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No me pidan calma

Posts tagged ‘Derechos humanos’

Cuando la medicina desprecia a las mujeres #DosVecesDoloridas

26 de septiembre de 2018 a las 21:10

¿Sabía usted, sobre todo si es mujer, que los síntomas del infarto son diferentes en hombres y mujeres? ¿Qué respondería al tuit de aquí al lado?

La respuesta se la da Milagros Pedreira, cardióloga del hospital de Santiago de Compostela: “A la mujer le perjudica tener síntomas del infarto diferentes a los del varón (…) Si se tienen en cuenta los porcentajes de riesgo y mortalidad, las mujeres mueren más por infarto de miocardio“.

Les tengo que confesar con vergüenza mi profundo desconocimiento de este tema hasta hace pocos meses, cuando Lorena Añón y Natalia Rivas dos referentes en el Trabajo Social y la Terapia Ocupacional lo comentaron, entre otros ejemplos de discriminación en la investigación médica, en el IX Seminario de Participación y Ciudadanía Inclusiva, en donde casi 90 personas, la mayoría en riesgo de pobreza o exclusión, propusieron medidas contra la desigualdad, sobre todo de género.

Reconocer mi ignorancia con el infarto fue un ínfimo primer paso para comprobar hasta qué punto desde hace muy poco la mujer está empezando a dejar de estar discrimininada en la investigación y práctica de la medicina. Empecé a investigar para escribir este post y mi asombro creció:

Las mujeres padecen mucho más de fibromialgia que los hombres. El 85% de las personas afectadas.

El 58% de las personas alérgicas son mujeres (42% hombres). Es clarificador lo que decía la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC)  en su informe Alergológica 2015: “Aunque no conocemos la causa, las mujeres se sitúan en cabeza de todas las patologías alérgicas por encima de los varones, excepto en alergia a himenópteros (picaduras de abeja y otros insectos)

Lo mejor, a la hora de tomar una pastilla, es ser varón, blanco, de entre 25 y 40 años y de clase media. Sobre este grupo se hacen las pruebas clínicas y se determina la cantidad y la frecuencia de las dosis” indican Silvia García Dauder y Eulalia Pérez Sedeño en su investigación Las mentiras científicas sobre las mujeres.

Incluso hasta hace poco los procedimientos de detección de ciertas formas de autismo priorizaban a los hombres, y el cambio está suponiendo avances impresionantes.

Optimismo feminista.

En esto estaba yo a finales de agosto cuando encontré la foto y el artículo que abren este artículo. Me saltó el resorte del que les hablaba en ¿Sirve de algo luchar contra la pobreza? y me faltó tiempo para subirlo a las benditas redes sociales.

Para mi alegría este tuit ya se ha difundido miles de veces y muchas personas lo han enriquecido con ideas y propuestas (como esta campaña del Colegio de Medicina de Bizkaia para detectar el infarto de miocardio en mujeres).

Pero el mejor regalo ha sido sin duda el artículo de la periodista y escritora Rosa Montero  Dos veces doloridasLes dejo el enlace. Me emocionó tanto leer lo del “tuit inquietante” y que a miles de personas les puede haber sido útil, que no me resisto a reproducirlo a continuación.

Y sí: esta cuestión, el tuit, este post o el artículo de Rosa Montero hablan de feminismo, de luchar por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres.  Lo mismo que decir que no es cierto que se haya reducido la pobreza en España en 2017 cuando la de las mujeres ha aumentado.

Feminismo. Una palabra que produce sarpullidos y agresividad en alguna ruidosa tropa machirula de hombres que se resisten a un cambio imparable. También en este caso. Les recomiendo leer de nuevo ¿Qué hago si están maltratando a mi vecina?

IMPORTANTE:  Me están llegando muchos comentarios por redes sociales de ejemplos de esta discriminación sanitaria. Tanto artículos que la explican como sobre todo casos de mujeres que la padecen o la han padecido. He creado el hashtag #DosVecesDoloridas y os animo a difundirlo para que más mujeres os animéis a contarlo y que no siga estando silenciada esta injusticia.

Gracias por ilusionarme.

Dos veces doloridas

ESTE VERANO, a raíz de un artículo de la revista online Saber Vivir, ha circulado por las redes un tuit inquietante que nos informaba de que las señales de infarto en las mujeres son distintas que en los hombres, y que, según un estudio del doctor Fradejas Sastre, nosotras tardamos de media 237 minutos en llegar a urgencias, mientras que los hombres llegan en 98 minutos. Teniendo en cuenta que casi la mitad de los fallecimientos por infarto agudo de miocardio se producen en las tres o cuatro primeras horas desde el comienzo de los síntomas, este retraso resulta catastrófico: 237 minutos, les ahorro el fácil cálculo, son prácticamente cuatro horas.

Resumiré esas diferencias: dolor agudo en el pecho que se irradia a la espalda, o a los hombros, al cuello o la mandíbula (en el hombre se irradia al brazo); vómitos; a veces el único síntoma es la falta de aire y la dificultad al respirar; sudor frío; ansiedad inexplicable; presión en el pecho y ardores en la parte alta del abdomen. Cuento todo esto porque sin duda es útil, pero de lo que quería hablar en realidad es del sexismo reinante en el mundo de la salud. Y de cómo las mujeres lo tenemos doblemente difícil a la hora de enfermar.

Un investigador en un laboratorio A. TUTTLE / UNIVERSIDAD MCGIL

No sólo el diagnóstico de las dolencias se ha hecho tradicionalmente teniendo como modelo a los varones, sino que la inmensa mayoría de los fármacos se han desarrollado para ellos. Este sesgo machista puede alcanzar cotas asombrosas: en uno de los trabajos sobre la influencia del alcohol en la llamada viagra femenina se experimentó con 25 sujetos, 23 varones y 2 mujeres, aunque se trataba de una píldora que sólo usarían ellas.

Numerosas investigaciones demuestran que en la atención médica primaria, ante los mismos síntomas, a las mujeres se les recetan más ansiolíticos o antidepresivos y a los hombres más pruebas diagnósticas. O lo que es lo mismo: a ellos los creen y a nosotras se nos considera unas neuróticas. Según un informe de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria, el tiempo de espera de las mujeres para acceder a una visita diagnóstica con un especialista es un 13,6% más largo que el de los hombres.

Pero lo que más me sobrecoge es la diferencia en el tratamiento del dolor. Empezando porque los analgésicos se han experimentado casi exclusivamente con ratones machos, como dice el investigador canadiense Jeffrey Mogil en un reportaje de Fermín Grodira en Público. Durante años se ha creído que el dolor se transmitía a través de la microglía, células inmunes del sistema nervioso, y los fármacos se han desarrollado partiendo de ahí. Pero Mogil ha demostrado que la microglía sólo funciona en los machos. Los ratones hembras transmiten el dolor a través de otro tipo de células, como los linfocitos T (pobres ratones, dicho sea de paso: no puedo evitar ese pensamiento).

Además de la menor efectividad de las medicinas, a las mujeres nos dan menos calmantes. Según un estudio estadounidense, los pacientes masculinos sometidos a una operación cardiaca recibieron más analgesia que las pacientes femeninas. Otro trabajo realizado sobre 1.300 enfermos con cáncer demostró que las mujeres tenían un 50% más de posibilidades de ser inframedicadas contra el dolor. Un sesgo sexista que también se da en la infancia: una investigación sobre el dolor posoperatorio en menores reveló que los niños recibían más codeína, un potente analgésico opiáceo, mientras que a las niñas se les daba más paracetamol, que no tiene efecto antiinflamatorio y es de una eficacia muy limitada. Resulta espeluznante.

Sin duda habrá doctoras y enfermeras que participen de esa mirada manchada, porque el sexismo es una ideología en la que nos educan a todos. Aun así, parece que hay cierta diferencia. Según una investigación norteamericana, los médicos dan más calmantes a los pacientes masculinos y blancos y las médicas dan mayores dosis a mujeres y negros. Todos sabemos, en fin, que el color de piel y el nivel social discriminan; pero me temo que prejuicios milenarios hacen que no tengamos tan claras unas desigualdades de sexo como éstas que pueden conducir al maltrato sanitario, a un mayor sufrimiento o incluso a la muerte.

@BrunaHusky

Comunicación, Derechos humanos, Desigualdad, Mujeres y hombres, Participación, Pobreza, Salud
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¿Qué hago si están maltratando a mi vecina?

18 de julio de 2018 a las 21:55

Preste atención SI EN SU COMUNIDAD

PRESENCIA actitudes o acciones violentas, vejaciones o insultos de algún vecino a su pareja.

OBSERVA que alguna de sus vecinas presenta sin justificación, moratones en la cara o en el cuerpo, o roturas, o si observa que son reiteradas.

ESCUCHA gritos, golpes o ruidos reiterados y anómalos.

NO VE a alguna de sus vecinas durante varios días, sin que exista o conozca causa aparente y si esta ausencia llama la atención.

OYE lloros de menores reiterados o descontrolados, acompañado de ruidos o hechos anómalos.

PERCIBE en alguna vecina un cambio grande de actitud cuando su pareja está delante.

¿Qué hacer?

Si tiene sospechas fundadas de que puede existir una situación de violencia de género en su comunidad

LLAME al 016 . Debajo tiene los carteles en otros 8 idiomas.

LLAME al teléfono de asistencia a mujeres víctimas de su comunidad autónoma. En Galicia es el 900 400 273 (imprima este cartel en siete idiomas y póngalo en su portal si acaso)

BUSQUE los recursos de su municipio aquí. 

¿EMERGENCIA? LLAME a la Policía (091), Guardia Civil (062) o Emergencias (112)

ACOMPAÑE a la víctima, si es necesario, a un centro médico-sanitario.

SOLICITE información o ayuda a su administrador de fincas colegiado.

No es verdad que…

La violencia dentro de casa es un asunto familiar que no debe salir de este ámbito.

Los malos tratos a las mujeres son algo raro y aislado.

Los celos son una expresión de amor.

No hay manera de romper con las relaciones abusivas.

Esto solo sucede en familias de bajos ingresos o desestructuradas.

Los hombres con problemas de adicciones, desempleados, con mucha tensión en el trabajo…son violentos como efecto de estas situaciones.

Cuando una mujer dice no quiere decir si.

Una mujer maltratada es responsable de lo que le ocurre por seguir conviviendo con ese hombre.

Las comunidades de vecinos y vecinas NO pueden mirar para otro lado. No es posible cerrar los ojos ante un posible caso que se produzca en la casa de al lado. Con mensajes como estos y recomendaciones como las de arriba, me he encontrado este folleto en mi buzón.

Una interesante campaña de prevención de la violencia de género en el ámbito vecinal impulsada por la Xunta de Galicia junto a dos actores que se suman con coherencia a la guerra contra el machismo: el Colegio de Administradores de Fincas de Galicia y la Asociación Española de Auditores Socio-Laborales. Interesante también por su aparente sencillez (y supongo que afortunadamente escaso presupuesto): repartir 30.000 folletos con los conceptos muy claros y directos que se están distribuyendo en las comunidades de vecinos y formación específica para que los administradores de las comunidades puedan canalizar las consultas o sospechas.

¿Se animan a replicarla?

Nota para machirulos indignados

Fuente: www.eldiario.es

Si has puesto algún comentario o tuit indignado o crítico con este artículo (habitual cuando publico algo  sobre violencia machista), verás que te he derivado leer este apartado.

Lo primero sería entender que al igual que una bacteria no es lo mismo que un antibiótico, machismo es lo contrario de feminismo.

Lo segundo asumir cuando antes que el tiempo de los orcos se acaba. Por mucho que envidies en silencio a quienes gritan “Sé un hombre y cubre a tus mujeres”  Y tras el bendito 8M mucho antes de lo que pensabas.

Es obligatorio adaptarse y reeducarse para un mundo que si o si tiene que ser más decente. Empieza por leer 10 ideas para hombres que quieran erradicar la violencia machista

Si eres uno de los 6 millones de puteros de este país, debes saber que muchos estamos exigiendo que vayas a la cárcel o se quede a cero tu cuenta corriente por cometer un delito de violencia machista extrema. (“Facilitar una atención especializada a las víctimas de prostitución y/o trata, como fenómeno extremo de violencia de géneroEstratexia Inclusión Social de Galicia 2014-2020. Página 78)

No cambiar, resistirse, es ser cómplice de la violencia. La de las manadas y la de quienes las juzgan

@xosecuns

Campañas, Comunicación, Derechos humanos, Mujeres y hombres, NO Violencia, Personas, Servicios sociales, Tolerancia
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Salir de la pobreza no es cosa de mujeres

26 de junio de 2018 a las 23:07

La semana pasada, el Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) del año 2017, con los últimos datos sobre bienestar, pobreza o exclusión en España y en cada Comunidad Autónoma, Ceuta y Melilla.

