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Calcio y osteoporosis

Miércoles, Diciembre 30th, 2009

La osteoporosis es una enfermedad especialmente extendida entre las mujeres postmenopáusicas, aumentando su riesgo de sufrir fracturas óseas. Como decía en el post anterior, las hormonas juegan un importante papel en la salud ósea, al igual que la alimentación.

 

El calcio es el mineral más importante para los huesos, aunque no por tomar más calcio tendremos los huesos más fuertes. La cantidad de calcio ingerido es sólo uno de los factores que determinan la cantidad de este mineral disponible para los huesos. Hay que tener en cuenta que el calcio consumido puede no ser bien absorbido por el organismo, con lo que se eliminaría sin ni siquiera ser absorbido. Y además, aunque se almacene correctamente en el organismo, puede haber alimentos que provoquen su eliminación del cuerpo.

 

Por tanto, es un conjunto de hábitos alimenticios los que nos permitirán tener un buen nivel de calcio en el organismo. En general, hay que mantener una dieta lo más alcalinizante posible, y, por tanto, evitar al máximo los alimentos más acidificantes. Para ello se debe reducir el consumo de sal, azúcar refinado y de proteínas animales como carne y lácteos (manteniendo el consumo de pescado, tanto blanco como azul, unas 3 o 4 veces por semana) a la vez que aumentar el consumo de proteínas vegetales en forma de legumbres, quinoa, semillas y frutos secos. Además, hay que asegurar un buen nivel de minerales, por lo que nuestra dieta debe ser rica en vegetales como frutas, verduras, algas, semillas, germinados,…Por otra parte, el ejercicio físico es básico para mantener los huesos en buenas condiciones, así como reducir el nivel de estrés.

 

Pero veamos más minuciosamente todos los factores que entran en juego a la hora de mantener un buen nivel de calcio en el organismo:

 

Factores que dificultan la absorción de calcio:

. Los antiácidos (protectores gástricos). Deben evitarse en la medida de lo posible.

. El exceso de fibra. La fibra contiene ácido fítico, el cual se combina con el calcio en los intestinos formando un compuesto insoluble que no se puede absorber. No tomar fibra dietética (salvado, goma guar…) en las comidas principales, sobre todo en aquellas ricas en calcio, ni abusar del pan integral (y tampoco del refinado, que aporta menos minerales)

. Los fosfatos procedentes de los aditivos químicos (E-442, E-450 y E-338 a E-343), que se encuentran en: embutidos, quesos fundidos, patatas fritas, cremas lácteas, postres de frutas enlatadas y bebidas refrescantes, entre otros.

. Las bebidas carbónicas: el ácido carbónico que contienen puede precipitar el calcio intestinal impidiendo su absorción.

. Los alimentos ricos en oxalatos. No abusar de espinacas, remolacha, cacao, té,… 

 

Factores que favorecen la absorción de calcio:

. Un medio suficientemente ácido en el estómago que solubilice el calcio. Por eso los complementos de calcio no deben ser en forma de carbonatos que neutralizan la acidez de estómago, son mejores los citratos. Es importante, sobre todo, en las personas mayores ya que con la edad disminuyen las secreciones gástricas.

.  La presencia en los intestinos de vitamina D activa, que se consigue tomando el sol o comiendo pescados azules y teniendo en buenas condiciones el hígado y los riñones.

 

 

– Alimentos que aumentan la eliminación renal del calcio

. El azúcar y los refinados: los alimentos refinados, especialmente los azucarados, apenas contienen minerales. Este tipo de alimentos son acidificantes en el organismo, por lo que deben “robar” el calcio de los huesos para su neutralización, cuando los riñones han llegado a su límite de eliminación de ácidos metabólicos.

. El exceso de proteínas: una ingesta alta de proteínas aumenta la eliminación renal de calcio, ya que también actúan acidificando el organismo. No hay que abusar de las fuentes proteicas más concentradas como carne, huevos, lácteos,…

. El exceso de sal: Hay que evitar las comidas muy saladas y los alimentos con alto contenido en sodio.

 

Por otra parte, los alimentos pertenecientes a la familia de las solanáceas (patatas, berenjena, pimiento y tomate) también pueden alterar el correcto metabolismo del calcio, por lo que no es recomendable abusar de ellos.

Lo que sí es recomendable, es aumentar la ingesta de los alimentos ricos en calcio que, a su vez, no entorpecen en su correcta asimilación. Son las verduras de hoja verde como berza, berros, perejil, coles, brécol, etc (menos espinacas), y también: ortigas, semillas de sésamo, almendras, sardinas, tofu, legumbres, algas, brotes de alfalfa, cola de caballo en polvo…

 

 Con una alimentación sana, guiada por estas recomendaciones, y si no existen más complicaciones, podremos llegar a mantener unos niveles adecuados de calcio, e incluso evitar la necesidad de suplementarlo a grandes dosis. Como decía al principio, en muchas ocasiones se comprueba que una gran ingesta de calcio no soluciona el problema, es más, un exceso de calcio puede dar lugar a acumulaciones en arterias, articulaciones o riñón e hígado en forma de cálculos, sin frenar la descalcificación de los huesos.

 

Por otra parte, un alto consumo de lácteos no será muy recomendable ya que, como hemos visto, es proteína animal que va a contribuir a acidificar el organismo, con la consecuente pérdida del calcio almacenado en los huesos. También recordemos que el calcio de la leche no es un calcio fácilmente asimilable. Además, hay que tener en cuenta que el mayor consumidor de lácteos, Estados Unidos, es también el país con mayor índice de osteoporosis; y que países orientales y africanos, muy distantes del estilo de vida occidental y que apenas consumen lácteos, apenas tienen problemas de este tipo.

 

 

 Para mantener la salud de los huesos, además del calcio, hacen falta otros componentes que ayudan a formar el hueso, como el fósforo y magnesio. También son importantes otros minerales como el zinc, que colabora en la creación de nuevas células óseas, el boro y sílice; y vitaminas como la C, que fabrica colágeno (parte de la estructura del hueso) y la vitamina D, sin la cual el organismo no puede absorber el calcio. Este conjunto de nutrientes adecuados para los huesos suelen encontrarse reunidos en complementos específicos para los huesos.

