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¿Por qué no se puede reducir la pobreza en España? #AporofobiaEconomica

13 de junio de 2018 a las 22:19

Xaquín Marín

Ya tenemos nuevo gobierno y nuevas ilusiones y promesas. Veremos si son palabrería o se hacen realidad, pero al menos el discurso oficial parece haber asumido por fin la emergencia social del aumento de la desigualdad de la renta (a la cabeza de la Unión Europea) o la pobreza (también la infantil).

Hace unos días denunciaba esa concepción de la economía que desprecia y hasta odia o los más débiles. Una “aporofobia económica” que confunde de forma interesada pobreza y miseria, niega que 13.000.000 de personas están en riesgo de pobreza o exclusión en España, no reconoce que tanto la crisis económica como la pretendida recuperación la han pagado y la siguen pagando las personas más pobres, en especial las mujeres. O lo que es peor, que se ha utilizado como excusa ideológica para avanzar en el desmantelamiento del tesoro de nuestro estado de bienestar.

He intentado resumir en ocho factores que creo que motivan el desplome de las rentas más bajas y que España sea un paraíso de la desigualdad. Afrontarlos debería ser la base de cualquier política económica que asegure sin rastro de aporofobia el desarrollo del país.

Tener empleo no es suficiente para reducir la pobreza.

Si ya en España el desempleo es un problema estructural, la reducción de la elevada tasa alcanzada en los años más negativos de la crisis se está realizando a costa de la creciente precarización del mercado laboral y del empeoramiento de los salarios y condiciones laborales.

Desde 2009, el peso de la remuneración salarial en la distribución del PIB ha caído en cuatro puntos. En 2016, mientras los beneficios empresariales crecieron un 200,7% sobre el año anterior, el coste laboral por trabajador se mantiene estancado desde 2012 (Informe “Premiar el trabajo, no la riqueza” Oxfam Intermon)

Una desigualdad que también se acentúa en la estructura salarial: entre 2008 y 2016, los salarios más bajos se han reducido un 15%, mientras que los más altos han crecido un 15,2%.

No debería extrañar que el 13,6% de la población ocupada esté en riesgo de pobreza, o que la última EPA del 2017 alerte del crecimiento del número de hogares con todos sus miembros activos en paro o del número de parados de larga duración.

Las personas desempleadas están en un callejón sin salida y sin entrada, con cada vez menos posibilidades de acceder a unas prestaciones por desempleo cada vez más escasas.

Miren el gráfico: la línea azul que baja son las personas que percibían alguna prestación por desempleo; la roja que sube las que han pasado a estar en riesgo de pobreza. Aporofobia en estado puro.

Tasa cobertura desempleo y % población en riesgo pobreza o exclusión. Fuente: Elias Trabada/Público

Falta de competencia como política social.

España es la economía europea con mayor número de oligopolios y carteles, especialmente en mercados relacionados con la vivienda y los servicios vinculados. Esta falta de competencia, además de suponer una barrera de entrada notable para pequeñas y medianas empresas, provoca que los precios de muchos bienes y servicios sean más elevados, detrayendo renta de los hogares.

Mientras entre 2008 y 2016 los ingresos de los hogares medios descendieron un 1,2%, el precio de la electricidad subió un 46,7%, el gas natural 31,2%, la gasolina un 39,5% y el gasóleo un 22,4%.

Y espántense con este gráfico y el imprescindible artículo de Ana Balseiro que lo explica: entre 2015 y 2018, el precio de algunos alimentos creció hasta cinco veces más que el salario medio.  ¿Se atreven a calcular lo que supone para las personas en pobreza severa que, con suerte, perciben desde hace 8 años los mismos 400€ al mes de una renta mínima autonómica?

Ya ven, defender la libre competencia y el libre mercado para luchar contra la pobreza, justo lo contrario que muchos subvencionados neoliberales de pacotilla hacen. No por casualidad, Joseph Stiglitz inventó el término “capitalismo de amiguetes”, o el primer informe sobre desigualdad de Oxfam Intermon en 2014 se titulaba “Gobernar para las élites. Secuestro democrático y desigualdad económica”.

La corrupción como causa de desempleo

Directamente relacionada con el apartado anterior. La corrupción no es solo una cuestión ética que se pueda perdonar a través de las urnas.

Como advierte repetidamente la Comisión Europea, falsea la competencia, permite que firmas poco competitivas se alcen con contratos millonarios sin ser las mejores para desarrollar los trabajos, por lo que el coste se eleva no solo a la supuesta ‘comisión’, sino también a la ineficiencia del gasto público.

Un informe del Banco de España lo dice de forma más elegante: “el crecimiento económico producido en España entre 1995 y 2007 se focalizó en los sectores con peores productividades, pero con mejor conexión con las administraciones públicas”.

El Estado ha “despilfarrado” más de 45.000 millones de euros en 20 años en infraestructuras innecesarias o infrautilizadas. ¿Hace falta hablar de infraestructuras innecesarias, autopistas rescatadas, el 3%? Quizá si, porque muchos de los nombres de empresas en las que están pensando han encontrado un filón enriqueciéndose, dentro y fuera de España, con la pobreza y la exclusión.

El aumento del precio de la vivienda, sobre todo de alquiler.

Según Eurostat, el 43,3% de los arrendatarios españoles destinan más del 40% de sus ingresos a pagar el alquiler, cuando la media europea es del 27%. España es también uno de los países europeos con menor porcentaje de vivienda social: un 1,1% frente al 32% de Holanda o el 17% de Francia.

Lo que está pasando en el mercado del alquiler de vivienda es una burbuja de manual… y un buen “jugo” para aumentar la desigualdad. Los juzgados emiten más de cien órdenes de desahucio diarias a inquilinos, el 7% más que hace dos años.

El precio de los inmuebles creció un 6,2% en el primer trimestre del año, sobre todo en Madrid, Cataluña y Baleares. Solo en Galicia los alquileres suben hasta cinco veces más que los sueldos.

Fuente: Expansión

El sistema fiscal en España apenas reduce la desigualdad.

Se recauda mal y de manera injusta, ya que son las familias más pobres quienes soportan un peso desproporcionado de los impuestos, sobre todo indirectos, y perciben muchas menos transferencias sociales. En 2014 el 20% de la población más pobre pagó de promedio un 29% de su renta en impuestos, una cifra sólo superada por el 10% más rico.

El 72% del inmenso fraude fiscal español está generado por grandes empresas y grandes fortunas. No debería sorprender que el presidente de la Red Española contra la Pobreza (EAPN España) reclame un batallón de inspectores fiscales y de trabajo para luchar contra la desigualdad. No hay dinero. ¡Mentira!

La pobreza y la desigualdad se heredan.

Aunque creamos que los logros que obtenemos en la vida se deben a nuestro esfuerzo y talento, lo cierto es que en España el techo de cristal, o mejor el suelo pegajoso, que paralizará el ascensor social para los niños y niñas más vulnerables se muestra en múltiples detalles: a los 15 años han repetido curso un 53% frente a un 8% de los de familias acomodadas. Sus padres acuden tres veces más al médico de cabecera, tienen más riesgo de depresión o enfermedades mentales o cardiovasculares.

Nacer pobre implica hipotecarse de por vida y probablemente también la del 80% de sus hijos e hijas y nietos, la llamada transmisión intergeneracional de la pobreza

Y como contraste, el suelo de cristal en el que los hijos de familias de altos ingresos con signos de baja capacidad académica a los 5 años, tienen un 35% más de probabilidades de tener altos ingresos cuando sean adultos que los niños de familias más pobres con signos tempranos de alta capacidad. Los Cifuentes no son precisamente una excepción)

No hay mejor discriminación positiva que el hecho de que la mitad de las fortunas españolas provenga directa o indirectamente de la herencia. Muy lejos quedan las intenciones de millonarios como Zuckerberg, Gates o Buffet de donar la mayor parte de su fortuna a la lucha contra la pobreza a través de la iniciativa “The Giving Pledge” (El placer de dar)

Burocracia

Nuestro trabajo es luchar contra la pobreza, no hacer sudokus burocráticos” es un grito continuo de las organizaciones que deben relacionarse con la administración para llevar a cabo sus actividades (y el de muchas empresas, por cierto).

La multiplicación de requisitos administrativos contraproducentes,creciente inseguridad jurídica y sensación de sospecha y desprecio institucional está perjudicando seriamente a miles de personas en riesgo de pobreza o exclusión social y de paso arruinando entre mostradores y formularios absurdos el prestigio de las políticas sociales públicas o de profesiones imprescindibles en la lucha por la inclusión social.

Es deprimente escuchar a responsables políticas su acuerdo rotundo con este tema pero reconociendo su impotencia casi inexorable para solucionarlo. Y es posible, la Xunta de Galicia se ha comprometido a reducir en dos tercios la información a cubrir y los plazos para valorar las solicitudes de reconocimiento de la discapacidad… ¿y si se extiende esta reducción a todos los procedimientos de inclusión social?

Ausencia y escasa eficacia de políticas públicas que aseguren ingresos mínimos e igualdad de oportunidades.

España es uno de los países más cutres de Europa invirtiendo en políticas sociales. Y es casi obsceno su interés en la lucha cntra la pobreza familiar e infantil.

Les dejo dos gráficos que lo resumen.  Uno de Daniel Fuentes sobre la evolución del gasto público en sanidad, cultura, educación y protección social (excluyendo pensiones) en España y en la media de los 19 países del área euro. Y otro de Unicef España sobre el gasto de prestaciones monetarias para la protección de familias con el que debería empapelar su despacho la nueva Comisaria contra la pobreza infantil.

Evolución gasto público en sanidad, cultura, educación y protección social (excluyendo pensiones) Vía @dfuentescastro

Se gasta muy poco, pero encima sin beneficiar a quien más lo necesita. Lo ha denunciado con inusual claridad la Comisión Europea: España es junto a Italia el país en el que las prestaciones menos ayudan a las rentas bajas. La OCDE lo concreta: el 20,4% de las transferencias públicas va a parar al 10% más rico de la población, mientras que el 10% más pobre sólo percibe el 4%.

Más allá de las pensiones o la decadente prestación por desempleo está la mediocridad. No existe una política estatal ni un sistema estructurado de protección de rentas o garantía de ingresos dirigido a combatir la pobreza, ayudar a las familias o dar acceso a la vivienda.

El último recurso para los hogares en pobreza severa, son las llamadas “Rentas Mínimas de Inserción”, una red de protección fragmentada por comunidades autónomas “que protege poco y a muy pocos” por sus bajas cuantía y unos requisitos burocráticos extremos y basados en la culpabilización y la sospecha sobre las personas perceptoras. ¡Bienvenidas a la Confederación Española de Derechos Sociales Autónomos!

Y el modelo de éxito para reducir la pobreza sin burocracias ni aporofobia está muy claro. Como se indica en el gráfico de la Fundación FOESSA, sin las pensiones de jubilación, ocho de cada diez personas mayores de 64 años estaría en la pobreza, 7 de cada 10 en pobreza severa, con ellas esta cifra se reduce al 11% (al 3% la pobreza severa). Observen la diferencia enorme del impacto en las personas menores de 65 años.

Los españoles toleramos peor la desigualdad que otros pueblos. Un 74% consideramos un problema muy grave la diferencia entre ricos y pobres. Las soluciones para combatir contra la desigualdad están muy claras, sólo hay que tener voluntad política para implantarlas y exigir una economía sin rastro de aporofobia en donde el bienestar de las personas sea la principal prioridad.

Quizá habría que empezar por menos apelaciones a la patria y más al estado social y de derecho, ¿no?.

@xosecuns

Barrio La Rondilla (Valladolid)

 

Administración, Cláusulas sociales, Corrupción, Derechos humanos, Desigualdad, Empleo, Empresa, Exclusión, Impuestos, Inclusión, Inversión social, Pobreza, Rentas Mínimas, Responsabilidad Social Empresarial, Riqueza, Servicios sociales, Transparencia, Unión Europea, Vivienda
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¿Combatir la pobreza o parasitarla?

22 de marzo de 2018 a las 0:33

Lo sentimos. Pero pretender luchar con una mínima garantía de éxito contra la pobreza y sus causas implica responder previamente a la pregunta del título.

Asistencialismo o derechos y transformación social. ¿Por qué modelo opta usted?  ¿Y la organización a la que dedica su tiempo o su dinero? ¿Y su parroquia o los servicios sociales de su ayuntamiento?

Una de las principales razones que están detrás del fracaso rotundo de muchas políticas y programas de inclusión social es no ser conscientes o pretender esconder esta toma de decisiones (ideológica y política) que se realiza de facto detrás de palabras quizá moribundas como ayudar (a los necesitados o desfavorecidos), solidaridad, caridad, compasión, apolíticismo…

Una aclaración. No vean ni un asomo de crítica a las personas que ante el desprecio del gobierno de turno, buscan dinero como sea para pagar costosos tratamientos a personas queridas, ni a las que dedican su tiempo o su dinero a ayudar a sus semejantes. Tampoco a las organizaciones para quienes estas actuaciones son, y así lo manifiestan, un medio, medidas de emergencia puntuales mientras siguen luchando por la dignidad y los derechos de las personas.

Pero es muy distinto, y en muchos casos obsceno, ver como organizaciones, políticas o profesionales de los servicios públicos lo convierten en un fin en sí mismo, abusando de la buena voluntad de donantes y voluntarias.

Quizás la RAE nos ayude a entender la pregunta del título y la trascendencia de esta decisión con uno de los significados del verbo parasitar: Utilizar como alimento a otro ser vivo sin llegar a matarlo”

¿Parasitar a las personas en pobreza o combatir con ellas las causas de la desigualdad?.

Culpables de ser pobres

En España, donde según la Comisión EuropeaLa desigualdad entre lo 20% más rico y el 20% más pobre es una de las más elevadas de la Unión y sigue creciendo”, un 27,9% de la población se encontraba en el 2016 en riesgo de pobreza (12.964.600 personas). Un riesgo que se dispara hasta el 54% cuando hablamos de alguna de las 1.754.000 familias monoparentales en las que un adulto (en un 82% de los casos una mujer) es el único responsable de los hijos.

Si la pasividad continúa, el 80% de la infancia que se encuentra hoy en la pobreza está condenada a sufrirla el resto de su vida. Y también sus descendientes. Se llama transmisión intergeneracional de la pobreza.

Si es pobre, por algo será. Si le va mal, será que no se ha esforzado lo suficiente. En paralelo a las cifras y como la llovizna, el pensamiento político que culpabiliza al pobre por ser pobre y al parado por no encontrar trabajo, va calando en el discurso político.

La clave está en “responsabilizar al individuo de su situación en una sociedad en la que las estructuras generadoras de desigualdad y exclusión quedan absueltas de responsabilidad”. En concebir un estado del bienestar limitado a los logros y la capacidad de los propios individuos. Es decir, o nos buscamos la vida o asumimos las consecuencias de nuestra incompetencia.

