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Otro mundo es posible

miércoles, diciembre 10th, 2008

Otro mundo es posible 

Esta es la principal idea que se podía respirar este fin de semana pasado en el Foro Social Galego  (FSGal), celebrado en Santiago de Compostela. En él, gran variedad de movimientos sociales gallegos mostraron sus ideas, propuestas, actuaciones, etc. con los objetivos de frenar las actuales actuaciones neoliberalistas que benefician a las grandes trasnacionales; y a la vez, paso a paso, mediante actuaciones locales guiadas por pensamientos globales, ir construyendo un altermundo en el que primen los derechos humanos y el respeto al medioambiente, y por tanto, mucho más saludable para todos los seres vivos.

Este encuentro contó con numerosas actividades: proyecciones audiovisuales, presentaciones de libros y campañas, múltiples debates, conciertos, carpas con información de los movimientos sociales, etc.

Estos son, muy por encima, los temas de los debates a los que pude asistir:

SOBERANÍA ALIMENTARIA: UNA ALTERNATIVA A LA CRISIS PROVOCADA POR LAS POLÍTICAS AGRARIAS Y ALIMENTARIAS.

 En esta mesa de debate participaron representates de Via Campesina, Verdegaia, Marcha Mundial das Mulleres, Sindicato Labrego Galego y Veterinarios Sen Fronteiras.

El término de Soberanía alimentaria se refiere al derecho de los pueblos a determinar su propio sistema alimentario, de manera que, puedan reforzar las economías locales y la agricultura sostenible, en contraposición a las políticas que, potenciando el “mercado libre” y la privatización, sólo favorecen a las grandes corporaciones agroquímicas, caracterizadas por la ambición y la falta de ética social, y que condenan a miles de millones de personas al hambre.

 La alimentación es un derecho, no una mercancía. Se ha permitido que los alimentos pasen de ser algo que alimenta a las personas y les asegura el sustento a ser una simple mercancía para la especulación y los negocios.

Información sobre esto y mucho más se puede encontrar en una publicación titulada Introducción a la Crisis Alimentaria Global, que se puede conseguir en pdf en la página web de la campaña No te comas el Mundo. A su vez, Veterinarios Sen Fronteiras ha editado el libro Non comas o mundo, que también se podía adquirir en el Foro.

Dos pequeños fragmentos del libro Introducción a la crisis alimentaria global:

“El primer acontecimiento importante en el aumento de los complejo agroalimentarios fue la expansión del modelo industrial de producción de alimentos mediante la Revolución Verde. En los años 60, la Revolución Verde comerció con paquetes tecnológicos de semillas híbridas, fertilizantes y pesticidas químicos en Asia, Africa y América Latina. Proyecto de las Fundaciones Ford y Rockefeller (posteriormente financiado por el sector público), la Revolución Verde aumentó las cosechas por acre utilizando semillas híbridas de arroz, trigo y maíz que podían ser sembradas de manera intensiva, requiriendo irrigación y altas cantidades de fertilizante. En Occidente, la producción de alimentos per cápita aumentó un 11%. Pero la población con hambre aumentó un porcentaje idéntico. Esto se debe a que las tecnologías de la Revolución Verde fueron adoptadas más fácilmente por los grandes agricultores quienes ocuparon las tierras ricas bajas, desplazando a los campesinos. Muchos pequeños productores, expulsados por la agricultura, migraron a las áreas marginales de las ciudades, actualmente extensas en los países del Tercer Mundo. Otros, estimulados por las “reformas agrarias” del gobierno destruyeron la selva tropical o los bosques en las laderas de las montañas para tener nuevas tierras para la agricultura. Los proyectos de desarrollo que siguieron ofrecieron créditos baratos para que lo pequeños productores pudieran comprar los paquetes tecnológicos de la Revolución Verde. Los terrenos que fueron selva y las laderas montañosas tienen frágiles condiciones, son vulnerables y estos paquetes degradaron el suelo rápidamente, requiriendo aplicar cada vez más altas cantidades de fertilizante. Las cosechas bajaron, y la enorme diversidad de variedades locales cultivadas por los campesinos tradicionales se redujo en un 90%, destruyendo la agro-biodiversidad construida durante siglos. Para compensar, se sembró cada vez más destruyendo la selva y en las laderas de montañas, lo cual provocó un daño ambiental masivo. La Revolución Verde, un proyecto que pretendía salvar al mundo del hambre, destruyó la habilidad de los pobres de autoalimentarse al desplazarlos de su tierra y al degradar el sistema agroecológico ellos pasaron de producir a depender de la compra de alimentos. (…) Durante el auge de la Revolución Verde en Centroamérica, la región perdió la mitad de la selva tropical y casi duplicó la emisión de CO2.”