 

 

Derivados y sustitutos de la leche de vaca

Viernes, Diciembre 5th, 2008

Una vez vistos los más que posibles inconvenientes de la leche de vaca, veamos algunas características de sus derivados y de sus sustitutos vegetales más conocidos:

 YOGUR 

El yogur es un derivado fermentado de la leche de vaca. El proceso de fermentación lo hace algo más recomendable que la leche, aunque en algunos casos (asma, bronquitis, sinusitis, alergias cutáneas y respiratorias, etc.) sigue siendo aconsejable restringir también su consumo.

Para conseguir el yogur, se añaden bacterias acidolácticas que fermentan la leche y producen cambios en ella:

  • La lactosa se transforma, casi en su totalidad, en ácido láctico, el cual es muy beneficioso para nuestro intestino porque alimenta a la flora bacteriana. De esta forma, se evitan en gran medida  los problemas causados por este azúcar.
  • Con la fermentación, las proteínas de la leche son parcialmente digeridas. Además, el yogur no neutraliza los ácidos del estómago por lo que las proteínas serán mejor digeridas por nuestro organismo. La caseína, por tanto, no será tan perjudicial como en la leche de vaca.
  • El ácido araquidónico (molécula que favorece los procesos inflamatorios) no puede evitarse completamente, pero sí en gran parte si los yogures son desnatados.
  • El calcio del yogur es más asimilable que el de la leche, gracias a la fermentación.
  • Con el yogur ingerimos los microorganismos beneficiosos que podrían repoblar nuestra flora bacteriana intestinal, aunque gran parte de estas buenas bacterias no resisten la acidez del estómago y se mueren de camino al intestino. Por otro lado, en los “yogures pasteurizados después de la fermentación”, las bacterias ya vienen muertas y no nos serán útiles, precisamente por causa de este tratamiento con calor.

Entonces, el mejor yogur será ecológico, con alto contenido en bacterias beneficiosas, desnatado, natural, sin sabores añadidos y sin azúcar. A este yogur se le puede añadir un poco de azúcar de caña integral, miel, fruta, frutos secos o muesli.

El yogur está especialmente recomendado en caso de trastornos digestivos o alteración de la flora intestinal, por ejemplo después del uso de antibióticos (aunque mucho más eficaz será un suplemento de flora bacteriana con una cubierta protectora y unas condiciones de conservación que nos aseguren que su contenido en bacterias llega vivo al intestino) .

 QUESO 

En general los quesos son muy ricos en grasas saturadas y colesterol, por lo que hay ciertas situaciones en las que se desaconseja totalmente su consumo: enfermedades cardiovasculares como arteriosclerosis e hipertensión, trastornos digestivos, insuficiencia renal, trastornos hepato-biliares, etc . El queso fresco tiene un menor contenido graso que el resto de los quesos, pero aún así, el único beneficio respecto a la leche es que la coagulación (proceso necesario para su elaboración) lo hace algo más fácil de digerir.

SUSTITUTOS VEGETALES

 Bebida de soja: 

Beneficios:

  • buena fuente vegetal de proteínas
  • puede reducir moderadamente los niveles de  triglicéridos y colesterol en sangre
  • ayuda a reducir los síntomas de la menopausia, y además, puede ayudar también a aumentar la densidad mineral ósea en mujeres postmenopáusicas y reducir el riesgo de osteoporosis
  • no contiene lactosa, ni gluten, ni colesterol y es apta para diabéticos.
  • es rica en vitaminas (sobre todo vitamina B6 y ácido fólico) y en minerales como hierro, zinc y magnesio.
  • su relación calcio/fósforo es adecuada para la absorción de estos minerales
  • contiene grasas poliinsaturadas

Precauciones:

  • en algunas personas resulta indigesta, e incluso existen alergias a la soja que causan dermatitis o picores en la piel.
  • para preparar la leche de soja, el grano de soja se utiliza en crudo, por lo que en la leche se mantienen activos muchos inhibidores de nutrientes que presenta esta legumbre:
  1. inhibe la absorción de yodo, por lo que no se recomienda a personas con hipotiroidismo.
  2. inhibe la absorción de zinc
  3. inhibe la absorción intestinal de hierro (no así los derivados fermentados de la soja como el miso o el tamari)
  4. inhibe a la enzima tripsina, lo cual reduce algo su valor proteico
  • tiene un alto contenido en purinas, por lo que las personas con problemas de ácido úrico deben evitarla.
  • puede producir mucosidades, al igual que la leche de vaca.
  • debido a su alto contenido en fitoestrógenos no es recomendable su consumo en niños (hasta los 10 años, aprox.).
  • en cuanto a la relación de la soja con el cáncer de mama, las diversas teorías actuales son bastante contradictorias. A la espera de nuevas investigaciones, yo me quedo con que la soja como alimento, consumido en cantidades diarias normales desde la adolescencia, podría tener un papel preventivo frente al cáncer (en todo caso, nunca como factor desencadenante de un tumor). Por otra parte, el consumo de suplementos concentrados de soja no es recomendable en personas que hayan tenido cánceres hormonodependientes (mama o próstata).

