemento, máis ou menos longa dependendo de cadaquén. Durante esta fase os rapaces e rapazas adoitan repetir “eu non quería estar aquí”. E nós, en exercicio de motivación profesional, repetímonos “estamos aquí porque queremos”. Nese vai e vén aprendemos a comprendernos para construír un camiño a seguir. Para mellorarmos e medrar, sen acabar nunca.

Nos dous anos que levo traballando na vivenda tutelada, aprendín sobre todo o verdadeiro valor do respecto. Ás veces partimos da idea de que todas e todos sabemos o que significa esta palabra e que podemos, xa que logo, esixirlles aos demais que o exerzan.

Pero algo que parece tan sinxelo, en realidade non o é. As persoas aprendemos a respectar vendo como outros nos respectan a nós mesmos. Cos mozos e mozas coas que traballamos sucede igual.

Aquí  descubrín que non é necesario berrar máis forte que o outro para acadar o seu respecto ou a súa escoita. Se isto fose así, eu estaría perdida, pois a miña gorxa non mo permite. Experimentei que, sen perder a calma e mantendo sempre o respecto cara ao outro, máis tarde ou máis cedo acabarán por responderche do mesmo xeito.

Nada máis me queda que dicirvos, a aquelas e aqueles que xa esteades decididos e motivados para ser especialistas na intervención coa mocidade, que sexades benvidas á aventura inacabable de empoderarse para empoderar.

Rocío Vázquez

Empleo, Formación, Inclusión, Menores y jóvenes, Organizaciones No Lucrativas, Tercer Sector
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Jóvenes tutelados: víctimas, no culpables

3 de septiembre de 2014 a las 0:55

¿Y tu por qué estás en un centro de menores, si no tienes cara de mala?”.

Se lo preguntaron en una entrevista de trabajo a Jenni, una joven ex tutelada, cuando aún residía en una las viviendas de acogida de la ONG Igaxes3. No se trata de un caso excepcional. Los jóvenes que viven en centros de protección se ven día a día en la difícil tarea de procurarse un futuro y, además, de combatir la sospecha de los demás. La sospecha de quien quiere ver en ellos personas problemáticas o conflictivas.

Foto: www.fepa18.org

Como cualquier otro prejuicio social es mentira: los chicos y chicas que viven en situación de protección no son culpables, sino víctimas. Las razones de que hayan vivido separados de sus familias no son responsabilidad suya: han padecido en algún momento una situación que les ha venido impuesta y que les ha obligado, además, a afrontar una trayectoria vital de mucha complejidad.

Detrás de historias positivas como las de Youssef, Lis, Ousmane o Sonia y otros muchos jóvenes sin apoyo familiar que se han hecho mayores en un centro de menores. Detrás de la sensatez conmovedora de Jose, un joven ex-tutelado del exitoso programa Mentor al que pueden ver en el vídeo (minuto 6) , hay un trabajo inmenso de profesionales con vocación y una elevada formación. Con varios de ellos tuve la suerte de estar hace unos meses en el encuentro de FEPA “Creando un mañana“.

De esfuerzo y formación eficaz les hablaba hace años, cuando se presentó la primera edición del ya prestigioso y exigente Máster en Intervención y Emancipación de Jóvenes en Conflicto Social organizado por Igaxes3 y la Universidad de Santiago de Compostela. Y que ahora tiene abierto el plazo de admisión para su cuarta edición.

Les dejo con la historia de Rocío Vázquez, ex-alumna del Master y educadora en una vivienda de Igaxes3 (al igual que otro 30% de su plantilla). Demostrando todos los días que los jóvenes no sólo son el futuro, también son el presente.

Gracias, Rocío.

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Víctimas, no culpables. ¿Por qué trabajo con jóvenes tutelados?

Desde muy pequeña he admirado a mis maestras y maestros. Sobre todo a aquellas que me aportaron algo más que lo estrictamente académico. En general puedo decir que ha habido grandes personas que me acompañaron mientras crecía, que influyeron en que la pedagogía fuese mi vocación. Por ello creo en el aprendizaje a lo largo de la vida, en el aprender día a día y en el proceso inacabado de la educación. También para mí misma, ya que quizá es en esta profesión en la que debemos ser más conscientes de que nunca se sabe todo y de que nunca dejaremos de aprender algo nuevo, por parte de todas y cada una de las personas que nos rodean.

Conocí Igaxes3 por primera vez hace siete años, al participar en el proyecto Berenguela. Aunque ya había oído hablar de empoderamiento, no fue hasta entonces que tuve la oportunidad de comprender la amplitud de este concepto. En esta etapa también tuve la suerte de conocer Humanus CAM: en Lisboa nos acercamos a esta experiencia de empoderamiento personal y colectivo. Esto me ayudó a ver que podemos y debemos seguir creciendo como personas y como grupos.

Cuando trabajamos en un proyecto, los educadores y educadoras no somos solo ejecutores, sino también beneficiarios. Los y las profesionales del trabajo con menores solo tenemos sentido desde la verdadera vocación educativa, y nuestro objetivo es aprender junto a las personas con las que trabajamos, con el fin global de construir una sociedad mejor. Si esto no es así, mejor seguir otro rumbo.

Años después, al inscribirme en el Máster en Intervención y Emancipación de Jóvenes en Conflicto Social, di el primer paso de un largo camino. Si, como yo, decidís aventuraros en él, veréis que es pedregoso a veces, pero en él iréis aprendiendo de todos y cada uno de los chicos y chicas con quien estéis día a día, sin dejar de sorprenderos a vosotras mismas.

Mientras cursaba el Máster surgió la oportunidad de trabajar como educadora en el Programa Mentor. En aquel momento estaba en un mar de dudas, sobre todo relacionadas con mi capacidad. Ya en aquel momento consideraba que ser educadora en una vivienda de apoyo a la independencia era un empleo muy exigente.

Pero finalmente aquí estoy, y… ¿qué puedo decir de ello? ¡Que es increíble! En mi empleo anterior yo era orientadora laboral y mi relación con las personas comenzaba por la confección de un currículo. Algo muy fácil y cómodo: se aproximaban a mí y me pedían lo que necesitaban. Sin embargo, en el trabajo con chicos y chicas en una vivienda tutelada no se parte de este punto, sino de mucho más atrás.

Hasta llegar a este momento hay una fase de calentamiento, más o menos larga según cada cual. Durante esta fase los chicos y chicas suelen repetir “yo no quería estar aquí”. Y nosotras, en ejercicio de motivación profesional, nos repetimos “estamos aquí porque queremos”. En ese viene y va aprendemos a comprendernos para construir un camino a seguir. Para mejorar y crecer, sin acabar nunca.

En los dos años que llevo trabajando en la vivienda tutelada, aprendí sobre todo el verdadero valor del respeto. A veces partimos de la idea de que todas y todos sabemos lo que significa esta palabra y que podemos, por tanto, exigirles a los demás que lo ejerzan.

