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Dejarlo todo y cambiar de vida

Miércoles, Febrero 22nd, 2012

Con esto de la Reforma Laboral, está el personal… y no es de extrañar porque empleo no se va a crear sino a repartir, que es distinto; es decir, que si somos mil los que trabajamos y ganamos pongamos 1.000 euros, pues ahora trabajarán 2.000 a 500 euros cada uno, más o menos, y claro, así creo yo empleo todo el que quieras, total los que se mueren nunca protestan…

Pues como digo, el personal ante esta situación está tan harto que me dice una amiga. «Mira, es que da ganas de dejarlo todo e irse a vivir a África». Tal cual lo dijo, sencillo sencillo, lo que es sencillo, no lo veo; porque yo me veo llegando con, pongamos Marta, a un arrabal de Senegal, donde se habla el gurungurú y lo primero hay que hacer es una choza.

Y como nosotros somos así, pues te olvidaste del cuchillo y ya te veo a los cinco minutos de llegar dando la vara pidiendo prestado un cuchillo, aunque sea de piedra, y dale que te dale al árbol para cortar ramas y más ramas. Unas 400, porque Marta, por lo visto, aunque se vive en taparrabos quiere un vestidor y un cajoncito para las joyas: ya sabes, cuatro conchitas, un huesecillo de albaricoque y poco más, pero… como quiere un vestidor… Y luego, después de cortar no sé cuantos arbolitos delgados, pues te toca unas 700 palmeras para el tejado y todo eso en un día… vamos que empiezas a pensar que quien te diera poder montar muebles de Ikea, pero como quisiste cambiar…

Y ya cuando tienes construido lo mínimo para pasar la primera noche…  pues Marta que te dice que hay varias goteras, entonces coges de libro que llevas sobre Cómo Vivir en la Sabana Africana…  y joé, tío, te das cuenta por el dibujito de la página 12.434 has puesto palmera de hoja simple y no de doble hoja y estas encharcado hasta el cuello… y con un frío…

Pero entonces piensas que nada, que haces un fuego y… ¡¡¡¡¡¡ calorcito !!!!. Sí hombre, calorcito es lo que crees tú porque aunque llevas mechero (no te vas a poner ya el primer día con palitos a ver si sale alguna chispa) pues que no enciende. Y vuelta a coger el libro y…  ostras, que te has confundido de madera, que la que arde es la Yanacokta, pero es que se parece tanto a la Tinajokcota… y se lo enseñas a Marta y lo único que recibes es un bofetón y piensas que no llevas ni 24 horas y que cómo se parece la chabola a cualquier piso de Madrid o Barcelona, en lo que es la intimidad, claro.

Y como has ido así, tan desesperado para cambiar de vida, solo con lo puesto, pues tienes acribillado el cuerpo de picaduras de insectos y piensas que a ver si pasas la noche y al día siguiente le puedes preguntar al jefe de la tribu si hay algo. Y en efecto, al día siguiente el gran jefe te dice que sí, que hay algo, la planta de nabilurus, que son unas hojas… Y con el nabilurus, a refregarte horas y horas, a diestro y siniestro, pero como tu cuerpo está hecho ya a hamburguesas te sale una reacción y una erupción cutánea que hasta medio poblado huye al verte y tú, que no sabes nada de gurungurú, tratas de explicarle que no se vayan, que no pasa nada, te acercas a ellos y te dan una somanta de palos…

Total, que a la semana de comenzar una nueva vida, de cambiar Sevilla, Fuengirola, La Coruña o Pamplona por un poblado del sureste africano; un día, de noche, mirando fijamente a Marta le dices lo que llevas pensando desde el segundo día que llegaste al poblado: «O te emparientas con el jefe gurungurú y nos vamos a vivir su chabola o volvemos ya al aeropuerto de Barajas para que nos pongan en cuarentena». Y me da que terminas en Barajas al grito de «¡¡¡¡ CC OO, trabajo sí, paro no !!!!». Cambiar de vida… ni pa eso servimos ya.

