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Cooperación para el desarrollo.¿Otra oportunidad?

22 de febrero de 2013 a las 15:24

¿Pero donde coño está la cooperación?!

Pocas imágenes me han afectado tanto en mi carrera profesional que ver en el 2006, en Nicaragua,las lágrimas de indignación de la política honesta con la que tuve la suerte de trabajar en cooperación al desarrollo durante varios años.

Por eso me alegra mucho dejarles con José Manuel Perez Otero, del nicaragüense Instituto de Liderazgo de las Segovias. La pasión, coherencia y compromiso de José Manuel me ilusionaron muchas veces, especialmente cuando organizó un innovador congreso sobre la cooperación al desarrollo en Mozambique buscando una evidente búsqueda de sinergias y trabajo en red por desgracia muy escasa en el sector.

¿Tiene la cooperación para el desarrollo otra oportunidad?

Con profesionales como José Manuel, si. Gracias.

Cooperación para el desarrollo. ¿Otra oportunidad?

Mi buen amigo Miguel Silva, del Centro de Estudios Africanos de la Universidad de Porto, me decía hace poco que “el derrumbe de este modelo de Cooperación al Desarrollo puede ser una ocasión para que los países subdesarrollados puedan de verdad procurar su desarrollo“. Esta afirmación, con la ironía propia del bueno de Miguel,  es posible que tenga mucha miga.

Mucha miga y también un motivo para el debate. Porque es cierto que esta Cooperación agónica que nos toca vivir, dejó el descubierto muchos proyectos en los países en vías de desarrollo. Y como soy de los convencidos de que la Cooperación nunca volverá a ser la misma, cabe preguntarse: ¿y ahora qué? ¿Que va a ocurrir con todos esos proyectos y todas esas acciones que quedan al descubierto?

Acabo de volver de un viaje a Nicaragua. Un país al que estoy vinculado desde hace muchos años y al que también le está afectando profundamente este desmantelamiento de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD). Llevan muchos años sufriéndola y en los últimos tiempos mucho más.

Pero Nicaragua fue también uno de los países que más ayuda recibió. Miles y miles de millones de euros fueron invertidos en proyectos de desarrollo durante décadas. ¿Y que pasó? Pues que Nicaragua sigue siendo el segundo país más pobre de Latinoamérica, sólo superado por Haití.

¿Quiere esto decir que la AOD no sirvió para nada en Nicaragua? A primera vista uno podría decir que décadas de apoyo y miles de millones de euros invertidos no tuvieron reflejo en la mejora de la calidad de vida de sus habitantes.

¿Cuestiona entonces este argumento a la Cooperación?

En mi opinión no, pero en una época de cambios como la actual si que debería ser motivo de reflexión. ¿Hicimos la Cooperación que precisan los países subdesarrollados? ¿Por qué no funcionó? ¿Qué lecciones deberíamos aprender?

Creo que aunque las intenciones eran buenas, había mucho que mejorar en la AOD. Y Nicaragua puede ser un buen ejemplo para la “observación”. Como decía miles de millones de euros y décadas de intervención no mejoraron sustancialmente la vida de los Nicas.

Seguramente los factores que la condicionaron son múltiples: Situación política, intereses de todo tipo, etc.  Pero los principales actores de la Cooperación también fueron determinantes en esta experiencia.

No siempre las inversiones fueron las acertadas. Uno puede contemplar en Nicaragua muchos “elefantes blancos” absolutamente inservibles en los que la Cooperación invirtió enormes cantidades de dinero.

No siempre se observaron las prioridades de la población como ejes de acción.

En no pocas ocasiones la Cooperación no era desinteresada y confluía con intereses geoestratégicos, políticos e hasta religiosos, que no necesariamente eran los intereses de la población.

En no pocas ocasiones también, las ONGD y las Agencias Oficiales de la Cooperación del norte, supeditaban las ayudas a iniciativas de empresas privadas, en las que la población no era un actor obligado. Se crearon estructuras que dependían en exclusiva de la Cooperación, eran “Cooperación-Dependientes“.

Y así nos fue

¿Y ahora qué?

