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Pobreza rural: Cuando la especie amenazada es la humana

3 de septiembre de 2018 a las 20:48

Invierno o suicidio demográfico, despoblación, abandono, incendios… Parece que muchas de las ideas y noticias que tenemos sobre el campo y el medio rural son negativas, que la única opción que les queda para salir de la pobreza a quienes allí viven es huir mientras puedan.

Y hay problemas graves, si, pero como en cualquier proceso de desarrollo o de intentar salir de la pobreza, el primer requisito es escuchar y trabajar con quienes viven y conocen su realidad y como mejorarla. Y es que los problemas son rurales pero muchas veces se les intentan imponer soluciones urbanitas desde la lejanía de las ciudades.

Desde el terreno y la lucha diaria contra la pobreza y la exclusión, me encanta dejarles hoy con Tamara Balboa, la nueva presidenta de COCEDER, la Confederación de Centros de Desarrollo Rural y coordinadora de actividades del CDR Portas Abertas en la comarca de Verín (Ourense).

Gracias, Tamara

Mozas e mozos en Feilas (Vilardevós / Ourense)

Pobreza rural: Cuando la especie amenazada es la humana

Empecemos a pensar desde lo pequeño. Si pensamos en grande los pueblos nunca van a estar a la altura de los criterios exigidos.

La pobreza rural no es sólo un tema económico. Es el aislamiento, la desconexión, la incomunicación y el fruto de políticas equivocadas centradas en infraestructuras o servicios totalmente inviables e insostenibles, de ahí que las políticas en el medio rural, debido a las variaciones poblacionales, deben ser ante todo versátiles y tratar de aprovechar sinergias, colaboraciones y consensos en cuanto a los ratios a aplicar en servicios educativos, sociales o formativos.

No es lo mismo trabajar en una cabecera de comarca que tener que moverse por los pueblos. No podemos establecer el mismo número de alumnos/as por profesor en un colegio de un ayuntamiento rural que en cualquier otro centro educativo. El criterio poblacional no puede ser el único para determinar la ubicación de los servicios: hay que tener en cuenta la dispersión geográfica, vías de comunicación, posibilidad de transporte público,… e incluso plantear servicios móviles.

Debería ser imposible la existencia de pobreza justo allí donde casi sale espontáneamente mucha de esa riqueza que podría paliar la situación. Deben favorecerse las condiciones propicias para que se empiece a producir riqueza y para que esta llegue al mayor número de población posible evitando la concentración y acaparación de tierras y recursos en manos de unos pocos. Algo que empieza a ser habitual, sobre todo en pequeños pueblos en los que empresas externas están accediendo a grandes extensiones de terreno para diversas explotaciones: mineras, agrícolas, producción energética…

Burocracia contra desarrollo

Tenemos un medio rico, muchas veces versátil, muchas veces con abandono de explotaciones productivas, conviviendo con pobreza y necesidad. La razón de que esto ocurra evidentemente no es natural, sino fruto de la burocracia que arrastra a esta pretendida sociedad del bienestar. Esta realidad, también nos hace patente que no sólo es necesario tener un modo de ganarse la vida en el medio rural, sino también, que necesitamos servicios educativos, sociales o sanitarios y  comunicaciones de calidad.

Los procesos administrativos que en su esencia deben ser garantistas, no lo son tal. La corrupción crece en progresión geométrica al lado que incrementamos estos procesos, convirtiéndose en una traba para poder acceder a la utilización de recursos por aquellos/as que de entrada están en una situación de desventaja.

Hemos fragmentado tanto la estructura administrativa que a veces se hace inoperativa, con departamentos estancos a veces incomunicados e incluso con acciones contrarias. Los ríos a la confederación, los montes a las direcciones generales forestales, la agricultura al departamento correspondiente, medio ambiente por otro lado, patrimonio por otro,… y así toda la estructura ministerial y autonómica y ahora los ciudadanos/as de a pie pongámonos a emprender cualquier proyecto con esto y esperamos a que lleguen todos los permisos y licencias.

Carreteras e infraestructuras para volver, no para huir

A veces pensamos que las infraestructuras son suficientes para el desarrollo. El medio rural es un claro ejemplo de que no es así: las carreteras muchas veces han servido más como rutas de evasión que de retorno y esto ha quedado patente cuando la mejora de las comunicaciones ha propiciado que muchos habitantes del medio rural hayan mantenido su trabajo en este, pero se hayan trasladado a vivir a las ciudades provinciales o a las villas cabecera de comarca.

Por otro lado, encontramos muchas otras infraestructuras que su razón de ser fue su propia construcción y que después protegidas por normas sectoriales de departamentos específicos impiden que sean empleadas por otros departamentos y que estén disponibles para ser utilizadas por los habitantes del medio rural o incluso acoger a nuevos pobladores. Sirvan como ejemplo, las miles de viviendas de maestros, antiguos cuarteles, obras públicas… que están cayéndose al suelo mientras al mismo tiempo hay miles de personas sin una vivienda digna.

Estas estructuras creadas desde lo urbano chocan para proteger el medio rural y consumen enormemente los recursos y energías de los pobladores. Las incompatibilidades y ordenes contra ordenes quedan patentes en demasiadas ocasiones y mientras cada departamento legisla por su lado, el medio rural español se despuebla a pasos agigantados cuando no es tiempo de pensar sino de actuar. Los municipios en los que la media de edad supera los cincuenta años no están para más esperas y esta no es la realidad de uno ni de dos, es la realidad de cientos.

Lodoselo (Sarreaus, Ourense) CDR O Viso

La principal especie amenazada… es la humana

Los habitantes del medio rural sabemos bien las especies animales que han desaparecido o están en riesgo de desaparecer por el abandono del campo o la modificación en las prácticas agrarias.

Si se consigue dignificar el medio rural, revalorizar y facilitar trámites y donde los métodos para hacer no estén encorsetados en formularios y protocolos habremos avanzado mucho. Los costes de garantizar, controlar y proteger no pueden tener como resultado el abandono, ya que la principal especie amenazada en muchas zonas es la humana y cuando esta cae las demás se resienten, ya que los ecosistemas deben estar en equilibrio y en el medio rural es necesario mantener al hombre para preservar otras especies.

Es necesaria una agricultura y una ganadería sostenible y respetuosa con el entorno que además de ayudar a mantener una rica biodiversidad que estamos perdiendo junto a otros muchos saberes, tiene otros muchos beneficios contra la lacra de los incendios forestales. Esta agricultura y ganadería muchas veces bajo los criterios administrativos no es rentable, ni moderna, pero es sostenible y con más facilidades y menos trabas ayudaría a mantener población,. Y es que la ganancia se ha pretendido conseguir con el aumento de la producción y de la dimensión de las explotaciones y no así con el aumento del valor de los productos y la puesta en valor de su calidad.

Debemos pensar para qué y donde queremos producir y facilitar los canales cortos de comercialización. Fomentar las pequeñas explotaciones está en manos de las administraciones, empezando por consumir estos productos en sus propios servicios de restauración.

Sierra de Ronda (Málaga) C.D.R Montaña y Desarrollo

Hablar con quienes pisan la tierra y no desde la lejanía

Hay algo tremendamente importante para luchar contra la pobreza en el medio rural: preservar saberes y fomentar su recuperación. Debemos recordar que  hasta no hace tanto nos hacían autosuficientes. Démosle valor, fomentemos su recuperación, muchas tecnologías eficientes y respetuosas con el entorno que es necesario preservar.

Algo fundamental que se les escapa a todas las administraciones a la hora de legislar sobre el medio rural es poner los pies en la tierra y buscar a los interlocutores válidos y autorizados, que son los propios habitantes, Ellas y ellos son los verdaderos expertos en su territorio. No se puede legislar sobre un territorio desde la lejanía. No se puede gobernar un ayuntamiento rural en el que no se vive y cada vez empieza a ser más frecuente que ni los propios alcaldes vivan en los pueblos.

Somos expertas en vivir mejor con menos.

Las ciudades están generando grandes bolsas de exclusión. Muchas de estas situaciones parecen irreversibles, con el acceso a la vivienda y a un empleo digno y de calidad como principales problemas. Parece claro que esta sociedad no va a generar muchos más empleos, las nuevas tecnologías están substituyendo la mano de obra humana. Esta realidad nos debe hacer plantear el futuro de un modo diferente y empezar a valorar lo que hasta ahora hemos denostado, empezando por la calidad de vida que un medio rural con unos servicios adecuados puede ofrecer.

La exclusión social en el medio rural no es tan extrema como en las ciudades. Las personas no son anónimas en los pueblos: les miramos a la cara y tienen nombre. En el medio rural es difícil ver a personas sin techo, hemos sido capaces de aprender a vivir a con menos y la solidaridad era uno de los valores por excelencia.

El vivir con menos para vivir mejor es uno de los retos que tenemos como sociedad para mantener simplemente este planeta habitable y ello pasa por un territorio habitado, un consumo responsable y sostenible de recursos y la producción de alimentos desde la proximidad y no por la concentración de millones de personas en grandes urbes que tal y como las conocemos empiezan a asfixiar en todos los sentidos.

Tamara Balboa

Alumnado del C.E.I.P Rodolfo Núñez Rodriguez (Vilardevós, Ourense)

Administración, Adultos mayores, Consumo responsable, Corrupción, Desarrollo rural, Desigualdad, Empleo, Exclusión, Inclusión, Medio ambiente, Organizaciones No Lucrativas, Participación, Pobreza, Servicios sociales, Tercer Sector
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Salir de la pobreza no es cosa de mujeres

26 de junio de 2018 a las 23:07

La semana pasada, el Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) del año 2017, con los últimos datos sobre bienestar, pobreza o exclusión en España y en cada Comunidad Autónoma, Ceuta y Melilla.

Pueden consultar el detalle y los datos de su Comunidad aquí. Quedan meses de trabajo para analizar tanta información, pero quiero contarles la bofetada que me llevé después de ponerme las gafas violeta y analizar las principales conclusiones en clave de diferencias entre hombres y mujeres. Error garrafal no habérmelas puesto antes, o mejor no tenerlas puestas siempre.

Lo realista, como bien resaltan en EAPN España, es mantener la preocupación por los altos índices de riesgo de pobreza y exclusión social que se mantienen. Indicios sobran:

  • Se sale de la pobreza severa y la carencia material severa (no los confundan, como hace El Pais, perdón por la maldad, como son en los periódicos de provincias)… pero no de la pobreza relativa (ingresar por persona menos de 710€ al mes)
  • La precariedad y la pobreza laboral ni se han movido (el 14,1% de las personas que trabajan siguen en riesgo de pobreza)
  • 4 de cada 10 familias monoparentales (1 adulto con uno o varios menores a cargo) siguen en riesgo de pobreza.
  • Han aumentado las personas que no pueden permitirse una comida de carne, pollo o pescado al menos cada dos días (del 2,9% al 3,7%, en Galicia se ha triplicado). Escoger entre ¿Combatir la pobreza o parasitarla? parece que sigue pendiente.
  • Las personas mayores de 65 años aumentan notablemente su riesgo de pobreza. ¿En donde baja menos? Pues en niñas y niños; lo de que son nuestro futuro sigue siendo una perogrullada.
  • Las tasas de riesgo de pobreza o exclusión más elevadas son en Extremadura (44,3%), Canarias (40,2%) y Andalucía (37,3%). Las más bajas en Navarra (13,5%), País Vasco (14,5%) y La Rioja (14,4%). Los gobiernos autónomos de Baleares, Comunitat Valenciana, Cataluña o especialmente Extremadura (¿Qué ha pasado aquí?) deberían estar dando ya explicaciones por el empeoramiento del bienestar de las personas para las que trabajan.

¿Dos buenas noticias?

¿Qué quieren que les diga? Tras años de disgustos viendo estadísticas, no está mal que muchos medios (y yo feliz con ellos) hayan destacado que:

Las personas en riesgo de pobreza y exclusión (AROPE) en España han vuelto a niveles del 2011: 12.388.187 personas, el 26,6%. Una pequeña reducción sobre el 27,9% del 2016, pero son 500.000 personas menos, algo es algo.

Se ha reducido la tasa de riesgo de pobreza en España (ingresar menos de 710,2 €/mes una persona o 1491,3 €/mes una familia de dos adultos y dos menores). Del 22,3% hemos pasado al 21,6% de la población. Lejos de las que había en 2008, pero se reducen.

Es mentira que se haya reducido la pobreza en España. Las mujeres son más pobres

Tú que sabes que tener hijos es cuidarlos, protegerlos y darles lo mejor que se pueda, entenderás que cuando lo máximo que puedes no es suficiente, se siente una enorme frustración…” Dejar de interpretar números y empezar a pensar en personas que sufren cambia la perspectiva. El artículo Tú que tienes hijos, de Gaby Jorquera, y los mensajes de otras compañeras lo hicieron conmigo.

Este gráfico es obsceno, y después del 8M es inconcebible que no haya sido primera página en  la mayoría de medios de comunicación. Mientras en la población masculina se redujo del 22,6% al 21% el riesgo de pobreza… en la femenina AUMENTÓ del 22,1% al 22,2%.

Son mucho más pobres las mujeres mayores de 64 años y las jóvenes entre 16 y 29 años. Y las niñas están en 2017 como estaban en 2016: el 28,6% en riesgo de pobreza.

4 de cada 10 familias monoParentales siguen en riesgo de pobreza, si … en el 81% de estas familias el adulto es una mujer sola. Son familias monoMarentales.

Son menos las personas con carencias materiales severas pero… ¿Quien está peor, hombres o mujeres? La respuesta en los recuadros en amarillo

Les agradezco mucho que me indiquen noticias en prensa, radio, televisión o webs de ONG, en los que hayan salido alguno de estos datos.