Este discurso triunfa. El rechazo y desprecio al diferente y el fomento del enfrentamiento entre personas y colectivos en exclusión gana terreno: “La culpa de la pobreza infantil es de sus padres”, “Los gitanos son vagos, ladrones o traficantes“, “Las personas sin hogar quieren vivir así y son peligrosas“, “Las personas con discapacidad son una carga para la sociedad“, “Los inmigrantes nos quitan el trabajo o la sanidad“,”Los jóvenes no tienen valores ni aspiraciones“, “Los parados  quieren vivir de las ayudas“…

Estas son algunas de las mentiras y prejuicios que la mayoría de las personas en riesgo de pobreza o exclusión tienen que soportar cada vez más. En muchos casos de personas profesionales o voluntarias en organizaciones o administraciones a las que están obligadas a acudir.

Lo definió de forma admirable la filósofa Adela Cortina al inventar la palabra “aporofobia” (odio al pobre): “El núcleo de la vida social no lo forman individuos aislados, sino personas en relación, en vínculo de reconocimiento mutuo. Personas que cobran su autoestima desde el respeto que los demás les demuestran. Y, desde esta perspectiva, los discursos intolerantes están causando un daño irreparable

Todo para los pobres pero sin los pobres.

Lo peor de estos prejuicios es cuando tu mismo los crees”,“Comencé a salir de la calle cuando dejaron de tratarme como un zombi y sí como una persona”, le escuché decir a Agustín y a Carlos, dos antiguas personas sin hogar…

Este discurso político culpabilizador e individualista requiere zombis para su funcionamiento. Si una persona es culpable de su desgracia, solo puede estar agradecida cuando otras personas de buen corazón, solidarias y caritativas, se apiaden y le dan una ayuda puntual…pero que no acabará nunca.

Este asistencialismo 2.0. triunfa por cuatro razones:

1) Inmediatez: El aquí y ahora. Sin filosofías de fondo ni diseño de proyectos. Es una economía de guerra en una crisis continua (y casi eterna) a la que vencer. Enviemos tropas al frente, demos fusiles y a las trincheras, o lo que es lo mismo, repartamos ropa y comida y abandonemos los proyectos de desarrollo comunitario. No se ayuda a vencer la crisis o la pobreza, simplemente se acompaña.

2) Espectacularidad: Con un inteligente uso de lo lúdico: cenas, conciertos, mercadillos o actos solidarios visualiza sus acciones, recauda fondos, fideliza personajes populares. Todo por los pobres pero sin los pobres en un despotismo ilustrado de lo social que celebra con los incluidos pero nunca con los excluidos. Quizá por esto, en las filas para entregar alimentos solo sonríe quien los entrega. En palabras de Bob Geldof a raíz del éxito de los conciertos Live Aid: ”mi único mérito es hacer del hambre un espectáculo”.

3º) Simpatía: El asistencialismo ha encumbrado a las personas voluntarias acríticas como la quintaesencia de la solidaridad. Sus acciones no requieren de técnica ni de graduados. La enseñanza de ciclos superiores de integración social, animación sociocultural, trabajo social o educación social parecen inútiles. Es suficiente con voluntarias que recojan, apilen y distribuyan.

Son organizaciones queridas. Querer a nuestro fontanero, compañía telefónica o administración pública parece ridículo cuando lo que esperamos es su eficacia. Pero este no es el caso.

4º) Lo cuantitativo: “¡Atendimos a 25.936 personas en el 2017!”. El asistencialismo es imbatible en lo numérico. Su idea de “atender” puede reducirse a dar un kilo de arroz o una pieza de ropa o referirse a atenciones continuadas pero sus números siempre apabullan. Muchas cifras pero casi nunca resultados. Su filosofía parece ser la de “cuantas más personas atendemos mejores somos” cuando debería ser la medición de resultados: ¿Confiaríamos en un hospital que presumiera de que sus pacientes son los que pasan más tiempos encamados pero donde apenas hay altas?.

Despacho de cartillas en Sevilla, 1940 Foto: Cecilio Sánchez del Pando

La desgracia no es un espectáculo

Frente a este modelo exitoso que representa a las personas en pobreza como culpables de su situación, dignas de lástima y permanentemente pasivas, resiste un modelo basado en la defensa de los derechos, en la participación e inclusión activa de las personas.

Conviene destacar el Código de Conducta de la Comunicación contra la Pobreza, que bajo el lema “La desgracia no es un espectáculo” se comprometieron a cumplir las organizaciones de acción social integradas en EAPN Galicia. Para éstas el fin último de la comunicación es el cambio social y promover la implicación y la participación de la ciudadanía.

Hay múltiples iniciativas para luchar contra el discurso del odio, la aporofobia o el desprecio en redes sociales, defendiendo los derechos de las personas e intentando presentarlas de manera realista y desde su dignidad. Campañas como la de Ciberespect, impulsada por Ecos del Sur, No nos juzgues  para luchar contra los estigmas que padece la juventud tutelada desde IGAXES o la campaña Iglesia por el Trabajo Decente impulsada por diversas ONGS católicas, son buenos ejemplos.

El pasado 17 de octubre (Día internacional para la erradicación de la pobreza), el Parlamento de Galicia, con el lema “Las personas no son culpables de su sufrimiento” aprobó por unanimidad una declaración institucional contra el odio y la aporofobia. Durante el 2018 decenas de entidades están impulsando una campaña bajo la etiqueta #MentirasPobreza.

La pobreza y la exclusión como discapacidad social

En la lucha contra la pobreza desde un enfoque de defensa de derechos y respeto a la dignidad también tenemos referentes exitosos de actuación. En multitud de procesos de cooperación al desarrollo pero especialmente en el campo de la ayuda humanitaria, donde la profesionalización y procedimentación son extremas para reducir al máximo el número de víctimas.

Emergencia, rehabilitación y desarrollo. Aplicar las tres fases del continuum humanitario (o contiguum para ser más exactos, dado que no son estrictamente secuenciales) ayuda a visualizar lo nefasto del modelo asistencialista.

En los primeros seis meses de una catástrofe humanitaria la ayuda de emergencia es prioritaria para salvar el máximo de vidas posibles. Desde los seis meses y hasta los dos años de la tragedia la fase de rehabilitación busca reconstruir las condiciones previamente existentes (infraestructuras, economía, servicios, etc.) Y lo antes posible comienza la fase de desarrollo, con intervenciones para mejorar de forma estable la vida de las personas. Siempre con análisis de la realidad, participación comunitaria, creación de capacidades locales, enfoque de género, etc.

En 2008 ya se hablaba en España de emergencia… ¿En 2018 es posible mantener este discurso sin reconocer su rotundo fracaso?.

Desde el punto de vista más técnico es imprescindible citar el desarrollo del modelo Inclúe y su apuesta por una atención de calidad contra la exclusión social severa. Impulsado desde la Fundación Emaus con la colaboración de numerosas expertas de organizaciones sociales y de la administración pública gallega.

En este modelo, al igual que en el ámbito de la discapacidad se pasó de un modelo médico o rehabilitador a una concepción social de la misma, haciendo hincapié en el carácter excluyente de las estructuras sociales y en la necesidad de adaptarse y valorar la diversidad de todas las personas. En el ámbito de la inclusión es necesario desarrollar un modelo de “discapacidad social” que sin dejar de lado los factores individuales promueva la modificación de las estructuras sociales que generan desigualdad.

No estamos ante una crisis temporal, sino ante un cambio de época donde debemos decidir si consentimos seguir avanzando hacia un modelo de privatización e individualización de los riesgos sociales, donde cada ciudadano debe buscarse la vida para asegurarse su bienestar, o defender un modelo de socialización de riesgos donde sigamos cuidándonos y haciéndonos cargo unas de otras.

El discurso asistencialista es cómplice de esta privatización, fomenta la culpabilización, la angustia y paradógicamente, la insolidaridad.

¿Por qué modelo opta usted?

Versión del artículo: Asistencialismo ou cambio de estruturas? escrito junto a Luis Barreiro para la revista Encrucillada

@xosecuns

Administración, Comunicación, Corrupción, Derechos humanos, Desigualdad, Exclusión, Inclusión, Inversión social, NO Violencia, Organizaciones No Lucrativas, Otra Iglesia, Pobreza, Rentas Mínimas, Servicios sociales, Tercer Sector, Voluntariado
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12 principios para luchar contra la exclusión social severa

28 de febrero de 2018 a las 23:23

Del profundo abismo de los dogmas políticos, de vez en cuando resurge un clásico: “las ONG son la cara bonita de la privatización de unos servicios sociales que deberían ser prestados por el estado“. Amén.

De esta generalización absurda (y cómplice por cierto de la verdadera y masiva privatización… pero a grandes empresas) que niega el trabajo diario y la filosofía de la mayoría de las organizaciones de la sociedad civil que exigen a las administraciones públicas que cumplan su obligación de liderazgo y supervisión, escribíamos hace un par de años en el vigente ¿Desprecia la izquierda a las ONG que luchan contra la pobreza? 

Hace unos días planteaba en redes sociales una pregunta a profesorado y alumnado de Trabajo Social, Educación Social, Integración Social… ¿Es ético ningunear o generalizar ideológicamente en las clases a ONG de acción social (o de cooperación), negando su papel imprescindible en el sistema público de servicios sociales o de defensa de derechos… aún sabiendo que al hacerlo se está perjudicando gravemente la futura inserción laboral del alumnado?

Mientras hacía esta pregunta, no dejaba de pensar en el esfuerzo y ejemplo que la delegación gallega de Emaus Fundación Social ha hecho en los últimos años para desarrollar el Modelo INCLUE. Su concepto de “discapacidad social” y su apuesta por una atención de calidad en la atención a las personas en situación de exclusión social severa. Implicando desde el principio tanto a nivel político como técnico a la administración pública autonómica y municipal y a organizaciones con la misma filosofía.

Pueden descargar el informe de este proceso aquí, pero me gustaría resumirles los doce principios a los que llegan (página 66) para asegurar una intervención de calidad.

La pobreza no se esconde. Foto: Oscar Vázquez (La voz de Galicia)

1. Apostar por la activación, desde una concepción multidimensional de la inclusión.

Del mismo modo que en el ámbito de la discapacidad se pasó de un modelo médico o rehabilitador a una concepción social que hace hincapié en el carácter excluyente de las estructuras sociales y en la necesidad de adaptar esas estructuras a las características de todas las personas, reconociendo y valorando su diversidad, en el ámbito de la inclusión es también necesario desarrollar un modelo de “discapacidad social que, sin dejar de lado los factores individuales relacionados con los procesos de exclusión e inclusión, promueva la modificación de las estructuras sociales que generan desigualdad.

El entorno laboral, el educacional, el social y la vivienda, las políticas generales y las actitudes de toda la ciudadanía son co-responsables de los procesos de exclusión y, por tanto, parte activa de su solución. Esto afecta a todos los ámbitos públicos y privados, a todas las administraciones y a las instancias privadas, como la patronal, los sindicatos, medios de comunicación, etc.

Aun reconociendo la centralidad del empleo remunerado como elemento básico para la inclusión, es preciso reconocer la necesidad de trabajar otros elementos distintos de la empleabilidad (salud, vivienda, relaciones personales, etc.). Esto implica que el acceso al empleo remunerado no debe siempre considerarse como el objetivo básico de toda intervención y que cabe apostar por una concepción amplia de la empleabilidad, que reconozca el valor inclusivo del voluntariado, el cuidado a otros miembros de la unidad familiar, las actividades artísticas o, incluso, el ocio.

2. Derecho a una intervención de calidad.

Al margen de la regulación legal que en un momento dado pueda existir en una Comunidad Autónoma determinada, un modelo inclusivo de atención a las personas en situación de exclusión social debe tender a asumir que la percepción de apoyos para la inclusión constituye un derecho de las personas en situación de exclusión social. De ello se deriva que la provisión de esos apoyos –bien directamente, bien mediante entidades concertadas− constituye una responsabilidad de las administraciones públicas, no sujeta a discrecionalidad. Desde el punto de vista de la prestación del servicio, esto implica además la necesidad de garantizar la calidad del mismo, y de establecer los sistemas adecuados de inspección, acreditación y determinación de estándares.

3. Reconocimiento y respeto de los derechos.

El diseño de los programas y las intervenciones debe estar enmarcado en el reconocimiento de los derechos que asisten a las personas usuarias de los servicios sociales. Además de sus derechos básicos y fundamentales (a la igualdad, a la no discriminación, etc.) o de los derechos que el sistema de protección social les reconoce (a una prestación de garantía de ingresos o a unos servicios de apoyo para la inclusión social y laboral), las personas, en tanto que tales, deben poder también ejercer en la práctica el derecho a la dignidad, la privacidad y la intimidad, la autodeterminación y la autonomía, la capacidad de elección, o la satisfacción y la realización personal.

4. Individualización, autodeterminación y control.

Uno de los retos fundamentales de un modelo innovador y de calidad en el ámbito de la inclusión social radica en cómo promover la autodeterminación de las personas y su control en relación a los servicios que se les prestan, en la línea de modelos como la atención centrada en la persona o la vida independiente. Ello hace necesario promover un modelo de intervención que tenga en cuenta los condicionantes estructurales de la exclusión, y no se centre exclusivamente en los aspectos individuales de la misma, desde una concepción meramente rehabilitadora de la intervención social.

Más difícil resulta modificar las estructuras e inercias organizativas para garantizar que las personas atendidas tengan un mayor control a la hora de decidir el contenido de las intervenciones, establecer los objetivos de las mismas y evaluar sus resultados.

El acompañamiento individualizado se configura en ese sentido como una herramienta esencial para el desarrollo de este enfoque, en la medida en que puede combinar el derecho a la autonomía y el control de las personas que participan en los programas con la supervisión técnica de los procesos de inclusión por parte de los profesionales referentes de cada caso.

5. Perspectiva de género.

El principio de individualización hace inevitable la adopción de una perspectiva de género que tenga en cuenta en todas las fases de la intervención –diseño de los programas, articulación de los recursos, atención directa a las personas, evaluación de las intervenciones, etc.− las diferentes circunstancias que pueden rodear a mujeres y hombres en situación de exclusión.

La búsqueda de una igualdad real entre mujeres y hombres exige que las medidas y actuaciones diseñadas para la inclusión social se realicen a partir de una perspectiva transversal, que haga hincapié en los diferentes contextos vitales que hombres y mujeres tienen por el simple hecho de serlo. Ello obliga a adaptar los servicios a elementos tales como la posible presencia de responsabilidades familiares, el mayor impacto de los aspectos relacionales en los procesos de exclusión de las mujeres o la relación entre género, exclusión social y salud mental.

6. Desinstitucionalización, vivienda con apoyo y atención en la comunidad.

En el ámbito de la atención a los menores, las personas mayores o las personas con discapacidad, se ha aceptado la necesidad de que los servicios de alojamiento no se presten en centros residenciales de carácter institucional y de gran tamaño, sino en unidades de convivencia, viviendas tuteladas o con apoyo, y otros recursos residenciales ubicados en entornos comunitarios.

En el ámbito de la exclusión es todavía frecuente sin embargo el recurso a equipamientos aislados, institucionales y/o de gran tamaño, en los que el abordaje individualizado de la intervención, así como la autodeterminación y el control por parte de las personas usuarias resulta sumamente difícil, frente a la preponderancia de las necesidades organizativas. Un modelo de calidad debe por tanto basarse en la provisión de servicios de alojamiento en viviendas ordinarias, integradas en la comunidad, desde las que se puede prestar a las personas atendidas los apoyos necesarios.