Pero algo que parece tan sencillo, en realidad no lo es. Las personas aprendemos a respetar viendo cómo los otros nos respetan a nosotros mismos. Con los chicos y chicas con que trabajamos sucede igual.

Aquí he descubierto que no es necesario gritar más fuerte que el otro para lograr su respeto o su escucha. Si esto fuese así, yo estaría perdida, pues mi garganta no me lo permite. He experimentado que, sin perder la calma y manteniendo siempre el respeto hacia el otro, más tarde o más temprano acabarán por responderte del mismo modo.

Nada más me queda que deciros, a aquellas y aquellos que ya estéis decididos y motivados para ser especialistas en la intervención con la juventud, que seáis bienvenidas a la aventura inacabable de empoderarse para empoderar.

Rocío Vázquez

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10 claves para que 2.306.000 niños y niñas salgan de la pobreza

24 de junio de 2014 a las 15:53

A pesar de las miradas de preocupación de algunos amigos, este fin de semana he disfrutado leyendo el informe que hoy hace público UNICEF:  La infancia en España 2014. El valor social de los niños: hacia un Pacto de Estado por la Infancia.

Tras unas semanas bastante molesto con tanta noticia alarmista sobre pobreza, desnutrición infantil, comedores escolares  y en fin, la sensación de que el sufrimiento de miles de niños y niñas se está convirtiendo en mera carnaza política, tenía muchas ganas de leer información rigurosa y sensata. Como era previsible sabiendo que en este informe junto a sus autores Gabriel González y Armando Bello, colabora Marta Arias (que ya nos emocionó escribiendo sobre infancia y discapacidad)  sobran datos e información sobre la situación de la infancia en España y los retos que es imprescindible afrontar si queremos tener un futuro digno como país.

Les dejo diez conclusiones que he obtenido tras leer un informe neta y sanamente político.

1 El bienestar de todos depende (mucho) de niñas y niños

Invertir (que no gastar) en infancia es justo, es rentable, beneficia a todos, y es un elemento fundamental en el cumplimiento de los derechos de los niños y en la transformación de las sociedad…. Bonito, ¿verdad?. Pues ni de coña.

Las inversiones en los niños son aún una responsabilidad de padres y madres, mientras que los beneficios los compartimos todos. Muy justo no es. El 83% de los españoles entre 18 y 35 años creen con razón que no nos estamos preocupando por el futuro de las nuevas generaciones. La viabilidad de nuestro sistema sanitario y de pensiones, la garantía de igualdad de oportunidades y formación de calidad para todos y para que este país se pueda desarrollar en el futuro y deje de expulsar a nuestros jóvenes,etc dependen de ello.

En España y en todo el mundo. No es posible pretender luchar con exito contra la pobreza y la exclusión infantil en España si nos olvidamos de hacerlo en todo el mundo. Eliminar las politicas y presupuestos de cooperación al desarrollo es atacar la supervivencia de millones de niños y niñas, también los españoles. Ahora no podemos parar.

2. ¿Hacia un país sin niños?

En 2012, por primera vez en 42 años, la población descendió en España. De seguir esta tendencia en 2023 habrá casi un millón menos de niños y niñas menores de 10 años que en la actualidad (¡un 20,4% menos!).

Podemos tener diferentes opiniones sobre el grado de preocupación, las razones o los remedios de este hecho, pero lo cierto es que con esta tendencia vamos a un país envejecido y en decadencia. Ayudas públicas directas a familias con hijos, aumento drástico de la inversión en la educucación de 0 a 3 años, o mejora de la conciliación entre trabajo y familia, son algunas de las propuestas del informe.

3. Una sociedad más desigual desde la infancia.

2.306.000 niños y niñas vivían a finales del 2013 en riesgo de pobreza, el 27,5% del total.

Sólo este dato y viendo el gráfico de como se ha disparado en los últimos 5 años  ya estremece. Pero el informe es contundente al denunciar que lo que realmente se ha disparado en España, por mucho que oficialmente se intente negar, es la desigualdad. En esta tercera guerra mundial que están perdiendo los más débiles,  España está generando desde la infancia una desigualdad que de no corregirse sólo puede devenir en una sociedad todavía más desigual e injusta en el futuro. Se explica en este gráfico, pero sobre todo lo dicen muy clarito los chavales de Avilés.

4. La pobreza se concentra en los hogares con niños y niñas. Y más con la crisis.

El número de hogares con niños en los que que todos los adultos están sin trabajo ha crecido un 290% desde el 2007. La crisis ha puesto en evidencia algo que ya venía de antes, la pobreza está más extendida y es más severa y extensa en la infancia que en el resto de la población.

5. Las politicas publicas son claves. En España, con niños y niñas y con sus familias parece que no.

España es el segundo país de la Unión Europea, tras Grecia, en el que menos capacidad tiene la intervención del Estado (vía transferencias sociales) para reducir la pobreza: sólo 6,9 puntos porcentuales, frente a países como Irlanda que llegan a reducirla hasta en 32 puntos.

Este dato de Save the Children se refuerza en todo el informe al demostrar que “el sistema español de impuestos y prestaciones ha sido tradicionalmente uno de los menos efectivos en redistribuir las rentas familiares de toda la Unión Europea” y que “una de sus principales características es la práctica inexistencia de prestaciones de carácter familiar” (si quieren profundizar, no dejen de leer el informe Políticas públicas para reducir la pobreza infantil en España)

De 27 países de la Unión Europea, España es uno de los seis que no cuenta con un sistema de prestaciones por hijo a cargo. Y eso a pesar de estar entre los diez con mayores tasas de pobreza infantil. En el informe se demuestra que con una prestación universal de 1200 euros anuales por hijo a cargo hasta los 18 años, independientemente de los ingresos de la familia, reduciría la pobreza infantil en 450.000 personas (un 18% ) y la de 550.000 adultos (un 7%). Y a un coste muy barato: 9.400 millones de euros (no me diga que aún es de los que se cree la mentira de que no hay dinero)

6. Invertimos muy poco en niños y niñas. Y no preocupa mucho saber cuanto

Tan poco como que de nuestro PIB dedicamos a políticas de protección social de la infancia un ridículo 1,4% frente a la media del 2.2% de la Unión Europea.

La destrucción de presupuestos públicos ha sido drástica en estos ultimos años. Un 6,8% desde 2007 y un 14,6% desde 2010. 772 euros menos para cada niño y niña en apenas tres años.

Y analizar los presupuestos públicos en este ámbito, como en tantos otros es un reto al alcance de muy pocos heroes. La transparencia sigue siendo un reto.

7. Campeones europeos en el fracaso educativo

El gráfico es humillante. Y eso que hemos mejorado en los últimos años tanto en fracaso como en abandono escolar.

El acceso a una educación inclusiva de calidad en condiciones de igualdad de oportunidades y no discriminación es una herramienta imprescindible para romper el círculo de la pobreza y la exclusión social. De lo contrario, los nietos de nuestros 2.306.000 niños y niñas en riesgo de pobreza hoy, lo serán también. ¿Pruebas?