La pobreza tiene rostro de mujer

¿Y qué hacemos? Merece la pena difundir el informe de EAPN sobre desigualdades de género y la pobreza de la mujer en Europa presentado el pasado, y bendito 8MEn el apartado de España, Graciela Malgesini explica en dos párrafos varias de las razones de esta desigualdad:

La crisis económica y las políticas de austeridad han afectado más a las mujeres. Durante la crisis económica se ha producido una disminución del gasto social que solamente ahora se ha estabilizado, sin que se hayan recuperado aún los niveles de 2008. Las familias y, dentro de ellas, las mujeres han compensado los recortes en gastos sociales, particularmente en el área del cuidado. Los recortes en los servicios de cuidados han conducido a su privatización y/o a una vuelta a los roles de género tradicionales, al transferir la responsabilidad de la sociedad a los hogares, es decir a las mujeres.

Existen evidencias de que las mujeres se han visto más afectadas por la pobreza y la exclusión social, reflejadas por ejemplo en la tasa AROPE de los hogares compuestos por una mujer con 1 o más niños (familias monoparentales), pero también porque tienen las pensiones más bajas, en particular las de viudedad. La brecha salarial por razón de género, la menor tasa de empleo femenina, la menor participación y movilidad social, la mayor inactividad por responsabilidades familiares son otras realidades detrás del rostro femenino de la pobreza

No nos quitemos nunca las gafas violeta.

@xosecuns

Foto: Euge Neme

Adultos mayores, Desigualdad, Empleo, Exclusión, Menores y jóvenes, Mujeres y hombres, Personas, Pobreza, Riqueza, Servicios sociales, Tercer Sector
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¿Por qué no se puede reducir la pobreza en España? #AporofobiaEconomica

13 de junio de 2018 a las 22:19

Xaquín Marín

Ya tenemos nuevo gobierno y nuevas ilusiones y promesas. Veremos si son palabrería o se hacen realidad, pero al menos el discurso oficial parece haber asumido por fin la emergencia social del aumento de la desigualdad de la renta (a la cabeza de la Unión Europea) o la pobreza (también la infantil).

Hace unos días denunciaba esa concepción de la economía que desprecia y hasta odia o los más débiles. Una “aporofobia económica” que confunde de forma interesada pobreza y miseria, niega que 12.400.000 de personas están en riesgo de pobreza o exclusión en España, no reconoce que tanto la crisis económica como la pretendida recuperación la han pagado y la siguen pagando las personas más pobres, en especial las mujeres. O lo que es peor, que se ha utilizado como excusa ideológica para avanzar en el desmantelamiento del tesoro de nuestro estado de bienestar.

He intentado resumir en ocho factores que creo que motivan el desplome de las rentas más bajas y que España sea un paraíso de la desigualdad. Afrontarlos debería ser la base de cualquier política económica que asegure sin rastro de aporofobia el desarrollo del país.

Tener empleo no es suficiente para reducir la pobreza.

Si ya en España el desempleo es un problema estructural, la reducción de la elevada tasa alcanzada en los años más negativos de la crisis se está realizando a costa de la creciente precarización del mercado laboral y del empeoramiento de los salarios y condiciones laborales.

Desde 2009, el peso de la remuneración salarial en la distribución del PIB ha caído en cuatro puntos. En 2016, mientras los beneficios empresariales crecieron un 200,7% sobre el año anterior, el coste laboral por trabajador se mantiene estancado desde 2012 (Informe “Premiar el trabajo, no la riqueza” Oxfam Intermon)

Una desigualdad que también se acentúa en la estructura salarial: entre 2008 y 2016, los salarios más bajos se han reducido un 15%, mientras que los más altos han crecido un 15,2%.

No debería extrañar que el 13,6% de la población ocupada esté en riesgo de pobreza, o que la última EPA del 2017 alerte del crecimiento del número de hogares con todos sus miembros activos en paro o del número de parados de larga duración.

Las personas desempleadas están en un callejón sin salida y sin entrada, con cada vez menos posibilidades de acceder a unas prestaciones por desempleo cada vez más escasas.

Miren el gráfico: la línea azul que baja son las personas que percibían alguna prestación por desempleo; la roja que sube las que han pasado a estar en riesgo de pobreza. Aporofobia en estado puro.

Tasa cobertura desempleo y % población en riesgo pobreza o exclusión. Fuente: Elias Trabada/Público

Falta de competencia como política social.

España es la economía europea con mayor número de oligopolios y carteles, especialmente en mercados relacionados con la vivienda y los servicios vinculados. Esta falta de competencia, además de suponer una barrera de entrada notable para pequeñas y medianas empresas, provoca que los precios de muchos bienes y servicios sean más elevados, detrayendo renta de los hogares.

Mientras entre 2008 y 2016 los ingresos de los hogares medios descendieron un 1,2%, el precio de la electricidad subió un 46,7%, el gas natural 31,2%, la gasolina un 39,5% y el gasóleo un 22,4%.

Y espántense con este gráfico y el imprescindible artículo de Ana Balseiro que lo explica: entre 2015 y 2018, el precio de algunos alimentos creció hasta cinco veces más que el salario medio.  ¿Se atreven a calcular lo que supone para las personas en pobreza severa que, con suerte, perciben desde hace 8 años los mismos 400€ al mes de una renta mínima autonómica?

Ya ven, defender la libre competencia y el libre mercado para luchar contra la pobreza, justo lo contrario que muchos subvencionados neoliberales de pacotilla hacen. No por casualidad, Joseph Stiglitz inventó el término “capitalismo de amiguetes”, o el primer informe sobre desigualdad de Oxfam Intermon en 2014 se titulaba “Gobernar para las élites. Secuestro democrático y desigualdad económica”.

La corrupción como causa de desempleo

Directamente relacionada con el apartado anterior. La corrupción no es solo una cuestión ética que se pueda perdonar a través de las urnas.

Como advierte repetidamente la Comisión Europea, falsea la competencia, permite que firmas poco competitivas se alcen con contratos millonarios sin ser las mejores para desarrollar los trabajos, por lo que el coste se eleva no solo a la supuesta ‘comisión’, sino también a la ineficiencia del gasto público.

Un informe del Banco de España lo dice de forma más elegante: “el crecimiento económico producido en España entre 1995 y 2007 se focalizó en los sectores con peores productividades, pero con mejor conexión con las administraciones públicas”.

El Estado ha “despilfarrado” más de 45.000 millones de euros en 20 años en infraestructuras innecesarias o infrautilizadas. ¿Hace falta hablar de infraestructuras innecesarias, autopistas rescatadas, el 3%? Quizá si, porque muchos de los nombres de empresas en las que están pensando han encontrado un filón enriqueciéndose, dentro y fuera de España, con la pobreza y la exclusión.

El aumento del precio de la vivienda, sobre todo de alquiler.

Según Eurostat, el 43,3% de los arrendatarios españoles destinan más del 40% de sus ingresos a pagar el alquiler, cuando la media europea es del 27%. España es también uno de los países europeos con menor porcentaje de vivienda social: un 1,1% frente al 32% de Holanda o el 17% de Francia.

Lo que está pasando en el mercado del alquiler de vivienda es una burbuja de manual… y un buen “jugo” para aumentar la desigualdad. Los juzgados emiten más de cien órdenes de desahucio diarias a inquilinos, el 7% más que hace dos años.

El precio de los inmuebles creció un 6,2% en el primer trimestre del año, sobre todo en Madrid, Cataluña y Baleares. Solo en Galicia los alquileres suben hasta cinco veces más que los sueldos.

Fuente: Expansión

El sistema fiscal en España apenas reduce la desigualdad.

Se recauda mal y de manera injusta, ya que son las familias más pobres quienes soportan un peso desproporcionado de los impuestos, sobre todo indirectos, y perciben muchas menos transferencias sociales. En 2014 el 20% de la población más pobre pagó de promedio un 29% de su renta en impuestos, una cifra sólo superada por el 10% más rico.

El 72% del inmenso fraude fiscal español está generado por grandes empresas y grandes fortunas. No debería sorprender que el presidente de la Red Española contra la Pobreza (EAPN España) reclame un batallón de inspectores fiscales y de trabajo para luchar contra la desigualdad. No hay dinero. ¡Mentira!

La pobreza y la desigualdad se heredan.

Aunque creamos que los logros que obtenemos en la vida se deben a nuestro esfuerzo y talento, lo cierto es que en España el techo de cristal, o mejor el suelo pegajoso, que paralizará el ascensor social para los niños y niñas más vulnerables se muestra en múltiples detalles: a los 15 años han repetido curso un 53% frente a un 8% de los de familias acomodadas. Sus padres acuden tres veces más al médico de cabecera, tienen más riesgo de depresión o enfermedades mentales o cardiovasculares.

Nacer pobre implica hipotecarse de por vida y probablemente también la del 80% de sus hijos e hijas y nietos, la llamada transmisión intergeneracional de la pobreza

Y como contraste, el suelo de cristal en el que los hijos de familias de altos ingresos con signos de baja capacidad académica a los 5 años, tienen un 35% más de probabilidades de tener altos ingresos cuando sean adultos que los niños de familias más pobres con signos tempranos de alta capacidad. Los Cifuentes no son precisamente una excepción)

No hay mejor discriminación positiva que el hecho de que la mitad de las fortunas españolas provenga directa o indirectamente de la herencia. Muy lejos quedan las intenciones de millonarios como Zuckerberg, Gates o Buffet de donar la mayor parte de su fortuna a la lucha contra la pobreza a través de la iniciativa “The Giving Pledge” (El placer de dar)

Burocracia

Nuestro trabajo es luchar contra la pobreza, no hacer sudokus burocráticos” es un grito continuo de las organizaciones que deben relacionarse con la administración para llevar a cabo sus actividades (y el de muchas empresas, por cierto).

La multiplicación de requisitos administrativos contraproducentes,creciente inseguridad jurídica y sensación de sospecha y desprecio institucional está perjudicando seriamente a miles de personas en riesgo de pobreza o exclusión social y de paso arruinando entre mostradores y formularios absurdos el prestigio de las políticas sociales públicas o de profesiones imprescindibles en la lucha por la inclusión social.

Es deprimente escuchar a responsables políticas su acuerdo rotundo con este tema pero reconociendo su impotencia casi inexorable para solucionarlo. Y es posible, la Xunta de Galicia se ha comprometido a reducir en dos tercios la información a cubrir y los plazos para valorar las solicitudes de reconocimiento de la discapacidad… ¿y si se extiende esta reducción a todos los procedimientos de inclusión social?

Ausencia y escasa eficacia de políticas públicas que aseguren ingresos mínimos e igualdad de oportunidades.

España es uno de los países más cutres de Europa invirtiendo en políticas sociales. Y es casi obsceno su interés en la lucha cntra la pobreza familiar e infantil.

Les dejo dos gráficos que lo resumen.  Uno de Daniel Fuentes sobre la evolución del gasto público en sanidad, cultura, educación y protección social (excluyendo pensiones) en España y en la media de los 19 países del área euro. Y otro de Unicef España sobre el gasto de prestaciones monetarias para la protección de familias con el que debería empapelar su despacho la nueva Comisaria contra la pobreza infantil.

Evolución gasto público en sanidad, cultura, educación y protección social (excluyendo pensiones) Vía @dfuentescastro

Se gasta muy poco, pero encima sin beneficiar a quien más lo necesita. Lo ha denunciado con inusual claridad la Comisión Europea: España es junto a Italia el país en el que las prestaciones menos ayudan a las rentas bajas. La OCDE lo concreta: el 20,4% de las transferencias públicas va a parar al 10% más rico de la población, mientras que el 10% más pobre sólo percibe el 4%.

Más allá de las pensiones o la decadente prestación por desempleo está la mediocridad. No existe una política estatal ni un sistema estructurado de protección de rentas o garantía de ingresos dirigido a combatir la pobreza, ayudar a las familias o dar acceso a la vivienda.

El último recurso para los hogares en pobreza severa, son las llamadas “Rentas Mínimas de Inserción”, una red de protección fragmentada por comunidades autónomas “que protege poco y a muy pocos” por sus bajas cuantía y unos requisitos burocráticos extremos y basados en la culpabilización y la sospecha sobre las personas perceptoras. ¡Bienvenidas a la Confederación Española de Derechos Sociales Autónomos!

Y el modelo de éxito para reducir la pobreza sin burocracias ni aporofobia está muy claro. Como se indica en el gráfico de la Fundación FOESSA, sin las pensiones de jubilación, ocho de cada diez personas mayores de 64 años estaría en la pobreza, 7 de cada 10 en pobreza severa, con ellas esta cifra se reduce al 11% (al 3% la pobreza severa). Observen la diferencia enorme del impacto en las personas menores de 65 años.

Los españoles toleramos peor la desigualdad que otros pueblos. Un 74% consideramos un problema muy grave la diferencia entre ricos y pobres. Las soluciones para combatir contra la desigualdad están muy claras, sólo hay que tener voluntad política para implantarlas y exigir una economía sin rastro de aporofobia en donde el bienestar de las personas sea la principal prioridad.

Quizá habría que empezar por menos apelaciones a la patria y más al estado social y de derecho, ¿no?.

@xosecuns

Barrio La Rondilla (Valladolid)

 

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Cuando la economía odia a los pobres #AporofobiaEconomica

27 de mayo de 2018 a las 23:19

Es oficial. La crisis ha quedado atrás y la recuperación económica es un hecho. Se crea empleo por fin, así que la mayoría de las familias más perjudicadas durante la ya superada gran recesión, están mejorando o van a mejorar en breve su situación. AMEN. Es incluso antipatriota no reconocerlo así, mucho más cuando la emergencia obliga a la gente de bien a defender patrias y banderas.