La apuesta por un modelo comunitario de atención exige también basar las intervenciones en el aprovechamiento de los recursos comunitarios –comerciales, culturales, de ocio, etc.− de la zona en la que esas viviendas están ubicadas. Este enfoque exige también apostar por la búsqueda de alternativas de integración laboral en el mercado ordinario de empleo –con los apoyos necesarios y de forma más o menos gradual−, en detrimento de las fórmulas de empleo especial o protegido.

7. Reducción de daños y servicios de baja exigencia.

En el ámbito de la salud pública se ha aceptado el paradigma de la reducción de daños, renunciando a una concepción lineal de los procesos de inclusión. Asumir este paradigma  en el ámbito de las políticas de inclusión tiene dos consecuencias: desarrollar programas y equipamientos orientados fundamentalmente a evitar un mayor deterioro de las personas en situación de exclusión, aplicando criterios de baja exigencia en el acceso y en la utilización de los mismos; y renunciar a la idea de que toda intervención ha de ser necesariamente escalonada y lineal, y que el acceso a soluciones residenciales independientes sólo tiene sentido como culminación de un proceso previo de inclusión.

8. Apoyos para la calidad de vida.

La mayor parte de los elementos que se han señalado hasta ahora están presentes en el modelo de apoyos, autodeterminación y calidad de vida desarrollado en el ámbito de la discapacidad. La traslación de este modelo al ámbito de los servicios para la inclusión tiene, al menos, dos implicaciones:

La calidad de vida –tal y como la experimentan y definen las personas atendidas− se constituye como regla de oro de la intervención, en paralelo al objetivo de inclusión social. Si bien es cierto que no siempre pueden aplicarse a los servicios para la inclusión social las mismas bases conceptuales que se aplican en el ámbito de la discapacidad, el objetivo de la calidad de vida requiere un protagonismo mayor del que hasta ahora se le ha dado.

Por otra parte, el modelo de apoyos –estrechamente vinculado a la individualización de la atención− implica un cambio en la forma de concebir la intervención de los profesionales, cuya labor ha de centrarse preferentemente en la provisión de apoyos para la mejora de la calidad de vida y para la inclusión social de las personas atendidas.

9. Coordinación interinstitucional y continuidad de la atención.

Un modelo innovador y de calidad en el ámbito de la inclusión social debe articularse de forma que se garantice la continuidad de la atención y la coordinación de todos los agentes que intervienen, desde distintos ámbitos, con un mismo caso, a partir de un modelo de coordinación centrada en la persona.

10. Participación, ciudadanía activa y coproducción.

Cualquier modelo eficaz de trabajo en el ámbito de la inclusión social debe basarse en la participación de las personas, tanto en la definición de su proceso de inclusión, como en la gestión de los centros y recursos en los que participan. En ese sentido, no cabe duda de que implicación personal y participación social son mecanismos interrelacionados cuyo efecto mejora las posibilidades de autonomía personal e integración relacional.

El reto se centra en la búsqueda de herramientas que permitan empoderar a las personas en situación de exclusión social, capacitarlas, para generar y utilizar conocimientos de manera activa y eficaz de forma que puedan superar la barrera que les impide participar activamente en la sociedad, tomar el control de sus propias vidas y, en definitiva, convertirse en ciudadanos y ciudadanas autónomas.

11. Implicación de las entidades en la comunidad.

El trabajo de las entidades que prestan servicios para la inclusión social sólo puede resultar plenamente efectivo si estas entidades están presentes en el tejido social de los territorios en los que operan; si son capaces de participar activamente en las redes comunitarias y de influir en el debate público sobre la exclusión y la desigualdad, haciendo visibles las necesidades de estas personas y su derecho a recibir los apoyos que precisan para la inclusión.

12. Práctica basada en la evidencia y evaluación continua.

Cualquier modelo eficaz de intervención en el ámbito de la exclusión social debe estar basado en la evidencia científica y debe recurrir a intervenciones, prácticas, programas o enfoques cuya efectividad haya sido demostrada. Para ello cabe recurrir a las herramientas que tradicionalmente se han asociado al paradigma de la práctica basada en la evidencia –como los diseños experimentales o las revisiones sistemáticas de la literatura científica− sin olvidar, en cualquier caso, la necesidad de integrar en estas investigaciones y evaluaciones la voz de todos los agentes (incluyendo profesionales y usuarios).

Administración, Derechos humanos, Empleo, Inclusión, Innovación social, Organizaciones No Lucrativas, Participación, Personas, Personas con Discapacidad, Personas sin hogar, Pobreza, Rentas Mínimas, Servicios sociales, Tercer Sector
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No pidan calma en Trabajo Social

8 de enero de 2018 a las 21:58

Si hay una profesión que respeto es esta. Diariamente compruebo el trabajo constante de muchas profesionales, en los servicios sociales de las distintas administraciones y sobre todo en su imprescindible, y escasamente reconocido (cuando no despreciado) papel en múltiples organizaciones de acción social.

Por eso me puse bastante nervioso cuando me propusieron esta entrevista para el Colexio de Traballo Social de Galicia, y más con alguna pregunta que invita a pensar bastante. Como me la han pedido en castellano, aquí la tienen.

Gracias por negarse a tener calma.

¿Y qué pasa si te pedimos calma?

Que también me la pido yo muchas veces, pero me dura poco. Todos los días descubro causas que me motivan a hacer algo o como mínimo a difundirlas. Y tengo la inmensa suerte de conocer a muchas personas que, como dice la poesía de Benedetti que inspiró el título del blog, deciden “no quedarse inmóviles al borde del camino“.

Como decía en el artículo “¿Sirve de algo?” además de un cierto optimismo tengo también el convencimiento de que con rigor, defensa de derechos humanos y sobre todo constancia y trabajo en red se consiguen avances en la lucha contra la pobreza y la exclusión.

Por ejemplo, con la cooperación al desarrollo: los datos a nivel mundial de reducción de pobreza severa, analfabetismo, aumento de la esperanza de vida, muertes por guerras, etcétera, son incontestables. Detrás de cada mejora hay millares de personas que han peleado por ellas.

Dos términos que usas mucho cuando escribes son pobreza y exclusión social, ¿Cual es la diferencia?

La pobreza se refiere a la falta de recursos económicos para acceder a bienes y servicios básicos. En España el umbral de la pobreza para una persona supone ingresar menos de 684€ al mes. Si ingresa menos de la mitad (342€ al mes) está en situación de pobreza severa, 2,9 millones de personas en España en 2016.

Exclusión social hace referencia a un proceso más complejo que consiste en la pérdida de integración o de participación de una persona en una sociedad. Puede incluir la falta de ingresos (pérdida de trabajo, imposibilidad para realizarlo y para acceder a una prestación…), la ausencia de redes familiares y sociales, discapacidad, carencia de vivienda o distintas combinaciones de estos u otros factores.

Un ejemplo muy claro e indignante es la falta de accesibilidad en calles, locales comerciales y edificios públicos o viviendas particulares. De poco sirve tener una pensión digna para una persona en dependencia o con discapacidad si vive en un edificio sin ascensor o en muchos núcleos rurales.

Una buena noticia es que la Unión Europea haya establecido el indicador AROPE (Personas en Riesgo de Pobreza o Exclusión) homogeneizando la información entre países y comunidades autónomas y facilitando notablemente actuaciones de comunicación y denuncia, la comparación entre administraciones y la evaluación de la eficacia de las políticas publicas.

Informes como “El estado de la pobreza en España”,fichas como “O que debes saber sobre a pobreza en Galicia”, o webs como “Infancia en datos” son buenos ejemplos.

Términos como “pobreza energética” o “pobreza infantil” son eufemismos para mitigar la percepción da pobreza?

Lo que existe es la desigualdad y muchas versiones diferentes del “divide y vencerás” para que no disminuya. Desconfío cuando se le ponen apellidos a la pobreza y se presentan como fenómenos aislados, casi técnicos, y no como perspectivas de una misma problemática que debe afrontarse en su conjunto aunque prestando atención a las personas o colectivos mas las perjudicados.

No existen niños o niñas pobres en familias ricas. Lo que se debe afrontar es la pobreza familiar, con educación, sanidad, servicios sociales y rentas mínimas decentes,ágiles y estables. Con especial incidencia en las familias con hijos y específicamente a la pobreza infantil.

Y lo mismo podemos decir de la pobreza energética, hay que afrontarla pero no de manera aislada, con burocracia añadida que deben padecer las personas que la sufren o las profesionales que la gestionan.

¿La pobreza tiene que ver realmente con la crisis o con el modelo social?

Hace unas semanas me conmovió escuchar en un Foro sobre como luchar contra la herencia de la pobreza, a una trabajadora social en activo desde hay mas de veinte años negándose a rendirse mientras afirmaba que ahora estaba atendiendo a los hijos de los padres y madres con los que había trabajado hace años.

La mayor parte de la pobreza no la trajo la crisis, que ni en los años anteriores bajó del 19% de la población. Es un fenómeno estructural en España, agravado por el escaso desarrollo de políticas sociales no vinculadas al empleo, la “loteria social” de la extrema dispersión de medidas y compromiso político y presupuestario entre administraciones y un enfoque asistencialista y más pensado en culpabilizar a la persona y que salga del sistema antes que de la pobreza.

Fue clarificador leer este verano un librito de Kiko Lorenzo que lo explica muy bien:Metáforas para entender la crisis (y no volver la repetirla)

Cada vez que escuchamos las cifras macro parece que la economía no deja de mejorar. ¿Qué pasa realmente en los hogares en pobreza?

Que apenas se están enterando de esta mejoría. El terremoto de la crisis aparentemente pasó pero millares de familias siguen entre los escombros, muy debilitadas tras el esfuerzo de estos años, la merma de los ahorros o el agotamiento económico de las personas mayores.

Con todos sus defectos, el relativo aumento de presupuesto en medidas de emergencia como rentas mínimas, antidesahucios, etc. está favoreciendo una cierta reducción de la pobreza más severa. Pero esta mejora es muy endeble ante nuevas crisis, sobre todo porque el empleo que se está creando es de muy baja calidad.

Es imprescindible defender demandas contra la desigualdad como las de Oxfam Intermon: al mismo tiempo y con la misma importancia que se difunden indicadores macroeconómicos como crecimiento del PIB, inflación o balanza de pagos se deberían difundir también los de desigualdad, pobreza severa y relativa o fraude fiscal, y que certifican la mejora de la calidad de vida de las personas.

¿Qué papel deben jugar los y las trabajadoras sociales en la lucha contra la pobreza?

Para mí el trabajo social es una profesión de marcado carácter político que implica decidir de facto sobre cómo se ejerce; si con un contenido meramente técnico o burocrático o vinculado a la lucha contra las causas de la pobreza o la desigualdad y la defensa de derechos sociales de las personas con las que se trabaja.

Creo que estamos en un momento decisivo a la hora de afrontar el aumento brutal de la burocracia que está dificultando, cuando no provocando, la parálisis de procesos de inclusión en los servicios sociales comunitarios o en organizaciones de acción social, y sobre todo perjudicando a las personas en pobreza o exclusión y reforzando el creciente proceso de culpabilización de las mismas.

Lo definen de maravilla muchas de ellas cuando demandan Eliminar la violencia administrativa llamada burocracia para que deje de ser una barrera de acceso a nuestros derechos

Hay buena noticias como la Marea Naranja, la reflexión crítica y dialogo en muchos blogs y jornadas. Y admiro mucho y creo que no está reconocido el enorme esfuerzo que realizan muchas trabajadoras sociales en organizaciones de acción social, navegando entre administraciones públicas, normativas dispersas y prejuicios contra las personas para las que trabajan.

Otro de los temas que tratas es el de los refugiados. El Estado Español hizo el ridículo en la cuestión de la acogida?

Ridículo o mejor desprecio al sufrimiento y a los derechos humanos. En España donde el compromiso de acoger la 17337 personas quedó en so 1983, pero no muy diferente al del conjunto de la Unión Europea.

Un tema recurrente porque resume muchas de los factores que agravan la pobreza y la desigualdad, no solo con las personas refugiadas: pretender enfrentar a colectivos y personas o entre “pobres de aquí y de allá” en vez de no enfrentar las causas de su situación, pretender que una problemática no tiene una historia o unas causas detrás y que puede afrontarse solo con medidas inmediatas y en este momento el agravamiento brutal de la aporofobia, el odio con las personas refugiadas o con cualquiera que esté en riesgo de pobreza.

Me quedo con varias noticias positivas: la implicación de muchas personas a favor de los derechos de las personas refugiadas y que la muerte de Aylan no sea olvidada (la campaña #VenidYa fue un buen ejemplo), iniciativas innovadoras como Ciberespect de Ecos del Sur contra el discurso del odio en redes sociales o el trabajo callado pero muy efectivo de organizaciones como ACCEM por la inclusión de las nuevas gallegas y gallegos que tenemos la inmensa suerte de acoger.

¿Cómo afrontar el fenómeno de cada vez más hogares de una sola persona mayor que no tiene compañía?

Creo que lo primero es ser conscientes de que con el futuro envejecimiento de la población, se va a agravar la pobreza en las personas mayores. Si durante la crisis este colectivo no se vio tan perjudicado como el resto de tramos de edad fue gracias al relativo mantenimiento de las pensiones (lo que indica por cierto la bondad de los sistemas de rentas con las mínimas condiciones y burocracia posible).

Esto ya no es así. Está de nuevo aumentando el riesgo de pobreza en las mayores de 65 años. Su fragilidad se entiende porque por ejemplo el 62,7% de las pensiones que se distribuyen en Galicia tienen un importe inferior al umbral de la pobreza, un 16,3% por debajo del de la pobreza severa (en las de viudedad un 80,7% y 30,2%). La reducción de facto del importe de las pensiones de jubilación (con subidas anuales del 0.25% muy por debajo de la inflación) ya está empeorando esta situación.

Afrontar de una vez el futuro y la viabilidad del sistema de pensiones, es una decisión de prioridad política, rechazar también aquí el falso discurso de la competencia y el enfrentamiento entre colectivos por los recursos (en este caso jubilados contra juventud), denunciar sin descanso el cobarde y flagrante incumplimiento de la Ley de Dependencia o apostar de manera decidida por una economía de los cuidados creo que son algunas prioridades. Y asumo como propias las demandas que hacen desde Alzheimer Galicia, por ejemplo.

¿Hay esperanza para revertir la tendencia del empleo precarizado y estacional?

Hay que acabar con la teología del empleo” decían hace unas semanas en un grupo de participación de personas en riesgo de pobreza. Acabar con dogmas como “la mejor política social es el empleo” o  “tener trabajo es una garantía para salir de la pobreza”. La mayoría del empleo que se está creando es de muy baja calidad, con contratos precarios, elevada temporalidad y bajos salarios. Y especialmente y como siempre está afectando a las personas mas vulnerables.

No deberíamos resignarnos a este modelo ruinoso e injusto de empleo precario como factor de competitividad. Es inviable competir con salarios bajo, perderíamos el talento decía hace unos años el director general de FINSA, la empresa en la que aprendí gran parte de lo que sé. Reclamar derechos laborales en Galicia y en el resto del mundo: subida drástica del Salario Mínimo Interprofesional (y si de paso se elimina ese caballo de Troya que es el IPREM, mejor), apoyar un consumo responsable y campañas como Ropa Limpia o contra la explotación laboral infantil o aquellas que defienden unas condiciones laborales decentes en los productos que compramos.