 “El segundo evento importante en el aumento de los complejos agroalimentarios fueron los Programas de Ajuste Estructural (PAEs) de 1980-90. Los PAEs eran programas de préstamos condicionados respaldados por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para que los países del Tercer Mundo, deudores después de veinte años de desarrollo, pagaran sus deudas a los bancos del norte. Para recibir los préstamos del Banco Mundial, los países del Tercer Mundo tuvieron que firmar acuerdos con el FMI para suprimir las barreras tributarias a los productos importados, privatizar las compañías y servicios estatales y abrir sus fronteras a los productos importados. Esto permitió una amplia inundación de productos fuertemente subsidiados de EEUU y Europa, su sobreproducción de granos.

Los agricultores del Sur no podían competir con los granos extranjeros vendidos a un precio más bajo que el costo de producción y fueron obligados a abandonar la agricultura. Esta población pobre rural quedó entonces disponible para trabajar por sueldos de hambre en plantaciones produciendo alimentos de bajo costo para la exportación. El apoyo para la producción de alimentos para el consumo nacional desapareció. Los países del Tercer Mundo perdieron su capacidad de autoalimentarse.”

La crisis alimentaria, por tanto, no viene por un déficit en la producción de alimentos, sino por la menor posibilidad de acceso a ellos (el programa mundial de alimentos de Naciones Unidas estima que hay unos 100 millones de personas más que no pueden comer debido al reciente y espectacular alza de los precios).

En los últimos meses se han prometido (por parte del Banco Mundial, Bush, Naciones Unidas,…) grandes sumas de dinero para enviar semillas y fertilizantes a los países del Sur afectados por la crisis alimentaria. Esta claro que, estas soluciones, lejos de ir a la raíz del problema, conseguirán enriquecer aún más a las industrias agroquímicas y seguirán destruyendo el medioambiente, aunque la situación real sea que, en la mayoría de los casos, los campesinos dispongan de sistemas locales de semillas, autosuficientes, y que además éstas sean preferidas por los agricultores. Asimismo, la ayuda mediante semillas foráneas y transgénicas puede provocar dependencia y socavar los bancos locales de semillas, empobreciendo aún más el futuro de estas poblaciones.

“La soberanía alimentaria se alza como respuesta a la crisis de alimentos actual y futura. Defiende el Derecho Humano a una alimentación adecuada y las políticas de producción que aumenten la democracia en los sistemas alimentarios locales y que aseguren la maximización del uso sostenible de los recursos naturales. Por tanto, se centra en la alimentación para los pueblos, valora los proveedores de alimentos, promueve sistemas alimentarios locales, asegura el control comunitario y colectivo de la tierra, el agua y la diversidad genética, valoriza y construye conocimiento y habilidades a nivel local y trabaja con la naturaleza.”

  

CONSUMO RESPONSABLE: CONSTRUYENDO ALTERNATIVAS DESDE GALICIA

En esta mesa participaron Verdegaia, Veterinarios Sen Fronteiras, Amarante, Rede de Consumo Consciente y el Grupo promotor del proyecto de banca ética de Galicia.

En este debate se hizo hincapié en la idea de que nuestra forma de consumir es el arma poderosa que poseemos para impulsar la transformación política y económica. Consumir es un acto individual y consciente, mediante el cual podemos mostrar nuestra ideología y nuestra propia política personal. Si todos tenemos unos principios éticos, respetuosos con el medio que nos rodea, acordes a los derechos humanos, derechos de los animales…y somos lo más coherentes posible con ellos a la hora de consumir, cada uno en la medida en que su situación se lo permita, entonces otro mundo es posible. Porque con nuestra compra selectiva estaríamos “votando” a aquello con lo que estamos de acuerdo, y castigando a su vez aquello que no respete nuestros principios más básicos. Por ejemplo no comprando transgénicos, marcas que tengan a niños como trabajadores o adultos en condiciones infrahumanas, marcas que creen grandes impactos ambientales, etc etc o apoyando los productos locales frente a los que deben recorrer miles de kilómetros para llegar a nuestro plato… Mucho más en: Guía de consumo responsable, de la campaña ¿consomes ou devoras? de Verdegaia.

Por lo tanto, el hecho de que el consumo sea un acto tan masivo e individual nos hace enormemente responsables de posibilitar el desarrollo de la sociedad, economía y política que deseamos.

Además de individualmente, también a través de actuaciones conjuntas para ejercer presión mediante por ejemplo recogidas de firmas, denuncias en organismos de consumo, exigir a las administraciones públicas un consumo responsable, etc.