Será oficial, pero no es cierto para los casi 13 millones de personas que en España siguen en riesgo de pobreza o exclusión. Desde que hace un año se lo contaba en ¿Por qué crece la desigualdad en España? sigue estando claro que la recuperación económica es solo para una minoría.

La economía debería ser la ciencia de la pobreza” decía el añorado José Luis Sampedro. El logro del crecimiento económico no es algo importante en sí mismo, solo lo es si nos permite alcanzar objetivos sociales virtuosos” nos recuerda el Nobel Amartya Sen (en el artículo Crecimiento: ¿con desarrollo o con despilfarro? del siempre clarificador Albino Prada).

La única economía que debería importar es la que asegure mejorar la calidad de vida de las personas.

Economía y humanismo no son palabras opuestas, pero la norma parece ser la contraria. En la economía tradicional que hace el ridículo creyéndose una ciencia exacta (tras haber previsto 9 de las últimas 5 recesiones dice un chiste), la aporofobia y el desprecio a las personas en pobreza, es la norma. Y es una de las razones fundamentales para que ésta no se reduzca.

Llegará un día en el que en los cuadros macroeconómicos, al mismo tiempo que datos y objetivos de crecimiento del PIB, inflación, déficit público o balanza de pagos se prioricen y se sigan de forma exhaustiva los de reducción de pobreza y desigualdad, % de gasto en servicios sociales sobre el PIB, reducción fraude y elusión fiscal, etc.

Mientras tanto, se agradecen informes como El Estado de la Pobreza de EAPN España o los de Oxfam Intermon como “Premiar el trabajo, no la riqueza” sobre la desigualdad y la situación de las más pobres a nivel mundial o  “La recuperación económica, en manos de una minoría” sobre la situación en España.

Se agradecen también y merecen apoyarse medios alternativos o webs como Alternativas Económicas, El Salmón Contracorriente, Econoplastas Economía Solidaria o grupos de Facebook de docentes y profesionales preocupados por hacer accesibles Economía y Educación.

Y es aire fresco leer a periodistas y economistas que en medios tradicionales informan con rigor de lo que importa; y en Galicia podemos presumir: Julio Rodríguez, Lara Graza, Santi Riveiro, Rubén Santamarta, Gabriel Lemos, Ana Balseiro, Sofía Vázquez, Marcos Pérez, David Lombao…

Todos debemos apretarnos el cinturón”… pues para nada ha sido así.

Fuente: El Pais

Aporofobia económica es confundir de forma interesada pobreza y miseria, negando que 13.000.000 de personas están en riesgo de pobreza o exclusión en España o no reconocer en cualquier titular objetivo que tanto la crisis económica como la pretendida recuperación la han pagado y la siguen pagando las personas más pobres. Y de una forma nunca vista en los últimos 40 años. O lo que es peor, que se ha utilizado como excusa para avanzar en el desmantelamiento del tesoro de nuestro estado de bienestar.

Y es que España es el país de la Unión Europea donde más ha crecido la brecha entre ricos y pobres desde 2007, sólo por detrás de Rumanía y Bulgaria y empatada con Lituania.  Y se enquista más en España que tras las crisis anteriores.

Cuatro evidencias:

1. Entre 2008 y 2016 mientras los sueldos del diez por ciento más pobre bajaron un 15%, los del 0,03% más alto aumentaron en un 15, 18% 2. Entre 2007 y 2016 mientras que el diez por ciento más pobre vio disminuir su participación en la renta nacional en un 17%, el 10% más rico la incrementó en un 5%, y el uno por ciento más rico, en un 9%.3. Entre 2013 y 2016, con la crisis aparentemente superada, 29 de cada cien euros provenientes del crecimiento económico fueron a parar al 10% con rentas más altas, mientras que tan sólo 8 de cada cien terminaron en manos del 10% más pobre. Cuatro veces más.

4. El dogma de la recuperación económica también está sirviendo para incrementar la desigualdad de riqueza. Entre 2016 y 2017, el 1% más rico capturó el 40% de toda la riqueza creada, mientras que el 50% más pobre apenas consiguió repartirse un 7% de este incremento.

Una desigualdad que se agranda en mujeres y jóvenes.

El 58% de las personas en situación de vulnerabilidad laboral son mujeres. Ocupan la mayor parte de los empleos a tiempo parcial, las que tienen vidas laborales más cortas, las que se concentran en los sectores con menor valor añadido y con menor reconocimiento social y, por tanto, con salarios más bajos. Las que presentan mayores tasas de desempleo y las que más se ven perjudicadas cuando tienen que cuidar solas a sus hijos: el 80% de las familias monoparentales están encabezadas por una mujer, y más de la mitad están en riesgo de pobreza.

El futuro de los y las jóvenes es muy incierto. Además de sufrir las consecuencias de empleos precarios, temporales, parciales y mal pagados, no tienen a la vista un futuro que les permita ser optimistas en lo referido al ámbito laboral y a la igualdad de oportunidades. El salario anual de un joven de 26 años que accede al mercado laboral es hoy un 33% inferior al obtenido en 2008.

Si no se lo creen todavía, el mismo Banco de España, en su reciente informe “La desigualdad de la renta, el consumo y la riqueza en España” reconoce que la desigualdad se está cebando con mujeres y jóvenes. Con datos como que en el 10% que menos cobra por hora el 63% son mujeres, a pesar de que en el total de los asalariados representan el 48%…

¿Por qué la recuperación económica no está sirviendo para reducir la pobreza?

Seis grandes factores creo que motivan el desplome de las rentas más bajas y el aumento de la desigualdad en España. Afrontarlos debería ser la base de cualquier política económica que asegure sin rastro de aporofobia el desarrollo del país. Se las contaré en breve, pero pueden irlas leyendo en este resumen: Sin noticias de la recuperación o aporofobia económica.

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Explicando en clase por qué abuelas y abuelos están tomando las calles

9 de abril de 2018 a las 21:57

El 21 de marzo, Día Internacional contra el Racismo, con un sencillo pero contundente “Miradnos bien, somos gallegos” la portada de La Voz de Galicia le dio una alegría inmensa a personas como Samba, Amdy, Zinthia, Libass, Alexque o Yosi que se vieron reconocidas como ciudadanas con los mismos derechos y obligaciones que cualquiera de nosotros.

Ese mismo día se publicaba el suplemento semanal La Voz de la Escuela, imprescindible para cualquier persona interesada en la educación. Y este artículo en gallego de Fernando Pariente explicando por qué es vital para niños y niñas entender y apoyar la defensa del sistema del sistema público de pensiones que ha puesto en pie a miles de pensionistas en defensa de sus derechos.

Quizá parezca que son temas diferentes, pero en realidad tienen mucho que ver. De hecho están hablando de lo mismo: el serio peligro de desaparición de nuestro estado del bienestar, forzándonos a pasar de un modelo de sociedad en el que todas las personas que vivimos en España cuidamos unas de otras a otro en el que cada uno se debe buscar la vida y si es un inútil o vago por no hacerlo, aguantarse y pedir limosna si acaso.

Si quieren entender mejor la extrema importancia de esta decisión política y como explicarla si acaso en sus clases, ademas de leer el artículo de Fernando Pariente, les recomiendo ver los vídeos, algunos de los que incluye la unidad didáctica elaborada por la Fundación FOESSA de Cáritas para explicar las conclusiones de su último y monumental informe sobre la pobreza en España. Como bien dicen: “La pobreza no es un problema de la crisis, sino de modelo social

Los abuelos salen a la calle

El pasado 22 de febrero ocurrió algo insólito en España. Los jubilados y pensionistas se manifestaron en más de sesenta ciudades. Numerosas personas mayores mostraron su indignación y su protesta contra elridículo incremento del 0,25 % que se viene aplicando a sus pensiones desde hace cinco años. En muchos casos eso significa un aumento de algunos céntimos nos sus ingresos mensuales. Menos de lo que vale la remisión de la carta con la que el Gobierno se lo comunica cada año. Por eso muchos procedieron simbólicamente a romper esas cartas en público. Parece que en los tiempos que corren se puede producir entre los abuelos un movimiento parecido al de los chicos indignados del 2011.

Las pensiones garantizan a los ciudadanos el bienestar mínimo indispensable. El sistema público mantenido por la Seguridad Social certifica que el Estado cubrirá tanto el cuidado de su salud como la satisfacción de sus necesidades cuando dejen de trabajar por jubilación o no encuentren trabajo. Que el Estado asuma esta responsabilidad es una conquista social tras muchos años de lucha desde mediados del siglo XIX, con la revolución industrial.

Manifestacion en Ferrol por unas pensiones dignas. Foto: José Pardo

En el sistema que funciona en España, el Estado recibe obligatoriamente alrededor de una tercera parte de la retribución de cada trabajador durante toda su vida laboral y financia con esos fondos las prestaciones de jubilación y de paro, cuando estas sean necesarias. Los trabajadores españoles estamos pagando durante toda nuestra vida laboral al Estado para que este cubra nuestras necesidades cuando dejemos de trabajar o cuando quedemos en el paro.

Estas prestaciones están destinadas a toda la población y son, por tanto, un efecto de la solidaridad de unos ciudadanos hacia los otros. Es importante comprender y reflexionar sobre esta idea. Durante toda nuestra vida laboral estamos cooperando para conseguir el bienestar de todos.

Este modelo está siendo objeto de debate porque hay quien piensa que no es económicamente sostenible. Los jubilados entraron en estado de alarma y las pensiones son noticia todos los días, mientras en el horizonte acechan amenazas de recortes en las prestaciones.

Los indignados pensionistas tratan de conseguir que su poder adquisitivo no se vea cercenado por un crecimiento ridículo de sus pensiones frente al alza de los precios de los bienes de consumo. Calentar la casa y pagar la luz cuesta hoy mucho más que hace cinco años, mientras que el incremento acumulado durante estos mismos cinco años en su pensión no pasa de los diez euros en muchos casos. Así que exigen que se aplique a las pensiones el mismo incremento, como mínimo, que se produjo en el año anterior en el IPC (índice de precios al consumo).

Para resolver esta difícil papeleta el Gobierno y los partidos políticos tienen que reunirse de nuevo en el Pacto de Toledo que firmaron hace años. Las personas mayores están en pie de guerra y al acecho del que ocurra.

Nos hace mejores

Desde que existe la Seguridad Social pública nuestra sociedad es mejor porque es más solidaria y tiene más conciencia de cuerpo social. Dejamos de ser una colección de individuos que coinciden viviendo sobre un territorio, para convertirnos en una organización solidaria que se compromete con el bienestar de todos sus miembros. Si sólo nos consideráramos individuos aislados, cada uno se dedicaría a solucionar su vida y, en el mejor de los casos, podríamos ayudar a otros por mera condescendencia, como un acto de caridad. Es lo que se hacía hasta el siglo XIX. Pero gracias a una nueva concepción de la sociedad, esta se convirtió en un conjunto solidario de ciudadanos en el que todos tienen derecho a un nivel básico de bienestar.

Ya no es una cuestión de caridad voluntaria, todos los ciudadanos tienen derecho a vivir dignamente y el Estado, centro de cohesión de todo el cuerpo social, tiene la obligación de garantizarlo. Por eso somos una sociedad mejor y este es un logro irrenunciable.

Un sistema que nació hace 135 años

Esta conquista social, que caracteriza especialmente a las democracias europeas, tiene su origen en las leyes que promovió en el Parlamento alemán el canciller de hierro, Otto von Bismarck, hace 135 años, para imponer un seguro obligatorio contra enfermedades y accidentes a favor de todos los trabajadores de la industria y de la Administración del país.

Bismarck no era precisamente socialista, pero fue el mejor medio que encontró para atemperar el creciente malestar de los obreros alemanes. La nueva ley, que entró en vigor el 15 de julio de 1883, estableció que el coste de estos seguros obligatorios debía ser abonado en dos terceras partes por los trabajadores y en una tercera parte por los empresarios, pero la ley fue impugnada ante la consideración de que no se debía exigir su financiación a los trabajadores. La impugnación prosperó y en 1884 se aprobó que la financiación corriera por completo a cargo de los patrones. Durante los años siguientes a ley se extendió al resto de los trabajadores asalariados y en 1889 se estableció de la misma forma un seguro de jubilación e invalidez.

No hay dinero. ¡Mentira!. Manifestacion en Santiago de Compostela

Con todo, el sistema creado por Bismarck no fue, aun, un verdadero sistema público de seguridad social, porque la prestación de los seguros la realizaban las empresas privadas con las que se contrataba y cubría sólo a los trabajadores por cuenta ajena, fundamentalmente el proletariado industrial y el personal de la Administración. Quedaban fuera muchas mujeres que trabajaban nos sus hogares y los artesanos, los pequeños comerciantes y emprendedores autónomos.

El auténtico concepto de Seguridad Social pública tiene que incluir dos características necesarias. La primera es el carácter público del servicio prestado y la segunda es la cobertura total de la población. Por eso la Seguridad Social tiene que estar organizada por el Estado y amparar a todos los ciudadanos de la nación. Para llegar a la concepción de un sistema de carácter público en el que el Estado se hiciera responsable de forma integral de la Seguridad Social hubo que esperar al año 1938, con la Ley de Seguridad Social de Nueva Zelanda, que sirvió de modelo para muchos países.

