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Discapacidad en el cine: ¿De aquellas películas, estos prejuicios?

3 de diciembre de 2017 a las 2:57

Hoy es el Día Internacional de las Personas con Discapacidad. Queda mucho, muchísimo por hacer para asegurar la plena accesibilidad e inclusión de todas las personas. Muchos prejuicios que romper. Muchas vacunas contra el discurso del odio.

Para entender de donde vienen muchas de las ideas que aún tenemos sobre las personas con discapacidad, les propongo un viaje por la historia del cine.

Es posible gracias al excelente artículo Comunicación e Discapacidade: os roles no audiovisual que mi amigo Luis Barreiro publicó en la Revista Internacional de Comunicación y Desarrollo una iniciativa de la Red Europa América Latina de Comunicación y Desarrollo (Real_ Code) liderada por el grupo “Cidadanía e Comunicación” de la Universidad de Santiago de Compostela.

Es impresionante lo que se ha conseguido hasta ahora gracias al esfuerzo constante de millones de personas con discapacidad, sus familias y asociaciones por defender sus y nuestros derechos. Esta si que es una película digna de un Oscar.

Gracias por hacernos a todas mejores.

La discapacidad como farsa

Help the blind! The fake beggar (Thomas Edison 1898)

En las primeras películas de la historia del cine mudo surge el arquetipo de la persona con discapacidad vinculada a la mendicidad, como si fuera su entorno natural. En esos años la pobreza se asociaba a la “mala vida” y la mayoría de las leyes se dedicaban a criminalizarla y corregirla.

No es extraño que las primeras imágenes relacionadas con la discapacidad sean las de pícaros que usan sus falsas lesiones para engañar a bienintencionados ciudadanos…The Fake Beggar. Thomas Edison 1898, The fraudulent Beggar de James Williamson (1898), The beggar´s deceit de Cecil Hepworth (1900), Blindman´s bluff de Arthur Cooper (1903).

La discapacidad como decorado

Las películas de piratas fueron un filón en las primeras décadas del cine. En la mayoría, la discapacidad es una imagen de fondo, un mero decorado que ayuda a delimitar a uno de los bandos, el de los delincuentes y fuera de la ley, frente a los marineros siempre ilesos con los que luchan. No es posible imaginarse una trama de este género sin personajes a quienes les falte un ojo, una mano o una pierna, con sus correspondientes y rudimentarias prótesis.

Empezando por la obra de teatro Peter Pan (1904) y su Capitán Garfio, y ya en el cine mudo con The black pirate (1926) de Albert Parker, The bucaneer-Los corsarios de Florida (1937) o Reap the wild wind (1942) de Cecil B.De Mille.

Ya en el cine sonoro, es obligado citar a Captain Blood (1935) de Michael Curtiz, o La isla del tesoro (1950) de Victor Fleming. En todas ellas, los protagonistas llamados a ser queridos por el público no tienen ninguno de los defectos que sí muestra el resto de la tripulación. Discapacidad es igual a delincuencia: ¿Cómo confiar en Long John Silver si le falta una pierna?

Una adaptación del género es Acción mutante (1993) de Alex de la Iglesia, con sus filibusteros ciberpunk del espacio. Como en el cine clásico, la discapacidad es la característica común de los miembros de la banda: sillas de ruedas, rostros desfigurados, sordera, acondroplasia… El decorado es más gore pero no deja de ser irreal.

Discapacidad como exhibición

Buscar lo grotesco o lo deforme para impactar al espectador lleva a crear seres fantásticos o aterradores…o a exhibir a personas con aspecto o características curiosas cuando no morbosas.

En los años en que proliferaban las atracciones de feria que mostraban todo tipo de personas con sus “defectos” se estrenó La parada de los monstruos (1932) de Tod Browning. Interpretada por personas con discapacidades físicas reales o con enfermedad mental, fue considerada repugnante y un completo fracaso, pero sólo su título original explica muchas cosas en la televisión del futuro: Freaks.

