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¿Por qué no se puede reducir la pobreza en España? #AporofobiaEconomica

13 de junio de 2018 a las 22:19

Xaquín Marín

Ya tenemos nuevo gobierno y nuevas ilusiones y promesas. Veremos si son palabrería o se hacen realidad, pero al menos el discurso oficial parece haber asumido por fin la emergencia social del aumento de la desigualdad de la renta (a la cabeza de la Unión Europea) o la pobreza (también la infantil).

Hace unos días denunciaba esa concepción de la economía que desprecia y hasta odia o los más débiles. Una “aporofobia económica” que confunde de forma interesada pobreza y miseria, niega que 13.000.000 de personas están en riesgo de pobreza o exclusión en España, no reconoce que tanto la crisis económica como la pretendida recuperación la han pagado y la siguen pagando las personas más pobres, en especial las mujeres. O lo que es peor, que se ha utilizado como excusa ideológica para avanzar en el desmantelamiento del tesoro de nuestro estado de bienestar.

He intentado resumir en ocho factores que creo que motivan el desplome de las rentas más bajas y que España sea un paraíso de la desigualdad. Afrontarlos debería ser la base de cualquier política económica que asegure sin rastro de aporofobia el desarrollo del país.

Tener empleo no es suficiente para reducir la pobreza.

Si ya en España el desempleo es un problema estructural, la reducción de la elevada tasa alcanzada en los años más negativos de la crisis se está realizando a costa de la creciente precarización del mercado laboral y del empeoramiento de los salarios y condiciones laborales.

Desde 2009, el peso de la remuneración salarial en la distribución del PIB ha caído en cuatro puntos. En 2016, mientras los beneficios empresariales crecieron un 200,7% sobre el año anterior, el coste laboral por trabajador se mantiene estancado desde 2012 (Informe “Premiar el trabajo, no la riqueza” Oxfam Intermon)

Una desigualdad que también se acentúa en la estructura salarial: entre 2008 y 2016, los salarios más bajos se han reducido un 15%, mientras que los más altos han crecido un 15,2%.

No debería extrañar que el 13,6% de la población ocupada esté en riesgo de pobreza, o que la última EPA del 2017 alerte del crecimiento del número de hogares con todos sus miembros activos en paro o del número de parados de larga duración.

Las personas desempleadas están en un callejón sin salida y sin entrada, con cada vez menos posibilidades de acceder a unas prestaciones por desempleo cada vez más escasas.

Miren el gráfico: la línea azul que baja son las personas que percibían alguna prestación por desempleo; la roja que sube las que han pasado a estar en riesgo de pobreza. Aporofobia en estado puro.

Tasa cobertura desempleo y % población en riesgo pobreza o exclusión. Fuente: Elias Trabada/Público

Falta de competencia como política social.

España es la economía europea con mayor número de oligopolios y carteles, especialmente en mercados relacionados con la vivienda y los servicios vinculados. Esta falta de competencia, además de suponer una barrera de entrada notable para pequeñas y medianas empresas, provoca que los precios de muchos bienes y servicios sean más elevados, detrayendo renta de los hogares.

Mientras entre 2008 y 2016 los ingresos de los hogares medios descendieron un 1,2%, el precio de la electricidad subió un 46,7%, el gas natural 31,2%, la gasolina un 39,5% y el gasóleo un 22,4%.

Y espántense con este gráfico y el imprescindible artículo de Ana Balseiro que lo explica: entre 2015 y 2018, el precio de algunos alimentos creció hasta cinco veces más que el salario medio.  ¿Se atreven a calcular lo que supone para las personas en pobreza severa que, con suerte, perciben desde hace 8 años los mismos 400€ al mes de una renta mínima autonómica?

Ya ven, defender la libre competencia y el libre mercado para luchar contra la pobreza, justo lo contrario que muchos subvencionados neoliberales de pacotilla hacen. No por casualidad, Joseph Stiglitz inventó el término “capitalismo de amiguetes”, o el primer informe sobre desigualdad de Oxfam Intermon en 2014 se titulaba “Gobernar para las élites. Secuestro democrático y desigualdad económica”.

La corrupción como causa de desempleo

Directamente relacionada con el apartado anterior. La corrupción no es solo una cuestión ética que se pueda perdonar a través de las urnas.

Como advierte repetidamente la Comisión Europea, falsea la competencia, permite que firmas poco competitivas se alcen con contratos millonarios sin ser las mejores para desarrollar los trabajos, por lo que el coste se eleva no solo a la supuesta ‘comisión’, sino también a la ineficiencia del gasto público.

Un informe del Banco de España lo dice de forma más elegante: “el crecimiento económico producido en España entre 1995 y 2007 se focalizó en los sectores con peores productividades, pero con mejor conexión con las administraciones públicas”.

El Estado ha “despilfarrado” más de 45.000 millones de euros en 20 años en infraestructuras innecesarias o infrautilizadas. ¿Hace falta hablar de infraestructuras innecesarias, autopistas rescatadas, el 3%? Quizá si, porque muchos de los nombres de empresas en las que están pensando han encontrado un filón enriqueciéndose, dentro y fuera de España, con la pobreza y la exclusión.

El aumento del precio de la vivienda, sobre todo de alquiler.

Según Eurostat, el 43,3% de los arrendatarios españoles destinan más del 40% de sus ingresos a pagar el alquiler, cuando la media europea es del 27%. España es también uno de los países europeos con menor porcentaje de vivienda social: un 1,1% frente al 32% de Holanda o el 17% de Francia.

Lo que está pasando en el mercado del alquiler de vivienda es una burbuja de manual… y un buen “jugo” para aumentar la desigualdad. Los juzgados emiten más de cien órdenes de desahucio diarias a inquilinos, el 7% más que hace dos años.

El precio de los inmuebles creció un 6,2% en el primer trimestre del año, sobre todo en Madrid, Cataluña y Baleares. Solo en Galicia los alquileres suben hasta cinco veces más que los sueldos.

Fuente: Expansión

El sistema fiscal en España apenas reduce la desigualdad.

Se recauda mal y de manera injusta, ya que son las familias más pobres quienes soportan un peso desproporcionado de los impuestos, sobre todo indirectos, y perciben muchas menos transferencias sociales. En 2014 el 20% de la población más pobre pagó de promedio un 29% de su renta en impuestos, una cifra sólo superada por el 10% más rico.

El 72% del inmenso fraude fiscal español está generado por grandes empresas y grandes fortunas. No debería sorprender que el presidente de la Red Española contra la Pobreza (EAPN España) reclame un batallón de inspectores fiscales y de trabajo para luchar contra la desigualdad. No hay dinero. ¡Mentira!

La pobreza y la desigualdad se heredan.

Aunque creamos que los logros que obtenemos en la vida se deben a nuestro esfuerzo y talento, lo cierto es que en España el techo de cristal, o mejor el suelo pegajoso, que paralizará el ascensor social para los niños y niñas más vulnerables se muestra en múltiples detalles: a los 15 años han repetido curso un 53% frente a un 8% de los de familias acomodadas. Sus padres acuden tres veces más al médico de cabecera, tienen más riesgo de depresión o enfermedades mentales o cardiovasculares.

Nacer pobre implica hipotecarse de por vida y probablemente también la del 80% de sus hijos e hijas y nietos, la llamada transmisión intergeneracional de la pobreza

Y como contraste, el suelo de cristal en el que los hijos de familias de altos ingresos con signos de baja capacidad académica a los 5 años, tienen un 35% más de probabilidades de tener altos ingresos cuando sean adultos que los niños de familias más pobres con signos tempranos de alta capacidad. Los Cifuentes no son precisamente una excepción)

No hay mejor discriminación positiva que el hecho de que la mitad de las fortunas españolas provenga directa o indirectamente de la herencia. Muy lejos quedan las intenciones de millonarios como Zuckerberg, Gates o Buffet de donar la mayor parte de su fortuna a la lucha contra la pobreza a través de la iniciativa “The Giving Pledge” (El placer de dar)

Burocracia

Nuestro trabajo es luchar contra la pobreza, no hacer sudokus burocráticos” es un grito continuo de las organizaciones que deben relacionarse con la administración para llevar a cabo sus actividades (y el de muchas empresas, por cierto).

La multiplicación de requisitos administrativos contraproducentes,creciente inseguridad jurídica y sensación de sospecha y desprecio institucional está perjudicando seriamente a miles de personas en riesgo de pobreza o exclusión social y de paso arruinando entre mostradores y formularios absurdos el prestigio de las políticas sociales públicas o de profesiones imprescindibles en la lucha por la inclusión social.

Es deprimente escuchar a responsables políticas su acuerdo rotundo con este tema pero reconociendo su impotencia casi inexorable para solucionarlo. Y es posible, la Xunta de Galicia se ha comprometido a reducir en dos tercios la información a cubrir y los plazos para valorar las solicitudes de reconocimiento de la discapacidad… ¿y si se extiende esta reducción a todos los procedimientos de inclusión social?

Ausencia y escasa eficacia de políticas públicas que aseguren ingresos mínimos e igualdad de oportunidades.

España es uno de los países más cutres de Europa invirtiendo en políticas sociales. Y es casi obsceno su interés en la lucha cntra la pobreza familiar e infantil.

Les dejo dos gráficos que lo resumen.  Uno de Daniel Fuentes sobre la evolución del gasto público en sanidad, cultura, educación y protección social (excluyendo pensiones) en España y en la media de los 19 países del área euro. Y otro de Unicef España sobre el gasto de prestaciones monetarias para la protección de familias con el que debería empapelar su despacho la nueva Comisaria contra la pobreza infantil.

Evolución gasto público en sanidad, cultura, educación y protección social (excluyendo pensiones) Vía @dfuentescastro

Se gasta muy poco, pero encima sin beneficiar a quien más lo necesita. Lo ha denunciado con inusual claridad la Comisión Europea: España es junto a Italia el país en el que las prestaciones menos ayudan a las rentas bajas. La OCDE lo concreta: el 20,4% de las transferencias públicas va a parar al 10% más rico de la población, mientras que el 10% más pobre sólo percibe el 4%.

Más allá de las pensiones o la decadente prestación por desempleo está la mediocridad. No existe una política estatal ni un sistema estructurado de protección de rentas o garantía de ingresos dirigido a combatir la pobreza, ayudar a las familias o dar acceso a la vivienda.

El último recurso para los hogares en pobreza severa, son las llamadas “Rentas Mínimas de Inserción”, una red de protección fragmentada por comunidades autónomas “que protege poco y a muy pocos” por sus bajas cuantía y unos requisitos burocráticos extremos y basados en la culpabilización y la sospecha sobre las personas perceptoras. ¡Bienvenidas a la Confederación Española de Derechos Sociales Autónomos!

Y el modelo de éxito para reducir la pobreza sin burocracias ni aporofobia está muy claro. Como se indica en el gráfico de la Fundación FOESSA, sin las pensiones de jubilación, ocho de cada diez personas mayores de 64 años estaría en la pobreza, 7 de cada 10 en pobreza severa, con ellas esta cifra se reduce al 11% (al 3% la pobreza severa). Observen la diferencia enorme del impacto en las personas menores de 65 años.

Los españoles toleramos peor la desigualdad que otros pueblos. Un 74% consideramos un problema muy grave la diferencia entre ricos y pobres. Las soluciones para combatir contra la desigualdad están muy claras, sólo hay que tener voluntad política para implantarlas y exigir una economía sin rastro de aporofobia en donde el bienestar de las personas sea la principal prioridad.

Quizá habría que empezar por menos apelaciones a la patria y más al estado social y de derecho, ¿no?.

@xosecuns

Barrio La Rondilla (Valladolid)

 

Administración, Cláusulas sociales, Corrupción, Derechos humanos, Desigualdad, Empleo, Empresa, Exclusión, Impuestos, Inclusión, Inversión social, Pobreza, Rentas Mínimas, Responsabilidad Social Empresarial, Riqueza, Servicios sociales, Transparencia, Unión Europea, Vivienda
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Explicando en clase por qué abuelas y abuelos están tomando las calles

9 de abril de 2018 a las 21:57

El 21 de marzo, Día Internacional contra el Racismo, con un sencillo pero contundente “Miradnos bien, somos gallegos” la portada de La Voz de Galicia le dio una alegría inmensa a personas como Samba, Amdy, Zinthia, Libass, Alexque o Yosi que se vieron reconocidas como ciudadanas con los mismos derechos y obligaciones que cualquiera de nosotros.

Ese mismo día se publicaba el suplemento semanal La Voz de la Escuela, imprescindible para cualquier persona interesada en la educación. Y este artículo en gallego de Fernando Pariente explicando por qué es vital para niños y niñas entender y apoyar la defensa del sistema del sistema público de pensiones que ha puesto en pie a miles de pensionistas en defensa de sus derechos.

Quizá parezca que son temas diferentes, pero en realidad tienen mucho que ver. De hecho están hablando de lo mismo: el serio peligro de desaparición de nuestro estado del bienestar, forzándonos a pasar de un modelo de sociedad en el que todas las personas que vivimos en España cuidamos unas de otras a otro en el que cada uno se debe buscar la vida y si es un inútil o vago por no hacerlo, aguantarse y pedir limosna si acaso.

Si quieren entender mejor la extrema importancia de esta decisión política y como explicarla si acaso en sus clases, ademas de leer el artículo de Fernando Pariente, les recomiendo ver los vídeos, algunos de los que incluye la unidad didáctica elaborada por la Fundación FOESSA de Cáritas para explicar las conclusiones de su último y monumental informe sobre la pobreza en España. Como bien dicen: “La pobreza no es un problema de la crisis, sino de modelo social

Los abuelos salen a la calle

El pasado 22 de febrero ocurrió algo insólito en España. Los jubilados y pensionistas se manifestaron en más de sesenta ciudades. Numerosas personas mayores mostraron su indignación y su protesta contra elridículo incremento del 0,25 % que se viene aplicando a sus pensiones desde hace cinco años. En muchos casos eso significa un aumento de algunos céntimos nos sus ingresos mensuales. Menos de lo que vale la remisión de la carta con la que el Gobierno se lo comunica cada año. Por eso muchos procedieron simbólicamente a romper esas cartas en público. Parece que en los tiempos que corren se puede producir entre los abuelos un movimiento parecido al de los chicos indignados del 2011.

Las pensiones garantizan a los ciudadanos el bienestar mínimo indispensable. El sistema público mantenido por la Seguridad Social certifica que el Estado cubrirá tanto el cuidado de su salud como la satisfacción de sus necesidades cuando dejen de trabajar por jubilación o no encuentren trabajo. Que el Estado asuma esta responsabilidad es una conquista social tras muchos años de lucha desde mediados del siglo XIX, con la revolución industrial.