En Nicaragua se están experimentando nuevas opciones que pasan por asumir su propio protagonismo y decidir sobre su futuro. Experiencias exitosas como las de los camaroneros de Estero Real (Puerto Morazán) que están apostando por buscar salidas comerciales a sus magníficos productos, fuera de los canales que proporcionan las grandes multinacionales del sector (a las que en Galicia conocemos ben) que no les encadenan.  Son exitosas, pero sobre todo les demuestran (y a nosotros), que pueden ser dueños de su destino, sin interferencias.

La salida pasa también por la apuesta por la sociedad civil. La única que es capaz de diseñar su futuro sin intermediarios.

Pasa por apostar menos por proyectos con un contenido profundamente asistencial, aunque adornado de Cooperación al Desarrollo, y apostar más por el apoyo a quienes quieren cambiar las reglas de juego. Es un camino complicado y con muchos obstáculos, pero es la única salida para reparar su situación.

CENTROAMERICA, Cooperación, Empresa, Organizaciones No Lucrativas, Participación, Pobreza, Tercer Sector
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Fernando Cardenal: Mi esperanza en el futuro

29 de septiembre de 2012 a las 21:54

El sacerdote jesuita Fernando Cardenal es el director de  Fe y Alegría en Nicaragua. En mis años de trabajo en cooperación al desarrollo desde la Xunta de Galicia tuve la suerte de conocer y admirar el trabajo de esta organización por una educación de calidad en este país y en muchos países de América Latina.  Saber que estoy invirtiendo bien mi dinero bastaría para explicarles por que soy socio desde hace años de Entreculturas, la organización que defiende sus valores en España.

No creo que olvide nunca una comida con el en Managua hace años. Además de admirar ese arte tan jesuítico de la coherencia entre su principio de defensa de los que menos tienen con la relación con los más poderosos, me emociona todavía recordar a una persona que seguía defendiendo convencido la ilusión y la esperanza por los jóvenes para luchar por la justicia. A pesar de la infinita tristeza y enfermedad que le causaba ver la iniquidad y corrupción de muchas de las personas con las que había defendido derechos durante gran parte de su vida.

Me acuerdo mucho de esa comida en este tiempo en el que de forma premeditada en España se están desmantelando politicas sociales que ha llevado décadas conseguir. Cuando conscientemente se convierte a las víctimas en culpables o cuando el ensañarse cobardemente con los más débiles parece que es la única vía de salida para la crisis. Pero sobre todo me acuerdo cuando veo desánimo, cuando parece que no hay otro camino, que ya no podemos tener esperanza ante tanto desastre, cuando leo cada vez más llamadas a la violencia.

Le he pedido que nos cuente sus razones para la esperanza. Las necesitamos

Gracias. Muchas gracias

 

 MI ESPERANZA EN EL FUTURO

Cuando presentaba hace tres años el libro de mis Memorias en varias ciudades españolas me preguntaron en Granada: “Cómo puede usted seguir siendo un hombre de esperanza después de las desilusiones políticas que ha tenido en los últimos años”.

Le contesté que mi esperanza no estaba puesta en teorías sino en algo muy concreto, en mi experiencia de años trabajando con jóvenes “Mi esperanza es que los jóvenes vuelvan a las calles a hacer historia

Yo se por experiencia de lo que es capaz un joven. A mí no me cuentan cuentos. Yo estuve con ellos.

Estuve con ellos cuando en la década de los 70 fundamos el Movimiento Cristiano Revolucionario en la Educación Superior de Nicaragua y nos enfrentamos a la criminal tiranía somocista. Nos queda de herencia la sangre de 14 mártires. El compromiso que vi en los jóvenes esos años con la causa de los pobres, con el derrocamiento de la dictadura, con la construcción de una nueva sociedad más justa y solidaria, a favor de los más pobres, fue maravilloso, en muchas ocasiones heroico.

En los primeros días después del triunfo de la Revolución Sandinista me encargaron que organizara una campaña nacional de alfabetización para todo el país, donde bastante más de la mitad de la población era analfabeta. 60.000 jóvenes de secundaria y universidad se ofrecieron voluntarios para ir 5 meses a las selvas y montañas de todo Nicaragua, viviendo en las casas de los pequeños y pobres campesinos para enseñarles a leer y escribir a todos y todas. La capacidad de amor y entrega a la tarea fue inmensa, admirable, y en muchos casos heroica.