Los jóvenes con madres que carecen de estudios postobligatorios la tasa de abandono supera el 30% mientras que es apenas el 4,6% cuando la madre tiene estudios superiores.

La tasa de riesgo de pobreza de los niños y niñas cuyos padres sólo han completado la educación secundaria obligatoria (47,4% en 2013) es cuatro veces mayor que la de aquellos que tienen estudios universitarios (11,4%)

8. Repitan conmigo: ¡la pobreza de mis hijos no es culpa mía!

“Las políticas de infancia no son políticas menores“. Con esta frase se abre el apartado “Otros escenarios son posibles“. Y creo obligado reproducir su advertencia de que se está instalando (en mi opinión de forma premeditada) la idea de que la pobreza de niños y niñas o sus resultados educativos son responsabilidad exclusiva de la familia o del propio niño, de que la igualdad de oportunidades es algo sólo importante cuando hay recursos o que la inversión en la infancia sea considerada una carga para las cuentas públicas que en tiempo de crisis es un lujo prescindible.

No lo malinterpreten. Nadie niega la responsabilidad de padres y madres. Todo lo contrario, en España como en otros países mediterraneos contrasta el elevado compromiso de las familias extensas (y con la crisis especialmente la de las personas mayores con hijos y nietos) con el mucho menor compromiso político y social.

9.Su opinión cuenta. ¿Les dejamos proponer?

Niños y niñas no votan. Aunque tengan reconocidos sus derechos, no suelen tener amigos influyentes ni capacidad económica para hacerlos valer o para denunciar en tribunales su incumplimiento. No participan de las grandes decisiones que les afectan y muchas veces no se valora el impacto que estas tienen sobre ellos.

Como en otros colectivos en riesgo de exclusión, su opinión apenas cuenta y es un grave error, porque no tiene nada que envidiar a la que se escucha en muchos parlamentarios o directivos de ONG. Es un soplo de aire fresco ver que todo un Informe lleno de opiniones sensatas o que se reclame que las personas mayores de 16 años puedan votar en las elecciones municipales.

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10. Es imprescindible un Pacto de Estado por la Infancia. #YoPidoPacto

Sobran las razones. Un compromiso político por encima de ideologías o del contexto económico. Como ya se hizo con el Pacto de Toledo de 1995 para proteger a las personas mayores y como se debería hacer en tantos otros ámbitos de la acción social.

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Déjenme hacer algunos comentarios positivos para terminar.

El informe ha sido cofinanciado por los trabajadores de Meliá Hoteles, a través de de la iniciatica de nóminas solidarias. RSE bien entendida.

Si son padres o madres, dense mimos. El 98% de los niños y niñas creen que “mis padres me tratan bien” Aparece en el informe: Bienestar infantil desde el punto de vista de los niños. Cataluña  y Castilla Leon son las comunidades con el bienestar subjetivo medio más bajo (85,3 y 85,7%). ¿Y la que mejor? Pues Galicia, claro, con un 88,9% …por si aún no han decidido donde ir de vacaciones.

El informe es demoledor pero me ha ilusionado mucho su enfoque decidido por defender y exigir derechos sociales y politicas públicas. Dicho de otra forma y para calentar el debate: 2.306.000 niños y niñas pobres. Podrían haber optado por pedir nuestra limosna para salvar a 6000 de ellos, conmoviendonos con imágenes sensibles, bocadillos mágicos, unas cuantas becas comedor o pintando monstruitos ridículos contra el hambre. No lo han hecho. Para mi eso se llama coherencia con una causa. ¿De que ONG se harán socios?

#YoPidoPacto Acabo de firmar junto a otras 1235 personas. ¿A que esperan?

@xosecuns

Administración, Derechos humanos, Desigualdad, Educación, Exclusión, Incidencia, Inclusión, Inversión social, Menores y jóvenes, Organizaciones No Lucrativas, Pobreza, Responsabilidad Social Empresarial, Tercer Sector, Transparencia
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Non marchamos. Botádesnos!

13 de mayo de 2014 a las 0:55

Poucas imaxes me poñen máis triste que este mapa. Cada punto nesta web de Juventud Sin Futuro é unha historia dunha persoa obrigada a marchar de España a buscarse a vida. Dóeme tamén porque cada punto e a propia web son exemplos da sangria de inxenio e talento que está fuxindo dun pais que semella ter renunciado a loitar contra a desigualdade en beneficio dunha minoría.

Lémbrome do círculo vicioso da pobreza, un concepto utilizado ó estudar as razóns do subdesenvolvemento de moitos países, pero sobre todo de moitas persoas:   A pobreza adoita xerar máis pobreza. Sen políticas e intervencións activas e continuas en educación, saúde, emprego digno ou servizos sociais, a persoa que nace pobre, morirá pobre. Tamén os seus fillos. Tamén os seus netos…

¿Este é o futuro que lle agarda a mozos e mozas?

Esta semana terán oportunidade de reflexionar sobre estes temas se están por Compostela. O Consello Económico e Social de Galicia e o IDEGA organizan o 14 unha xornada sobre as perspectivas laborais da xuventude galega. E o 15 e 16 non se perdan la Conferencia InternacionalAdolescencia e xuventude: Da exclusión social á Cidadanía Activa“. Si están en Mallorca, teñen a oportunidade de acompañarme no  V Intercambio de profesionais “Creando el mañana”.

Xuventude con talento que se vai, ou mellor á que botan. E mozos con talento que aínda quedan e sofren polas continuas despedidas de amigos ou amigas pero que non se renden. Unha delas Romana Pérez de Lis, unha politóloga e traballadora social comprometida á que xa coñecen escribindo de Palabras mentirosas sobre gitanos ou Que no les hipotequen la vida.

Grazas Romana. Tamén por non rendirte.

Non marchamos. Botádesnos!

Mobilidade exterior, así chama o Goberno ao exilio forzado de 70 mozos e mozas ao día en Galicia. Falan de éxito profesional, de oportunidade de aprender idiomas, de facer curriculum… mentres aquí vas perdendo o imprescindible capital social profesional, ese tecido que che garante polo menos poder pasar a criba e ter acceso a unha entrevista.

Facer a maleta por tanto non significa soamente o desarraigamento afectivo e emocional, tamén o profesional. Emigramos a unha Europa infestada de minijobs, na que con sorte seremos cidadás de segunda (non se nos esquece que até na precariedade hai clases) e poida que algunha salga en “Españoles por el mundo” contando o que bota de menos a tortilla de pataca e o xamón. Pero esquécesenos que esta terra está chea de recursos, de riqueza. Esquécesenos (case sempre) que esta terra é nosa.

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O paro xuvenil alcanza xa o 55,8%, o 80% das menores de 30 anos segue vivindo cos seus pais, unha cuarta parte vive en risco de exclusión, case o 30% das que logran un emprego fano a xornada parcial o que redunda na precarización.

