
“…Tiempos de pequeños movimientos, movimientos en reacción
Una gota junto a otra hace oleajes, luego mares… océanos
Nunca una ley fue tan simple y clara: acción, reacción… repercusión
Murmullos se unen forman gritos, juntos somos evolución
Moving, all the people moving, one move for just one dream…”
Y unas fotos de algunos de los movimientos que se reunieron en la Fira per la Terra, celebrada con motivo del Día de la Tierra este fin de semana pasado en Barcelona.



Campaña “Somos lo que sembramos“, contra los transgénicos

Movimiento SLOW FOOD

Terapias alternativas

Compromisos con el clima. Acciónatura

Contra la tortura de animales. Libera!

Apoyando el parto natural
Ojalá que durante estos días a algún lector, que desconociese previamente el tema, le haya entrado por lo menos una mínima curiosidad sobre los transgénicos. En ese caso, el documental El mundo según Monsanto (subtitulado) me parece indispensable para entender todo este entramado mucho mejor:
http://video.google.com/videoplay?docid=-1552144261451760754
Y una página para los recién indignados con Monsanto: http://www.combat-monsanto.es/ creada por…
” un colectivo de asociaciones constituido bajo la forma de un Grupo de Defensa de los Ciudadanos.
Las asociaciones siguientes son miembros del grupo :
El grupo de defensa de los ciudadanos es constituido bajo el modelo de una plataforma de coordinación de acciones colectivas determinadas, nuestros objetivos son :
1) Compartir las informaciones y los documentos sobre .
- las practicas de la empresa Monsanto,
- los conflictos en cuyos está involucrada,
- las victimas de Monsanto y las acciones llevadas a cabo para recibir compensación de los perjuicios subidos por esas victimas.
2) Fomentar el diálogo entre :
- las victimas de Monsanto en todo el mundo,
- los mass-medias
- los representantes del pueblo
- el mundo económico
y eso para denunciar y condenar las practicas que violan los derechos más elementarios de los individuos (salud, libertad fundamental, medio ambiente sano…). “
17 DE ABRIL: DÍA DE LA LUCHA CAMPESINA
En plena semana antitransgénicos se encuentra el día de la lucha campesina…coincidencia o no, los transgénicos se han convertido en el principal amenaza de la soberanía alimentaria.
Hoy Monsanto controla la política agroalimentaria de Brasil, Paraguay, Argentina, Bolivia y pronto de Uruguay; y su poder supera con mucho el de los gobiernos nacionales. La compañía decide qué semillas y qué productos químicos se van a utilizar en estos países, qué cultivos se van a suprimir y, en última instancia, de qué van a alimentarse los pueblos y a qué precio. Es decir, todo lo contrario a la soberanía alimentaria. Los que se muestran recalcitrantes son llevados ante los tribunales porque las patentes constituyen el último cerrojo de este proyecto totalitario.
Por tanto, cuando Monsanto consigue patentar sus semillas transgénicas, empieza la pesadilla…la patente le permite ser dueño de un alimento, aunque sea transgénico.
Después, viene la “extensión de derechos” conferidos por la patente:
-prohiben a los agricultores su lógica costumbre de guardar parte de los granos cosechados para sembrarlos al año siguiente.
-además les imponen el pago de una “tasa tecnológica” por comprar y usar sus semillas.
-les obligan a usar únicamente su herbicida Roundup y no los genéricos existentes en el mercado (irremediablemente, puesto que los transgénicos están “fabricados” para resistir ese herbicida concreto y no otro).
-Monsanto se reserva el derecho a inspeccionar y hacer pruebas en los cultivos de cualquier agricultor del que sospeche que no cumple sus obligaciones. Para, ello la empresa contrata agentes que investiguen e incluso fomenta los chivatazos entre vecinos poniendo a su disposición un teléfono gratuito para las denuncias.
-incluso ha obtenido una patente llamada “control de la expresión vegetal de los genes”, lo cual significa que esas plantas son modificadas genéticamente para que produzcan granos estériles (debido a que producen una proteína tóxica al final de su crecimiento), con lo que no podrán ser usados en siembras posteriores. Estas plantas ya son llamadas “Terminator” y, por suerte, de momento su moratoria sigue en vigor.