Pueden consultar el detalle y los datos de su Comunidad aquí. Quedan meses de trabajo para analizar tanta información, pero quiero contarles la bofetada que me llevé después de ponerme las gafas violeta y analizar las principales conclusiones en clave de diferencias entre hombres y mujeres. Error garrafal no habérmelas puesto antes, o mejor no tenerlas puestas siempre.

Lo realista, como bien resaltan en EAPN España, es mantener la preocupación por los altos índices de riesgo de pobreza y exclusión social que se mantienen. Indicios sobran:

  • Se sale de la pobreza severa y la carencia material severa (no los confundan, como hace El Pais, perdón por la maldad, como son en los periódicos de provincias)… pero no de la pobreza relativa (ingresar por persona menos de 710€ al mes)
  • La precariedad y la pobreza laboral ni se han movido (el 14,1% de las personas que trabajan siguen en riesgo de pobreza)
  • 4 de cada 10 familias monoparentales (1 adulto con uno o varios menores a cargo) siguen en riesgo de pobreza.
  • Han aumentado las personas que no pueden permitirse una comida de carne, pollo o pescado al menos cada dos días (del 2,9% al 3,7%, en Galicia se ha triplicado). Escoger entre ¿Combatir la pobreza o parasitarla? parece que sigue pendiente.
  • Las personas mayores de 65 años aumentan notablemente su riesgo de pobreza. ¿En donde baja menos? Pues en niñas y niños; lo de que son nuestro futuro sigue siendo una perogrullada.
  • Las tasas de riesgo de pobreza o exclusión más elevadas son en Extremadura (44,3%), Canarias (40,2%) y Andalucía (37,3%). Las más bajas en Navarra (13,5%), País Vasco (14,5%) y La Rioja (14,4%). Los gobiernos autónomos de Baleares, Comunitat Valenciana, Cataluña o especialmente Extremadura (¿Qué ha pasado aquí?) deberían estar dando ya explicaciones por el empeoramiento del bienestar de las personas para las que trabajan.

¿Dos buenas noticias?

¿Qué quieren que les diga? Tras años de disgustos viendo estadísticas, no está mal que muchos medios (y yo feliz con ellos) hayan destacado que:

Las personas en riesgo de pobreza y exclusión (AROPE) en España han vuelto a niveles del 2011: 12.388.187 personas, el 26,6%. Una pequeña reducción sobre el 27,9% del 2016, pero son 500.000 personas menos, algo es algo.

Se ha reducido la tasa de riesgo de pobreza en España (ingresar menos de 710,2 €/mes una persona o 1491,3 €/mes una familia de dos adultos y dos menores). Del 22,3% hemos pasado al 21,6% de la población. Lejos de las que había en 2008, pero se reducen.

Es mentira que se haya reducido la pobreza en España. Las mujeres son más pobres

Tú que sabes que tener hijos es cuidarlos, protegerlos y darles lo mejor que se pueda, entenderás que cuando lo máximo que puedes no es suficiente, se siente una enorme frustración…” Dejar de interpretar números y empezar a pensar en personas que sufren cambia la perspectiva. El artículo Tú que tienes hijos, de Gaby Jorquera, y los mensajes de otras compañeras lo hicieron conmigo.

Este gráfico es obsceno, y después del 8M es inconcebible que no haya sido primera página en  la mayoría de medios de comunicación. Mientras en la población masculina se redujo del 22,6% al 21% el riesgo de pobreza… en la femenina AUMENTÓ del 22,1% al 22,2%.

Son mucho más pobres las mujeres mayores de 64 años y las jóvenes entre 16 y 29 años. Y las niñas están en 2017 como estaban en 2016: el 28,6% en riesgo de pobreza.

4 de cada 10 familias monoParentales siguen en riesgo de pobreza, si … en el 81% de estas familias el adulto es una mujer sola. Son familias monoMarentales.

Son menos las personas con carencias materiales severas pero… ¿Quien está peor, hombres o mujeres? La respuesta en los recuadros en amarillo

Les agradezco mucho que me indiquen noticias en prensa, radio, televisión o webs de ONG, en los que hayan salido alguno de estos datos.

La pobreza tiene rostro de mujer

¿Y qué hacemos? Merece la pena difundir el informe de EAPN sobre desigualdades de género y la pobreza de la mujer en Europa presentado el pasado, y bendito 8MEn el apartado de España, Graciela Malgesini explica en dos párrafos varias de las razones de esta desigualdad:

La crisis económica y las políticas de austeridad han afectado más a las mujeres. Durante la crisis económica se ha producido una disminución del gasto social que solamente ahora se ha estabilizado, sin que se hayan recuperado aún los niveles de 2008. Las familias y, dentro de ellas, las mujeres han compensado los recortes en gastos sociales, particularmente en el área del cuidado. Los recortes en los servicios de cuidados han conducido a su privatización y/o a una vuelta a los roles de género tradicionales, al transferir la responsabilidad de la sociedad a los hogares, es decir a las mujeres.

Existen evidencias de que las mujeres se han visto más afectadas por la pobreza y la exclusión social, reflejadas por ejemplo en la tasa AROPE de los hogares compuestos por una mujer con 1 o más niños (familias monoparentales), pero también porque tienen las pensiones más bajas, en particular las de viudedad. La brecha salarial por razón de género, la menor tasa de empleo femenina, la menor participación y movilidad social, la mayor inactividad por responsabilidades familiares son otras realidades detrás del rostro femenino de la pobreza

No nos quitemos nunca las gafas violeta.

@xosecuns

Foto: Euge Neme

Adultos mayores, Desigualdad, Empleo, Exclusión, Menores y jóvenes, Mujeres y hombres, Personas, Pobreza, Riqueza, Servicios sociales, Tercer Sector
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¿Por qué no se puede reducir la pobreza en España? #AporofobiaEconomica

13 de junio de 2018 a las 22:19

Xaquín Marín

Ya tenemos nuevo gobierno y nuevas ilusiones y promesas. Veremos si son palabrería o se hacen realidad, pero al menos el discurso oficial parece haber asumido por fin la emergencia social del aumento de la desigualdad de la renta (a la cabeza de la Unión Europea) o la pobreza (también la infantil).

Hace unos días denunciaba esa concepción de la economía que desprecia y hasta odia o los más débiles. Una “aporofobia económica” que confunde de forma interesada pobreza y miseria, niega que 12.400.000 de personas están en riesgo de pobreza o exclusión en España, no reconoce que tanto la crisis económica como la pretendida recuperación la han pagado y la siguen pagando las personas más pobres, en especial las mujeres. O lo que es peor, que se ha utilizado como excusa ideológica para avanzar en el desmantelamiento del tesoro de nuestro estado de bienestar.

He intentado resumir en ocho factores que creo que motivan el desplome de las rentas más bajas y que España sea un paraíso de la desigualdad. Afrontarlos debería ser la base de cualquier política económica que asegure sin rastro de aporofobia el desarrollo del país.

Tener empleo no es suficiente para reducir la pobreza.

Si ya en España el desempleo es un problema estructural, la reducción de la elevada tasa alcanzada en los años más negativos de la crisis se está realizando a costa de la creciente precarización del mercado laboral y del empeoramiento de los salarios y condiciones laborales.

Desde 2009, el peso de la remuneración salarial en la distribución del PIB ha caído en cuatro puntos. En 2016, mientras los beneficios empresariales crecieron un 200,7% sobre el año anterior, el coste laboral por trabajador se mantiene estancado desde 2012 (Informe “Premiar el trabajo, no la riqueza” Oxfam Intermon)

Una desigualdad que también se acentúa en la estructura salarial: entre 2008 y 2016, los salarios más bajos se han reducido un 15%, mientras que los más altos han crecido un 15,2%.

No debería extrañar que el 13,6% de la población ocupada esté en riesgo de pobreza, o que la última EPA del 2017 alerte del crecimiento del número de hogares con todos sus miembros activos en paro o del número de parados de larga duración.

Las personas desempleadas están en un callejón sin salida y sin entrada, con cada vez menos posibilidades de acceder a unas prestaciones por desempleo cada vez más escasas.

Miren el gráfico: la línea azul que baja son las personas que percibían alguna prestación por desempleo; la roja que sube las que han pasado a estar en riesgo de pobreza. Aporofobia en estado puro.

Tasa cobertura desempleo y % población en riesgo pobreza o exclusión. Fuente: Elias Trabada/Público

Falta de competencia como política social.

España es la economía europea con mayor número de oligopolios y carteles, especialmente en mercados relacionados con la vivienda y los servicios vinculados. Esta falta de competencia, además de suponer una barrera de entrada notable para pequeñas y medianas empresas, provoca que los precios de muchos bienes y servicios sean más elevados, detrayendo renta de los hogares.

Mientras entre 2008 y 2016 los ingresos de los hogares medios descendieron un 1,2%, el precio de la electricidad subió un 46,7%, el gas natural 31,2%, la gasolina un 39,5% y el gasóleo un 22,4%.

Y espántense con este gráfico y el imprescindible artículo de Ana Balseiro que lo explica: entre 2015 y 2018, el precio de algunos alimentos creció hasta cinco veces más que el salario medio.  ¿Se atreven a calcular lo que supone para las personas en pobreza severa que, con suerte, perciben desde hace 8 años los mismos 400€ al mes de una renta mínima autonómica?

Ya ven, defender la libre competencia y el libre mercado para luchar contra la pobreza, justo lo contrario que muchos subvencionados neoliberales de pacotilla hacen. No por casualidad, Joseph Stiglitz inventó el término “capitalismo de amiguetes”, o el primer informe sobre desigualdad de Oxfam Intermon en 2014 se titulaba “Gobernar para las élites. Secuestro democrático y desigualdad económica”.

La corrupción como causa de desempleo

Directamente relacionada con el apartado anterior. La corrupción no es solo una cuestión ética que se pueda perdonar a través de las urnas.

Como advierte repetidamente la Comisión Europea, falsea la competencia, permite que firmas poco competitivas se alcen con contratos millonarios sin ser las mejores para desarrollar los trabajos, por lo que el coste se eleva no solo a la supuesta ‘comisión’, sino también a la ineficiencia del gasto público.

Un informe del Banco de España lo dice de forma más elegante: “el crecimiento económico producido en España entre 1995 y 2007 se focalizó en los sectores con peores productividades, pero con mejor conexión con las administraciones públicas”.

El Estado ha “despilfarrado” más de 45.000 millones de euros en 20 años en infraestructuras innecesarias o infrautilizadas. ¿Hace falta hablar de infraestructuras innecesarias, autopistas rescatadas, el 3%? Quizá si, porque muchos de los nombres de empresas en las que están pensando han encontrado un filón enriqueciéndose, dentro y fuera de España, con la pobreza y la exclusión.

El aumento del precio de la vivienda, sobre todo de alquiler.

Según Eurostat, el 43,3% de los arrendatarios españoles destinan más del 40% de sus ingresos a pagar el alquiler, cuando la media europea es del 27%. España es también uno de los países europeos con menor porcentaje de vivienda social: un 1,1% frente al 32% de Holanda o el 17% de Francia.

Lo que está pasando en el mercado del alquiler de vivienda es una burbuja de manual… y un buen “jugo” para aumentar la desigualdad. Los juzgados emiten más de cien órdenes de desahucio diarias a inquilinos, el 7% más que hace dos años.

El precio de los inmuebles creció un 6,2% en el primer trimestre del año, sobre todo en Madrid, Cataluña y Baleares. Solo en Galicia los alquileres suben hasta cinco veces más que los sueldos.

Fuente: Expansión

El sistema fiscal en España apenas reduce la desigualdad.

Se recauda mal y de manera injusta, ya que son las familias más pobres quienes soportan un peso desproporcionado de los impuestos, sobre todo indirectos, y perciben muchas menos transferencias sociales. En 2014 el 20% de la población más pobre pagó de promedio un 29% de su renta en impuestos, una cifra sólo superada por el 10% más rico.

El 72% del inmenso fraude fiscal español está generado por grandes empresas y grandes fortunas. No debería sorprender que el presidente de la Red Española contra la Pobreza (EAPN España) reclame un batallón de inspectores fiscales y de trabajo para luchar contra la desigualdad. No hay dinero. ¡Mentira!

La pobreza y la desigualdad se heredan.

Aunque creamos que los logros que obtenemos en la vida se deben a nuestro esfuerzo y talento, lo cierto es que en España el techo de cristal, o mejor el suelo pegajoso, que paralizará el ascensor social para los niños y niñas más vulnerables se muestra en múltiples detalles: a los 15 años han repetido curso un 53% frente a un 8% de los de familias acomodadas. Sus padres acuden tres veces más al médico de cabecera, tienen más riesgo de depresión o enfermedades mentales o cardiovasculares.

