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La fusión de pueblos tiene su punto

miércoles, marzo 21st, 2012

(La fusión de los ayuntamientos de Oza de los Ríos y Cesuras y otras cosas)

Vamos a ver, para quien no lo sepa, Oza de los Ríos (La Coruña), el pueblo del que depende mi aldea se va a fusionar con el colindante, que es Cesuras: en total unos 6.000 habitantes. ¿Esto es bueno?, pues creo que es genial. La villa, al tener más población, recibirá más ayudas de  la Xunta de Galicia (ese sitio donde ellos disfrutan, nosotros pagamos y entonces ellos se xuntan); se racionalizarán mejor los servicios y, lo que es más importante, esto no afectará al ecosistema, entendiendo por tal la vaca marela, la pinta, unas mil gallinas que habrá en la zona, algún borriquillo, que también lo hay, y yo, que cada vez me siento más integrado, formando parte del paisaje cuando no duermo la siesta; o sea nunca. Y todo ello gracias al alcalde de Oza, Pablo González,  y al de Cesuras, Julián Lucas.

¿Alguna crítica?, pues dicen que para tal trascendente decisión, en la que casi todos están de acuerdo en el fondo, falló la forma porque no se hizo una consulta popular. Vale, que sí, que la verdad sería mejor hacerla, pero vamos a ver neniño, ¡¡¡ espabila ho !!!!… que somos españoles, que nos conocemos todos y esto no es tan sencillo.

Esto de la fusión es como un matrimonio; espera, no escapes, que solo es un artículo… Imagínate que tienes una novia y el primer día que la conoces se la presentas no a tus padres, sino a toda la familia, pero a toda. Pues a la pobrecilla solo le faltaría que la pusieran en una tarima y como en el siglo XIX  que le miraran los dientes para que al final oyeras «pues la veo yo… es que me da… », «es que yo la miro y no sé qué tiene en los ojos, tiene un algo ummm… », «la pena es que se manca», «es maja pero si no tuviera ese muñón… ». Vamos, que se hace así y no hay dios que se case en este país porque… «¿Pero quién dice que le falta una pierna, que tiene un muñón?», «¿¿¡¡¡ manca !!!?, ¿¡¡¡ pero de dónde quitáis que es manca !!!?», «pero joé, ¿¡¡¡ qué es lo que habéis visto por Diosssss !!!?, ¿¡¡¡ qué es lo que habéis vistooooooo !!!?», ¿¡¡¡ pero abuela, desde cuando os drogaiiiiiissssss, desde cuandoooooo !!!?».

Por eso esta decisión de unión, pese a no ser consultada, me parece bien  porque las ventajas son tan obvias… y es que además esta fusión va a ser mucho, cuasierótica diría yo porque al haber dos piscinas, una será para el verano y la otra para el invierno y además no va hacer falta que se cubra porque me huele que solo se utilizarán las duchas.

Y es que cuando los manantiales se sequen… te voy a centrar que yú eres de urbi et orbi. Tú que vives en la ciudad, imagínate que tu piso es el único del edificio que tiene agua; pues bueno, los primeros días nada, pero cuando veas a tus vecinos que rozan la infección que no sabes ya si tienen piel o cuero o si es una herida o una costra… pues a turnos todos a tu casa a pegarse un baño. Pues eso es lo que ocurrirá aquí cuando no haya agua, todo a ducharse a la piscina. «Hombre, no te reconocía, como nunca te vi en pelota picada… » «cajoenrós, que me olvidé el champú, me dejas… », «pero qué bestia, si esto es detergente… ».