LA LIBRERÍA ESPACIO LECTOR NOVEL FERROL Y RODRIPICO
La Librería Espacio Lector Nobel, de ferrol, sita en la C/ Galiano, nº 15, ha hecho un espectacular montaje con los cuentos de Rodribico, y qué menos que darle las gracias a su propietario Fernando Ramos Armesto y a su hermana Conchi

No entiendo a mis hijas, ¿pero qué dices?

Martes, Enero 31st, 2012

O me estoy quedando sordo o ellas hablan muy deprisa… o a ver si va a ser que me estoy quedando lelo, que no me extrañaría, que casi 30 años de periodismo pueden afectar al cerebro, pero mucho, porque eso inglés no es, ¡¡¡ qué va a ser inglés lo que hablan si nunca dice «Hello»… !!! No sé, yo lo que sé es que a mis hijas no las entiendo, no las comprendo, y aunque se llaman Alejandra (15 años) y Victoria (11), para mí son «¿Qué?». Sí, «¿qué?» porque me paso todo el día diciendo «¿qué, qué , qué?» y como respuesta suelo recibir un «bo… » o un «uummmm… », que no significa nada pero que lo dice todo.

De verdad te juro que muchas veces, cuado hablan yo digo sí, pero digo sí ya por inercia, de forma inconsciente, espontánea, sin saber realmente porqué lo digo y, claro, después me llevo la sorpresa de… : «¡¡¡ Papá, dijiste que sí, dijiste que sí !!!» y yo interiormente me desespero porque no sé ni cuándo ni dónde dije sí, que por lo que me dicen respondo cada sí… tela, que es como si no tuviera juicio o que tienen un padre que es un pasao, un inconsciente, que de esto último algo hay.

Yo a estos niños de ahora no los entiendo y además piensan de tal forma que creen que lo sabemos todo, como si fuéramos Google pero con pies: «¿Te acuerdas de Lorena?», pregunta Victoria, así de repente, y yo digo «sí» medio acongojado, con la mirada extraviada, con el pulso acelerado, y como en internet pienso: «Voy a tener suerte»; pero claro, como son muy listos y se las saben todas, te cuestionan: «¿Y quién es?» y en esos instantes te entra un frío en el cuerpo… que si fuera el de la Guardia Civil ná, pero como es el mío…

Yo he descubierto, después de oír entre 700 y 854.000 veces «papá es que no me haces caso, es que no te enteras, es que… », que la respuesta a este tipo de preguntas te la puedes jugar al 50% diciendo: «Sí, esa niña que es rubia», porque es rubia o morena, no hay otra (bueno, está la pelirroja pero esa no cuenta); pero si quieres tener más posibilidades te lanzas a la «solución metro» diciendo, pero con confianza, eso siempre, con confianza, pase lo que pase: «¡Ah!, esa que es como tú de alta» y si es… alivio y si no…. siempre puedes negociar lo de la altura.

Yo a mis hijas, como tú a las tuyas, las quiero, las adoro; sin ellas no podría vivir pero con ellas… ¡¡¡ tampocoooo !!!, me ponen en cada aprieto… Yo he llegado a un punto que ya no me atrevo a preguntar nada, ni si esa serie de la tele es tal o cual, si esa canción es de este o aquél grupo o si… todo me parece tan igual, excepto el «bo… » o el «uuummmm..», que me dicen ellas, que no significa nada pero que lo dice todo, bo…

Si te cuento lo que descubrí…

Viernes, Enero 20th, 2012

(Cosas que pasan cuando dejas la ciudad y te vas a vivir al campo)

A mí ya me parecía que cuando vine a vivir de La Coruña a esta aldea de Mortoares, el pueblo más cercano, Oza dos Ríos, tenía algo raro. No sabía bien qué, pero algo había. A mí ya me extrañaba que llamándose Oza dos Ríos por la carretera no viera ni un riachuelo: «serán subterráneos», pensé; joé qué inocente era.

