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Entradas etiquetadas como ‘alimentos anticáncer’

Quercetina para frenar las alergias

viernes, diciembre 10th, 2010

 La quercetina pertenece a un grupo de sustancias conocido como bioflavonoides, compuestos que pigmentan de azules y rojos a muchos vegetales. En concreto, la quercetina se encuentra en manzanas, cebolla, trigo sarraceno, uvas, té verde, arándanos, ajo y ginkgo biloba, entre otras muchas fuentes. Todos los bioflavonoides son potentes antioxidantes.

De entre los muchos bioflavonoides, la quercetina parece ser el de mayor actividad antialérgica, según un estudio aparecido en el Journal of Allergy and Clinical Inmunology.

Las alergias comprenden una serie de reacciones bioquímicas que pueden producir una enorme variedad de síntomas físicos como congestión nasal, estornudos, picores, dermatitis, sibilancias, vómitos, ojos hinchados… La quercetina puede ayudar a detener la alergia mediante dos rutas. En primer lugar, es un poderoso antiinflamatorio (inhibe la fosfolipasa A2 y la Cox-2) y, por ejemplo, impide que pulmones, fosas nasales y ojos se hinchen, como suelen hacerlo cuando el polen entra en contacto con el cuerpo. La quercetina también es útil en caso de otras afecciones inflamatorias como artritis y asma. En segundo lugar, la quercetina es un potente antihistamínico que impide la liberación de los compuestos químicos que producen picor, y que hacen que la nariz moquee y los ojos lloren. Y todo ello lo consigue sin efectos secundarios, como el amodorramiento o nerviosismo que pueden causar muchos fármacos recomendados para este mismo caso.

 Suele recomendarse el uso de quercetina con regularidad durante toda la estación de alergia del individuo o durante todo el año a quienes tienen alergias crónicas. La quercetina no es un compuesto que se absorba fácilmente en el organismo, pero esta absorción puede aumentar notablemente cuando se asocia la quercetina con bromelaína y vitamina C. Por esta razón, los suplementos de quercetina suelen llevar también alguno de estos dos compuestos, o ambos. La dosis diaria de quercetina está entre 150 y 300 mg. En alergias, la acción de la quercetina se potencia si se acompaña de la toma de suplementos de vitamina C, Omega-3 e infusiones de ortiga.

Por supuesto, también habrá que eliminar o disminuir, en lo posible, la exposición a los alérgenos:

-a ácaros: retirar las alfombras de casa, lavar la ropa de cama cada semana, almohadas antiácaros, aspirar la casa con regularidad,…

-si hay alergias a mascotas, no dejarlas acceder al dormitorio o utilizar filtros de aire.

-en alergias al polen, evitar las actividades al aire libre en las horas de máximo nivel de polen (por la mañana temprano).

 En cuanto a alimentación, en alergias, en general, hay que seguir una dieta antiinflamatoria: evitar alimentos procesados, aceites parcialmente hidrogenados, azúcar blanco y harinas refinadas. Evitar cantidades excesivas de grasas saturadas (carnes, lácteos, fritos,…). Reducir la ingesta de proteínas animales y aumentar la de proteínas vegetales. Aumentar la ingesta de antioxidantes mediante el consumo de frutas y verduras. Consumir ácidos grasos omega-3 que se encuentran en pescado azul, nueces, semillas de lino,…

 

Además de los efectos contra las alergias, un estudio de la revista Pharmacology mostraba que la quercetina es capaz de proteger la mucosa gástrica de daños tras ser expuesta a los antinflamatorios no esteroideos. Y también la quercetina ha demostrado ser capaz de inhibir células cancerosas y los tumores orales, y de potenciar los beneficios del tratamiento con quimioterapia para el cáncer de ovario, tal como se describe en el Journal of Anti-Cancer Drugs.

 

Alimentos anticáncer: té verde

lunes, junio 22nd, 2009

El té verde es una fuente excepcional de moléculas anticancerosas muy potentes, que lo convierten en uno de los elementos clave de cualquier pauta alimentaria destinada a prevenir la aparición de cáncer. Esta bebida, además de tener una gran acción preventiva, es capaz de combatir el cáncer en cualquier estadío de su formación: desde las primeras fases hasta el desarrollo o metástasis, con lo que parece prolongar la supervivencia de algunos enfermos de cáncer.