Ademais dun (des)Goberno xerador de pobreza e exclusión, detrás destas cifras hai máis culpables. Aquelas que vampirizan a unha xeración á que deixaron sen futuro, pero tamén sen presente. Convéncennos de que non hai outra saída: ou o tomas ou o deixas, haberá mil como ti esperando na porta. Traballa gratis ou case gratis, polo teu ben, non polo seu. Non para garantir o seu salario que será cinco veces o teu, nin asegurar chegado o momento a súa prestación por desemprego (á que ti non tes dereito porque traballas de maneira irregular), nin para pagarlles do día 1 ao 5 de cada mes sen atraso nin opción alugueres astronómicos que se negan a renegociar.

Aquelas que nos asfixian, que non nos deixan espazo, son os mesmos que se escandalizan vendo como prende esta frustración nunha manifestación, como se ocupan casas baleiras en ruínas e terras improdutivas para xerar espazos de encontro e saídas alternativas á desmotivación e a fuxida.

Crear canles de solidariedade alternativos é subversivo. Ter ideas tamén.

Violencia é cobrar 2,95€/hora, despedir a compañeiras brillantes en aeroportos con máis medo que ilusión, enlazar até os absurdo contratos de “aprendizaxe e formación”, o voluntariado abusivo e a nova modalidade de utilizar os períodos de proba permitidos como alternativa á contratación. Violencia é que con 1.700 causas de corrupción en España e máis de 500 imputados e só 20 estean en prisión.

Xorden iniciativas paralelas ás institucións, con nome e apelidos, imprescindibles para facer fronte ao día a día. Aparecen centros sociais autoxestionados nos que se permite participar na toma de decisións de maneira asemblearia, nos que todas teñen voz e ofrécense solucións na medida das súas posibilidades, proxectos como Videocartas Galiza-Berlín, para contar o que está a pasar con creatividade e rigor, bancos de tempo, recuperación de espazos degradados, cooperativas de consumo responsable… unha batalla contra o individualismo atroz.

As consecuencias son incalculables, non só polo talento desperdiciado, fundamental para o cambio social, senón porque todas nós cotizaremos noutros países, e non volveremos, por tanto quen sosterá o “insustentable” deste sistema perverso? Dende logo, chegou a hora de sinalar ás culpables deste éxodo xeracional, de facer autocrítica e decidir se realmente a mocidade está perdida ou a perdemos entre todas.

@romana_lis

Administración, Corrupción, Derechos humanos, Desigualdad, Empleo, Exclusión, Menores y jóvenes, Personas Migrantes, Riqueza
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No nos vamos. Nos echáis

12 de mayo de 2014 a las 0:17

 

Pocas imágenes me entristecen tanto como las de este mapa. Cada punto en esta web impulsada por Juventud Sin Futuro es una historia que una persona que se ha visto obligada a escapar de España a buscarse la vida. Me duele también porque cada punto y la propia web que los acoge son ejemplos de la sangria de ingenio y talento que está huyendo de un pais que parece haber renunciado a luchar contra la desigualdad en beneficio de una minoría.

Me acuerdo del círculo vicioso de la pobreza, un concepto utilizado al estudiar las razones del subdesarrollo de muchos países, pero sobre todo de muchas personas:   La pobreza suele generar más pobreza. Sin politicas e intervenciones activas y continuas en educación, salud, empleo digno o servicios sociales, la persona que nace pobre, morirá pobre. También sus hijos. También sus nietos…

¿Este es el futuro que le espera a nuestros jóvenes?

Esta semana tendrán oportunidad de reflexionar sobre estos temas si están por Compostela. El Consejo Económico y Social de Galicia y el IDEGA organizan el 14 una jornada sobre las perspectivas laborales de la juventud gallega. Y el 15 y 16 no se pierdan la Conferencia InternacionalAdolescencia y juventud: De la exclusión social a la Ciudadanía Activa“. Si están en Mallorca, tienen la oportunidad de acompañarme en el  V Intercambio de profesionales “Creando el mañana”.

Juventud con talento que se va, o mejor a la que echan. Y jóvenes con talento que aún se quedan y sufren por las continuas despedidas de amigos o amigas pero que no se rinden. Una de ellas Romana Pérez de Lis,  una politógologa y trabajadora social comprometida a la que ya conocen escribiendo de Palabras mentirosas sobre gitanos o Que no les hipotequen la vida.

Gracias Romana. También por no rendirte.

No nos vamos. Nos echais

Movilidad exterior, así llama el Gobierno al exilio forzado de 70 jóvenes al día en Galicia. Hablan de éxito profesional, de oportunidad de aprender idiomas, de hacer curriculum… mientras aquí vas perdiendo el imprescindible capital social profesional, ese tejido que te garantiza al menos poder pasar la criba y tener acceso a una entrevista.

Hacer la maleta por lo tanto no significa solamente el desarraigo afectivo y emocional, también el profesional. Emigramos a una Europa plagada de minijobs, en la que con suerte seremos ciudadanas de segunda (no se nos olvida que hasta en la precariedad hay clases) y puede que alguna salga en “Españoles por el mundo” contando lo que echa de menos la tortilla de patata y el jamón. Pero se nos olvida que esta tierra está llena de recursos, de riqueza. Se nos olvida (casi siempre) que esta tierra es nuestra.

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El paro juvenil alcanza ya el 55,8%, el 80% de las menores de 30 años sigue viviendo con sus padres, una cuarta parte vive en riesgo de exclusión, casi el 30% de las que logran un empleo lo hacen a jornada parcial lo que redunda en la precarización…

Además de un (des) Gobierno generador de pobreza y exclusión, detrás de estas cifras hay más culpables.Aquellos que vampirizan a una generación a la que han dejado sin futuro, pero también sin presente. Nos convencen de que no hay otra salida: o lo tomas o lo dejas, habrá mil como tú esperando en la puerta. Trabaja gratis o casi gratis, por tu bien, no por el suyo. No para garantizar su salario que será cinco veces el tuyo, ni asegurar llegado el momento su prestación por desempleo (a la que tú no tienes derecho porque trabajas de manera irregular), ni para pagarles del día 1 al 5 de cada mes sin retraso ni opción alquileres astronómicos que se niegan a renegociar.

Aquellos que nos asfixian, que no nos dejan espacio, son los mismos que se escandalizan viendo como prende esta frustración en una manifestación, como se ocupan casas vacías en ruinas y tierras improductivas para generar espacios de encuentro y salidas alternativas a la desmotivación y la huída.

Crear canales de solidaridad alternativos es subversivo. Tener ideas también.

Violencia es cobrar 2,95€/hora, despedir a compañeras brillantes en aeropuertos con más miedo que ilusión, enlazar hasta el absurdo contratos de “aprendizaje y formación”, el voluntariado abusivo y la nueva modalidad de utilizar los períodos de prueba permitidos como alternativa a la contratación. Violencia es que con 1.700 causas de corrupción en España y más de 500 imputados y sólo 20 estén en prisión.