Nacer pobre implica hipotecarse de por vida y probablemente también la del 80% de sus hijos e hijas y nietos, la llamada transmisión intergeneracional de la pobreza

Y como contraste, el suelo de cristal en el que los hijos de familias de altos ingresos con signos de baja capacidad académica a los 5 años, tienen un 35% más de probabilidades de tener altos ingresos cuando sean adultos que los niños de familias más pobres con signos tempranos de alta capacidad. Los Cifuentes no son precisamente una excepción)

No hay mejor discriminación positiva que el hecho de que la mitad de las fortunas españolas provenga directa o indirectamente de la herencia. Muy lejos quedan las intenciones de millonarios como Zuckerberg, Gates o Buffet de donar la mayor parte de su fortuna a la lucha contra la pobreza a través de la iniciativa “The Giving Pledge” (El placer de dar)

Burocracia

Nuestro trabajo es luchar contra la pobreza, no hacer sudokus burocráticos” es un grito continuo de las organizaciones que deben relacionarse con la administración para llevar a cabo sus actividades (y el de muchas empresas, por cierto).

La multiplicación de requisitos administrativos contraproducentes,creciente inseguridad jurídica y sensación de sospecha y desprecio institucional está perjudicando seriamente a miles de personas en riesgo de pobreza o exclusión social y de paso arruinando entre mostradores y formularios absurdos el prestigio de las políticas sociales públicas o de profesiones imprescindibles en la lucha por la inclusión social.

Es deprimente escuchar a responsables políticas su acuerdo rotundo con este tema pero reconociendo su impotencia casi inexorable para solucionarlo. Y es posible, la Xunta de Galicia se ha comprometido a reducir en dos tercios la información a cubrir y los plazos para valorar las solicitudes de reconocimiento de la discapacidad… ¿y si se extiende esta reducción a todos los procedimientos de inclusión social?

Ausencia y escasa eficacia de políticas públicas que aseguren ingresos mínimos e igualdad de oportunidades.

España es uno de los países más cutres de Europa invirtiendo en políticas sociales. Y es casi obsceno su interés en la lucha cntra la pobreza familiar e infantil.

Les dejo dos gráficos que lo resumen.  Uno de Daniel Fuentes sobre la evolución del gasto público en sanidad, cultura, educación y protección social (excluyendo pensiones) en España y en la media de los 19 países del área euro. Y otro de Unicef España sobre el gasto de prestaciones monetarias para la protección de familias con el que debería empapelar su despacho la nueva Comisaria contra la pobreza infantil.

Evolución gasto público en sanidad, cultura, educación y protección social (excluyendo pensiones) Vía @dfuentescastro

Se gasta muy poco, pero encima sin beneficiar a quien más lo necesita. Lo ha denunciado con inusual claridad la Comisión Europea: España es junto a Italia el país en el que las prestaciones menos ayudan a las rentas bajas. La OCDE lo concreta: el 20,4% de las transferencias públicas va a parar al 10% más rico de la población, mientras que el 10% más pobre sólo percibe el 4%.

Más allá de las pensiones o la decadente prestación por desempleo está la mediocridad. No existe una política estatal ni un sistema estructurado de protección de rentas o garantía de ingresos dirigido a combatir la pobreza, ayudar a las familias o dar acceso a la vivienda.

El último recurso para los hogares en pobreza severa, son las llamadas “Rentas Mínimas de Inserción”, una red de protección fragmentada por comunidades autónomas “que protege poco y a muy pocos” por sus bajas cuantía y unos requisitos burocráticos extremos y basados en la culpabilización y la sospecha sobre las personas perceptoras. ¡Bienvenidas a la Confederación Española de Derechos Sociales Autónomos!

Y el modelo de éxito para reducir la pobreza sin burocracias ni aporofobia está muy claro. Como se indica en el gráfico de la Fundación FOESSA, sin las pensiones de jubilación, ocho de cada diez personas mayores de 64 años estaría en la pobreza, 7 de cada 10 en pobreza severa, con ellas esta cifra se reduce al 11% (al 3% la pobreza severa). Observen la diferencia enorme del impacto en las personas menores de 65 años.

Los españoles toleramos peor la desigualdad que otros pueblos. Un 74% consideramos un problema muy grave la diferencia entre ricos y pobres. Las soluciones para combatir contra la desigualdad están muy claras, sólo hay que tener voluntad política para implantarlas y exigir una economía sin rastro de aporofobia en donde el bienestar de las personas sea la principal prioridad.

Quizá habría que empezar por menos apelaciones a la patria y más al estado social y de derecho, ¿no?.

@xosecuns

Barrio La Rondilla (Valladolid)

 

Administración, Cláusulas sociales, Corrupción, Derechos humanos, Desigualdad, Empleo, Empresa, Exclusión, Impuestos, Inclusión, Inversión social, Pobreza, Rentas Mínimas, Responsabilidad Social Empresarial, Riqueza, Servicios sociales, Transparencia, Unión Europea, Vivienda
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Explicando en clase por qué abuelas y abuelos están tomando las calles

9 de abril de 2018 a las 21:57

El 21 de marzo, Día Internacional contra el Racismo, con un sencillo pero contundente “Miradnos bien, somos gallegos” la portada de La Voz de Galicia le dio una alegría inmensa a personas como Samba, Amdy, Zinthia, Libass, Alexque o Yosi que se vieron reconocidas como ciudadanas con los mismos derechos y obligaciones que cualquiera de nosotros.

Ese mismo día se publicaba el suplemento semanal La Voz de la Escuela, imprescindible para cualquier persona interesada en la educación. Y este artículo en gallego de Fernando Pariente explicando por qué es vital para niños y niñas entender y apoyar la defensa del sistema del sistema público de pensiones que ha puesto en pie a miles de pensionistas en defensa de sus derechos.

Quizá parezca que son temas diferentes, pero en realidad tienen mucho que ver. De hecho están hablando de lo mismo: el serio peligro de desaparición de nuestro estado del bienestar, forzándonos a pasar de un modelo de sociedad en el que todas las personas que vivimos en España cuidamos unas de otras a otro en el que cada uno se debe buscar la vida y si es un inútil o vago por no hacerlo, aguantarse y pedir limosna si acaso.

Si quieren entender mejor la extrema importancia de esta decisión política y como explicarla si acaso en sus clases, ademas de leer el artículo de Fernando Pariente, les recomiendo ver los vídeos, algunos de los que incluye la unidad didáctica elaborada por la Fundación FOESSA de Cáritas para explicar las conclusiones de su último y monumental informe sobre la pobreza en España. Como bien dicen: “La pobreza no es un problema de la crisis, sino de modelo social

Los abuelos salen a la calle

El pasado 22 de febrero ocurrió algo insólito en España. Los jubilados y pensionistas se manifestaron en más de sesenta ciudades. Numerosas personas mayores mostraron su indignación y su protesta contra elridículo incremento del 0,25 % que se viene aplicando a sus pensiones desde hace cinco años. En muchos casos eso significa un aumento de algunos céntimos nos sus ingresos mensuales. Menos de lo que vale la remisión de la carta con la que el Gobierno se lo comunica cada año. Por eso muchos procedieron simbólicamente a romper esas cartas en público. Parece que en los tiempos que corren se puede producir entre los abuelos un movimiento parecido al de los chicos indignados del 2011.

Las pensiones garantizan a los ciudadanos el bienestar mínimo indispensable. El sistema público mantenido por la Seguridad Social certifica que el Estado cubrirá tanto el cuidado de su salud como la satisfacción de sus necesidades cuando dejen de trabajar por jubilación o no encuentren trabajo. Que el Estado asuma esta responsabilidad es una conquista social tras muchos años de lucha desde mediados del siglo XIX, con la revolución industrial.

Manifestacion en Ferrol por unas pensiones dignas. Foto: José Pardo

En el sistema que funciona en España, el Estado recibe obligatoriamente alrededor de una tercera parte de la retribución de cada trabajador durante toda su vida laboral y financia con esos fondos las prestaciones de jubilación y de paro, cuando estas sean necesarias. Los trabajadores españoles estamos pagando durante toda nuestra vida laboral al Estado para que este cubra nuestras necesidades cuando dejemos de trabajar o cuando quedemos en el paro.

Estas prestaciones están destinadas a toda la población y son, por tanto, un efecto de la solidaridad de unos ciudadanos hacia los otros. Es importante comprender y reflexionar sobre esta idea. Durante toda nuestra vida laboral estamos cooperando para conseguir el bienestar de todos.

Este modelo está siendo objeto de debate porque hay quien piensa que no es económicamente sostenible. Los jubilados entraron en estado de alarma y las pensiones son noticia todos los días, mientras en el horizonte acechan amenazas de recortes en las prestaciones.

Los indignados pensionistas tratan de conseguir que su poder adquisitivo no se vea cercenado por un crecimiento ridículo de sus pensiones frente al alza de los precios de los bienes de consumo. Calentar la casa y pagar la luz cuesta hoy mucho más que hace cinco años, mientras que el incremento acumulado durante estos mismos cinco años en su pensión no pasa de los diez euros en muchos casos. Así que exigen que se aplique a las pensiones el mismo incremento, como mínimo, que se produjo en el año anterior en el IPC (índice de precios al consumo).

Para resolver esta difícil papeleta el Gobierno y los partidos políticos tienen que reunirse de nuevo en el Pacto de Toledo que firmaron hace años. Las personas mayores están en pie de guerra y al acecho del que ocurra.

Nos hace mejores

Desde que existe la Seguridad Social pública nuestra sociedad es mejor porque es más solidaria y tiene más conciencia de cuerpo social. Dejamos de ser una colección de individuos que coinciden viviendo sobre un territorio, para convertirnos en una organización solidaria que se compromete con el bienestar de todos sus miembros. Si sólo nos consideráramos individuos aislados, cada uno se dedicaría a solucionar su vida y, en el mejor de los casos, podríamos ayudar a otros por mera condescendencia, como un acto de caridad. Es lo que se hacía hasta el siglo XIX. Pero gracias a una nueva concepción de la sociedad, esta se convirtió en un conjunto solidario de ciudadanos en el que todos tienen derecho a un nivel básico de bienestar.

Ya no es una cuestión de caridad voluntaria, todos los ciudadanos tienen derecho a vivir dignamente y el Estado, centro de cohesión de todo el cuerpo social, tiene la obligación de garantizarlo. Por eso somos una sociedad mejor y este es un logro irrenunciable.

Un sistema que nació hace 135 años

Esta conquista social, que caracteriza especialmente a las democracias europeas, tiene su origen en las leyes que promovió en el Parlamento alemán el canciller de hierro, Otto von Bismarck, hace 135 años, para imponer un seguro obligatorio contra enfermedades y accidentes a favor de todos los trabajadores de la industria y de la Administración del país.

Bismarck no era precisamente socialista, pero fue el mejor medio que encontró para atemperar el creciente malestar de los obreros alemanes. La nueva ley, que entró en vigor el 15 de julio de 1883, estableció que el coste de estos seguros obligatorios debía ser abonado en dos terceras partes por los trabajadores y en una tercera parte por los empresarios, pero la ley fue impugnada ante la consideración de que no se debía exigir su financiación a los trabajadores. La impugnación prosperó y en 1884 se aprobó que la financiación corriera por completo a cargo de los patrones. Durante los años siguientes a ley se extendió al resto de los trabajadores asalariados y en 1889 se estableció de la misma forma un seguro de jubilación e invalidez.

No hay dinero. ¡Mentira!. Manifestacion en Santiago de Compostela

Con todo, el sistema creado por Bismarck no fue, aun, un verdadero sistema público de seguridad social, porque la prestación de los seguros la realizaban las empresas privadas con las que se contrataba y cubría sólo a los trabajadores por cuenta ajena, fundamentalmente el proletariado industrial y el personal de la Administración. Quedaban fuera muchas mujeres que trabajaban nos sus hogares y los artesanos, los pequeños comerciantes y emprendedores autónomos.

El auténtico concepto de Seguridad Social pública tiene que incluir dos características necesarias. La primera es el carácter público del servicio prestado y la segunda es la cobertura total de la población. Por eso la Seguridad Social tiene que estar organizada por el Estado y amparar a todos los ciudadanos de la nación. Para llegar a la concepción de un sistema de carácter público en el que el Estado se hiciera responsable de forma integral de la Seguridad Social hubo que esperar al año 1938, con la Ley de Seguridad Social de Nueva Zelanda, que sirvió de modelo para muchos países.