 Pero para llevar a cabo todo esto es imprescindible información, una información que quizás pocas veces podemos encontrar a nuestra fácil disposición. De hecho, creo que en el “consumo de información” podríamos ser algo más responsables y conscientes, y hacer una búsqueda informativa algo más activa de lo habitual. En este sentido, el papel divulgador de los movimientos sociales me parece  indispensable para trasladar ideas, hacer reflexionar y promover la acción en el resto de la gente. Por eso creo que la celebración de este foro debería haber estado mucho más presente en los medios de comunicación.

Otras webs de interés:

http://www.nyeleni2007.org/?lang=es&lang_fixe=ok

http://soberaniaalimentar.info/

http://www.ropalimpia.org/

http://www.sgea.org/

http://amigosdaterra.net/info/080513_adt/

http://www.finanzaseticas.org/

http://www.coop57.coop/esp/home.html

PD: Aprovecho para decir que este blog supone para mí una actividad sin ánimo de lucro y apartidista.

Localívoros al poder!!

viernes, mayo 16th, 2008

Ya están aquí los localívoros, y llegan pensando global y comiendo local.

“Piensa globalmente, come localmente” es uno de los lemas de este movimiento social surgido en Norteamérica hace unos años. Se denominan localívoros, aunque no son una tribu, y su propuesta pasa por alimentarse preferentemente de productos locales, dentro de un radio de no más de 160 Km.
Esta nueva conciencia de consumo se rebela contra un hecho real que nos debería de hacer reflexionar: la cena de cualquier norteamericano recorre una media de 2300 Km antes de llegar al plato. Ello implica una altísima cantidad de emisiones contaminantes, enormes cantidades de energía y combustibles gastados en la producción, el transporte, envasado y distribución de estos productos. Según los argumentos de este nuevo movimiento social, el consumo de productos locales disminuiría enormemente el impacto medioambiental de nuestra comida y sería una gran contribución a la lucha contra el cambio climático y los demás procesos que maltratan nuestro medio ambiente y que incluso ponen en peligro el futuro de nuestro planeta.
Además, la salud de los consumidores también saldría beneficiada, puesto que se podrían ahorrar numerosas técnicas de conservación de los alimentos que, aunque muy prácticas, contribuyen a modificar y destruir muchos de los nutrientes de los alimentos.
Lo que está claro es que los productos locales son más frescos, más cercanos, no necesitan procesado ni empaquetado, ni técnicas agresivas de conservación y por lo tanto saben mejor y son más sanos. Y si aún encima son de producción ecológica, ya no se puede pedir más…                                                                                                                         Otra gran razón de fondo para hacernos localívoros es que así contribuimos al desarrollo de la economía local. En este sentido, se pueden crear redes comarcales y autonómicas para que tanto consumidores como productores podamos salir beneficiados.
En Nueva York existe una ONG (Just Food) que trabaja para desarrollar un sistema de alimentación justo y sostenible, apoyando la creación de huertos urbanos y la venta de sus productos en la ciudad, de manera que ya existen más de 80 mercados de granjeros que traen directamente su cosecha al duro asfalto. En Illinois se está planteando la posibilidad de exigir a los supermercados una cuota de productos locales. Y en Gran Bretaña, se está estudiando implantar un sistema de etiquetado donde consten los kilómetros alimentarios de los productos.
Esta nueva corriente localívora que combina ecología, política y eficiencia económica plantea un interesante debate y debiera de hacernos reflexionar, sobre todo a las administraciones. Habría muchas medidas que tomar a este respecto, pero sobre todo hace falta voluntad política, conciencia ecológica, sentido común y colaboración entre productores y consumidores.

 En España, tenemos ejemplos similares en Andalucia, Alava, Murcia , Cataluña, Madrid, Burgos, Bilbao, etc. En Galicia todo llega siempre algo rezagado, pero va llegando. Conozcamos la filosofía de algunas cooperativas de productos ecológicos en Galicia:          http://www.daiqui.com/castelan/daiqui.html   http://www.cooperativaxoaninha.org/spip/                                                              Bioconsumo Soc.Coop. Urbanización Hortensia. Os Anxeles, chalet 6. 15702 Brión, Santiago de Compostela. Tlf:981887655                                                                                        Asociación de Consumidores de Productos Ecológicos de Monforte.Ines de Castro 6 27400 Monforte de Lemos.Tlf:982404725                                   
Asociación de Consumidores de Productos Ecológicos de Orense.Rúa do mercado, 38 2º drcha 32001 Orense