Surgen iniciativas paralelas a las instituciones, con nombre y apellidos, imprescindibles para hacer frente al día a día. Aparecen centros sociales autogestionados en los que se permite participar en la toma de decisiones de manera asamblearia, en los que todas tienen voz y se ofrecen soluciones en la medida de sus posibilidades, proyectos como Videocartas Galiza-Berlín, para contar lo que está pasando con creatividad y rigor, bancos de tiempo, recuperación de espacios degradados, cooperativas de consumo responsable… una batalla contra el individualismo atroz.

Las consecuencias son incalculables, no sólo por el talento desperdiciado, fundamental para el cambio social, sino porque todas nosotras cotizaremos en otros países, y no volveremos, por lo tanto ¿quién sostendrá lo “insostenible” de este sistema perverso? Desde luego, ha llegado la hora de señalar a las culpables de este éxodo generacional, de hacer autocrítica y decidir si realmente la juventud está perdida o la hemos perdido entre todas.

@romana_lis

Corrupción, Desigualdad, Empleo, Exclusión, Menores y jóvenes, Personas Migrantes
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Contabilizar nuestros muertos. También cuando son niños y niñas

12 de enero de 2014 a las 22:13

¿Pero esto es verdad?

Posiblemente les quede una sensación de incredulidad cuando lean este artículo. Luego vendrá la indignación y pocas veces como en este caso les pido que pregunten a sus representantes politicos, que denuncien esta barbaridad que hoy nos detalla Pepa Horno.

A Pepa ya la conocen de cuando hablamos de Niños, niñas y violencia de género:  sin duda una de las mayores expertas en infancia que tenemos en nuestro país, en soledad o con sus compañer@s de Espirales. Una persona comprometida los derechos de niños y niñas con su conocimiento, pero también con su corazón y ultimamente hasta con las tripas

Pepa y yo les pedimos un favor: no se queden sólo en las cifras, hoy la cuestión es la falta de visibilidad de los niños y niñas muertos, ponerles cara como ya se consiguió hace pocos años con las mujeres víctimas de violencia de género.

Les recomiendo ver estos videos. Este viaje al horror empieza en algo cotidiano:  Los niños ven. Los niños imitan.

Gracias, Pepa.

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Contabilizar nuestros muertos. También cuando son niños y niñas

Comenzamos un nuevo año. Es tiempo para la reflexión y la toma de decisiones. Y para hacerlo necesitamos datos sobre la magnitud de los problemas que afrontamos que permitan definir estrategias, iniciativas o programas para abordarlos.

Uno de los datos que necesitamos mirar de frente son nuestras cifras de muertos. El número de personas que han fallecido en nuestro país cada año y por qué. Conocer las causas más frecuentes de mortalidad para poder establecer cuáles son prevenibles y desarrollar las intervenciones que correspondan.

¿Qué pasaría si no se contabilizaran bien esos datos?

¿Qué supone para una sociedad no ser consciente de las personas que mueren, tanto más si lo hacen asesinadas?

¿O qué ocurre cuando se agrupan los datos no por la identidad de las víctimas sino por tipo penal de delitos que causan su muerte?

Pensemos, por ejemplo, en lo que ocurrió con la violencia de género en España. Al principio la sociedad no conocía el número de mujeres asesinadas. Pero entonces algunas mujeres perdieron el miedo a hacer público su dolor. A algunas las mataron por ello. Y entonces acudimos a los datos. Empezamos a saber cuántas eran cada año. Y eran demasiadas como para que nuestra sociedad pudiera ignorar aquellas cifras. Y además esos números se cargaron de vida. Conocimos la historia de horror, dolor y muerte que se escondía tras esos números.

En los temas referentes a infancia y adolescencia siempre se argumenta que carecemos de datos suficientes, contrastados o fiables. Se comparan cifras de diferentes estudios y problemáticas, metodologías y enfoques para discutir la validez de los resultados. Este post, como verán, no va a ser una excepción. Con la dificultad añadida de las limitaciones para que los niños y niñas puedan narrar su dolor públicamente.

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¿Saben cuántos niños, niñas y adolescentes murieron en España el año pasado?

El INE (Instituto Nacional de Estadística) recoge el número de defunciones total desagregado por sexo, edad, lugar de residencia y causa de salud de su muerte. En el 2011 (las estadísticas del 2012 no están aún publicadas), fallecieron 2.777 niños y niñas menores de 19 años en España por alguna de las más de once mil causas de salud definidas. Y surge la pregunta:

¿Cuántos de esos niños, niñas y adolescentes que fallecieron, lo hicieron de forma violenta?

Si sumamos las categorías de causas de fallecimiento correspondientes a agresiones intencionadas o de intención no determinada, así como secuelas de estas agresiones, salen 39 niños y niñas fallecidos en 2011, 11 niñas y 28 niños. Pero en esa cifra dejamos fuera todos los fallecimientos relacionados con agresiones accidentales que se categorizan como tales porque su causa no se determina: ahogamientos, cuchillos, disparos, envenenamientos.

Tengamos en cuenta que a esta cifra tendremos que añadirle además dos fenómenos complicados de analizar.

Por un lado, la cifra de accidentes producidos por negligencias graves de los tutores, que incrementaría la cifra de forma muy significativa. Si quieren saber más sobre este tema, lean aquí (http://www.seguridadinfantil.org/).

Por otro, seria necesario valorar cuántos de los suicidios de niños, niñas y adolescentes tienen su origen en una situación de violencia. Y tengamos presente que según el INE se suicidaron 47 niños y niñas en el mismo 2011.

Las tres cuartas partes de estos menores son varones.

Tanto en la cifra de fallecimientos por agresión como en la de menores que se han suicidado. Sigue siendo una cuenta pendiente visibilizar adecuadamente a los niños varones víctimas de violencia.

Si recurrimos a las estadísticas del Ministerio de Interior, las cifras suben.

Las cifras oficiales las podemos encontrar en el “III y IV Informe de Aplicación de la Convención sobre los Derechos del Niño en España, presentado por el Estado español al Comité de los Derechos del Niño de Naciones Unidas, órgano encargado de su seguimiento. Verán las estadísticas clasificadas por delitos e identidad de la víctima, que coinciden con los recogidos en el informe “Infancia en cifras, publicado por el Observatorio de la Infancia en 2009. Se recogen estadísticas referentes a 2006 de menores de edad asesinados y víctimas de homicidios ese año en España y suman 70. Puede que no coincidan porque ha disminuido el número de asesinatos de niños y niñas desde el 2006 o porque se utilizan parámetros de medida diferentes. No lo sabemos. En cualquier caso, para realizar este post, me he limitado conscientemente a las estadísticas oficiales disponibles.

Viendo esos informes, comprenderemos que los datos ya están ahí. Pero no están contabilizados desde la perspectiva de la víctima. Tampoco visibilizados, ni asumidos institucionalmente y socialmente. Contabilizar a las víctimas por su identidad en vez de por el delito que sufren, les hace visibles. Esa visibilidad genera sensibilización social y un cambio de actitudes. Y ese cambio impulsa o demanda los cambios políticos e institucionales.