En las antípodas de este telefilme pero con una plástica semejante (en un blanco y negro que favorece la negatividad), podemos citar la exitosa El hombre elefante (1980) de David Linch. Nos cuenta la historia real de Joseph Merrick, una persona con el Síndrome de Proteus desde un punto de vista más serio y complejo.

En esa época surgían en Estados Unidos y Canadá las organizaciones de personas con discapacidad denunciando exhibicionismos, exigiendo sus derechos y reclamando las primeras  políticas y medidas de acción social para mejorar la calidad de vida y la igualdad de oportunidades. Una visión más esperanzadora de la discapacidad en la que los medios muestran una nueva faceta: la rehabilitación. Joseph Merrick se muestra como un hombre educado e inteligente. El mensaje es claro: si se dan oportunidades se obtienen resultados.

¿Qué queda de esta visión estigmatizadora de las personas exhibiendo lo que las diferencia? El morbo, lo “friki” sigue siendo goloso mediáticamente y es la base del asistencialismo de algunas organizaciones sin muchos escrúpulos. En ¿Tapones o derechos? se lo contaba a propósito del desaparecido y mezquino programa “Entre Todos”.

Discapacidad como símbolo de maldad

Si algún objeto ha representado todos los vicios y pecados de la humanidad en una pantalla, este fue la silla de ruedas. En el cine norteamericano de entreguerras, abundaron las películas sobre el crimen organizado. La maldad no estaba sólo en el pistolero sino en la mano que desde la sombra le ordena disparar. ¿Qué mejor que un anciano con gesto repulsivo recluido en casa en una silla de ruedas?.

El modelo triunfará: This gun for hire/Contratado para matar (1942) de Frank Tuttle, The fallen sparrow/Perseguido (1943) de Richard Wallace (un hombre que huye de una cárcel nazi tras combatir en la Guerra Civil española dentro de las Brigadas Internacionales)… o sobre todo ¡Que bello es vivir! (1946) de Frank Capra. Estas navidades no serán las mismas viendo -y odiando- al malvado Henry Potter hacerle la vida imposible al bondadoso (y con sordera en un oído) George Bailey…

Discapacidad como heroísmo

La Segunda Guerra Mundial causó 28 millones de personas con mutilaciones. A su regreso a los Estados Unidos, los medios mitificaron el coraje personal y la habilidad para vencer todos los obstáculos sin ayuda. Un soldado podía haber perdido algún miembro, pero nunca su ilusión.

Olvidada la guerra, la televisión seguirá mostrando esta visión, y como mejor exponente de superación y fortaleza de carácter, la serie policíaca Ironside (1967 a 1975). O superhéroes de comic como Daredevil. Con su lema “Nadie está tan ciego” y su mensaje de que tener una discapacidad no impide que los héroes cumplan sus objetivos.

Estamos ante personas extraordinarias y así llegamos a la épica de la discapacidad, al inolvidable Forrest Gump (Robert Zemeckis.1994). Su discapacidad mental y motora no le impide ser testigo y hasta actor decisivo de la historia moderna de los Estados Unidos, ni redimir al teniente Dan Taylor tras su depresión por haber perdido las piernas en Vietnam.

Películas y series donde se da una visión amable de la discapacidad, reducida a una mera cuestión de superación personal, inmune a un entorno plagado de barreras arquitectónicas y sensoriales.

Lejos de normalizar, se trata como algo ajeno al espectador que no la padece o la tiene cuando debería ser tratada como parte intrínseca de la sociedad, con la denuncia de que “la discapacidad está en el entorno, no en las personas“.

Discapacidad como caracterización clave

En los últimos años hay nuevos enfoques para presentar la discapacidad, sin ser ésta la protagonista y huyendo en ocasiones de estereotipos. Personajes complejos, que pueden  alternar la bondad y la maldad, la superación personal o la asunción de las limitaciones. La diversidad asumida como elemento narrativo.