Manifestacion en Ferrol por unas pensiones dignas. Foto: José Pardo

En el sistema que funciona en España, el Estado recibe obligatoriamente alrededor de una tercera parte de la retribución de cada trabajador durante toda su vida laboral y financia con esos fondos las prestaciones de jubilación y de paro, cuando estas sean necesarias. Los trabajadores españoles estamos pagando durante toda nuestra vida laboral al Estado para que este cubra nuestras necesidades cuando dejemos de trabajar o cuando quedemos en el paro.

Estas prestaciones están destinadas a toda la población y son, por tanto, un efecto de la solidaridad de unos ciudadanos hacia los otros. Es importante comprender y reflexionar sobre esta idea. Durante toda nuestra vida laboral estamos cooperando para conseguir el bienestar de todos.

Este modelo está siendo objeto de debate porque hay quien piensa que no es económicamente sostenible. Los jubilados entraron en estado de alarma y las pensiones son noticia todos los días, mientras en el horizonte acechan amenazas de recortes en las prestaciones.

Los indignados pensionistas tratan de conseguir que su poder adquisitivo no se vea cercenado por un crecimiento ridículo de sus pensiones frente al alza de los precios de los bienes de consumo. Calentar la casa y pagar la luz cuesta hoy mucho más que hace cinco años, mientras que el incremento acumulado durante estos mismos cinco años en su pensión no pasa de los diez euros en muchos casos. Así que exigen que se aplique a las pensiones el mismo incremento, como mínimo, que se produjo en el año anterior en el IPC (índice de precios al consumo).

Para resolver esta difícil papeleta el Gobierno y los partidos políticos tienen que reunirse de nuevo en el Pacto de Toledo que firmaron hace años. Las personas mayores están en pie de guerra y al acecho del que ocurra.

Nos hace mejores

Desde que existe la Seguridad Social pública nuestra sociedad es mejor porque es más solidaria y tiene más conciencia de cuerpo social. Dejamos de ser una colección de individuos que coinciden viviendo sobre un territorio, para convertirnos en una organización solidaria que se compromete con el bienestar de todos sus miembros. Si sólo nos consideráramos individuos aislados, cada uno se dedicaría a solucionar su vida y, en el mejor de los casos, podríamos ayudar a otros por mera condescendencia, como un acto de caridad. Es lo que se hacía hasta el siglo XIX. Pero gracias a una nueva concepción de la sociedad, esta se convirtió en un conjunto solidario de ciudadanos en el que todos tienen derecho a un nivel básico de bienestar.

Ya no es una cuestión de caridad voluntaria, todos los ciudadanos tienen derecho a vivir dignamente y el Estado, centro de cohesión de todo el cuerpo social, tiene la obligación de garantizarlo. Por eso somos una sociedad mejor y este es un logro irrenunciable.

Un sistema que nació hace 135 años

Esta conquista social, que caracteriza especialmente a las democracias europeas, tiene su origen en las leyes que promovió en el Parlamento alemán el canciller de hierro, Otto von Bismarck, hace 135 años, para imponer un seguro obligatorio contra enfermedades y accidentes a favor de todos los trabajadores de la industria y de la Administración del país.

Bismarck no era precisamente socialista, pero fue el mejor medio que encontró para atemperar el creciente malestar de los obreros alemanes. La nueva ley, que entró en vigor el 15 de julio de 1883, estableció que el coste de estos seguros obligatorios debía ser abonado en dos terceras partes por los trabajadores y en una tercera parte por los empresarios, pero la ley fue impugnada ante la consideración de que no se debía exigir su financiación a los trabajadores. La impugnación prosperó y en 1884 se aprobó que la financiación corriera por completo a cargo de los patrones. Durante los años siguientes a ley se extendió al resto de los trabajadores asalariados y en 1889 se estableció de la misma forma un seguro de jubilación e invalidez.

No hay dinero. ¡Mentira!. Manifestacion en Santiago de Compostela

Con todo, el sistema creado por Bismarck no fue, aun, un verdadero sistema público de seguridad social, porque la prestación de los seguros la realizaban las empresas privadas con las que se contrataba y cubría sólo a los trabajadores por cuenta ajena, fundamentalmente el proletariado industrial y el personal de la Administración. Quedaban fuera muchas mujeres que trabajaban nos sus hogares y los artesanos, los pequeños comerciantes y emprendedores autónomos.

El auténtico concepto de Seguridad Social pública tiene que incluir dos características necesarias. La primera es el carácter público del servicio prestado y la segunda es la cobertura total de la población. Por eso la Seguridad Social tiene que estar organizada por el Estado y amparar a todos los ciudadanos de la nación. Para llegar a la concepción de un sistema de carácter público en el que el Estado se hiciera responsable de forma integral de la Seguridad Social hubo que esperar al año 1938, con la Ley de Seguridad Social de Nueva Zelanda, que sirvió de modelo para muchos países.

Actividades para trabajar en clase…

1) La Constitución española determina en su artículo primero que «España se constituye en un Estado social y democrático de derecho». Esta definición básica de la nación española deja constancia de que nos constituimos como un conjunto solidario de ciudadanos y la organización estatal responde de satisfacer nuestros derechos en pie de igualdad. Eso tiene que ver con la supervivencia necesaria de la Seguridad Social y su carácter público. Buscad en la Constitución española y en el Estatuto de Autonomía de la comunidad los artículos que hagan referencia al derecho de los españoles a disfrutar de una Seguridad Social y a la forma de organizar sus prestaciones.

2) Probablemente no haya nadie en vuestra clase que no haya recibido alguna vez o que no esté recibiendo en su familia alguna de las prestaciones de la Seguridad Social. Muchos tendrán abuelos jubilados que perciben una pensión, alguien puede o pudo tener a su padre o su madre en paro o padeciendo una enfermedad de larga duración y percibiendo la prestación por desempleo, etcétera.

Haced un estudio de la relación de vuestra entorno familiar con la Seguridad Social. Comprobad cuántos miembros de vuestra familia están trabajando, reciben un salario y contribuyen con casi una tercera parte a sufragar los gastos de la Seguridad Social (ellos son miembros activos). Comprobad también cuántos son perceptores de prestaciones porque son jubilados, sufren incapacidad laboral o están en paro.

Comparad una lista con la otra y tomad conciencia de si el resultado en vuestro caso es favorable a la Seguridad Social o lo es a vuestra familia. Reflexionad sobre eso.

3) Para comentar el tema de hoy es muy recomendable que leas los artículos 22 y 25 de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Administración, Adultos mayores, Corrupción, Derechos humanos, Desigualdad, Impuestos, Incidencia, Inclusión, Inversión social, Participación, Servicios sociales
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¿Combatir la pobreza o parasitarla?

22 de marzo de 2018 a las 0:33

Lo sentimos. Pero pretender luchar con una mínima garantía de éxito contra la pobreza y sus causas implica responder previamente a la pregunta del título.

Asistencialismo o derechos y transformación social. ¿Por qué modelo opta usted?  ¿Y la organización a la que dedica su tiempo o su dinero? ¿Y su parroquia o los servicios sociales de su ayuntamiento?

Una de las principales razones que están detrás del fracaso rotundo de muchas políticas y programas de inclusión social es no ser conscientes o pretender esconder esta toma de decisiones (ideológica y política) que se realiza de facto detrás de palabras quizá moribundas como ayudar (a los necesitados o desfavorecidos), solidaridad, caridad, compasión, apolíticismo…

Una aclaración. No vean ni un asomo de crítica a las personas que ante el desprecio del gobierno de turno, buscan dinero como sea para pagar costosos tratamientos a personas queridas, ni a las que dedican su tiempo o su dinero a ayudar a sus semejantes. Tampoco a las organizaciones para quienes estas actuaciones son, y así lo manifiestan, un medio, medidas de emergencia puntuales mientras siguen luchando por la dignidad y los derechos de las personas.

Pero es muy distinto, y en muchos casos obsceno, ver como organizaciones, políticas o profesionales de los servicios públicos lo convierten en un fin en sí mismo, abusando de la buena voluntad de donantes y voluntarias.

Quizás la RAE nos ayude a entender la pregunta del título y la trascendencia de esta decisión con uno de los significados del verbo parasitar: Utilizar como alimento a otro ser vivo sin llegar a matarlo”

¿Parasitar a las personas en pobreza o combatir con ellas las causas de la desigualdad?.

Culpables de ser pobres

En España, donde según la Comisión EuropeaLa desigualdad entre lo 20% más rico y el 20% más pobre es una de las más elevadas de la Unión y sigue creciendo”, un 27,9% de la población se encontraba en el 2016 en riesgo de pobreza (12.964.600 personas). Un riesgo que se dispara hasta el 54% cuando hablamos de alguna de las 1.754.000 familias monoparentales en las que un adulto (en un 82% de los casos una mujer) es el único responsable de los hijos.

Si la pasividad continúa, el 80% de la infancia que se encuentra hoy en la pobreza está condenada a sufrirla el resto de su vida. Y también sus descendientes. Se llama transmisión intergeneracional de la pobreza.

Si es pobre, por algo será. Si le va mal, será que no se ha esforzado lo suficiente. En paralelo a las cifras y como la llovizna, el pensamiento político que culpabiliza al pobre por ser pobre y al parado por no encontrar trabajo, va calando en el discurso político.

La clave está en “responsabilizar al individuo de su situación en una sociedad en la que las estructuras generadoras de desigualdad y exclusión quedan absueltas de responsabilidad”. En concebir un estado del bienestar limitado a los logros y la capacidad de los propios individuos. Es decir, o nos buscamos la vida o asumimos las consecuencias de nuestra incompetencia.

Este discurso triunfa. El rechazo y desprecio al diferente y el fomento del enfrentamiento entre personas y colectivos en exclusión gana terreno: “La culpa de la pobreza infantil es de sus padres”, “Los gitanos son vagos, ladrones o traficantes“, “Las personas sin hogar quieren vivir así y son peligrosas“, “Las personas con discapacidad son una carga para la sociedad“, “Los inmigrantes nos quitan el trabajo o la sanidad“,”Los jóvenes no tienen valores ni aspiraciones“, “Los parados  quieren vivir de las ayudas“…

Estas son algunas de las mentiras y prejuicios que la mayoría de las personas en riesgo de pobreza o exclusión tienen que soportar cada vez más. En muchos casos de personas profesionales o voluntarias en organizaciones o administraciones a las que están obligadas a acudir.

Lo definió de forma admirable la filósofa Adela Cortina al inventar la palabra “aporofobia” (odio al pobre): “El núcleo de la vida social no lo forman individuos aislados, sino personas en relación, en vínculo de reconocimiento mutuo. Personas que cobran su autoestima desde el respeto que los demás les demuestran. Y, desde esta perspectiva, los discursos intolerantes están causando un daño irreparable

Todo para los pobres pero sin los pobres.

Lo peor de estos prejuicios es cuando tu mismo los crees”,“Comencé a salir de la calle cuando dejaron de tratarme como un zombi y sí como una persona”, le escuché decir a Agustín y a Carlos, dos antiguas personas sin hogar…

Este discurso político culpabilizador e individualista requiere zombis para su funcionamiento. Si una persona es culpable de su desgracia, solo puede estar agradecida cuando otras personas de buen corazón, solidarias y caritativas, se apiaden y le dan una ayuda puntual…pero que no acabará nunca.

Este asistencialismo 2.0. triunfa por cuatro razones:

1) Inmediatez: El aquí y ahora. Sin filosofías de fondo ni diseño de proyectos. Es una economía de guerra en una crisis continua (y casi eterna) a la que vencer. Enviemos tropas al frente, demos fusiles y a las trincheras, o lo que es lo mismo, repartamos ropa y comida y abandonemos los proyectos de desarrollo comunitario. No se ayuda a vencer la crisis o la pobreza, simplemente se acompaña.

2) Espectacularidad: Con un inteligente uso de lo lúdico: cenas, conciertos, mercadillos o actos solidarios visualiza sus acciones, recauda fondos, fideliza personajes populares. Todo por los pobres pero sin los pobres en un despotismo ilustrado de lo social que celebra con los incluidos pero nunca con los excluidos. Quizá por esto, en las filas para entregar alimentos solo sonríe quien los entrega. En palabras de Bob Geldof a raíz del éxito de los conciertos Live Aid: ”mi único mérito es hacer del hambre un espectáculo”.

3º) Simpatía: El asistencialismo ha encumbrado a las personas voluntarias acríticas como la quintaesencia de la solidaridad. Sus acciones no requieren de técnica ni de graduados. La enseñanza de ciclos superiores de integración social, animación sociocultural, trabajo social o educación social parecen inútiles. Es suficiente con voluntarias que recojan, apilen y distribuyan.

Son organizaciones queridas. Querer a nuestro fontanero, compañía telefónica o administración pública parece ridículo cuando lo que esperamos es su eficacia. Pero este no es el caso.

4º) Lo cuantitativo: “¡Atendimos a 25.936 personas en el 2017!”. El asistencialismo es imbatible en lo numérico. Su idea de “atender” puede reducirse a dar un kilo de arroz o una pieza de ropa o referirse a atenciones continuadas pero sus números siempre apabullan. Muchas cifras pero casi nunca resultados. Su filosofía parece ser la de “cuantas más personas atendemos mejores somos” cuando debería ser la medición de resultados: ¿Confiaríamos en un hospital que presumiera de que sus pacientes son los que pasan más tiempos encamados pero donde apenas hay altas?.

Despacho de cartillas en Sevilla, 1940 Foto: Cecilio Sánchez del Pando

La desgracia no es un espectáculo

Frente a este modelo exitoso que representa a las personas en pobreza como culpables de su situación, dignas de lástima y permanentemente pasivas, resiste un modelo basado en la defensa de los derechos, en la participación e inclusión activa de las personas.

Conviene destacar el Código de Conducta de la Comunicación contra la Pobreza, que bajo el lema “La desgracia no es un espectáculo” se comprometieron a cumplir las organizaciones de acción social integradas en EAPN Galicia. Para éstas el fin último de la comunicación es el cambio social y promover la implicación y la participación de la ciudadanía.

Hay múltiples iniciativas para luchar contra el discurso del odio, la aporofobia o el desprecio en redes sociales, defendiendo los derechos de las personas e intentando presentarlas de manera realista y desde su dignidad. Campañas como la de Ciberespect, impulsada por Ecos del Sur, No nos juzgues  para luchar contra los estigmas que padece la juventud tutelada desde IGAXES o la campaña Iglesia por el Trabajo Decente impulsada por diversas ONGS católicas, son buenos ejemplos.