Porque sabremos cuántos murieron violentamente, pero nos quedará por saber a manos de quién: ¿sus padres o madres, otros familiares, sus iguales, desconocidos, redes de delicuencia..?

Nos quedará saber por qué, conocer su historia, si alguien la sabía, si se hizo algo…nos quedará ponerle rostro a esa cifra, mirar su dolor, comprender la magnitud del horror que vivieron. Y así intentar ponerle remedio adjudicando los recursos acordes a la magnitud del problema.

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Una prioridad que no parece competencia de nadie

Contabilizar adecuadamente los niños, niñas y adolescentes muertos de forma violenta en España es una prioridad que no parece competencia de nadie. Y sin embargo el Estado es el garante de los derechos de los niños, niñas y adolescentes, entre otros el derecho a su protección, a no sufrir ninguna forma de violencia, tanto más si ésta les lleva a la muerte. Al menos así lo establece la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas ratificada por España en 1990 y toda nuestra legislación estatal y autonómica.

Recuerden que la Ley Orgánica de Protección Jurídica del Menor está justo en trámite de reforma. ¿Pero cómo ser garante de algo que no se ha contabilizado de forma sistemática?

Un ejemplo de para qué sirve contabilizar

Cuando en el año 2006 coordiné la investigación “Niños y niñas víctimas de la violencia de género” para Save the Children, una de las recomendaciones que realizamos fue que se incluyera en el formulario de las órdenes de protección una casilla donde se especificara el número de hijos e hijas que tenía la mujer. Y que luego esos datos se procesaran en el sistema, con el mismo detalle que se hacía con los datos referentes a las mujeres víctimas.

Se incluyó la casilla y tiempo después se contabilizaron. Era un comienzo, aunque las órdenes de protección reflejen sólo una pequeña parte de las víctimas de esa forma de maltrato. Supimos cuántos eran. Muchos más de los esperados. Se les dio visibilidad y se introdujo el tema en el debate social, político e institucional en el que hasta entonces los niños, niñas y adolescentes víctimas de la violencia de género apenas estaban presentes.

Es un ejemplo de para qué sirve contabilizar. Sobre todo si se trata de nuestros muertos. Todavía más si son nuestros niños, niñas y adolescentes muertos violentamente. Pasó con las mujeres. Lo hicimos y eso nos convirtió en una sociedad mejor. Nos queda pendiente contabilizar a nuestros niños, niñas y adolescentes muertos de forma violenta.

¿Hasta cuándo?

@pepahorno

Para profundizar:Mama duermete que yo vigilo (Documentos TV)

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Razones para que Marcos no deje la escuela

10 de julio de 2013 a las 11:04

Es preocupante el presente, pero parece que el futuro lo seguirá siendo: 25 de cada 100 jóvenes en nuestro país abandonan sus estudios antes de lo que deberían, casi el doble que en el conjunto de la Unión Europea (12,8%). El destino más habitual de este 28,8% de hombres y del 20,8% mujeres será el desempleo, la pobreza u otras formas de marginación.

La lucha contra el fracaso escolar es uno de los principales objetivos de la Estrategia 2020 de la Unión Europa, que pretende reducirlo al 10% (es útil tener a mano el informe de Eurostat sobre el cumplimiento de este  del resto de objetivos) Y algo se ha avanzado, en España en el 2009 abandonaban la escuela 31,2 de cada 100 jóvenes.

Luchar contra esta exclusión educativa y dar razones y oportunidades a chicos y chicas para no abandonar los estudios no es fácil, pero hay organizaciones y personas que lo hacen.

Hoy les dejo un artículo del periodista y reconocido cineasta Pedro Solla (a quien por cierto le debo el nombre de este blog). Pedro también gestiona la comunicación de Igaxes 3, una organización  especializada en la atención y el apoyo a la independencia de menores y jóvenes en dificultad social. Si algún día quieren trabajar en este sector, les recomiendo que conozcan su III Máster en Intervención y Emancipación de Jóvenes en Conflicto Social.

Gracias, Pedro

Razones para que Marcos no deje la escuela

Marcos tiene 15 años y está en clase por estar. Este trimestre no ha aprobado ninguna materia. Todos los días falta a alguna clase y, cuando está en ella, insiste en interrumpir a los profesores, enredar con los compañeros, negarse a estar en calma. Incluso puede que se invente algún truco para ver si le expulsan una temporada.

Hasta aquí, lo que la gente de la escuela sabe de Marcos. Pero hay otra parte que la gente no ve.

Fuera de las clases, Marcos anda siempre por el barrio. Se limita a pasar el tiempo con otros chicos de su edad que ya no van al instituto. Tiene ciertas sustancias a su alcance y, de vez en cuando, consume. No vuelve a casa hasta la noche y así evita el contacto con sus padres -la relación entre éstos no es buena desde hace tiempo-. Al llegar, se encierra en su cuarto y ve la televisión hasta tarde.

A los padres de Marcos no les gusta que el chico llegue tan tarde entre semana, pero ya no hacen nada por evitarlo. También saben que falta a clase porque reciben constantes llamadas del instituto, pero han dejado de regañarle por ello. En casa ya hay suficientes problemas: si no quiere estudiar, que no estudie.

Vivir en el conflicto permanente puede hacer de la convivencia algo agotador. Sin embargo, en ese momento de renuncia, los padres de Marcos ignoran que el abandono prematuro de la escuela es la antesala de la exclusión social. Equivale a cerrar muchas de las puertas de una futura vida digna e independiente.

Simular un futuro posible

Marcos suele repetir que estudiar no sirve para nada y que ya encontrará alguna faena que le permita ganar algo de dinero. Sobre todo le gustan los coches. No sabe nada de mecánica, pero alberga la idea de trabajar en eso y piensa que lograrlo será muy fácil. Tiene una visión idílica de la realidad.

Ante esta situación, se impone que Marcos descubra el mundo del trabajo y lo que de verdad implica.

Esta es la idea de la que parte Escuela de Vida, un proyecto integrado en el Programa Aleida para la prevención del abandono escolar. Se trata de un centro de día pensado para simular un ambiente real de trabajo. Una ventana a través de la cual observar cómo podría ser su vida futura.

Continuar la formación

Foto: Gabriel Tizón

Una vez por semana y en espacios propios de Igaxes3, Marcos y los demás participantes realizan trabajos de construcción y de jardinería y horticultura. A la vez, el equipo del programa usa este tiempo para educar en habilidades sociales, resolución de conflictos, sexualidad o búsqueda activa de empleo, entre otros temas.

Poco a poco, Marcos asimila que trabajar lleva consigo esfuerzo y también responsabilidades. Esto hace que amplíe su perspectiva de las cosas, lo que le ayudará a tomar una decisión que es clave para su futuro. Dos vías se abren frente a el: bien continuar en el instituto y finalizar la enseñanza secundaria; o bien iniciar un itinerario de formación profesional.

Sea cual sea su elección, lo que cuenta es que continúe formándose y aprendiendo. No solo conocimientos, sino también habilidades para la autonomía. Esto significa seguir tejiendo vínculos con el mundo. Mantenerse lejos de la amenaza de exclusión.