Actividades para trabajar en clase…

1) La Constitución española determina en su artículo primero que «España se constituye en un Estado social y democrático de derecho». Esta definición básica de la nación española deja constancia de que nos constituimos como un conjunto solidario de ciudadanos y la organización estatal responde de satisfacer nuestros derechos en pie de igualdad. Eso tiene que ver con la supervivencia necesaria de la Seguridad Social y su carácter público. Buscad en la Constitución española y en el Estatuto de Autonomía de la comunidad los artículos que hagan referencia al derecho de los españoles a disfrutar de una Seguridad Social y a la forma de organizar sus prestaciones.

2) Probablemente no haya nadie en vuestra clase que no haya recibido alguna vez o que no esté recibiendo en su familia alguna de las prestaciones de la Seguridad Social. Muchos tendrán abuelos jubilados que perciben una pensión, alguien puede o pudo tener a su padre o su madre en paro o padeciendo una enfermedad de larga duración y percibiendo la prestación por desempleo, etcétera.

Haced un estudio de la relación de vuestra entorno familiar con la Seguridad Social. Comprobad cuántos miembros de vuestra familia están trabajando, reciben un salario y contribuyen con casi una tercera parte a sufragar los gastos de la Seguridad Social (ellos son miembros activos). Comprobad también cuántos son perceptores de prestaciones porque son jubilados, sufren incapacidad laboral o están en paro.

Comparad una lista con la otra y tomad conciencia de si el resultado en vuestro caso es favorable a la Seguridad Social o lo es a vuestra familia. Reflexionad sobre eso.

3) Para comentar el tema de hoy es muy recomendable que leas los artículos 22 y 25 de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Administración, Adultos mayores, Corrupción, Derechos humanos, Desigualdad, Impuestos, Incidencia, Inclusión, Inversión social, Participación, Servicios sociales
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¿Combatir la pobreza o parasitarla?

22 de marzo de 2018 a las 0:33

Lo sentimos. Pero pretender luchar con una mínima garantía de éxito contra la pobreza y sus causas implica responder previamente a la pregunta del título.

Asistencialismo o derechos y transformación social. ¿Por qué modelo opta usted?  ¿Y la organización a la que dedica su tiempo o su dinero? ¿Y su parroquia o los servicios sociales de su ayuntamiento?

Una de las principales razones que están detrás del fracaso rotundo de muchas políticas y programas de inclusión social es no ser conscientes o pretender esconder esta toma de decisiones (ideológica y política) que se realiza de facto detrás de palabras quizá moribundas como ayudar (a los necesitados o desfavorecidos), solidaridad, caridad, compasión, apolíticismo…

Una aclaración. No vean ni un asomo de crítica a las personas que ante el desprecio del gobierno de turno, buscan dinero como sea para pagar costosos tratamientos a personas queridas, ni a las que dedican su tiempo o su dinero a ayudar a sus semejantes. Tampoco a las organizaciones para quienes estas actuaciones son, y así lo manifiestan, un medio, medidas de emergencia puntuales mientras siguen luchando por la dignidad y los derechos de las personas.

Pero es muy distinto, y en muchos casos obsceno, ver como organizaciones, políticas o profesionales de los servicios públicos lo convierten en un fin en sí mismo, abusando de la buena voluntad de donantes y voluntarias.

Quizás la RAE nos ayude a entender la pregunta del título y la trascendencia de esta decisión con uno de los significados del verbo parasitar: Utilizar como alimento a otro ser vivo sin llegar a matarlo”

¿Parasitar a las personas en pobreza o combatir con ellas las causas de la desigualdad?.

Culpables de ser pobres

En España, donde según la Comisión EuropeaLa desigualdad entre lo 20% más rico y el 20% más pobre es una de las más elevadas de la Unión y sigue creciendo”, un 27,9% de la población se encontraba en el 2016 en riesgo de pobreza (12.964.600 personas). Un riesgo que se dispara hasta el 54% cuando hablamos de alguna de las 1.754.000 familias monoparentales en las que un adulto (en un 82% de los casos una mujer) es el único responsable de los hijos.

Si la pasividad continúa, el 80% de la infancia que se encuentra hoy en la pobreza está condenada a sufrirla el resto de su vida. Y también sus descendientes. Se llama transmisión intergeneracional de la pobreza.

Si es pobre, por algo será. Si le va mal, será que no se ha esforzado lo suficiente. En paralelo a las cifras y como la llovizna, el pensamiento político que culpabiliza al pobre por ser pobre y al parado por no encontrar trabajo, va calando en el discurso político.

La clave está en “responsabilizar al individuo de su situación en una sociedad en la que las estructuras generadoras de desigualdad y exclusión quedan absueltas de responsabilidad”. En concebir un estado del bienestar limitado a los logros y la capacidad de los propios individuos. Es decir, o nos buscamos la vida o asumimos las consecuencias de nuestra incompetencia.

Este discurso triunfa. El rechazo y desprecio al diferente y el fomento del enfrentamiento entre personas y colectivos en exclusión gana terreno: “La culpa de la pobreza infantil es de sus padres”, “Los gitanos son vagos, ladrones o traficantes“, “Las personas sin hogar quieren vivir así y son peligrosas“, “Las personas con discapacidad son una carga para la sociedad“, “Los inmigrantes nos quitan el trabajo o la sanidad“,”Los jóvenes no tienen valores ni aspiraciones“, “Los parados  quieren vivir de las ayudas“…

Estas son algunas de las mentiras y prejuicios que la mayoría de las personas en riesgo de pobreza o exclusión tienen que soportar cada vez más. En muchos casos de personas profesionales o voluntarias en organizaciones o administraciones a las que están obligadas a acudir.

Lo definió de forma admirable la filósofa Adela Cortina al inventar la palabra “aporofobia” (odio al pobre): “El núcleo de la vida social no lo forman individuos aislados, sino personas en relación, en vínculo de reconocimiento mutuo. Personas que cobran su autoestima desde el respeto que los demás les demuestran. Y, desde esta perspectiva, los discursos intolerantes están causando un daño irreparable

Todo para los pobres pero sin los pobres.

Lo peor de estos prejuicios es cuando tu mismo los crees”,“Comencé a salir de la calle cuando dejaron de tratarme como un zombi y sí como una persona”, le escuché decir a Agustín y a Carlos, dos antiguas personas sin hogar…

Este discurso político culpabilizador e individualista requiere zombis para su funcionamiento. Si una persona es culpable de su desgracia, solo puede estar agradecida cuando otras personas de buen corazón, solidarias y caritativas, se apiaden y le dan una ayuda puntual…pero que no acabará nunca.

Este asistencialismo 2.0. triunfa por cuatro razones:

1) Inmediatez: El aquí y ahora. Sin filosofías de fondo ni diseño de proyectos. Es una economía de guerra en una crisis continua (y casi eterna) a la que vencer. Enviemos tropas al frente, demos fusiles y a las trincheras, o lo que es lo mismo, repartamos ropa y comida y abandonemos los proyectos de desarrollo comunitario. No se ayuda a vencer la crisis o la pobreza, simplemente se acompaña.

2) Espectacularidad: Con un inteligente uso de lo lúdico: cenas, conciertos, mercadillos o actos solidarios visualiza sus acciones, recauda fondos, fideliza personajes populares. Todo por los pobres pero sin los pobres en un despotismo ilustrado de lo social que celebra con los incluidos pero nunca con los excluidos. Quizá por esto, en las filas para entregar alimentos solo sonríe quien los entrega. En palabras de Bob Geldof a raíz del éxito de los conciertos Live Aid: ”mi único mérito es hacer del hambre un espectáculo”.

3º) Simpatía: El asistencialismo ha encumbrado a las personas voluntarias acríticas como la quintaesencia de la solidaridad. Sus acciones no requieren de técnica ni de graduados. La enseñanza de ciclos superiores de integración social, animación sociocultural, trabajo social o educación social parecen inútiles. Es suficiente con voluntarias que recojan, apilen y distribuyan.

Son organizaciones queridas. Querer a nuestro fontanero, compañía telefónica o administración pública parece ridículo cuando lo que esperamos es su eficacia. Pero este no es el caso.

4º) Lo cuantitativo: “¡Atendimos a 25.936 personas en el 2017!”. El asistencialismo es imbatible en lo numérico. Su idea de “atender” puede reducirse a dar un kilo de arroz o una pieza de ropa o referirse a atenciones continuadas pero sus números siempre apabullan. Muchas cifras pero casi nunca resultados. Su filosofía parece ser la de “cuantas más personas atendemos mejores somos” cuando debería ser la medición de resultados: ¿Confiaríamos en un hospital que presumiera de que sus pacientes son los que pasan más tiempos encamados pero donde apenas hay altas?.

Despacho de cartillas en Sevilla, 1940 Foto: Cecilio Sánchez del Pando

La desgracia no es un espectáculo

Frente a este modelo exitoso que representa a las personas en pobreza como culpables de su situación, dignas de lástima y permanentemente pasivas, resiste un modelo basado en la defensa de los derechos, en la participación e inclusión activa de las personas.

Conviene destacar el Código de Conducta de la Comunicación contra la Pobreza, que bajo el lema “La desgracia no es un espectáculo” se comprometieron a cumplir las organizaciones de acción social integradas en EAPN Galicia. Para éstas el fin último de la comunicación es el cambio social y promover la implicación y la participación de la ciudadanía.

Hay múltiples iniciativas para luchar contra el discurso del odio, la aporofobia o el desprecio en redes sociales, defendiendo los derechos de las personas e intentando presentarlas de manera realista y desde su dignidad. Campañas como la de Ciberespect, impulsada por Ecos del Sur, No nos juzgues  para luchar contra los estigmas que padece la juventud tutelada desde IGAXES o la campaña Iglesia por el Trabajo Decente impulsada por diversas ONGS católicas, son buenos ejemplos.

El pasado 17 de octubre (Día internacional para la erradicación de la pobreza), el Parlamento de Galicia, con el lema “Las personas no son culpables de su sufrimiento” aprobó por unanimidad una declaración institucional contra el odio y la aporofobia. Durante el 2018 decenas de entidades están impulsando una campaña bajo la etiqueta #MentirasPobreza.

La pobreza y la exclusión como discapacidad social

En la lucha contra la pobreza desde un enfoque de defensa de derechos y respeto a la dignidad también tenemos referentes exitosos de actuación. En multitud de procesos de cooperación al desarrollo pero especialmente en el campo de la ayuda humanitaria, donde la profesionalización y procedimentación son extremas para reducir al máximo el número de víctimas.

Emergencia, rehabilitación y desarrollo. Aplicar las tres fases del continuum humanitario (o contiguum para ser más exactos, dado que no son estrictamente secuenciales) ayuda a visualizar lo nefasto del modelo asistencialista.

En los primeros seis meses de una catástrofe humanitaria la ayuda de emergencia es prioritaria para salvar el máximo de vidas posibles. Desde los seis meses y hasta los dos años de la tragedia la fase de rehabilitación busca reconstruir las condiciones previamente existentes (infraestructuras, economía, servicios, etc.) Y lo antes posible comienza la fase de desarrollo, con intervenciones para mejorar de forma estable la vida de las personas. Siempre con análisis de la realidad, participación comunitaria, creación de capacidades locales, enfoque de género, etc.

En 2008 ya se hablaba en España de emergencia… ¿En 2018 es posible mantener este discurso sin reconocer su rotundo fracaso?.

Desde el punto de vista más técnico es imprescindible citar el desarrollo del modelo Inclúe y su apuesta por una atención de calidad contra la exclusión social severa. Impulsado desde la Fundación Emaus con la colaboración de numerosas expertas de organizaciones sociales y de la administración pública gallega.

En este modelo, al igual que en el ámbito de la discapacidad se pasó de un modelo médico o rehabilitador a una concepción social de la misma, haciendo hincapié en el carácter excluyente de las estructuras sociales y en la necesidad de adaptarse y valorar la diversidad de todas las personas. En el ámbito de la inclusión es necesario desarrollar un modelo de “discapacidad social” que sin dejar de lado los factores individuales promueva la modificación de las estructuras sociales que generan desigualdad.

No estamos ante una crisis temporal, sino ante un cambio de época donde debemos decidir si consentimos seguir avanzando hacia un modelo de privatización e individualización de los riesgos sociales, donde cada ciudadano debe buscarse la vida para asegurarse su bienestar, o defender un modelo de socialización de riesgos donde sigamos cuidándonos y haciéndonos cargo unas de otras.

El discurso asistencialista es cómplice de esta privatización, fomenta la culpabilización, la angustia y paradógicamente, la insolidaridad.

¿Por qué modelo opta usted?

Versión del artículo: Asistencialismo ou cambio de estruturas? escrito junto a Luis Barreiro para la revista Encrucillada

@xosecuns

Administración, Comunicación, Corrupción, Derechos humanos, Desigualdad, Exclusión, Inclusión, Inversión social, NO Violencia, Organizaciones No Lucrativas, Otra Iglesia, Pobreza, Rentas Mínimas, Servicios sociales, Tercer Sector, Voluntariado
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12 principios para luchar contra la exclusión social severa

28 de febrero de 2018 a las 23:23

Del profundo abismo de los dogmas políticos, de vez en cuando resurge un clásico: “las ONG son la cara bonita de la privatización de unos servicios sociales que deberían ser prestados por el estado“. Amén.