Y en lo que más nos afecta, no estaría mal la coordinación entre servicios sociales y empleo dentro y entre la gran mayoría de las administraciones públicas y con las organizaciones de acción social. Pero también destinar los ingentes recursos para empleo (como la Garantía Juvenil,por ejemplo) a programas y procesos de acompañamiento, formación y orientación laboral a medio y largo plazo adaptados a cada persona, sin castigar a las personas desempleadas o a las organizaciones con ingentes, absurdos y continuos requisitos burocráticos obligándolas a recorrer mostradores en vez de formarse y prepararse para obtener un empleo decente.

El programa Incorpora, coordinado en Galicia por IGAXES, creo que es un buen ejemplo en este sentido.

Alguna vez has dicho que “las personas que dicen que todos los políticos son iguales es porque ellas, en su lugar, harían lo mismo que los corruptos”…

La frase seguro que llevaba algún “a veces pienso” o un “quizás”, que raramente soy tan directo, y siempre con una sonrisa, claro. Pero lo cierto es que más allá de una cierta constatación personal, desde que comencé en Manos Unidas a trabajar cómo voluntario en este temas he escuchado infinidad de excusas para no hacer nada ante la desigualdad y la pobreza. Y echarle la culpa a cualquier otro para evadir la responsabilidad propia es un clásico, cuando no oculta un desprecio o odio a quien está en pobreza, como de maravilla ha descrito Adela Cortina inventando la palabra “aporofobia

Si de algo sirve implicarse en actuaciones de incidencia política es comprobar que ni las personas son todas iguales, ni los políticos profesionales tampoco, como tampoco es cierta la chorrada de que las ONGS son apolíticas. El blanco y negro no existen y sí un inmenso gris “depende”.

Me sentí muy orgulloso de nuestro Parlamento cuando el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza aprobó por unanimidad una declaración institucional en la que decía que Las personas no son culpables de su pobreza. Nadie es culpable de su sufrimiento. Ninguna persona es inútil

@xosecuns

Comunicación, Derechos humanos, Desigualdad, Empleo, Inclusión, Organizaciones No Lucrativas, Pobreza, Rentas Mínimas, Servicios sociales, Tercer Sector
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Nuestros niños son el futuro y otras tonterías sobre la pobreza infantil

20 de noviembre de 2017 a las 23:04

Entre las niñas y niños se da un fenómeno curioso llamado “sesgo de optimismo vital”. La divergencia entre su situación objetiva de pobreza y la valoración subjetiva que hacen de su calidad de vida. En el estudio “La infancia en vulnerabilidad social” de Cruz Roja, el 86% de los menores participantes con diferentes situaciones carenciales se manifestaron satisfechos con lo que tenían.

La ilusión y la inocencia desaparecerán pronto. De continuar con la pasividad, el 80% de la infancia que hoy se encuentra en la pobreza está condenada a sufrirla el resto de su vida Y también sus hijos y hijas. Y sus nietos. Se llama transmisión intergeneracional de la pobreza.

Las niñas y niños son nuestro presente, olvidemos ya la frase vacía de que son nuestro futuro.

La primera reclamación es darles voz, fomentar su participación activa en la defensa de sus derechos, reducir la llamada exclusión política. Y dársela también a sus padres y madres. En las redes sociales, medios de comunicación o con su voto.

¡Quiéreme, Escáchame y Entiéndeme!. Santo Domingo (Rep. Dominicana) Foto: Roberto Guzman

¿Niños y niñas pobres en familias ricas?

Está de moda difuminar el drástico aumento de pobreza y la desigualdad poniéndole todo tipo de apellidos, entre ellos los de infantil o juvenil. Habría que hablar primero de pobreza, en todo caso familiar.

En 2015, 118,7 millones de europeos, el 23,7% de la población, se encontraban en riesgo de pobreza o exclusión social (AROPE). El 26.9% de los menores europeos entre 0 y 17 años .

En España, donde según la Comisión Europea “la desigualdad entre el 20% más rico y el 20% más pobre es una de las más elevadas de la Unión y sigue creciendo” un 27,9% de la población se encontraba en el 2016 en riesgo de pobreza (12.964.600 personas). Un riesgo que se dispara hasta el 54% cuando hablamos de alguna de las 1.754.000 familias monoparentales en las que un adulto (en un 82% de los casos una mujer) es el único responsable de los hijos.

Si quieren profundizar en todos estos datos, o en los de su comunidad, consulten la web “Estado de Pobreza 2017

Blasfemando contra la “teología” del empleo

Acabemos con dos dogmas políticos: ni la recuperación económica permite salir de la pobreza ni la mejor política social es el empleo: la pobreza ya alcanza a un 14,1% de las personas con un empleo y la intensidad laboral (hogares en los que sus miembros trabajan menos del 20% de su tiempo disponible) apenas disminuyó del 13,8% al 13,6% entre 2015 y 2016.

De prioridad política nada.  Ensañándose con la infancia y la juventud.

Así se le niega el futuro a un país. En el 2015, el 34.4% de los menores de 18 años se encontraban en riesgo de pobreza y exclusión en España, en quinto lugar europeo. Si tenemos en cuenta la pobreza anclada en el 2008 y según UNICEF ya sería el tercer país europeo con mayor pobreza infantil, tras Rumanía y Grecia.

E irán la peor en la juventud. El 38,2% de las chicos y chicas españoles entre 16 y 29 años están en riesgo de pobreza.

Pero el escaso interés político se percibe a la perfección cuando hablamos de pobreza severa, en la que España tiene la medalla de plata europea por detrás de Rumanía. 1.388.474 niñas y niños (el 16,7%) viven en hogares con ingresos inferiores a 334 euros al mes. Si se pusieran en fila a peregrinar a Santiago tendrían que salir desde Marsella.

¡La pobreza de niños y niñas no es culpa de sus padres!

Las razones de la escasa eficiencia de los sistemas y programas de política social, incluídas las de infancia, son conocidas: escaso compromiso político en presupuestos y planificación a medio y largo plazo, descoordinación entre las administraciones implicadas y con las organizaciones sin ánimo de lucro especializadas y un enfoque asistencialista dirigido a paliar la emergencia pero no a solucionar causas.

Invertimos muy poco en niños y niñas. Y no preocupa mucho saber cuanto. La inversión en infancia no es un capricho ni una política menor de la que prescindir cuando las cuentas están mal. Las elevadas tasas de pobreza tienen como causa principal a incapacidad del sistema redistributivo español de reducir la desigualdad en épocas de bonanza y para acentuarla en períodos de crisis.

¿Compromiso con la infancia? En España no

España dedica un 1.3% de su PIB total, frente a la media europea del 2.3%(no se pierdan el portal Infancia en datos) Dinamarca,por ejemplo, con una inversión del 3,7% de su PIB tiene una tasa de pobreza infantil del 9,2% .

Según UNICEF, en 2007, la inversión pública en España fue de 5158 € por niño/niña. En 2013, bajó hasta los 4514€.

Lejos de la creciente tentación política de enfrentar colectivos, es un ejemplo positivo la defensa de los derechos sociales, políticas, pensiones y presupuestos para las personas mayores de 65 años, que en absoluto se ha seguido en la protección de la infancia. Y que explica tasas de pobreza infantil y juvenil que duplican las de los mayores de manera record en el entorno europeo.

Foto: Constanza Morales

La lacra del corto plazo se erradica con compromisos y coordinación

Si estamos ante una emergencia social, debería ser afrontada inmediata y rotundamente ¿no?… Pues no.

Uno de los aspectos que mas deprime a organizaciones y personas que trabajan contra la causas de la pobreza es su normalización política, como si se tratara de un hecho casi natural e irremediable. Se venden así como éxito míseras mejoras en las cifras o medidas puntuales y cortoplacistas de asegurado escaso impacto. Quienes trabajan en contacto directo con las personas en pobreza tienen que asistir o paliar un deplorable espectáculo de descoordinación entre instituciones.

Si hablamos con honestidad de invertir (que no gastar) en infancia, hay que repensar por ejemplo si todas y cada una de las inversiones en obras públicas son más prioritarias.

Tras varios años de crisis, resulta contraproducente y un fracaso político impulsar medidas de emergencia en vez de procesos integrales de inclusión. La apuesta por políticas y medidas asistencialistas o el chantaje emocional con el sufrimiento de niños y niñas, además de un abuso de la buena fe y la solidaridad de miles de personas, refuerza la culpabilización de las personas e impide su empoderamento, participación activa e inclusión efectiva.

¿Cuantos ayuntamientos se verán “obligados” o hasta presumirán de solidaridad por tener que abrir el próximo verano los comedores escolares ante la emergencia de la situación de niños y niñas? Tras un curso entero, otro mas, sin encontrar respuestas estables, inclusivas y respetuosas con la dignidad de las familias afectadas, no dice mucho de la competencia de las concejalías responsables.

Las estrategias y medidas a largo y medio plazo suelen ser sustituidas por un maremagnum de normativas, requisitos y medidas puntuales y aisladas. Esta extrema dispersión, además del sufrimiento innecesario en las personas, provoca una excesiva carga de trabajo y desánimo en muchas profesionales en administraciones y especialmente en las organizaciones de acción social obligadas a actuar de intermediarias.

Si de verdad fuera una prioridad política, entonces…

Lejos del discurso aporofóbico de culpar y hasta odiar a las personas en pobreza, la gravedad de la pobreza infantil es que son las personas adultas las encargadas de proporcionar un vínculo sano, estimulante, afectivo, protector e seguro. Estas ven alteradas completamente sus condiciones emocionales y mentales para proporcionarlo, siendo este imprescindible para el desarrollo físico, mental y emocional de niños y niñas.

Si reducir drásticamente la pobreza severa en las familias y en la infancia es una prioridad YA (no “a ver si al final de la legislatura“), es obligado apostar por una Ley y un sistema estatal de Garantía de ingresos o rentas mínimas que permita una vida digna a todas las personas que lo necesitan, de manera prioritaria y urgente a todas aquellas personas con niños y niñas a cargo, simplificando y armonizando drásticamente su gestión administrativa.

Priorizar las personas y las familias, sobre todo las que tienen menores a cargo, supone dar apoyo específico a la infancia y la juventud como colectivos especialmente afectados, pero también contra la transmisión intergeneracional de la pobreza y el declive demográfico: prestaciones económicas, atención temprana (0 a 3 años), planes de apoyo a familias monoparentales, impulso a los programas de alquiler social o paralización de desahucios poniendo especial atención en las familias con menores, etc.

Se lo resume en apenas un minuto Joseba Zalakain. Y pueden ver a otros expertos como Jordi Longás, Guillermo Fernández, Kepa Larrañaga… y conocer mucho más en esta página ¿Cómo hacemos para que nuestras hijas y nietas no hereden la pobreza?

Es imprescindible defender la demanda de la Plataforma de Infancia y aumentar los ridículos presupuestos destinados a la infancia.

Aumentar el número de familias beneficiarias de la prestación por niño o niña a cargo para llegar a todas las que viven en situación de pobreza o aumentar su cuantía de 24.25€ a 100€ mensuales (con una bonificación del 50% para las familias monoparentales). Save The Children ha demostrado que se trata de uha medida viable, que haría que 638.770 niños y niñas salieran de la pobreza en una legislatura. Y con un coste equivalente al 0,41% del PIB.

Unicef va más allá sugiriendo con valentía desde el 2014 que esta renta debería y podría ser universal.

Una educación inclusiva que impida heredar la pobreza

Entendiendo que es el principal factor para el desarrollo personal, la integración social, el combate contra los prejuicios o la defensa de derechos, la educación es un ambito de actuación imprescindible de muchas organizaciones del Tercer Sector y donde se encuentran muchos de los ejes citados, en especial el hercúleo trabajo de fomentar la coordinación entre educación, empleo y servicios sociales.

Huyendo como de la peste del viejuno modelo de escuela del siglo XIX para afrontar desigualdades del siglo XXI, una educación inclusiva y normalizada que erradique cualquier discriminación y fomente la cohesión social, defendiendo el derecho de toda niña o niño a acceder de manera igualitaria al servicio público de la educación, que le proporcione los instrumentos precisos para desarrollarse plenamente en aquellos aspectos que le facilitarán logros académicos y sociales y su posterior incorporación como miembro activo de la sociedad.

Una educación centrada en el ciclo vital de la persona y su entorno y no en las competencias de las consejerías: Atención temprana, educación básica, lucha contra el fracaso y el abandono escolar, formación para el empleo (antes, durante y después), educación no formal, etc.

Luchar contra la pobreza infantil es hacerlo en sus familias, con rentas mínimas dignas y ágiles, viviendas decentes y acompañamiento profesional en este proceso y en el de formación y búsqueda de empleo.

Sí por algo deben pelear las organizaciones de acción social es porque las personas aseguren su futuro y no la visita al siguiente mostrador

@xosecuns  

Artigo escrito junto a Sara Abella y publicado en la revista Tempos Novos con el título Pobreza infantil: Severo e inxusto castigo

Administración, Derechos humanos, Desigualdad, Educación, Inclusión, Inversión social, Menores y jóvenes, Organizaciones No Lucrativas, Participación, Pobreza, Rentas Mínimas, Servicios sociales, Tercer Sector, Vivienda

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Pobreza (sen apelidos).Tamén infantil

4 de septiembre de 2017 a las 21:27

Entre as nenas e nenos dáse un fenómeno curioso que deu en chamarse “sesgo de optimismo vital” e que explica a diverxencia entre a súa situación obxectiva de pobreza e a valoración subxectiva que fai da súa calidade de vida. Así, no estudo “A infancia en vulnerabilidade social” de Cruz Vermella, o 86% dos menores participantes da entidade con diferentes situacións carenciais manifestáronse satisfeitos co que tiñan .

A ilusión e a inocencia desaparecerán pronto. De continuar coa pasividade, o 80% da infancia que se atopa hoxe na pobreza está condenada a sufrila o resto da súa vida E tamén os seus fillos e fillas. E os seus netos. Chámase transmisión interxeneracional da pobreza.

As nenas e nenos son o noso presente, esquezamos xa a frase baleira de que son o noso futuro. Por iso a primeira reclamación é darlles voz, fomentar a súa participación activa na defensa dos seus dereitos, reducir a chamada exclusión política. E dárllela tamén aos seus pais e nais. Nas redes sociais, medios de comunicación ou co seu voto.

Pobreza, madres solas, cariño, exclusión

Madres solas. Foto: Aitor Lara

Non hai nenos e nenas pobres en familias ricas

Está de moda difuminar o drástico aumento de pobreza e a desigualdade poñéndolle todo tipo de apelidos, entre eles os de infantil ou xuvenil. Compre falar primeiro da pobreza, en todo caso familiar.

No 2015, 118,7 millóns de europeos, o 23,7% da poboación, atopábanse en risco de pobreza ou exclusión social (AROPE). O 26.9% dos menores europeos entre 0 e 17 anos .

En España, onde segundo a Comisión EuropeaA desigualdade entre o 20% máis rico e o 20% máis pobre é unha das máis elevadas da Unión e segue crecendo” un 27,9% da poboación atopábase no 2016 en risco de pobreza (12.964.600 persoas). Un risco que se dispara ata o 54% cando falamos dalgunha das 1.754.000 familias monoparentais nas que un adulto (nun 82% dos casos unha muller) e o único responsable dos fillos.