@igaxes3

Educación, Empleo, Inclusión, Menores y jóvenes, Organizaciones No Lucrativas
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De personas con personas. Inclusión sin más

26 de marzo de 2013 a las 13:03

Hace unos meses disfrutaba contándoles una historia de bancos con personas y valores, la más feliz que profesionalmente gestioné el año pasado. El proyecto Empleo con apoyo para personas con discapacidad intelectual y Síndrome de Down había sido el ganador del VI Concurso Voluntarios BBVA.  2434 trabajadores y trabajadoras del BBVA les hicieron un auténtico regalo con sus votos a muchos de sus compañeros en Galicia que van a trabajar junto a 35 nuevas personas.

Demostrar que la inclusión y el trabajo decente es una realidad para tod@s, empezó en una oficina del BBVA en Ourense, con un equipo de trabajadores con Agustín García Montero al frente.  Le he pedido a Agustín que nos cuente como vivieron esta historia de inclusión y compañerismo. Sin más.

Cuando hace dos años empecé con este blog,  pretendía que fuera un lugar en donde demostrar que cualquier persona puede y trabajar contra la pobreza y la inclusión.  Pocos ejemplos hay mejores que este.

Gracias a todo el equipo de voluntari@s BBVA. Gracias Agustín.

 

NO EXISTEN LAS DISCAPACIDADES, Si las distintas capacidades

Hace ahora mas o menos un año que nosotros pasamos por la misma experiencia por la que están pasando ahora nuestros compañeros de distintas Oficinas de BBVA en Galicia.

Foto: Miguel Villar

Al amparo del 3er Premio conseguido en el Concurso de Voluntarios BBVA 2011, íbamos a poder acoger en las Oficinas de nuestro CBC Ourense Progreso ( un CBC es una agrupación de varias) a seis personas con discapacidad intelectual o síndrome de Down, que trabajarían con nosotros durante cinco semanas cada uno, tutelados por los magníficos profesionales de Down Ourense que en un principio los acompañarían, pero con el convencimiento de que poco a poco estos se irían apartando hasta conseguir la total autonomía de los seis a la hora de realizar sus cometidos…. Y como no podía ser de otra manera, así fue, poco a poco se fueron integrando en los distintos equipos, realizando a nuestra total satisfacción las tareas encomendadas.

Recuerdo esa sensación de sana inquietud por lo que se nos avecinaba en los días previos a comenzar: nadie tenia experiencia … bueno, en realidad ellos si la tenían, no era su primera vez, si lo era para nosotros, los empleados de BBVA (de toda España, pues fue pionera la iniciativa). Estábamos muy ilusionados con la experiencia que se nos presentaba y muy nerviosos al mismo tiempo, deseábamos a toda costa que saliese bien.

En esos días previos, desde Down Ourense se nos hizo una sensibilización, para “romper” el hielo inicial, que bajo el título de “Inclusión laboral de personas con discapacidad intelectual y síndrome de Down” seguimos todos los empleados de este CBC. En ella ya nos empezó a quedar claro que no existen las incapacidades, que lo que existen y para todos, nosotros incluidos, son las distintas capacidades. Días después, desde el Departamento de Prevención de Riesgos Laborales del BBVA, a los seis se les dio formación en este materia, acreditándolo con la entrega del correspondiente certificado, y así, de paso, cumplir con la Normativa vigente.

Al mismo tiempo que duraría esta experiencia, contábamos también en el CBC con un becario, Hugo, recién incorporado, dentro del Programa de Becarios en Red de BBVA. Vamos, que el tema prometía, ya que no lo voy a negar, una de las cosas que me producen mayor satisfacción personal es la de la transmisión del conocimiento (dar y recibir, por supuesto) y aquí teníamos materia, ¡ ya lo creo que la teníamos !.

El día de la presentación ante los medios, se preparó en el CBC una pequeña rueda de prensa, a la que asistimos para dar la bienvenida a Iago, Ruben Marta, José Manuel, Jacobo y Cristina, socios y técnicos de Down Ourense y Down Galicia, Directivos y empleados del BBVA, compañeros de la Oficina del Voluntario BBVA … Y en una mañana, que acabo convirtiéndose en una fiesta alrededor de un vino español ( somos gallegos, no lo podemos evitar), comenzamos todos a conocernos… y a apreciarnos, sin duda alguna.

El lunes siguiente comenzamos. Fue Iago el primero en llegar, todos con los nervios a flor de piel, se podía respirar en el ambiente, ahora comenzaba lo difícil, o mejor dicho lo que nosotros considerábamos a priori difícil.

Llegó Iago puntual ( parte de la experiencia consistía en llegar al puesto de trabajo de manera autónoma), hicimos las oportunas y debidas presentaciones, y comenzó a realizar las tareas encomendadas ( tareas administrativas ordinarias y habituales en la Oficina), acompañado por Lorena, técnico de Down Ourense, siempre presente, pero siempre “ausente” para así darle la necesaria autonomía que se pretendía.

Esa mañana me acerque a nuestro becario residente, Hugo, a invitarle a tomar un café (es practica extendida en nuestra profesión, intentar tomar café “rotando” con nuestros compañeros) y en ese momento me dije ” tiene que ser como con todos“. El primer día, con el recién llegado a una plantilla, toma café su Director (en este caso somos dos Javi el Director Comercial y yo como Director del CBC) Y así fue, hoy Iago tomó café con nosotros y a partir de mañana con todos y cada uno de sus nuevos compañeros, y así con todos ellos a lo largo del año, a hablar de fútbol (alguno salió del Barça… en fin, algún “defectiño tiñan que ter” nadie es perfecto), baloncesto, experiencias laborales, del fin de semana, de las vacaciones….. en resumen de las cosas que hablan los compañeros de trabajo a la hora del café, y así fuimos todos llegando a las conclusiones a las que llegamos, que NO EXISTEN LAS DISCAPACIDADES, que si existen las distintas capacidades y que por ello todos somos distintos y todos somos IGUALES, y que la única discapacidad realmente grave, es la de no tener corazón.

Gracias a Iago, que con su carácter extrovertido, jovial y afable (seguro que algo tuvieron que ver Lorena, Silvia y Adriana, las técnicos de Down en su elección como primero en llegar) nos lo puso muy fácil a nosotros, a Rubén, deportista y deportivo, tema, el deporte, integrador en donde lo haya, trabajador dicharachero y contundente, a Marta, muy eficaz ( daba gusto verla trabajar) a José Manuel, siempre con una sonrisa en la boca, derrochando simpatía y felicidad, trabajando con perseverancia, a Jacobo, muy serio y recto él, intachable su labor, a Cristina, la mas tímida del grupo, con una especial sensibilidad y un ritmo que transmite mucha serenidad. ¡No sabéis como se agradece en medio de esta tormenta perfecta que es esta crisis !