Puede que lo más positivo sea la de desterrar las actitudes paternalistas que transmiten un sentimiento de superioridad y hasta de compasión. El rechazo cuando ocurre es palpable, como comprobó Pedro Sánchez en un programa de televisión al pedir un aplauso para un joven con síndrome de Down que le acababa de hacer una pregunta.

Tres series actuales cuentan con personajes apasionantes con alguna discapacidad y tratan de superar los enfoques ya citados. Ya me dirán si lo consiguen.

Breaking Bad (Vince Gilligan 2008). Walter, hijo del protagonista, tiene parálisis cerebral (como su actor, RJ Mitte) su comportamiento a veces es como adolescente y otras maduro y lógico pero en cualquier caso intentando llevar una vida completamente normalizada

The Big Bang Theory (Lorre e Prady, 2007). Su protagonista, Sheldon Cooper disfraza su personalidad bajo la arrogancia y con muchos Trastornos Obsesivos Compulsivos. Se llegó a considerar que tenía Síndrome de Asperger, pero los guionistas de la serie lo han negado, argumentando que sería limitar el personaje y su libertad creativa.

Juego de Tronos (Benioff e Weiss, 2011). Una de las peculiaridades de esta serie es la presencia relevante de la discapacidad en su trama: Tyrion y Jaime Lannister, Brandon Stark o Hodor no se entienden sin la presencia de esta realidad.

El personaje más carismático y fascinante es Tyrion Lannister. Inteligente, razonable, con sentido de humor, cínico, astuto y hasta algo hipócrita, quienes le rodean sólo ven mezquindad en sus actos, y le insultan con motes como “medio hombre”o “gnomo”. Pablo Echenique decía en su blog De retrones y hombres: “Qué queréis que os diga. El enano de Juego de Tronos me encanta (…) No sólo es enano, claramente enano, sino que además es cínico, egoísta, no respeta a nadie, dice lo que piensa (…) además nos lo enseñan humillando a bípedos de estatura normal y (…) no paran de mostrarnos como disfruta del sexo. ¡Sí, del sexo!

Quizá donde mejor se define el personaje es en su discurso en el juicio en el que se le acusa de asesinar a su sobrino y rey, Joffrey (aquí en versión original para que disfruten con el actor Peter Dinklage).

Poco a poco  se impone el tratamiento cotidiano de la discapacidad. Aún quedan paternalismos y atavismos que superar, pero el presente es infinitamente más interesante.

En el cine y las series que vienen las personas con discapacidad estarán ahí para no irse nunca y para que lo disfrutemos.

@xosecuns

Cine, Comunicación, Derechos humanos, Incidencia, Inclusión, Inversión social, Organizaciones No Lucrativas, Participación, Personas con Discapacidad, Tolerancia, Voluntariado
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De cine, mujeres y futuro

16 de noviembre de 2015 a las 22:39

FRANKENSTEIN 04155_POSTER-800x1142Vuelvo a Santiago feliz tras disfrutar en Valladolid de su gente y del buen cine que este año me han regalado en la SEMINCI que acaba de terminar. Lo hago en un tren semejante al que se estrelló en la curva de Angrois matando a 81 personas en circunstancias muy poco claras… Hasta ahora.

El documental Frankenstein 04155  recibió una merecida mención especial tras proyectarse en una sala abarrotada. Una obra de arte que con el rigor objetivo de la información oficial y la humanidad y autenticidad de los testimonios crea un auténtico fresco de la corrupción en España, de quienes la consienten o hasta intentan beneficiarse por razones políticas y de esa banalidad del mal de quienes la toleran y miran para otro lado (en la administración publica, en RENFE, en la fiscalía o la judicatura…).

Escuchen a su director, Aitor Rey y el presidente de la Plataforma de Víctimas del accidente de tren de Santiago o entren en su web. Ya ven que la banalidad del heroísmo sigue muy viva.