De esta generalización absurda (y cómplice por cierto de la verdadera y masiva privatización… pero a grandes empresas) que niega el trabajo diario y la filosofía de la mayoría de las organizaciones de la sociedad civil que exigen a las administraciones públicas que cumplan su obligación de liderazgo y supervisión, escribíamos hace un par de años en el vigente ¿Desprecia la izquierda a las ONG que luchan contra la pobreza? 

Hace unos días planteaba en redes sociales una pregunta a profesorado y alumnado de Trabajo Social, Educación Social, Integración Social… ¿Es ético ningunear o generalizar ideológicamente en las clases a ONG de acción social (o de cooperación), negando su papel imprescindible en el sistema público de servicios sociales o de defensa de derechos… aún sabiendo que al hacerlo se está perjudicando gravemente la futura inserción laboral del alumnado?

Mientras hacía esta pregunta, no dejaba de pensar en el esfuerzo y ejemplo que la delegación gallega de Emaus Fundación Social ha hecho en los últimos años para desarrollar el Modelo INCLUE. Su concepto de “discapacidad social” y su apuesta por una atención de calidad en la atención a las personas en situación de exclusión social severa. Implicando desde el principio tanto a nivel político como técnico a la administración pública autonómica y municipal y a organizaciones con la misma filosofía.

Pueden descargar el informe de este proceso aquí, pero me gustaría resumirles los doce principios a los que llegan (página 66) para asegurar una intervención de calidad.

La pobreza no se esconde. Foto: Oscar Vázquez (La voz de Galicia)

1. Apostar por la activación, desde una concepción multidimensional de la inclusión.

Del mismo modo que en el ámbito de la discapacidad se pasó de un modelo médico o rehabilitador a una concepción social que hace hincapié en el carácter excluyente de las estructuras sociales y en la necesidad de adaptar esas estructuras a las características de todas las personas, reconociendo y valorando su diversidad, en el ámbito de la inclusión es también necesario desarrollar un modelo de “discapacidad social que, sin dejar de lado los factores individuales relacionados con los procesos de exclusión e inclusión, promueva la modificación de las estructuras sociales que generan desigualdad.

El entorno laboral, el educacional, el social y la vivienda, las políticas generales y las actitudes de toda la ciudadanía son co-responsables de los procesos de exclusión y, por tanto, parte activa de su solución. Esto afecta a todos los ámbitos públicos y privados, a todas las administraciones y a las instancias privadas, como la patronal, los sindicatos, medios de comunicación, etc.

Aun reconociendo la centralidad del empleo remunerado como elemento básico para la inclusión, es preciso reconocer la necesidad de trabajar otros elementos distintos de la empleabilidad (salud, vivienda, relaciones personales, etc.). Esto implica que el acceso al empleo remunerado no debe siempre considerarse como el objetivo básico de toda intervención y que cabe apostar por una concepción amplia de la empleabilidad, que reconozca el valor inclusivo del voluntariado, el cuidado a otros miembros de la unidad familiar, las actividades artísticas o, incluso, el ocio.

2. Derecho a una intervención de calidad.

Al margen de la regulación legal que en un momento dado pueda existir en una Comunidad Autónoma determinada, un modelo inclusivo de atención a las personas en situación de exclusión social debe tender a asumir que la percepción de apoyos para la inclusión constituye un derecho de las personas en situación de exclusión social. De ello se deriva que la provisión de esos apoyos –bien directamente, bien mediante entidades concertadas− constituye una responsabilidad de las administraciones públicas, no sujeta a discrecionalidad. Desde el punto de vista de la prestación del servicio, esto implica además la necesidad de garantizar la calidad del mismo, y de establecer los sistemas adecuados de inspección, acreditación y determinación de estándares.

3. Reconocimiento y respeto de los derechos.

El diseño de los programas y las intervenciones debe estar enmarcado en el reconocimiento de los derechos que asisten a las personas usuarias de los servicios sociales. Además de sus derechos básicos y fundamentales (a la igualdad, a la no discriminación, etc.) o de los derechos que el sistema de protección social les reconoce (a una prestación de garantía de ingresos o a unos servicios de apoyo para la inclusión social y laboral), las personas, en tanto que tales, deben poder también ejercer en la práctica el derecho a la dignidad, la privacidad y la intimidad, la autodeterminación y la autonomía, la capacidad de elección, o la satisfacción y la realización personal.

4. Individualización, autodeterminación y control.

Uno de los retos fundamentales de un modelo innovador y de calidad en el ámbito de la inclusión social radica en cómo promover la autodeterminación de las personas y su control en relación a los servicios que se les prestan, en la línea de modelos como la atención centrada en la persona o la vida independiente. Ello hace necesario promover un modelo de intervención que tenga en cuenta los condicionantes estructurales de la exclusión, y no se centre exclusivamente en los aspectos individuales de la misma, desde una concepción meramente rehabilitadora de la intervención social.

Más difícil resulta modificar las estructuras e inercias organizativas para garantizar que las personas atendidas tengan un mayor control a la hora de decidir el contenido de las intervenciones, establecer los objetivos de las mismas y evaluar sus resultados.

El acompañamiento individualizado se configura en ese sentido como una herramienta esencial para el desarrollo de este enfoque, en la medida en que puede combinar el derecho a la autonomía y el control de las personas que participan en los programas con la supervisión técnica de los procesos de inclusión por parte de los profesionales referentes de cada caso.

5. Perspectiva de género.

El principio de individualización hace inevitable la adopción de una perspectiva de género que tenga en cuenta en todas las fases de la intervención –diseño de los programas, articulación de los recursos, atención directa a las personas, evaluación de las intervenciones, etc.− las diferentes circunstancias que pueden rodear a mujeres y hombres en situación de exclusión.

La búsqueda de una igualdad real entre mujeres y hombres exige que las medidas y actuaciones diseñadas para la inclusión social se realicen a partir de una perspectiva transversal, que haga hincapié en los diferentes contextos vitales que hombres y mujeres tienen por el simple hecho de serlo. Ello obliga a adaptar los servicios a elementos tales como la posible presencia de responsabilidades familiares, el mayor impacto de los aspectos relacionales en los procesos de exclusión de las mujeres o la relación entre género, exclusión social y salud mental.

6. Desinstitucionalización, vivienda con apoyo y atención en la comunidad.

En el ámbito de la atención a los menores, las personas mayores o las personas con discapacidad, se ha aceptado la necesidad de que los servicios de alojamiento no se presten en centros residenciales de carácter institucional y de gran tamaño, sino en unidades de convivencia, viviendas tuteladas o con apoyo, y otros recursos residenciales ubicados en entornos comunitarios.

En el ámbito de la exclusión es todavía frecuente sin embargo el recurso a equipamientos aislados, institucionales y/o de gran tamaño, en los que el abordaje individualizado de la intervención, así como la autodeterminación y el control por parte de las personas usuarias resulta sumamente difícil, frente a la preponderancia de las necesidades organizativas. Un modelo de calidad debe por tanto basarse en la provisión de servicios de alojamiento en viviendas ordinarias, integradas en la comunidad, desde las que se puede prestar a las personas atendidas los apoyos necesarios.

La apuesta por un modelo comunitario de atención exige también basar las intervenciones en el aprovechamiento de los recursos comunitarios –comerciales, culturales, de ocio, etc.− de la zona en la que esas viviendas están ubicadas. Este enfoque exige también apostar por la búsqueda de alternativas de integración laboral en el mercado ordinario de empleo –con los apoyos necesarios y de forma más o menos gradual−, en detrimento de las fórmulas de empleo especial o protegido.

7. Reducción de daños y servicios de baja exigencia.

En el ámbito de la salud pública se ha aceptado el paradigma de la reducción de daños, renunciando a una concepción lineal de los procesos de inclusión. Asumir este paradigma  en el ámbito de las políticas de inclusión tiene dos consecuencias: desarrollar programas y equipamientos orientados fundamentalmente a evitar un mayor deterioro de las personas en situación de exclusión, aplicando criterios de baja exigencia en el acceso y en la utilización de los mismos; y renunciar a la idea de que toda intervención ha de ser necesariamente escalonada y lineal, y que el acceso a soluciones residenciales independientes sólo tiene sentido como culminación de un proceso previo de inclusión.

8. Apoyos para la calidad de vida.

La mayor parte de los elementos que se han señalado hasta ahora están presentes en el modelo de apoyos, autodeterminación y calidad de vida desarrollado en el ámbito de la discapacidad. La traslación de este modelo al ámbito de los servicios para la inclusión tiene, al menos, dos implicaciones:

La calidad de vida –tal y como la experimentan y definen las personas atendidas− se constituye como regla de oro de la intervención, en paralelo al objetivo de inclusión social. Si bien es cierto que no siempre pueden aplicarse a los servicios para la inclusión social las mismas bases conceptuales que se aplican en el ámbito de la discapacidad, el objetivo de la calidad de vida requiere un protagonismo mayor del que hasta ahora se le ha dado.

Por otra parte, el modelo de apoyos –estrechamente vinculado a la individualización de la atención− implica un cambio en la forma de concebir la intervención de los profesionales, cuya labor ha de centrarse preferentemente en la provisión de apoyos para la mejora de la calidad de vida y para la inclusión social de las personas atendidas.

9. Coordinación interinstitucional y continuidad de la atención.

Un modelo innovador y de calidad en el ámbito de la inclusión social debe articularse de forma que se garantice la continuidad de la atención y la coordinación de todos los agentes que intervienen, desde distintos ámbitos, con un mismo caso, a partir de un modelo de coordinación centrada en la persona.

10. Participación, ciudadanía activa y coproducción.

Cualquier modelo eficaz de trabajo en el ámbito de la inclusión social debe basarse en la participación de las personas, tanto en la definición de su proceso de inclusión, como en la gestión de los centros y recursos en los que participan. En ese sentido, no cabe duda de que implicación personal y participación social son mecanismos interrelacionados cuyo efecto mejora las posibilidades de autonomía personal e integración relacional.

El reto se centra en la búsqueda de herramientas que permitan empoderar a las personas en situación de exclusión social, capacitarlas, para generar y utilizar conocimientos de manera activa y eficaz de forma que puedan superar la barrera que les impide participar activamente en la sociedad, tomar el control de sus propias vidas y, en definitiva, convertirse en ciudadanos y ciudadanas autónomas.

11. Implicación de las entidades en la comunidad.

El trabajo de las entidades que prestan servicios para la inclusión social sólo puede resultar plenamente efectivo si estas entidades están presentes en el tejido social de los territorios en los que operan; si son capaces de participar activamente en las redes comunitarias y de influir en el debate público sobre la exclusión y la desigualdad, haciendo visibles las necesidades de estas personas y su derecho a recibir los apoyos que precisan para la inclusión.

12. Práctica basada en la evidencia y evaluación continua.

Cualquier modelo eficaz de intervención en el ámbito de la exclusión social debe estar basado en la evidencia científica y debe recurrir a intervenciones, prácticas, programas o enfoques cuya efectividad haya sido demostrada. Para ello cabe recurrir a las herramientas que tradicionalmente se han asociado al paradigma de la práctica basada en la evidencia –como los diseños experimentales o las revisiones sistemáticas de la literatura científica− sin olvidar, en cualquier caso, la necesidad de integrar en estas investigaciones y evaluaciones la voz de todos los agentes (incluyendo profesionales y usuarios).

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Mandarinas, una fábrica de ascensores y cinco reflexiones sobre Quórum Global

13 de febrero de 2018 a las 0:53

Si algo saben muchas profesionales de la cooperación al desarrollo es luchar contra la pobreza con muchos menos recursos y en situaciones políticas mucho más difíciles que aquí. Con una formación teórica y sobre todo práctica notable, acostumbradas a trabajar en entornos complejos y a menudo hostiles, creando redes junto a organizaciones locales (contrapartes en lenguaje técnico) desarrollando proyectos con garantía de éxito.

Una de las obscenidades de la ¿pasada? crisis fue el intento de enfrentar a los “pobres del Norte con los pobres del Sur“, cuando las razones de la pobreza y la desigualdad son las mismas y cuando las soluciones o son globales o no serán. Mojarse y aceptar el desafío de politizar, de trabajar en red por la defensa de los derechos sociales ha sido una constante de muchas ONG de Desarrollo y sus coordinadoras  

Hoy les dejo con Jorge Castañeda, uno de los mejores expertos en participación y movilización social que conozco, para que les cuente de que va Quorum Global, una experiencia innovadora e ilusionante en la que están implicadas decenas de organizaciones de todo tipo.