El siguiente paso ya esta en marcha y funcionando en varias Oficinas del BBVA en Galicia, incluso en la cabecera de nuestro CBC hemos tenido la inmensa fortuna de que nos acompañe Alejandro, que esta estos días con nosotros, ya que hemos conseguido el 1er Premio en el Concurso de Voluntarios BBVA 2.012, dotado con cuarenta mil euros, y con ellos 35 personas con discapacidad intelectual o síndrome de Down, podrán realizar las mismas practicas… y claro está, las plantillas de las oficinas que intervienen, también tendrá la inmensa fortuna de realizar las mismas practicas que ya hicimos nosotros, las de tener el orgullo y el placer de trabajar con personas con distintas capacidades, unos seres humanos excepcionales de los que sin duda alguna TODOS tenemos mucho que aprender.

La inclusión de personas con personas, es una senda de doble sentido y una sola dirección.

Agustin L García Montero

Empleo, Empresa, Formación, Inclusión, Organizaciones No Lucrativas, Personas, Personas con Discapacidad, Responsabilidad Social Empresarial, Tercer Sector
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De la gente a las personas. Trabajo Social: más que nunca

18 de marzo de 2013 a las 19:21

El 18 de marzo es el Día Mundial del Trabajo Social.

Decía Luis Barreiro hace unas semanas que “el asistencialismo triunfante no requiere de técnicos ni de graduados: todos estos años de trabajo en la formación diseñando ciclos superiores de integración social o de animación sociocultural, grados en trabajo social o educación social, parecen inútiles

¿Son inútiles trabajadoras y trabajadores sociales cuando se están desmantelando derechos y servicios?

Para responder a esta pregunta es un honor ceder mi blog a cinco alumnas de la Escola Universitaria de Traballo Social de Santiago de Compostela: Noelia Pereira,  Patricia Balado, Ariadna Lopez,  Aida Souto y Estefanía Dapena. Ellas y yo tenemos la suerte de aprender con la profesionalidad y el compromiso de su profesora Lorena Añon.

Gracias a todas

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 ¿Y no será que en este mundo hay cada vez más gente y menos personas?

Creo que con esta pregunta de la tan querida Mafalda, se refleja muy bien la realidad. Parece ser, que en los buenos momentos prima el individualismo, la gente actúa como si fueran robots, es más independiente y no se fija en los pequeños detalles. En cambio, en los malos momentos, siempre se piensa en los demás, en la familia, en las amistades, en los conocidos/as…

Aquí, en los malos, es donde aparecemos los y las trabajadoras sociales. Y digo aparecemos, porque antes, en los buenos, éramos invisibles. En los malos, estamos llenos y llenas de demandas: ayudas económicas, de dependencia, cursos de formación, búsqueda de empleo, ayuda de alimentos, acogida, entre otros tantos servicios, ya que estamos en todos los ámbitos, con todo tipo de población y con todo tipo de problemáticas. Y más ahora, en la tan sonada y chirriante palabra de crisis, que conlleva una serie de palabras más, como corrupción, desahucios, pobreza, paro, migraciones… Sí, es un panorama desolador, pero a todo lo malo hay que sacarle lo positivo, ya que el vaso siempre está medio lleno, ¿no?

Lo bueno es, que, como dije en líneas más arriba, es en los malos momentos cuando nos acordamos unos de los otros y se fomentan las relaciones sociales, bien sea con agrupaciones reivindicativas cono el 15M, grupos de vecinos/as, o grupos de personas con ideas alternativas a llevar a cabo como la realización de mercados de trueque o bancos del tiempo.

Aquí, otra vez, estamos nosotros/as fomentando estas ideas y el desarrollo comunitario. Es decir, potenciar actividades para el mejor desenvolvimiento de una comunidad con el fin de alcanzar un bienestar para todos y todas. Porque somos una comunidad y no seres solitarios, egoístas, sin relaciones sociales.

Se están haciendo recortes, tijeretazos, la austeridad hace mella en lo primordial: la salud, la educación y los servicios sociales. Pero, creo que es ahora, más que nunca, cuando las personas que están realmente sensibilizadas e involucradas con la sociedad, que elijan ser trabajadores/as sociales para poder realizar más cambios en positivo, para, por lo menos, motivar a las personas para que no se conviertan en gente. Para fomentar los valores de todo ser humano, como la libertad, dignidad, el respeto y la igualdad entre todos y todas

Noelia Pereira Rodríguez

 

¿Por qué estudiar Trabajo Social y no rendirse?

Existe una sociedad en la que todos somos iguales, en la que no existe discriminación por cuestiones de sexo, edad, procedencia, color de piel…

Existe una sociedad en la que da igual que seas musulmán o católico o que no tengas ninguna religión, porque el respeto es lo primero. Una sociedad en la que todos y cada uno de nosotros tengamos los mismos derechos sin importar la edad que tengas. Esa sociedad está en la mente de todos y todas las estudiantes de Trabajo Social. Estamos aquí para crear un mundo mejor en el que la gente entienda que son los que tienen las riendas de su vida, y que necesitar ayuda, no es malo, que como se dice en Galicia: “nunca choveu que non escampara”.

Estamos aquí para ayudar a la ciudadanía, para acompañar en el camino a las personas que necesiten una mano para levantarse y seguir luchando, y conseguir que la próxima vez puedan hacerlo solos. Se trata de empoderar a las personas.

Los trabajadores y trabajadoras sociales, en ámbitos tan distintos como la sanidad, justicia, educación, migraciones, diversidad funcional, dependencia, servicios sociales, etc., potencian las capacidades de las personas para enfrentarse con mayor éxito a las dificultades que se le presenten.

Será un trabajo en el que se trate con casos realmente duros, pero los infinitos ejemplos de personas que consiguen salir adelante con nuestra ayuda, son una buena razón para no rendirse. Personas mayores que con una pensión mínima consiguen sacar adelante a su familia, padres, madres, que hacen malabarismos para garantizar la cobertura de necesidades básicas de la unidad familiar, personas que consiguen salir de las adicciones, etc.

¡Por todas estas personas no nos rendimos!

Unas veces las personas solo necesitan sentirse comprendidas, que se les facilite información, que se les escuche; otras, es necesario que el o la profesional del trabajo social y la persona usuaria luchen por recursos o prestaciones tan necesarias, como escasas.

¿Por qué elegimos el camino difícil y no nos rendimos?

Porque para que una utopía se cumpla, antes hay que luchar por ella. Porque si no se rindieron antes, no lo vamos a hacer nosotras ahora. Porque creemos en un mundo de igualdad y derechos. Porque a la juventud se nos recrimina muchas veces no tener interés por cambiar las cosas, elegir el Trabajo Social como profesión es uno de los mejores ejemplos para demostrar lo contrario. Por avanzar, por un futuro mejor… ¡No nos rendimos!

Patricia Balado Rosales

Ariadna Lopez

Aida Souto Iglesias

Estefania Dapena González

Imagen de previsualización de YouTube Derechos humanos, Educación, Exclusión, Formación, Inclusión, Inversión social, Personas, Pobreza
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