En Galicia os indicadores son mellores que no conxunto do estado, pero case 700.000 persoas, o 25.4% da poboación, está en risco de pobreza e/ou exclusión.

Rachemos con dous dogmas políticos: nin a recuperación económica ou ter emprego permite saír da pobreza nin a mellor política social é o emprego: a pobreza xa alcanza a un 14,1% das persoas cun emprego e a intensidade laboral (fogares nos que os seus membros traballan menos do 20% do seu tempo dispoñible) apenas diminuíu do 13,8% ao 13,6% entre 2015 e 2016.

31.426 nenas e nenos. Asañándose coa infancia e a mocidade.

Así se lle nega o futuro a un país. No 2015, o 34.4% dos menores de 18 anos se atopaban en risco de pobreza e exclusión en España, en quinto lugar europeo. Se temos en conta a pobreza anclada no 2008 e según UNICEF xa sería o terceiro país europeo con maior pobreza infantil, tras Romanía e Grecia.

En Galicia un 28,8% : 111.739 rapaces. E irán a peor na mocidade. O 38,2% das mozos e mozas españois entre 16 e 29 anos están en risco de pobreza (un 37,8% en Galicia). Cabe puntualizar que, aínda que a recomendación das organizacións especializadas en infancia é considerar que esta chega ata os 18 anos, as desagregacións por idade que manexan IGE e INE van unicamente ata os 16 ou de 16 a 29 anos.

Pero o escaso interese político percíbese á perfección cando falamos de pobreza severa, na que España ten a medalla de prata europea por detrás de Romanía. 1.388.474 rapaces (o 16,7%) viven en fogares con ingresos inferiores a 330 euros ao mes. Se se puxeran en fila a peregrinar a Santiago terían que saír dende Marsella. En Galicia os datos son máis alentadores, pero 31.426 (8.1%) nenos e nenas se atopaban en pobreza severa.

As políticas de infancia non son políticas menores

Aínda que en mellor situación que na media do estado, Galicia comparte as mesmas razóns da escasa eficiencia da súa política social, incluída a de infancia: escaso compromiso político en orzamentos e planificación a medio e longo prazo, descoordinación entre as administracións implicadas e coas organizacións sen ánimo de lucro especializadas e un enfoque asistencialista dirixido a paliar a emerxencia pero non a solucionar causas.

A pobreza de nenos e nenas non é culpa dos pais. O investimento en infancia non é un capricho do que prescindir cando as contas están mal. As elevadas taxas de pobreza teñen como causa principal a incapacidade do sistema redistributivo español e galego de reducir a desigualdade en épocas de bonanza e para acentuala en períodos de crise.

Compromiso? España adica un 1.3% do seu PIB total, fronte á media europea do 2.3%. (non se perdan o portal Infancia en datos) Dinamarca,por exemplo, cunha inversión do 3,7% do seu PIB ten unha taxa de pobreza infantil do 9,2% .

Segundo UNICEF, no 2007, o investimento público en España foi de 5158 € por neno/nena, no 2013, baixou ata os 4514€. En Galicia, pasouse de 6038€ a 5077€.

Lonxe da crecente tentación política de enfrontar colectivos, resulta un exemplo a defensa dos dereitos sociais, políticas, pensións e orzamentos das persoas maiores de 65 anos, que en absoluto se ten seguido na protección da infancia. E que explica taxas de pobreza infantil e xuvenil que duplican e triplican as taxas de pobreza nos maiores dun xeito record no entorno europeo.

Compromisos e coordinación para erradicar a lacra do curto prazo

Hai en Galicia 31.426 menores en fogares e familias en pobreza severa, case unha cuarta parte das 132.000 persoas que no 2015 estaban nesta situación. Unha emerxencia social que debería ser afrontada inmediata e rotundamente.

Un dos aspectos que mais deprime a organizacións e persoas que traballan contra a causas da pobreza é a súa normalización política, como se se tratase dun feito case natural. Véndense así como éxito míseras melloras nas cifras ou medidas puntuais e curtopracistas de asegurado escaso impacto. Quenes traballan en contacto directo coas persoas en pobreza teñen que asistir ou paliar un deplorable espectáculo de descoordinación entre institucións.

Se falamos con honestidade de investir (que non gastar en infancia), hai que repensar por exemplo se todos a cada un dos investimentos en obras públicas son máis prioritarios.

Tras varios anos de crise, resulta contraproducente e un fracaso político impulsar medidas de emerxencia no canto de procesos integrais de inclusión. A aposta por políticas e medidas asistencialistas ou a chantaxe emocional co sufrimento de nenos e nenas, ademais dun abuso da boa fe e a solidariedade de milleiros de galegos e galegas, reforza a culpabilización das persoas e impide o seu empoderamento, participación activa e inclusión efectiva.

Cantos concellos se verán “obrigados” ou ata presumirán de solidariedade por ter que abrir este verán os comedores escolares ante a emerxencia da situación de nenos e nenas? Tras un curso enteiro, outro mais, sen atopar respostas estables, inclusivas e respectuosas coa dignidade das familias afectadas, non di moito da competencia das concellerías responsables.

As estratexias e medidas a longo e medio prazo adoitan ser substituídas por un maremagnum de normativas, requisitos e medidas puntuais e ailladas. Esta extrema dispersión, ademais do sufrimento innecesario nas persoas, provoca unha excesiva carga de traballo e desánimo en moitas profesionais en administracións e especialmente nas organizacións de acción social obrigadas a actuar de intermediarias.

A Xunta de Galicia, a cuxa Consellería de Política Social hai que recoñecerlle a intención de superar o curtopracismo, ten pendente difundir dende o 2014, e xa de paso actualizar, o recoñecido Informe sobre pobreza infantil , en base á que esta feita a Estratexia para a Infancia e a Adolescencia (EGIA) 2016-2020, aínda non publicada.

Un dos aspectos mais reclamados neste borrador ou en Estratexias como a de Inclusión Social 2014-2020 ou na Axenda Social asinada por Xunta de Galicia, FEGAMP e EAPN Galicia é a coordinación política e técnica así como a transparencia na difusión de datos obxectivos de esforzo orzamentario e eficiencia das actuacións compartidas de política social.

Estamos a tempo de reverter tendencias

Lonxe do discurso aporofóbico de culpar e ata odiar as persoas en pobreza, a gravidade da pobreza infantil é que son as persoas adultas as encargadas de proporcionar un vínculo san, estimulante, afectivo, protector e seguro. Estas ven alteradas completamente as súas condicións emocionais e mentais para proporcionalo, sendo este imprescindible para o desenvolvemento físico, mental e emocional dos nenos e nenas.

Na pasada campaña electoral ao Parlamento de Galicia, dende EAPN-Galicia prantexáronse ás distintas candidaturas diferentes demandas destinadas á mellora ca calidade das familias. En varias acadouse un consenso elevado (ver web www.pobreza.gal)

Non foi o caso diante do clamor de implantación exhaustiva da RISGA (Renda de Inclusión Social de Galicia) como medida de choque contra a pobreza e a privación material severas. E de destacar o aumento de orzamento desta partida nos últimos anos e o compromiso de aprobar no 2017, tras tres anos de retraso, o decreto que debe desenvolver a Lei que o regula fornecendo por fin apartados como o complemento por vivenda ou a compatibilización da prestación co emprego.

Pero non abonda, as 13.848 persoas que percibiron unha RISGA no 2015, un 13% mais que no ano anterior, supuxeron tan so 5,07 por mil habitantes, lonxe dos 6,2 de Castela e León ou dos 19,3 de Asturias e a anos luz de Navarra ou Euskadi.

Se reducir drasticamente a pobreza severa é unha prioridade nesta lexislatura, é obrigado multiplicar o orzamento adicado á RISGA como mínimo ata o nivel de Asturias (de xeito prioritario e urxente a todas aquelas persoas con nenos e nenas a cargo), simplificar administrativamente a súa xestión e avanzar cara un sistema áxil e amplo de Garantía de Ingresos.

Priorizar as persoas e as familias, sobre todo as que teñen menores a cargo, supón dar apoio específico á infancia e a mocidade como colectivos especialmente afectados, pero tamén contra a transmisión interxeneracional da pobreza e o declive demográfico: Plan de apoio a familias monoparentais, ampliación ata os 3 anos de idade do Cheque Benvida para familias con nenas e nenos en pobreza, impulso aos programas de aluguer social ou paralización de desafiuzamentos poñendo especial atención nas familias con menores, etc.

No eido estatal, é preciso defender a demanda da Plataforma de Infancia de aumentar os ridículos orzamentos destinados á infancia.

Aumentado o número de familias beneficiarias da prestación por neno e nena a cargo para chegar a todas as que viven en situación de pobreza ou aumentar a súa contía de 24.25€ a 100€ mensuais (cunha bonificación do 50% para as familias monoparentais). Save The Children vén de demostrar que se trata dunha medida viable, que faría que 638.770 nenos e nenas salgan da situación de pobreza nunha lexislatura. E cun custo equivalente ao 0,41% do PIB. Unicef vai máis alá suxerindo con valentía dende o 2014 que esta renda debería e podería ser universal.

Unha educación inclusiva que impida herdar a pobreza

Entendendo que é o principal factor para o desenvolvemento persoal, a integración social, o combate de prexuízos e a defensa de dereitos, a educación é un eido imprescindible de actuación de moitas organizacións do Terceiro Sector e onde se atopan moitos dos eixes citados, en especial o hercúleo traballo de fomentar a coordinación entre educación, emprego e servizos sociais.

Unha educación inclusiva e normalizada que erradique calquera discriminación e fomente a cohesión social, defendendo o dereito de toda nena ou neno a acceder de xeito igualitario ao servizo público da educación, que lle proporcione os instrumentos precisos para desenvolverse plenamente naqueles aspectos que lle facilitarán logros académicos e sociais e a súa posterior incorporación como membro activo da sociedade.

Unha educación centrada no ciclo vital da persoa e o seu entorno e non nas competencias das consellerías: Atención temperá, educación básica, loita contra o fracaso e o abandono escolar, formación para o emprego (antes, durante e despois), educación non formal, etc.

Loitar contra a pobreza infantil é facelo nas súas familias, con rendas mínimas dignas e áxiles, vivendas decentes e acompañamento profesional neste proceso e no de formación e procura de emprego.

Si por algo deben pelexar as organizacións de acción social é porque as persoas aseguren o seu futuro e non a visita ao seguinte mostrador.

@xosecuns  

Artigo escrito xunto a Sara Abella e publicado na revista Tempos Novos co título Pobreza infantil: Severo e inxusto castigo

Administración, Derechos humanos, Desigualdad, Educación, Exclusión, Incidencia, Inclusión, Inversión social, Menores y jóvenes, Organizaciones No Lucrativas, Pobreza, Rentas Mínimas, Servicios sociales, Tercer Sector, Transparencia, Vivienda
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¿Por qué la pobreza no se ha enterado del fin de la crisis?

7 de agosto de 2017 a las 0:32

¿Cómo es posible?

Todos los días tenemos buenas noticias de crecimiento económico, menos desempleo, más optimismo gubernamental…pero la población en riesgo de pobreza en España sigue prácticamente igual.

Si leen este blog, sabrán de sobra que el empleo ya no es suficiente para tener una vida digna. Las razones que motivaron el aumento de la pobreza en España siguen exactamente igual y casi seguro se repetirán y agravarán en la siguiente crisis. Se las recuerdo recomendándoles de nuevo 6 vídeos breves, una Guía Didáctica y un libro de apenas 100 páginas “Metáforas para entender la crisis (y no volver a repetirla)” de Kiko Lorenzo.

Sería ridículo pretender hablar sobre desigualdad, pobreza o exclusión social en España sin conocer los imprescindibles estudios de la Fundación Foessa. Es habitual el rigor e independencia de esta fundación impulsada por Cáritas, tanto en informes periódicos como el reciente Análisis y Perspectivas 2017  (en donde constatan que el 70% de los hogares no están notando los efectos de la recuperación económica), como en sus monumentales Informes sobre exclusión y desarrollo social (los llamados Informes FOESSA). 

En el último hicieron un enorme esfuerzo de divulgación con vídeos, resúmenes, gráficos y un detalle por cada comunidad autónoma. Compruébenlo en su web o en su canal de Youtube. Pero sobre todo nos dejaron un auténtico regalo de material pedagógico con seis vídeos breves y una guía pedagógica para que cualquier persona o organización interesada pueda conocer algunas de las cuestiones recogidas en el VII Informe FOESSA.

Pueden descargarse la Guía didáctica aquí. Les resumo algunas de las preguntas, conclusiones y enlaces de cada uno.

Que lo disfruten.

Materiales_pedagogicos_del_VII_Informe_FOESSA

 

La pobreza no es un “problema de la crisis”, sino de modelo social

¿Las personas en pobreza o exclusión deberían poner más de su parte para salir de su situación?

¿Uno nace pobre o se hace pobre?

El 65% de las personas en exclusión ya lo estaba antes de la crisis económica. Lo que ha entrado en crisis es nuestra idea de lo que es vivir en comunidad.

Ya no se trata de incorporar a pobres y excluidos al entramado social, sino directamente no tenerlos en cuenta, ignorarlos, invisibilizarlos, trasladarlos o recluirlos en espacios donde no molesten.

Más información:

Resumen capítulo 1 

Enfrentarse a la crisis desde la perspectiva de las víctimas

Búsquense la vida

¿Crees que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades?¿Y eso qué significa?

¿Es posible mantener un Estado de bienestar como el nuestro sin pagar más impuestos?

La protección social ¿tiene que cubrir unos mínimos y a partir de ahí que cada cual se pague lo que considere necesario?

Poco a poco estamos asistiendo a la transferencia al ámbito privado de lo que antes era colectivo (pensiones, sanidad, educación, cuidados…) y esto tiene enormes implicaciones para las personas con menos posibilidades.

No estamos ante una crisis temporal, sino ante un cambio de época en donde debemos decidir o consentir seguir avanzando hacia un modelo de privatización e individualización de los riesgos sociales, donde cada ciudadano se busque la vida para complementar sus formas de asegurarse, o hacia nuevas formas de socialización de riesgos donde sigamos haciéndonos cargo unos de otros y la ciudadanía social sea la propuesta principal.

Más información:

Resumen capítulo 5

La opinión pública sobre las políticas sociales

El empleo ya no es suficiente para tener o mantener una vida digna

¿Conoces situaciones de empleo precario, desempleo de larga duración o de personas que ya hayan dejado de buscar?

¿Son culpables las personas que se encuentran en paro?

¿Qué podemos hacer para fomentar el trabajo digno desde donde tú te ubicas?

Mientras el aumento de la precariedad laboral entre los jóvenes es alarmante, muchos trabajadores con escasa formación conforman una “generación expulsada” sin posibilidad de trabajar en su sector y con cualificaciones inútiles en otros sectores. Resulta muy difícil imaginar que puedan volver al empleo a corto plazo cuando se recupere la contratación.

A pesar de que la economía española ha comenzado a crear empleo neto desde 2014, después de un periodo de seis años en que se ha destruido más del 18% del empleo existente a finales de 2007, el mercado laboral español sigue teniendo los mismos problemas estructurales que ya tenía anteriormente. De hecho el 14,8% de las personas con trabajo está en situación de pobreza.