 Bebida de arroz:  

  • es una de las bebidas vegetales más ricas
  • es muy digestiva, altamente recomendada en problemas de tipo digestivo
  • apta para todas las personas y edades, y especialmente adecuada para el inicio de la alimentación diversificada de los bebes y para las personas de edad avanzada
  • apta para celíacos
  • tiene alto contenido en potasio y bajo en sodio, ideal para problemas de hipertensión
  • también es rica en minerales como fósforo y magnesio, aunque su nivel de calcio no es destacable a no ser que esté enriquecida en este mineral
  • no suele provocar estreñimiento, debido a las transformaciones que sufre el almidón durante la elaboración de esta bebida
  • apenas contiene grasa
  • proporciona carbohidratos de absorción lenta

  Bebida de avena  

  • es de fácil digestión
  • la avena es un cereal muy rico en vitaminas del grupo B, indispensables para el buen funcionamiento del sistema nervioso, por tanto, está especialmente recomendada en personas nerviosas o con estados de ansiedad
  • es muy rica en fibra
  • apta para celíacos que toleran la avenina
  • aporta pocas calorías, que provienen sobre todo de hidratos de carbono de lenta asimilación

Bebida de almendras

  • tiene un sabor más fuerte que el resto de las leches vegetales nombradas
  • es muy rica en calcio y fósforo, minerales que fortalecen los huesos, por lo que es ideal para personas con osteoporosis y para niños y adolescentes
  • también tiene un alto contenido en hierro, magnesio y potasio
  • es muy energética

Estas bebidas vegetales también se pueden elaborar en casa sin mucha dificultad (publicaré las recetas próximamente). Lo ideal podría ser ir variando el tipo de leche vegetal, aunque está claro que unas nos gustarán más que otras. Como veis, la soja es muy sana, aunque no es la panacea que a veces nos intentan vender (es que EEUU tiene muchísimo excedente de soja, y hay que sacarla como sea!), de hecho, en determinados casos serán más recomendables otros alimentos derivados de la soja como son el tofu, salsa de soja, miso, germinados de soja, etc.

Si sólo pudiera elegir una bebida vegetal…me quedaría con la de arroz sin duda.

La leche de vaca…es para los terneros!(III)

Jueves, Noviembre 13th, 2008

INTOLERANCIA A LA LACTOSA

La lactosa es el principal azúcar de la leche de vaca, y necesita ser hidrolizada (disgregada en sus componentes: glucosa y galactosa) por una enzima para poder ser utilizada por el organismo. La intolerancia a la lactosa es la incapacidad de romper este azúcar y, por tanto, digerirlo, debida a la falta  de la enzima responsable de la ruptura (lactasa). La mayoría de nosotros tenemos esta enzima al nacer, pero va disminuyendo desde la infancia.

La lactosa no hidrolizada pasa entonces al intestino, donde es fermentada por las bacterias que en él se encuentran, produciendo dolor abdominal, flatulencia, cólicos, diarrea, etc. La intensidad de estos síntomas varía en función de la lactosa ingerida y de la actividad de la enzima que la rompe. Por lo tanto, a veces la intolerancia a la lactosa es perfectamente manifiesta y detectable porque causa síntomas graves y, en otras ocasiones, el bajo nivel de lactasa sólo causa molestias (gases, hinchazón, …)  raramente achacadas a esta causa, pero que se podrían evitar al abandonar el consumo de leche de vaca. Incluso, esta ligera intolerancia que pasa desapercibida, poco a poco podría ser la responsable de la pérdida de hierro que sufren algunos niños alimentados con leche de vaca. La irritación intestinal, producida por los productos resultantes de la fermentación intestinal de la lactosa, hace que los intestinos sangren cantidades inapreciables a simple vista, pero detectables en análisis clínicos.

Además la lactosa es un potenciador de la asimilación de metales pesados (cadmio, plomo y mercurio), altamente tóxicos para el organismo y que en nuestro contaminado planeta se encuentran, aunque en pequeñas cantidades, en la mayor parte de nuestros alimentos.También es de destacar que la alergenicidad de las proteínas de la leche de vaca aumenta por la reacción de la lactosa.

El problema de la lactosa se evita tomando productos fermentados como el yogur o el kefir, ya que en el proceso de fermentación de estos productos la lactosa es transformada en ácido láctico, beneficioso para nuestros intestinos.  

LAS HORMONAS DE LAS VACAS 

Hay gran variedad de hormonas en un vaso de leche: esteroideas, pancreáticas, pituitarias, adrenales, sexuales, etc. Se han relacionado con la ingesta de estas hormonas problemas como ciertos tipos de acné, alteraciones ginecológicas y hasta algunos cánceres linfáticos. Las hormonas más importantes tanto en la leche materna como en la leche de vaca son las hormonas de crecimiento. Estas son las que permiten que las crías de cada especie alcancen su tamaño correcto, siendo evidente que los humanos no tenemos las mismas necesidades a este respecto que los terneros y por lo tanto las hormonas de crecimiento que precisamos no son las de las vacas.

Además, estas hormonas también podrían ser las responsables del crecimiento de tejidos epiteliales en los cánceres. La hormona IGF-I parece ser la más importante. Numerosos estudios demuestran una relación entre la IGF-I y el desarrollo de diversos tumores (tiroides, huesos, riñones, mamas, etc), es más, el tamoxifeno  (medicamento utilizado en el tratamiento del cáncer de mama), debe su acción a la inhibición de la IGF-I. La probabilidad de contraer cáncer de mama entre las mujeres premenopáusicas aumenta 7 veces en aquellas que tienen niveles altos  de IGF-I en su sangre. También en los hombres con altos niveles de IGF-I en su sangre el riesgo de padecer cáncer de próstata se multiplica por 4, tal como demuestra un estudio publicado en la revista Science.

Esta hormona es producida en pequeñas cantidades por nuestro organismo, pero su concentración sanguínea puede sufrir considerables aumentos si se consumen lácteos.

Las hormonas de crecimiento serían destruidas por los fuertes jugos ácidos del estómago si estuvieran presentes en un filete de carne, pero en la leche, la naturaleza asegura que estas hormonas pasen intactas a la sangre haciendo el pH del estómago menos ácido, y además, con la homogeneización les facilitamos su paso a través de las paredes intestinales.

En EEUU la situación es aún peor ya que en 1994 la FDA (la agencia americana del medicamento) aprobó que la compañía Monsanto usara la Hormona Recombinante de Crecimiento Bovino (rBGH), hormona obtenida por ingeniería genética recombinando una hormona natural de la vaca con el material genético de una bacteria y que hace aumentar la producción láctea entre un 10 y un 25%. Según se publicó en The Ecologist en 1998 el uso de rBGH incrementa considerablemente los niveles de IGF-1 en la leche de las vacas. De hecho son tantos los peligros potenciales de esa hormona transgénica que su uso está prohibido actualmente en Canadá y la Unión Europea así como en otros países.