Y luego, tal como somos… pues que alguien se olvida una toalla… pues la vas a devolver y como mínimo  escucharás «pues quédate a comer» y te quedas; «y quédate a dormir» y duermes; «pues que venga tu familia y pasáis el fin de semana», y viene, y… «oye, no os vais a ir, que hace un mes que estáis aquí… », y te vas. Y esto va a unir, a crear unos lazos de amistad y confianza…

Yo soy Pablo González, el alcalde de Oza, y Julián Lucas,  el de Cesuras, y lo primero hago cuando oficialmente se formalice esta unión es organizar una macrofiesta a la gallega, a saber: una cisterna de vino tinto, otra de vino blanco otra de fanta para lo peques y 7.000.000 kilos de churrasco. Y cuando ya todo el personal esté pedal y se vaya a casa…  aquí esta la clave de todo; ni consultas ni bobadas, un apagón eléctrico de mil bemoles durante toda la noche y vamos, tenemos aquí a los nueve meses en Oza-Cesuras un baby boom que  me río yo de la repoblación forestal. Es que ni agua para bautizos va a quedar, lo veo venir, pero con patucos, claro.

Dejarlo todo y cambiar de vida

miércoles, febrero 22nd, 2012

Con esto de la Reforma Laboral, está el personal… y no es de extrañar porque empleo no se va a crear sino a repartir, que es distinto; es decir, que si somos mil los que trabajamos y ganamos pongamos 1.000 euros, pues ahora trabajarán 2.000 a 500 euros cada uno, más o menos, y claro, así creo yo empleo todo el que quieras, total los que se mueren nunca protestan…

Pues como digo, el personal ante esta situación está tan harto que me dice una amiga. «Mira, es que da ganas de dejarlo todo e irse a vivir a África». Tal cual lo dijo, sencillo sencillo, lo que es sencillo, no lo veo; porque yo me veo llegando con, pongamos Marta, a un arrabal de Senegal, donde se habla el gurungurú y lo primero hay que hacer es una choza.

Y como nosotros somos así, pues te olvidaste del cuchillo y ya te veo a los cinco minutos de llegar dando la vara pidiendo prestado un cuchillo, aunque sea de piedra, y dale que te dale al árbol para cortar ramas y más ramas. Unas 400, porque Marta, por lo visto, aunque se vive en taparrabos quiere un vestidor y un cajoncito para las joyas: ya sabes, cuatro conchitas, un huesecillo de albaricoque y poco más, pero… como quiere un vestidor… Y luego, después de cortar no sé cuantos arbolitos delgados, pues te toca unas 700 palmeras para el tejado y todo eso en un día… vamos que empiezas a pensar que quien te diera poder montar muebles de Ikea, pero como quisiste cambiar…

Y ya cuando tienes construido lo mínimo para pasar la primera noche…  pues Marta que te dice que hay varias goteras, entonces coges de libro que llevas sobre Cómo Vivir en la Sabana Africana…  y joé, tío, te das cuenta por el dibujito de la página 12.434 has puesto palmera de hoja simple y no de doble hoja y estas encharcado hasta el cuello… y con un frío…

Pero entonces piensas que nada, que haces un fuego y… ¡¡¡¡¡¡ calorcito !!!!. Sí hombre, calorcito es lo que crees tú porque aunque llevas mechero (no te vas a poner ya el primer día con palitos a ver si sale alguna chispa) pues que no enciende. Y vuelta a coger el libro y…  ostras, que te has confundido de madera, que la que arde es la Yanacokta, pero es que se parece tanto a la Tinajokcota… y se lo enseñas a Marta y lo único que recibes es un bofetón y piensas que no llevas ni 24 horas y que cómo se parece la chabola a cualquier piso de Madrid o Barcelona, en lo que es la intimidad, claro.

Y como has ido así, tan desesperado para cambiar de vida, solo con lo puesto, pues tienes acribillado el cuerpo de picaduras de insectos y piensas que a ver si pasas la noche y al día siguiente le puedes preguntar al jefe de la tribu si hay algo. Y en efecto, al día siguiente el gran jefe te dice que sí, que hay algo, la planta de nabilurus, que son unas hojas… Y con el nabilurus, a refregarte horas y horas, a diestro y siniestro, pero como tu cuerpo está hecho ya a hamburguesas te sale una reacción y una erupción cutánea que hasta medio poblado huye al verte y tú, que no sabes nada de gurungurú, tratas de explicarle que no se vayan, que no pasa nada, te acercas a ellos y te dan una somanta de palos…