Actividades para trabajar en clase…

1) La Constitución española determina en su artículo primero que «España se constituye en un Estado social y democrático de derecho». Esta definición básica de la nación española deja constancia de que nos constituimos como un conjunto solidario de ciudadanos y la organización estatal responde de satisfacer nuestros derechos en pie de igualdad. Eso tiene que ver con la supervivencia necesaria de la Seguridad Social y su carácter público. Buscad en la Constitución española y en el Estatuto de Autonomía de la comunidad los artículos que hagan referencia al derecho de los españoles a disfrutar de una Seguridad Social y a la forma de organizar sus prestaciones.

2) Probablemente no haya nadie en vuestra clase que no haya recibido alguna vez o que no esté recibiendo en su familia alguna de las prestaciones de la Seguridad Social. Muchos tendrán abuelos jubilados que perciben una pensión, alguien puede o pudo tener a su padre o su madre en paro o padeciendo una enfermedad de larga duración y percibiendo la prestación por desempleo, etcétera.

Haced un estudio de la relación de vuestra entorno familiar con la Seguridad Social. Comprobad cuántos miembros de vuestra familia están trabajando, reciben un salario y contribuyen con casi una tercera parte a sufragar los gastos de la Seguridad Social (ellos son miembros activos). Comprobad también cuántos son perceptores de prestaciones porque son jubilados, sufren incapacidad laboral o están en paro.

Comparad una lista con la otra y tomad conciencia de si el resultado en vuestro caso es favorable a la Seguridad Social o lo es a vuestra familia. Reflexionad sobre eso.

3) Para comentar el tema de hoy es muy recomendable que leas los artículos 22 y 25 de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

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¿Combatir la pobreza o parasitarla?

22 de marzo de 2018 a las 0:33

Lo sentimos. Pero pretender luchar con una mínima garantía de éxito contra la pobreza y sus causas implica responder previamente a la pregunta del título.

Asistencialismo o derechos y transformación social. ¿Por qué modelo opta usted?  ¿Y la organización a la que dedica su tiempo o su dinero? ¿Y su parroquia o los servicios sociales de su ayuntamiento?

Una de las principales razones que están detrás del fracaso rotundo de muchas políticas y programas de inclusión social es no ser conscientes o pretender esconder esta toma de decisiones (ideológica y política) que se realiza de facto detrás de palabras quizá moribundas como ayudar (a los necesitados o desfavorecidos), solidaridad, caridad, compasión, apolíticismo…

Una aclaración. No vean ni un asomo de crítica a las personas que ante el desprecio del gobierno de turno, buscan dinero como sea para pagar costosos tratamientos a personas queridas, ni a las que dedican su tiempo o su dinero a ayudar a sus semejantes. Tampoco a las organizaciones para quienes estas actuaciones son, y así lo manifiestan, un medio, medidas de emergencia puntuales mientras siguen luchando por la dignidad y los derechos de las personas.

Pero es muy distinto, y en muchos casos obsceno, ver como organizaciones, políticas o profesionales de los servicios públicos lo convierten en un fin en sí mismo, abusando de la buena voluntad de donantes y voluntarias.

Quizás la RAE nos ayude a entender la pregunta del título y la trascendencia de esta decisión con uno de los significados del verbo parasitar: Utilizar como alimento a otro ser vivo sin llegar a matarlo”

¿Parasitar a las personas en pobreza o combatir con ellas las causas de la desigualdad?.

Culpables de ser pobres

En España, donde según la Comisión EuropeaLa desigualdad entre lo 20% más rico y el 20% más pobre es una de las más elevadas de la Unión y sigue creciendo”, un 27,9% de la población se encontraba en el 2016 en riesgo de pobreza (12.964.600 personas). Un riesgo que se dispara hasta el 54% cuando hablamos de alguna de las 1.754.000 familias monoparentales en las que un adulto (en un 82% de los casos una mujer) es el único responsable de los hijos.

Si la pasividad continúa, el 80% de la infancia que se encuentra hoy en la pobreza está condenada a sufrirla el resto de su vida. Y también sus descendientes. Se llama transmisión intergeneracional de la pobreza.

Si es pobre, por algo será. Si le va mal, será que no se ha esforzado lo suficiente. En paralelo a las cifras y como la llovizna, el pensamiento político que culpabiliza al pobre por ser pobre y al parado por no encontrar trabajo, va calando en el discurso político.

La clave está en “responsabilizar al individuo de su situación en una sociedad en la que las estructuras generadoras de desigualdad y exclusión quedan absueltas de responsabilidad”. En concebir un estado del bienestar limitado a los logros y la capacidad de los propios individuos. Es decir, o nos buscamos la vida o asumimos las consecuencias de nuestra incompetencia.

Este discurso triunfa. El rechazo y desprecio al diferente y el fomento del enfrentamiento entre personas y colectivos en exclusión gana terreno: “La culpa de la pobreza infantil es de sus padres”, “Los gitanos son vagos, ladrones o traficantes“, “Las personas sin hogar quieren vivir así y son peligrosas“, “Las personas con discapacidad son una carga para la sociedad“, “Los inmigrantes nos quitan el trabajo o la sanidad“,”Los jóvenes no tienen valores ni aspiraciones“, “Los parados  quieren vivir de las ayudas“…

Estas son algunas de las mentiras y prejuicios que la mayoría de las personas en riesgo de pobreza o exclusión tienen que soportar cada vez más. En muchos casos de personas profesionales o voluntarias en organizaciones o administraciones a las que están obligadas a acudir.

Lo definió de forma admirable la filósofa Adela Cortina al inventar la palabra “aporofobia” (odio al pobre): “El núcleo de la vida social no lo forman individuos aislados, sino personas en relación, en vínculo de reconocimiento mutuo. Personas que cobran su autoestima desde el respeto que los demás les demuestran. Y, desde esta perspectiva, los discursos intolerantes están causando un daño irreparable

Todo para los pobres pero sin los pobres.

Lo peor de estos prejuicios es cuando tu mismo los crees”,“Comencé a salir de la calle cuando dejaron de tratarme como un zombi y sí como una persona”, le escuché decir a Agustín y a Carlos, dos antiguas personas sin hogar…

Este discurso político culpabilizador e individualista requiere zombis para su funcionamiento. Si una persona es culpable de su desgracia, solo puede estar agradecida cuando otras personas de buen corazón, solidarias y caritativas, se apiaden y le dan una ayuda puntual…pero que no acabará nunca.

Este asistencialismo 2.0. triunfa por cuatro razones:

1) Inmediatez: El aquí y ahora. Sin filosofías de fondo ni diseño de proyectos. Es una economía de guerra en una crisis continua (y casi eterna) a la que vencer. Enviemos tropas al frente, demos fusiles y a las trincheras, o lo que es lo mismo, repartamos ropa y comida y abandonemos los proyectos de desarrollo comunitario. No se ayuda a vencer la crisis o la pobreza, simplemente se acompaña.

2) Espectacularidad: Con un inteligente uso de lo lúdico: cenas, conciertos, mercadillos o actos solidarios visualiza sus acciones, recauda fondos, fideliza personajes populares. Todo por los pobres pero sin los pobres en un despotismo ilustrado de lo social que celebra con los incluidos pero nunca con los excluidos. Quizá por esto, en las filas para entregar alimentos solo sonríe quien los entrega. En palabras de Bob Geldof a raíz del éxito de los conciertos Live Aid: ”mi único mérito es hacer del hambre un espectáculo”.

3º) Simpatía: El asistencialismo ha encumbrado a las personas voluntarias acríticas como la quintaesencia de la solidaridad. Sus acciones no requieren de técnica ni de graduados. La enseñanza de ciclos superiores de integración social, animación sociocultural, trabajo social o educación social parecen inútiles. Es suficiente con voluntarias que recojan, apilen y distribuyan.

Son organizaciones queridas. Querer a nuestro fontanero, compañía telefónica o administración pública parece ridículo cuando lo que esperamos es su eficacia. Pero este no es el caso.

4º) Lo cuantitativo: “¡Atendimos a 25.936 personas en el 2017!”. El asistencialismo es imbatible en lo numérico. Su idea de “atender” puede reducirse a dar un kilo de arroz o una pieza de ropa o referirse a atenciones continuadas pero sus números siempre apabullan. Muchas cifras pero casi nunca resultados. Su filosofía parece ser la de “cuantas más personas atendemos mejores somos” cuando debería ser la medición de resultados: ¿Confiaríamos en un hospital que presumiera de que sus pacientes son los que pasan más tiempos encamados pero donde apenas hay altas?.

Despacho de cartillas en Sevilla, 1940 Foto: Cecilio Sánchez del Pando

La desgracia no es un espectáculo

Frente a este modelo exitoso que representa a las personas en pobreza como culpables de su situación, dignas de lástima y permanentemente pasivas, resiste un modelo basado en la defensa de los derechos, en la participación e inclusión activa de las personas.

Conviene destacar el Código de Conducta de la Comunicación contra la Pobreza, que bajo el lema “La desgracia no es un espectáculo” se comprometieron a cumplir las organizaciones de acción social integradas en EAPN Galicia. Para éstas el fin último de la comunicación es el cambio social y promover la implicación y la participación de la ciudadanía.

Hay múltiples iniciativas para luchar contra el discurso del odio, la aporofobia o el desprecio en redes sociales, defendiendo los derechos de las personas e intentando presentarlas de manera realista y desde su dignidad. Campañas como la de Ciberespect, impulsada por Ecos del Sur, No nos juzgues  para luchar contra los estigmas que padece la juventud tutelada desde IGAXES o la campaña Iglesia por el Trabajo Decente impulsada por diversas ONGS católicas, son buenos ejemplos.

El pasado 17 de octubre (Día internacional para la erradicación de la pobreza), el Parlamento de Galicia, con el lema “Las personas no son culpables de su sufrimiento” aprobó por unanimidad una declaración institucional contra el odio y la aporofobia. Durante el 2018 decenas de entidades están impulsando una campaña bajo la etiqueta #MentirasPobreza.

La pobreza y la exclusión como discapacidad social

En la lucha contra la pobreza desde un enfoque de defensa de derechos y respeto a la dignidad también tenemos referentes exitosos de actuación. En multitud de procesos de cooperación al desarrollo pero especialmente en el campo de la ayuda humanitaria, donde la profesionalización y procedimentación son extremas para reducir al máximo el número de víctimas.

Emergencia, rehabilitación y desarrollo. Aplicar las tres fases del continuum humanitario (o contiguum para ser más exactos, dado que no son estrictamente secuenciales) ayuda a visualizar lo nefasto del modelo asistencialista.

En los primeros seis meses de una catástrofe humanitaria la ayuda de emergencia es prioritaria para salvar el máximo de vidas posibles. Desde los seis meses y hasta los dos años de la tragedia la fase de rehabilitación busca reconstruir las condiciones previamente existentes (infraestructuras, economía, servicios, etc.) Y lo antes posible comienza la fase de desarrollo, con intervenciones para mejorar de forma estable la vida de las personas. Siempre con análisis de la realidad, participación comunitaria, creación de capacidades locales, enfoque de género, etc.

En 2008 ya se hablaba en España de emergencia… ¿En 2018 es posible mantener este discurso sin reconocer su rotundo fracaso?.

Desde el punto de vista más técnico es imprescindible citar el desarrollo del modelo Inclúe y su apuesta por una atención de calidad contra la exclusión social severa. Impulsado desde la Fundación Emaus con la colaboración de numerosas expertas de organizaciones sociales y de la administración pública gallega.

En este modelo, al igual que en el ámbito de la discapacidad se pasó de un modelo médico o rehabilitador a una concepción social de la misma, haciendo hincapié en el carácter excluyente de las estructuras sociales y en la necesidad de adaptarse y valorar la diversidad de todas las personas. En el ámbito de la inclusión es necesario desarrollar un modelo de “discapacidad social” que sin dejar de lado los factores individuales promueva la modificación de las estructuras sociales que generan desigualdad.

No estamos ante una crisis temporal, sino ante un cambio de época donde debemos decidir si consentimos seguir avanzando hacia un modelo de privatización e individualización de los riesgos sociales, donde cada ciudadano debe buscarse la vida para asegurarse su bienestar, o defender un modelo de socialización de riesgos donde sigamos cuidándonos y haciéndonos cargo unas de otras.

El discurso asistencialista es cómplice de esta privatización, fomenta la culpabilización, la angustia y paradógicamente, la insolidaridad.

¿Por qué modelo opta usted?

Versión del artículo: Asistencialismo ou cambio de estruturas? escrito junto a Luis Barreiro para la revista Encrucillada

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Mandarinas, una fábrica de ascensores y cinco reflexiones sobre Quórum Global

13 de febrero de 2018 a las 0:53

Si algo saben muchas profesionales de la cooperación al desarrollo es luchar contra la pobreza con muchos menos recursos y en situaciones políticas mucho más difíciles que aquí. Con una formación teórica y sobre todo práctica notable, acostumbradas a trabajar en entornos complejos y a menudo hostiles, creando redes junto a organizaciones locales (contrapartes en lenguaje técnico) desarrollando proyectos con garantía de éxito.

Una de las obscenidades de la ¿pasada? crisis fue el intento de enfrentar a los “pobres del Norte con los pobres del Sur“, cuando las razones de la pobreza y la desigualdad son las mismas y cuando las soluciones o son globales o no serán. Mojarse y aceptar el desafío de politizar, de trabajar en red por la defensa de los derechos sociales ha sido una constante de muchas ONG de Desarrollo y sus coordinadoras  

Hoy les dejo con Jorge Castañeda, uno de los mejores expertos en participación y movilización social que conozco, para que les cuente de que va Quorum Global, una experiencia innovadora e ilusionante en la que están implicadas decenas de organizaciones de todo tipo.

