-hola! el martes es el día de San Patricio, ¿vas a escribir algo sobre la cerveza?- me pregunta Olalla por teléfono el viernes pasado.
Inevitablemente, antes de pensar en lo bueno o malo de la cerveza, sobrevienen los recuerdos a mi cabeza…17 de marzo de 1998: mi primera celebración de San Patricio. En pleno primer año de universidad, ese día tocaba bajar a tomar una cerveza en algún mítico local de la zona vieja santiaguesa, ya que las leyes del estudiante dictaban que cualquier evento mínimamente celebrable debía ser celebrado…incluso las tradiciones importadas como ésta.
Y es que, además de los posibles beneficios nutricionales que pueda tener una cerveza (y digo UNA!), en mi opinión, lo realmente más beneficioso es el acto social que supone el quedar a tomar una cerveza (aunque por supuesto también lo sería tomando un té…). Probablemente las risas alrededor de UNA cerveza supongan un beneficio mayor a nuestra salud que el posible daño que nos puedan hacer los más o menos 5 grados de alcohol que suele contener la cerveza (normalmente varía entre 3 y 9 grados).
Como dijo el médico y alquimista Paracelso: “Todo es veneno, nada es veneno. Sólo la dosis cuenta”.
Según el Centro de Información de Cerveza y Salud, un consumo moderado de alcohol corresponde a la ingesta aproximada de 10 gramos de alcohol diarios (variable según peso y sexo de la persona), lo que equivale a 250 ml de cerveza, es decir, UNA cerveza al día. De todas formas, los estudios en este campo siempre son contradictorios: unos respaldan que este consumo moderado de alcohol no supone riesgos para la salud, incluso defienden que, en estas dosis, el alcohol tiene un efecto antiagregante sobre las plaquetas y fluidifica la sangre, lo cual protege contra las enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, otros sí lo acusan como promotor de diversas enfermedades, entre ellas algunos tipos de cáncer, aún en cantidades moderadas.
Lo que sí está bien claro para todos es que el exceder de esta pequeña dosis siempre supondrá un riesgo para la salud.
Las bebidas fermentadas, como la cerveza, sidra o el vino, al tener menor graduación alcohólica y mayor contenido en nutrientes, son mucho más recomendables -o mucho menos desaconsejables- que las destiladas como el whisky, ginebra o el ron.
La cerveza es la bebida resultante de fermentar, mediante levadura seleccionada, el mosto de malta de cebada y aromatizarlo con flores de lúpulo. A continuación, os resumo -brevemente, pues tiene muchos matices- el proceso de elaboración de esta bebida, resaltando los aspectos nutricionales más importantes:
-Lo primero es conseguir la malta de cebada (la cebada es el cereal más usado en Occidente), que es simplemente cebada germinada y luego tostada. Como ya comenté en el post sobre germinados, en el proceso de germinación aumenta considerablemente la cantidad de enzimas, que posteriormente romperán el almidón de la cebada para que luego pueda ser fácilmente transformado en alcohol por la levadura. Después, la cebada germinada es tostada, proceso que determina las características de color y aroma de la cerveza. Cuanto más tostada sea la malta, más oscura será la cerveza.
-La malta es molida, en esta fase se puede añadir una pequeña proporción de malta de otros cereales como arroz, maíz, trigo,…que, además de dar una cerveza más pálida y más suave, reducen el coste de producción. Como vemos, los ingredientes base de la cerveza son cereales, por lo que la cerveza será muy rica en hidratos de carbono, con algo de proteína y casi nula cantidad de grasas.
-La malta es macerada con agua. Así se obtiene el mosto de malta, que no es más que el agua junto con los compuestos solubles que había en la malta (sobre todo azúcares fermentables). El agua utilizada puede influir en la calidad final de la cerveza, ya que contiene minerales como el calcio (influye en la turbiedad y el color), los sulfatos (influyen en el amargor) y los cloruros (afectan a la textura de la bebida).
-Este mosto se filtra y se cuece añadiéndole el lúpulo, una planta que proporciona el sabor amargo a la cerveza y que promueve la formación de la espuma y coopera a su mantenimiento. El lúpulo también ayuda a conservar la cerveza puesto que tiene acción antiséptica. Esta planta le aporta a la bebida otras propiedades como relajante del sistema nervioso central, efecto estrogénico (ya que contiene fitoestrógenos) y acción digestiva debida a sus principios amargos.
-Después se filtra para eliminar los restos de lúpulo y se enfría para evitar que se contamine por microorganismos.
-Se añade la levadura, que son microorganismos que transforman los azúcares que contiene el mosto de cerveza en alcohol y gas carbónico, es decir, se encargan de la fermentación. Acabado este proceso se separa la levadura, que a veces es destinada para alimentación del ganado.
-Así se obtiene la cerveza joven, aunque algunos tipos de cerveza reciben luego un proceso de maduración que consiste en una segunda fermentación que dura semanas o meses.
Como bebida, la cerveza aporta muchos de los nutrientes de los cereales, principalmente hidratos de carbono, vitaminas del grupo B (sobre todo B1, B2 y ácido fólico) y minerales como calcio, magnesio, fósforo, potasio y sodio (la relación potasio/sodio es alta, por lo que este sodio no contribuye a elevar la tensión; al contrario, es diurética). También contiene sustancias antioxidantes. Por otra parte, la cerveza lleva aditivos, uno de ellos pueden ser los sulfitos (E-224, también presentes en vino, gambas congeladas, etc), que en algunas personas pueden provocar reacciones alérgicas y asmáticas. Además posee purinas, por lo que se desaconseja en caso de niveles altos de ácido úrico.
La cerveza tiene menos calorías que cualquier otra bebida alcohólica, sobre todo, muchas menos que las destiladas. Por tanto, sobre el mito de la barriga cervecera…no estoy muy de acuerdo. Está claro que si te tomas 4 o 5 cervezas cada día, probablemente podrás exceder de las calorías que necesitas al día y por tanto tu grasa corporal aumente (en los hombres casi siempre localizada en la barriga, en mujeres se suele repartir un poco más), y también puede ser que, al ser una bebida carbonatada, el volumen de tu barriga aumente. Pero ocurre exactamente lo mismo si te tomas 2 o 3 coca-colas normales al día, ya que incluso tienen más calorías y el mismo efecto de “hinchazón carbónico” en la barriga. Por tanto, el causante real de la barriga creciente probablemente será, en la mayoría de los casos, un exceso de mala alimentación en general (donde podrían ir incluídas demasiadas cervezas)…
Por último, recordad que existe la cerveza sin alcohol, con la cual no hay problema por tomar más de una.