El pasado 17 de octubre (Día internacional para la erradicación de la pobreza), el Parlamento de Galicia, con el lema “Las personas no son culpables de su sufrimiento” aprobó por unanimidad una declaración institucional contra el odio y la aporofobia. Durante el 2018 decenas de entidades están impulsando una campaña bajo la etiqueta #MentirasPobreza.

La pobreza y la exclusión como discapacidad social

En la lucha contra la pobreza desde un enfoque de defensa de derechos y respeto a la dignidad también tenemos referentes exitosos de actuación. En multitud de procesos de cooperación al desarrollo pero especialmente en el campo de la ayuda humanitaria, donde la profesionalización y procedimentación son extremas para reducir al máximo el número de víctimas.

Emergencia, rehabilitación y desarrollo. Aplicar las tres fases del continuum humanitario (o contiguum para ser más exactos, dado que no son estrictamente secuenciales) ayuda a visualizar lo nefasto del modelo asistencialista.

En los primeros seis meses de una catástrofe humanitaria la ayuda de emergencia es prioritaria para salvar el máximo de vidas posibles. Desde los seis meses y hasta los dos años de la tragedia la fase de rehabilitación busca reconstruir las condiciones previamente existentes (infraestructuras, economía, servicios, etc.) Y lo antes posible comienza la fase de desarrollo, con intervenciones para mejorar de forma estable la vida de las personas. Siempre con análisis de la realidad, participación comunitaria, creación de capacidades locales, enfoque de género, etc.

En 2008 ya se hablaba en España de emergencia… ¿En 2018 es posible mantener este discurso sin reconocer su rotundo fracaso?.

Desde el punto de vista más técnico es imprescindible citar el desarrollo del modelo Inclúe y su apuesta por una atención de calidad contra la exclusión social severa. Impulsado desde la Fundación Emaus con la colaboración de numerosas expertas de organizaciones sociales y de la administración pública gallega.

En este modelo, al igual que en el ámbito de la discapacidad se pasó de un modelo médico o rehabilitador a una concepción social de la misma, haciendo hincapié en el carácter excluyente de las estructuras sociales y en la necesidad de adaptarse y valorar la diversidad de todas las personas. En el ámbito de la inclusión es necesario desarrollar un modelo de “discapacidad social” que sin dejar de lado los factores individuales promueva la modificación de las estructuras sociales que generan desigualdad.

No estamos ante una crisis temporal, sino ante un cambio de época donde debemos decidir si consentimos seguir avanzando hacia un modelo de privatización e individualización de los riesgos sociales, donde cada ciudadano debe buscarse la vida para asegurarse su bienestar, o defender un modelo de socialización de riesgos donde sigamos cuidándonos y haciéndonos cargo unas de otras.

El discurso asistencialista es cómplice de esta privatización, fomenta la culpabilización, la angustia y paradógicamente, la insolidaridad.

¿Por qué modelo opta usted?

Versión del artículo: Asistencialismo ou cambio de estruturas? escrito junto a Luis Barreiro para la revista Encrucillada

@xosecuns

Administración, Comunicación, Corrupción, Derechos humanos, Desigualdad, Exclusión, Inclusión, Inversión social, NO Violencia, Organizaciones No Lucrativas, Otra Iglesia, Pobreza, Rentas Mínimas, Servicios sociales, Tercer Sector, Voluntariado
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12 principios para luchar contra la exclusión social severa

28 de febrero de 2018 a las 23:23

Del profundo abismo de los dogmas políticos, de vez en cuando resurge un clásico: “las ONG son la cara bonita de la privatización de unos servicios sociales que deberían ser prestados por el estado“. Amén.

De esta generalización absurda (y cómplice por cierto de la verdadera y masiva privatización… pero a grandes empresas) que niega el trabajo diario y la filosofía de la mayoría de las organizaciones de la sociedad civil que exigen a las administraciones públicas que cumplan su obligación de liderazgo y supervisión, escribíamos hace un par de años en el vigente ¿Desprecia la izquierda a las ONG que luchan contra la pobreza? 

Hace unos días planteaba en redes sociales una pregunta a profesorado y alumnado de Trabajo Social, Educación Social, Integración Social… ¿Es ético ningunear o generalizar ideológicamente en las clases a ONG de acción social (o de cooperación), negando su papel imprescindible en el sistema público de servicios sociales o de defensa de derechos… aún sabiendo que al hacerlo se está perjudicando gravemente la futura inserción laboral del alumnado?

Mientras hacía esta pregunta, no dejaba de pensar en el esfuerzo y ejemplo que la delegación gallega de Emaus Fundación Social ha hecho en los últimos años para desarrollar el Modelo INCLUE. Su concepto de “discapacidad social” y su apuesta por una atención de calidad en la atención a las personas en situación de exclusión social severa. Implicando desde el principio tanto a nivel político como técnico a la administración pública autonómica y municipal y a organizaciones con la misma filosofía.

Pueden descargar el informe de este proceso aquí, pero me gustaría resumirles los doce principios a los que llegan (página 66) para asegurar una intervención de calidad.

La pobreza no se esconde. Foto: Oscar Vázquez (La voz de Galicia)

1. Apostar por la activación, desde una concepción multidimensional de la inclusión.

Del mismo modo que en el ámbito de la discapacidad se pasó de un modelo médico o rehabilitador a una concepción social que hace hincapié en el carácter excluyente de las estructuras sociales y en la necesidad de adaptar esas estructuras a las características de todas las personas, reconociendo y valorando su diversidad, en el ámbito de la inclusión es también necesario desarrollar un modelo de “discapacidad social que, sin dejar de lado los factores individuales relacionados con los procesos de exclusión e inclusión, promueva la modificación de las estructuras sociales que generan desigualdad.

El entorno laboral, el educacional, el social y la vivienda, las políticas generales y las actitudes de toda la ciudadanía son co-responsables de los procesos de exclusión y, por tanto, parte activa de su solución. Esto afecta a todos los ámbitos públicos y privados, a todas las administraciones y a las instancias privadas, como la patronal, los sindicatos, medios de comunicación, etc.

Aun reconociendo la centralidad del empleo remunerado como elemento básico para la inclusión, es preciso reconocer la necesidad de trabajar otros elementos distintos de la empleabilidad (salud, vivienda, relaciones personales, etc.). Esto implica que el acceso al empleo remunerado no debe siempre considerarse como el objetivo básico de toda intervención y que cabe apostar por una concepción amplia de la empleabilidad, que reconozca el valor inclusivo del voluntariado, el cuidado a otros miembros de la unidad familiar, las actividades artísticas o, incluso, el ocio.

2. Derecho a una intervención de calidad.

Al margen de la regulación legal que en un momento dado pueda existir en una Comunidad Autónoma determinada, un modelo inclusivo de atención a las personas en situación de exclusión social debe tender a asumir que la percepción de apoyos para la inclusión constituye un derecho de las personas en situación de exclusión social. De ello se deriva que la provisión de esos apoyos –bien directamente, bien mediante entidades concertadas− constituye una responsabilidad de las administraciones públicas, no sujeta a discrecionalidad. Desde el punto de vista de la prestación del servicio, esto implica además la necesidad de garantizar la calidad del mismo, y de establecer los sistemas adecuados de inspección, acreditación y determinación de estándares.

3. Reconocimiento y respeto de los derechos.

El diseño de los programas y las intervenciones debe estar enmarcado en el reconocimiento de los derechos que asisten a las personas usuarias de los servicios sociales. Además de sus derechos básicos y fundamentales (a la igualdad, a la no discriminación, etc.) o de los derechos que el sistema de protección social les reconoce (a una prestación de garantía de ingresos o a unos servicios de apoyo para la inclusión social y laboral), las personas, en tanto que tales, deben poder también ejercer en la práctica el derecho a la dignidad, la privacidad y la intimidad, la autodeterminación y la autonomía, la capacidad de elección, o la satisfacción y la realización personal.

4. Individualización, autodeterminación y control.

Uno de los retos fundamentales de un modelo innovador y de calidad en el ámbito de la inclusión social radica en cómo promover la autodeterminación de las personas y su control en relación a los servicios que se les prestan, en la línea de modelos como la atención centrada en la persona o la vida independiente. Ello hace necesario promover un modelo de intervención que tenga en cuenta los condicionantes estructurales de la exclusión, y no se centre exclusivamente en los aspectos individuales de la misma, desde una concepción meramente rehabilitadora de la intervención social.

Más difícil resulta modificar las estructuras e inercias organizativas para garantizar que las personas atendidas tengan un mayor control a la hora de decidir el contenido de las intervenciones, establecer los objetivos de las mismas y evaluar sus resultados.

El acompañamiento individualizado se configura en ese sentido como una herramienta esencial para el desarrollo de este enfoque, en la medida en que puede combinar el derecho a la autonomía y el control de las personas que participan en los programas con la supervisión técnica de los procesos de inclusión por parte de los profesionales referentes de cada caso.

5. Perspectiva de género.

El principio de individualización hace inevitable la adopción de una perspectiva de género que tenga en cuenta en todas las fases de la intervención –diseño de los programas, articulación de los recursos, atención directa a las personas, evaluación de las intervenciones, etc.− las diferentes circunstancias que pueden rodear a mujeres y hombres en situación de exclusión.

La búsqueda de una igualdad real entre mujeres y hombres exige que las medidas y actuaciones diseñadas para la inclusión social se realicen a partir de una perspectiva transversal, que haga hincapié en los diferentes contextos vitales que hombres y mujeres tienen por el simple hecho de serlo. Ello obliga a adaptar los servicios a elementos tales como la posible presencia de responsabilidades familiares, el mayor impacto de los aspectos relacionales en los procesos de exclusión de las mujeres o la relación entre género, exclusión social y salud mental.

6. Desinstitucionalización, vivienda con apoyo y atención en la comunidad.

En el ámbito de la atención a los menores, las personas mayores o las personas con discapacidad, se ha aceptado la necesidad de que los servicios de alojamiento no se presten en centros residenciales de carácter institucional y de gran tamaño, sino en unidades de convivencia, viviendas tuteladas o con apoyo, y otros recursos residenciales ubicados en entornos comunitarios.

En el ámbito de la exclusión es todavía frecuente sin embargo el recurso a equipamientos aislados, institucionales y/o de gran tamaño, en los que el abordaje individualizado de la intervención, así como la autodeterminación y el control por parte de las personas usuarias resulta sumamente difícil, frente a la preponderancia de las necesidades organizativas. Un modelo de calidad debe por tanto basarse en la provisión de servicios de alojamiento en viviendas ordinarias, integradas en la comunidad, desde las que se puede prestar a las personas atendidas los apoyos necesarios.

La apuesta por un modelo comunitario de atención exige también basar las intervenciones en el aprovechamiento de los recursos comunitarios –comerciales, culturales, de ocio, etc.− de la zona en la que esas viviendas están ubicadas. Este enfoque exige también apostar por la búsqueda de alternativas de integración laboral en el mercado ordinario de empleo –con los apoyos necesarios y de forma más o menos gradual−, en detrimento de las fórmulas de empleo especial o protegido.

7. Reducción de daños y servicios de baja exigencia.

En el ámbito de la salud pública se ha aceptado el paradigma de la reducción de daños, renunciando a una concepción lineal de los procesos de inclusión. Asumir este paradigma  en el ámbito de las políticas de inclusión tiene dos consecuencias: desarrollar programas y equipamientos orientados fundamentalmente a evitar un mayor deterioro de las personas en situación de exclusión, aplicando criterios de baja exigencia en el acceso y en la utilización de los mismos; y renunciar a la idea de que toda intervención ha de ser necesariamente escalonada y lineal, y que el acceso a soluciones residenciales independientes sólo tiene sentido como culminación de un proceso previo de inclusión.

8. Apoyos para la calidad de vida.

La mayor parte de los elementos que se han señalado hasta ahora están presentes en el modelo de apoyos, autodeterminación y calidad de vida desarrollado en el ámbito de la discapacidad. La traslación de este modelo al ámbito de los servicios para la inclusión tiene, al menos, dos implicaciones:

La calidad de vida –tal y como la experimentan y definen las personas atendidas− se constituye como regla de oro de la intervención, en paralelo al objetivo de inclusión social. Si bien es cierto que no siempre pueden aplicarse a los servicios para la inclusión social las mismas bases conceptuales que se aplican en el ámbito de la discapacidad, el objetivo de la calidad de vida requiere un protagonismo mayor del que hasta ahora se le ha dado.

Por otra parte, el modelo de apoyos –estrechamente vinculado a la individualización de la atención− implica un cambio en la forma de concebir la intervención de los profesionales, cuya labor ha de centrarse preferentemente en la provisión de apoyos para la mejora de la calidad de vida y para la inclusión social de las personas atendidas.

9. Coordinación interinstitucional y continuidad de la atención.

Un modelo innovador y de calidad en el ámbito de la inclusión social debe articularse de forma que se garantice la continuidad de la atención y la coordinación de todos los agentes que intervienen, desde distintos ámbitos, con un mismo caso, a partir de un modelo de coordinación centrada en la persona.

10. Participación, ciudadanía activa y coproducción.

Cualquier modelo eficaz de trabajo en el ámbito de la inclusión social debe basarse en la participación de las personas, tanto en la definición de su proceso de inclusión, como en la gestión de los centros y recursos en los que participan. En ese sentido, no cabe duda de que implicación personal y participación social son mecanismos interrelacionados cuyo efecto mejora las posibilidades de autonomía personal e integración relacional.

El reto se centra en la búsqueda de herramientas que permitan empoderar a las personas en situación de exclusión social, capacitarlas, para generar y utilizar conocimientos de manera activa y eficaz de forma que puedan superar la barrera que les impide participar activamente en la sociedad, tomar el control de sus propias vidas y, en definitiva, convertirse en ciudadanos y ciudadanas autónomas.

11. Implicación de las entidades en la comunidad.

El trabajo de las entidades que prestan servicios para la inclusión social sólo puede resultar plenamente efectivo si estas entidades están presentes en el tejido social de los territorios en los que operan; si son capaces de participar activamente en las redes comunitarias y de influir en el debate público sobre la exclusión y la desigualdad, haciendo visibles las necesidades de estas personas y su derecho a recibir los apoyos que precisan para la inclusión.

12. Práctica basada en la evidencia y evaluación continua.

Cualquier modelo eficaz de intervención en el ámbito de la exclusión social debe estar basado en la evidencia científica y debe recurrir a intervenciones, prácticas, programas o enfoques cuya efectividad haya sido demostrada. Para ello cabe recurrir a las herramientas que tradicionalmente se han asociado al paradigma de la práctica basada en la evidencia –como los diseños experimentales o las revisiones sistemáticas de la literatura científica− sin olvidar, en cualquier caso, la necesidad de integrar en estas investigaciones y evaluaciones la voz de todos los agentes (incluyendo profesionales y usuarios).