Los tres principales tipos de té (que se obtienen de las hojas de la planta Camellia sinensis) son el té verde, té negro y té oolong, cuyas características difieren según el procedimiento utilizado para secar las hojas. Así, el té verde es el que sufre menos transformaciones, mientras que el té negro sigue un proceso de fermentación en el cual se destruyen gran parte de sus beneficiosas moléculas anticancerígenas. El té Oolong es un té “semifermentado” lo que lo hace estar a mitad de camino entre el té verde y el té negro. El té verde descafeinado conserva todos sus beneficios.

 

Las moléculas responsables del potencial anticanceroso del té verde son una clase de polifenoles llamados catequinas, entre las cuales se encuentra la EGCG (epigalocatequina), compuesto estrella del té verde ya que posee el efecto antitumoral más elevado. Chitang Ho, químico de Universidad Rutgers, descubrió las mayores concentraciones de EGCG en el té verde. El té oolong tiene apenas un 40% de este agente, mientras que el té negro contiene solamente un 10%.

 

El té verde tiene una potente actividad antioxidante, lo cual explica su gran capacidad preventiva frente al cáncer. De este modo, es capaz de atacar los radicales libres antes de que provoquen un daño genético en el ADN que podría dar lugar al proceso de formación del cáncer. También su potencial preventivo se debe a su acción desintoxicante del organismo, ya que activa los mecanismos del hígado capaces de eliminar más rápidamente las toxinas cancerosas del organismo.

Por otro lado, se ha visto en estudios recientes realizados en China, Japón y EEUU que el té es asimismo capaz de frenar cánceres ya iniciados en animales. Allan Conney, de la Universidad Rutgers, encontró que, en concentraciones iguales a las consumidas normalmente por los seres humanos, el té contribuyó a bloquear en ratones hasta el 87% de los cánceres de la piel, el 58% de los cánceres gástricos y el 56 % de los cánceres pulmonares.

Uno de los efectos más importantes del té verde es su capacidad de frenar la formación de nuevos vasos sanguíneos, necesarios para la metástasis: la EGCG se deposita sobre la superficie de cada célula y bloquea los receptores cuya función es dar la señal que permite que células extrañas, como son las células cancerosas, penetren en los tejidos circundantes. La EGCG también es capaz de bloquear los receptores que emiten la señal de formación de nuevos vasos sanguíneos. Una vez que las moléculas de EGCG bloquean los receptores, éstos ya no pueden responder a las órdenes que emiten las células cancerosas a través de los factores de inflamación de invadir tejidos colindantes y de fabricar los nuevos vasos que se necesitan para el crecimiento de un tumor.

 

Por último, se ha visto que las activas moléculas del té verde potencian el efecto de la radioterapia sobre las células de tumores cerebrales al sensibilizarlas a las radiaciones.

 

 El té verde debe dejarse en infusión unos diez minutos para que libere las catequinas, y no se debe beber más tarde de una hora, ya que en cuestión de dos horas ha perdido todos sus beneficiosos polifenoles. Lo ideal es tomar unas tres o cuatro tazas al día.

Las personas son sensibles a la cafeína del té verde pueden tomar té verde descafeinado. 

 

Alimentos anticáncer: setas

miércoles, junio 3rd, 2009

  seta de cardo (pleurotus eryngii)

Los hongos como el shiitake, maitake, enokitake, cremini, portobello, seta común y seta de cardo contienen determinados polisacáridos, llamados betaglucanos (entre ellos el lentinano), sustancias que estimulan la actividad de las células inmunes, y, por tanto, potencian nuestro sistema defensivo. En Japón, estas setas son alimentos de primera necesidad, hasta el punto de que, hoy en día, están también presentes en los hospitales, donde se suministran a los pacientes durante el tratamiento de quimioterapia.

Según estudios de universidades japonesas, el número de células inmunes y su actividad aumentan considerablemente en pacientes a los que se les suministran extractos de setas, y la actividad de las células inmunes aumenta incluso dentro del propio tumor. Los investigadores de la Universidad de Kyushu, en Japón, han demostrado que los pacientes de cáncer de colon viven más tiempo si se les ha dado setas antes o después de la quimioterapia. Probablemente se deba a que la activación de su sistema inmune frena el crecimiento del tumor. También se ha visto que la tasa de cáncer de estómago es hasta un 50% más baja entre los campesinos japoneses que consumen grandes cantidades de estas setas, en comparación con los que no.