Total, que a la semana de comenzar una nueva vida, de cambiar Sevilla, Fuengirola, La Coruña o Pamplona por un poblado del sureste africano; un día, de noche, mirando fijamente a Marta le dices lo que llevas pensando desde el segundo día que llegaste al poblado: «O te emparientas con el jefe gurungurú y nos vamos a vivir su chabola o volvemos ya al aeropuerto de Barajas para que nos pongan en cuarentena». Y me da que terminas en Barajas al grito de «¡¡¡¡ CC OO, trabajo sí, paro no !!!!». Cambiar de vida… ni pa eso servimos ya.

LA LIBRERÍA ESPACIO LECTOR NOVEL FERROL Y RODRIPICO
La Librería Espacio Lector Nobel, de ferrol, sita en la C/ Galiano, nº 15, ha hecho un espectacular montaje con los cuentos de Rodribico, y qué menos que darle las gracias a su propietario Fernando Ramos Armesto y a su hermana Conchi

¿Por qué en la ciudad la gente no habla?

miércoles, octubre 12th, 2011

Esto de vivir en una aldea, adonde me retiré haces dos años después de hartarme de buscar aparcamiento en la ciudad tiene su aquél. Y es que cuando vuelves a la urbe et orbi después de mucho tiempo alucinas tanto que las líneas de los pasos de peatones y no sé cuantas otras que hay en el asfalto, más que señales de tráfico te parecen los dibujos del desierto peruano ese… ya sabes, el colibrí, la araña, el mono… que nadie sabe para que están pero yo sí, para fotografiarlos.

Y es entonces cuando te das cuenta que ya perteneces al mundo del rural; al mundo de la bestia y del vegetal, de la marela y el grelo, de la yegua y el riejo, que tela con el riejo cuando hay que hacerlo a sacho, que quedas deslomao.

¿Y cómo te das cuenta que ya estás en otra dimensión existencial?, ¿cómo sabes que lo tuyo ya no es esperar al animal de cuatro ruedas en la parada mirándose los caretos unos a los otros con disimulo?, ¿quizás porque cuando vas un día a la ciudad te das cuenta que para aparcar haces unas 1.500 maniobras… porque en la aldea lo dejas así, a granel, en cualquier sitio?, pues no. ¿Entonces, por qué, por qué sabes que ya no perteneces al mundo urbano?, pues porque hablas. Sí, como te lo cuento, porque hablas. Algo tan normal como hablar, en la ciudad resulta extraño, raro y hasta intrigante; vamos, que eres un excéntrico.

Tú entras en un bar en el pueblo y vamos, no tienes que decir nada para que uno te de una palmada en la espalda y dudes si te atravesó o te la dio en el pecho y tras darte cuenta que sigues vivo… pues eso, hablas. Sí, hablas, y lo mismo hablas de la patata, que de si es la época del níspero o del grelo… hablas, qué mas da de qué… si nadie sabe nada.

No hay tema que no toques con cualquiera, aunque no lo hayas visto en tu vida, para charlar; pero en la ciudad… en la ciudad entras es un bar, hablas con alguien que no conoces y oye, te miran con una cara de asesino, de homicida… y entonces… pues te callas, porque te ven raro y extraño que no vaya a ser que…

Y así estás, callado, cuando a lo mejor el interfecto con el que pretendías charlar un ratillo y te miró de reojo con mala cara, coge de móvil y como quien no quiere la cosa dice: «, pues aquí, en el bar, esperando al niño, que está en la Escuela de Idiomas». Y tal cual oyes lo de idiomas piensas: «¿Aprendiendo idiomas?, pues como salga a tí, pa lo que le va servir… ».