Los Contra-Revolucionarios asesinaron al inicio a Marta Lorena Vargas, una jovencita alfabetizadora de Managua que enseñaba cerca de la frontera con Honduras. Crimen con mensaje, “Todos y todas deberían regresar a sus casas o les matarían. Lo habían dicho desde el inicio, pero no lo creyeron. Era en serio”.

Nadie se movió en las montañas.

Ellos no querían que la Revolución Sandinista realizara algo tan bello y hermoso, por eso querían que fracasa la Jornada Nacional de Alfabetización. Después del crimen con Marta Lorena, la Contra-Revolución asesinó a un alfabetizador, con el mismo mensaje. Nadie se movió de sus puestos. Entonces mataron a otra, luego a otro y así hasta 7. Pero no se movió nadie de las montañas. Los asesinos comprendieron que no podían doblegar a aquellos jóvenes, y ya no siguieron matando a ningún alfabetizador. Y todo terminó con un gran éxito, en gran parte por el maravilloso trabajo de los jóvenes. Cuando recibimos el premio de La UNESCO en París, nos dijeron que en ningún país del mundo antes se había bajado tanto el índice del analfabetismo en 5 meses como en Nicaragua.

Terminada esta epopeya de los jóvenes, pasé a trabajar 5 años con la Juventud Sandinista, los jóvenes de la Revolución. Yo me sentía en el paraíso rodeado de tanta entrega, de tanto compromiso por transformar la sociedad, de tanto amor a los excluidos de siempre de nuestras sociedades, siempre en ambiente de sacrificio y generosidad. Allí también un gran número ofrendó sus maravillosas vidas defendiendo la Revolución de los ataques de la Contra Revolución apoyada y financiada por el gobierno norteamericano. El ambiente diario era de una gran entrega a la causa de construir una sociedad más justa y equitativa. Miles iban en las vacaciones de fin de año voluntarios a cortar café a las fincas estatales para conseguir divisas para las obras sociales del gobierno. Allí también hubo mártires. La lista de tareas de aquellos días es muy grande: jornadas de vacunación del Ministerio de Salud, apoyo a los damnificados del Huracán “Juana” y del Huracán “Micht”, traslado de los Miskitos que vivían en las riberas continuamente inundada del río Coco, frontera con Honduras, hacia lugares más seguros y construcción allí de nuevas casa para ellos.

Aquí en Nicaragua las cosas han cambiado mucho desde 1990 y la juventud ha pasado por una etapa de desilusión y apatía, comprensible por la corrupción de algunos altos dirigentes de la Revolución Sandinista. Más dura la desilusión cuando tantos de de sus compañeros y compañeras dieron sus vidas defendiendo la Revolución.

Pero las cosas han comenzado a cambiar entre los jóvenes de Nicaragua. Hay signos muy positivos que dan fuerza a mis palabras en Granada.

De todas manera, mi actitud en estos años de apatía de la juventud ha sido seguir esperando. Me siento muy identificado con la afirmación de ese maravilloso obispo de origen catalán, Pedro Casaldáliga, quien desde las selvas del río Araguaia en Brasil y ante la debacle de la Revolución Sandinista afirmó: “Somos soldados derrotados de una causa invencible”.

¿Quién más derrotado que yo?, con tantos años de militancia, desde los tiempos de la lucha contra la criminal tiranía de Somoza, exponiendo tantas veces mi vida.

Derrotado sí, pero nuestra causa es invencible, porque es la causa de la justicia, la causa del amor, y por lo mismo, es la causa del Jesús en que yo creo, el gran amigo de los pobres y excluidos de su tiempo.

Quiero terminar con las últimas líneas del magnífico libro de mi amigo mexicano Carlos Núñez, La Revolución Ética: “Recuperar el derecho a soñar y a construir lo soñado, elementos sustantivos en la impostergable revolución ética que el mundo requiere para poder afirmar una vez más que : “A NOSOTROS NO SE NOS HA MUERTO LA ESPERANZA”.

Fernando Cardenal, S.J.

Septiembre 2012

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CENTROAMERICA, Cooperación, Corrupción, Derechos humanos, Educación, Heroes cotidianos, Menores y jóvenes, Organizaciones No Lucrativas, Otra Iglesia, Personas, Pobreza, Tercer Sector
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Así suena el desarrollo en El Salvador

11 de julio de 2011 a las 0:42

Me gustaría recomendarles el blog Así suena el Lempa.