Por otra parte, la existencia de los transgénicos no permite respetar la libertad de los agricultores para poder sembrar lo que quieran y en donde quieran, ya que sus cultivos podrán ser contaminados por los transgénicos. “La esperanza de los industriales es que con el tiempo el mercado esté tan inundado que ustedes ya no puedan hacer nada, salvo rendirse” esto es lo que declaraba en 2001 Don Westfall, vicepresidente de una consultoría que trabaja para empresas de biotecnología.
Estas empresas no dudan en usar todo tipo de artimañas para conseguir expulsar a los campesinos de sus tierras y así lograr inmensas propiedades para plantar sus OGM. Esto, además de los problemas medioambientales ya vistos, crea paro y más pobreza entre el campesinado, ya que estas nuevas plantaciones necesitan mucha menos mano de obra que la agricultura familiar y diversificada. En Paraguay se estima que unas 100.000 personas cada año abandonan los campos para irse a las ciudades (un 70% a causa de la soja). La mayoría de estas familias aterrizan en barrios de chabolas, donde viven en situación de extrema pobreza. Al abandonar sus tierras los pequeños campesinos dejan de producir para sí mismos, pero también para los demás. De hecho, desde 1995 Paraguay ha pasado de un saldo alimentario positivo a uno negativo, es decir, que hoy importa más alimentos de los que exporta. A su vez, en Argentina la economía ha vuelto un siglo atrás, al volverse dependiente de la exportación de materias primas cuya cotización se fija en los mercados mundiales, en los que el poder de las multinacionales es determinante. El día que se desmorone la cotización de la soja pueden esperar lo peor…
Fuente: El mundo según Monsanto, de Marie-Monique Robin, Ed Península.
Para mucha más información: http://www.viacampesina.org/main_sp/
PD. En Galicia se repartirá información en un acto reivindicativo convocado por la Ra! y PGA . Hoy a las 17:30 en la Plaza Roja de Santiago de Compostela.
RIESGOS DE LOS TRANSGÉNICOS PARA EL MEDIO AMBIENTE
Monsanto es la empresa que mueve el 90% del negocio mundial de las semillas transgénicas. Con el largo historial contaminante de esta multinacional, su último invento, los OGM, no iban a ser menos…
De hecho, en 2003 las principales compañías de seguros agrícolas del Reino Unido anunciaron que se negaban a cubrir a los productores de cultivos OGM debido a las cargas financieras imprevisibles que pueden introducir. Las aseguradoras subrayaban que “se sabe demasiado poco sobre los efectos a largo plazo de los cultivos transgénicos para la salud humana y el medio ambiente como para poder proponer cualquier tipo de protección”.
Para empezar, está el problema de la contaminación de polen desde cultivos transgénicos a cultivos no transgénicos o a los ecológicos, por la cual está claro que la coexistencia de ambos cultivos no se puede dar. Además, si un grano transgénico crece en un cultivo convencional de otro alimento se convertirá en una mala hierba que el agricultor debe eliminar, pero esta planta transgénica es resistente al herbicida Roundup, por lo que habrá que arrancarla a mano… o usar un herbicida aún más tóxico, con el consecuente problema de contaminación medioambiental.
Por otro lado, los OGM son capaces de cruzarse con las malas hierbas convencionales que le son próximas genéticamente, con lo cual éstas adquieren el gen de resistencia a herbicidas y por tanto se convertirán en “supermalezas” resistentes a herbicidas, que obligan a los agricultores a usar cada vez más dosis de herbicida, para alegría de Monsanto…
Otro grave efecto de los transgénicos es la amenaza a la biodiversidad, ya que, por un lado, el aumento del uso de productos químicos eliminan o afectan gravemente a la flora y a la fauna no objetivo; y por otro, ciertos transgénicos (maíz Bt) están manipulados para producir una sustancia tóxica que puede ser fatal, tanto para los insectos perjudiciales para los cultivos, como para el resto de insectos beneficiosos o incluso para los microorganismo del suelo o los pájaros insectívoros.
