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No me pidan calma

Servicios sociales: personas, no números

27 de junio de 2012 a las 0:34

Desbordado.

Les confieso que muchas veces soy incapaz ya no de comprender, sino simplemente de enterarme de los recortes en derechos sociales y presupuestos que día a día se están produciendo y que van a acabar afectando a la vida de miles de personas.

Analizar como con la excusa de reducir el déficit público se está aprovechando para desmantelar nuestro incipiente sistema de bienestar y de servicios sociales en nuestro país, es uno de los tres ejes que se van a estudiar en el II Foro de Pobreza, Exclusión y Voluntariado que organiza EAPN Galicia - Rede Galega contra a Pobreza esta semana en Santiago de Compostela. Los otros dos son el fraude fiscal, del que les escribía hace unos días Carlos Cruzado, el presidente de GESTHA, y la corresponsabilidad en la superación de la pobreza y la exclusión social de organizaciones sociales, empresas y administración pública

Para hablar del presente y el futuro del estado del bienestar, vendrá un experto, José Manuel Ramírez Navarro, el presidente de la Asociación Estatal de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales. Sus reconocidos informes sobre el escaso avance de la ahora también en peligro Ley de Dependencia y su posicionamiento argumentado en defensa de los servicios sociales tienen una elevada repercusión pública.

Su opinión se resume en el artículo que me ha enviado.

Muchas gracias, José Manuel

 

Las PERSONAS para las que trabajamos en los servicios sociales NO SON NÚMEROS, pero sí ENTIENDEN DE NÚMEROS

Entienden que los 283 millones recortados a la Dependencia  en los Presupuestos del estado suponen su expulsión de un sistema que les prometía mucho. Saben que ya es seguro que no se podrá atender a las 270.000 personas con derecho reconocido y a la espera, y que las ya atendidas verán mermadas sus prestaciones cuando venga el siguiente recorte anunciado: el que acordarán las Comunidades Autónomas.

Las PERSONAS –mujeres invisibles- que atienden a familiares dependientes también entienden mucho de NÚMEROS. Echan cuenta de cuánto trabajan, de las renuncias vitales que se ven obligadas a hacer y de cuánto aportan en eficacia y economía de ahorro en atenciones al conjunto de la sociedad y no les salen las cuentas de la ingratitud y la desidia con que son tratadas.

Quienes se acercan a los servicios sociales básicos en busca de ayuda, entenderán de sobra que un recorte de más del 44% en el Plan Concertado de Prestaciones Básicas afectará gravemente a la red pública que los atiende en sus barrios y en sus pueblos; en donde las situaciones de necesidad se han multiplicado mientras que las posibilidades de salir adelante de las familias se han ido restando. Entienden y saben que esos servicios sociales básicos ya atendían a cinco millones y medio de personas en 2007; que en 2009 se pasó a atender a ocho millones de personas y que de 2011 ni siquiera se ofrecen los datos… para no alarmar. Y entienden que miles de profesionales de la red pública se van a ir a la calle justo cuando más falta harían, trabajando duro, para evitar que la exclusión social (que es peor aún que la pobreza) se propague más de la cuenta.

Quienes viven en el mundo real (y no en ese que llaman financiero) saben tanto de NÚMEROS que cuando se les dice que España ocupa los primeros puestos en inequidad en la distribución de los bienes, que la distancia entre ricos y pobres aumenta más que ningún otro país de Europa o que una de cada cinco personas vive por debajo del umbral de la pobreza, no se extrañan, sino que confirman lo que ya veían que venía ocurriendo alrededor. Hasta nos han cambiado la Constitución para que los NÚMEROS prevalezcan sobre los derechos de las PERSONAS.

Las familias que tuvieron la osadía de acceder a una vivienda –derecho convertido en mercancía- a precio inflado por los especuladores, ahora endeudadas porque han perdido los empleos, habiendo quemado todas las naves, saben más que nadie de NÚMEROS. Porque calculan incrédulos cuánto tiempo les queda hasta el desahucio de sus hogares y de los sueños de un futuro para sus hijos, como ya les ha pasado a otras 200.000 familias. Han de hacer números para saber si volver a casa de los padres es una opción, si cabrán todos, o si la magra pensión de los abuelos dará para alimentar a todo el mundo. Hacen cuentas y saben que jamás podrán pagar la deuda adquirida y que cualquier ingreso –o sueño- les será embargado.