Te mueres y eres la repera

viernes, enero 21st, 2011

Yo sé que si me muero tengo una esquela gratis en el periódico, supongo que será para avisar que no voy a trabajar, algunas pelillas de algún seguro de sabe Dios qué y para de contar; vamos, como tú, más o menos. Pero tú, que por ejemplo te llamas Raúl Togar o Luis Grijota, e imagínate por un momento que eres un conocido pintor o un laureado escritor… ¿mueres?; pues mueres, y por la cara ya eres una «pérdida», y si eres famoso, entonces ya adquieres la misma dimensión que un coche con 10 años sin pasar la ITV, «irreparable».

Tu estás vivo…. y nada; hagas lo que hagas te tratarán como una alpargata, inventes lo que inventes… ni caso; discurras lo que discurras… sigue pensando chaval y hoy ven a trabajar aunque sea festivo, na un pringao; pero es irte al otro mundo y desde ese momento tú ya no eres un ser humano, eres como una línea divisoria, como un puesto fronterizo porque tras estar fiambre, contigo, Raúl Togar ,«hay un antes y un después», y Luis Grijota «tenía una visión distinta de interpretar las cosas, pasarán muchos años hasta que nazca otro Grijota».

Y entre las muchas frases, una de las más bonitas es esa de «era un hombre adelantado a su tiempo» aunque todo dios se mosqueara porque siempre llegabas tarde, qué más da ahora. No me digas que por esto no merece la pena salir de casa con los ojos vendados, cruzar una autopista de 400 carriles y a ver quien te lleva por delante para estar muerto un día o día y medio, o incluso una semana y si tienes frío que te pongan una capilla ardiente, que si es en mi caso y la pateo en la aldea la quiero pero ya.

Y qué me dices en el plano familiar… ahí la gente se embala, ahí el personal ya pierde los papeles y se lanza a lo bonzo, quemando los últimos cartuchos de su intelecto. «Siempre tuvo a una gran mujer a su lado». Pero una mujer… ¿cuál?, ¿la esposa, la amante, la hermana, la abuela? ¡¡¡¡¡ qué mujer hombre, qué mujer si este tipo estaba soltero… !!!!!. Pero da lo mismo porque dices «mujer excepcional» y vale para todo, hasta para una tía abuela si la tienes.

Y en esto de los óbitos, de pasar a otra dimensión, hay otra frase similar que no falla porque si falla no estás muerto, estás grave, malherido, pero fiambre no, y la frase de marras es: «Detrás de él había una mujer excepcional». Y mira por donde, es justo por esta frase, la de «Detrás de él había una mujer excepcional» por la que perfectamente sé, pero perfectamente, que nunca seré un laureado periodista ni afamado escritor, porque yo es mirar para atrás y lo único que tengo detrás es un dolor de cervicales y un dolor de espalda, pero un dolor…

UNA PREGUNTA, UNA RECOMENDACIÓN

1- Como ya sabéis que este blog es como una ONG y para los que entran en el blog siempre está abierto, pues un amigo del blog, Luis Rodríguez, que vive en Barcelona, es el responsable de Okodia (http://www.okodia.com/es/index.html), Grupo Traductor, así que si queréis hacer una traducción en uno o varios idiomas, u otro servicio lingüístico ya sabéis a donde dirigiros.

2-Tras el rebote que pillé con los políticos, qué preferís ¿artículos de rajar o de humor?. Lo pregunto porque este es mi-tu-nuestro-blog

No me lo creo, un año en una aldea

miércoles, marzo 24th, 2010

(Alucinante, no murió nadie)

Como te lo cuento, antes de instalarme en la aldea, lo más verde que había visto en mi vida tal vez fue la película El último tango en París, la luz de los semáforos y en Estados Unidos y por un instante un par de dólares, que es el tiempo que te duran en cuanto los sacas del bolsillo… Bueno sí, miento, también la chaquetilla esa que ponen al que juega al golf y gana el no se qué de no sé dónde, y esos chavalines que van en moto con gafas oscuras y botas de cuero (no, chupa con clavos todavía no) y tienen esa manía de empapelarte con multas.