Administración, Derechos humanos, Empleo, Inclusión, Innovación social, Organizaciones No Lucrativas, Participación, Personas, Personas con Discapacidad, Personas sin hogar, Pobreza, Rentas Mínimas, Servicios sociales, Tercer Sector
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No pidan calma en Trabajo Social

8 de enero de 2018 a las 21:58

Si hay una profesión que respeto es esta. Diariamente compruebo el trabajo constante de muchas profesionales, en los servicios sociales de las distintas administraciones y sobre todo en su imprescindible, y escasamente reconocido (cuando no despreciado) papel en múltiples organizaciones de acción social.

Por eso me puse bastante nervioso cuando me propusieron esta entrevista para el Colexio de Traballo Social de Galicia, y más con alguna pregunta que invita a pensar bastante. Como me la han pedido en castellano, aquí la tienen.

Gracias por negarse a tener calma.

¿Y qué pasa si te pedimos calma?

Que también me la pido yo muchas veces, pero me dura poco. Todos los días descubro causas que me motivan a hacer algo o como mínimo a difundirlas. Y tengo la inmensa suerte de conocer a muchas personas que, como dice la poesía de Benedetti que inspiró el título del blog, deciden “no quedarse inmóviles al borde del camino“.

Como decía en el artículo “¿Sirve de algo?” además de un cierto optimismo tengo también el convencimiento de que con rigor, defensa de derechos humanos y sobre todo constancia y trabajo en red se consiguen avances en la lucha contra la pobreza y la exclusión.

Por ejemplo, con la cooperación al desarrollo: los datos a nivel mundial de reducción de pobreza severa, analfabetismo, aumento de la esperanza de vida, muertes por guerras, etcétera, son incontestables. Detrás de cada mejora hay millares de personas que han peleado por ellas.

Dos términos que usas mucho cuando escribes son pobreza y exclusión social, ¿Cual es la diferencia?

La pobreza se refiere a la falta de recursos económicos para acceder a bienes y servicios básicos. En España el umbral de la pobreza para una persona supone ingresar menos de 684€ al mes. Si ingresa menos de la mitad (342€ al mes) está en situación de pobreza severa, 2,9 millones de personas en España en 2016.

Exclusión social hace referencia a un proceso más complejo que consiste en la pérdida de integración o de participación de una persona en una sociedad. Puede incluir la falta de ingresos (pérdida de trabajo, imposibilidad para realizarlo y para acceder a una prestación…), la ausencia de redes familiares y sociales, discapacidad, carencia de vivienda o distintas combinaciones de estos u otros factores.

Un ejemplo muy claro e indignante es la falta de accesibilidad en calles, locales comerciales y edificios públicos o viviendas particulares. De poco sirve tener una pensión digna para una persona en dependencia o con discapacidad si vive en un edificio sin ascensor o en muchos núcleos rurales.

Una buena noticia es que la Unión Europea haya establecido el indicador AROPE (Personas en Riesgo de Pobreza o Exclusión) homogeneizando la información entre países y comunidades autónomas y facilitando notablemente actuaciones de comunicación y denuncia, la comparación entre administraciones y la evaluación de la eficacia de las políticas publicas.

Informes como “El estado de la pobreza en España”,fichas como “O que debes saber sobre a pobreza en Galicia”, o webs como “Infancia en datos” son buenos ejemplos.

Términos como “pobreza energética” o “pobreza infantil” son eufemismos para mitigar la percepción da pobreza?

Lo que existe es la desigualdad y muchas versiones diferentes del “divide y vencerás” para que no disminuya. Desconfío cuando se le ponen apellidos a la pobreza y se presentan como fenómenos aislados, casi técnicos, y no como perspectivas de una misma problemática que debe afrontarse en su conjunto aunque prestando atención a las personas o colectivos mas las perjudicados.

No existen niños o niñas pobres en familias ricas. Lo que se debe afrontar es la pobreza familiar, con educación, sanidad, servicios sociales y rentas mínimas decentes,ágiles y estables. Con especial incidencia en las familias con hijos y específicamente a la pobreza infantil.

Y lo mismo podemos decir de la pobreza energética, hay que afrontarla pero no de manera aislada, con burocracia añadida que deben padecer las personas que la sufren o las profesionales que la gestionan.

¿La pobreza tiene que ver realmente con la crisis o con el modelo social?

Hace unas semanas me conmovió escuchar en un Foro sobre como luchar contra la herencia de la pobreza, a una trabajadora social en activo desde hay mas de veinte años negándose a rendirse mientras afirmaba que ahora estaba atendiendo a los hijos de los padres y madres con los que había trabajado hace años.

La mayor parte de la pobreza no la trajo la crisis, que ni en los años anteriores bajó del 19% de la población. Es un fenómeno estructural en España, agravado por el escaso desarrollo de políticas sociales no vinculadas al empleo, la “loteria social” de la extrema dispersión de medidas y compromiso político y presupuestario entre administraciones y un enfoque asistencialista y más pensado en culpabilizar a la persona y que salga del sistema antes que de la pobreza.

Fue clarificador leer este verano un librito de Kiko Lorenzo que lo explica muy bien:Metáforas para entender la crisis (y no volver la repetirla)

Cada vez que escuchamos las cifras macro parece que la economía no deja de mejorar. ¿Qué pasa realmente en los hogares en pobreza?

Que apenas se están enterando de esta mejoría. El terremoto de la crisis aparentemente pasó pero millares de familias siguen entre los escombros, muy debilitadas tras el esfuerzo de estos años, la merma de los ahorros o el agotamiento económico de las personas mayores.

Con todos sus defectos, el relativo aumento de presupuesto en medidas de emergencia como rentas mínimas, antidesahucios, etc. está favoreciendo una cierta reducción de la pobreza más severa. Pero esta mejora es muy endeble ante nuevas crisis, sobre todo porque el empleo que se está creando es de muy baja calidad.

Es imprescindible defender demandas contra la desigualdad como las de Oxfam Intermon: al mismo tiempo y con la misma importancia que se difunden indicadores macroeconómicos como crecimiento del PIB, inflación o balanza de pagos se deberían difundir también los de desigualdad, pobreza severa y relativa o fraude fiscal, y que certifican la mejora de la calidad de vida de las personas.

¿Qué papel deben jugar los y las trabajadoras sociales en la lucha contra la pobreza?

Para mí el trabajo social es una profesión de marcado carácter político que implica decidir de facto sobre cómo se ejerce; si con un contenido meramente técnico o burocrático o vinculado a la lucha contra las causas de la pobreza o la desigualdad y la defensa de derechos sociales de las personas con las que se trabaja.

Creo que estamos en un momento decisivo a la hora de afrontar el aumento brutal de la burocracia que está dificultando, cuando no provocando, la parálisis de procesos de inclusión en los servicios sociales comunitarios o en organizaciones de acción social, y sobre todo perjudicando a las personas en pobreza o exclusión y reforzando el creciente proceso de culpabilización de las mismas.

Lo definen de maravilla muchas de ellas cuando demandan Eliminar la violencia administrativa llamada burocracia para que deje de ser una barrera de acceso a nuestros derechos

Hay buena noticias como la Marea Naranja, la reflexión crítica y dialogo en muchos blogs y jornadas. Y admiro mucho y creo que no está reconocido el enorme esfuerzo que realizan muchas trabajadoras sociales en organizaciones de acción social, navegando entre administraciones públicas, normativas dispersas y prejuicios contra las personas para las que trabajan.

Otro de los temas que tratas es el de los refugiados. El Estado Español hizo el ridículo en la cuestión de la acogida?

Ridículo o mejor desprecio al sufrimiento y a los derechos humanos. En España donde el compromiso de acoger la 17337 personas quedó en so 1983, pero no muy diferente al del conjunto de la Unión Europea.

Un tema recurrente porque resume muchas de los factores que agravan la pobreza y la desigualdad, no solo con las personas refugiadas: pretender enfrentar a colectivos y personas o entre “pobres de aquí y de allá” en vez de no enfrentar las causas de su situación, pretender que una problemática no tiene una historia o unas causas detrás y que puede afrontarse solo con medidas inmediatas y en este momento el agravamiento brutal de la aporofobia, el odio con las personas refugiadas o con cualquiera que esté en riesgo de pobreza.

Me quedo con varias noticias positivas: la implicación de muchas personas a favor de los derechos de las personas refugiadas y que la muerte de Aylan no sea olvidada (la campaña #VenidYa fue un buen ejemplo), iniciativas innovadoras como Ciberespect de Ecos del Sur contra el discurso del odio en redes sociales o el trabajo callado pero muy efectivo de organizaciones como ACCEM por la inclusión de las nuevas gallegas y gallegos que tenemos la inmensa suerte de acoger.

¿Cómo afrontar el fenómeno de cada vez más hogares de una sola persona mayor que no tiene compañía?

Creo que lo primero es ser conscientes de que con el futuro envejecimiento de la población, se va a agravar la pobreza en las personas mayores. Si durante la crisis este colectivo no se vio tan perjudicado como el resto de tramos de edad fue gracias al relativo mantenimiento de las pensiones (lo que indica por cierto la bondad de los sistemas de rentas con las mínimas condiciones y burocracia posible).

Esto ya no es así. Está de nuevo aumentando el riesgo de pobreza en las mayores de 65 años. Su fragilidad se entiende porque por ejemplo el 62,7% de las pensiones que se distribuyen en Galicia tienen un importe inferior al umbral de la pobreza, un 16,3% por debajo del de la pobreza severa (en las de viudedad un 80,7% y 30,2%). La reducción de facto del importe de las pensiones de jubilación (con subidas anuales del 0.25% muy por debajo de la inflación) ya está empeorando esta situación.

Afrontar de una vez el futuro y la viabilidad del sistema de pensiones, es una decisión de prioridad política, rechazar también aquí el falso discurso de la competencia y el enfrentamiento entre colectivos por los recursos (en este caso jubilados contra juventud), denunciar sin descanso el cobarde y flagrante incumplimiento de la Ley de Dependencia o apostar de manera decidida por una economía de los cuidados creo que son algunas prioridades. Y asumo como propias las demandas que hacen desde Alzheimer Galicia, por ejemplo.

¿Hay esperanza para revertir la tendencia del empleo precarizado y estacional?

Hay que acabar con la teología del empleo” decían hace unas semanas en un grupo de participación de personas en riesgo de pobreza. Acabar con dogmas como “la mejor política social es el empleo” o  “tener trabajo es una garantía para salir de la pobreza”. La mayoría del empleo que se está creando es de muy baja calidad, con contratos precarios, elevada temporalidad y bajos salarios. Y especialmente y como siempre está afectando a las personas mas vulnerables.

No deberíamos resignarnos a este modelo ruinoso e injusto de empleo precario como factor de competitividad. Es inviable competir con salarios bajo, perderíamos el talento decía hace unos años el director general de FINSA, la empresa en la que aprendí gran parte de lo que sé. Reclamar derechos laborales en Galicia y en el resto del mundo: subida drástica del Salario Mínimo Interprofesional (y si de paso se elimina ese caballo de Troya que es el IPREM, mejor), apoyar un consumo responsable y campañas como Ropa Limpia o contra la explotación laboral infantil o aquellas que defienden unas condiciones laborales decentes en los productos que compramos.

Y en lo que más nos afecta, no estaría mal la coordinación entre servicios sociales y empleo dentro y entre la gran mayoría de las administraciones públicas y con las organizaciones de acción social. Pero también destinar los ingentes recursos para empleo (como la Garantía Juvenil,por ejemplo) a programas y procesos de acompañamiento, formación y orientación laboral a medio y largo plazo adaptados a cada persona, sin castigar a las personas desempleadas o a las organizaciones con ingentes, absurdos y continuos requisitos burocráticos obligándolas a recorrer mostradores en vez de formarse y prepararse para obtener un empleo decente.

El programa Incorpora, coordinado en Galicia por IGAXES, creo que es un buen ejemplo en este sentido.

Alguna vez has dicho que “las personas que dicen que todos los políticos son iguales es porque ellas, en su lugar, harían lo mismo que los corruptos”…

La frase seguro que llevaba algún “a veces pienso” o un “quizás”, que raramente soy tan directo, y siempre con una sonrisa, claro. Pero lo cierto es que más allá de una cierta constatación personal, desde que comencé en Manos Unidas a trabajar cómo voluntario en este temas he escuchado infinidad de excusas para no hacer nada ante la desigualdad y la pobreza. Y echarle la culpa a cualquier otro para evadir la responsabilidad propia es un clásico, cuando no oculta un desprecio o odio a quien está en pobreza, como de maravilla ha descrito Adela Cortina inventando la palabra “aporofobia

Si de algo sirve implicarse en actuaciones de incidencia política es comprobar que ni las personas son todas iguales, ni los políticos profesionales tampoco, como tampoco es cierta la chorrada de que las ONGS son apolíticas. El blanco y negro no existen y sí un inmenso gris “depende”.

Me sentí muy orgulloso de nuestro Parlamento cuando el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza aprobó por unanimidad una declaración institucional en la que decía que Las personas no son culpables de su pobreza. Nadie es culpable de su sufrimiento. Ninguna persona es inútil

@xosecuns

Comunicación, Derechos humanos, Desigualdad, Empleo, Inclusión, Organizaciones No Lucrativas, Pobreza, Rentas Mínimas, Servicios sociales, Tercer Sector
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Nos siguen echando. Y no nos dejan votar

18 de diciembre de 2017 a las 22:23

Pasado mañana habrá elecciones en Cataluña. Paradójicamente, aunque el tema del “derecho a decidir” sea una de sus claves, se impedirá de nuevo ejercer su derecho al voto a miles de ciudadanas residentes en el extranjero, como ya ocurrió en las anteriores elecciones generales.

Migración y democracia parece que siguen sin tener sentido en la misma frase. Se dificulta el voto a inmigrantes tan españolas como yo. Y a las emigrantes que siguen gritando “No nos vamos. Nos echáis“. Muchas de ellas llevan años luchando con rigor e ingenio por su derecho al voto agrupadas en la Marea Granate. En las pasadas elecciones generales, 3.549 personas participamos en su campaña #Rescatamivoto.

Hoy cedo el blog a la Marea Granate para que les cuenten la historia del voto exterior imposible y su lucha para recuperar ese derecho.

Manifestación Marea Granate París

La historia del voto exterior imposible y la lucha granate para recuperar ese derecho

Érase una vez en 2011, el Partido Socialista, con apoyo del Partido Popular y CiU, modificó la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LO 2/2011) e instauró el ruego del voto, según el cual las personas residentes en el extranjero, bien inscritas en el censo de residentes ausentes (CERA) o en el de temporales (ERTA), cada vez que se convocasen elecciones estarían obligadas a rogar su derecho al sufragio universal.