Seminci Mustang-895061507-largeEn cada edición vuelvo con alguna sensación: Cine y compromiso , Cine y muros  o humor y dignidad. Este año ha sido me dijeron con razón que era una SEMINCI “de chicas”. Pero es bastante más, creo que se ha hablado de un futuro que pertenece a las mujeres pero sobre todo que ya no pertenece a los hombres, que el tiempo de absurdas superioridades y machismos ha pasado y es obligatoria adaptarse y reeducarse para un mundo que si o si tiene que ser más decente. No cambiar, resistirse, es ser cómplice de la violencia.

Coincide esta SEMINCI con una auténtica epidemia de terrorismo y record de asesinatos machistas. María Isabel, Beatriz, Divina, Silvina, Conchi y María José: seis mujeres asesinadas por sus parejas este año sólo en Galicia. Casi 50 ya en toda España, y encarnizándose o invisibilizando a colectivos (26 menores asesinados por su padre durante el régimen de visitas, los miles de niños y niñas que presencian el maltrato de sus madres, las mayores de 65 años, o el 23,3% de las mujeres con discapacidad, casi 8 puntos más que las que no la tienen).

¡Es cosa de hombres! asistir el 7 de noviembre a la masiva Marcha contra las violencias machistas organizada por el Movimiento Feminista. Pero muchos hombres (y mujeres) siguen mirando para otro lado, con excusas peregrinas, argumentos estúpidos (entre los que destaca el de feminismo=machismo, como si un antibiótico fuera lo mismo que una bacteria) o directamente maldad (si quieren bajar a los infiernos busquen la palabra “manginas”).

Cine,prostitución,trataTotal, son sólo mujeres, escribía hace unas semanas Pepa Franco cuestionando las incoherencias de una callada Amnistía Internacional. Y de este tema también habla Chicas nuevas 24 horas, el nuevo e imprescindible documental que su directora,Mabel Lozano, presentó en Valladolid.

Frente a este horror, me han ilusionado varias películas de la SEMINCI, con mujeres que no se resignan a que sus hijas y nietas vivan peor y que luchan por su futuro. Pero sobre todo de hombres que intentan aprender que las caricias son tan necesarias como la comida o la bebida, superar su analfabetismo emocional (una expresión que escuche en muchas mujeres vascas, quizá por ello es en Euskadi donde han publicado este interesante manual: “Los hombres, la igualdad y las nuevas masculinidades“) y luchar contra la complicidad en el asesinato.

Me encantó Mustang. La historia de cuatro adolescentes turcas luchando por su libertad y contra cadenas y barrotes del machismo y las tradiciones reaccionarias. Y con uno de los principios más luminosos que he visto en mucho tiempo. Merecidísima Espiga de Plata.

O la de Vlasta en “Cuidados a domicilio” (Domácí péče) un clásico de mujer dedicada al cuidado de ancianos, personas dependientes… y su marido, que empieza a descubrir que ya es hora de cuidarse a si misma y exigir que la cuiden. Y su marido a espabilar y aprender a besar.

Analfabeto emocional es también la pareja de Majda, en La niña que nació en miércoles (Szerdai gyerek) una  chica húngara que lucha por obtener la custodia del niño, aunque como madre sea una adolescente irresponsable. No desea que la vida de su hijo sea una repetición de la que le ha tocado vivir a ella en orfanatos y casas de acogida (aunque parte del argumento haya horrorizado a algunas trabajadoras sociales)

SEMINCI The-Girl-King400Merece la pena The Girl King, la historia de los 10 años de reinado de Cristina de Suecia coronada en 1633, a la edad de seis años, y educada como si fuera un príncipe. Aunque se tome alguna licencia histórica y a veces tenga un aire a Juego de Tronos, ha sido un hallazgo conocer la historia de una mujer adelantada a su tiempo empeñada en convertir a Suecia en una nación culta y sofisticada, explorando su sexualidad sin pudores ni machistas dogmas religiosos. En Suecia siguen sin quererla mucho (“en su tiempo fue como si la hija de George Bush se pasara a Al Qaeda“, bromeaba su director.)

