Alimentación y cáncer (II)
Lunes, marzo 16th, 2009“Hay un cáncer latente dentro de cada uno de nosotros. Al igual que todo organismo vivo, nuestro cuerpo genera células defectuosas constantemente. Así nacen los tumores. Pero el cuerpo está equipado además con toda una serie de mecanismos para la detección y el bloqueo de ese tipo de células. En Occidente morirá de cáncer una persona de cada cuatro, pero las tres restantes no morirán por esa causa; lo impedirán sus mecanismos de defensa y esas personas morirán por otras causas” […] (introducción del libro Anticáncer, una nueva forma de vida).
Para entender mejor cómo la alimentación nos puede ayudar a prevenir el cáncer, o a superarlo en mejores condiciones, primero se hace necesario conocer, a grandes rasgos, los mecanismos de formación de un cáncer. Desde luego, siempre teniendo en cuenta que es un tema muy complejo sobre el que queda mucho por investigar y averiguar, y además, que cada cáncer es diferente puesto que pueden intervenir múltiples parámetros en su desarrollo, variables en cada persona.
FASES EN LA FORMACIÓN DE UN CÁNCER
- INICIACIÓN: en esta primera etapa se producen una o varias alteraciones en el material genético, o ADN, de una célula. Este daño celular es causado, por ejemplo, por sustancias químicas (muchas presentes en alimentos y en el humo del tabaco), exceso de radicales libres, infecciones, radiaciones, etc. Estas alteraciones suelen ser corregidas por el sistema de reparación de fallos que posee la célula, por tanto, esta célula dañada aún no es cancerígena, más bien es potencialmente cancerígena.
- PROMOCIÓN: si la célula inicialmente alterada “desobedece” todos los mecanismos de reparación puede transformarse en una célula maligna con capacidad para multiplicarse sin control. Es probable que se desarrollen con bastante frecuencia células malignas en el organismo humano, pero generalmente son eliminadas por nuestro sistema defensivo: células NK y linfocitos. Sin embargo, algunas células malignas consiguen ganar la batalla a las defensas y también escapar al proceso de apoptosis, que es la obligación de “suicidarse” que impone el organismo a todas sus células dañadas. Entonces, cuando todos los sistemas de defensa fallan, la célula maligna se multiplica sin control y forma un tumor, aunque mientras estas células malignas sean poco numerosas, todavía podrían ser destruídas por nuestras defensas. Esta etapa es muy larga, puede durar años.
- PROGRESIÓN O METÁSTASIS: las células malignas se multiplican e invaden el tejido donde están e incluso se expanden a otras zonas del organismo. Para ello el tumor necesita de neoangiogénesis, es decir, de formación de nuevos vasos sanguíneos para expandirse. Además, para estimular su desarrollo, el tumor también necesita un ambiente pro-inflamatorio que, por un lado, le ayuda a crecer y, por otro lado, bloquea su apoptosis.
Esta breve explicación puede servir para entender un poco mejor el papel que juegan los alimentos en la prevención y/o tratamiento (asociado a otros tratamientos clásicos como cirugía, quimioterapia, radioterapia y hormonoterapia ) del cáncer, ya que toca varios de los puntos más importantes sobre los que actúan las diversas sustancias presentes en los alimentos. Es importante recordar que este proceso de formación de cáncer se escalona en un largo periodo de tiempo, un tiempo de oro con el que contamos para conseguir evitar que el cáncer llegue a su estadio más maduro y peligroso que es la metástasis, y que hace tan importante la detección precoz del cáncer.
CÓMO LOS ALIMENTOS PUEDEN INFLUIR EN EL CÁNCER
- cuanto más natural y libre de sustancias químicas y artificiales sea nuestra alimentación, menos colapsado estará el sistema de desintoxicación del organismo, y por tanto más “limpio”, previniendo así la alteración genética de las células, preludio del cáncer.
- una alimentación saludable, y en especial ciertos alimentos, son capaces de potenciar notablemente el sistema inmune y, por tanto, las defensas del cuerpo contra muchos agentes carcinógenos.