Nosotros, los y las profesionales de los servicios sociales, no sabemos tanto de NÚMEROS, pero quizás sí lo suficiente como para asegurar que lo que algunos ven como “gasto improductivo” es inversión efectiva en seguridad, paz y cohesión social. Sabemos de NÚMEROS lo bastante como para comprobar que los retornos fiscales y el empleo que generan los servicios sociales son tan o más importantes que los que ofrecen otros sectores llamados “productivos” como el turismo o la construcción. Y, por fin, CREEMOS TANTO EN LAS PERSONAS que, indignados como estamos, no podrán engañarnos con más NÚMEROS.

José Manuel Ramírez Navarro

 

Administración, Empleo, Empresa, Exclusión, Formación, Impuestos, Inclusión, Inversión social, Organizaciones No Lucrativas, Participación, Personas, Pobreza, Responsabilidad Social Empresarial, Riqueza, Tercer Sector, Voluntariado
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¿Déficit público o déficit fiscal?

22 de junio de 2012 a las 18:06

Articulo 31 Constitución Española

1. Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio.

2. El gasto público realizará una asignación equitativa de los recursos públicos, y su programación y ejecución responderán a los criterios de eficiencia y economía.

Si de vez en cuando entran en este blog, verán que cada poco tiempo se cita la desfachatez del fraude fiscal en nuestro pais como una de las causas principales para que día a día  aumente el sufrimiento de millones de personas en situación de pobreza y/0 exclusion social cuando sobra el dinero necesario para evitarlo.

Cuando se habla de evasión y de fraude fiscal es habitual reproducir la información y análisis de GESTHA, el Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda. Para Vicenç Navarro y para mi GESTHA “es una de las instituciones más valiosas que tiene este país. De una manera metódica y rigurosa proveen información de una gran importancia que documenta las enormes injusticias existentes en el sistema fiscal español que se han acentuado todavía más con las políticas públicas llevadas a cabo por los gobiernos Zapatero y Rajoy” (Impuestos y fraude fiscal)

Les dejo con la opinión de Carlos Cruzado, presidente de GESTHA. Hoy pueden leerlo, pero tendrán la suerte de escucharlo junto a su compañero Francisco Barona el 28 y 29 de junio en Santiago de Compostela, en el II Foro sobre Pobreza, Exclusión Social y Voluntariado que organiza EAPN Galicia-Rede Galega contra a Pobreza. Ya pueden inscribirse en su web. Como pueden ver en el programa, estarán acompañados de un buen número de personas expertas en inversión social y lucha contra la pobreza. En Twitter lo podrán seguir con la etiqueta #pobrezagalicia

Muchas gracias Carlos, y muchas gracias por la sensatez el sentido común y el ilusionante ejemplo del Sindicato que preside.

 

AUMENTAR LA RECAUDACION TRIBUTARIA ES UNA BUENA ALTERNATIVA

Desde el mes de mayo de 2010 venimos asistiendo a un continuo recorte de gastos, iniciado por el anterior Gobierno y profundizado por el actual, con la finalidad de reducir la cifra de déficit. Tal recorte comenzó afectando de manera específica a colectivos como el de los empleados públicos, pensionistas y personas dependientes, y ha acabado incidiendo en todos los ciudadanos, y especialmente en las capas más desfavorecidas de la sociedad, tras los recortes en educación, sanidad y otros gastos sociales, que constituyen los pilares básicos de nuestro estado de bienestar. Asimismo se han sacrificado una gran parte de las inversiones públicas, que podrían contribuir, por efecto multiplicador de la demanda de este tipo de gasto, a la creación de nuevos empleos y a una salida más rápida de la crisis económica.