SEminci Una_pasteler_a_en_Tokio-954217718-largePero sinceramente, las que más me han gustado son aquellas en las que sus protagonistas son hombres descubriendo sentimientos y practicando, intentando evolucionar a su manera y encontrar un lugar en el mundo lejos de antidiluvianos roles de pretendida superioridad.

Es el caso de Sentaro, en Una pasteleria en Tokyo, un pastelero y sus dorayakis (pastelitos rellenos de salsa de frijoles rojos y dulces llamada “an”), cuya vida cambia cuando una anciana, Tokue, se ofrece a ayudarle en su cocina. Una delicia verles hablar, comunicarse, sentir, superar sus heridas.

Cine,Sin Hogar,pobreza, exclusiónO el de Hector McAdam, una persona sin hogar que cada año y sin saber si será su última vez viaja por Navidad desde Escocia hasta un acogedor albergue de Londres donde le esperan sus camaradas y algo parecido a un hogar.  Basta ver su sonrisa (Peter Mullan, que monstruo de actor) para que apetezca conocer el sufrimiento que padece una persona para decidir vivir en la calle y no caer en su cobarde culpabilización. No estaría nada mal que se proyectara en Santiago, a la vista de alguna noticia y comentarios desafortunados; quizá tras verla y reflexionar, se acabaría pidiendo perdón, como el señor Gallardón hace años.

SEMINCI Fusi Virgin_Mountain_F_si-411707144-largeDe hombres y sentimientos también habla El valle de los carneros, con su Espiga de Oro. La historia minimalista de dos hermanos enfrentados desde hace décadas por no se sabe que razón, dedicados al cuidado de sus rebaños de carneros en un remoto valle solitario y nevado de Islandia.

Pero lo que más me ha gustado, sin duda, es conocer a Fúsi, el protagonista (y más que merecido premio al mejor actor para Gunnar Jónsson) de The Virgin Mountain. Un Peter Pan con un corazón de oro que se niega a crecer o amar hasta que una niña de ocho años y una mujer vitalista se cruzan en su vida. Resulta pasmosa la elegancia y sencillez con la que se cuenta esta historia de amor, de respeto por la persona amada y por uno mismo. Pocos finales me han emocionado tanto.

¿Ah, que se van a ver la última de James Bond?

Que para hombre este, ¿verdad?  Igual nos vemos en el cine, pero antes de verla, debería saber que hace años que hasta el bueno de James está intentando cambiar…

Amigos orcos: Esto no es la Tierra Media. En esta vuestro tiempo se están acabando y el de los hombres y mujeres iguales en derechos llegará. Si o si. Aunque os pese.

Nos vemos el 25 de noviembre.

@xosecuns

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De cine,humor y dignidad. Mucha dignidad

12 de noviembre de 2014 a las 18:59

Empecemos fuerte: ¿Quién quiere ser voluntario para ayudar en Africa?

Una respuesta la tienen en este vídeo  (¡gracias por descubrirlo, Lucía!), así de paso conocen a Michael…

(si no les aparece subtitulado en castellano vayan a YouTube )

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No, ni Africa es un país ni en ninguna parte se necesitan este tipo de personas voluntarias o de ayuda insultante demasiado frecuente. Pero mejor sonriendo con este vídeo o con la delicia de cortometraje de Javier Fesser “Binta y la gran idea” que les puedo regalar al final de este artículo, gracias a Enxeñería sen Fronteiras y a UNICEF España y su  Guía didáctica, que leyendo artículos de falsos discursos sobre Africa o de las diferencias  entre personas voluntarias y obligatorias.

Y para explicar sin molestarles lo que es el asistencialismo o la solidaridad muy muy mal entendida,  mejor que escribir sobre ¿Tapones o derechos sociales? pueden poner los altavoces y dar palmas con el concierto “Africa for Norway” o aún mejor si ven a Michael, el captador de fondos, en el vídeo con el que le conocimos…

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Por cierto, ya pueden votar los premios Golden y Rusty Radiator 2014 (radiador de oro y radiador oxidado) al spot más digno y al más obsceno para recaudar dinero.