En el laboratorio de Richard Beliveau, en Montreal, se han analizado diferentes setas para comprobar qué beneficios pueden aportar en la lucha contra las células del cáncer de mama. Algunas, como la seta de cardo, pueden detener casi totalmente el crecimiento del cáncer en cultivos de células.

 Otro hongo de gran valor terapéutico en el cáncer es el Agaricus Blazer Murill, más conocido como “champiñón del sol”, y cuyo origen es brasileño. En Japón se han realizado diversos estudios que afirman que esta seta tiene más cantidad de betaglucanos que cualquier otro hongo, y que constatan sus notables efectos antitumorales.

Alimentos anticáncer: cúrcuma

domingo, mayo 10th, 2009

La cúrcuma es un polvo amarillo brillante que se obtiene mediante la trituración de la raíz de la planta Curcuma longa, una planta tropical de la familia del jengibre (zingileráceas). Esta especia es uno de los ingredientes del curry amarillo y constituye uno de los antiinflamatorios naturales más potentes identificados a fecha de hoy.

El uso de la cúrcuma en las cocinas occidentales aún no está demasiado extendido, aunque sí es utilizado por la industria alimentaria como colorante, bajo la denominación E-100.

Sin embargo, esta especia es uno de los principales componentes de la medicina tradicional india, la medicina ayurvédica (ayur: vida; vedic: conocimiento), cuya primera escuela se fundó hacia el 800 a. C. y que constituye la piedra angular de las principales medicinas tradicionales asiáticas.

 

El principal constituyente de la cúrcuma es la curcumina, que es la responsable de los efectos beneficiosos de esta raíz. Entre sus diversas propiedades farmacológicas se encuentran las antiinflamatorias, antitrombóticas, hipocolesterolemiantes, hepatoprotectoras, antimicrobianas y antioxidantes, así como su fuerte potencial anticanceroso.

 

En laboratorio se ha comprobado que la curcumina inhibe el crecimiento de un gran número de tumores como los de colon, hígado, estómago, mama, ovarios y leucemia, entre otros.

Como factor preventivo de esta enfermedad, es un gran aliado ya que favorece la eliminación de sustancias cancerosas, ayuda a nuestro cuerpo a producir sustancias anticancerosas como el glutatión y tiene un gran poder antioxidante (en algunos estudios se habla de que es hasta trescientas veces más potente que la vitamina E).

Pero además de preventivo, la cúrcuma también resulta muy útil una vez comenzado el proceso del cáncer, ya que puede ayudar en el control del crecimiento de los tumores impidiendo la formación de nuevos vasos sanguíneos por angiogénesis, con lo cual priva a los tumores de su principal fuente de energía. Además la cúrcuma es capaz de inducir apoptosis (suicidio) en células cancerígenas, sin producir efectos tóxicos en células sanas.

Muchos de estos estudios que establecen las actividades biológicas y farmacológicas de la cúrcuma, son llevados a cabo por el Dr. Bharat Aggarwal y su equipo de investigadores en el hospital M.D. Anderson (Houston, Texas). Una de sus principales investigaciones estudia el papel de los factores inflamatorios en el desarrollo de los tumores, entre los cuales estaba el factor de transcripción NF-κB. Este factor proinflamatorio es secretado por las células del mismo tumor para ayudarse en su crecimiento y expansión; por tanto, sin este factor los tumores se vuelven mucho más frágiles. En diversos estudios se ha visto que la cúrcuma puede interferir con la actividad de esta sustancia.

Por otra parte, también relacionando los procesos inflamatorios con el cáncer, se ha visto que la curcumina es capaz de reducir la concentración de una enzima llamada ciclooxigenasa-2 (COX-2), responsable de la producción de moléculas que provocan la inflamación. En este sentido, un estudio reciente sobre el efecto de la administración por vía oral de curcumina muestra una marcada reducción de las moléculas inflamatorias formadas por la COX-2 en la sangre de las personas observadas.

Por tanto, la cúrcuma también puede ser un buen tratamiento-sóla o como coadyuvante- en numerosas dolencias diferentes que tienen en común la inflamación. Son los casos de artritis, enfermedad inflamatoria intestinal, enfermedades cardiovasculares y autoinmunes, etc…

 

Esta capacidad antiinflamatoria de la cúrcuma, así como de otras sustancias naturales, es especialmente interesante si tenemos en cuenta que los antiinflamatorios sintéticos tienen unos efectos secundarios bastante importantes…

 

Es vital señalar que la cúrcuma por sí sóla es escasamente absorbida por el organismo, necesita la presencia de pimienta (una baja cantidad es suficiente) y preferiblemente un poco de aceite de oliva o de lino. Por tanto, lo ideal es consumir la cúrcuma en polvo, directamente como alimento y no de forma encapsulada. 