Yo, la verdad, cuando comencé esta aventura campestre no estaba muy seguro de mí, pero confiaba plenamente en la sioux (mi mujer) y pensaba que malo sería que de sus raíces y del paso de no sé cuantas generaciones por la reserva india no le quedara en las venas y en el cerebro algún conocimiento innato sobre cómo subsistir en medio de la Zoología y la Botánica.

Además, suponía, que si sus ancestros habían sobrevivido siglos y siglos en una tipi (tienda) malo sería que en una casita de piedra, con buen tejado, lareira y estufa de leña no resistiésemos un año o como mínimo hasta que llegara la ambulancia con los goteros para todos. Por si acaso, sin que ella lo supiera, yo (muy previsor) llevaba un mechero, (sí, ya sé, de Cadena Cien, cierto, pero mechero, joé) no fuera ser que tuviéramos que hacer fuego con palos y aún estuviéramos ahora dale que te dale y en vez de manos ya tuviéramos muñones.

Reconozco que contaba con ciertos aspectos positivos para iniciar esta vida pseudosalvaje, pues hasta los 11 años había vivido en pueblos; pero otros no lo eran tanto pues también había estado en San Sebastián, Vigo y A Coruña donde lo más verde que había visto era el césped de los jardines, que incluso bien pensado hasta fue contraproducente pues no se podían pisar, ya ves.

¿Que qué fue lo primero que hice al llegar a la aldea?. Nada, dios qué noble era. Bueno, nada no, analizar y estudiar profundamente la situación; pero por lo visto lo del análisis y el estudio no es importante por estos lares y bastante más lo es coger el sacho y a lo bestia pelearte a palos con la tierra. Pasados unos meses, cuando mis vecinos empezaron a plantar me animaron en esa milenaria tarea que hasta entonces solamente había visto en la tele y en algunos cromos. Así que pertrechado con los más simples aperos de labranza que un profesional de la hierba pueda imaginar, me puse en faena.

Un día, un día solamente bastó para que me desfogase para toda la vida, y mis vecinos, al percatarse de mi completa nulidad, como que les entró… no sé cómo te diría, que les llegué al corazón, aunque yo la verdad que tengo para mí que lo hicieron por los niños, para que no pasaran hambre, vamos me da que el asunto va por ahí… una especie de Cáritas rural, más o menos.

El caso es que al cabo de una semana ya tenía una pequeñita huerta y sí, amigos bloglectores, lo recordaré toda la vida. Lo primero que creció fue una lechuguita, y fue tal la emoción que llamé a toda la familia; cogimos la sin par planta, la adobamos con vinagre, aceite y sal y entre los seis que somos nos la comimos. Ni qué decir tiene que no dio mucho en cantidad, sí en alegría, y fue el despertar de un apetito voraz de las pequeñas bestiecillas, por lo que como por ahora aún no crecen bocadillos en la huerta, completamos a la solitaria lechuga con varios tacos de jamón y chorizo.

Y ahora, transcurrido un año sin necesidad de haber llamado a la ambulancia, aunque hubo momentos que no sabía si estaba en Galicia en el Everest por tanto temporal y borrasca…, vuelta a empezar. Ya a gritos me han dicho hace unos días que hay que plantar patatas, por lo que en estas dos semanas me voy a dedicar al tubérculo. Lo bueno de la patata (y os lo voy a decir en secreto) es que se planta con una facilidad pasmosa, e igualmente te quedas pasmado del curre que da cuando hay que recogerla, porque tío, hay que cavar y cavar que no veas, que solo quiero recoger y no fugarme pero…

Y es por eso por lo que estos días mis vecinos se preocupan porque creen que ando como ído; pero no, realmente lo que ando es pensativo mirando por la zona a ver si encuentro para el día de la recolección unos bueno bíceps, pero unos buenos porque yo con estas ancas tipo rana… pues no, claro que a lo mejor la sioux controla, al fin y al cabo la patata vino de allí y quizás ella… no sé, la verdad que me veo haciendo pesas, a pesar mío, claro