Gracias Jorge

Mandarinas, una fábrica de ascensores y cinco reflexiones sobre Quórum Global

¿Qué tiene que ver una mandarina con el activismo? ¿Y una fábrica de ascensores? Hasta el 23 de enero de este año seguramente nada. A partir del 24, fecha del lanzamiento de Quórum Global, algo más, al menos para mí. De hecho voy a utilizarlos para hacer algunas reflexiones sobre este evento que quién sabe si dentro de unos años recordaremos como el momento con mayúsculas. Como el trampolín para el salto cualitativo hacia un mundo y una sociedad diferentes.

Pero antes de comenzar, para quién no lo conozca, unas cuantas líneas sobre Quórum Global. Se trata de un proceso que tiene como objetivo conectar a personas, colectivos, movimientos y entidades que quieren dar una respuesta democrática y ciudadana a la actual situación de crisis social, ecológica, económica,… para fortalecer su acción política, experimentar y ensayar nuevas formas de trabajar y comunicar conjuntamente y, especialmente, entretejer narrativas hacia un nuevo relato y una agenda compartida.

Una vez realizada la introducción, es el momento de empezar con las mandarinas. Las comimos en la sesión de lanzamiento de Quórum Global que os decía. Y tengo que decir es que fueron un acierto. Fruta de temporada para refrescar y recargar energía. Una imprescindible declaración de intenciones. No puede ser que nuestros eventos acaben con las papeleras a rebosar de botellas de agua de plástico.

La coherencia no es sencilla pero no llegaremos a ningún lado si somos, como escribe Colin Beavan en No impact man:esos típicos progres que se escudan detrás de unos cuantos gestos políticos irrelevantes y pequeñas privaciones en su estilo de vida, y que después se permiten el lujo de emplear el resto de su energía en sentirse superiores a todos los que supuestamente no hacen lo suficiente”. Es decir, el cambio también es para nosotros y nosotras.

Más sobre las mandarinas. Son una magnífica imagen de cómo tiene que ser la comunicación que necesitamos, uno de los grandes temas que salieron en los debates de Quórum Global. Como esta fruta, lo que contamos debería ser lo suficientemente dulce para atraer a los que todavía no nos acompañan en el camino y lo suficientemente ácido como para denunciar sin complejos las estructuras de poder y mecanismos varios que nos han llevado a dónde estamos.

Quizá, si combinamos esa dulzura y acidez con la idea de una comunicación como el sexo -cálida, profunda, con pasión y que lleve a la acción– a la que llegamos hace ya unos cuantos años en Ciudadanía Global al Poder, vayamos por el buen camino. Es probable que sea esa la comunicación que nos permita, como decía Itziar Ruiz-Giménez, nombrar a los que tienen enorme poder, que dividen y destruyen sueños, y que nos venden la idea de que no hay alternativas y de que somos pocos. Ganar la narrativa convirtiéndonos en agentes comunicadores que decían desde Wiriko.

Lo que es evidente que no necesitamos es el lenguaje enrevesado de casi siempre. Como ya hice en Futuro en Común salí de Quórum Global con una lista de “palabros” importante. No los voy a reproducir, ya tenéis un ejemplo en otro lugar, pero lo resumiré con las acertadas palabras de mi amiga Verónica: mucho más “nos vamos al carajo” que “colapso civilizatorio”.

Vamos ahora al otro elemento, el espacio, La N@ve, una antigua fábrica de ascensores en Villaverde. Un lugar no habitual, en el que la mayoría probablemente no habíamos estado. De nuevo lo simbólico. Me sirve para destacar la innovación, la necesidad de estar en permanente alerta para poner en marcha cambios a todos los niveles que nos hagan avanzar a mayor velocidad (ya sabemos a dónde llegaremos si seguimos haciendo lo mismo de siempre).

Me sirve también para recordar que si esto es una cuestión de los de abajo frente a los de arriba -en Quórum Global salieron en varias ocasiones las élites y su responsabilidad- parece que nuestro lugar es mucho más las periferias -los “Villaverdes”- que los centros y los “Salamancas”. Y no sólo en sentido físico, que también, si no de pensamiento y mirada.

Más allá de las mandarinas y el espacio, si este caldo de activismo llamado Quórum Global quiere formar parte de un plato rico, rico, con fundamento, y alimento del cambio social, creo que tiene algunos retos adicionales por delante. Nada de lo que escribiré a continuación es una certeza (tampoco nada de lo anterior), así que os animo a debatir en este mismo post o en redes sociales (podéis encontrarme, por ejemplo, aquí y aquí). Vamos con esos retos:

  1. Menos diagnósticos y más qué vamos a hacer. El problema lo tenemos más o menos claro. Ahora toca actuar, a nivel micro y macro.
  2. Éramos muchos, pero faltaban unos cuantos. En el trabajo en grupos hablamos de bastantes organizaciones, plataformas y movimientos que sería interesante que participaran en el proceso. Para la próxima no podemos olvidar las invitaciones.
  3. Faltan jefes y jefas. Vi a algunas, pero no hubiera estado ver a unas cuantas más. Siendo los que parten el bacalao, también en las organizaciones sociales, hay que conseguir convencerles.
  4. Demasiado “Pertenezco a”. Aunque me soplan desde la organización que el 20% de los asistentes eran “independientes”, me parece que se nos vio poco. Creo que hacen falta más voces que hablen a título individual y no en nombre de una entidad o colectivo.
  5. Reconectamos y repensamos bastante. Quizá, como nos pasa muchas veces, le faltó fuerza a la pata de Repolitizar. ¡Cuánto nos cuesta la política!

Como bola extra, y para terminar, una preocupación a modo de llamada de atención. Fueron varios a los que oí decir que estaban ilusionados con Quórum Global, pero que no podían dejar de pensar que podría ser un evento más que no llevara a ningún sitio. Sin ilusión estamos perdidos. Aunque es fuerte, no podemos pensar que es inmune a la decepción. Toca cuidarla y alimentarla. Quizá con unas buenas mandarinas ecológicas.

@jcponline

@QuorumGlobal

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Piluca

14 de enero de 2018 a las 23:29

Doña María del Pilar Sánchez-Cantón Lenard también me enseñó palabras como “calicata”. A no quedarse en la superficie sino a profundizar cuando se hablara de la pobreza y sus causas.  Fue lo más sencillo que aprendí con ella, y como yo muchas personas que hemos tenido la suerte de conocerla.

No la busquen mucho en internet. Si algo distinguió a Piluca durante toda su vida fue su discreción, su alergia a cualquier tipo de reconocimiento por hacer algo que entendía como su obligación. Bastante disgusto tuvo cuando en 2002 el Ayuntamiento de Santiago le concedió el Premio Vagalume “por su experiencia de trabajo solidario y de trabajo social“.

Dos años estuvo sin hablarme cuando varias personas la propusimos para un premio a una de las mujeres gallegas decisivas en la lucha por los derechos humanos. Y eso que no sabía que era un primer paso para proponerla para la Medalla de Oro de Galicia. (Se que me caería la bronca por escribir este artículo, Piluca, pero ya te advertí que lo haría, a ser algo terco también me enseñaste tú. Ojalá pudieras reñirme)

Debería ser reconocida también por su labor dignificando el Trabajo Social o como investigadora histórica o sobre sus antepasados, pero me quedo con sus, como mínimo, 60 años luchando contra el hambre desde Manos Unidas junto a un equipo de mujeres admirables que hoy siguen siendo un ejemplo de compromiso por la justicia social.

Piluca fue, y seguía siéndolo, una mujer adelantada a su tiempo. En 1967 ya hablaba de desigualdad, de “comercio no ayuda“, de que era imprescindible hablar de riqueza y denunciar las causas económicas y políticas de la pobreza en vez de pintar sus consecuencias. Siempre fue enemiga del asistencialismo rancio y la limosna vacía de derechos humanos (incluyendo el movimiento del 0,7% al que siempre despreció por inútil contra la desigualdad).

Lo saben bien los centenares de profesoras y profesores a las que durante décadas llamaba cada año por estas fechas para confirmar que habían recibido y como iban a trabajar en sus aulas las propuestas educativas de las sucesivas campañas contra el hambre, los segundos martes del mes de febrero. Lo saben los miles y miles de personas que por todo el mundo han podido luchar contra las causas de su pobreza gracias a los donativos de estas campañas.

No la oí nunca definirse como feminista. Vaya si lo fue, dentro y fuera de la iglesia, y con una elegancia demoledora. Activismo social desde Acción Católica en una dictadura o en democracia, obedeciendo a las autoridades eclesiásticas…en apariencia.

Era conmovedor verla desesperarse y obedecer cuando recibía contestaciones del tipo “que no sepa tu mano derecha lo que hace tu mano izquierda” pero se reponía al día siguiente para seguir luchando por las rendijas que le dejaban. Era divertidísimo cuando se confiaba y dejaba ver con humor sutil como disfrutaba poniendo nerviosa a una jerarquía para la que siempre fue incómoda. Como me acordé de ti leyendo Mujer en la iglesia: ¿Acaso Dios no quiere la igualdad?.

También me acordé al ver la paloma que abre el vídeo que conmemora el 25 aniversario de la creación de la Coordinadora Gallega de ONGD (abajo está) y con un título que te define: Inconformista. O al escuchar al expresidente de Urugay, Pepe Mújica, diciendo que “Nada vale más que una vida, luchen por la felicidad

Gracias por tu ejemplo, constancia, honestidad y compromiso. Y no hagas caso, no descanses en paz nunca, que queda mucho por hacer.

Gracias por poder presumir de tener un referente moral en mi vida. Por poder decir que no creo en Dios, pero si en Piluca.

@xosecuns 

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No pidan calma en Trabajo Social

8 de enero de 2018 a las 21:58

Si hay una profesión que respeto es esta. Diariamente compruebo el trabajo constante de muchas profesionales, en los servicios sociales de las distintas administraciones y sobre todo en su imprescindible, y escasamente reconocido (cuando no despreciado) papel en múltiples organizaciones de acción social.

Por eso me puse bastante nervioso cuando me propusieron esta entrevista para el Colexio de Traballo Social de Galicia, y más con alguna pregunta que invita a pensar bastante. Como me la han pedido en castellano, aquí la tienen.

Gracias por negarse a tener calma.

¿Y qué pasa si te pedimos calma?

Que también me la pido yo muchas veces, pero me dura poco. Todos los días descubro causas que me motivan a hacer algo o como mínimo a difundirlas. Y tengo la inmensa suerte de conocer a muchas personas que, como dice la poesía de Benedetti que inspiró el título del blog, deciden “no quedarse inmóviles al borde del camino“.

Como decía en el artículo “¿Sirve de algo?” además de un cierto optimismo tengo también el convencimiento de que con rigor, defensa de derechos humanos y sobre todo constancia y trabajo en red se consiguen avances en la lucha contra la pobreza y la exclusión.

Por ejemplo, con la cooperación al desarrollo: los datos a nivel mundial de reducción de pobreza severa, analfabetismo, aumento de la esperanza de vida, muertes por guerras, etcétera, son incontestables. Detrás de cada mejora hay millares de personas que han peleado por ellas.

Dos términos que usas mucho cuando escribes son pobreza y exclusión social, ¿Cual es la diferencia?

La pobreza se refiere a la falta de recursos económicos para acceder a bienes y servicios básicos. En España el umbral de la pobreza para una persona supone ingresar menos de 684€ al mes. Si ingresa menos de la mitad (342€ al mes) está en situación de pobreza severa, 2,9 millones de personas en España en 2016.

Exclusión social hace referencia a un proceso más complejo que consiste en la pérdida de integración o de participación de una persona en una sociedad. Puede incluir la falta de ingresos (pérdida de trabajo, imposibilidad para realizarlo y para acceder a una prestación…), la ausencia de redes familiares y sociales, discapacidad, carencia de vivienda o distintas combinaciones de estos u otros factores.

Un ejemplo muy claro e indignante es la falta de accesibilidad en calles, locales comerciales y edificios públicos o viviendas particulares. De poco sirve tener una pensión digna para una persona en dependencia o con discapacidad si vive en un edificio sin ascensor o en muchos núcleos rurales.

Una buena noticia es que la Unión Europea haya establecido el indicador AROPE (Personas en Riesgo de Pobreza o Exclusión) homogeneizando la información entre países y comunidades autónomas y facilitando notablemente actuaciones de comunicación y denuncia, la comparación entre administraciones y la evaluación de la eficacia de las políticas publicas.

Informes como “El estado de la pobreza en España”,fichas como “O que debes saber sobre a pobreza en Galicia”, o webs como “Infancia en datos” son buenos ejemplos.

Términos como “pobreza energética” o “pobreza infantil” son eufemismos para mitigar la percepción da pobreza?

Lo que existe es la desigualdad y muchas versiones diferentes del “divide y vencerás” para que no disminuya. Desconfío cuando se le ponen apellidos a la pobreza y se presentan como fenómenos aislados, casi técnicos, y no como perspectivas de una misma problemática que debe afrontarse en su conjunto aunque prestando atención a las personas o colectivos mas las perjudicados.

No existen niños o niñas pobres en familias ricas. Lo que se debe afrontar es la pobreza familiar, con educación, sanidad, servicios sociales y rentas mínimas decentes,ágiles y estables. Con especial incidencia en las familias con hijos y específicamente a la pobreza infantil.

Y lo mismo podemos decir de la pobreza energética, hay que afrontarla pero no de manera aislada, con burocracia añadida que deben padecer las personas que la sufren o las profesionales que la gestionan.

¿La pobreza tiene que ver realmente con la crisis o con el modelo social?

Hace unas semanas me conmovió escuchar en un Foro sobre como luchar contra la herencia de la pobreza, a una trabajadora social en activo desde hay mas de veinte años negándose a rendirse mientras afirmaba que ahora estaba atendiendo a los hijos de los padres y madres con los que había trabajado hace años.