En América del Sur (sobre todo Argentina, Brasil y Paraguay) la llegada de los cultivos transgénicos ha desplazado a la agricultura familiar, con gran variedad de cultivos alimenticios que van rotando y que sustentaban a la población, y ha dado paso a grandes monocultivos de soja dirigidos por las grandes multinacionales dueñas de las semillas. Además de las consecuencias económicas para los agricultores despojados de sus tierras, esta “sojización” de Sudamérica tiene graves consecuencias en la salud del suelo, ya que el uso intensivo del herbicida tiende a hacer estéril la tierra. También en esta zona, se han deforestado enormes cantidades de hectáreas lo cual acelera enormemente la pérdida de biodiversidad (los bosques son el hábitat de multitud de especies) a la vez que se exponen esos suelos “desmontados” a una enorme erosión, lo cual supone una pérdida de capacidad de retención de agua. De esta manera, cuando llueve, la lluvia se lleva arrastrados los residuos de herbicidas que contaminarán otros sectores del cauce.
Estos sólo son algunos ejemplos de los devastadores efectos medioambientales que ya se están dando desde hace muchos años. Hay muchos más.
En la web de la cooperativa de consumo responsable A Xoaniña de Ferrol, dentro de la sección de Transgénicos, se puede leer una entrevista al Dr. Gilles-Eric Séralini, experto de la Comisión Europea en transgénicos, publicada por La Vanguardia. Este especialista preside el consejo científico del Comité de Recherche et d´Information Indépendantes sur le Génie Génétique (Criigen). Durante nueve años trabajó para el Gobierno francés evaluando los efectos de los transgénicos en la salud. Ahora lo hace para la Comisión Europea. Dice que urge presionar a los gobiernos a que exijan a las compañías productoras de transgénicos que se hagan públicos los estudios de los efectos que estos alimentos tienen en la salud: “No es posible alimentar al mundo con un producto que sólo se ha probado tres meses en ratas y cuyos análisis de sangre son secretos”
Además, en esta sección de A Xoaniña aparecen otros artículos muy interesantes, algunos de los cuales evidencian la postura benevolente del gobierno de España hacia los transgénicos.
RIESGOS DE LOS TRANSGÉNICOS PARA LA SALUD
Los riesgos para la salud son muchos, tanto previsibles como totalmente imprevisibles, que es lo peor. No existe ningún estudio que demuestre la inocuidad de los OGM a largo plazo, más bien al contrario, los estudios realizados rigurosamente y de forma independiente obtienen resultados aterradores que apenas ven la luz pública.
Os remito a la página de información sobre transgénicos de Ecologistas en Acción:
http://www.ecologistasenaccion.org/spip.php?article3176&artsuite=0
En ella se detallan todos los posibles peligros que suponen los transgénicos para nuestra salud, muy bien explicado y con multitud de fuentes referenciadas.
Un adelanto:
-Las plantas tienen mecanismos naturales de defensa. Uno de estos mecanismos es la producción de toxinas que las protegen de determinadas enfermedades y de los herbívoros. La manipulación genética puede inducir la producción de dosis mayores de estas sustancias tóxicas, su presencia en el fruto o en partes de la planta donde antes no se producían, o la aparición de compuestos totalmente nuevos dañinos para la salud
-En varios estudios de toxicidad se han detectado trastornos en los animales alimentados con OMGs.
-Los cultivos transgénicos pueden introducir en los alimentos nuevos compuestos que produzcan alergias.
-Es evidente que el aumento en el uso de herbicidas asociado a los cultivos transgénicos contribuirá a incrementar en los alimentos los residuos de este tipo de productos, que se sabe tienen efectos dañinos para la salud.
-La mayor parte de los cultivos MG que se comercializan actualmente llevan genes marcadores de resistencia a los antibióticos, empleados en el proceso de manipulación genética.
-La resistencia a los antibióticos es también preocupante en el caso de cultivos destinados a pienso para animales domésticos, actualmente la mayor parte de los OMG.
Y mucho, mucho más…
Transgénicos. Indignante que sea tan difícil librarnos de ellos y poder tener una alimentación totalmente exenta de este grave peligro.
Indignante que no se protejan adecuadamente los cultivos ecológicos, aún sabiendo que la coexistencia de ambos cultivos no es posible, y que a medida que pase el tiempo más cultivos ecológicos puedan ser contaminados por los transgénicos (abundantes como cultivos experimentales en Galicia y en muchas otras comunidades).