   AÚN MÁS…

A todo lo expuesto hasta ahora, podríamos añadir las numerosas sustancias tóxicas que pueden ser excretadas en la leche de vaca (y también en la leche materna!! un estudio en 14.000 mujeres demuestra la existencia de pesticidas en la leche materna, siendo sus niveles la mitad en madres vegetarianas respecto a las no vegetarianas).

Aparte de pesticidas, en la leche de vaca nos podemos encontrar antibióticos, productos químicos, virus, bacterias, etc. Lo peor es que la leche de vaca neutraliza las sales biliares responsables de la acidez del estómago y encargadas de transportar los tóxicos eliminados por el hígado. Por lo tanto, en la leche de vaca, los tóxicos verán sus posibilidades de salida disminuidas. 

Para finalizar este tema, os muestro un fragmento de un gran artículo que aparece en la revista Dsalud, en el cual al final aparece una lista de las principales enfermedades que se relacionan con el consumo de lácteos (muchas ya las he mencionado anteriormente) : 

Anemia ferropénica. El doctor Frank Oski -director del Departamento de Pediatría de la Escuela de Medicina de la Universidad de Johns Hopkins (Estados Unidos)- asevera en su libro Don’t Drink Your Milk! (¡No bebas tu leche!) que en su país entre el 15 y el 20% de los niños menores de 2 años sufren anemia por deficiencia de hierro y que la mitad del resto de las anemias que se producen en Estados Unidos están relacionadas con el consumo de leche y sus derivados por los pequeños sangrados gastrointestinales que la leche puede provocar.

Artritis Reumatoidea y Osteoartritis. Está constatado que los complejos antígeno-anticuerpo generados por la leche se depositan a veces en las articulaciones provocando su inflamación y entumecimiento. Estudios realizados en la Universidad de Florida (Estados Unidos) confirman que los síntomas se agravan en pacientes con Artritis Reumatoidea que consumen leche. Por otro lado, en un artículo publicado en la revista Scandinavian Journal of Rheumatology se afirmaba que en personas afectadas de esa patología que dejaron de ingerir lácteos y tomaron sólo agua, té verde, frutas y zumos vegetales entre 7 y 10 días la inflamación y el dolor disminuyeron significativamente. Agregando que cuando alguno volvía a una dieta lacto-ovo-vegetariana los síntomas reaparecían. Por su parte, un grupo de investigadores israelíes demostró en 1985 -por primera vez- que la leche puede inducir también la artritis reumatoidea juvenil. La asociación de la leche con la artritis reumatoidea del adulto ya se había establecido anteriormente pero no se había hallado ninguna asociación con la juvenil hasta el hallazgo de esos científicos.

Asma. Se sabe que la leche puede estimular la producción excesiva de moco en las vías respiratorias y que la alergia a la leche es causa de asma. Además está completamente demostrado que los niños con exceso de moco y dificultades respiratorias a los que se les retira la leche de vaca mejoran de forma sorprendente.

Autismo. Investigadores italianos descubrieron que los síntomas neurológicos de los pacientes autistas empeoran cuando consumen leche y trigo. Se cree que los péptidos de la leche pudieran tener un efecto tóxico en el sistema nervioso central al interferir con los neurotransmisores. En sus investigaciones los doctores de la Universidad de Roma notaron una mejoría marcada en la conducta de esos enfermos tras dejar de ingerirla ocho semanas. En su sangre había altos niveles de anticuerpos contra la caseína, la lactoalbúmina y la betalactoglobulina.

Cáncer de estómago. Investigadores del Instituto Nacional de Salud Publica de Morelos (México) encontraron un aumento significativo del riesgo de contraer cáncer de estómago en pacientes que consumían productos lácteos. En los que además consumían carne el riesgo se triplicaba.
Cáncer de mama. La leche está considerada por muchos expertos causa directa de este “tipo” de cáncer. Si a ello añadimos la influencia que tiene la hormona insulínica las probabilidades de sufrirlo aumentan considerablemente en las grandes consumidoras de leche (Discovery DSALUD publicará el mes que viene un artículo sobre este importante asunto que tanto preocupa a las mujeres).

Cáncer de ovarios. La galactosa -uno de los azúcares de la leche- se ha relacionado también con el cáncer de ovarios. Algunos investigadores consideran que las mujeres que beben más de un vaso de leche entera al día tienen tres veces más probabilidades de contraer cáncer de ovarios que las que no lo ingieren.

Cáncer de páncreas. Investigadores de la Universidad de Harvard (Estados Unidos) afirman que existe una relación “positiva y fuerte” entre el cáncer del páncreas y el consumo de leche, huevos y carne.

Cáncer de próstata. Un estudio presentado hace más de veinte años en una reunión de la American Association of Cancer Research en San Francisco y publicado en Oncology News ya revelaba, según el doctor Chan -epidemiólogo de la Universidad de Harvard-, que el consumo de mucha leche y sus derivados está asociado con un incremento del riesgo de cáncer de próstata en los hombres. Explicando que ello se puede deber a que el alto contenido de calcio de la leche hace disminuir la cantidad de vitamina D del cuerpo, encargada de proteger del cáncer de próstata a pesar de que la propia leche la contiene. Epidemiólogos italianos del Aviano Cancer Center calcularon ese aumento del riesgo y establecieron que es 1,2 veces mayor entre quienes beben de 1 a 2 vasos de leche diaria que entre los que no la consumen. Sin embargo, si se toman dos o más vasos de leche al día el nivel de riesgo de padecer ese cáncer aumenta a 5.

Otro estudio -realizado por el mismo equipo de investigadores de la Universidad de Harvard- descubrió que los hombres que consumen grandes cantidades de leche y/o lácteos tienen un 70% de riesgo de contraer cáncer de próstata. Opinión que comparte un grupo de científicos noruegos de la Universidad de Oslo quienes afirman que consumir leche es un riesgo para contraer cáncer de próstata. Añadiendo que, sorprendentemente, el consumo de leche desnatada está asociado con un mayor incremento que la leche entera.