Yo la suelo añadir en purés, sopas o en paellas de quinoa o arroz, siempre con una pizca de pimienta y mejor al final de la cocción.

Un desayuno (o merienda) depurativo, anticancerígeno, antioxidante y antiinflamatorio a la vez, es el zumo de zanahoria, manzana, piña y cúrcuma con un poquitín de pimienta y aceite.

También podemos preparar un aderezo: se mezcla 1/4 de cucharada sopera de cúrcuma en polvo con media cucharada sopera de aceite y una pizca de pimienta. Con esta mezcla se pueden aliñar verduras, pastas, ensaladas…

La cúrcuma puede ser utilizada en gran variedad de platos, la imaginación será un ingrediente más.

 

Alimentos anticáncer: ajo y cebolla

viernes, abril 10th, 2009

El ajo constituye uno de los ejemplos más significativos de la famosa frase de Hipócrates: “Que tu alimento sea tu medicamento”. Tanto es así que, para muchos, el ajo es considerado más como planta curativa que como alimento.

Es especialmente recomendado en enfermedades cardiovasculares, como arteriosclerosis e hipertensión, ya que tiene actividad anti-aterogénica, hipolipemiante, fibrinolítica y antiagregante plaquetario. Otras importantes propiedades que posee el ajo son: bactericida y antifúngico, antiinflamatorio, hipoglucemiante suave, broncodilatador, expectorante y vermífugo.

 

En cuanto al cáncer, podemos considerar como enemigo no sólo al ajo sino también al resto de alimentos que componen su familia (la familia de las Liliáceas): cebolla, puerro, chalota y cebolleta. Por suerte, muchos son ingredientes esenciales en la mayoría de las cocinas de todo el mundo.

Estos vegetales tienen un importante papel sobre todo en la prevención del cáncer del aparato digestivo, en especial del cáncer de esófago, estómago y colon.

Se han estudiado más de 20 compuestos distintos presentes en el ajo y las moléculas con mayor actividad anticancerígena han resultado ser el sulfuro de dialilo (SDA), el disulfuro de dialilo (DSDA) y el ajoeno. Estos dos primeros compuestos azufrados son capaces de impedir la formación de nitrosaminas, sustancias cancerígenas que se forman en nuestro organismo a partir de los nitritos, aditivos usados sobre todo en carnes curadas, conservas y productos de charcutería (salchichón, beicon, jamón,…), aunque también provienen del humo del tabaco y de alimentos ahumados.

 

Los compuestos presentes en las Liliáceas pueden interferir en el desarrollo del cáncer porque, además de detener estos sistemas que activan algunas sustancias potencialmente cancerígenas, también son capaces de aumentar las moléculas del organismo implicadas en la eliminación de estas sustancias nocivas (potencian, por tanto, la desintoxicación). Con estas acciones, estos alimentos hacen que nuestras células se hallen expuestas a un menor número de agentes cancerígenos, con lo que tendrán menos probabilidades de sufrir daños en su ADN que den lugar al posible desarrollo del cáncer.

Como ejemplo de este efecto protector, se ha visto que, en ratas de laboratorio, el SDA es capaz de neutralizar el desarrollo del cáncer provocado por la NNK, una nitrosamina extremadamente tóxica formada por la transformación de la nicotina durante la combustión del tabaco.

 

Además de estas actividades directas sobre las sustancias cancerígenas, los compuestos del ajo pueden atacar también a las células del cáncer y promover su muerte por apoptosis (suicidio de la célula). En efecto, en laboratorio se ha tratado con diferentes compuestos de ajo a células aisladas de cáncer de colon, mama, pulmón, próstata e incluso leucemias y se ha comprobado que estos compuestos del ajo provocan cambios importantes en el crecimiento de estas células tumorales y activan el proceso que conduce a su muerte.