Gracias Jorge

Mandarinas, una fábrica de ascensores y cinco reflexiones sobre Quórum Global

¿Qué tiene que ver una mandarina con el activismo? ¿Y una fábrica de ascensores? Hasta el 23 de enero de este año seguramente nada. A partir del 24, fecha del lanzamiento de Quórum Global, algo más, al menos para mí. De hecho voy a utilizarlos para hacer algunas reflexiones sobre este evento que quién sabe si dentro de unos años recordaremos como el momento con mayúsculas. Como el trampolín para el salto cualitativo hacia un mundo y una sociedad diferentes.

Pero antes de comenzar, para quién no lo conozca, unas cuantas líneas sobre Quórum Global. Se trata de un proceso que tiene como objetivo conectar a personas, colectivos, movimientos y entidades que quieren dar una respuesta democrática y ciudadana a la actual situación de crisis social, ecológica, económica,… para fortalecer su acción política, experimentar y ensayar nuevas formas de trabajar y comunicar conjuntamente y, especialmente, entretejer narrativas hacia un nuevo relato y una agenda compartida.

Una vez realizada la introducción, es el momento de empezar con las mandarinas. Las comimos en la sesión de lanzamiento de Quórum Global que os decía. Y tengo que decir es que fueron un acierto. Fruta de temporada para refrescar y recargar energía. Una imprescindible declaración de intenciones. No puede ser que nuestros eventos acaben con las papeleras a rebosar de botellas de agua de plástico.

La coherencia no es sencilla pero no llegaremos a ningún lado si somos, como escribe Colin Beavan en No impact man:esos típicos progres que se escudan detrás de unos cuantos gestos políticos irrelevantes y pequeñas privaciones en su estilo de vida, y que después se permiten el lujo de emplear el resto de su energía en sentirse superiores a todos los que supuestamente no hacen lo suficiente”. Es decir, el cambio también es para nosotros y nosotras.

Más sobre las mandarinas. Son una magnífica imagen de cómo tiene que ser la comunicación que necesitamos, uno de los grandes temas que salieron en los debates de Quórum Global. Como esta fruta, lo que contamos debería ser lo suficientemente dulce para atraer a los que todavía no nos acompañan en el camino y lo suficientemente ácido como para denunciar sin complejos las estructuras de poder y mecanismos varios que nos han llevado a dónde estamos.

Quizá, si combinamos esa dulzura y acidez con la idea de una comunicación como el sexo -cálida, profunda, con pasión y que lleve a la acción– a la que llegamos hace ya unos cuantos años en Ciudadanía Global al Poder, vayamos por el buen camino. Es probable que sea esa la comunicación que nos permita, como decía Itziar Ruiz-Giménez, nombrar a los que tienen enorme poder, que dividen y destruyen sueños, y que nos venden la idea de que no hay alternativas y de que somos pocos. Ganar la narrativa convirtiéndonos en agentes comunicadores que decían desde Wiriko.

Lo que es evidente que no necesitamos es el lenguaje enrevesado de casi siempre. Como ya hice en Futuro en Común salí de Quórum Global con una lista de “palabros” importante. No los voy a reproducir, ya tenéis un ejemplo en otro lugar, pero lo resumiré con las acertadas palabras de mi amiga Verónica: mucho más “nos vamos al carajo” que “colapso civilizatorio”.

Vamos ahora al otro elemento, el espacio, La N@ve, una antigua fábrica de ascensores en Villaverde. Un lugar no habitual, en el que la mayoría probablemente no habíamos estado. De nuevo lo simbólico. Me sirve para destacar la innovación, la necesidad de estar en permanente alerta para poner en marcha cambios a todos los niveles que nos hagan avanzar a mayor velocidad (ya sabemos a dónde llegaremos si seguimos haciendo lo mismo de siempre).

Me sirve también para recordar que si esto es una cuestión de los de abajo frente a los de arriba -en Quórum Global salieron en varias ocasiones las élites y su responsabilidad- parece que nuestro lugar es mucho más las periferias -los “Villaverdes”- que los centros y los “Salamancas”. Y no sólo en sentido físico, que también, si no de pensamiento y mirada.

Más allá de las mandarinas y el espacio, si este caldo de activismo llamado Quórum Global quiere formar parte de un plato rico, rico, con fundamento, y alimento del cambio social, creo que tiene algunos retos adicionales por delante. Nada de lo que escribiré a continuación es una certeza (tampoco nada de lo anterior), así que os animo a debatir en este mismo post o en redes sociales (podéis encontrarme, por ejemplo, aquí y aquí). Vamos con esos retos:

  1. Menos diagnósticos y más qué vamos a hacer. El problema lo tenemos más o menos claro. Ahora toca actuar, a nivel micro y macro.
  2. Éramos muchos, pero faltaban unos cuantos. En el trabajo en grupos hablamos de bastantes organizaciones, plataformas y movimientos que sería interesante que participaran en el proceso. Para la próxima no podemos olvidar las invitaciones.
  3. Faltan jefes y jefas. Vi a algunas, pero no hubiera estado ver a unas cuantas más. Siendo los que parten el bacalao, también en las organizaciones sociales, hay que conseguir convencerles.
  4. Demasiado “Pertenezco a”. Aunque me soplan desde la organización que el 20% de los asistentes eran “independientes”, me parece que se nos vio poco. Creo que hacen falta más voces que hablen a título individual y no en nombre de una entidad o colectivo.
  5. Reconectamos y repensamos bastante. Quizá, como nos pasa muchas veces, le faltó fuerza a la pata de Repolitizar. ¡Cuánto nos cuesta la política!

Como bola extra, y para terminar, una preocupación a modo de llamada de atención. Fueron varios a los que oí decir que estaban ilusionados con Quórum Global, pero que no podían dejar de pensar que podría ser un evento más que no llevara a ningún sitio. Sin ilusión estamos perdidos. Aunque es fuerte, no podemos pensar que es inmune a la decepción. Toca cuidarla y alimentarla. Quizá con unas buenas mandarinas ecológicas.

@jcponline

@QuorumGlobal

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¿Sobrevivir al cáncer para malvivir, Ministra?

1 de febrero de 2018 a las 0:44

¡Fuera del Hospital, Búsquense la vida!

Este es el mensaje que perciben muchas personas al recibir el alta hospitalaria.

Si hay algo frustrante para muchas profesionales de servicios sociales en administraciones y organizaciones sin ánimo de lucro, es la  coordinación en el espacio sociosanitario.

Décadas sin apenas éxito intentando conseguir una coordinación vital para la protección social y sanitaria. No hay forma de que las administraciones se pongan a definirlo, planificarlo, dotarlo y evaluarlo. Y no será por referentes positivos en el ámbito de la salud mental por ejemplo o intentos necesarios como en Navarra

El resultado es que a muchas personas se les salva la vida en el hospital pero luego se las deja a su suerte cuando les dan el alta: con dependencia, sin hogar, con daño cerebral adquirido... enfermas de cáncer.

En la lucha médica contra el cáncer hay buenas noticias. Se estima que en España hay 1.500.000 supervivientes y más de 100.000 personas le ganan cada año la batalla. La tasa de curación a los cinco años de un tumor de mama es superior al 85%, una cifra que invita al optimismo para los 26.000 nuevos casos diagnosticados cada año.

Las malas noticias empiezan al recibir el alta médica

El cáncer es una enfermedad que va más allá de la problemática médica y afecta al trabajo, economía, recursos, relaciones familiares y sociales del enfermo, etc. En muchas ocasiones las consecuencias económicas de la enfermedad pueden ser tan o igual de graves que el proceso de salud o sus secuelas. La lucha personal y familiar debería ser por volver a vivir, pero muchas personas están obligadas a luchar para sobrevivir, a defender sus y nuestros derechos en tribunales y medios de comunicación, a denunciar el trato kafkiano al que los responsables de nuestro estado social las condenan.

Los médicos están intentando curarme, pero la Administración me va a matar de hambre“. Así empieza en Change.org la petición Cambien la ley y protejan a los enfermos de cáncer que Beatriz Figueroa (@BeaMFigueroa), una de estas personas que no se rinden, dirigió a los grupos parlamentarios del Congreso.

Más de 650.000 firmar exigen modificar la Ley General de Seguridad Social para garantizar una protección suficiente y seguridad económica y jurídica a las personas mientras sufren las secuelas del cáncer. En especial ante la brutal indefensión socioeconómica a quienes se les diagnostica la enfermedad mientras perciben la prestación por desempleo.

Pueden firmar aquí y escuchen a Beatriz, Magdalena Martínez, Beatriz Rouco y Mercedes Valverde. Su historia podría ser la de cualquiera de nosotros.

Crueldad institucional con personas civilmente muertas

Alguien debía de haber calumniado a Josef K., porque, sin haber hecho nada malo, fue detenido una mañana”

Así empieza El proceso, la obra maestra de Franz Kafza. No he dejado de acordarme de esta novela mientras leía toda la información que me ha mandado Beatriz pidiendo que difundiera esta injusticia y su lucha aprovechando que el 4 de febrero será el Día Mundial contra el cáncer. Ya lamento no ser periodista para escribir como debería su historia.

Pongámonos en el lugar de cualquiera de personas como las que aparecen en el vídeo. Lo cuenta Beatriz: “Después de diagnosticarme en marzo del 2011 me operaron en mayo y estaba recibiendo quimio en septiembre cuando recibí la resolución de que cobraría 426€ y además tendría que abonar el 40% de mis muchos medicamentos. Lo que menos me importó a partir de esa fecha fueron las vomitonas, la bajada de defensas, que el cuerpo me dolía como si me estuviesen torturando, ni siquiera que en mayo me tendrían que extirpar el otro pecho. Vivir y salvarme pasó a un segundo plano, lo importante era como iba apagar mi hipoteca, suministros y comer hasta ese momento“.

SERGAS (Servizo Galego de Saúde) INEM (Instituto Nacional de Empleo, ahora SEPE Servicio Público de Empleo Estatal), INSS (Instituto Nacional de la Seguridad Social)

En la web La vida no sigue igual se detalla el viacrucis de denuncias, huelgas de hambre, desprecio institucional y exclusión social a las que la Administración condena a miles de mujeres supervivientes al cáncer de mama: “Estamos en tierra de nadie y civilmente muertas sin derechos”.

Los datos son demoledores. Un estudio del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau,de Barcelona estimó que el 87% de las mujeres que trabajaban dejaron su puesto al ser diagnosticadas, el 46% de las que se encontraban en edad laboral no ha vuelto a trabajar tras superar la enfermedad y el 61% aseguraba que tenía que ver con el cáncer que habían padecido. 25.000 personas con cáncer se encuentran cada año en riesgo de exclusión social, el 27,7 % del total de diagnósticos (Observatorio del Cáncer de la Asociación Española contra el Cáncer)

Excma. Sra. Ministra Dolors Montserrat: ¿Está usted ahí?

Así comenzaba la carta que en febrero de 2017 se dirigió al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad reclamando la modificación de la Ley General de Seguridad Social para solucionar este problema (y de paso el de muchas personas con discapacidad y sus familias obligadas también al copago farmacéutico). Explicando como hacerlo y con el aval de la Defensora del Pueblo, la Valedora do Pobo de Galicia, decenas de diputadas y diputados del Congreso y más de 600.000 firmas.

El silencio y la inacción de la ministra sigue. Parece más entretenida en tertulias televisivas sobre independencias y patrias que en solucionar un problema que afecta a miles de españolas. Con su Secretario de Estado, José Castrodeza, si que hubo reunión pero de su compromiso de participación no se sabe tampoco nada. Como se dice en la carta: “…Creí entender que “Estado social” es aquél que se obliga a sí mismo, por medio de la ley, a proteger y a promover la justicia social y el bienestar de todos sus ciudadanos. Ahora he comprendido que en este país, esa definición es pura retórica. La cruel realidad que sufrimos los enfermos oncológicos mientras nos recuperamos de esta grave dolencia es una injusticia social.

El cáncer no es de color rosa

En muchas personas que han padecido cáncer hay una cierta desconfianza a las campañas que utilizan el lazo rosa como un mero símbolo de optimismo. Temen que sea artificial y que oculte el maltrato de la administración o el sentimiento de ira, indignación o frustración que provoca su falta de actuación.

Sin ningún ánimo de criticar a organizaciones como la Asociación Española contra el Cancer (AECC) ni por supuesto a las miles y miles de personas voluntarias que de forma admirable luchan contra esta enfermedad y se solidarizan con las enfermas, pero conviene reflexionar sobre el peligro de que instituciones públicas o partidos políticos intenten almibarar el cáncer, movilizándose aparentemente por los más gratificantes antes y después (prevención y tratamiento) pero evitando actuar de forma decisiva en un después asociado a las más incorrectas políticamente pobreza o exclusión por carecer de protección social, económica y laboral.