Cáncer de pulmón. Investigadores holandeses concluyeron en 1989 que las personas que toman tres o más vasos de leche diaria tienen dos veces más probabilidad de desarrollar cáncer de pulmón que los que no la toman. Y que, sin embargo -contra lo que afirman sus colegas noruegos- las personas que toman esa misma cantidad pero de leche desnatada parecen estar más protegidas. También se coligió en el Roswell Park Memorial Institute de Nueva York que entre las personas que beben tres o más vasos de leche entera al día aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón en un 200% (comparado con aquellos que nunca la toman). Además se ha documentado que existe relación directa entre la hormona somatotropina y el cáncer de pulmón, y entre éste y las dioxinas que contaminan la leche.

Cáncer de testículos. Investigadores británicos descubrieron que también hay relación entre el cáncer testicular y el consumo de leche. El riesgo encontrado fue 7,19 veces mayor que en la población general y aumenta en un 1,39 por cada cuarto de leche adicional que se consume.

Cataratas. Hay una creciente evidencia de la relación entre el consumo de leche y las cataratas. Según diversos estudios científicos las poblaciones humanas que consumen grandes cantidades de productos lácteos tienen mayor incidencia de cataratas que aquellos que los evitan. Este defecto se ha relacionado con la lactosa y la galactosa. Siendo la relación más evidente entre la mujeres que entre los hombres. El tipo más frecuentemente es la catarata cortical.

Colitis ulcerosa. También el consumo de leche se ha asociado a esta dolencia.

Colon irritable. Hay diversos estudios que vinculan igualmente la ingesta de leche con el desarrollo de esta patología.

Diabetes Mellitus Tipo I. Diferentes investigaciones demuestran que los lactantes alimentados con leche de vaca presentan un mayor riesgo de padecer diabetes insulinodependiente -conocida como diabetes tipo I- ya desde su niñez. Un estudio publicado en la Revista de Medicina de Nueva Inglaterra identifica la leche como “elemento responsable o factor desencadenante en algunas personas genéticamente sensibles” . Los médicos que realizaron la investigación descubrieron que los diabéticos analizados tenían unos niveles de anticuerpos más altos de lo normal que reaccionaban con una proteína de la leche llamada suero de albúmina bovina atacándola como invasora y destruyéndola. Pero resulta que -¡fatal coincidencia!- una sección de esa proteína es casi idéntica a una proteína de la superficie de las células productoras de insulina por lo cual, según afirman, las defensas de las personas sensibles a ella terminan atacando a sus propias células causando así su autodestrucción. Por lo que coligen que eliminar la leche y sus derivados de la dieta infantil podría disminuir drásticamente la incidencia de este tipo de diabetes.

Dolores abdominales sin intolerancia a la lactosa. Existe una estrecha correlación -no discutida- entre la indigestión que causa la lactosa, la intolerancia a la lactosa y la intolerancia a la leche.

Enfermedad de Crohn. El doctor John Hermon-Taylor -director del Departamento de Cirugía de la Escuela de Medicina del Hospital St. George (Gran Bretaña)- afirma tras estudiar la enfermedad de Crohn durante 20 años que la Paratuberculosis -una subespecie del Mycobacterium Avium- está indudablemente asociada a esa patología. Y que ese microorganismo se transmite fundamentalmente a través de la leche porque la pasteurización no la destruye. En un estudio realizado entre 1990 y 1994 sobre envases para leche se encontró con que el 7% estaba contaminado con la Paratuberculosis.

Enfermedades coronarias. Numerosos investigadores relacionan algunos componentes de la leche -el colesterol, las grasas, su alto contenido en calcio, la presencia de xantina oxidasa, etc.- con este tipo de dolencias. En el caso de la enzima bovina xantina oxidasa se sabe que sólo causa problemas cuando la leche es homogeneizada y que su daño se centra en los vasos sanguíneos. La posible explicación está en que esta enzima atravesaría intacta las paredes intestinales, se trasladaría a través de la sangre y destruiría el masmógeno, uno de los componentes de las membranas de las células que forman el tejido cardiaco. Uno de esos investigadores es el doctor Kurt Oster, jefe del servicio de Cardiología del Hospital Park City en Bridgeport (Estados Unidos). Durante un periodo de casi cuatro años Oster estudió a 75 pacientes que sufrían angina de pecho y arteriosclerosis. Pues bien, se eliminó la leche de sus dietas y se les dio ácido fólico y vitamina C -ambas combaten la xantina oxidasa- y en todos los casos el dolor disminuyó. Es más, a ese respecto el doctor Kurt Esselbacher -miembro de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard- afirma sin tapujos: “La leche homogenizada, debido al contenido de xantina oxidasa, es una de las mayores causas de enfermedades coronarias en Estados Unidos”.
Hay también estudios realizados en Rusia según los cuales quienes beben tres o más vasos de leche al día tienen 1,7 más probabilidades de padecer enfermedades isquémicas cardíacas que quienes no la consumen. Igualmente se sabe que el consumo habitual de productos lácteos aumenta el colesterol malo (LDL) sin afectar al bueno (HDL) por lo que ya en sí mismos constituyen un factor de riesgo. Y debemos añadir que el consumo de proteínas lácteas parece tener relación directa con la mortalidad coronaria ya que se ha comprobado que los anticuerpos creados contra la caseína activan el sistema plaquetario estimulando la trombogénesis. Además se las relaciona con la inflamación de las paredes de las arterias favoreciendo así el proceso arteriosclerótico.

En cuanto al calcio de la leche cabe decir que parece existir relación entre el endurecimiento de las arterias y el excesivo contenido de este mineral en sangre.

Añadiremos que la leche desnatada se ha asociado con enfermedades coronarias no isquémicas en hombres mayores de 45 años y en mujeres mayores de 75. Se cree que las proteínas de la leche contribuyen a la formación de la homocisteina. Para muchos la conjunción de este tipo de leche, la lactosa, el calcio y la homocisteína podría ser responsable de la calcificación de las arterias.