 

Gracias a su actividad antibacteriana, el ajo es un eficaz enemigo de la bacteria Helicobacter pylori, asociada a una mayor incidencia de úlcera gastroduodenal y cáncer gástrico. Un estudio realizado por el departamento de Gastroenterología del Hospital Ramón y Cajal de Madrid demuestra que la solución acuosa de ajo morado inhibe esta bacteria.

 

En la cebolla, tenemos una sustancia anticancerígena extra que es la quercetina, un polifenol capaz de impedir el crecimiento de gran número de células cancerosas cultivadas en laboratorio y de interferir en el desarrollo del cáncer en animales.

 

Además, estas hortalizas son hipoglucemiantes suaves, es decir, ayudan a regular ligeramente el nivel de azúcar en sangre, algo importante teniendo en cuenta que los picos de insulina y de IGF estimulan de manera directa tanto el crecimiento de las células cancerosas como su capacidad de invadir tejidos vecinos. Aunque, por supuesto, lo esencial será tener una alimentación baja en azúcares simples.

 

 Aunque hacen falta otros estudios para precisar más estas actividades anticancerígenas, la información disponible actualmente, tanto a nivel epidemiológico, de laboratorio como en animales, ya pone de manifiesto que estos vegetales merecen una especial atención en la labor antitumoral.

 

NOTAS: Los compuestos anticancerosos se liberan cuando estos alimentos son cortados o machacados, por tanto cuanto más picados mejor. Además, se asimilan mejor si van en un poco de aceite, el mínimo para cocinar, o crudos en una ensalada aliñada, por ejemplo.

La dosis anticancerígena ideal sería entre dos y cinco dientes de ajo por semana.

Contraindicaciones: No es recomendable un excesivo consumo de ajo en personas con tratamiento con anticoagulantes o hipotensivos, y en embarazadas.

 

 

Alimentación y cáncer (II)

lunes, marzo 16th, 2009

“Hay un cáncer latente dentro de cada uno de nosotros. Al igual que todo organismo vivo, nuestro cuerpo genera células defectuosas constantemente. Así nacen los tumores. Pero el cuerpo está equipado además con toda una serie de mecanismos para la detección y el bloqueo de ese tipo de células. En Occidente morirá de cáncer una persona de cada cuatro, pero las tres restantes no morirán por esa causa; lo impedirán sus mecanismos de defensa y esas personas morirán por otras causas” […]                    (introducción del libro Anticáncer, una nueva forma de vida).

Para entender mejor cómo la alimentación nos puede ayudar a prevenir el cáncer, o a superarlo en mejores condiciones, primero se hace necesario conocer, a grandes rasgos, los mecanismos de formación de un cáncer. Desde luego, siempre teniendo en cuenta que es un tema muy complejo sobre el que queda mucho por investigar y averiguar, y además, que cada cáncer es diferente puesto que pueden intervenir múltiples parámetros en su desarrollo, variables en cada persona.

FASES EN LA FORMACIÓN DE UN CÁNCER

  • INICIACIÓN: en esta primera etapa se producen una o varias alteraciones en el material genético, o ADN, de una célula. Este daño celular es causado, por ejemplo, por sustancias químicas (muchas presentes en alimentos y en el humo del tabaco), exceso de radicales libres, infecciones, radiaciones, etc. Estas alteraciones suelen ser corregidas por el sistema de reparación de fallos que posee la célula, por tanto, esta célula dañada aún no es cancerígena, más bien es potencialmente cancerígena.
  • PROMOCIÓN: si la célula inicialmente alterada “desobedece” todos los mecanismos de reparación puede transformarse en una célula maligna con capacidad para multiplicarse sin control. Es probable que se desarrollen con bastante frecuencia células malignas en el organismo humano, pero generalmente son eliminadas por nuestro sistema defensivo: células NK y linfocitos. Sin embargo, algunas células malignas consiguen ganar la batalla a las defensas y también escapar al proceso de apoptosis, que es la obligación de “suicidarse” que impone el organismo a todas sus células dañadas. Entonces, cuando todos los sistemas de defensa fallan, la célula maligna se multiplica sin control y forma un tumor, aunque mientras estas células malignas sean poco numerosas, todavía podrían ser destruídas por nuestras defensas. Esta etapa es muy larga, puede durar años.
  • PROGRESIÓN O METÁSTASIS: las células malignas se multiplican e invaden el tejido donde están e incluso se expanden a otras zonas del organismo. Para ello el tumor necesita de neoangiogénesis, es decir, de formación de nuevos vasos sanguíneos para expandirse. Además, para estimular su desarrollo, el tumor también necesita un ambiente pro-inflamatorio que, por un lado, le ayuda a crecer y, por otro lado, bloquea su apoptosis.