Para ello, las ciudadanas tenían que desplazarse hasta su embajada u oficina consular más cercana y hacer unos trámites burocráticos que solo se podían hacer presencialmente y en horario laboral, sin importar que vivieran a muchísimos kilómetros de allí. Solo quien realizara todos los trámites a tiempo y dentro de los plazos establecidos, que no son muy holgados, recibiría en su domicilio las papeletas electorales y podría ejercer así su derecho a participar en las elecciones.

Desde entonces y hasta ahora, votar desde el extranjero ha sido una carrera de obstáculos, una pesadilla y un gasto de dinero y energía para las personas residentes en el exterior. Tan solo un dato: en las elecciones generales de 2011, pudo ejercer su derecho al voto solamente un 4,95% de las personas inscritas en el CERA, es decir, 73.361 votantes, mientras que cuatro años antes, en 2008, habían participado un 31,74% de las inscritas en este mismo registro, o sea 382.568 votantes.

Luchar contra este drástico descenso de la participación electoral exterior ha sido una de las primeras reivindicaciones de Marea Granate, colectivo que denuncia y combate las causas de la crisis económica y social dentro Estado español, que han obligado a millones de personas de todas las edades a buscarse el futuro en el extranjero.

Nos siguen echando

Y es que, por mucho que se hable de recuperación económica, nos seguimos yendo o, mejor dicho, nos siguen echando. Según los datos del INE, desde el inicio de la crisis, la cifra de migrantes ha aumentado casi un millón de personas (de 1.471.291 inscritas en enero de 2009 a 2.406.611, en enero de 2017). Sin embargo, la cifra de participación del voto exterior se mantiene por debajo del 10% de las personas inscritas (en las pasadas elecciones de junio de 2016, logró votar tan solo un 6,3% del CERA, es decir, 121.000 personas de un censo de 1.924.021 millones en aquel momento)

Facilitar el voto a la diáspora ha sido una de las principales luchas de Marea Granate, que en sus cuatro años de vida, no ha dejado de ayudar al electorado residente en el extranjero, con tareas de asesoría, difusión de información y ayuda con los trámites burocráticos.

Concretamente, Marea Granate ha hecho la labor que la administración no ha querido hacer, bien sea por falta de menos o desidia, y ha llevado adelante iniciativas tan sonadas como la de “Rescata mi voto” que en las elecciones del 20 de diciembre de 2015 lograron rescatar 3.549 votos y se quedaron 13.377 esperando a ser rescatados.

Y nuestras reivindicaciones llegaron al Congreso

El colofón de estos cuatro años de lucha fue el pasado miércoles 13 de diciembre, cuando el Grupo de Voto de Marea Granate fue invitado a presentar sus propuestas de reforma de la LOREG (Ley Orgánica del Régimen Electoral General) ante la subcomisión del Congreso de los Diputados encargada de examinar dicha Ley. De este modo, una portavoz del grupo de voto, pudo compartir con los representantes de distintos partidos políticos (PSOE, PP, UP y Ciudadanos) los resultados del extenso informe sobre el voto exterior que Marea Granate acaba de publicar y en el que llevaba trabajando desde principios de año.

En este informe se recogen las reivindicaciones de Marea Granate para lograr una reforma garantista de la Ley Electoral que devuelva el derecho al voto a la población residente en el exterior. Los principales puntos del informe son los siguientes:

  • Derogación inmediata del voto rogado que, desde su instauración, ha producido el descenso drástico del voto emigrante, ya aludido, llegando a registrar caídas de hasta el 85% en los diferentes comicios.
  • Mejora del sistema de inscripción consular. Se propone un procedimiento de registro simplificado y que sea posible la inscripción a distancia, para acabar con una de las barreras más importantes en el proceso de voto exterior: la lejanía de los consulados del lugar de residencia y sus restringidos horarios.
  • Ampliación de los plazos de envío electoral, insuficientes para que la documentación electoral llegue a tiempo a los consulados y a las Juntas Electorales Provinciales. Según datos recogidos por Marea Granate, entre un 35 y un 50% de las personas residentes en el exterior no pudieron votar en los comicios de 2014, 2015 y 2016, simplemente porque las papeletas no llegaron a tiempo.
  • Mejora de la información electoral a la ciudadanía en el exterior y dotación de medios (económicos, humanos y tecnológicos) adecuados a las administraciones implicadas. A pesar de que el censo exterior sigue aumentando, las dotaciones destinadas a los servicios consulares han sufrido numerosos recortes: no solo no se han aportado recursos extra, sino que han cerrado consulados importantes, como el de Manchester en 2012.
  • Reforma del sistema de voto y creación de alternativas al voto por correo. Considerando que el voto electrónico no supondría ninguna solución a las dificultades para votar desde el extranjero, ya que es un sistema vulnerable, inseguro, caro e innecesario, que supone una pérdida de auditabilidad del proceso electoral por parte de la ciudadanía y las autoridades; Marea Granate propone que las personas residentes en el extranjero puedan descargar online la documentación electoral (para que no haya que esperar a que llegue por correo) y que luego puedan elegir en qué modalidad votar: por correo, en urna consular o por delegación (en la que el elector señala a una persona apoderada con capacidad para deposita el voto en su nombre, como ya se hace en Francia, Reino Unido o Bélgica)
  • Por último, y teniendo en cuenta que la migración española ya es, por número de habitantes, la “tercera provincia” del Estado (sobrepasada solo por Madrid y Barcelona) Marea Granate ha insistido en la necesidad de crear una circunscripción electoral exterior, como la que existe en los sistemas electorales francés, italiano o portugués, con un número de escaños en función de la población que reside en el exterior, de manera que pueda elegir a sus representantes parlamentarios y sus intereses se vean representados en ambas cámaras.

Queda mucho por hacer y mucho por luchar hasta que la participación electoral desde el extranjero vuelva a ser como la de antes de la reforma de la LOREG, y también queda mucho por hacer para que la ciudadanía vuelva a gozar de un estado del bienestar pleno.

Marea Granate seguirá luchando por la justicia social, y para que se devuelvan a la comunidad migrante derechos que le han sido robados, no sólo el voto, sino también la asistencia sanitaria gratuita, el derecho de nacionalidad española para descendientes de quienes tuvieron que exiliarse por la Guerra Civil y el derecho a cobrar una pensión tras haber trabajado en distintos países.

@MareaGranate

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Cuando migramos

17 de diciembre de 2017 a las 14:29

El 18 de diciembre es el Día Internacional del Migrante. Un día para recordar que la inmigración es una buena noticia.

Pese a mentiras e interesados discursos del odio que triunfan porque las tolerantes lo consentimos, está más que probado que las migrantes generan beneficios económicos, sociales y culturales para todas las sociedades. Por eso la ONU, en palabras de su Secretario General  celebra el dinamismo y reconoce de nuevo la contribución de los 258 millones de personas migrantes en el mundo.

Es fácil demostrárselo. Les dejo con Yosi Ledesma, una de las personas de las que más aprendo día a día. Por su historia personal y por su dinamismo peleando desde la alegría y el arte por la riqueza de la diversidad.

Y profesionalmente como integradora social por tratar de impulsar la participación de las familias migrantes y la riqueza de la diversidad en la comunidad educativa. Un exitoso programa que la prestigiosa organización ACCEM desarrolla en colegios de Galicia y Asturias con el apoyo de la Dirección General de Migraciones y el Fondo de Asilo, Migración e Integración.

Disfruten. ¡Gracias por traer la diversidad y la alegría a mi colegio!

Fomentando la participación de las familias inmigrantes en la comunidad educativa

Cuando migramos sea por decisión propia o debido a circunstancias que escapan de a nuestro control, la vida nos cambia y debemos iniciar ese complicado proceso de aprender a desaprender. Muchas cosas son nuevas y para poder “integrarnos” en la comunidad de acogida hay que adaptarse, no queda otro remedio. Cosas tan cotidianas como la hora del desayuno son distintas y pasamos de desayunar sopa de pollo a las 7:30 de la mañana a tomar un café con churros a las 8.

A partir de aquí me permitiré hablar en primera persona. Una mujer migrante, con menores a cargo. Lo hago consciente de hablar desde el privilegio que muchos otros migrantes no tienen, pero la intención es que sea útil para hacer más gráfico el tema.

Si para una persona adulta que viaja sola la migración supone un reto y gran cantidad de cambios, lo que supone este proceso para un niño o adolescente es de órdago. La verdad, no creo que ningún padre o madre tome en cuenta la opinión de los hijos a la hora de migrar. Al menos yo no lo hice.

Tenía claro que mi función como madre era velar por el bienestar de mi hija, aún en contra de sus propios deseos. Solo tenía tres años y todos sabemos que los niños olvidan pronto, no les afecta tanto como a nosotros empezar de nuevo, o eso deseamos creer. Al fin y al cabo en cualquier lugar del mundo la familia, indistintamente de su procedencia o como estén constituida, desean lo mismo, que sus miembros estén bien, permanecer juntos, buscar un futuro mejor…

Y lo hemos conseguido.

Estamos aquí, en un país lleno de oportunidades, pero superadas o no las dificultades de cualquier migrante (con respecto al trabajo, vivienda, sistema de sanitario, situación administrativa etc. ) nuestros hijos e hijas deben asistir al colegio, deben ser parte de la comunidad escolar. Es aquí donde pasarán la mayor parte de su tiempo, las experiencias que tengan en la escuela serán de vital importancia para sentirse acogidos y aceptados en su nuevo entorno. Y ese proceso incluye a toda la unidad familiar.

Nuestros hijos tendrán una buena educación, estarán con otros niños y nosotros podremos dejarles confiados de que están en un espacio seguro.

¿Qué si tenemos dificultades?

Sí, muchas. Sin red de apoyo (familiares o amistades) cumplir los horario establecidos se convierte en un vía crucis. El mejor de los casos suele ser que la hora de entrar al colegio coincida con la de entrada al trabajo, pero no siempre es así y sin importar si contamos con ayuda o no, la realidad es que hay que llegar puntuales al colegio pero también al trabajo. Es verdad que sean creado alternativas para dar respuesta a la conciliación, como por ejemplo el programa de madrugadores, pero no siempre ganamos lo suficiente para poder enfrentar ese pago, aún siendo simbólico.

Ese mismo patrón se repite con la salida del colegio o las actividades extraescolares, las fiestas de cumpleaños, las excursiones… Y aunque es duro y te sientes que lo estás haciendo mal, te consuelas con pensar que son pequeños y que olvidan, que cuando las cosas estén mejor les compensaras.

Es como si hubiese que elegir entre trabajar y/o ser un padre o madre responsable

¿Qué otra cosa puedes hacer?. La realidad es que no mucho. Pero si no trabajas, ¿cómo puedes ser responsable, garantizar casa, comida y libros a tus hijos?

La cosa se complica aún más cuando las familias hablan otro idioma. El problema no es solo de clave cultural o falta de red de apoyo, recursos económicos o falta de tiempo. ¿Cómo ser parte de esta realidad si no te entienden y no entiendes?

Podemos imaginar la impotencia que se puede llegar a sentir cuando una simple nota del colegio para asistir a una reunión se vuelve un rompecabezas.

Seamos honestos, si para las personas que hablan español, incluso para las que son de aquí, el sistema educativo resulta complejo y agotador, añadan la dificultad del idioma o la idea de que todos manejamos las TICS , tenemos acceso a internet y disponemos de ordenador. Cada vez es más frecuente que para acceder a plazos y formularios de cosas importantes como las becas, inscripciones, solicitud de ayudas para libros, etc. deban realizarse on line.

Las familias nos organizamos como podemos

Nuestros hijos aprenderán a ir solos al colegio antes que el resto y eso no es malo del todo. Serán más autónomos e independientes, pero eso no siempre está bien visto por la sociedad.

Recuerdo que en una ocasión una señora que vio en varias ocasiones que mis hijos volvían a casa solos y se atrevió a tocar el timbre para verificar que no estaban solos en casa. Ese día tuve la suerte de llegar a casa 5 minutos antes que los niños cuando habitualmente llegaba 5 después. Levanté el telefonillo y me vi en la necesidad de explicar a una desconocida que era buena madre.

Por la falta de alguien que pueda llevarles o ir a recogerles, no podrán participar de las actividades extraescolares y serán nuestros hijos los encargados de mediar entre la escuela y nosotros, llegando incluso a ejercer intérpretes con todo lo que eso implica.

¿Cómo podrán mis hijos dejar de sentirse extranjeros en su escuela?

Me lo pregunto muchas veces. La poca o nula participación de la familia en la comunidad educativa les pasará factura, en el colegio, en el parque o cuando le inviten a una fiesta o cumpleaños.

Puede que sea verdad que los niños olvidan pronto, pero también es verdad que solo quieren ser niños y no sentirse diferentes. Pero los niños crecen y nuestros miedos y dificultades como padres también. Puede que no seamos parte del AMPA o apenas hemos podido asistir a las reuniones de padres y que por falta de tiempo o dinero los niños no llevaron disfraz o se perdieron la excursión de fin de curso…

Aún así la primaria es zona segura, el instituto es otra historia. Nos aterra que al llegar a los 16 tiren la toalla y abandonen la escuela, que coqueteen con las drogas y su paso por el instituto sea el temido camino de no retorno. Y cómo no tener miedo si en primaria apenas podíamos ayudarles con los deberes…

¿En serio alguien puede pensar que los migrantes no participamos en la comunidad educativa porque no queremos o qué no estamos interesados en éxito académico de nuestros hijos?

Si alguien piensa así le propongo un cambio de zapatos. Que se ponga en la piel de una mujer latinoamericana que por 750 euros mensuales trabaja 13 horas al día como empleada de hogar. Limpia la casa de otros, cuida y lleva al colegio a los hijos de otros, pero apenas tiene tiempo para ayudar con los deberes a los suyos.

Los que piensan así deben ponerse en el lugar de un padre que, luego de llegar en un cayuco arriesgando su vida, ahorra todo lo que saca de vender mecheros durante toda la noche. Se trae a su familia para brindarle la oportunidad de una vida mejor y lo consigue, pero sus horarios no son compatibles con asistir a clases de español.

¿Cómo mejorar la comunicación entre familias migrantes y escuela?

No solo nosotros, los que hemos llegado de otros destinos, tenemos que desaprender.

El profesorado, por ejemplo, debe dejar de creer que los niños que vienen de otro país tienen por defecto un nivel educativo inferior a los niños de aquí y entender que un niño que ha dejado sus primeros años de vida atrás se enfrenta a otra realidad mas allá de aprender matemáticas.