Esclerosis múltiple. Científicos de la Universidad de Michigan (Estados Unidos) están llevando a cabo en la actualidad extensos estudios acerca de los factores asociados con la esclerosis múltiple y si bien hasta ahora sólo han obtenido conclusiones parciales han podido establecer relación entre la esclerosis múltiple y un excesivo consumo de leche.

Estreñimiento. La leche es causa conocida de estreñimiento en niños y ancianos. Su eliminación de la dieta y un mayor consumo de vegetales y fibra suele resolver ese problema. Asimismo, tanto el estreñimiento crónico como las lesiones perianales se han asociado con una clara intolerancia a la leche de vaca.

Fatiga crónica. Según un estudio realizado con niños en Rochester (Nueva York) en 1991 beber leche aumenta 44,3 veces el riesgo de padecer esta enfermedad.

Fístulas y fisuras anales. Podría deberse al parecer a la alergia a una proteína de la leche de cabra.

Incontinencia urinaria. Muchos niños que mojan las sábanas ya crecidos dejan de hacerlo en cuanto eliminan de su dieta la leche, los productos que la contienen y los derivados lácteos.
Intolerancia a la lactosa. Para poder ser utilizada por nuestro organismo este azúcar de la leche debe ser previamente hidrolizado y eso se consigue gracias a una enzima llamada lactasa que va desapareciendo lentamente cuando comienzan a salirnos los dientes. Parece que en la raza blanca la lactasa permanece durante más tiempo que en la raza negra. Algo que podría deberse a la relación existente entre la melanina y la lactasa. Las personas que viven en lugares fríos tendrían por eso la piel más blanca a fin de aprovechar al máximo las radiaciones solares y sintetizar vitamina D para fijar el calcio.

Se ha observado también que en la mayoría de las personas que no producen lactasa o lo hacen a niveles muy bajos la lactosa no hidrolizada pasa al intestino donde es atacada por las bacterias y las consecuencias son fermentaciones, meteorismo, cólicos, diarreas, etc. Todo lo cual provoca la irritación de las paredes del intestino e incluso microheridas con pérdida de sangre. Y si esas pequeñas hemorragias se producen de forma continuada acaban provocando deficiencias de hierro.

Además la lactosa puede provocar otros trastornos no menos graves ya que es responsable de la asimilación de metales pesados como el cadmio, el mercurio y el hierro así como de otras sustancias tóxicas.

Linfomas. Un estudio realizado en la Universidad de Bergen (Noruega) durante año y medio con casi 16.000 pacientes observó que las personas que consumen dos vasos de leche al día presentan un riesgo 3,4 veces mayor de padecer linfomas que los que beben menos. El mecanismo por el cual eso se produce todavía no está claro a pesar de que se sabe que la leche de vaca puede transmitir el virus de la leucemia bovina. Este mismo estudio encontró una asociación, aunque débil, entre el consumo de leche y el cáncer de riñones y de los órganos reproductivos femeninos.

Otro mecanismo por el cual se pueden contraer linfomas es a través de leche contaminada con dioxinas. En un artículo publicado en el periódico norteamericano The Washington Post se afirmaba que las personas que consumen grandes cantidades de grasa -como carne y productos lácteos son 10 veces más propensas a contraer cáncer, especialmente de pulmón.

Migraña. Se ha comprobado experimentalmente que cuando se suprime la leche de la dieta de pacientes afectos de migraña se reducen significativamente sus síntomas.

Oídos, garganta y sinusitis. En 1994 la revista Natural Health publicaba una serie de hallazgos que relacionan a la leche con el aumento de las infecciones de los oídos y la garganta. Los estudios demostraron que las amígdalas y las adenoides reducían su tamaño cuando se limitaba el consumo de leche.

Reacciones alérgicas. La alergia a las proteínas de la leche de vaca se ha definido como “cualquier reacción adversa mediada por los mecanismos inmunológicos a una o más de las proteínas de la leche (caseína, alfa lacto-albúmina, betalactoglobulina)”. Actualmente muchos estudios médicos reconocen la relación entre la leche y las reacciones alérgicas estableciéndose su prevalencia entre un 2 y un 5% de la población mundial. La reacción alérgica puede ser inmediata -es decir, en menos de 45 minutos- o tardía -presentándose horas o días más tarde.

Sangrado gastrointestinal. El sangrado gastrointestinal secundario a la intolerancia a las proteínas de la leche de vaca en niños ha sido adecuadamente documentado. Tan serio es el sangrado que se le coloca como una de las causas más comunes de anemia en niños.
Síndrome de mala absorción. Investigadores de la Universidad de Helsinki (Finlandia) han comprobado la relación entre las proteínas de la leche y el daño a la mucosa intestinal. Este daño es el responsable del síndrome de mala absorción que se caracteriza por diarreas crónicas, vómitos y retardo del crecimiento.

Trastornos del sueño. Estudios realizados en la Universidad Free de Bruselas entre los años 1986 y 1988 confirmaron la relación entre el consumo de leche y los trastornos del sueño en los niños. Éste y otros estudios han hallado relación entre la alergia a la leche y los problemas para dormir. Todos los síntomas mejoraban cuando se excluía la leche de la dieta y empeoraban cuando era reintroducida. El tiempo promedio para notar la mejoría era de cinco semanas. La agitación que manifestaban esos niños también mejoró.

Úlceras pépticas. En el pasado se aconsejaba tomar leche a las personas que padecían problemas estomacales, en especial en caso de úlceras. En la actualidad esa práctica se desaconseja por considerarse peligrosa y porque se sabe que la leche y sus derivados agravan todos los síntomas. El alivio temporal que sentían esos pacientes se podía deber simplemente al hecho de que normalmente la leche se tomaba fría y era la temperatura del líquido lo que hacía mejorar la situación transitoriamente.

Otras reacciones provocadas por la leche. Además de las expuestas existen otras situaciones y dolencias que se relacionan con la ingesta de leche. Por ejemplo la acidosis láctica severa asociada a la alergia a la leche de vaca, el aumento del riesgo de preeclampsia en mujeres sensibles, la dificultad de aprendizaje en niños o algunos casos de infertilidad femenina. Por último es importante señalar que las madres que toman leche de vaca durante el período de la lactancia exponen a sus hijos a los riesgos asociados a este alimento.”