Indignante que grandes empresas de alimentación como Nestlé, Danone, Bimbo, SOS Cuétara, Kellog´s, Fripan, Valor, Borges, Unilever, etc.(aparecen en la guía roja y verde de alimentos transgénicos de Greenpeace) no aseguren que no utilizan materia prima transgénica en la elaboración de sus productos.
Indignante que la inmensa mayoría de carne, embutidos, yogures, quesos, leche, huevos, etc. provengan de animales alimentados con piensos transgénicos (de las aproximadamente 20 toneladas de OGM que entran cada año en la cadena alimentaria europea, un 90% son destinados a alimentación animal). Indignante que no haya ninguna reglamentación que obligue a etiquetar estos “productos transgénicos secundarios” y así informar a los consumidores.
Indignante que la única legislación al respecto es la que, desde el 18 de abril de 2004, obliga a etiquetar los alimentos que contengan por encima del 0,9% de materia prima transgénica en un ingrediente determinado (por ejemplo, si el 0,9% -o más- del almidón de maíz de una pizza proviene de maíz transgénico, deberá etiquetarse). Algo es algo, pero, por supuesto, no es suficiente. Indignante que estas leyes, o falta de leyes, no nos permitan elegir una alimentación 100% libre de transgénicos a los que la deseamos.
Indignante que haya tantos ejemplos de ingredientes y aditivos derivados del maíz y de la soja ‘sospechosos’ de tener un origen transgénico, y que muchos podrían estar en un porcentaje menor al 0´9 y, por tanto, sin necesidad de etiquetarse:
● Soja: harina, proteína, aceites y grasas (a menudo se ‘esconden’ detrás de la denominación aceites/grasasvegetales), emulgentes (lecitina–E322), mono y diglicéridos de ácidos grasos (E471), ácidos grasos.
● Maíz: harina, almidón, aceite, sémola, glucosa, jarabe de glucosa, fructosa, dextrosa, maltodextrina, isomaltosa,sorbitol (E420), caramelo (E150), grits.
Indignante que los transgénicos vayan a suponer, más que probablemente, graves consecuencias para nuestra salud, tal como ya lo auguran los resultados de múltiples estudios en animales.
Indignante que los cultivos de OGM estén provocando terribles impactos medioambientales, dificilmente reversibles, en multitud de lugares del planeta.
Indignante que supongan nefastas consecuencias para muchos agricultores que, engañados por los irreales resultados ofrecidos, se endeudan para pagar esta “nueva tecnología” y luego nunca obtienen el resultado esperado. Indignante que hayan pasado de ser ”las semillas milagrosas” a ser “las semillas del suicidio” en la India, donde estas deudas han provocado ya miles de suicidios entre el campesinado.
Indignante que Monsanto, la multinacional líder en el sector de los OGM, esté conseguiendo, mediante su sistema de patentes, hacerse con el control de alimentos fundamentales en todo el mundo.
Indignante que todo esto esté ocurriendo bajo la impunidad y cooperación de los gobiernos.
Y triste, muy triste, que la información sobre este tema raramente tenga el alcance merecido.
En esta Semana de lucha contra los transgénicos, se celebrarán múltiples actividades informativas, que culminarán el 18 de abril con una gran manifestación en Zaragoza (desde Galicia saldrán buses). Estos actos están organizados por una gran variedad de colectivos como Greenpeace, Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Veterinarios Sin Fronteras y un largo etc. que, además, han creado un blog desde el cual informan de todas las actividades que llevarán a cabo: http://noquierotransgenicos.wordpress.com/.
El ajo constituye uno de los ejemplos más significativos de la famosa frase de Hipócrates: “Que tu alimento sea tu medicamento”. Tanto es así que, para muchos, el ajo es considerado más como planta curativa que como alimento.
Es especialmente recomendado en enfermedades cardiovasculares, como arteriosclerosis e hipertensión, ya que tiene actividad anti-aterogénica, hipolipemiante, fibrinolítica y antiagregante plaquetario. Otras importantes propiedades que posee el ajo son: bactericida y antifúngico, antiinflamatorio, hipoglucemiante suave, broncodilatador, expectorante y vermífugo.