Esta breve explicación puede servir para entender un poco mejor el papel que juegan los alimentos en la prevención y/o tratamiento (asociado a otros tratamientos clásicos como cirugía, quimioterapia, radioterapia y hormonoterapia ) del cáncer, ya que toca varios de los puntos más importantes sobre los que actúan las diversas sustancias presentes en los alimentos. Es importante recordar que este proceso de formación de cáncer se escalona en un largo periodo de tiempo, un tiempo de oro con el que contamos para conseguir evitar que el cáncer llegue a su estadio más maduro y peligroso que es la metástasis, y que hace tan importante la detección precoz del cáncer.

 CÓMO LOS ALIMENTOS PUEDEN INFLUIR EN EL CÁNCER

  • cuanto más natural y libre de sustancias químicas y artificiales sea nuestra alimentación, menos colapsado estará el sistema de desintoxicación del organismo, y por tanto más “limpio”,  previniendo así la alteración genética de las células, preludio del cáncer.
  • una alimentación saludable, y en especial ciertos alimentos, son capaces de potenciar notablemente el sistema inmune y, por tanto, las defensas del cuerpo contra muchos agentes carcinógenos.
  • algunas sustancias químicas potencialmente cancerígenas necesitan una activación en el organismo para actuar luego como cancerígenas, ciertos alimentos pueden bloquear esta fase de activación.
  • los antioxidantes de los alimentos, entre ellos las vitaminas, pueden neutralizar algunos compuestos cancerígenos e incluso reparar parte del daño que hayan causado en la célula.
  • en algunos estudios se vio que ciertos compuestos de los alimentos pueden intervenir para detener el crecimiento e incluso reducir el tamaño de los tumores, ya que pueden promover el suicidio de las células cancerosas
  • los alimentos pueden fomentar un ambiente hostil para el cáncer, disminuyendo las probabilidades de que el cáncer se expanda por otras zonas; por ejemplo, algunos compuestos de los alimentos pueden ser capaces de bloquear el desarrollo de nuevos vasos sanguíneos necesarios para la expansión
  • algunos también son capaces de impedir que los tumores creen la inflamación que les sirve de fertilizante para poder crecer

Todas estas propiedades están demostradas en diversos estudios con alimentos específicos que en siguientes posts iré detallando en profundidad. Como adelanto, os cito algunos de estos alimentos estrella que en conjunto suponen un gran arsenal natural de sustancias anticancerígenas: ajo, cebolla, brécol, coles, uvas, frutos rojos, cúrcuma, té verde, setas, tomate, fibra, legumbres, pescado azul, semillas de lino, etc.

La alimentación que se propone como tratamiento anticancerígeno, necesariamente ha de incluir un gran aporte de estos alimentos, así como limitar al máximo los alimentos o sustancias que promueven el cáncer, que ya veíamos en el post anterior sobre cáncer. Básicamente se trata de que, mediante la alimentación, consigamos que nuestro organismo suponga para el cáncer un terreno dificilmente colonizable. Esto es importante sobre todo teniendo en cuenta que la fase de promoción del cáncer es reversible, por lo que dependiendo de si las condiciones del organismo son o no favorables al cáncer, su desarrollo se verá impulsado o frenado. Y además, una alimentación sana es un factor indispensable para mantener en óptimas condiciones nuestras defensas, las cuales cada vez tienen más trabajo dado el aumento progresivo de sustancias potencialmente dañinas en nuestro ambiente y alimentación.

Un buen ejemplo ilustrativo es el siguiente estudio: se sabe que las poblaciones asiáticas tienen una tasa de cáncer de próstata mucho menor a los occidentales, sin embargo, al realizar biopsias se ha visto que el número de células precancerosas es el mismo en ambas poblaciones. De esto se deduce que hay algo en estas poblaciones asiáticas que impide el desarrollo de estas células precancerosas hasta su fase de cáncer maduro. Probablemente pueda ser debido a que la alimentación en estos países es más rica en vegetales y pescado y mucho menos en carne, lácteos, azúcares refinados y productos procesados que en los países occidentales. Por tanto, aunque la tasa de formación de células precancerosas o microtumores es la misma, el posterior desarrollo del cáncer se podría ver frenado por el gran número de compuestos anticancerígenos presentes en la alimentación diaria oriental.