- algunas sustancias químicas potencialmente cancerígenas necesitan una activación en el organismo para actuar luego como cancerígenas, ciertos alimentos pueden bloquear esta fase de activación.
- los antioxidantes de los alimentos, entre ellos las vitaminas, pueden neutralizar algunos compuestos cancerígenos e incluso reparar parte del daño que hayan causado en la célula.
- en algunos estudios se vio que ciertos compuestos de los alimentos pueden intervenir para detener el crecimiento e incluso reducir el tamaño de los tumores, ya que pueden promover el suicidio de las células cancerosas
- los alimentos pueden fomentar un ambiente hostil para el cáncer, disminuyendo las probabilidades de que el cáncer se expanda por otras zonas; por ejemplo, algunos compuestos de los alimentos pueden ser capaces de bloquear el desarrollo de nuevos vasos sanguíneos necesarios para la expansión
- algunos también son capaces de impedir que los tumores creen la inflamación que les sirve de fertilizante para poder crecer
Todas estas propiedades están demostradas en diversos estudios con alimentos específicos que en siguientes posts iré detallando en profundidad. Como adelanto, os cito algunos de estos alimentos estrella que en conjunto suponen un gran arsenal natural de sustancias anticancerígenas: ajo, cebolla, brécol, coles, uvas, frutos rojos, cúrcuma, té verde, setas, tomate, fibra, legumbres, pescado azul, semillas de lino, etc.
La alimentación que se propone como tratamiento anticancerígeno, necesariamente ha de incluir un gran aporte de estos alimentos, así como limitar al máximo los alimentos o sustancias que promueven el cáncer, que ya veíamos en el post anterior sobre cáncer. Básicamente se trata de que, mediante la alimentación, consigamos que nuestro organismo suponga para el cáncer un terreno dificilmente colonizable. Esto es importante sobre todo teniendo en cuenta que la fase de promoción del cáncer es reversible, por lo que dependiendo de si las condiciones del organismo son o no favorables al cáncer, su desarrollo se verá impulsado o frenado. Y además, una alimentación sana es un factor indispensable para mantener en óptimas condiciones nuestras defensas, las cuales cada vez tienen más trabajo dado el aumento progresivo de sustancias potencialmente dañinas en nuestro ambiente y alimentación.
Un buen ejemplo ilustrativo es el siguiente estudio: se sabe que las poblaciones asiáticas tienen una tasa de cáncer de próstata mucho menor a los occidentales, sin embargo, al realizar biopsias se ha visto que el número de células precancerosas es el mismo en ambas poblaciones. De esto se deduce que hay algo en estas poblaciones asiáticas que impide el desarrollo de estas células precancerosas hasta su fase de cáncer maduro. Probablemente pueda ser debido a que la alimentación en estos países es más rica en vegetales y pescado y mucho menos en carne, lácteos, azúcares refinados y productos procesados que en los países occidentales. Por tanto, aunque la tasa de formación de células precancerosas o microtumores es la misma, el posterior desarrollo del cáncer se podría ver frenado por el gran número de compuestos anticancerígenos presentes en la alimentación diaria oriental.
En otros estudios se ve que los asiáticos que emigran a países occidentales, adoptando sus hábitos de vida, y por ende hábitos alimenticios, alcanzan la misma tasa de cáncer que los occidentales en una o dos generaciones. De nuevo se demuestra así que los hábitos de vida, y sobre todo la alimentación, influyen enormemente en el desarrollo del cáncer.
Fuentes:
-Servan-Schreiber, Dr. David. Anticáncer, una nueva forma de vida. Espasa 2008.
-Seignalet, Dr. Jean. La alimentación, la tercera medicina. RBA Integral 2005.
-Rath, Dr. Matthias. El cáncer: una perspectiva general y los avances de la medicina celular. Dr. Rath Education Services B.V. 2005
-Beliveau, Dr Richard. Gingras, Dr Denis. Los alimentos contra el cáncer. Ed Integral. 2008