Lo explica Beatriz en Cuando baja la marea (rosa): “Es para mi imposible olvidar el lazo rosa que lucían en su solapa políticos que nos representan en el Congreso. Los mismos diputados de las Comisiones de Sanidad y Empleo y Seguridad Social que no contestaron al correo hablándoles de esas mujeres que se sienten desahuciadas después de sobrevivir a un cáncer de mama. Con su falta de respuesta, esos políticos deslucieron su gesto de ponerse un lazo rosa porque ignoraron a más 640.000 ciudadanos que firmaron para un cambio de ley de la Seguridad Social.

Administración, Campañas, Heroes cotidianos, Incidencia, Personas, Pobreza, Salud, Servicios sociales, Voluntariado
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Piluca

14 de enero de 2018 a las 23:29

Doña María del Pilar Sánchez-Cantón Lenard también me enseñó palabras como “calicata”. A no quedarse en la superficie sino a profundizar cuando se hablara de la pobreza y sus causas.  Fue lo más sencillo que aprendí con ella, y como yo muchas personas que hemos tenido la suerte de conocerla.

No la busquen mucho en internet. Si algo distinguió a Piluca durante toda su vida fue su discreción, su alergia a cualquier tipo de reconocimiento por hacer algo que entendía como su obligación. Bastante disgusto tuvo cuando en 2002 el Ayuntamiento de Santiago le concedió el Premio Vagalume “por su experiencia de trabajo solidario y de trabajo social“.

Dos años estuvo sin hablarme cuando varias personas la propusimos para un premio a una de las mujeres gallegas decisivas en la lucha por los derechos humanos. Y eso que no sabía que era un primer paso para proponerla para la Medalla de Oro de Galicia. (Se que me caería la bronca por escribir este artículo, Piluca, pero ya te advertí que lo haría, a ser algo terco también me enseñaste tú. Ojalá pudieras reñirme)

Debería ser reconocida también por su labor dignificando el Trabajo Social o como investigadora histórica o sobre sus antepasados, pero me quedo con sus, como mínimo, 60 años luchando contra el hambre desde Manos Unidas junto a un equipo de mujeres admirables que hoy siguen siendo un ejemplo de compromiso por la justicia social.

Piluca fue, y seguía siéndolo, una mujer adelantada a su tiempo. En 1967 ya hablaba de desigualdad, de “comercio no ayuda“, de que era imprescindible hablar de riqueza y denunciar las causas económicas y políticas de la pobreza en vez de pintar sus consecuencias. Siempre fue enemiga del asistencialismo rancio y la limosna vacía de derechos humanos (incluyendo el movimiento del 0,7% al que siempre despreció por inútil contra la desigualdad).

Lo saben bien los centenares de profesoras y profesores a las que durante décadas llamaba cada año por estas fechas para confirmar que habían recibido y como iban a trabajar en sus aulas las propuestas educativas de las sucesivas campañas contra el hambre, los segundos martes del mes de febrero. Lo saben los miles y miles de personas que por todo el mundo han podido luchar contra las causas de su pobreza gracias a los donativos de estas campañas.

No la oí nunca definirse como feminista. Vaya si lo fue, dentro y fuera de la iglesia, y con una elegancia demoledora. Activismo social desde Acción Católica en una dictadura o en democracia, obedeciendo a las autoridades eclesiásticas…en apariencia.

Era conmovedor verla desesperarse y obedecer cuando recibía contestaciones del tipo “que no sepa tu mano derecha lo que hace tu mano izquierda” pero se reponía al día siguiente para seguir luchando por las rendijas que le dejaban. Era divertidísimo cuando se confiaba y dejaba ver con humor sutil como disfrutaba poniendo nerviosa a una jerarquía para la que siempre fue incómoda. Como me acordé de ti leyendo Mujer en la iglesia: ¿Acaso Dios no quiere la igualdad?.

También me acordé al ver la paloma que abre el vídeo que conmemora el 25 aniversario de la creación de la Coordinadora Gallega de ONGD (abajo está) y con un título que te define: Inconformista. O al escuchar al expresidente de Urugay, Pepe Mújica, diciendo que “Nada vale más que una vida, luchen por la felicidad

Gracias por tu ejemplo, constancia, honestidad y compromiso. Y no hagas caso, no descanses en paz nunca, que queda mucho por hacer.

Gracias por poder presumir de tener un referente moral en mi vida. Por poder decir que no creo en Dios, pero si en Piluca.

@xosecuns 

Comercio justo, Cooperación, Derechos humanos, Desigualdad, Hambre, Heroes cotidianos, Incidencia, Mujeres y hombres, Organizaciones No Lucrativas, Otra Iglesia, Personas, Pobreza, Riqueza, Tercer Sector, Voluntariado
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No pidan calma en Trabajo Social

8 de enero de 2018 a las 21:58

Si hay una profesión que respeto es esta. Diariamente compruebo el trabajo constante de muchas profesionales, en los servicios sociales de las distintas administraciones y sobre todo en su imprescindible, y escasamente reconocido (cuando no despreciado) papel en múltiples organizaciones de acción social.

Por eso me puse bastante nervioso cuando me propusieron esta entrevista para el Colexio de Traballo Social de Galicia, y más con alguna pregunta que invita a pensar bastante. Como me la han pedido en castellano, aquí la tienen.

Gracias por negarse a tener calma.

¿Y qué pasa si te pedimos calma?

Que también me la pido yo muchas veces, pero me dura poco. Todos los días descubro causas que me motivan a hacer algo o como mínimo a difundirlas. Y tengo la inmensa suerte de conocer a muchas personas que, como dice la poesía de Benedetti que inspiró el título del blog, deciden “no quedarse inmóviles al borde del camino“.

Como decía en el artículo “¿Sirve de algo?” además de un cierto optimismo tengo también el convencimiento de que con rigor, defensa de derechos humanos y sobre todo constancia y trabajo en red se consiguen avances en la lucha contra la pobreza y la exclusión.

Por ejemplo, con la cooperación al desarrollo: los datos a nivel mundial de reducción de pobreza severa, analfabetismo, aumento de la esperanza de vida, muertes por guerras, etcétera, son incontestables. Detrás de cada mejora hay millares de personas que han peleado por ellas.

Dos términos que usas mucho cuando escribes son pobreza y exclusión social, ¿Cual es la diferencia?

La pobreza se refiere a la falta de recursos económicos para acceder a bienes y servicios básicos. En España el umbral de la pobreza para una persona supone ingresar menos de 684€ al mes. Si ingresa menos de la mitad (342€ al mes) está en situación de pobreza severa, 2,9 millones de personas en España en 2016.

Exclusión social hace referencia a un proceso más complejo que consiste en la pérdida de integración o de participación de una persona en una sociedad. Puede incluir la falta de ingresos (pérdida de trabajo, imposibilidad para realizarlo y para acceder a una prestación…), la ausencia de redes familiares y sociales, discapacidad, carencia de vivienda o distintas combinaciones de estos u otros factores.

Un ejemplo muy claro e indignante es la falta de accesibilidad en calles, locales comerciales y edificios públicos o viviendas particulares. De poco sirve tener una pensión digna para una persona en dependencia o con discapacidad si vive en un edificio sin ascensor o en muchos núcleos rurales.

Una buena noticia es que la Unión Europea haya establecido el indicador AROPE (Personas en Riesgo de Pobreza o Exclusión) homogeneizando la información entre países y comunidades autónomas y facilitando notablemente actuaciones de comunicación y denuncia, la comparación entre administraciones y la evaluación de la eficacia de las políticas publicas.

Informes como “El estado de la pobreza en España”,fichas como “O que debes saber sobre a pobreza en Galicia”, o webs como “Infancia en datos” son buenos ejemplos.

Términos como “pobreza energética” o “pobreza infantil” son eufemismos para mitigar la percepción da pobreza?

Lo que existe es la desigualdad y muchas versiones diferentes del “divide y vencerás” para que no disminuya. Desconfío cuando se le ponen apellidos a la pobreza y se presentan como fenómenos aislados, casi técnicos, y no como perspectivas de una misma problemática que debe afrontarse en su conjunto aunque prestando atención a las personas o colectivos mas las perjudicados.

No existen niños o niñas pobres en familias ricas. Lo que se debe afrontar es la pobreza familiar, con educación, sanidad, servicios sociales y rentas mínimas decentes,ágiles y estables. Con especial incidencia en las familias con hijos y específicamente a la pobreza infantil.

Y lo mismo podemos decir de la pobreza energética, hay que afrontarla pero no de manera aislada, con burocracia añadida que deben padecer las personas que la sufren o las profesionales que la gestionan.

¿La pobreza tiene que ver realmente con la crisis o con el modelo social?

Hace unas semanas me conmovió escuchar en un Foro sobre como luchar contra la herencia de la pobreza, a una trabajadora social en activo desde hay mas de veinte años negándose a rendirse mientras afirmaba que ahora estaba atendiendo a los hijos de los padres y madres con los que había trabajado hace años.

La mayor parte de la pobreza no la trajo la crisis, que ni en los años anteriores bajó del 19% de la población. Es un fenómeno estructural en España, agravado por el escaso desarrollo de políticas sociales no vinculadas al empleo, la “loteria social” de la extrema dispersión de medidas y compromiso político y presupuestario entre administraciones y un enfoque asistencialista y más pensado en culpabilizar a la persona y que salga del sistema antes que de la pobreza.

Fue clarificador leer este verano un librito de Kiko Lorenzo que lo explica muy bien:Metáforas para entender la crisis (y no volver la repetirla)

Cada vez que escuchamos las cifras macro parece que la economía no deja de mejorar. ¿Qué pasa realmente en los hogares en pobreza?

Que apenas se están enterando de esta mejoría. El terremoto de la crisis aparentemente pasó pero millares de familias siguen entre los escombros, muy debilitadas tras el esfuerzo de estos años, la merma de los ahorros o el agotamiento económico de las personas mayores.

Con todos sus defectos, el relativo aumento de presupuesto en medidas de emergencia como rentas mínimas, antidesahucios, etc. está favoreciendo una cierta reducción de la pobreza más severa. Pero esta mejora es muy endeble ante nuevas crisis, sobre todo porque el empleo que se está creando es de muy baja calidad.

Es imprescindible defender demandas contra la desigualdad como las de Oxfam Intermon: al mismo tiempo y con la misma importancia que se difunden indicadores macroeconómicos como crecimiento del PIB, inflación o balanza de pagos se deberían difundir también los de desigualdad, pobreza severa y relativa o fraude fiscal, y que certifican la mejora de la calidad de vida de las personas.

¿Qué papel deben jugar los y las trabajadoras sociales en la lucha contra la pobreza?

Para mí el trabajo social es una profesión de marcado carácter político que implica decidir de facto sobre cómo se ejerce; si con un contenido meramente técnico o burocrático o vinculado a la lucha contra las causas de la pobreza o la desigualdad y la defensa de derechos sociales de las personas con las que se trabaja.

Creo que estamos en un momento decisivo a la hora de afrontar el aumento brutal de la burocracia que está dificultando, cuando no provocando, la parálisis de procesos de inclusión en los servicios sociales comunitarios o en organizaciones de acción social, y sobre todo perjudicando a las personas en pobreza o exclusión y reforzando el creciente proceso de culpabilización de las mismas.

Lo definen de maravilla muchas de ellas cuando demandan Eliminar la violencia administrativa llamada burocracia para que deje de ser una barrera de acceso a nuestros derechos

Hay buena noticias como la Marea Naranja, la reflexión crítica y dialogo en muchos blogs y jornadas. Y admiro mucho y creo que no está reconocido el enorme esfuerzo que realizan muchas trabajadoras sociales en organizaciones de acción social, navegando entre administraciones públicas, normativas dispersas y prejuicios contra las personas para las que trabajan.

Otro de los temas que tratas es el de los refugiados. El Estado Español hizo el ridículo en la cuestión de la acogida?

Ridículo o mejor desprecio al sufrimiento y a los derechos humanos. En España donde el compromiso de acoger la 17337 personas quedó en so 1983, pero no muy diferente al del conjunto de la Unión Europea.

Un tema recurrente porque resume muchas de los factores que agravan la pobreza y la desigualdad, no solo con las personas refugiadas: pretender enfrentar a colectivos y personas o entre “pobres de aquí y de allá” en vez de no enfrentar las causas de su situación, pretender que una problemática no tiene una historia o unas causas detrás y que puede afrontarse solo con medidas inmediatas y en este momento el agravamiento brutal de la aporofobia, el odio con las personas refugiadas o con cualquiera que esté en riesgo de pobreza.