La leche de vaca…es para los terneros! (II)

Miércoles, Octubre 29th, 2008

LA TRANSFORMACIÓN DE LA LECHE DE VACA

La leche es un alimento diseñado para ser consumido por las crías directamente de la mama de su madre. De hecho, una vez en contacto con el medio externo, la leche se contamina y se estropea a una gran velocidad. El hombre soluciona este problema esterilizándola con calor. La pasteurización y la esterilización a altas temperaturas (UHT) son los tratamientos industriales que la leche recibe para eliminar todos sus microorganismos indeseables. Pero estos procesos, además de esterilizar, también destruyen las vitaminas y enzimas que tiene la leche y que son necesarias para poder digerir su gran contenido proteico.

 En la leche sin pasteurizar los microorganismos se multiplican a velocidades enormes, pero esto también ocurre, aunque a velocidades menores, en las leches pasteurizadas, tal como se desvela de la lectura de la ley americana a este respecto: “La leche pasteurizada no debe contener más de 20.000 bacterias por mililitro y no más de 10 organismos de especies coliformes”. A pesar de refrigerar nuestras botellas de leche una vez abiertas, la población microbiana (buena y mala) puede doblarse en 35 horas. Aunque la infección no llegue a desarrollarse en el cuerpo, la presencia de estas bacterias en la leche supondrá un trabajo añadido para la defensas de nuestro organismo. 

Otro proceso industrial al que la leche es sometida es la homogeneización, utilizada para mejorar su textura. Con este tratamiento se trata de igualar los distintos tamaños iniciales de los glóbulos de grasa y así se consigue que todos estos glóbulos tengan al menos un tamaño diez veces menor al inicial. Según algunos autores y varios estudios, este tamaño de grasa conseguido mediante este proceso es uno de los responsables de aumentar el riesgo de padecer ataques de corazón a los grandes consumidores de leche.

LAS PROTEÍNAS DE LA LECHE DE VACA

Las caseínas son el tipo de proteínas más abundantes en la leche de vaca (sobre un 80 % de las proteínas totales). En la leche materna también están presentes, aunque en mucha menor cantidad. Los bebés son capaces de asimilar las caseínas de la leche materna, pero no así las de la leche de vaca. Esto es así por el efecto que tiene esta leche de neutralizar los ácidos del estómago, los cuales son necesarios para disgregar esta proteína. De esta manera, las caseínas no son bien digeridas y pasan al intestino sólo parcialmente disgregadas. Esto se complica en adultos, ya que, con el paso del tiempo, los niveles de renina gástrica (enzima necesaria para empezar a romper la caseína) van disminuyendo de manera considerable.

La caseína no hidrolizada (no digerida completamente) es una sustancia viscosa que se usa como pegamento en carpintería, relojería,… La caseína en esta forma es capaz, en algunas personas, de depositarse en los folículos linfáticos que rodean al intestino, impidiendo la absorción de otros nutrientes y contribuyendo a la fatiga crónica y a alteraciones intestinales diversas.

Además, los pequeños fragmentos (péptidos) procedentes de la ruptura parcial de la caseína son capaces, en ciertas condiciones, de atravesar la pared del intestino y entonces actuar como antígenos, es decir, agentes extraños que hacen reaccionar a nuestro sistema inmune. Esta situación puede ir agotando nuestras defensas y por tanto provocar enfermedades directamente relacionadas con nuestro sistema inmunitario, y también enfermedades como asma, bronquitis, otitis, eczema, rinitis, colitis, etc.

Varios estudios muestran la relación entre las proteínas de la leche de vaca y la diabetes juvenil. Según los doctores Hans y Michael Dosh del hospital infantil de Toronto, los anticuerpos originados en el organismo de los niños por la ingesta de leche animal, reaccionan con la molécula p69 de las células de los islotes de Langerhans del páncreas, lo que explica el espectacular aumento de la diabetes en los años 60 en EEUU y Europa. Otro estudio realizado en Finlandia revela que los niños diabéticos tienen por lo menos ocho veces más anticuerpos frente a las proteínas de la leche que los niños sanos.

Muchas son las publicaciones que coinciden con la teoría de que las proteínas lácteas están relacionadas con una gran parte de la diabetes juveniles insulino-dependientes. En estos estudios se deduce que los niños que no se han expuesto a los lácteos en tempranas edades tienen un riesgo muy bajo de desarrollar diabetes.

 Las caseínas están presentes en todos los lácteos (leche, quesos, yogur…), siendo  más problemáticas en los quesos industriales, por su mayor concentración. No obstante, los quesos de leche no manipulada por la industria, fermentados artesanalmente y respetando los tiempos de curación, plantean menos problemas de carácter antigénico al consumidor.

LAS GRASAS DE LA LECHE DE VACA

La grasa de la leche de vaca es en un 70% grasa saturada, y el 30% restante es poliinsaturada, la cual debido al proceso de pasteurización (altas temperaturas) se convierte también en saturada. Esto, unido a su alto contenido en colesterol y el problema anteriormente mencionado sobre el tamaño de los glóbulos de grasa, son las razones que hacen que la leche sea un alimento perjudicial para nuestras arterias. De hecho algunos países ya han retirado la leche de la lista de alimentos fundamentales para la dieta porque se ha observado que los niños que acostumbran a tomar varios vasos de leche al día tienen sus arterias en peores condiciones que los que no la toman.

Además posee ácido araquidónico, un tipo de ácido graso que desencadena en el cuerpo los procesos inflamatorios y alérgicos. 

 

La leche de vaca…es para los terneros!

Jueves, Octubre 23rd, 2008

La leche se define como un “líquido segregado por las glándulas mamarias de las hembras de los mamíferos, destinado a la alimentación de sus crías hasta que éstas sean capaces de digerir otros alimentos”.