Y ya puestos ¿quiénes son los de aquí y cuáles son los de fuera? ¿Cuándo dejan los niños y niñas de ser extranjeros para los profesores? ¿Cómo afecta esta diferenciación a todos los niños y niñas de la clase y en su convivencia?

Sería ideal conocer la solución a todos esos problemas, aunque a día de hoy es algo utópico. Pero, a pesar de que no es fácil, no debemos de dejar de trabajar para conseguir la solución.

Yosehanna Ledesma

Arte, Cultura, Derechos humanos, Educación, Inclusión, Menores y jóvenes, Mujeres y hombres, Naciones Unidas, Organizaciones No Lucrativas, Participación, Personas Migrantes, Tolerancia
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Discapacidad en el cine: ¿De aquellas películas, estos prejuicios?

3 de diciembre de 2017 a las 2:57

Hoy es el Día Internacional de las Personas con Discapacidad. Queda mucho, muchísimo por hacer para asegurar la plena accesibilidad e inclusión de todas las personas. Muchos prejuicios que romper. Muchas vacunas contra el discurso del odio.

Para entender de donde vienen muchas de las ideas que aún tenemos sobre las personas con discapacidad, les propongo un viaje por la historia del cine.

Es posible gracias al excelente artículo Comunicación e Discapacidade: os roles no audiovisual que mi amigo Luis Barreiro publicó en la Revista Internacional de Comunicación y Desarrollo una iniciativa de la Red Europa América Latina de Comunicación y Desarrollo (Real_ Code) liderada por el grupo “Cidadanía e Comunicación” de la Universidad de Santiago de Compostela.

Es impresionante lo que se ha conseguido hasta ahora gracias al esfuerzo constante de millones de personas con discapacidad, sus familias y asociaciones por defender sus y nuestros derechos. Esta si que es una película digna de un Oscar.

Gracias por hacernos a todas mejores.

La discapacidad como farsa

Help the blind! The fake beggar (Thomas Edison 1898)

En las primeras películas de la historia del cine mudo surge el arquetipo de la persona con discapacidad vinculada a la mendicidad, como si fuera su entorno natural. En esos años la pobreza se asociaba a la “mala vida” y la mayoría de las leyes se dedicaban a criminalizarla y corregirla.

No es extraño que las primeras imágenes relacionadas con la discapacidad sean las de pícaros que usan sus falsas lesiones para engañar a bienintencionados ciudadanos…The Fake Beggar. Thomas Edison 1898, The fraudulent Beggar de James Williamson (1898), The beggar´s deceit de Cecil Hepworth (1900), Blindman´s bluff de Arthur Cooper (1903).

La discapacidad como decorado

Las películas de piratas fueron un filón en las primeras décadas del cine. En la mayoría, la discapacidad es una imagen de fondo, un mero decorado que ayuda a delimitar a uno de los bandos, el de los delincuentes y fuera de la ley, frente a los marineros siempre ilesos con los que luchan. No es posible imaginarse una trama de este género sin personajes a quienes les falte un ojo, una mano o una pierna, con sus correspondientes y rudimentarias prótesis.

Empezando por la obra de teatro Peter Pan (1904) y su Capitán Garfio, y ya en el cine mudo con The black pirate (1926) de Albert Parker, The bucaneer-Los corsarios de Florida (1937) o Reap the wild wind (1942) de Cecil B.De Mille.

Ya en el cine sonoro, es obligado citar a Captain Blood (1935) de Michael Curtiz, o La isla del tesoro (1950) de Victor Fleming. En todas ellas, los protagonistas llamados a ser queridos por el público no tienen ninguno de los defectos que sí muestra el resto de la tripulación. Discapacidad es igual a delincuencia: ¿Cómo confiar en Long John Silver si le falta una pierna?

Una adaptación del género es Acción mutante (1993) de Alex de la Iglesia, con sus filibusteros ciberpunk del espacio. Como en el cine clásico, la discapacidad es la característica común de los miembros de la banda: sillas de ruedas, rostros desfigurados, sordera, acondroplasia… El decorado es más gore pero no deja de ser irreal.

Discapacidad como exhibición

Buscar lo grotesco o lo deforme para impactar al espectador lleva a crear seres fantásticos o aterradores…o a exhibir a personas con aspecto o características curiosas cuando no morbosas.

En los años en que proliferaban las atracciones de feria que mostraban todo tipo de personas con sus “defectos” se estrenó La parada de los monstruos (1932) de Tod Browning. Interpretada por personas con discapacidades físicas reales o con enfermedad mental, fue considerada repugnante y un completo fracaso, pero sólo su título original explica muchas cosas en la televisión del futuro: Freaks.

En las antípodas de este telefilme pero con una plástica semejante (en un blanco y negro que favorece la negatividad), podemos citar la exitosa El hombre elefante (1980) de David Linch. Nos cuenta la historia real de Joseph Merrick, una persona con el Síndrome de Proteus desde un punto de vista más serio y complejo.

En esa época surgían en Estados Unidos y Canadá las organizaciones de personas con discapacidad denunciando exhibicionismos, exigiendo sus derechos y reclamando las primeras  políticas y medidas de acción social para mejorar la calidad de vida y la igualdad de oportunidades. Una visión más esperanzadora de la discapacidad en la que los medios muestran una nueva faceta: la rehabilitación. Joseph Merrick se muestra como un hombre educado e inteligente. El mensaje es claro: si se dan oportunidades se obtienen resultados.

¿Qué queda de esta visión estigmatizadora de las personas exhibiendo lo que las diferencia? El morbo, lo “friki” sigue siendo goloso mediáticamente y es la base del asistencialismo de algunas organizaciones sin muchos escrúpulos. En ¿Tapones o derechos? se lo contaba a propósito del desaparecido y mezquino programa “Entre Todos”.

Discapacidad como símbolo de maldad

Si algún objeto ha representado todos los vicios y pecados de la humanidad en una pantalla, este fue la silla de ruedas. En el cine norteamericano de entreguerras, abundaron las películas sobre el crimen organizado. La maldad no estaba sólo en el pistolero sino en la mano que desde la sombra le ordena disparar. ¿Qué mejor que un anciano con gesto repulsivo recluido en casa en una silla de ruedas?.

El modelo triunfará: This gun for hire/Contratado para matar (1942) de Frank Tuttle, The fallen sparrow/Perseguido (1943) de Richard Wallace (un hombre que huye de una cárcel nazi tras combatir en la Guerra Civil española dentro de las Brigadas Internacionales)… o sobre todo ¡Que bello es vivir! (1946) de Frank Capra. Estas navidades no serán las mismas viendo -y odiando- al malvado Henry Potter hacerle la vida imposible al bondadoso (y con sordera en un oído) George Bailey…

Discapacidad como heroísmo

La Segunda Guerra Mundial causó 28 millones de personas con mutilaciones. A su regreso a los Estados Unidos, los medios mitificaron el coraje personal y la habilidad para vencer todos los obstáculos sin ayuda. Un soldado podía haber perdido algún miembro, pero nunca su ilusión.

Olvidada la guerra, la televisión seguirá mostrando esta visión, y como mejor exponente de superación y fortaleza de carácter, la serie policíaca Ironside (1967 a 1975). O superhéroes de comic como Daredevil. Con su lema “Nadie está tan ciego” y su mensaje de que tener una discapacidad no impide que los héroes cumplan sus objetivos.

Estamos ante personas extraordinarias y así llegamos a la épica de la discapacidad, al inolvidable Forrest Gump (Robert Zemeckis.1994). Su discapacidad mental y motora no le impide ser testigo y hasta actor decisivo de la historia moderna de los Estados Unidos, ni redimir al teniente Dan Taylor tras su depresión por haber perdido las piernas en Vietnam.

Películas y series donde se da una visión amable de la discapacidad, reducida a una mera cuestión de superación personal, inmune a un entorno plagado de barreras arquitectónicas y sensoriales.

Lejos de normalizar, se trata como algo ajeno al espectador que no la padece o la tiene cuando debería ser tratada como parte intrínseca de la sociedad, con la denuncia de que “la discapacidad está en el entorno, no en las personas“.

Discapacidad como caracterización clave

En los últimos años hay nuevos enfoques para presentar la discapacidad, sin ser ésta la protagonista y huyendo en ocasiones de estereotipos. Personajes complejos, que pueden  alternar la bondad y la maldad, la superación personal o la asunción de las limitaciones. La diversidad asumida como elemento narrativo.

Puede que lo más positivo sea la de desterrar las actitudes paternalistas que transmiten un sentimiento de superioridad y hasta de compasión. El rechazo cuando ocurre es palpable, como comprobó Pedro Sánchez en un programa de televisión al pedir un aplauso para un joven con síndrome de Down que le acababa de hacer una pregunta.

Tres series actuales cuentan con personajes apasionantes con alguna discapacidad y tratan de superar los enfoques ya citados. Ya me dirán si lo consiguen.

Breaking Bad (Vince Gilligan 2008). Walter, hijo del protagonista, tiene parálisis cerebral (como su actor, RJ Mitte) su comportamiento a veces es como adolescente y otras maduro y lógico pero en cualquier caso intentando llevar una vida completamente normalizada

The Big Bang Theory (Lorre e Prady, 2007). Su protagonista, Sheldon Cooper disfraza su personalidad bajo la arrogancia y con muchos Trastornos Obsesivos Compulsivos. Se llegó a considerar que tenía Síndrome de Asperger, pero los guionistas de la serie lo han negado, argumentando que sería limitar el personaje y su libertad creativa.

Juego de Tronos (Benioff e Weiss, 2011). Una de las peculiaridades de esta serie es la presencia relevante de la discapacidad en su trama: Tyrion y Jaime Lannister, Brandon Stark o Hodor no se entienden sin la presencia de esta realidad.

El personaje más carismático y fascinante es Tyrion Lannister. Inteligente, razonable, con sentido de humor, cínico, astuto y hasta algo hipócrita, quienes le rodean sólo ven mezquindad en sus actos, y le insultan con motes como “medio hombre”o “gnomo”. Pablo Echenique decía en su blog De retrones y hombres: “Qué queréis que os diga. El enano de Juego de Tronos me encanta (…) No sólo es enano, claramente enano, sino que además es cínico, egoísta, no respeta a nadie, dice lo que piensa (…) además nos lo enseñan humillando a bípedos de estatura normal y (…) no paran de mostrarnos como disfruta del sexo. ¡Sí, del sexo!

Quizá donde mejor se define el personaje es en su discurso en el juicio en el que se le acusa de asesinar a su sobrino y rey, Joffrey (aquí en versión original para que disfruten con el actor Peter Dinklage).

Poco a poco  se impone el tratamiento cotidiano de la discapacidad. Aún quedan paternalismos y atavismos que superar, pero el presente es infinitamente más interesante.

En el cine y las series que vienen las personas con discapacidad estarán ahí para no irse nunca y para que lo disfrutemos.

@xosecuns

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Una vida salvada merece ser vivida: 10 condiciones

26 de octubre de 2017 a las 10:17

 

El 26 de octubre es el Día del Daño Cerebral Adquirido (DCA).

Hace años, el responsable de la Federación Gallega de Daño Cerebral (FEGADACE), se preguntaba si las personas con esta discapacidad eran invisibles. Hoy creo que mucho menos y que tenemos la obligación de agradecérselo.

En el que para mí es un ejemplo de esfuerzo y comunicación social bien entendida, no se limitaron en estos dos años a conmovernos o buscar nuestra solidaridad, sino a intentar hacernos la vida mejor a los que no tenemos Daño Cerebral, quizá por poco tiempo. Son muchos los consejos sobre alimentación, seguridad viaria, envejecimiento activo o sobre como mejorar nuestra vida cotidiana que les debemos. Hace meses nos presentaban tres proyectos modélicos para empoderar a las personas.

Abruma el montón de actividades que están previstas para conmemorar este día en toda España y en Galicia. En Santiago de Compostela el 27 de octubre celebrarán la “Xornada sobre Daño Cerebral Adquirido“, premiando además a la periodista Maria Escario.

Gracias por recordarnos que una vida salvada merece ser vivida. Y gracias a Irene Cancelas, responsable de Comunicación de FEGADACE con quien hoy les dejo.

Convendría comenzar y terminar su artículo bailando con Oscar  ¿… O mejor no?

No, mejor acabar con el Rap de la ilusión y un lema que vale para muchos otros colectivos en riesgo de exclusión: “No sólo queremos demostrar lo que hacemos. Sino convencernos de todo lo que podemos

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Tiempo de reivindicación

El Daño Cerebral Adquirido (DCA) es una discapacidad que se presenta de manera súbita en la vida de las personas. Puede estar provocada por una enfermedad (ictus -en la mayoría de los casos, tumor cerebral) o por un traumatismo craneoencefálico (causado por un accidente de tráfico, laboral, o un golpe o caída). Es una discapacidad de aparición relativamente reciente, en buena medida a causa de los avances científicos y del sistema sanitario, que posibilitan que la atención médica de urgencia salve vidas que, en muchos casos, tienen secuelas permanentes. Estas secuelas (de tipo motor, cognitivo, emocional, etc.) componen el daño cerebral adquirido.

Si bien la atención en los servicios de urgencias es satisfactoria, el sistema sociosanitario abandona a las personas con DCA una vez salen del hospital. La preocupación de las familias de estas personas que vuelven a casa con una discapacidad que antes no tenían es el hecho fundacional de las asociaciones que componen FEGADACE. La ayuda mutua, pero también la necesidad de recibir atención y rehabilitación especializada, impulsan las cinco entidades que componen FEGADACE.

Los cambios que se están produciendo por el recorte en prestaciones y servicios y por el riesgo de pérdida de derechos hacen que sea tiempo de reivindicación para las personas con daño cerebral.

Diez necesidades cruciales

1. Pensiones

Las personas con daño cerebral adquirido tienen una discapacidad que irrumpe en su vida en cualquier momento y a cualquier edad, con independencia del momento del ciclo vital en el que se encuentren. Sus carreras profesionales se ven paralizadas (a veces, en el caso de las personas más jóvenes, no tienen tiempo ni de comenzar), lo que limita su tiempo de cotización, dificultando el acceso a pensiones dignas. Es muy complicado que una persona con DCA pueda volver a su puesto de trabajo, por lo que se ve condenada a sobrevivir con la pensión que corresponde a su cotización en el momento del daño, independientemente de que su cuantía sea insuficiente.