Entendiendo la necesidad y urgencia de realizar ajustes económicos y la contribución solidaria de todos para sacar a nuestro país de la profunda crisis económica en la que se encuentra, no se pueden aceptar estas medidas porque no se extienden al recorte de otros gastos menos justificados, ni se centran en la posibilidad de incrementar los ingresos a través de nuestro sistema fiscal, apelando a la solidaridad de las capas más favorecidas de nuestra sociedad (que como es sabido, escapan en gran medida de la tributación del IRPF, utilizando con frecuencia las numerosas posibilidades de elusión que la vigente normativa les permite, cuando no a través directamente de la evasión fiscal)

En paralelo a este proceso de recorte de gastos y de incrementos impositivos centrados fundamentalmente en las rentas del trabajo, se han hecho públicos en los dos últimos años diversos informes sobre el volumen de la economía sumergida y el fraude fiscal y laboral, que, pese a proceder de distintas organizaciones e instituciones, tanto nacionales como europeas, coinciden en cifrar dicho fenómeno en casi una cuarta parte del PIB, uno de los niveles más altos de Europa. De acuerdo con ese porcentaje, que GESTHA cifra en un 23,3, se estarían dejando de ingresar cada año 88.000 millones de euros, de los cuales 59.000 corresponderían a impuestos y 29.000 a cotizaciones sociales.

Ante esta situación, a la que hemos llegado debido a una falta de voluntad política de los sucesivos gobiernos para modificarla, hoy ya no hay excusa para no adoptar las medidas necesarias para lograr una reducción de la economía sumergida hasta los niveles de los países europeos de nuestro entorno (recortando en diez puntos nuestro porcentaje de economía sumergida, lograríamos recaudar 38.500 millones adicionales).

Hacer efectivos los principios que la Constitución establece como inspiradores de nuestro sistema tributario (igualdad, proporcionalidad y contribución según la capacidad económica) requiere la adopción tanto de medidas efectivas contra el fraude fiscal, como de medidas normativas que acaben con las posibilidades que nuestra legislación ofrece a los titulares de rentas y patrimonios de cierta entidad para eludir el pago de impuestos -SICAV, Sociedades patrimoniales, Entidades de tenencia de valores extranjeros, tratamiento de rentas del ahorro a los rendimientos de capital especulativos, etc.-

La puesta en marcha de tales medidas, acompañadas de un funcionamiento más racional y eficiente de la administración tributaria y de una mejora sustancial en el control del gasto público, contribuirán, sin duda, a minorar el déficit a través del aumento de la recaudación tributaria, sin comprometer el gasto social.

Carlos Cruzado. Presidente GESTHA

Administración, Bancos, Corrupción, Exclusión, Formación, Impuestos, Incidencia, Inclusión, Inversión social, Organizaciones No Lucrativas, Participación, Personas, Pobreza, Responsabilidad Social Empresarial, Riqueza, Tercer Sector, Transparencia
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Desarrollo rural. Al borde del olvido (2)

10 de junio de 2012 a las 23:50

Hace unos días, Vanessa Fernández nos contó como era la vida en plena montaña lucense. Aunque es una reconocida experta en desarrollo rural en la facultad de  Geografía e Historia de la universidad de Salamanca, su vocación y su optimismo vienen de nacer y vivir en Os Ancares. Hoy nos propone algunas propuestas para que el mundo rural no siga en el olvido del desarrollo.

Gracias de nuevo, Vanessa.

Bordes de montaña, al borde del olvido (II)

En estos tiempos de noches en vela y cifras desalmadas, quiero hablar de las personas, y en particular de aquellas que llevan años olvidadas en los bordes de nuestras montañas.

En los 16 municipios de la montaña lucense viven alrededor de 30.000 habitantes desigualmente repartidos por sus cerca de 1.500 aldeas, la media indica que unas 20 personas por pueblo y de hecho tan solo 23 superan los 100 habitantes. La mayor parte de ellos de avanzada edad, más vulnerables y con unas necesidades de servicios sociales de sobra conocidas; no obstante, y a pesar de la exigua pensión de 500 euros que cobran del Régimen Especial Agrario, no siempre perciben su situación de pobreza porque tienden a compararse con situaciones pasadas más difíciles y no tanto con los estilos de vida mayoritarios actualmente. Al mismo tiempo, este pensamiento tradicional aprecia, acertadamente, más los aspectos no monetarios (“rico en espíritu, pobre en medios“) y entiende lo rural como un “medio de vida” y no un “modo” o un “estilo” como define la corriente actual.