En cuanto al cáncer, podemos considerar como enemigo no sólo al ajo sino también al resto de alimentos que componen su familia (la familia de las Liliáceas): cebolla, puerro, chalota y cebolleta. Por suerte, muchos son ingredientes esenciales en la mayoría de las cocinas de todo el mundo.
Estos vegetales tienen un importante papel sobre todo en la prevención del cáncer del aparato digestivo, en especial del cáncer de esófago, estómago y colon.
Se han estudiado más de 20 compuestos distintos presentes en el ajo y las moléculas con mayor actividad anticancerígena han resultado ser el sulfuro de dialilo (SDA), el disulfuro de dialilo (DSDA) y el ajoeno. Estos dos primeros compuestos azufrados son capaces de impedir la formación de nitrosaminas, sustancias cancerígenas que se forman en nuestro organismo a partir de los nitritos, aditivos usados sobre todo en carnes curadas, conservas y productos de charcutería (salchichón, beicon, jamón,…), aunque también provienen del humo del tabaco y de alimentos ahumados.
Los compuestos presentes en las Liliáceas pueden interferir en el desarrollo del cáncer porque, además de detener estos sistemas que activan algunas sustancias potencialmente cancerígenas, también son capaces de aumentar las moléculas del organismo implicadas en la eliminación de estas sustancias nocivas (potencian, por tanto, la desintoxicación). Con estas acciones, estos alimentos hacen que nuestras células se hallen expuestas a un menor número de agentes cancerígenos, con lo que tendrán menos probabilidades de sufrir daños en su ADN que den lugar al posible desarrollo del cáncer.
Como ejemplo de este efecto protector, se ha visto que, en ratas de laboratorio, el SDA es capaz de neutralizar el desarrollo del cáncer provocado por la NNK, una nitrosamina extremadamente tóxica formada por la transformación de la nicotina durante la combustión del tabaco.
Además de estas actividades directas sobre las sustancias cancerígenas, los compuestos del ajo pueden atacar también a las células del cáncer y promover su muerte por apoptosis (suicidio de la célula). En efecto, en laboratorio se ha tratado con diferentes compuestos de ajo a células aisladas de cáncer de colon, mama, pulmón, próstata e incluso leucemias y se ha comprobado que estos compuestos del ajo provocan cambios importantes en el crecimiento de estas células tumorales y activan el proceso que conduce a su muerte.
Gracias a su actividad antibacteriana, el ajo es un eficaz enemigo de la bacteria Helicobacter pylori, asociada a una mayor incidencia de úlcera gastroduodenal y cáncer gástrico. Un estudio realizado por el departamento de Gastroenterología del Hospital Ramón y Cajal de Madrid demuestra que la solución acuosa de ajo morado inhibe esta bacteria.
En la cebolla, tenemos una sustancia anticancerígena extra que es la quercetina, un polifenol capaz de impedir el crecimiento de gran número de células cancerosas cultivadas en laboratorio y de interferir en el desarrollo del cáncer en animales.
Además, estas hortalizas son hipoglucemiantes suaves, es decir, ayudan a regular ligeramente el nivel de azúcar en sangre, algo importante teniendo en cuenta que los picos de insulina y de IGF estimulan de manera directa tanto el crecimiento de las células cancerosas como su capacidad de invadir tejidos vecinos. Aunque, por supuesto, lo esencial será tener una alimentación baja en azúcares simples.
Aunque hacen falta otros estudios para precisar más estas actividades anticancerígenas, la información disponible actualmente, tanto a nivel epidemiológico, de laboratorio como en animales, ya pone de manifiesto que estos vegetales merecen una especial atención en la labor antitumoral.
NOTAS: Los compuestos anticancerosos se liberan cuando estos alimentos son cortados o machacados, por tanto cuanto más picados mejor. Además, se asimilan mejor si van en un poco de aceite, el mínimo para cocinar, o crudos en una ensalada aliñada, por ejemplo.
La dosis anticancerígena ideal sería entre dos y cinco dientes de ajo por semana.
Contraindicaciones: No es recomendable un excesivo consumo de ajo en personas con tratamiento con anticoagulantes o hipotensivos, y en embarazadas.
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