La mayor parte de la pobreza no la trajo la crisis, que ni en los años anteriores bajó del 19% de la población. Es un fenómeno estructural en España, agravado por el escaso desarrollo de políticas sociales no vinculadas al empleo, la “loteria social” de la extrema dispersión de medidas y compromiso político y presupuestario entre administraciones y un enfoque asistencialista y más pensado en culpabilizar a la persona y que salga del sistema antes que de la pobreza.

Fue clarificador leer este verano un librito de Kiko Lorenzo que lo explica muy bien:Metáforas para entender la crisis (y no volver la repetirla)

Cada vez que escuchamos las cifras macro parece que la economía no deja de mejorar. ¿Qué pasa realmente en los hogares en pobreza?

Que apenas se están enterando de esta mejoría. El terremoto de la crisis aparentemente pasó pero millares de familias siguen entre los escombros, muy debilitadas tras el esfuerzo de estos años, la merma de los ahorros o el agotamiento económico de las personas mayores.

Con todos sus defectos, el relativo aumento de presupuesto en medidas de emergencia como rentas mínimas, antidesahucios, etc. está favoreciendo una cierta reducción de la pobreza más severa. Pero esta mejora es muy endeble ante nuevas crisis, sobre todo porque el empleo que se está creando es de muy baja calidad.

Es imprescindible defender demandas contra la desigualdad como las de Oxfam Intermon: al mismo tiempo y con la misma importancia que se difunden indicadores macroeconómicos como crecimiento del PIB, inflación o balanza de pagos se deberían difundir también los de desigualdad, pobreza severa y relativa o fraude fiscal, y que certifican la mejora de la calidad de vida de las personas.

¿Qué papel deben jugar los y las trabajadoras sociales en la lucha contra la pobreza?

Para mí el trabajo social es una profesión de marcado carácter político que implica decidir de facto sobre cómo se ejerce; si con un contenido meramente técnico o burocrático o vinculado a la lucha contra las causas de la pobreza o la desigualdad y la defensa de derechos sociales de las personas con las que se trabaja.

Creo que estamos en un momento decisivo a la hora de afrontar el aumento brutal de la burocracia que está dificultando, cuando no provocando, la parálisis de procesos de inclusión en los servicios sociales comunitarios o en organizaciones de acción social, y sobre todo perjudicando a las personas en pobreza o exclusión y reforzando el creciente proceso de culpabilización de las mismas.

Lo definen de maravilla muchas de ellas cuando demandan Eliminar la violencia administrativa llamada burocracia para que deje de ser una barrera de acceso a nuestros derechos

Hay buena noticias como la Marea Naranja, la reflexión crítica y dialogo en muchos blogs y jornadas. Y admiro mucho y creo que no está reconocido el enorme esfuerzo que realizan muchas trabajadoras sociales en organizaciones de acción social, navegando entre administraciones públicas, normativas dispersas y prejuicios contra las personas para las que trabajan.

Otro de los temas que tratas es el de los refugiados. El Estado Español hizo el ridículo en la cuestión de la acogida?

Ridículo o mejor desprecio al sufrimiento y a los derechos humanos. En España donde el compromiso de acoger la 17337 personas quedó en so 1983, pero no muy diferente al del conjunto de la Unión Europea.

Un tema recurrente porque resume muchas de los factores que agravan la pobreza y la desigualdad, no solo con las personas refugiadas: pretender enfrentar a colectivos y personas o entre “pobres de aquí y de allá” en vez de no enfrentar las causas de su situación, pretender que una problemática no tiene una historia o unas causas detrás y que puede afrontarse solo con medidas inmediatas y en este momento el agravamiento brutal de la aporofobia, el odio con las personas refugiadas o con cualquiera que esté en riesgo de pobreza.

Me quedo con varias noticias positivas: la implicación de muchas personas a favor de los derechos de las personas refugiadas y que la muerte de Aylan no sea olvidada (la campaña #VenidYa fue un buen ejemplo), iniciativas innovadoras como Ciberespect de Ecos del Sur contra el discurso del odio en redes sociales o el trabajo callado pero muy efectivo de organizaciones como ACCEM por la inclusión de las nuevas gallegas y gallegos que tenemos la inmensa suerte de acoger.

¿Cómo afrontar el fenómeno de cada vez más hogares de una sola persona mayor que no tiene compañía?

Creo que lo primero es ser conscientes de que con el futuro envejecimiento de la población, se va a agravar la pobreza en las personas mayores. Si durante la crisis este colectivo no se vio tan perjudicado como el resto de tramos de edad fue gracias al relativo mantenimiento de las pensiones (lo que indica por cierto la bondad de los sistemas de rentas con las mínimas condiciones y burocracia posible).

Esto ya no es así. Está de nuevo aumentando el riesgo de pobreza en las mayores de 65 años. Su fragilidad se entiende porque por ejemplo el 62,7% de las pensiones que se distribuyen en Galicia tienen un importe inferior al umbral de la pobreza, un 16,3% por debajo del de la pobreza severa (en las de viudedad un 80,7% y 30,2%). La reducción de facto del importe de las pensiones de jubilación (con subidas anuales del 0.25% muy por debajo de la inflación) ya está empeorando esta situación.

Afrontar de una vez el futuro y la viabilidad del sistema de pensiones, es una decisión de prioridad política, rechazar también aquí el falso discurso de la competencia y el enfrentamiento entre colectivos por los recursos (en este caso jubilados contra juventud), denunciar sin descanso el cobarde y flagrante incumplimiento de la Ley de Dependencia o apostar de manera decidida por una economía de los cuidados creo que son algunas prioridades. Y asumo como propias las demandas que hacen desde Alzheimer Galicia, por ejemplo.

¿Hay esperanza para revertir la tendencia del empleo precarizado y estacional?

Hay que acabar con la teología del empleo” decían hace unas semanas en un grupo de participación de personas en riesgo de pobreza. Acabar con dogmas como “la mejor política social es el empleo” o  “tener trabajo es una garantía para salir de la pobreza”. La mayoría del empleo que se está creando es de muy baja calidad, con contratos precarios, elevada temporalidad y bajos salarios. Y especialmente y como siempre está afectando a las personas mas vulnerables.

No deberíamos resignarnos a este modelo ruinoso e injusto de empleo precario como factor de competitividad. Es inviable competir con salarios bajo, perderíamos el talento decía hace unos años el director general de FINSA, la empresa en la que aprendí gran parte de lo que sé. Reclamar derechos laborales en Galicia y en el resto del mundo: subida drástica del Salario Mínimo Interprofesional (y si de paso se elimina ese caballo de Troya que es el IPREM, mejor), apoyar un consumo responsable y campañas como Ropa Limpia o contra la explotación laboral infantil o aquellas que defienden unas condiciones laborales decentes en los productos que compramos.

Y en lo que más nos afecta, no estaría mal la coordinación entre servicios sociales y empleo dentro y entre la gran mayoría de las administraciones públicas y con las organizaciones de acción social. Pero también destinar los ingentes recursos para empleo (como la Garantía Juvenil,por ejemplo) a programas y procesos de acompañamiento, formación y orientación laboral a medio y largo plazo adaptados a cada persona, sin castigar a las personas desempleadas o a las organizaciones con ingentes, absurdos y continuos requisitos burocráticos obligándolas a recorrer mostradores en vez de formarse y prepararse para obtener un empleo decente.

El programa Incorpora, coordinado en Galicia por IGAXES, creo que es un buen ejemplo en este sentido.

Alguna vez has dicho que “las personas que dicen que todos los políticos son iguales es porque ellas, en su lugar, harían lo mismo que los corruptos”…

La frase seguro que llevaba algún “a veces pienso” o un “quizás”, que raramente soy tan directo, y siempre con una sonrisa, claro. Pero lo cierto es que más allá de una cierta constatación personal, desde que comencé en Manos Unidas a trabajar cómo voluntario en este temas he escuchado infinidad de excusas para no hacer nada ante la desigualdad y la pobreza. Y echarle la culpa a cualquier otro para evadir la responsabilidad propia es un clásico, cuando no oculta un desprecio o odio a quien está en pobreza, como de maravilla ha descrito Adela Cortina inventando la palabra “aporofobia

Si de algo sirve implicarse en actuaciones de incidencia política es comprobar que ni las personas son todas iguales, ni los políticos profesionales tampoco, como tampoco es cierta la chorrada de que las ONGS son apolíticas. El blanco y negro no existen y sí un inmenso gris “depende”.

Me sentí muy orgulloso de nuestro Parlamento cuando el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza aprobó por unanimidad una declaración institucional en la que decía que Las personas no son culpables de su pobreza. Nadie es culpable de su sufrimiento. Ninguna persona es inútil

@xosecuns

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Nuestros niños son el futuro y otras tonterías sobre la pobreza infantil

20 de noviembre de 2017 a las 23:04

Entre las niñas y niños se da un fenómeno curioso llamado “sesgo de optimismo vital”. La divergencia entre su situación objetiva de pobreza y la valoración subjetiva que hacen de su calidad de vida. En el estudio “La infancia en vulnerabilidad social” de Cruz Roja, el 86% de los menores participantes con diferentes situaciones carenciales se manifestaron satisfechos con lo que tenían.

La ilusión y la inocencia desaparecerán pronto. De continuar con la pasividad, el 80% de la infancia que hoy se encuentra en la pobreza está condenada a sufrirla el resto de su vida Y también sus hijos y hijas. Y sus nietos. Se llama transmisión intergeneracional de la pobreza.

Las niñas y niños son nuestro presente, olvidemos ya la frase vacía de que son nuestro futuro.

La primera reclamación es darles voz, fomentar su participación activa en la defensa de sus derechos, reducir la llamada exclusión política. Y dársela también a sus padres y madres. En las redes sociales, medios de comunicación o con su voto.

¡Quiéreme, Escáchame y Entiéndeme!. Santo Domingo (Rep. Dominicana) Foto: Roberto Guzman

¿Niños y niñas pobres en familias ricas?

Está de moda difuminar el drástico aumento de pobreza y la desigualdad poniéndole todo tipo de apellidos, entre ellos los de infantil o juvenil. Habría que hablar primero de pobreza, en todo caso familiar.

En 2015, 118,7 millones de europeos, el 23,7% de la población, se encontraban en riesgo de pobreza o exclusión social (AROPE). El 26.9% de los menores europeos entre 0 y 17 años .

En España, donde según la Comisión Europea “la desigualdad entre el 20% más rico y el 20% más pobre es una de las más elevadas de la Unión y sigue creciendo” un 27,9% de la población se encontraba en el 2016 en riesgo de pobreza (12.964.600 personas). Un riesgo que se dispara hasta el 54% cuando hablamos de alguna de las 1.754.000 familias monoparentales en las que un adulto (en un 82% de los casos una mujer) es el único responsable de los hijos.

Si quieren profundizar en todos estos datos, o en los de su comunidad, consulten la web “Estado de Pobreza 2017

Blasfemando contra la “teología” del empleo

Acabemos con dos dogmas políticos: ni la recuperación económica permite salir de la pobreza ni la mejor política social es el empleo: la pobreza ya alcanza a un 14,1% de las personas con un empleo y la intensidad laboral (hogares en los que sus miembros trabajan menos del 20% de su tiempo disponible) apenas disminuyó del 13,8% al 13,6% entre 2015 y 2016.

De prioridad política nada.  Ensañándose con la infancia y la juventud.

Así se le niega el futuro a un país. En el 2015, el 34.4% de los menores de 18 años se encontraban en riesgo de pobreza y exclusión en España, en quinto lugar europeo. Si tenemos en cuenta la pobreza anclada en el 2008 y según UNICEF ya sería el tercer país europeo con mayor pobreza infantil, tras Rumanía y Grecia.

E irán la peor en la juventud. El 38,2% de las chicos y chicas españoles entre 16 y 29 años están en riesgo de pobreza.

Pero el escaso interés político se percibe a la perfección cuando hablamos de pobreza severa, en la que España tiene la medalla de plata europea por detrás de Rumanía. 1.388.474 niñas y niños (el 16,7%) viven en hogares con ingresos inferiores a 334 euros al mes. Si se pusieran en fila a peregrinar a Santiago tendrían que salir desde Marsella.

¡La pobreza de niños y niñas no es culpa de sus padres!

Las razones de la escasa eficiencia de los sistemas y programas de política social, incluídas las de infancia, son conocidas: escaso compromiso político en presupuestos y planificación a medio y largo plazo, descoordinación entre las administraciones implicadas y con las organizaciones sin ánimo de lucro especializadas y un enfoque asistencialista dirigido a paliar la emergencia pero no a solucionar causas.

Invertimos muy poco en niños y niñas. Y no preocupa mucho saber cuanto. La inversión en infancia no es un capricho ni una política menor de la que prescindir cuando las cuentas están mal. Las elevadas tasas de pobreza tienen como causa principal a incapacidad del sistema redistributivo español de reducir la desigualdad en épocas de bonanza y para acentuarla en períodos de crisis.

¿Compromiso con la infancia? En España no

España dedica un 1.3% de su PIB total, frente a la media europea del 2.3%(no se pierdan el portal Infancia en datos) Dinamarca,por ejemplo, con una inversión del 3,7% de su PIB tiene una tasa de pobreza infantil del 9,2% .

Según UNICEF, en 2007, la inversión pública en España fue de 5158 € por niño/niña. En 2013, bajó hasta los 4514€.