2. Asistencia personal

Es un derecho básico para cualquier persona con discapacidad, y está directamente relacionada con el aspecto económico del punto 1. En la actualidad, en muchas familias, la persona cuidadora principal se ve en la obligación de abandonar su puesto de trabajo para asumir la labor de cuidados. Además de las repercusiones negativas que este hecho pode tener para la persona cuidadora -y que veremos más adelante-, el hecho de depender de la madre, del marido o de quién sea que asume el cuidado, afecta directamente a la dignidad de la persona en situación de dependencia.

Contar con un servicio de asistencia personal es la única manera de que una persona con discapacidad, daño cerebral en este caso, pueda tomar un control real y efectivo de su vida.

3. Rehabilitación interdisciplinar

El movimiento asociativo del daño cerebral lleva, desde sus albores, reclamando que se aplique su modelo (el mismo que recomienda el Imserso en su Modelo de atención a las personas con daño cerebral ) de rehabilitación interdisciplinar a las personas con daño cerebral adquirido. El DCA se divide en tres fases: aguda, subaguda y crónica. Nuestro sistema sanitario garantiza la atención en la primera de ellas (la hospitalización), pero cuenta con muy reducidos recursos en atención ambulatoria, cuando se produce el alta hospitalaria.

Unas horas de logopedia o de fisioterapia son insuficientes para una persona con daño cerebral que acaba de ser dada de alta del hospital. Por otra parte, los especialistas coinciden en señalar que los primeros seis meses tras el daño son cruciales para la recuperación funcional, y que es en ese intervalo de tiempo donde se debe trabajar, lo antes posible y con la mayor intensidad que se pueda, en la rehabilitación de la persona con DCA.

Rehabilitación en Alento. Foto: Rober Amado

4. Unidades de Daño Cerebral y figura del responsable clínico

El daño cerebral no cuenta con un departamento específico en los hospitales. En Galicia tenemos apenas una Unidad de Ictus en Santiago, que solo está especializada en una de las causas del daño cerebral y que resulta insuficiente para la totalidad de la población. Las personas con DCA son atendidas en diferentes unidades, como neurología, psiquiatría, o neurocirugía, lo que provoca confusión en las familias, ya de por sí desorientadas ante a llegada del daño y su desconocimiento del mismo. Por eso reclaman la figura del responsable clínico: un interlocutor único, estable y accesible, para cada persona con daño cerebral, que tenga a la familia informada durante toda la estancia hospitalaria.

5. Centros públicos

Las asociaciones de daño cerebral adquirido aspiran a desaparecer. La emergencia de la situación hace que busquen recursos, proporcionen servicios, contraten personal especializado y creen centros de atención a las personas con DCA con un modelo basado en la rehabilitación interdisciplinar y la inclusión social. Pero estos servicios deben ser públicos, gratuitos y universales. El alcance de las asociaciones miembro de FEGADACE es muy limitado: juntas suman 1.268 familias socias, cuando se estima que hay unas 35.000 personas con daño cerebral en Galicia. 420.000 en toda España.

Terapia canina en la ONG Alento. Foto: Lou Abril. El perro es de la Asociación Alma Canina

6. Atención psicológica

Las secuelas del daño cerebral adquirido son múltiples y variadas. Las más visibles son las físicas, pero es muy fácil encontrar secuelas de tipo cognitivo, conductual, emocional, o comunicativo. Todas ellas, combinadas con las dificultades de adaptación a la nueva vida, hacen que se requiera un apoyo externo para la adaptación a los cambios, para conseguir asumir la nueva situación, dejando el ancla en la “vida anterior” que tan complicado resulta abandonar.

7. Cuidado para las familias

El daño cerebral adquirido afecta a la persona, a su familia, y a todo su círculo social. Todo el entorno de la persona con DCA se tiene que adecuar a la nueva situación, lo que incluye, además de las adaptaciones físicas, un cambio en los roles. El apoyo psicológico es fundamental para acompañar a las familias en esa readaptación.

Esta situación, además, profundiza en la problemática de género, repercutiendo más negativamente en las mujeres, pues son ellas las que suelen asumir el cuidado de los familiares (parejas, hijos/as, padres/madres), que tienen que compaginar con su propia adaptación a la nueva vida y, en ocasiones, con el abandono del trabajo, con el consiguiente empobrecimiento económico. Una cotización digna en el caso de abandono del trabajo, o contar con asistencia personal, eliminarían esa sobrecarga de trabajo y estrés en las familias.

8. Accesibilidad universal

Las peculiaridades del DCA como discapacidad, y la heterogeneidad de sus manifestaciones, hacen que las necesidades en materia de accesibilidad sean muchas y diferentes. En este punto volvemos a la figura del asistente personal, y también de la persona acompañante, que en algunos casos pueden ser necesarias. Una persona con daño cerebral puede no necesitar un transporte adaptado para desplazarse, pero sí mecanismos que le ayuden a recordar cuál es su parada de autobús o a dónde se dirige.

9. Inclusión social

Familias FEDACE. Grazas!!!

Las personas con DCA reclaman un respeto efectivo por su inclusión social, siempre que esta sea posible (no suele serlo en los casos de personas en coma, con el síndrome de vigilia sin respuesta y estado de mínima conciencia). La discapacidad provocada por el daño limita algunas capacidades, pero también preserva -o incluso desarrolla- otras. Desde instancias públicas se debe favorecer el acceso a los derechos a la educación, al trabajo y al disfrute del ocio a través de medidas efectivas que los garanticen.

10. No más recortes

Los recortes atacan los efectos igualadores de nuestro débil sistema de bienestar, cebándose con las personas que están en una situación de mayor indefensión. La tabla de reivindicaciones se cierra volviendo al inicio: el problema económico. Las personas que disponen de menos recursos son las más sometidas a copagos y demás gastos de tipo sanitario, ortopédico, etcétera, además de sentir, igual que el resto de la población, la pérdida de poder adquisitivo, la subida del IVA, y demás factores empobrecedores.

 @fegadacegalicia

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Nota. Entrada actualizada, original publicada 21.10.2014

Incidencia, Inclusión, Inversión social, Organizaciones No Lucrativas, Personas con Discapacidad, Salud, Servicios sociales, Tercer Sector
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Las personas no son culpables de su pobreza. Lo dice mi Parlamento

23 de octubre de 2017 a las 1:18

El 17 de octubre es el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza. Permítanme ser algo optimista.

Miren estos gráficos con lo que ha aumentado la esperanza de vida o disminuido la mortalidad infantil en el último siglo. Son posibles porque miles de personas se empeñaron en luchar por ello. Como respondía Xavier en uno de los comentarios del artículo ¿Sirve de algo luchar contra la pobreza?:  “Claro que sirve (…) porque no podemos contemplar la trayectoria de los avances de la Humanidad desde la dimensión ridícula de una vida humana, por mucho que se haya alargado, hay que verlo en perspectiva algo mayor y, con esa perspectiva, yo creo que vamos ganando

Optimismo para mi, pero no para las 1.400 millones de personas que siguen en pobreza extrema. Ni en España para las 12.989.405 personas, el 27,9% de la población, seguía en 2016 en riesgo de pobreza o exclusión, apenas 345.000 menos que el año anterior.

Si quieren saber más de la pobreza en España o en su comunidad, les recomiendo que consulten El Estado de la Pobreza. España 2017, el detallado informe de EAPN España. Y si quieren hacer algo ahora mismo. Firmen contra la desigualdad obscena, la campaña internacional que en España impulsan centenares de organizaciones a través de la Coordinadora de ONG para el Desarrollo.

Las personas non son culpables de su pobreza. No lo son las niñas y niños ni sus madres y padres. Nadie es inútil ni culpable de su sufrimiento

Donde no cabe el mínimo optimismo es por el aumento del odio y los prejuicios sobre las personas más vulnerables. Hace unos meses se lo mostraba y les proponía algunos antivirus en Si las tolerantes no se callaran.. En el Parlamento de Galicia, y por unanimidad, no se han callado.

Hoy tengo el orgullo de dejarles la Declaración Institucional contra el odio y la intolerancia que han asumido todos los grupos parlamentarios del Parlamento de Galicia (Partido Popular, En Marea, PSdeG-PSOE y BNG) a propuesta de EAPN Galicia-Rede Galega contra la Pobreza.

Léanla, por favor. Llámenme iluso si quieren, sean todo lo excépticos que quieran. Pero con toda la patética situación política a la que estamos asistiendo y para quienes creemos que la única patria que vale la pena es la de los olvidados, me ha ilusionado la actitud abierta al dialogo y la voluntad de llegar a acuerdo de los partidos presentes en mi Parlamento.

Ahora a cumplirlo. Pero por ahora si me representan. Muchas gracias

Declaración institucional del Parlamento de Galicia con motivo del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza

Con motivo del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, el Parlamento de Galicia y las diputadas y diputados que representamos a la ciudadanía gallega, queremos reiterar nuestro compromiso unánime del año 2010 y recordar de nuevo la necesidad urgente de seguir avanzando en la lucha contra la pobreza extrema en la que aún hoy malviven mas de 1.400 millones de personas. Queremos también reconocer el esfuerzo y sentir de los gallegos y gallegas que defendiendo los derechos humanos se esfuerzan por conseguir un mundo mas justo y luchan contra la desigualdad.

El crecimiento y la recuperación económica, aunque está permitiendo recuperar algunas de las políticas y presupuestos de inclusión social o empleo, no será efectivo mientras no garantice de manera estable su derecho a una vida digna a todas y cada una de las gallegas y gallegos que en el 2016 estaban en riesgo de pobreza o exclusión social, el 25,4% de la población.

Queremos reconocer el esfuerzo y solidaridad de gran parte de la población gallega en los peores años de la crisis económica: familias, vecinas y vecinos y en especial nuestras personas mayores. Sabemos de su debilidad y de las serias dificultades que tendrían para afrontar otra crisis.

Somos conscientes del deber de seguir avanzando en nuestro modelo social en el que no se permita dejar a nadie al margen, y en el que desde los poderes públicos se garantizan los derechos constitucionales y la inclusión social.

En especial es urgente y vital para el futuro de Galicia evitar la transmisión intergeneracional de la pobreza. Hay que seguir luchando para evitar que el 80% de las niñas y niños que hoy viven en familias en la pobreza estén condenados a sufrirla el resto de su vida, así como sus hijas y hijos.

Las propias personas en riesgo de pobreza y bajo lemas como “Las personas primero” o “Somos personas, no expedientes”, resumen sus demandas en tres principios: Luchar contra las causas de la pobreza y la desigualdad, muy lejos del asistencialismo y asegurando la igualdad de derechos y una inclusión social activa basada en la garantía de ingresos (mediante lo empleo o rentas mínimas ágiles). Compromiso en presupuestos y planificación a medio y largo plazo. Y una coordinación política y técnica entre las administraciones y con las organizaciones especializadas que reduzca drásticamente la burocracia.

Conmemoramos este día cuándo asistimos a una creciente evolución de los prejuicios, estereotipos, intolerancia y hasta desprecio a las personas en riesgo de pobreza o exclusión.

Los delitos de odio en España se han incrementado casi en un 93% desde el 2011 hasta el 2015. En las redes sociales sólo entre 2015 y 2016 los delitos de odio crecieron en un 82% según la Fiscalía General del Estado.

Fenómenos como el racismo, la xenofobia y la aporofobia (odio a las personas en pobreza) son especialmente incidentes. En este último caso, una de cada cinco personas sin hogar ha sido agredida físicamente al menos una vez, y una de cada tres fue insultada o vejada.

Las personas no son culpables de su pobreza. No lo son las niñas y niños ni sus madres y padres.

Tampoco lo son de su exclusión las personas con discapacidad, migrantes, refugiadas o de la comunidad gitana, las chicas y chicos tutelados o las privadas de libertad.

Nadie es culpable de su sufrimiento. No lo son las mujeres víctimas de violencia de género. Ni cualquier persona por su orientación o identidad sexual.

No existen las religiones que defiendan el terrorismo o la violencia.

Ninguna persona es inútil. Sea joven, desempleada, jubilada o sin hogar.

Las personas que sufren y denunciaron estas y otras muchas mentiras en el último Seminario Gallego de Participación y Ciudadanía Inclusiva o las que afirmaron que “el más peligroso de los perjuicios es cuando ti mismo los crees no están solas.

Los poderes públicos tenemos la responsabilidad de garantizar la igualdad de todos los ciudadanos, poniendo en marcha las medidas necesarias para reducir las desigualdades sociales, combatir la discriminación y favorecer el respeto, la tolerancia y la participación activa de todas las personas.

Tenemos también el compromiso de difundir y poner el foco en las experiencias positivas, y en los ejemplos de armonía y convivencia normalizada, que son la mayoría, evitando la difusión de una visión sesgada y no real de las personas que viven situaciones de exclusión social.

En este Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza queremos hacer un llamamiento para no caer en la ignorancia de los perjuicios, y dar un paso hacia inclusión urgente de las personas que no se encuentran en igualdad de condiciones para la consecución de una vida digna.

Texto original Declaración Institucional

Administración, Adultos mayores, Campañas, Comunidad gitana, Derechos humanos, Exclusión, Incidencia, Inclusión, Menores y jóvenes, Mujeres y hombres, Participación, Personas, Personas con Discapacidad, Personas drogodependientes, Personas Migrantes, Personas sin hogar, Pobreza, Tercer Sector, Tolerancia
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¿Ayuntamientos comprometidos contra la pobreza? #CSM17

24 de julio de 2017 a las 22:12

En Pamplona ya han cantado el “Pobre de mi” pero deberían seguir de fiesta.

De los 80 ayuntamientos capitales de provincia o Comunidad Autónoma o mayores de 100.000 habitantes Pamplona es el que, según el Ministerio de Hacienda, mas fondos por habitante dedicó en 2016 a reducir la pobreza y promover el empleo. 230,5€ de gasto real ejecutado por habitante en la partida de Protección y Promoción Social.

Y no estaría mal en estas vacaciones una ruta por los municipios más comprometidos con su ciudadanía más vulnerable, a la vista de estos datos: Bilbao, Sevilla, Avila, Barakaldo, Mataró, Barcelona, Soria, Logroño, Santa Cruz de Tenerife… Quizá el suyo debería estar en esta lista, luego le explico como saberlo.

Estamos de enhorabuena quienes creemos que la transparencia y la accesibilidad de la información pública es una herramienta imprescindible para un control democrático de nuestros gobiernos, evaluar la veracidad de los compromisos políticos de lucha contra la pobreza y la exclusión social o para obligar a una coordinación entre instituciones que combata de una vez la lotería social de la dispersión que padece el sistema español de servicios sociales y empleo.

Es digno de reconocimiento el esfuerzo del Ministerio de Hacienda en publicar anualmente no solo los presupuestos detallados de la gran mayoría de los municipios españoles sino sobre todo de lo realmente ejecutado cada año. Y de hacerlo no con datos globales o con un habitual pdf que imposibilita su análisis (“el pdf es casta”, clamaban en el 15M) sino en detalladas hojas de cálculo Excel.

