La cesta de la compra
Hace 2´5 millones de años, comienzo del Paleolítico, nuestros antecesores se alimentaban a base de los vegetales que ellos mismos recolectaban, y de lo que, ocasionalmente, cazaban o pescaban. En el Neolítico (10.000-4.000 años a.C.) se produce un gran desarrollo de la agricultura y ganadería, que, junto con la pesca, serán la base de la alimentación hasta nuestros días. Durante todo este tiempo nuestro cuerpo ha ido evolucionando y adaptándose a este tipo de manutención natural, y que, además, suponía un esfuerzo físico importante.
Ahora pensemos en la cantidad de sustancias artificiales que, desde hace poco más que 100 años (un abrir y cerrar de ojos en nuestra larga evolución), estamos introduciendo en nuestro organismo a través de los alimentos procesados:
-restos de abonos químicos, pesticidas, hormonas, dioxinas, antibióticos,…en plantas y
animales tratados
-grasas parcialmente hidrogenadas o grasas trans-azúcares refinados
-harinas refinadas
-aceites refinados
-aditivos artificiales (edulcorantes, conservantes, colorantes, potenciadores de sabor,…)
-productos transgénicos
-etc
Actualmente, las cestas de la compra suelen estar demasiado llenas de todas estas
sustancias que resultan extrañas a nuestro cuerpo. Después de una larga adaptación a
alimentos naturales, en estos últimos 50 años, o más, nuestro organismo está empezando a responder a este «cambio de combustible» con un disparatado aumento de enfermedades relacionadas directamente con el exceso, mala calidad y desequilibrio de la alimentación actual (diabetes, obesidad, osteoporosis, enfermedades autoinmunes, alergias, patologías intestinales, digestivas, cardiovasculares, etc…).
No se trata de volver a vivir como nómadas, sino de que en nuestra cesta de la compra
aumente la cantidad de productos frescos y naturales, con todas sus vitaminas, minerales y fibra; que ¾ partes de nuestro menú del día sea de origen vegetal (frutas, verduras, cereales, legumbres, frutos secos, semillas, germinados, algas…) y además sean, en parte, consumidas de forma cruda; y , como mucho, ¼ podría ser de origen animal, pero de buena calidad. Y sobre todo, reducir el consumo de productos demasiado industrializados que tanto fomentan las enfermedades «modernas», y que sólo aportan beneficio a dos de las grandes potencias económicas mundiales, la industria alimentaria y la farmacéutica (primero compramos un producto rico en grasas trans que nos puede incrementar el colesterol y luego el medicamento que nos lo disminuye).
¿No será más fácil y sano prevenir que curar? Y más barato para todos…ahorraremos dinero y salud en un futuro próximo.
Etiquetas: alimentos naturales









Mayo 19th, 2008 at 22:52
Hola Noa: Estoy de acuerdo contigo, pero como en casi todo tengo que matizar… Los mercados locales, son una solución para muchas explotaciones que no tienen la infraestructura necesaria para llegar a otro tipo de mercados. Para el consumidor también son interesantes. Todas las ventajas que enumeras son ciertas.
Pero no nos podemos olvidar de una cosa. A la hora de apostar por una Agricultura Sostenible, respetuosa con los recursos naturales y el medio ambiente, que reduce el coste energético, que mantiene la fertilidad de los suelos y reduce la erosión, en la que prime la calidad por encima de la cantidad… en definitiva la “Agricultura Ecológica”, yo creo que se le hace bastante daño cuando se establecen asociaciones de consumidores o mercados ecológicos, en los que la garantía de ser “ecológico”, es la palabra del productor… (y no dudo de que realmente lo sean). Pero piensa en los productores que pagan sus cuotas a los organismos certificadores, las etiquetas que obligatoriamente tienen que llevar y que es la única garantía de que ese producto es realmente ecológico…., y más en Galicia, que estamos a años luz de otras comunidades y, ya no digamos con respecto a muchos países europeos.
Yo conozco a muchos productores ecológicos que se quejan de esto. Y estos productores son los que realmente están haciendo que la Agricultura ecológica avance (aunque sea lentamente), se regule, se subvencione (aunque las subvenciones sean ridículas)…
Por el resto totalmente de acuerdo. Me encanta tu blog. ¡Ánimo!