Me quedo con varias noticias positivas: la implicación de muchas personas a favor de los derechos de las personas refugiadas y que la muerte de Aylan no sea olvidada (la campaña #VenidYa fue un buen ejemplo), iniciativas innovadoras como Ciberespect de Ecos del Sur contra el discurso del odio en redes sociales o el trabajo callado pero muy efectivo de organizaciones como ACCEM por la inclusión de las nuevas gallegas y gallegos que tenemos la inmensa suerte de acoger.

¿Cómo afrontar el fenómeno de cada vez más hogares de una sola persona mayor que no tiene compañía?

Creo que lo primero es ser conscientes de que con el futuro envejecimiento de la población, se va a agravar la pobreza en las personas mayores. Si durante la crisis este colectivo no se vio tan perjudicado como el resto de tramos de edad fue gracias al relativo mantenimiento de las pensiones (lo que indica por cierto la bondad de los sistemas de rentas con las mínimas condiciones y burocracia posible).

Esto ya no es así. Está de nuevo aumentando el riesgo de pobreza en las mayores de 65 años. Su fragilidad se entiende porque por ejemplo el 62,7% de las pensiones que se distribuyen en Galicia tienen un importe inferior al umbral de la pobreza, un 16,3% por debajo del de la pobreza severa (en las de viudedad un 80,7% y 30,2%). La reducción de facto del importe de las pensiones de jubilación (con subidas anuales del 0.25% muy por debajo de la inflación) ya está empeorando esta situación.

Afrontar de una vez el futuro y la viabilidad del sistema de pensiones, es una decisión de prioridad política, rechazar también aquí el falso discurso de la competencia y el enfrentamiento entre colectivos por los recursos (en este caso jubilados contra juventud), denunciar sin descanso el cobarde y flagrante incumplimiento de la Ley de Dependencia o apostar de manera decidida por una economía de los cuidados creo que son algunas prioridades. Y asumo como propias las demandas que hacen desde Alzheimer Galicia, por ejemplo.

¿Hay esperanza para revertir la tendencia del empleo precarizado y estacional?

Hay que acabar con la teología del empleo” decían hace unas semanas en un grupo de participación de personas en riesgo de pobreza. Acabar con dogmas como “la mejor política social es el empleo” o  “tener trabajo es una garantía para salir de la pobreza”. La mayoría del empleo que se está creando es de muy baja calidad, con contratos precarios, elevada temporalidad y bajos salarios. Y especialmente y como siempre está afectando a las personas mas vulnerables.

No deberíamos resignarnos a este modelo ruinoso e injusto de empleo precario como factor de competitividad. Es inviable competir con salarios bajo, perderíamos el talento decía hace unos años el director general de FINSA, la empresa en la que aprendí gran parte de lo que sé. Reclamar derechos laborales en Galicia y en el resto del mundo: subida drástica del Salario Mínimo Interprofesional (y si de paso se elimina ese caballo de Troya que es el IPREM, mejor), apoyar un consumo responsable y campañas como Ropa Limpia o contra la explotación laboral infantil o aquellas que defienden unas condiciones laborales decentes en los productos que compramos.

Y en lo que más nos afecta, no estaría mal la coordinación entre servicios sociales y empleo dentro y entre la gran mayoría de las administraciones públicas y con las organizaciones de acción social. Pero también destinar los ingentes recursos para empleo (como la Garantía Juvenil,por ejemplo) a programas y procesos de acompañamiento, formación y orientación laboral a medio y largo plazo adaptados a cada persona, sin castigar a las personas desempleadas o a las organizaciones con ingentes, absurdos y continuos requisitos burocráticos obligándolas a recorrer mostradores en vez de formarse y prepararse para obtener un empleo decente.

El programa Incorpora, coordinado en Galicia por IGAXES, creo que es un buen ejemplo en este sentido.

Alguna vez has dicho que “las personas que dicen que todos los políticos son iguales es porque ellas, en su lugar, harían lo mismo que los corruptos”…

La frase seguro que llevaba algún “a veces pienso” o un “quizás”, que raramente soy tan directo, y siempre con una sonrisa, claro. Pero lo cierto es que más allá de una cierta constatación personal, desde que comencé en Manos Unidas a trabajar cómo voluntario en este temas he escuchado infinidad de excusas para no hacer nada ante la desigualdad y la pobreza. Y echarle la culpa a cualquier otro para evadir la responsabilidad propia es un clásico, cuando no oculta un desprecio o odio a quien está en pobreza, como de maravilla ha descrito Adela Cortina inventando la palabra “aporofobia

Si de algo sirve implicarse en actuaciones de incidencia política es comprobar que ni las personas son todas iguales, ni los políticos profesionales tampoco, como tampoco es cierta la chorrada de que las ONGS son apolíticas. El blanco y negro no existen y sí un inmenso gris “depende”.

Me sentí muy orgulloso de nuestro Parlamento cuando el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza aprobó por unanimidad una declaración institucional en la que decía que Las personas no son culpables de su pobreza. Nadie es culpable de su sufrimiento. Ninguna persona es inútil

@xosecuns

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Nos siguen echando. Y no nos dejan votar

18 de diciembre de 2017 a las 22:23

Pasado mañana habrá elecciones en Cataluña. Paradójicamente, aunque el tema del “derecho a decidir” sea una de sus claves, se impedirá de nuevo ejercer su derecho al voto a miles de ciudadanas residentes en el extranjero, como ya ocurrió en las anteriores elecciones generales.

Migración y democracia parece que siguen sin tener sentido en la misma frase. Se dificulta el voto a inmigrantes tan españolas como yo. Y a las emigrantes que siguen gritando “No nos vamos. Nos echáis“. Muchas de ellas llevan años luchando con rigor e ingenio por su derecho al voto agrupadas en la Marea Granate. En las pasadas elecciones generales, 3.549 personas participamos en su campaña #Rescatamivoto.

Hoy cedo el blog a la Marea Granate para que les cuenten la historia del voto exterior imposible y su lucha para recuperar ese derecho.

Manifestación Marea Granate París

La historia del voto exterior imposible y la lucha granate para recuperar ese derecho

Érase una vez en 2011, el Partido Socialista, con apoyo del Partido Popular y CiU, modificó la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LO 2/2011) e instauró el ruego del voto, según el cual las personas residentes en el extranjero, bien inscritas en el censo de residentes ausentes (CERA) o en el de temporales (ERTA), cada vez que se convocasen elecciones estarían obligadas a rogar su derecho al sufragio universal.

Para ello, las ciudadanas tenían que desplazarse hasta su embajada u oficina consular más cercana y hacer unos trámites burocráticos que solo se podían hacer presencialmente y en horario laboral, sin importar que vivieran a muchísimos kilómetros de allí. Solo quien realizara todos los trámites a tiempo y dentro de los plazos establecidos, que no son muy holgados, recibiría en su domicilio las papeletas electorales y podría ejercer así su derecho a participar en las elecciones.

Desde entonces y hasta ahora, votar desde el extranjero ha sido una carrera de obstáculos, una pesadilla y un gasto de dinero y energía para las personas residentes en el exterior. Tan solo un dato: en las elecciones generales de 2011, pudo ejercer su derecho al voto solamente un 4,95% de las personas inscritas en el CERA, es decir, 73.361 votantes, mientras que cuatro años antes, en 2008, habían participado un 31,74% de las inscritas en este mismo registro, o sea 382.568 votantes.

Luchar contra este drástico descenso de la participación electoral exterior ha sido una de las primeras reivindicaciones de Marea Granate, colectivo que denuncia y combate las causas de la crisis económica y social dentro Estado español, que han obligado a millones de personas de todas las edades a buscarse el futuro en el extranjero.

Nos siguen echando

Y es que, por mucho que se hable de recuperación económica, nos seguimos yendo o, mejor dicho, nos siguen echando. Según los datos del INE, desde el inicio de la crisis, la cifra de migrantes ha aumentado casi un millón de personas (de 1.471.291 inscritas en enero de 2009 a 2.406.611, en enero de 2017). Sin embargo, la cifra de participación del voto exterior se mantiene por debajo del 10% de las personas inscritas (en las pasadas elecciones de junio de 2016, logró votar tan solo un 6,3% del CERA, es decir, 121.000 personas de un censo de 1.924.021 millones en aquel momento)

Facilitar el voto a la diáspora ha sido una de las principales luchas de Marea Granate, que en sus cuatro años de vida, no ha dejado de ayudar al electorado residente en el extranjero, con tareas de asesoría, difusión de información y ayuda con los trámites burocráticos.

Concretamente, Marea Granate ha hecho la labor que la administración no ha querido hacer, bien sea por falta de menos o desidia, y ha llevado adelante iniciativas tan sonadas como la de “Rescata mi voto” que en las elecciones del 20 de diciembre de 2015 lograron rescatar 3.549 votos y se quedaron 13.377 esperando a ser rescatados.

Y nuestras reivindicaciones llegaron al Congreso

El colofón de estos cuatro años de lucha fue el pasado miércoles 13 de diciembre, cuando el Grupo de Voto de Marea Granate fue invitado a presentar sus propuestas de reforma de la LOREG (Ley Orgánica del Régimen Electoral General) ante la subcomisión del Congreso de los Diputados encargada de examinar dicha Ley. De este modo, una portavoz del grupo de voto, pudo compartir con los representantes de distintos partidos políticos (PSOE, PP, UP y Ciudadanos) los resultados del extenso informe sobre el voto exterior que Marea Granate acaba de publicar y en el que llevaba trabajando desde principios de año.

En este informe se recogen las reivindicaciones de Marea Granate para lograr una reforma garantista de la Ley Electoral que devuelva el derecho al voto a la población residente en el exterior. Los principales puntos del informe son los siguientes:

  • Derogación inmediata del voto rogado que, desde su instauración, ha producido el descenso drástico del voto emigrante, ya aludido, llegando a registrar caídas de hasta el 85% en los diferentes comicios.
  • Mejora del sistema de inscripción consular. Se propone un procedimiento de registro simplificado y que sea posible la inscripción a distancia, para acabar con una de las barreras más importantes en el proceso de voto exterior: la lejanía de los consulados del lugar de residencia y sus restringidos horarios.
  • Ampliación de los plazos de envío electoral, insuficientes para que la documentación electoral llegue a tiempo a los consulados y a las Juntas Electorales Provinciales. Según datos recogidos por Marea Granate, entre un 35 y un 50% de las personas residentes en el exterior no pudieron votar en los comicios de 2014, 2015 y 2016, simplemente porque las papeletas no llegaron a tiempo.
  • Mejora de la información electoral a la ciudadanía en el exterior y dotación de medios (económicos, humanos y tecnológicos) adecuados a las administraciones implicadas. A pesar de que el censo exterior sigue aumentando, las dotaciones destinadas a los servicios consulares han sufrido numerosos recortes: no solo no se han aportado recursos extra, sino que han cerrado consulados importantes, como el de Manchester en 2012.
  • Reforma del sistema de voto y creación de alternativas al voto por correo. Considerando que el voto electrónico no supondría ninguna solución a las dificultades para votar desde el extranjero, ya que es un sistema vulnerable, inseguro, caro e innecesario, que supone una pérdida de auditabilidad del proceso electoral por parte de la ciudadanía y las autoridades; Marea Granate propone que las personas residentes en el extranjero puedan descargar online la documentación electoral (para que no haya que esperar a que llegue por correo) y que luego puedan elegir en qué modalidad votar: por correo, en urna consular o por delegación (en la que el elector señala a una persona apoderada con capacidad para deposita el voto en su nombre, como ya se hace en Francia, Reino Unido o Bélgica)
  • Por último, y teniendo en cuenta que la migración española ya es, por número de habitantes, la “tercera provincia” del Estado (sobrepasada solo por Madrid y Barcelona) Marea Granate ha insistido en la necesidad de crear una circunscripción electoral exterior, como la que existe en los sistemas electorales francés, italiano o portugués, con un número de escaños en función de la población que reside en el exterior, de manera que pueda elegir a sus representantes parlamentarios y sus intereses se vean representados en ambas cámaras.

Queda mucho por hacer y mucho por luchar hasta que la participación electoral desde el extranjero vuelva a ser como la de antes de la reforma de la LOREG, y también queda mucho por hacer para que la ciudadanía vuelva a gozar de un estado del bienestar pleno.

Marea Granate seguirá luchando por la justicia social, y para que se devuelvan a la comunidad migrante derechos que le han sido robados, no sólo el voto, sino también la asistencia sanitaria gratuita, el derecho de nacionalidad española para descendientes de quienes tuvieron que exiliarse por la Guerra Civil y el derecho a cobrar una pensión tras haber trabajado en distintos países.

@MareaGranate

Administración, Campañas, Derechos humanos, Incidencia, Participación, Personas Migrantes, Tercer Sector
Escrito por xosecuns Comentar
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