Lejos de la creciente tentación política de enfrentar colectivos, es un ejemplo positivo la defensa de los derechos sociales, políticas, pensiones y presupuestos para las personas mayores de 65 años, que en absoluto se ha seguido en la protección de la infancia. Y que explica tasas de pobreza infantil y juvenil que duplican las de los mayores de manera record en el entorno europeo.

Foto: Constanza Morales

La lacra del corto plazo se erradica con compromisos y coordinación

Si estamos ante una emergencia social, debería ser afrontada inmediata y rotundamente ¿no?… Pues no.

Uno de los aspectos que mas deprime a organizaciones y personas que trabajan contra la causas de la pobreza es su normalización política, como si se tratara de un hecho casi natural e irremediable. Se venden así como éxito míseras mejoras en las cifras o medidas puntuales y cortoplacistas de asegurado escaso impacto. Quienes trabajan en contacto directo con las personas en pobreza tienen que asistir o paliar un deplorable espectáculo de descoordinación entre instituciones.

Si hablamos con honestidad de invertir (que no gastar) en infancia, hay que repensar por ejemplo si todas y cada una de las inversiones en obras públicas son más prioritarias.

Tras varios años de crisis, resulta contraproducente y un fracaso político impulsar medidas de emergencia en vez de procesos integrales de inclusión. La apuesta por políticas y medidas asistencialistas o el chantaje emocional con el sufrimiento de niños y niñas, además de un abuso de la buena fe y la solidaridad de miles de personas, refuerza la culpabilización de las personas e impide su empoderamento, participación activa e inclusión efectiva.

¿Cuantos ayuntamientos se verán “obligados” o hasta presumirán de solidaridad por tener que abrir el próximo verano los comedores escolares ante la emergencia de la situación de niños y niñas? Tras un curso entero, otro mas, sin encontrar respuestas estables, inclusivas y respetuosas con la dignidad de las familias afectadas, no dice mucho de la competencia de las concejalías responsables.

Las estrategias y medidas a largo y medio plazo suelen ser sustituidas por un maremagnum de normativas, requisitos y medidas puntuales y aisladas. Esta extrema dispersión, además del sufrimiento innecesario en las personas, provoca una excesiva carga de trabajo y desánimo en muchas profesionales en administraciones y especialmente en las organizaciones de acción social obligadas a actuar de intermediarias.

Si de verdad fuera una prioridad política, entonces…

Lejos del discurso aporofóbico de culpar y hasta odiar a las personas en pobreza, la gravedad de la pobreza infantil es que son las personas adultas las encargadas de proporcionar un vínculo sano, estimulante, afectivo, protector e seguro. Estas ven alteradas completamente sus condiciones emocionales y mentales para proporcionarlo, siendo este imprescindible para el desarrollo físico, mental y emocional de niños y niñas.

Si reducir drásticamente la pobreza severa en las familias y en la infancia es una prioridad YA (no “a ver si al final de la legislatura“), es obligado apostar por una Ley y un sistema estatal de Garantía de ingresos o rentas mínimas que permita una vida digna a todas las personas que lo necesitan, de manera prioritaria y urgente a todas aquellas personas con niños y niñas a cargo, simplificando y armonizando drásticamente su gestión administrativa.

Priorizar las personas y las familias, sobre todo las que tienen menores a cargo, supone dar apoyo específico a la infancia y la juventud como colectivos especialmente afectados, pero también contra la transmisión intergeneracional de la pobreza y el declive demográfico: prestaciones económicas, atención temprana (0 a 3 años), planes de apoyo a familias monoparentales, impulso a los programas de alquiler social o paralización de desahucios poniendo especial atención en las familias con menores, etc.

Se lo resume en apenas un minuto Joseba Zalakain. Y pueden ver a otros expertos como Jordi Longás, Guillermo Fernández, Kepa Larrañaga… y conocer mucho más en esta página ¿Cómo hacemos para que nuestras hijas y nietas no hereden la pobreza?

Es imprescindible defender la demanda de la Plataforma de Infancia y aumentar los ridículos presupuestos destinados a la infancia.

Aumentar el número de familias beneficiarias de la prestación por niño o niña a cargo para llegar a todas las que viven en situación de pobreza o aumentar su cuantía de 24.25€ a 100€ mensuales (con una bonificación del 50% para las familias monoparentales). Save The Children ha demostrado que se trata de uha medida viable, que haría que 638.770 niños y niñas salieran de la pobreza en una legislatura. Y con un coste equivalente al 0,41% del PIB.

Unicef va más allá sugiriendo con valentía desde el 2014 que esta renta debería y podría ser universal.

Una educación inclusiva que impida heredar la pobreza

Entendiendo que es el principal factor para el desarrollo personal, la integración social, el combate contra los prejuicios o la defensa de derechos, la educación es un ambito de actuación imprescindible de muchas organizaciones del Tercer Sector y donde se encuentran muchos de los ejes citados, en especial el hercúleo trabajo de fomentar la coordinación entre educación, empleo y servicios sociales.

Huyendo como de la peste del viejuno modelo de escuela del siglo XIX para afrontar desigualdades del siglo XXI, una educación inclusiva y normalizada que erradique cualquier discriminación y fomente la cohesión social, defendiendo el derecho de toda niña o niño a acceder de manera igualitaria al servicio público de la educación, que le proporcione los instrumentos precisos para desarrollarse plenamente en aquellos aspectos que le facilitarán logros académicos y sociales y su posterior incorporación como miembro activo de la sociedad.

Una educación centrada en el ciclo vital de la persona y su entorno y no en las competencias de las consejerías: Atención temprana, educación básica, lucha contra el fracaso y el abandono escolar, formación para el empleo (antes, durante y después), educación no formal, etc.

Luchar contra la pobreza infantil es hacerlo en sus familias, con rentas mínimas dignas y ágiles, viviendas decentes y acompañamiento profesional en este proceso y en el de formación y búsqueda de empleo.

Sí por algo deben pelear las organizaciones de acción social es porque las personas aseguren su futuro y no la visita al siguiente mostrador

@xosecuns  

Artigo escrito junto a Sara Abella y publicado en la revista Tempos Novos con el título Pobreza infantil: Severo e inxusto castigo

Administración, Derechos humanos, Desigualdad, Educación, Inclusión, Inversión social, Menores y jóvenes, Organizaciones No Lucrativas, Participación, Pobreza, Rentas Mínimas, Servicios sociales, Tercer Sector, Vivienda

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Siempre al lado de las víctimas

17 de septiembre de 2017 a las 13:02

El padre de un niño asesinado en Barcelona se abraza con el Imán de Rubí

Hoy se cumple un mes de los atentados terroristas que en Barcelona y Cambrils acabaron con la vida de 15 personas.

Además de para honrar a las víctimas, felicitarnos de nuevo por la eficacia policial o la unidad política contra el terrorismo y recordar lecciones de solidaridad y tolerancia, asistimos desde entonces a una aceleración del discurso del odio hacia personas y colectivos.

¿Cómo hacer para luchar contra la violencia y sus causas, con rigor y sin caer en la manipulación?

Para responder a esta pregunta, les dejo con José María Vera, el director de Oxfam Intermon.

Hace meses Chema afirmaba en este blog que “las ONG coherentes bajan al barro“. Gracias por demostrarlo y estar siempre del lado de las víctimas, da igual donde estén.

Reflexiones al mes de los atentados terroristas en Barcelona

Tras algunas polémicas y después de la manifestación contra los atentados de Barcelona, me preguntaron cómo hacer para mantener la acción contra la violencia bien enfocada, sin caer en la manipulación.

Una pregunta de difícil respuesta dada la capacidad para sesgar, exagerar o arrimar, que se mostró en algunos momentos. Verbos que se alejan de una posición rigurosa al tiempo que efectiva. A pesar de ello intento resumir 10 ideas:

Siempre del lado de las víctimas

Quienes asesinan en atentados terroristas tienen nombre, adscripción y obedecen a una estrategia criminal, tan bestia como consistente. Beben del mismo fanatismo sectario que arrasa con bombas los mercados de Irak y Afganistán, que viola y mata en Nigeria y Chad, que usa niñas como escudos y armas. Nuestra presencia en estos lugares, y en más, nos hace sentir la brutalidad y gritar contra el terror del ISIS, de Boko Haram y de cualquiera de sus mutaciones. Ampliar el foco, mirar a otros, más al fondo, no rebaja este grito, al contrario. Siempre del lado de las víctimas.

Sí, se trata de un conflicto

Siempre que hay violencia, máxime si es extrema e indiscriminada, se trata de un conflicto. Ahora bien, éste tiene varias caras y una de ellas es entre corrientes y países de mayoría musulmana. O entre moderados y extremistas. Siendo infinitos más los primeros, parece que los segundos ganan espacios religiosos, económicos, culturales y sociales. Apuntar a los retos que tienen líderes religiosos y requerir que se aborden no es una fobia sino algo exigible a cualquier actor. Todos debemos secar el espacio para grupos criminales que usurpan el hecho religioso para ganar adeptos y llevarlos a la violencia.

Debemos ir más al fondo, como siempre

Y ahí nos encontramos con Arabia Saudí y otros como Qatar. Tras leer a expertos en la materia se pone en cuestión si el régimen de Arabia Saudí financia al ISIS. Incluso apuntarían a que, fruto de la presión occidental, esté poniendo trabas a individuos de su país para que manden fondos.

Foto. Pablo Tosco/Oxfam Intermon

Arabia Saudí sí apoya la expansión del wahabismo radical y la violencia

Dicho esto, lo que los expertos en la materia indican de forma unánime, es que Arabia Saudí sí apoya la expansión del wahabismo radical. A través de educadores, líderes religiosos, ayudas sociales y medios de comunicación locales y online efectivos. Esta radicalización alimenta el caldo de cultivo para el salafismo violento cuyas consecuencias no solo las sufren las víctimas del terrorismo donde éste se produzca, de manos de grupos criminales.

También millones de mujeres atenazadas por la dominación machista. Esto lo sabemos bien por nuestro apoyo a organizaciones de mujeres que defienden sus derechos en países como Marruecos.

España sí vende armas a Arabia Saudí. Muchas, mortíferas.

Se ha mentido estas semanas con este asunto que por desgracia conocemos bien. Los datos son públicos -gracias a la acción de organizaciones que nos empeñamos en ello hace años- dados por el propio Gobierno que autoriza la venta de armas españolas a otros países. 650 millones de euros en dos años a Arabia Saudí. Cohetes, munición, misiles, bombas, granadas de mortero, sistemas de detección de tiro. Luego vendrán las corbetas de Navantia.

Vender armas a un país en conflicto vulnera la legislación

Obviamente estas armas no guardan relación con los atentados en Barcelona u otras ciudades europeas. Sí afectan al conflicto en Yemen. Nadie puede asegurar que no se usan, al contrario, en esta guerra brutal con decenas de miles de víctimas civiles y casi 20 millones de personas necesitadas de ayuda humanitaria, acosadas ahora por el cólera.

Arabia Saudí lidera una de las coaliciones en el conflicto y es protagonista en bombardeos, bloqueos navales y acción directa.

Al vender armas a un país en conflicto, que además es violador de derechos humanos en su propia tierra, España vulnera su legislación, la europea y lamina el Tratado Internacional de Control del Comercio de Armas que en algún momento impulsó.

Esperamos seguir contando con tantos apoyos como se han visto estas semanas en contra de la venta de armas a Arabia Saudí. Hasta ahora éramos pocos.

La Monarquía española no vende armas

Lo hacen las empresas con el permiso expreso del Gobierno en forma de licencias. El Rey se atiene a la política exterior del Gobierno. Dicho esto, el Rey es el Jefe del Estado y con sus visitas y cercanías refleja en este caso lo peor de la acción exterior española con regímenes que participan en conflictos y expanden el radicalismo.

Ciertamente las relaciones con los jerarcas saudíes y de emiratos son complejas y no se pueden romper así no más sin que la región estalle. Pues bien, necesitamos una revisión de las mismas. A corto plazo con el final de la venta de armas. También en las negociaciones para obtener contratos de grandes obras que afianzan lazos económicos y dependencias. Y en la evolución hacia un modelo energético no atado a su oro negro.

Una cosa es no derribar estos regímenes, a lo Gadafi, y otra es acostarse cada noche con ellos. La exigencia va también para empresas, clubes de fútbol y otros actores que hacen de alfombra a esos regímenes. Si se baja el pistón de los intereses económicos hay otra forma de relacionarse con una dictadura como Arabia Saudí, exigente y centrada en luchar contra el terrorismo, de verdad.

Foto: Jure Erzen www.eldiario.es

No alimentar guerras y agravios en la región

Debemos seguir señalando la acción bélica en la región, incluyendo la actuación de países occidentales. Desde Afganistán a Irak, de Siria a Libia. Por principios, porque ha causado y causa millones de víctimas civiles. Y además porque alimenta el agravio, componente esencial del fanatismo violento. La situación en Palestina es insostenible e injusta, sin que tenga solución será imposible pacificar la zona y el mundo.

Elevar muros, exteriores e interiores, es la peor respuesta

Además de inhumana e ilegal es ineficaz. Quienes, amparados en la legalidad internacional, buscan asilo escapando de conflictos, requieren de una respuesta urgente y capaz, acorde con el derecho internacional de refugiados. La metralla no conoce de procedencias, credos ni etnias. Solo sabe matar.

Tanto con refugiados como con migrantes hay que asegurar sus derechos y reforzar las políticas de integración y plena ciudadanía. Por justicia y por cohesión. No son la única solución, nada lo es, pero son indispensables para aportar identidad y dar sentido de pertenencia a los jóvenes. Es necesario preguntarse por las diversas causas que alimentan el extremismo en jóvenes, sin conformarse con lo simple y unívoco.