Pues ya que tenemos esta maravilla de información vamos a intentar difundirla…

No soy el primero en hacerlo, esta historia comenzó en el 2015 con este artículo de Europa Press: ¿Cuanto gasta y en qué tu ayuntamiento? . Ya se lo presenté hace un par de años en Otras 5 ideas para alcaldesas y alcaldes que luchen contra la pobreza. Y la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales concedió, no sin escándalo, su premio Corazón de Piedra 2016 a los 36 ayuntamientos mayores de 20.000 habitantes “oficialmente pobres en inversión social”.

Aquí tienen el Compromiso Social Municipal 2017 (#CSM17).

Un indicador que trata de dar buenas noticias y reconocer a los ayuntamientos que más fondos por habitante destinaron en 2016 a servicios sociales y empleo, los que dedican más porcentaje de su total de gastos a estos fines o los que más los aumentaron entre 2015 o 2016. En el post tienen los principales datos y al final les dejo el detalle y otra tabla por cada Comunidad Autónoma (CCAA)

La primera buena noticia es que que entre todos los 72 ayuntamientos que facilitaron datos en 2015 y 2016 han aumentado en 23,4 millones de euros en la partida de Protección y Promoción Social. Si bien 29 los aumentaron y 43 la disminuyeron.

¿Por qué se destacan los datos positivos y no los ayuntamientos que menos destinan a esta partida?

Por prudencia y para buscar mejoras y no discusiones o excusas estériles. Presentar de forma aséptica y objetiva datos oficiales pretende dar una propuesta en positivo, no para generar polémica ni ruido en redes sociales, sino resaltar las buenas noticias y animar al análisis y mejora de la información y la coordinación entre instituciones.

Pobreza, crisis, 15M,

Foto: José Manuel Vidal

Esta información es novedosa y cada ayuntamiento es un mundo, con actuaciones y situaciones muy heterogéneas: relación con el gobierno de su Comunidad, competencias que se solapan, incoherencias de financiación, herencias recibidas, desprecio a ONG especializadas, resistencia al cambio de técnicas municipales… o simple buena gestión o ingenio para hacer más con menos presupuesto.

Los datos oficiales son los que son. El análisis de la situación de cada municipio le toca a quienes la conocen, o a profesionales que con más conocimiento y medios puedan realizar investigaciones periodísticas o estudios detallados (como ya existen con Civio y su ¿Dónde van mis impuestos?). 

Allá ustedes si quieren darle caña a Leganes, Mérida, Torrejón de Ardoz, Parla, Alcalá de Henares o Badajoz.

¿Como se obtienen los datos?

En base a la información del Ministerio de Hacienda sobre presupuestos y ejecución presupuestaria de TODAS las entidades locales (ayuntamientos y diputaciones) facilitada por cada una de ellas.

Los del 2016 están en la tabla Excel Avance Liquidación de los presupuestos del ejercicio 2016 (apartado Relación Entidades de cada CCAA). Los del 2015 (y años anteriores) seleccionan en la parte de abajo de la misma página CCAA, liquidación del presupuesto y año y les abrirá un excel con muchas pestañas, vayan a la última “Clasificación económica y por programas de cada Entidad Local” y tienen el detalle.

En cada tabla tienen todos los municipios de su CCAA, la población de cada uno y el detalle de ingresos y gastos. La partida Actuaciones de protección y promoción social está en la columna AC.

Las personas primero Dia contra pobreza

¿Por qué la partida Actuaciones de protección y promoción social? ¿No hay otras?

Esta partida o área presupuestaria es la que incluye las subpartidas “Servicios sociales y promoción social” y “fomento del empleo”, las imprescindibles en cualquier estrategia de lucha contra la pobreza.

En palabras (algunas totalmente viejunas e impresentables) del portal estatal Rendición de Cuentas: “Área de gasto 2: Incluye actuaciones de protección y promoción social, por tanto, se incluyen todos aquellos gastos y transferencias que constituyen el régimen de previsión; pensiones de funcionarios, atenciones de carácter benéfico-asistencial; atenciones a grupos con necesidades especiales, como jóvenes, mayores, minusválidos físicos y tercera edad; medidas de fomento del empleo

Seguramente hay gastos en otras partidas presupuestarias que podrían considerarse política social (educación, sanidad, vivienda…). De hecho cuando los datos no son favorables, algunos ayuntamientos y concejales ofendidos, además de clamar por el rigor empiezan a buscar con ansía en la contabilidad gastos que puedan adecentar su compromiso.

Bienvenidos sean, pero no se dejen liar. Los datos indican, con criterios homogéneos de contabilidad pública, lo que se invierte estrictamente en Servicios Sociales y Empleo. Y no son inventados, se facilitan al Ministerio desde cada ayuntamiento.

Si no están de acuerdo hablen con su Intervención, el Ministerio, la Federación Española de Municipios y Provincias o la de su Comunidad. Será por instituciones y espacios donde poder organizarse y facilitar la coordinación.

¿Han facilitado datos todos los ayuntamientos?

La mayoría si y aparecen en la información del Ministerio. Una muy buena noticia que habla de la profesionalidad y rigor de los servicios de intervención y contabilidad municipales.

En este estudio Jerez de la Frontera y Vitoria no, ni en 2015 ni en 2016. Desconozco las razones de esta falta de transparencia. En 2016 aún no han facilitado al Ministerio los datos AlgecirasMarbella, Las Palmas, TeldeGirona ni Alcorcón. Santiago de Compostela tampoco, pero están en su flamante portal de transparencia.

A la vista de los portales de transparencia municipales que he visto (tienen los enlaces en el párrafo anterior) queda mucho trabajo por hacer para mejorar la calidad y la homogeneidad de la información facilitada (y por reducir el grado de paripé también).

Pero aquí también buenas noticias: la Guía sobre Datos Abiertos presentado por la Red de Entidades Locales por la Transparencia y la Participación Ciudadana (FEMP), los mejores resultados del Índice de Transparencia de los Ayuntamientos 2017 o iniciativas rigurosas como la Red Localis y su Informe de Transparencia de los municipios gallegos.

¿Y si mi ONG, mi medio de comunicación o yo queremos difundir los datos de nuestros ayuntamientos?

Lo tienen fácil. Casi seguro han facilitado los datos al Ministerio y ya les he explicado como obtenerlo en los ficheros Excel. Comprueben varias veces que los han tecleado bien y que sus afirmaciones, piropos o críticas, van a ser rigurosas.

Las tablas y fotos de esta entrada he procurado hacerlas de la forma más sencilla posible y con los medios más básicos que tienen seguro en su ordenador: directamente en Excel, copiar pantalla y pegar en el Paint, recortar el gráfico, guardar como .jpg y listo (pido disculpas a La Voz y a quienes hacen sus infografías por todo esto)

Si tienen dudas o detectan algún error, les agradezco mucho sus comentarios y ayuda.

La transparencia avanza. El compromiso social de nuestros ayuntamientos parece que también.

@xosecuns

Administración, Comunicación, Derechos humanos, Desigualdad, Empleo, Impuestos, Incidencia, Inclusión, Inversión social, Organizaciones No Lucrativas, Participación, Personas, Pobreza, Riqueza, Servicios sociales, Tercer Sector, Transparencia
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¿Escuelas del siglo XIX contra desigualdades del siglo XXI?

11 de mayo de 2017 a las 21:11

Porcentaje población en riesgo de pobreza o exclusión social por tramos de edad

Pues si, por desgracia, en España los jóvenes siguen condenados a cadena perpetua.

La parte de arriba de este gráfico marca el seguro declive de este país. En 2015 el 38,2% de los jóvenes entre 16 y 29 años estaba en riesgo de pobreza y exclusión. El 33,4% si hablamos de los menores de 16 años.  La última Encuesta de Condiciones de Vida insiste en que niños, niñas y jóvenes son quien menos tienen un presente digno y sobre todo que no tendrán futuro.

Y cualquier solución pasa por la educación, o mejor por la educación social. Por eso estoy feliz de dejarles con Simo Deibe, uno de los profesionales más reconocidos en esta materia.

Simo, junto a otros muchos profesionales, están reclamando una Ley de regularización de la profesión de Educación Social. Si siguen #porunaleydeeducacionsocial tienen toda la información necesaria. y si quieren saber por qué es vital para el presente y el futuro de este país, vean este vídeo.

!Gracias Simo!

Cuando la escuela no lucha contra la desigualdad

La literatura especializada en la cuestión educativa es unánime al destacar la importancia de que la escuela camine hacia un enfoque socioeducativo, destacando la importancia del contexto en el hacer pedagógico. A todas luces, no parece razonable apostar por un modelo de sistema educativo que permanezca ajeno a las transformaciones sociales.

Foto: Oscar Cela. La Voz de Galicia

El presente artículo pretende potenciar una reflexión conjunta en este sentido, una apuesta por el cuestionamiento de la permanencia de un enfoque decimonónico.

Como profesional de la acción socioeducativa, observo con preocupación cómo el sistema educativo no contribuye a la superación de las desigualdades sociales.

No lo digo yo, lo dicen una y otra vez investigaciones varias. Si España es el país con mayor tasa de abandono escolar de la Unión Europea, la infancia y la adolescencia en dificultad social tiene unos resultados académicos alarmantemente inferiores a los del resto de pares. Según la OCDE, la pobreza triplica el riesgo de que un alumno en España saque peores notas.

Según Save the Children, el abandono escolar en alumnos de familias pobres se disparó con la crisis en España. Diversos estudios traducen el fracaso escolar de este colectivo en un rango que oscila entre del 71%, en los trabajos más favorables, y en el 83% con los jóvenes con expediente en el sistema de atención a la infancia y a la adolescencia.

¿Con echarlos de la escuela problema resuelto?

Una invisibilidad que se perpetúa. Y ya sabemos: lo no visible a ojos de la sociedad parece que no existe. Pero sí, están aquí.

A modo de anécdota, me decía un orientador de un centro educativo “que tal joven sería baja, que abandonaría sus estudios“, frase enmarcada en una argumentación centrada en que los problemas de esta persona no eran cuestiones propias del hacer del sistema educativo.

La literatura científica es unánime sobre la diversidad de factores del fracaso escolar, y los de naturaleza social siempre están presentes.

Sorprendentemente, la escuela tiene desarrollado prácticas que tratan de dar respuesta a todas las necesidades, excepto las sociales.

La legislación educativa hace propósito de enmienda. Incluso la cuestionada LOMCE, en su artículo 80, refiriéndose al principio de igualdad, establece que las políticas de educación actuarán para evitar las desigualdades derivadas de factores sociales. El Real Decreto 299/1996  de Ordenación de las Acciones Dirigidas a la Compensación de las Desigualdades en Educación, fija como objetivo potencial la colaboración entre diferentes administraciones, así como con el tercer sector, para concertar programas de acción integral con el alumnado en dificultad social.

Las expuestas medidas legislativas quedan en intenciones, que con el paso del tiempo siguen sin concretarse.

En Galicia por ejemplo, y si hablamos de escuela social, encontramos iniciativas resultado de la perseverancia de organizaciones del Tercer Sector y profesionales del ámbito socioeducativo. Para muestra de buena praxis es obligado citar el programa ALEIDA, iniciativa de lucha contra el fracaso escolar liderado por IGAXES3 en varios ayuntamientos gallegos, una apuesta por el trabajo de calidad.

Conscientes de las demandas reales del alumnado, cada vez son más los centros educativos y los equipos docentes que reclaman una apuesta por actuaciones que permitan una escuela para todos y todas.

En el territorio Español, son conocidas experiencias como las llamadas prácticas restaurativas. Estos ejemplos constituyen, junto con otros que se están ejecutando, una muestra práctica que verifica la importancia de apostar por un nuevo paradigma para el sistema educativo.

Las administraciones tienen pendiente dar respuesta a las demandas sociales del alumnado escolarizado. Mientras la atención a la cuestión social no se articule dentro del sistema educativo, la igualdad de oportunidades en la escuela no será posible. La frase es contundente, pero a mi juicio la situación es tal que la contundencia se hace necesaria.

En mi hacer profesional, acompaño día a día a jóvenes como Leonor en situación de dificultad social, a la que la escuela solo contribuyó a incrementar la ya presente auto sensación de vulnerabilidad.

Formación y competencias sociales para poder tener empleo

El sistema educativo, centrado en la cuestión instructiva, no calibró las consecuencias de la exclusión formativa para un alumnado con elevadas dificultades en la superación de las metas personales. Retomando el ejemplo del orientador que hablaba en pasado del alumno que iba a egresar de su centro, recuerdo mis palabras en las que le decía a modo irónico que el joven sigue su vida, que tiene realidad fuera de la escuela, y dificultades incrementadas por la experiencia en el sistema educativo.

Es fácil aproximarse al futuro vital de un joven sin cualificación ni apoyo contextual, frecuentemente sin referentes familiares ni sociales. Formación y competencias sociales configuran el binomio necesario para poder acceder a un mercado laboral cada vez más exigente.

Foto: Gabriel Tizón

La construcción de un proyecto de transición a la vida adulta exige a la juventud contar con los medios económicos que posibiliten la independencia personal. Sin empleo es evidente que es imposible emanciparse. Incluso con trabajo, la reinante precariedad del mercado laboral frecuentemente no garantiza los recursos para una vida autónoma. Numerosos son los estudios que una y otra vez apuntalan esta realidad. Tenemos un problema social de primera magnitud al que la escuela no puede referirse como si fuese un elemento ajeno.

Recordemos una vez más que la literatura científica sobre la cuestión es unánime, el hecho educativo tiene que ser integral. La diagnosis de necesidades en la escuela está pendiente de una aproximación hacia el paradigma socioeducativo. Y tenemos excelentes prácticas de unión entre escuela y familia para prevenir dinámicas de conflicto.

Las demandas del alumnado transitan por un hacer coordinado en el que la escuela tiene que trabajar en conjunto con los actores sociales presentes en la comunidad. Temas sociales transversales, acoso escolar, la expuesta situación de la juventud en dificultad social, son solo algunos de los aspectos que nos aproximan a la evidencia de que la educación social debe estar presente en el hacer pedagógico de los centros escolares.

La realidad es innegable, la administración no puede retrasar más la asunción de esta cuestión. En los próximos años es imprescindible la construcción de una escuela socialmente inclusiva.

Vivir en un contexto de dificultad social no puede ser una condena al fracaso escolar.

@DEIBESIMO

Desigualdad, Educación, Inversión social, Menores y jóvenes, Organizaciones No Lucrativas, Tercer Sector
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