En otros estudios se ve que los asiáticos que emigran a países occidentales, adoptando sus hábitos de vida, y por ende hábitos alimenticios, alcanzan la misma tasa de cáncer que los occidentales en una o dos generaciones. De nuevo se demuestra así que los hábitos de vida, y sobre todo la alimentación, influyen enormemente en el desarrollo del cáncer.

Fuentes:

-Servan-Schreiber, Dr. David. Anticáncer, una nueva forma de vida. Espasa 2008.

-Seignalet, Dr. Jean. La alimentación, la tercera medicina. RBA Integral 2005.

-Rath, Dr. Matthias. El cáncer: una perspectiva general y los avances de la medicina celular. Dr. Rath Education Services B.V. 2005

-Beliveau, Dr Richard. Gingras, Dr Denis. Los alimentos contra el cáncer. Ed Integral. 2008

Alimentación y cáncer

viernes, febrero 20th, 2009

Los datos nos dicen que la mayoría de cánceres son resultado de nuestro estilo de vida, y sobre todo se relacionan con el tabaco y una mala alimentación. Dicho de otra manera, esta enfermedad podría ser prevenida en un 70-80% de los casos si no fumásemos y nos alimentásemos adecuadamente. En concreto, nuestra dieta se vincula directamente con un 30-40% de los cánceres. Sólo un 10-15% se producen por factores hereditarios, un porcentaje mucho más bajo que el que se suele achacar a esta causa en las encuestas a la población.

En líneas generales, los vegetales se alzan con el título de mejores preventivos de cáncer. De hecho, los estudios revelan que los vegetarianos tienen probabilidades bastante menores de tener esta enfermedad.  Por tanto, la base de una alimentación anticáncer ha de ser las frutas y verduras, ya que son las que poseen las sustancias con propiedades más anticancerígenas, entre otras razones. Pero también es importante restringir aquellos alimentos que aportan sustancias promotoras del cáncer como pueden ser los nitratos (presentes por ejemplo en embutidos y charcutería.), los hidrocarburos policíclicos (presentes en alimentos ahumados o a la barbacoa), aditivos (ciertos edulcorantes, conservantes, colorantes..), alimentos tratados con pesticidas,… así como también ha de evitarse el exceso de sal, de grasas saturadas y trans, de azúcares y harinas refinadas, de lácteos, de alcohol, de carne o de alimentos conservados en vinagre. A su vez, es fundamental huir de la sobrealimentación, tan presente en este nuestro primer mundo, puesto que la obesidad y el exceso de grasa se vinculan fuertemente a ciertos tipos de cáncer, y por esto precisamente vuelve a ser recomendable un alto consumo de frutas y verduras.

Hasta aquí, poco que no hubiese dicho antes. Todo lo que hasta ahora aparece en el blog se puede considerar alimentación anticáncer, al igual que anti-muchas más enfermedades. Lo que me gustaría en este y más posts es darle mayor importancia a la relación entre alimentación y cáncer, y para ello profundizar un poco en las investigaciones al respecto. Por tanto, en futuros post iré comentando los alimentos concretos que son o fueron objeto de estudio por su posible acción protectora frente al cáncer.

Como dije ya alguna vez, no es posible patentar un alimento y, por tanto, ningún “inversor privado” muestra mucho interés en investigar las bondades de cualquier alimento o sus moléculas frente al cáncer u otra enfermedad, ya que no sale rentable. Además, para que las conclusiones de un estudio sean validadas oficialmente debe superarse la fase de experimentación en humanos, lo cual sale mucho más caro aún, demasiado para la mayoría de instituciones públicas que investigan. Lo más común es que las investigaciones con alimentos se queden en fase de cultivo celular o de experimentación en animales. Por este motivo, entre otros, no se les suele dar la importancia o difusión que sí se les dan, por ejemplo, a los estudios sobre medicamentos, que cuentan con una gran financiación y pueden llegar a conclusiones en humanos, y luego ser aprobados aún cuando, en ocasiones, los beneficios de su uso no superan sus efectos adversos en el organismo.