La recuperación económica, sobre todo del empleo, puede contribuir a reducir la magnitud de los indicadores, pero para modificar sustancialmente el empleo como mecanismo de inclusión social, de sentirse miembro de la sociedad, son necesarias muchas otras cosas, como una mayor inversión de recursos sociales y un diseño global mucho más ambicioso de políticas públicas inclusivas.

Más información:

Resumen capítulo 4

Empleo precario y Protección Social

Los recortes en el gasto social vulneran los derechos de cada vez más capas sociales

¿Sientes que te han recortado algún derecho?

¿Crees que hay que apoyar a las personas y familias que están padeciendo con más intensidad el debilitamiento de nuestros derechos?

El debilitamiento de los derechos, y la reducción práctica de la inversión o gasto social, genera un impacto rápido y directo en las personas más pobres y excluidas. Pero no solo en estas: cada vez más capas sociales de población se están viendo afectadas: 645.000 hogares han sufrido algún tipo de amenaza de expulsión de su vivienda. El 15,8% de los hogares ya no puede comprar medicamentos. Se han dejado de invertir 7.100 millones en dependencia.  Hay 700 millones menos en becas para educación obligatoria.

Estamos pasando de un discurso de fondo sustentado en la garantía de derechos a otro estructurado alrededor de los valores de la revolución neoliberal y meritocrática. Esto está generando un incremento de la fractura social, de la distancia entre la posición social de las personas.

Más información:

Resumen Capítulo 3  

Desigualdad y pobreza en España en el largo plazo

Curarse del conformismo: Afrontar la resignación, la impotencia y la incertidumbre como elementos que bloquean la participación ciudadana

¿Tienes esperanza de que las «cosas» van a ir a mejor?

¿Crees que en ese «ir a mejor» tú tienes algo que ver?

¿Cuáles crees que deben ser tus compromisos como ciudadano o ciudadana?

El compromiso, la implicación y la esperanza como actitudes para la construcción de un nuevo modelo de sociedad. En los últimos años han surgido multitud de iniciativas de participación ciudadana que huyen de la impotencia y la resignación y buscan actuar como “garantes de la ética, los valores, la dignidad y los infrarrepresentados“.

La sociedad civil mantenemos la capacidad social para ayudarnos y cooperar. Una excelente noticia, pues constituye la condición necesaria para poder desarrollar iniciativas que aunque todavía no supongan la realización de ese otro mundo posible, sí permitan anticipar sus rasgos esenciales. Sin embargo, no hay garantía de que ese modelo alternativo acabe conectando con lo normativo e institucional o con el conjunto de la sociedad.

Más información:

Resumen Capítulo 6      

De un individualismo placentero y protegido a un individualismo no placentero y desprotegido   

¿Qué sociedad saldrá de la actual crisis?

¿Reaccionamos? O estado del bienestar o crecimiento sin sociedad

¿Crees que puedes salir individualmente de la crisis?

¿Crees que el Estado de bienestar (sanidad, educación, pensiones y servicios sociales públicos) sigue siendo sostenible o debemos reducirlo?

¿Y aquellas necesidades que no pueda cubrir que cada uno busque su forma de satisfacerlas?

Se está produciendo una confrontación entre mayores demandas y menores recursos, lo que coloca a los asistidos en el foco de la sospecha de por qué ese gasto, no visualizándose como inversión. No es más que el resultado de la lógica que entiende la crisis como la oportunidad para un nuevo modelo de sociedad que pasa del “contrato social” al “contrato mercantil“. Que cuestiona la lógica de los derechos universales y del Estado de bienestar.

A medida que las políticas públicas dejan de ser para todas, pierden ambición universalista y dejan de ser espacios para la cooperación, el reconocimiento y el encuentro, y se convierten en campos de batalla donde distintos colectivos sociales pugnan por recursos cada vez más escasos.

Tenemos una oportunidad si entendemos como ciudadanas y ciudadanos que es imprescindible fortalecer los valores cívicos y defender la necesidad y la implicación personal y colectiva de mantener y potenciar nuestro actual Estado de Bienestar. La necesidad de un nuevo proyecto social que abandone la lógica del “crecimiento sin sociedad

Más información:

Documento de conclusiones del VII Informe FOESSA
Transformaciones en los dinamismos de participación política y asociativa en la sociedad española

@xosecuns

NOTA. Entrada actualizada. Original: “Todas las cosas son imposibles mientras lo parecen” publicada el 22 de junio de 2016

Todas las cosas son imposibles

Administración, Comunicación, Derechos humanos, Desigualdad, Educación, Empleo, Exclusión, Formación, Impuestos, Incidencia, Innovación social, Inversión social, Mujeres y hombres, Organizaciones No Lucrativas, Otra Iglesia, Participación, Personas, Pobreza, Rentas Mínimas, Servicios sociales, Tercer Sector, Voluntariado
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Entre los escombros

31 de enero de 2017 a las 15:10

Les dejo la versión ampliada del artículo de opinión del mismo nombre que se publicó en La Voz de Galicia junto a los reportajes El drama de los desahucios no desaparece de Ana Balseiro y «No estábamos dispuestos a perder a nuestras hijas» de J. Fuentes y M. Hermida.

Foto: Marcos Míguez

Foto: Marcos Míguez

Si, sigue habiendo desahucios. 1.749 en los primeros nueve meses del 2016 y sólo en Galicia. 6 al día, prácticamente los mismos de los últimos cuatro años y más por impago de alquileres que por ejecuciones hipotecarias, pero los sigue habiendo y muchos.

Miles de personas aún no tienen garantizado su derecho a una vivienda digna. En la necesidad extrema y aunque parezca mentira Galicia es lider con 3000 personas malviviendo aún en chabolas. Otras 3600 viven en la calle.

Desahucios desde inicio recuperacion

¿Le sorprende? A bastantes dirigentes políticos puede que si, empeñados en repetir ya no como dogma sino cada vez más como un hecho alternativo, que con el mero crecimiento económico o la incipiente creación de empleo ya basta para acabar con la pobreza o los desahucios, que es un tema solucionado del que ya sólo los populismos se acuerdan.

Pero la realidad y las evidencias son tozudas. Como explica Kiko Lorenzo en su libro Metáforas para entender la crisis (y no volver a repetirla), el terremoto de la crisis económica lo han padecido y lo siguen padeciendo las clases medias pero sobre todo quienes menos tienen y quienes menos ganan. Y como en cualquier terremoto, aunque no haya temblores, las víctimas siguen entre los escombros.

Pobreza populismo pedirMás de 13 millones de personas siguen en España en riesgo de pobreza o exclusión, 700.000 en Galicia. Pero es preocupante el avance de la pobreza severa (ingresar menos de 332 euros al mes), en España 3,5 millones de personas y 132.000 en Galicia, 36000 más que el año anterior.

¿Cómo le fue a su familia en la crisis?. Abruman las evidencias de que la desigualdad está avanzando sin freno en España y con ella impidiendo a muchas personas, ensañándose sobre todo con las más jóvenes, ya no sólo pagar el alquiler o la luz sino llegar a fin de mes o pensar en como puede ser su vida dentro de unos años.

La última viene del Banco de España y aparte de humillar a los críticos con el último informe de Oxfam Intermon “Una economía para el 99%” presenta un dato que estremece: el patrimonio de las 25% de las personas más pobres se ha deteriorado tanto que ya es negativo; como media deben 1300 euros más de lo que tienen.

Y no, la mejor política social ya no es el empleo. Porque si a la palabra empleo no le ponemos el apellido digno es otra cosa.

Una buena noticia sin duda los 547.000 nuevos empleos del 2016 pero miren este vídeo de la magistral campaña de la Fundación FOESSA o sigan leyendo: en más de 720.000 hogares no tienen ningún ingreso (360.000 en 2007), el 56% de personas desempleadas de larga duración (más de 600 días, uno tras otro buscando empleo) y el 47% sin percibir ninguna prestación, sometidos a la “violencia administrativa” de recorrer mostradores y rellenar formularios para ayudas puntuales de supervivencia. ¿Cómo se hace para pagar la hipoteca o el alquiler?

Consolémonos un poco con la lentitud de los avances. Que la pobreza es un problema de estado acaba de reconocerlo hasta el Consejo Económico y Social. Las evidencias del aumento de la desigualdad y el fraude fiscal son tan abrumadoras que hasta el ministro Montoro ha reconocido el injusto tratamiento fiscal de las grandes empresas.

Tarde, pero la justicia europea sigue escarbando en la normativa hipotecaria española permitiendo paralizar judicialmente ejecuciones si se observan cláusulas hipotecarias abusivas.

En la Xunta de Galicia se empieza a huir de medidas espasmo cortoplacistas por estrategias plurianuales como el alquiler social o el censo de viviendas vacías.Y los cuatro grupos políticos del parlamento gallego están de acuerdo en que es imprescindible reforzar programas de alquiler de viviendas públicas, alquiler social y otro tipo de ayudas al alquiler.

Que lo demuestren donde gobiernan

@xosecuns

Administración, Derechos humanos, Desigualdad, Empleo, Exclusión, Inclusión, Inversión social, Personas sin hogar, Pobreza, Rentas Mínimas, Servicios sociales, Vivienda
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¿Por qué crece la desigualdad en España?

24 de enero de 2017 a las 23:34

La verdad es demoledora. Y nuestro principal problema empeora.

Dinero llama a dinero y la riqueza en el mundo cada vez se concentra más rápido. Tan sólo 8 hombres poseen ya la misma riqueza que 3.600 millones de personas, la mitad más pobre de la humanidad. 

Que la desigualdad (en la riqueza o en la renta) está avanzando en el mundo, no sólo lo dice Oxfam en su informe Una economía para el 99%. El crecimiento económico tan sólo está beneficiando a los que más tienen, explica el economista Branko Milanovic en el informe de la consultora PwC para el reciente Foro de Davos: “los mayores beneficios de la globalización han ido a parar a una pequeña élite, cada vez más rica, en los países industrializados y a la clase media asiática, mientras que los ciudadanos de rentas bajas en los países desarrollados han sido sus grandes perdedores

Si, han leído bien, en el Foro Davos han reconocido que es urgente la necesidad de una mayor redistribución. Lástima que, como se cuenta en este artículo, llegados a las soluciones el debate se arruga y el personal se abalanza sobre los canapés

Desigualdad género OINo les aburriré con los mismos datos sobre el aumento de la desigualdad que han salido en los medios. Les recomiendo que ojeen el informe mundial (no se pierdan las páginas 7 a 10 sobre las seis falsas premisas de una economía al servicio del 1% y los ocho requisitos para una economía al servicio del 99%).

Si no tienen mucho tiempo, lean este articulo de Chema Vera, el director de Oxfam Intermon. También pueden releer un artículo que sigue muy vigente tras la victoria de Donald Trump o lo que vamos a pagar de más por la luz este año:  ¿Democracia o capitalismo de amiguetes?

ONG que defienden derechos

Quienes creemos que con nuestro dinero se debe apoyar a organizaciones que bajan al barro por los derechos sociales y no paripés de incidencia política, estamos de enhorabuena. El informe denunciando el aumento de la desigualdad ha sido un rotundo éxito generado un imprescindible debate y un montón de críticas, interesadas y oportunistas la mayoría.

Les recomiendo Midiendo la (maldita) desigualdad, un artículo escrito por los autores del informe y otros tres de expertos independientes: Desmontando a Oxfam de José Moisés Martín, Contexto para entender el dato de desigualdad de Oxfam de Kiko Llaneras y Justicia fiscal, climática y migratoria, un descarado Gonzalo Fanjul respondiendo a las “vedettes del neoliberalismo” y sus críticas cutres al informe.

Pero hablemos del principal problema de España.

Desigualdad España

España, una crisis que se ha ensañado con las personas más vulnerables

Una bomba de relojería: medalla de plata europea de aumento de la desigualdad entre 2007 y 2015, detrás de Chipre ¡20 veces más que el promedio europeo!. Y es que en España la desigualdad gana por goleada… mientras que en Polonia, Portugal, Rumanía o Finlandia pierde.

Desigualdad Gini paises europeoas 2007-2015

Pobreza populismoUna de las críticas más absurdas ante las denuncias a esta evidencia es que supone “apoyar el populismo de izquierdas” (o de derechas). Ridícula por negar un hecho pero ademas políticamente burda por dejar la iniciativa en las soluciones de este infierno en el que viven millones de personas a unos pocos partidos. ¿De nuevo Los gansos del Capitolio?

Hechos, no opiniones. La crisis la siguen pagando los más pobres

No, la crisis no nos ha afectado a todos por igual. Todo lo contrario, sigue concentrando sus efectos especialmente en las personas más pobres (o con las rentas más bajas).

Elijan fuente: OCDE, Eurostat, INE, Credit Suisse, Banco Mundial… ¡hasta Warren Buffet! Hoy mismo el Banco de España afirma que la crisis ha arrasado con la mitad de la riqueza de las familias más pobres, cebándose especialmente con los más jóvenes. El 25% más pobre carga con más deudas que activos.

O elijan personas expertas o organizaciones solventes. Me referiré a partir de ahora a tres: Oxfam Intermón y su radiografía de la desigualdad en España, Kiko Lorenzo (Caritas España) y su muy didáctico libro Metáforas para entender la crisis y El estado de la Pobreza. España 2016 de EAPN España.

Desigualdad riqueza España 2016En 2016, el 10% de los españoles más ricos concentraron más riqueza que el resto de la población. Es decir, 4,7 millones de personas tienen lo mismo que más de 42,6 millones.

En 2007, el 10% más rico disfrutaba en España de una renta 10 veces superior a la del 10% más pobre. En 2015 esta diferencia era de 15 veces.

13.334.573 personas, el 28,6% de la población española, seguía en 2015 en riesgo de pobreza o exclusión social.Una de cada tres se debe a la crisis, pero las otras dos ya estaban en esta situación antes, ni con la burbuja inmobiliaria tuvieron una oportunidad.

Y un gráfico demoledor: En 2016, 720.000 familias no tenían ningún ingreso… en 2007 eran 365.000. Como dice Kiko Lorenzo: “cuando tantas personas aún siguen sepultadas bajo los escombros, no parece oportuno mirar para otro lado

Fuente INE (Encuesta Población Activa) Oxfam Intermon

Fuente INE (Encuesta Población Activa) Oxfam Intermon

Cinco razones por las que crece la desigualdad en España

1 Incapacidad para crear empleo de calidad y especialización de nuestra economía en actividades de bajo valor añadido, especialmente construcción y turismo. Esto implica un mayor peso de puestos manuales, temporales y con ocupaciones de baja cualificación con menores sueldos que se une y explica una bajada generalizada de salarios, en especial los más bajos. En palabras del informe de Oxfam “tanto durante el período de crecimiento como de crisis, la economía española ha primado los beneficios y las rentas de capital, frente a las rentas salariales

2. Un elevado nivel de paro residual. Incluso en las épocas de crecimiento nunca se redujo por debajo del 10% (ni la pobreza por debajo del 19,5%). Especialmente grave porque gran parte del desempleo actual afecta a los sustentadores principales de cada hogar, es decir a quien traía los ingresos más elevados de la economía familiar. De los cinco millones de puestos de trabajo creados en los años anteriores a la crisis, tres eran empleos precarios, condenados a desaparecer como lo harán la mayoría de los que se están creando ahora.