Por nuestro lado, la respuesta al fanatismo no puede ser la cerrazón y la islamofobia. Eso es precisamente lo que los violentos buscan, romper todos los lazos, exacerbar agravios, ahondar diferencias. Nuestras sociedades no pueden ceder en esos principios esenciales de convivencia.

Buscando refugio. Oxfam Intermon

Respetar derechos humanos y libertades públicas

Debemos creer y exigir que es posible la protección de la población, la acción vigilante de cuerpos de seguridad, de forma compatible con los derechos humanos y las libertades públicas. En muchos países vemos que se usan las amenazas a la seguridad como forma de laminar expresiones sociales, sobre todo si son críticas con el poder económico y político. Nada tiene que ver la inteligente persecución de criminales violentos con la represión de voces y manifestaciones que cuestionan las injusticias.

No es fácil mantener una posición firme y rigurosa en momentos así.

Tratemos de hacerlo, con el foco puesto en las víctimas de cualquier lugar y en la legalidad internacional que nos ampara.

@Chema_Vera

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Pobreza (sen apelidos).Tamén infantil

4 de septiembre de 2017 a las 21:27

Entre as nenas e nenos dáse un fenómeno curioso que deu en chamarse “sesgo de optimismo vital” e que explica a diverxencia entre a súa situación obxectiva de pobreza e a valoración subxectiva que fai da súa calidade de vida. Así, no estudo “A infancia en vulnerabilidade social” de Cruz Vermella, o 86% dos menores participantes da entidade con diferentes situacións carenciais manifestáronse satisfeitos co que tiñan .

A ilusión e a inocencia desaparecerán pronto. De continuar coa pasividade, o 80% da infancia que se atopa hoxe na pobreza está condenada a sufrila o resto da súa vida E tamén os seus fillos e fillas. E os seus netos. Chámase transmisión interxeneracional da pobreza.

As nenas e nenos son o noso presente, esquezamos xa a frase baleira de que son o noso futuro. Por iso a primeira reclamación é darlles voz, fomentar a súa participación activa na defensa dos seus dereitos, reducir a chamada exclusión política. E dárllela tamén aos seus pais e nais. Nas redes sociais, medios de comunicación ou co seu voto.

Pobreza, madres solas, cariño, exclusión

Madres solas. Foto: Aitor Lara

Non hai nenos e nenas pobres en familias ricas

Está de moda difuminar o drástico aumento de pobreza e a desigualdade poñéndolle todo tipo de apelidos, entre eles os de infantil ou xuvenil. Compre falar primeiro da pobreza, en todo caso familiar.

No 2015, 118,7 millóns de europeos, o 23,7% da poboación, atopábanse en risco de pobreza ou exclusión social (AROPE). O 26.9% dos menores europeos entre 0 e 17 anos .

En España, onde segundo a Comisión EuropeaA desigualdade entre o 20% máis rico e o 20% máis pobre é unha das máis elevadas da Unión e segue crecendo” un 27,9% da poboación atopábase no 2016 en risco de pobreza (12.964.600 persoas). Un risco que se dispara ata o 54% cando falamos dalgunha das 1.754.000 familias monoparentais nas que un adulto (nun 82% dos casos unha muller) e o único responsable dos fillos.

En Galicia os indicadores son mellores que no conxunto do estado, pero case 700.000 persoas, o 25.4% da poboación, está en risco de pobreza e/ou exclusión.

Rachemos con dous dogmas políticos: nin a recuperación económica ou ter emprego permite saír da pobreza nin a mellor política social é o emprego: a pobreza xa alcanza a un 14,1% das persoas cun emprego e a intensidade laboral (fogares nos que os seus membros traballan menos do 20% do seu tempo dispoñible) apenas diminuíu do 13,8% ao 13,6% entre 2015 e 2016.

31.426 nenas e nenos. Asañándose coa infancia e a mocidade.

Así se lle nega o futuro a un país. No 2015, o 34.4% dos menores de 18 anos se atopaban en risco de pobreza e exclusión en España, en quinto lugar europeo. Se temos en conta a pobreza anclada no 2008 e según UNICEF xa sería o terceiro país europeo con maior pobreza infantil, tras Romanía e Grecia.

En Galicia un 28,8% : 111.739 rapaces. E irán a peor na mocidade. O 38,2% das mozos e mozas españois entre 16 e 29 anos están en risco de pobreza (un 37,8% en Galicia). Cabe puntualizar que, aínda que a recomendación das organizacións especializadas en infancia é considerar que esta chega ata os 18 anos, as desagregacións por idade que manexan IGE e INE van unicamente ata os 16 ou de 16 a 29 anos.

Pero o escaso interese político percíbese á perfección cando falamos de pobreza severa, na que España ten a medalla de prata europea por detrás de Romanía. 1.388.474 rapaces (o 16,7%) viven en fogares con ingresos inferiores a 330 euros ao mes. Se se puxeran en fila a peregrinar a Santiago terían que saír dende Marsella. En Galicia os datos son máis alentadores, pero 31.426 (8.1%) nenos e nenas se atopaban en pobreza severa.

As políticas de infancia non son políticas menores

Aínda que en mellor situación que na media do estado, Galicia comparte as mesmas razóns da escasa eficiencia da súa política social, incluída a de infancia: escaso compromiso político en orzamentos e planificación a medio e longo prazo, descoordinación entre as administracións implicadas e coas organizacións sen ánimo de lucro especializadas e un enfoque asistencialista dirixido a paliar a emerxencia pero non a solucionar causas.

A pobreza de nenos e nenas non é culpa dos pais. O investimento en infancia non é un capricho do que prescindir cando as contas están mal. As elevadas taxas de pobreza teñen como causa principal a incapacidade do sistema redistributivo español e galego de reducir a desigualdade en épocas de bonanza e para acentuala en períodos de crise.

Compromiso? España adica un 1.3% do seu PIB total, fronte á media europea do 2.3%. (non se perdan o portal Infancia en datos) Dinamarca,por exemplo, cunha inversión do 3,7% do seu PIB ten unha taxa de pobreza infantil do 9,2% .

Segundo UNICEF, no 2007, o investimento público en España foi de 5158 € por neno/nena, no 2013, baixou ata os 4514€. En Galicia, pasouse de 6038€ a 5077€.

Lonxe da crecente tentación política de enfrontar colectivos, resulta un exemplo a defensa dos dereitos sociais, políticas, pensións e orzamentos das persoas maiores de 65 anos, que en absoluto se ten seguido na protección da infancia. E que explica taxas de pobreza infantil e xuvenil que duplican e triplican as taxas de pobreza nos maiores dun xeito record no entorno europeo.

Compromisos e coordinación para erradicar a lacra do curto prazo

Hai en Galicia 31.426 menores en fogares e familias en pobreza severa, case unha cuarta parte das 132.000 persoas que no 2015 estaban nesta situación. Unha emerxencia social que debería ser afrontada inmediata e rotundamente.

Un dos aspectos que mais deprime a organizacións e persoas que traballan contra a causas da pobreza é a súa normalización política, como se se tratase dun feito case natural. Véndense así como éxito míseras melloras nas cifras ou medidas puntuais e curtopracistas de asegurado escaso impacto. Quenes traballan en contacto directo coas persoas en pobreza teñen que asistir ou paliar un deplorable espectáculo de descoordinación entre institucións.

Se falamos con honestidade de investir (que non gastar en infancia), hai que repensar por exemplo se todos a cada un dos investimentos en obras públicas son máis prioritarios.

Tras varios anos de crise, resulta contraproducente e un fracaso político impulsar medidas de emerxencia no canto de procesos integrais de inclusión. A aposta por políticas e medidas asistencialistas ou a chantaxe emocional co sufrimento de nenos e nenas, ademais dun abuso da boa fe e a solidariedade de milleiros de galegos e galegas, reforza a culpabilización das persoas e impide o seu empoderamento, participación activa e inclusión efectiva.

Cantos concellos se verán “obrigados” ou ata presumirán de solidariedade por ter que abrir este verán os comedores escolares ante a emerxencia da situación de nenos e nenas? Tras un curso enteiro, outro mais, sen atopar respostas estables, inclusivas e respectuosas coa dignidade das familias afectadas, non di moito da competencia das concellerías responsables.

As estratexias e medidas a longo e medio prazo adoitan ser substituídas por un maremagnum de normativas, requisitos e medidas puntuais e ailladas. Esta extrema dispersión, ademais do sufrimento innecesario nas persoas, provoca unha excesiva carga de traballo e desánimo en moitas profesionais en administracións e especialmente nas organizacións de acción social obrigadas a actuar de intermediarias.

A Xunta de Galicia, a cuxa Consellería de Política Social hai que recoñecerlle a intención de superar o curtopracismo, ten pendente difundir dende o 2014, e xa de paso actualizar, o recoñecido Informe sobre pobreza infantil , en base á que esta feita a Estratexia para a Infancia e a Adolescencia (EGIA) 2016-2020, aínda non publicada.

Un dos aspectos mais reclamados neste borrador ou en Estratexias como a de Inclusión Social 2014-2020 ou na Axenda Social asinada por Xunta de Galicia, FEGAMP e EAPN Galicia é a coordinación política e técnica así como a transparencia na difusión de datos obxectivos de esforzo orzamentario e eficiencia das actuacións compartidas de política social.

Estamos a tempo de reverter tendencias

Lonxe do discurso aporofóbico de culpar e ata odiar as persoas en pobreza, a gravidade da pobreza infantil é que son as persoas adultas as encargadas de proporcionar un vínculo san, estimulante, afectivo, protector e seguro. Estas ven alteradas completamente as súas condicións emocionais e mentais para proporcionalo, sendo este imprescindible para o desenvolvemento físico, mental e emocional dos nenos e nenas.

Na pasada campaña electoral ao Parlamento de Galicia, dende EAPN-Galicia prantexáronse ás distintas candidaturas diferentes demandas destinadas á mellora ca calidade das familias. En varias acadouse un consenso elevado (ver web www.pobreza.gal)

Non foi o caso diante do clamor de implantación exhaustiva da RISGA (Renda de Inclusión Social de Galicia) como medida de choque contra a pobreza e a privación material severas. E de destacar o aumento de orzamento desta partida nos últimos anos e o compromiso de aprobar no 2017, tras tres anos de retraso, o decreto que debe desenvolver a Lei que o regula fornecendo por fin apartados como o complemento por vivenda ou a compatibilización da prestación co emprego.

Pero non abonda, as 13.848 persoas que percibiron unha RISGA no 2015, un 13% mais que no ano anterior, supuxeron tan so 5,07 por mil habitantes, lonxe dos 6,2 de Castela e León ou dos 19,3 de Asturias e a anos luz de Navarra ou Euskadi.

Se reducir drasticamente a pobreza severa é unha prioridade nesta lexislatura, é obrigado multiplicar o orzamento adicado á RISGA como mínimo ata o nivel de Asturias (de xeito prioritario e urxente a todas aquelas persoas con nenos e nenas a cargo), simplificar administrativamente a súa xestión e avanzar cara un sistema áxil e amplo de Garantía de Ingresos.

Priorizar as persoas e as familias, sobre todo as que teñen menores a cargo, supón dar apoio específico á infancia e a mocidade como colectivos especialmente afectados, pero tamén contra a transmisión interxeneracional da pobreza e o declive demográfico: Plan de apoio a familias monoparentais, ampliación ata os 3 anos de idade do Cheque Benvida para familias con nenas e nenos en pobreza, impulso aos programas de aluguer social ou paralización de desafiuzamentos poñendo especial atención nas familias con menores, etc.

No eido estatal, é preciso defender a demanda da Plataforma de Infancia de aumentar os ridículos orzamentos destinados á infancia.

Aumentado o número de familias beneficiarias da prestación por neno e nena a cargo para chegar a todas as que viven en situación de pobreza ou aumentar a súa contía de 24.25€ a 100€ mensuais (cunha bonificación do 50% para as familias monoparentais). Save The Children vén de demostrar que se trata dunha medida viable, que faría que 638.770 nenos e nenas salgan da situación de pobreza nunha lexislatura. E cun custo equivalente ao 0,41% do PIB. Unicef vai máis alá suxerindo con valentía dende o 2014 que esta renda debería e podería ser universal.

Unha educación inclusiva que impida herdar a pobreza

Entendendo que é o principal factor para o desenvolvemento persoal, a integración social, o combate de prexuízos e a defensa de dereitos, a educación é un eido imprescindible de actuación de moitas organizacións do Terceiro Sector e onde se atopan moitos dos eixes citados, en especial o hercúleo traballo de fomentar a coordinación entre educación, emprego e servizos sociais.

Unha educación inclusiva e normalizada que erradique calquera discriminación e fomente a cohesión social, defendendo o dereito de toda nena ou neno a acceder de xeito igualitario ao servizo público da educación, que lle proporcione os instrumentos precisos para desenvolverse plenamente naqueles aspectos que lle facilitarán logros académicos e sociais e a súa posterior incorporación como membro activo da sociedade.

Unha educación centrada no ciclo vital da persoa e o seu entorno e non nas competencias das consellerías: Atención temperá, educación básica, loita contra o fracaso e o abandono escolar, formación para o emprego (antes, durante e despois), educación non formal, etc.

Loitar contra a pobreza infantil é facelo nas súas familias, con rendas mínimas dignas e áxiles, vivendas decentes e acompañamento profesional neste proceso e no de formación e procura de emprego.

Si por algo deben pelexar as organizacións de acción social é porque as persoas aseguren o seu futuro e non a visita ao seguinte mostrador.

@xosecuns  

Artigo escrito xunto a Sara Abella e publicado na revista Tempos Novos co título Pobreza infantil: Severo e inxusto castigo

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