Claro que, cuando hay un alto interés económico de por medio, como en el caso de los alimentos transgénicos (sí patentables), no parece que haya la misma exigencia a la hora de evaluar las pruebas existentes que demuestren su inocuidad. Es decir, que para permitir los transgénicos, aún con miles o millones de voces alzadas en su contra, se basan únicamente en estudios realizados desde la misma empresa productora de los transgénicos (además parece que no muy respaldados científicamente…) y sin embargo, para admitir que ciertos vegetales pueden tener efectos anticancerígenos necesitan estudios de enorme calibre…Que no es que no sean necesarios, todo lo contrario, pero resulta paradójico que en otros casos no exista tal seriedad a la hora de justificar determinadas decisiones en cuanto a alimentación se refiere (transgénicos, aditivos, fertilizantes, pesticidas, y largo etc).

Bien, esto que se sale un poco del tema, viene al caso de lo que, elaborando este post, leí en la página de la Asociación española contra el cáncer, en la cual en su apartado “Preguntas más frecuentes sobre dieta y cáncer” se pueden leer estas dos preguntas con sus correspondientes contestaciones: 

 ¿Los alimentos transgénicos tienen relación con la aparición de cáncer? 

NO. Los posibles riesgos para la salud humana están relacionados con cuadros alérgicos y con resistencia a antibióticos. No existen estudios científicos que relacionen los alimentos transgénicos con procesos oncológicos. Estos alimentos se modifican mediante técnicas de bioingeniería. Contienen genes no propios, es decir, genes provenientes de un organismo donante, que les confieren una característica nueva y mejorada respecto al organismo equivalente no transgénico.

El té… ¿es bueno para prevenir el cáncer? 

 SE DESCONOCE. El té verde contiene gran cantidad de antioxidantes, motivo por el cual algunos investigadores han propuesto que puede ser beneficioso. Sin embargo, aún no se ha podido demostrar este beneficio en personas.

Me sorprende sobre todo la frase “No existen estudios científicos que relacionen los alimentos transgénicos con procesos oncológicos”, ¿entonces por qué afirman categóricamente que no tienen relación cuando la verdad es que NO HAY ESTUDIOS? ¿Y por qué en el caso del té desaniman con un “se desconoce” cuando afirma que SI HAY INVESTIGACIONES sobre el tema (y además con resultados muy optimistas, como veremos en próximos posts)?  Por otra parte, por lo menos está bien que se reconozcan algunos posibles riesgos de los transgénicos, más que posibles diría yo.

Bueno, aunque también en esta página se dice que los aditivos y edulcorantes no suponen ningún riesgo porque están presentes en cantidades muy pequeñas en los alimentos… ¿y si resulta que nuestro organismo está constantemente luchando contra esas “pequeñas cantidades” de un aditivo, de otro aditivo, de los 2 edulcorantes que lleva la Cocacola Light y Zero, de un pesticida, de un hidrocarburo,… y así con muchas “pequeñas cantidades” de múltiples carcinógenos a los que desgraciadamente nos encontramos expuestos en este mundo desarrollado? ¿y si un día este montón de pequeñas cantidades cancerígenas supera a nuestro sistema defensivo y nos causa un cáncer?

En el próximo post intentaré explicar brevemente el mecanismo de formación de un cáncer, para poder entender luego mejor cómo actúan los alimentos y sus moléculas anticancerígenas en la prevención y también en el tratamiento del cáncer (siempre, por supuesto, como complemento a tratamientos clásicos como cirugía, quimioterapia, radioterapia, etc.).

Y una última nota para la reflexión. Las estadísticas dicen que desde 1940 la incidencia de cáncer va en aumento en todos los países industrializados. Muchos dicen que es normal, ya que la esperanza de vida también aumenta. Pero en 2004, la OMS afirmó en la revista The Lancet que desde 1970 uno de los sectores en los que más ha aumentado el cáncer es entre la población infantil y adolescente. Desde la segunda guerra mundial, el mundo occidental ha sufrido tres grandes cambios fácilmente relacionables con el aumento de la tasa de cáncer:

  1. Adición a nuestra alimentación de grandes cantidades de azúcar refinado.
  2. Cambios en los métodos agrícolas y ganaderos y, como consecuencia, cambios en nuestros alimentos.
  3. Exposición a una gran cantidad de productos químicos que no existían antes de 1940.

Continuará…

Para más información:

Anticáncer, una nueva forma de vida. Dr. David Servan- Schreiber. Ed Espasa. 2008

Los alimentos contra el cáncer. Dr Richard Beliveau, Dr Denis Gingras. Ed Integral. 2008