Y para no pisar callos criticando la vanidad de ciertos dirigentes de ONG y la necesidad imprescindible de trabajar en red para tener una mínima esperanza en la lucha contra la pobreza o la exclusión. Mejor hacerlo así, ¿no?

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En una sociedad en la que padecemos la enfermedad de estar obligados a militar siempre en algún bando, no hay mejor antídoto que el humor o la risa para obligarnos a reflexionar, para ridiculizar la intolerancia o para apelar a nuestra inteligencia. Y si lo hacen personajes que transmiten dignidad por todos sus poros, mucho mejor.

Me he reído y me he emocionado mucho en la SEMINCI que acaba de terminar.

Siempre es un placer viajar a Valladolid, pero la última semana de octubre especialmente, rodeado de personas que discuten, critican y aman el cine. En anteriores ediciones les hablé de Cine y compromiso o de Cine y muros pero en esta edición es obligado hablar de humor y dignidad.

Es el caso de la película ganadora, Mita tova (La fiesta de despedida). La historia de Yehezkel, un hombre de 75 años que vive en una residencia de ancianos de Jerusalén y que para cumplir el deseo de morir en paz de Max, su mejor amigo, inventa una máquina de ‘autoeutanasia’ que pronto tiene una gran demanda.

Hay que ser un genio para escribir un guión o dirigir una película defendiendo de forma decidida la eutanasia mientras te desternillas de risa admirando la humanidad, la libertad y el sentido del humor de sus protagonistas. El cartel ya les da una idea, pero aquí tienen el trailer.

De que hay vida y mucha dignidad después de los 80 años también nos hablan en la mexicana y Premio del Público En el último trago, la “road movie” de tres octogenarios para cumplir el último deseo de un amigo en común. Muy recomendable a pesar de alguna trampita del guión y de una mejorable dirección de unos actores espléndidos. 

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Una delicia es Las horas contigo de Catalina Aguilar Mastretta. Además de ofrecer una optimista visión de México, nos cuenta la historia y las conversaciones de tres mujeres: Ema (un descubrimiento Cassandra Ciangherotti), su madre Julieta y sobre todo doña Maria, su abuela, en los últimos días de su vida con un conocimiento, una ironía y, de nuevo, una dignidad envidiables. Aquí tienen el trailer, pero prefiero esta escena de conversación entre madre deslenguada e hija con novio católico que no tiene desperdicio…

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Pasarán un buen rato si van a ver Unos días para recordar (Bon Rétablissement), del siempre optimista Jean Becker, recordando con una precisión y un guión envidiables lo que es importante en la vida… y todo desde la cama de un hospital.

Si están a punto de divorciarse o quieren disfrutar con la insolencia de tres chavales bastante más sensatos que sus padres, su comedia y premio del público es Nuestro último verano en Escocia. Hasta me gustó El hombre más enfadado de Brooklyn, la última película de Robin Williams.

 

Pero si quieren disfrutar vayan a ver este fin de semana Dos días y una noche. No tiene nada de humor pero esta película de los hermanos Dardenne es todo un monumento a la dignidad por la que pelean todos los días millones de personas, víctimas de la guerra mundial contra los pobres y el austericidio en el que viven, de si ¿Hay piedad al fondo del cubo de la basura?.

Me sigue emocionando recordar a una espléndida Marion Cotillard (como hizo hace dos años con De oxido y huesos) y la epopeya de una depresiva Sandra que en un fin de semana debe convencer a sus compañeros de trabajo para que renuncien a sus pagas extras y conserve así su puesto.Sigue incomodándome reconocerme en alguna de las actitudes de sus compañeros.

No encuentro mejor frase para resumir una película y quizá una vida que con la que termina esta película.

Les dejo con Binta y su gran idea. Nos vemos en el cine. Todo este mes en Cineuropa en Santiago de Compostela o en Valladolid en la SEMINCI del año que viene.

¿Nos descubren otras películas o vídeos que hablen de dignidad y humor?

@xosecuns

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