En estas áreas de montaña los servicios sociales son deficitarios, lo cual contribuye inevitablemente a un mayor riesgo de exclusión; además, dada su organización, que atiende en demasiadas ocasiones más al tamaño de los núcleos que a las necesidades reales de la población, los niveles de pobreza se incrementan. Las soluciones ni están lejos ni son tan caras. Los servicios de proximidad son una clara respuesta a todas estas necesidades: transporte a la demanda, catering o lavandería itinerante, incluso servicios de peluquería o podología a domicilio, además de la adaptación y flexibilidad de aquellos más básicos a las características del territorio y de la población. Así lo recoge el capítulo 2, “Pobreza y exclusión social en el ámbito rural“, del Cuaderno Europeo 8.

Los jóvenes son el grupo más reducido de la pirámide demográfica. Sin embargo su papel es clave para el desarrollo rural. Es preciso enseñarles, ya desde la escuela, las potencialidades del medio en el que viven; hacerles visibles las oportunidades de futuro que tiene el territorio y fortalecer su autoestima e identidad. Un ejemplo de ello es el trabajo realizado por alumnos del colegio Doctor Daniel Monje de Navia de Suarna, un  multipremiado cortometraje o una exposición fotográfica sobre la historia de su municipio que dio lugar a un libro.

La participación activa y comprometida de los jóvenes en la vida cotidiana contribuye a lograr estos objetivos; permite también la puesta en marcha de actividades que aúnen tradición e innovación, respetando y aprovechando lo propio y, al mismo tiempo, abriendo nuevos caminos por los que avanzar. Para ello es necesario el apoyo institucional: cursos formativos adecuados a las demandas y los entornos rurales, políticas que se acuerden de las características propias de estos territorios, simplificación de la burocracia, incentivos para jóvenes emprendedores, etc.

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Mientras tanto, la población adulta, que Luis Camarero llama generación soporte en el informe de la Fundación La Caixa “La población rural de España”, atiende a pequeños y a mayores y se emplea en lo que puede, principalmente trabajos de baja cualificación y a tiempo parcial transitando entre una situación de empleo precario, con pocas posibilidades de progreso, a otra de inactividad; de tal forma que los ingresos provienen en muchos casos de subsidios, aumentando así la dependencia de las familias.

El espíritu emprendedor de algunas de estas personas ha permitido mejorar sus expectativas de futuro con actividades relacionadas con el turismo, el senderismo, la artesanía, la industria agroalimentaria con la ganadería o la castañicultura o la miel. Incluso en las zonas más aisladas de los Ancares o el Courel hay actividades destacadas y ejemplares que han sabido aprovechar los recursos endógenos de forma renovada. Todas estas iniciativas contribuyen también a la atracción de nuevos pobladores y, sobre todo, de la población vinculada, emigrantes que estos tiempos de crisis puede encontrar opciones de futuro en sus pueblos de origen.

Y todo ello en una zona de montaña con numerosos espacios naturales protegidos y un rico patrimonio cultural, recursos que atraen a turistas y a visitantes no siempre conscientes de las dificultades que para la vida cotidiana acarrea lo que a ellos les parece un paraje excepcional. La profesora Pérez Fra da algunas cifras preocupantes sobre las infraestructuras y equipamientos en la montaña gallega. Entre todas ellas cabe destacar la mejora necesaria en la accesibilidad social y en las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, para lo cual se requiere del compromiso, no sólo de la población local, sino también de las administraciones.

Finalmente, en la búsqueda de estos nuevos modelos de desarrollo rural sostenible es esperanzador encontrar programas como Grandes Lugares (TVG) que se acercan a la montaña lucense (Murias, Piornedo, Seonae…) y apuestan por una visión optimista y renovada de nuestros espacios rurales. El compromiso y la apuesta seria por nuestros pueblos requiere, no sólo conciencia activa y sensibilización, sino también comportamientos y acciones por parte de toda la sociedad, ya que un medio rural vivo es sinónimo de bienestar y calidad de vida para todos

Vanessa Fernández Fernández

Desarrollo rural, Exclusión, Inclusión, Mujeres y hombres, Riqueza
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