3. Alta desigualdad salarial. El empleo creado con la recuperación económica se caracteriza por una mayor precariedad: temporalidad (25,2% trabajadores, 14,1% en la UE), trabajo a tiempo parcial y la citada tendencia a la baja de los salarios. Lo denunciaban hace unos meses algunas trabajadoras pobres del 13,2% de personas a quienes en 2015 su salario no supera el umbral de la pobreza: No más juegos del hambre para tener un empleo digno.

En 2015 el salario del ejecutivo con mayor responsabilidad en una empresa del IBEX35 multiplicaba por 96 el del trabajador promedio y por 51 en el total de las empresas cotizadas. ¿Se acuerdan del todos debemos apretarnos el cinturón? Pues varios años después la respuesta es que todos nos lo apretamos… pero algunos casi cincuenta veces más que otros.

Adivinen en este gráfico brutal lo que le ha bajado el sueldo entre 2008 y 2014 al 10% de la población con los salarios más bajos o al 10% con los más altos.

Fuente: Muestra Continua de Vidas Laborales (Ministerio de Empleo y Seguridad Social) / Oxfam Intermon

Fuente: Muestra Continua de Vidas Laborales (Ministerio de Empleo y Seguridad Social) / Oxfam Intermon

4. La existencia de un modelo de prestaciones pequeño, disperso entre territorios de una forma brutal, ligado excesivamente a lo contributivo y que, aunque con vocación de ser universal, revela importantes huecos de desprotección.

5. Incapacidad para redistribuir de quienes más tienen a quienes más lo necesitan. Repitan de nuevo conmigo: lo de ¡No hay dinero! es mentira. Nuestro sistema fiscal es regresivo en su diseño, insostenible y sobre todo injusto, en especial para frenar las fugas a paraísos fiscales.

Recaudamos poco, 6,3 puntos por debajo de la media europea, y sobre todo recaudamos mal. Con datos del 2016, nada menos que el 84%  del esfuerzo fiscal recae sobre las familias, frente a un 13% del sector empresarial (y ojo, la mayoría lo pagan las pequeñas y medianas empresas) y una contribución casi nula de la fiscalidad sobre el patrimonio, la riqueza o el capital.

Fuente: Oxfam Intermon a partir de datos de Agencia Tributaria

Fuente: Oxfam Intermon a partir de datos de Agencia Tributaria

Pregunten en su entorno si últimamente han tenido que pagar por no meterse a pleitos con Hacienda ante una inspección o una multa claramente injusta y si no han tenido una cierta sensación de estar leyendo El proceso de Kafka… No se extrañen cuando nos llaman “Pringados fiscales” y nos pidan decir No al escaqueo

Las matemáticas son claras: menores ingresos públicos se traducen en menor inversión para garantizar el acceso a derechos y servicios públicos como la educación, la sanidad y la protección social. Como señala la propia OCDE, las políticas de protección social en España (desempleo,pensiones, beneficios sociales) están mal enfocadas y muestran un perfil poco progresivo, beneficiando en mucha mayor medida a los hogares de mayor renta.

Fraude Fiscal Paraisos FiscalesPero si hay un agujero negro en nuestras finanzas públicas estos son los paraísos fiscales. En el último año, se ha triplicado la inversión que ha salido desde España hacia los 15 más agresivos para la tributación empresarial. Tan sólo estos 15 (entre ellos Holanda e Irlanda) atraen el doble de inversión desde nuestro país que toda América Latina o 43 veces más que China.

La competitividad entre las empresas no debería construirse en base a artificios fiscales disponibles sólo para grandes multinacionales. Es injusto y delictivo con las pequeñas y medianas (y muchas ONG que prestan servicios sociales) y tiene un nombre del que oirán hablar en el futuro: competencia fiscal desleal…

¿Quieren propuestas para reducir drásticamente la desigualdad? Tienen decenas en los informes que les he citado, pero lo importante es que se sumen para exigirlas.  Empiecen aquí.

@xosecuns

Desigualdad OI 2017 Una economía para 99 por ciento 2

Administración, Campañas, Corrupción, Derechos humanos, Desigualdad, Empleo, Empresa, Hambre, Impuestos, Incidencia, Inversión social, Naciones Unidas, Organizaciones No Lucrativas, Participación, Pobreza, Rentas Mínimas, Responsabilidad Social Empresarial, Riqueza, Tercer Sector
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¿Quiere una Europa contra la pobreza? Pues dígaselo

19 de diciembre de 2016 a las 22:53

Si se dedica como profesional o voluntaria a la lucha contra la pobreza, la exclusión social o por los derechos humanos.

Si le interesan y quiere cambiar las políticas sociales o de empleo desde su ONG, administración pública, colegio profesional…

Si no quiere que sigan abusando de su buena fe para recoger tapones o alimentos toda la vida mientras los responsables políticos huyen de su responsabilidad y consienten que se humille a las personas que necesitan derechos y no limosnas.

Si quiere que al lado de Unión Europea esté también la palabra “social” y no sólo “económica” o “monetaria”.

pilar-europeo-derechos-socialesSi es así, hasta el 31 de diciembre, le animo a participar en la Consulta sobre el pilar europeo de derechos sociales, que la Comisión Europea ha puesto en marcha para preguntarnos como queremos que sean las políticas europeas que afectan a las personas, sobre todo a las más vulnerables: empleo, servicios sociales, demografía y otros factores importantes para la vida laboral y las condiciones sociales.

¿Unión Europea?… ¡Qué lejos! Pues no: eurobofetadas y eurocaricias

Pues todo lo contrario. En las pasadas elecciones europeas en ¿De verdad quiere usted luchar contra la pobreza?: Pues vote les contaba que más del 80% de las decisiones que nos afectan tienen que ver con directivas que se han aprobado en el Parlamento Europeo.

De la Comisión Europea nos llegan eurobofetadas y órdenes de recortes en salud, educación, servicios sociales. Pero también muchas eurocaricias, exactamente 36.130 millones entre el 2014 y el 2020; los euros que recibiremos en España de los llamados Fondos Estructurales.

No serían posibles las actuaciones de lucha contra la pobreza o por el empleo que se impulsan desde el gobierno central, su comunidad autónoma o su ayuntamiento sin las políticas y fondos europeos.

¿De verdad va a dejar que hagan lo que les da la gana? Se lo explica Carlos en unos segundos. Y Graciela se lo detalla en 7 minutos.

A partir de aquí todo son facilidades para que participemos.

Desde EAPN España, la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión, están haciendo un esfuerzo notable para que así sea, conscientes además de que, aún no siendo vinculante para la Comisión, está comprobado que presta atención a las demandas de la sociedad civil organizada. De hecho, que en la vigente Estrategia Europa 2020 se incluyera con claridad el objetivo de reducción de pobreza y exclusión fue debido en gran parte a un proceso de este tipo.

Al grano. Aquí tienen el enlace a la consulta (en castellano)

Desde EAPN España nos proponen una respuesta sobre las demandas compartidas por la mayoría de las ONG españolas para asegurar que la reducción de la pobreza, la exclusión y la desigualdad o tener un trabajo digno sean una prioridad. Ya adaptada al espacio de las distintas preguntas para que sólo tengamos que cortar, pegar, corregir o modificar lo que crea oportuno y enviar.

Así tal cual lo he hecho yo, por si les interesa y les facilita aún más el trabajo, 10 minutos me ha llevado: Consulta Pilar Social. Respuesta Xose Cuns-161216 

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1. ¿Cuáles son, en su opinión, las prioridades más apremiantes en materia social y de empleo?

Esta es, por ejemplo, la respuesta que nos proponen desde EAPN España a la primera pregunta…

1. Una UE sin pobreza ni exclusión. Reducir la tasa de personas en riesgo de pobreza y exclusión (23,7%) al 5% en cada estado miembro y en la población europea.

2. Una UE del empleo. Aumentar la tasa de empleo al 80% de la población en edad activa. Financiar la economía social, la economía circular y el autoempleo, para emplear a las personas paradas de larga duración y pertenecientes a grupos en desventaja, como las personas con discapacidad, sin hogar, con baja cualificación, pertenecientes a minorías étnicas y refugiados, entre otros.Proporcionar capacitación y recualificación de calidad, cerrando la brecha digital de edad, de género, rural y social.

3. Una UE con un nivel de vida decente. Establecer un salario mínimo garantizado para frenar la desigualdad, el dumping social y la movilidad forzada, favoreciendo el mercado interior. Proteger a los trabajadores de las relocalizaciones y competencia salarial a la baja. Establecer un seguro de desempleo garantizado, hasta el nuevo trabajo o la jubilación. Establecer un sistema de rentas mínimas garantizadas, para compatibilizar con el empleo de manera automática, flexible y segura.

Combatir la pobreza infantil, estableciendo un sistema de prestaciones universales garantizadas para los hijos a cargo. Garantizar el acceso a servicios sociales: salud universal, educación gratuita y obligatoria hasta los 18 años, vivienda social y servicios públicos garantizados, en zonas urbanas y rurales.

europa_ropa154. Una UE equitativa. Eliminar la desigualdad de género en los sistemas de pensiones, en el ámbito laboral y en el acceso a puestos de decisión en instituciones, mediante políticas positivas.

Implantar una política de asilo y refugio y una Política de Integración según la Carta de Derechos Fundamentales. Ampliar las Directivas contra la discriminación a todos los supuestos, y en todos los ámbitos.

Sigan ustedes. Gracias

@xosecuns

@EAPNes

#SocialRights

 

Derechos humanos, Empleo, Impuestos, Incidencia, Inclusión, Inversión social, Organizaciones No Lucrativas, Participación, Rentas Mínimas, Servicios sociales, Tercer Sector, Transparencia, Unión Europea
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10 claves sobre el estado (fallido) de la pobreza en España

13 de octubre de 2016 a las 10:57

2016-informe-eapnYa ven, como mínimo 13.334.573 personas no se han enterado en España de que estamos saliendo de la crisis, creciendo económicamente y creando empleo.

El 28,6% de la población española seguía en 2015 en riesgo de pobreza o exclusión social.

1.062.084 personas más que en el 2011, el año en el que nos comprometimos, en la Estrategia Europa 2020, a que en 2020 España reduciría en 1.400.000 personas esta cifra bochornosa. En apenas cinco años 2.400.000 personas deberían salir de la pobreza si queremos cumplir. Ni aún queriendo. Y nosotros preocupados por el déficit público.

Quería darles la buena noticia de que hemos mejorado respecto al 2014 y que hay 322.658 personas menos sufriendo, pero ni eso, es una ilusión estadística. Otra colleja más que me he llevado intentando ilusionarme al leer el informe “El Estado de la Pobreza. España 2016” que hoy presenta EAPN España, la Red Europea contra la Pobreza. Un completo estudio en el que se analiza, en España y sus comunidades autónomas, el cumplimiento del objetivo de inclusión social especificado en la Estrategia Europa 2020 basado en datos oficiales del indicador AROPE (Riesgo de pobreza y exclusión social).

Como les explicaba en detalle en este pequeño diccionario, este indicador es la agregación de las personas incluidas en estos tres conceptos: Pobreza relativa (en 2015 ingresar menos de 8011 € al año, 667€ al mes), Privación o carencia material severa y Baja Intensidad laboral en el hogar.

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Tú eres más pobre: Pobreza más severa. Desigualdad más extrema.

2016-pobreza-relativa-y-severaEn los últimos años no sólo ha aumentado la pobreza, sino que se ha producido un empobrecimiento de la mayoría de la población española.

En el último año, han empeorado la situación de quienes peor lo están pasando, las 3.543.453 personas (el 7,6% de la población) que viven en pobreza severa o extrema, con ingresos inferiores a 4.006 € al año (333,8€ al mes). 326.000 personas más que en 2014. 726.000 más que en 2013.

Si, la desigualdad está desbocada, parece que los avariciosos aún no se han saciado. La renta del 20 % más rico de los españoles es 6,9 veces superior a la renta de 20 % más pobre. En la Unión Europea esta proporción era del 5,2 en 2014. Sólo nos superan Rumanía y Serbia.

2016-relacion-renta-80-20O si lo quieren afinar más, la renta conjunta del 10% de la población con mayores ingresos es casi 14,2 veces la del 10% más pobre (en 2009 era de 10,8 veces), la misma renta que el 50% de la población.

En 2015 el índice GINI de España era de 34,6 muy por encima de la media europea de 30,9. Hasta el Banco Mundial ha asumido que el aumento de la desigualdad es un riesgo económico y social y que “la riqueza no se reparte sola

Pérdida de ingresos entre grupos de población 2009-2015

Pérdida de ingresos entre grupos de población 2009-2015

¡Todos debemos apretarnos el cinturón! ¿Se acuerdan de este mantra? Pues hoy podemos afirmar que son los más pobres quienes han pagado y están pagando las consecuencias de la crisis.

Este gráfico es una bofetada que apenas necesita explicación. El 30% más rico de la población ingresó como mínimo un 7,5% menos de lo que ingresaba en 2009, mientras que el 30% más pobre perdió entre el 14% y el 25%.

Un aumento de la desigualdad de lo que no se libra la clase media, cada vez más menguante. Sus ingresos se han reducido entre el 9% y el 13%. Unas 800.000 personas la han abandonado entre el 2009 y el 2015.

¿Cuanta riqueza hay que acumular para empezar a distribuirla? ¡Y algunos protestaron cuando Oxfam Intermón nos llamó pringados!

Sin futuro para jóvenes, niñas y niños. Sin presente para madres solas

Es descorazonador ver como un país arruina su futuro y se ensaña con sus jóvenes. El grupo de personas entre 16 y 29 años tiene en 2015 la tasa más elevada (38,2%) de personas en riesgo de pobreza y/o exclusión social, dos puntos más que el año anterior. No nos extrañe que sigan gritando “No nos vamos. Nos echáis” o que denuncien el fracaso del Sistema de Garantía Juvenil.

Le siguen las niñas y niños menores de 16 años con un 33,4%. Menos que el año anterior, pero no se ilusionen, siguen sin ser una prioridad política: se debe a la reducción progresiva del tamaño de nuestros hogares y a la vuelta a sus países de origen de la población extranjera.

Una cifra que llega a un insoportable 50,1% si viven en un hogar monoparental (1 adulto con 1 o más niños dependientes) o mejor dicho monomarental, ya que la gran mayoría, en un millón y medio de familias en España, es una madre sola la que trata de sacar adelante a sus hijos.

Porcentaje población en riesgo de pobreza o exclusión social por tramos de edad

Porcentaje población en riesgo de pobreza o exclusión social por tramos de edad

Los mayores de 65 años ya no se libran

Porcentaje personas mayores de 65 años en pobreza o exclusión

Porcentaje personas mayores de 65 años en pobreza o exclusión

En el gráfico anterior se ve muy bien. Hasta este año, mientras la mayoría de la población se estaba empobreciendo, los mayores de 65 años, cuyas pensiones prácticamente no se han modificado desde el 2009, veían reducir su riesgo de pobreza y exclusión casi a la mitad.

Hasta ahora. Dejarse la piel por sus hijos y nietos comienza a pasar factura, sobre todo a las mujeres, con pensiones más bajas y que llegan a su jubilación con la carga de la brecha en los salarios o carreras más cortas y discontinuas.