Por lo tanto, la naturaleza ha hecho que las madres produzcan el alimento perfecto para alimentar a sus hijos en un primer momento. Pasado un tiempo, variable en cada caso, todas las especies dejan de mamar…MENOS LOS HUMANOS!!!! Y además, somos la única especie que no sólo no deja de lactar, sino que cambia la leche de su propia especie por la leche que las vacas producen específicamente para alimentar a sus terneros.

La lógica, el sentido común y la confianza en la sabiduría de la naturaleza, nos tiene que hacer pensar que nosotros no tenemos las mismas necesidades que un ternero, y por tanto, ese alimento tan apropiado para que este animal crezca no es ese alimento tan apropiado para nosotros como la publicidad nos quiere hacer creer.

Cuando todos entendamos que NO ES NATURAL tomar leche de vaca, podremos entender la causa, o una de las causas, de muchas dolencias que actualmente nos rodean. Y hay multitud de estudios que así lo demuestran (más de 20 referencias bibliográficas, libros o artículos publicados en las mejores revistas científicas, a disposición de quien le interese).

Aunque lo mejor es poder comprobarlo. Durante dos años comentando asiduamente este tema entre compañeros de máster, casi todas las experiencias eran positivas, tanto comprobaciones en uno mismo o en familiares como en pacientes. Por citar un ejemplo, una compañera médico de familia ha conseguido reducir mucha medicación a sus pacientes con fibromialgia al retirar la leche y con otros pequeños cambios en la alimentación. Ahora tenemos claro que, al dejar la leche de vaca (sea entera, semi, desnatada o, incluso ecológica) muchas enfermedades pueden mejorar, sobre todo alergias, asma, bronquitis, enfermedades de garganta, nariz y oídos, enfermedades digestivas e intestinales como gases, estreñimiento, colon irritable, etc., enfermedades reumáticas, autoinmunes, y  más… Porque, a mi modo de ver, una buena terapia es la que corrige la causa de la enfermedad, no la que intenta tapar sus síntomas.

Hay que tener claro que, en la sociedad en la que vivimos,  la alimentación es el “factor controlable por uno mismo” que más influye en la salud. (Esto es así sólo en humanos, claro, porque los animales criados intensivamente no pueden elegir su alimento y así, por ejemplo, a las vacas, herbívoras por naturaleza, cuando las alimentaron con piensos animales consiguieron volverlas locas; y ahora que comen piensos vegetales pero transgénicos, están aún por verse los efectos en su salud y en la de los que de ellas se alimentan… )

Este es el primero de una serie de posts que tratarán de los diversos componentes de la leche de vaca y de sus repercusiones en la salud. Una de las principales fuentes a la hora de elaborarlos es el libro “El equilibrio a través de la alimentación”, de Olga Cuevas.

LA LECHE DE VACA Y EL CALCIO

Ante el miedo general de las mujeres a tener falta de calcio si no toman leche (lógica consecuencia del bombardeo de la publicidad, o a veces por consejo de su médico), es fundamental empezar por advertir que no importa tanto el calcio que ingerimos, sino que lo importante es, por una parte, que el calcio que ingerimos sea bien aprovechado por el cuerpo, y por otra parte, aún más importante, evitar las pérdidas del calcio ya asimilado.

En este sentido, el calcio de los lácteos NO es un buen calcio.

Estados Unidos, el mayor consumidor a nivel mundial de lácteos, es el país con mayor incidencia de osteoporosis entre su población. Sin embargo, en los países orientales, que nunca han sido consumidores de lácteos, apenas existe osteoporosis. Un extenso estudio hecho en China y Taiwán demuestra el efecto desmineralizante de la leche animal. Las causas son, sobre todo, la acidez transitoria provocada por la excesiva ingestión de proteínas lácteas que puede inducir al organismo a recurrir a los minerales del hueso para regular su pH, es decir, que nos hace perder calcio; y por otro lado, que la asimilación del calcio es buena cuando se ingiere en una proporción 2:1 con respecto al fósforo y al magnesio, y los lácteos presentan unos niveles demasiado altos de fósforo y demasiado bajos de magnesio, por lo que el calcio no será bien absorbido.

Con una alimentación sana y variada no tendremos problema para conseguir la cantidad de calcio necesaria. Por ejemplo, 300 mg de calcio los encontramos en:

 1 plato de garbanzos o judías

 1 plato de verduras (col, brecol, repollo, nabizas, etc…) o de alfalfa germinada

 4 puerros

1 plato de sopa de algas

2 vasos de bebida de soja

50 g de almendras o avellanas

200g de pistachos o cacahuetes

10g de higos secos

50g de semillas de sésamo

60g de tofu

Y para sustituir la leche de vaca, ya sabemos que existe la leche de soja, pero también otras leches vegetales como la de avena, de arroz, de almendras, de castañas, de quínoa, avellanas…

En niños pequeños no es recomendable la leche de soja, pero sí el resto de leches vegetales.

Dentro de las leches de soja, unas marcas están más ricas que otras, como en todo. Muchas de las personas que me comentan que no les gusta la leche de soja, suele ser porque sólo han probado una (en la mayoría de los casos la Vivesoy, que también para mi gusto es la menos rica). Las diversas leches vegetales serán tema de otro post, ya que tienen propiedades distintas y unas serán más adecuadas que otras según cada caso.

Por tanto, lo más recomendable es eliminar totalmente los lácteos si se padece alguna enfermedad de las anteriormente mencionadas (mínimo durante un mes para poder comprobar los resultados), o sino, retirar la leche pero mantener un yogur diario o un poco de queso, poco, muy de vez en cuando.

Podéis estar seguros de que podemos alimentarnos perfectamente y sin tener carencias de ningún tipo prescindiendo de los lácteos. Otra cosa es que las grandes industrias agroalimentarias mundiales tengan tanto poder que consigan que ciertos estamentos que tendrían la facultad de mejorar la salud pública hagan la vista gorda ante muchas situaciones o investigaciones. Y por lo tanto, tarde o nunca podremos tener confirmaciones oficiales con respecto a muchos temas en alimentación. La buena noticia es que cada vez somos más los que sabemos que tomar leche de vaca no es bueno, y lo comprobamos, y lo que es más importante, los pacientes lo comprueban.