Seguro que disfrutarán con la experiencia de dos profesionales de AGARESO, Carmen Novas y Susana Alvite, que durante 18 días están impartiendo talleres de radio en 7 colegios rurales en la desembocadura del río Lempa, y mostrándonos de paso un completo relato de la vida en esta región de El Salvador.

Van de la mano de Asamblea de Cooperación por la Paz (ACPP) y de la ONG salvadoreña Cordes. Ambas llevan más de cuatro años trabajando en el desarrollo de más de un millar de familias que viven de la pesca artesanal, en un proceso que comenzó con la capacitación organizativa de las cooperativas de pescadores y que continuó con la puesta en marcha de un plan de pesca sostenible, una planta de procesamiento de pescado, un exitoso plan de comercialización y muchas otras actividades.

Creo que les agradará compartir mi opinión de que en este caso han sido bien empleados nuestros impuestos, al financiar este proyecto desde la Xunta de Galicia.

En la web de Cooperación Galega, y en un ejercicio por desgracia no habitual de transparencia en las administraciones públicas, pueden ver un detalle de este y de todos los proyectos financiados en los últimos años, e incluso de su evaluación completa confirmando su éxito, viabilidad y beneficio mutuo para gallegos y salvadoreños. Un ejemplo más del error político y de lo mucho que se perderá en Galicia cuando en breve desaparezca previsiblemente la cooperación al desarrollo autonómica.

Una de las mayores satisfacciones que tenemos los que nos dedicamos a esto de la cooperación al desarrollo es cuando podemos disfrutar, como fue mi caso, escuchando y viendo como personas sin apenas recursos, sobre todo mujeres, recuperan su autoestima y empiezan a opinar y a exigir derechos, mientras elevan su calidad de vida y se convierten no en pedigüeños de mas subvenciones sino en emprendedores y emprendedoras gracias a su esfuerzo.

Escoger bien al socio local (o “contraparte” en lenguaje técnico) es fundamental para una cooperación de éxito. Y ACPP lo hizo: Cordes es una organización salvadoreña reconocida por su trabajo desde unos principios muy claros de transformación social y lucha contra las causas de la pobreza. Y es que tiene mérito que fuera el entonces ministro de Agricultura de El Salvador (del partido ultraderechista ARENA) el que me hablara de la profesionalidad y calidad de una organización con vínculos con el FMLN, su máximo rival político y hoy en el poder.

Aunar principios con criterios empresariales en el aprovechamiento de los múltiples recursos locales (no de la errónea “filosofía de la empresa” típica de sectores subsidiados) y por tanto generando riqueza y empleo, es también una clave de su éxito y de la que creo se puede aprender mucho desde las organizaciones de acción social gallegas.

Pero hay un aspecto que creo que define el éxito de este y de muchos proyectos: el trabajar sin pretender sustituir, sino reforzar las estrategias de desarrollo de los diferentes gobiernos locales, ayudando a fortalecer su trabajo como responsables institucionales y a exigirles en caso de incumplimiento.

A los que, como es mi caso, provenimos con orgullo de la empresa privada en la que discutir está muy bien pero sólo cuando se ha cumplido la sacrosanta prioridad diaria de sobrevivir y satisfacer al cliente, nos indigna y cansa bastante ver como se solemniza lo obvio escribiendo y debatiendo sin fin documentos del tipo Declaración de Paris (imprescindibles por otra parte, entiéndanme bien), en los que se afirman principios como el de coordinación entre las instituciones públicas pero que obliga a una paradójica pelea constante con sus teóricos defensores para que se cumplan.

Pues en este caso ni peleas ni nada. Los proyectos estaban de acuerdo con las estrategias de desarrollo y los presupuestos de los municipios locales y del gobierno estatal, la formación facilitada estaba de acuerdo con la normativa estatal, e incluso centroamericana, las personas se sienten corresponsables de su desarrollo.

Difícil que salga mal. Ojala que ahora nos enseñaran como lo han hecho.

Pero les dejo, que Susana y Carmen acaban de colgar un nuevo post.

Administración, CENTROAMERICA, Comunicación, Cooperación, Empresa, Organizaciones No Lucrativas, Personas, Pobreza, Riqueza
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