Un dato que quizá les sorprenda como a mi: de las más de 9,3 millones de pensiones que se distribuyen en España, la mitad no superan el umbral de la pobreza (667€  al mes): el 40% de las pensiones de jubilación y el 69% de las de viudedad. Y en Galicia nada menos que el 62,9%

No se confundan. No existe la pobreza de aquí o de allá

El 63,9% de la población inmigrante africana o latinoamericana está en riesgo de pobreza y exclusión, el 40,2% si proceden de otro país de la Unión Europea. Y esto después de que 1.021.843 personas, mucho más pobres aún, se hayan marchado desde el 2011 a sus países de origen. Este dato tiene un perverso efecto estadístico: como se marchan los más pobres, el resto aparentemente lo son menos.

No se dejen enredar. Triste futuro nos espera sin la riqueza que traen las personas migrantes (si, riqueza, compruébenlo convirtiéndose en agentes antirumores y prejuicios)

Menos privaciones. Menos frío

Respiremos un poco. La única buena noticia del informe es que son menos las personas en privación o carencia material severa. En 2015 afectaba al  6,4% de la población frente al 7,1% del año anterior. Con mucha prudencia y aún lejos del 3,5% del 2007, pero parece que aunque con medidas dispersas, puntuales y descoordinadas algo se van notando un cierto mayor esfuerzo en diversos ayuntamientos y comunidades autónomas.

Aún así, el 11% de las personas tiene retrasos en el pago de gastos relacionados con su vivienda habitual y el 10,6% no pueden permitirse mantener la vivienda con una temperatura adecuada (es decir sufren pobreza energética) casi un 33% más que en el 2013. Caray con el capitalismo de amiguetes.

 

2016-privacion-material-severa-por-conceptos

Más empleo en cada hogar. Pero tener trabajo ya no garantiza salir de la pobreza

2016-baja-intensidad-laboralEl desempleo es la mayor fábrica de pobreza y exclusión. Por eso es una buena noticia que se esté reduciendo el desempleo y por tanto también la población que vive en hogares con baja intensidad de empleo (donde casi nadie lo tiene). Lo destacable es que esta es mucho más lenta de lo que debería.¿Por qué?

Aparte de las fracasadas y despilfarradoras políticas de empleo en nuestro país. Tener trabajo ya no es suficiente para garantizar salir de la pobreza ni tener una vida digna. “Si el empleo no es digno, no es empleo sino esclavitud” nos cuentan algunos de los 1,4 millones de los “pobres con empleo”, trabajadores por cuenta ajena con una retribución anual de menos de 5.000 euros al año.

La pobreza laboral parece que ha llegado para quedarse. A pesar del descenso de las cifras de paro, en 2015 había un 14,8% de trabajadores en situación de pobreza (un 14,2% en 2014, 11,7% en 2013).

Detrás de estos datos, la reducción de salarios, el aumento brutal de la precariedad laboral (Uno de cada cuatro nuevos contratos dura siete días o menos) o el 15,7% de trabajadores a jornada parcial (1,74 millones de españoles trabajan por horas al no poder encontrar nada mejor): ¡8,1% en hombres y 24,8% en mujeres!.

Nos lo explican de maravilla en este vídeo de una campaña imprescindible de la Fundación Foessa.

Y con un matiz importante: A mayor nivel formativo, menor tasa de pobreza. Un 24,8% para quienes han estudiado sólo Primaria, 20,3% de quienes han terminado Secundaria frente al 9,8% de quienes tienen una educación superior.

Variación 2015/2014 % personas en riesgo pobreza o exclusión

Variación 2015/2014 % personas en riesgo pobreza o exclusión

Un país desestructurado. Desigualdad brutal entre Comunidades Autónomas.

Si nos atrevemos a comparar los datos de pobreza y exclusión entre las diferentes Comunidades autónomas, España no merece llamarse país. Como mucho y como justificaba con ironía hace unos meses, una “Confederación Española de Derechos Sociales Autónomos” La tasa de pobreza y/o exclusión social varía entre el 13% de Navarra y el 43,2% de Andalucía.

En el último año han mejorado Cantabria, Aragón, Murcia, Ceuta, Extremadura, Castilla y León y Navarra. Por el contrario en Madrid, Galicia, La Rioja, Baleares y País Vasco no tienen razones para alegrarse. Comprueben en este gráfico si a su CCAA le ha tocado el gordo o la pedrea en esta indigna lotería social. Si tienen interés, el Instituto Nacional de Estadística tiene un interesante buscador y comparador de datos.

% personas en riesgo de pobreza o exclusión por CCAA

¿Y si su comunidad autónoma se independiza?

En las CCAA con más pobreza y exclusión se suele escuchar a responsables políticos mediocres que las cifras no son reales porque tienen en cuenta el umbral de pobreza nacional y no el de su comunidad. Es decir, “tengamos en cuenta sólo la riqueza de mi comunidad para no compararnos injustamente con otras más ricas“.

El informe afronta esta trampa al solitario y las conclusiones no dejan indiferente:  A Andalucía, Murcia, Extremadura, Castilla-La Mancha, Canarias o la Comunidad Valenciana les compensaría autodeterminarse. A Cataluña, País Vasco o Navarra no podrían presumir tanto si lo hicieran. No me resisto a comentar que en Galicia nos da lo mismo estar que no, ese no es el problema.

Conviene recordar que la Constitución española establece la igualdad de derechos de todos sus habitantes, con independencia de donde residan.

La práctica totalidad de las organizaciones no lucrativas integradas en la Plataforma del Tercer Sector no cesan de reclamar medidas como una reforma constitucional formule los derechos sociales, culturales y económicos como derechos fundamentales o una Ley Estatal de Garantía de los Derechos Sociales, que asegure unas prestaciones iguales para toda la ciudadanía, con independencia del territorio en que se resida.

2016-arope-por-ccaa-umbral-autonomico

13.334.573 personas. ¿Tantas?… Pues son muchas más

Aunque les sorprendan los datos, el informe es muy conservador, ya que las estadísticas oficiales calculan a la baja las situaciones de pobreza o exclusión: no incluyen a personas sin hogar, no se considera a las personas sin ingresos por trabajo entre 60 a 65 años, se discrimina a los hogares con hijos (por ejemplo, una familia de 4 personas con unos ingresos de 1500 euros al mes se considera en pobreza si son 3 adultos y un niño, pero no si son 3 menores y un adulto)

2016-arope-pobreza-anclada-2009Otro factor o trampa estadística es la llamada pobreza oculta.  En 2009 se consideraba pobre a todas aquellas personas que vivían en hogares con ingresos inferiores a 8877€ al año (740€ al mes). Desde entonces y como la mayoría nos hemos empobrecido, en 2015 una persona se considera pobre si percibía menos de 8011€ anuales (633€ al mes). Es decir, todas aquellas personas cuyos ingresos están entre 633 y 740 € mensuales han dejado técnicamente de ser pobres sin haber mejorado sus condiciones de vida.

Siéntense. Si tomamos el umbral de pobreza que había en 2009 (la llamada pobreza anclada), en vez del 22,1% de personas en pobreza en 2015 estaríamos hablando del 30,4%, casi cuatro millones de personas más.

Conviene recordar que en los años gloriosos de la burbuja inmobiliaria, cuando más crecía nuestro PIB, apenas se redujo la tasa de pobreza. No hace falta esperar a ver si este crecimiento actual se mantiene para impulsar por fin una política social y redistributiva ambiciosa y coordinada entre administraciones públicas.

Exijamos que los primeros en sufrir la crisis, no sean los últimos en salir.

@xosecuns

#EstadodePobreza16

#15Ovamos

Informe completo

Web El Estado de la Pobreza

pobreza-no-dejemos-a-nadie-atras

riesgo-de-pobreza-antes-y-despues-de-transferencias-sociales-ue-2016

Tasa pobreza en países UE antes y después de transferencias sociales (pensiones, rentas mínimas, etc)

Administración, Adultos mayores, Comunicación, Corrupción, Derechos humanos, Desigualdad, Empleo, Exclusión, Impuestos, Incidencia, Inversión social, Menores y jóvenes, Mujeres y hombres, Personas, Personas Migrantes, Personas sin hogar, Pobreza, Rentas Mínimas, Riqueza, Servicios sociales, Tercer Sector
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Las niñas y los niños no salen de la crisis

10 de julio de 2016 a las 22:12

Pobreza infantil peregrinación

 

1.390.000 niñas y niños en pobreza severa. Medio millón más que en 2008. Imaginen por un momento que los pusiéramos en fila a peregrinar a Compostela. Se saldrían de España.

Una emergencia social ahora y en las próximas décadas pero quizá porque no votan, no llenan las calles para protestar o no tuitean su problema, la lucha contra la pobreza infantil no acaba de convertirse en la prioridad política más urgente.

Que 638.770 niños y niñas salgan de la pobreza en una legislatura es posible. Se lo demuestra a continuación Thomas Ubrich, investigador y analista social en Save the Children. Gracias a su rigor conocimos las propuestas (varias de las cuales se están poniendo en marcha) de la situación del millón y medio de familias monomarentales en España donde una madre sola trata de sacar adelante a sus hijos.

Las niñas y los niños no salen de la crisis

La pobreza infantil, una realidad cada vez más severa

Pese a la mejora de ciertos indicadores macroeconómicos, los hogares españoles siguen perdiendo capacidad adquisitiva y los hogares más vulnerables siguen empobreciéndose.

La sensación de que estamos saliendo de la crisis es un espejismo que constatan madres como Susana, de 46 años, que vive sola con sus tres hijos y que, entre ayudas económicas y trabajos esporádicos, recibe como mucho 600 euros al mes, con los que tiene que pagar todos los gastos del hogar. “Mis hijos empezaron el colegio sin todos los libros y materiales que necesitaban hasta que los conseguí de segunda mano. Los niños me transmiten que se sienten inferiores al resto por usar materiales usados, viejos o pintados. Siempre se comparan con los compañeros de clase que lo tienen todo nuevo. He llegado a retrasar visitas de mis hijos al dentista, que necesitaban con urgencia, porque prefiero que tengan un libro en el pupitre y puedan estudiar en las mismas condiciones que sus amigos”, nos cuenta.

En 2015 los ingresos medios en España fueron de 26.092€, un 0,2% menos que el año anterior y un 9,4% menos respecto a 2008, cuando estalló la crisis. Según los últimos datos publicados por el INE en la Encuesta de Condiciones de Vida 2015, el 22,1% de la población general y el 29,6% de los menores de 18 años viven por debajo del umbral de la pobreza, cada vez más bajo por la caída general de las rentas.

El porcentaje de niños en esta situación sigue en aumento y afecta especialmente a los niños de entre 12 y 17 años (el 35,5%), el tramo de edad crítica para su trayectoria educativa o inserción futura en el mercado laboral.

Pobreza infantil,pobreza,madre,exclusión

El lastre de la pobreza severa

Sin embargo, mucho más preocupante es el lastre de la pobreza severa (personas con ingresos anuales inferiores al 40% de la renta mediana, es decir, 5.340€). Esta pobreza se intensifica y se cronifica entre los menores de edad hasta alcanzar su valor máximo en los últimos años. Ha pasado de un 12% de los niños y niñas en 2008 al 16,7% en 2015; casi 1.390.000 niños y niñas se encuentran en esta situación. Solo en el último año, esta pobreza ha aumentado en un punto porcentual, hecho que aminora drásticamente el incipiente y reducido descenso de la pobreza relativa.

La pobreza en nuestro país también se mide por el llamado índice de privación material, que mide los retrasos en el pago de recibos de vivienda o compras; la capacidad de mantener la vivienda a una temperatura adecuada durante los meses fríos; la posibilidad de hacer frente a gastos imprevistos; poder garantizar una comida de carne, pollo o pescado cada dos días; la posibilidad de ir de vacaciones fuera de casa, al menos una semana al año; disponer de un coche, lavadora, televisión a color o teléfono. En España, 756.594 niños -un 9,1%- viven en hogares incapaces de cumplir al menos cuatro de estos indicadores. Antes de la crisis había un 40% menos de hogares en esta situación.

Según este índice, un 3,2% de los hogares no pueden permitirse una comida de carne, pollo, pescado o equivalente vegetariano tres veces a la semana, lo que supone que unos 266.055 niños podrían estar sufriendo malnutrición en España; y un 11,3% de los niños sufren pobreza energética, es decir, casi 940.000 viven en un hogar donde no pueden mantener la vivienda con una temperatura adecuada.

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Un sistema ineficaz y que condena a la pobreza

La situación de la infancia en términos de pobreza, que ya era preocupante en la llamada etapa de bonanza, ha empeorado mucho durante la crisis y hasta la actualidad. El modelo de distribución de la renta de España no reduce la desigualdad en épocas de crecimiento económico y la acentúa en momentos de crisis.

Desde el año 2008, la desigualdad en España ha aumentado en un 6,8%, es decir, la brecha entre los más ricos y más pobres se hace cada vez más grande. La desigualdad afecta especialmente a los más vulnerables, a los niños y sus familias quienes están en una peor situación. En este sentido, el aumento persistente de la pobreza severa nos hace temer que pueden terminar enquistándose en nuestra estructura social. Es decir, el crecimiento económico no resuelve la pobreza ni la desigualdad por sí solo, son necesarias medidas específicas de apoyo económico a los más afectados por la crisis y los recortes.

Pobreza infantil gasto social y situacion

Priorizar a la infancia más vulnerable

A diferencia de la mayoría de los países de la UE, España cuenta con un sistema de protección social a la infancia débil, tan sólo dedicamos a esta partida el 1,3% del PIB, mientras la media europea es del 2,3%. Con prestaciones bajas, de acceso demasiado restrictivo y donde priman ayudas de tipo contributivo aplicadas a la declaración de la renta de los padres.

Desde Save the Children exigimos que, en la próxima legislatura, el futuro gobierno de España tome medidas para la protección de la infancia más vulnerable porque invertir en infancia es la mejor manera de acabar con la pobreza en nuestro país. Sin una mayor inversión y voluntad política, el 80% de ellos seguirán empobrecidos al hacerse adultos y dejarán la pobreza como herencia a sus hijos e hijas.

Pobreza infantil 638770 menos Save the Children

Es posible que 638.770 niños y niñas salgan de la pobreza en una legislatura. Entre otras medidas, proponemos la ampliación del número de familias beneficiarias de la prestación por niño o niñas a cargo para llegar todos los niños y niñas que viven en situación de pobreza.

Además, queremos aumentar la cantidad de la prestación actual por hijo a cargo hasta los 100 euros mensuales por niño o niña (ahora 24,25€), con una bonificación adicional de un 50% para familias monoparentales. Una medida viable para comenzar a acabar con la pobreza infantil en España,  con un coste de tan sólo el equivalente al 0’41% del PIB (4.304 millones de euros). Aun así, España no llegaría a la media europea de inversión en políticas de infancia.

Save the Children considera que permanece la necesidad de #InvertirEnInfancia para luchar de manera eficaz en la reducción de la pobreza y romper el ciclo de las desventajas.

@thomasubrich

Pobreza infantil propuesta Save The Children

Administración, Derechos humanos, Desigualdad, Exclusión, Incidencia, Inclusión, Inversión social, Menores y jóvenes, Organizaciones No Lucrativas, Rentas Mínimas, Servicios sociales, Tercer Sector
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