El caso es que mi mente barruntaba que algo había que… como te diría, yo lo sentía, lo percibía, pero no sabía qué era, hasta que hace unos días, lo descubrí. Sí, sé que es duro lo que voy a decir, pero que muy duro, pero lo diré: ¡¡¡ Nos quieren matar, nos quieren matar !!!.

No tengo la menor duda. Oza tiene unos 2.500 habitantes, con una media de 60 años y aquí está el quid; en solo 500 metros, que es lo que mide este pueblo pegado a la carretera, ¿a que no sabes lo que hay? Ni te lo imaginas: ¡¡¡ Dos tanatorios !!!; sí ¡¡¡ dooooos !!!. Y además están estratégicamente situados: uno a la entrada y otro a la salida; o sea, que no hay escapatoria, la palmas al principio o al final, no hay otra.

Yo en estos años he visto a tanta gente de negro que a veces estaba por parar y preguntar si había sufrido un viaje astral y en vez de Galicia estaba en algún sitio de Senegal o de Kinshasa, pero me callaba por prudencia (y también porque era blanco), pero dudas tuve…

Yo a los dueños de ambos tanatorios los conozco, me miran y saludan; pero yo ya no sé si me miran y saludan como vecino o como futuro cliente; pero la mirada es tal, siempre fija a los ojos, que de verdad que te da ganas de llevar puesto un termómetro y tras decir «hola» sacarlo disimuladamente para ver si estás a 36º, a 366 o a -86. Oye, que yo he visto mirar a mucha gente, pero de esa forma, tan así, tan tan tan… jamás.

Es duro esto porque, además, de las dos funerarias, una es, digamos, normal, solo es funeraria, para muertos; pero la otra… la otra tiene un bar y un restaurante que dan de comer y beber que no veas y, claro, con la delicada salud que hay por estos lares a mí me da que cuando vas a comer, más que comer te ceban para si te pasa algo te rematen en la funeraria, que una cena son 50 euros y un entierro 3.500 y el negocio es el negocio.

Mira, hasta tal punto veo yo el complot que tienen montado, que lo que no entiendo es porqué la funeraria, ya puestos, además del bar no abre un hospital al lado para así (como el Rey León) completar el ciclo de la vida. Naces, vives/comes en el bar y te mueres en el tanatorio.

Yo es tal la tensión en la que que me hallo que todo lo que sea caja, me suena a féretro y cuando voy al supermercado y oigo que alguien dice: «¿¡¡¡ Dónde está la cajera !!!?»… te lo juro que a mí me sale del alma: «¡¡¡Yo, no; yo, no, que estoy vivo, que estoy vivo !!!».

De verdad que paso unos sinsabores, unos tormentos, unas pesadumbres… yo recuerdo que cuando me daba la mala, estas aflicciones las mitigaba con chucherías y especialmente con todo tipo de chocolate y chocolatinas; pero es que ahora es oír «¿quieres bombones?» y mi primera idea es «bombones, bombones, bombones.. caja de… ¡¡¡ noooooooo !!!». Esto no es vivir, te lo digo yo, esto no es vivir, qué va a ser vivir si lo que quieren es vernos morir.

LA ESCRITORA NIEVES ABARCA PRESENTA SU LIBRO «CRÍMENES EXQUISITOS»
La escritora y amiga del blog Nieves Abarca presentará el día 26, a las ocho de la tarde, en la librería Arenas (La Coruña) su libro Crímenes Exquisitos, un volumen en el que la intriga, el sexo y la pasión son aspectos fundamentales. El acto estará presentado por Pablo Portabales, periodista de Radio Voz.

Lo que está de Dios…

Miércoles, Noviembre 9th, 2011

(Aconsejo leer en los comentarios las frases que decían nuestros abuelos, son demasiado el asunto, si podéis colaborar… mejor. Gracias)

Mi abuela siempre decía que «lo que está de Dios, está de Dios», y así vivió hasta casi los noventa años, con lo cual la receta debía ser buena y sobre todo porque mi abuelo, que no lo decía, se fue antes; o sea, que estaba de adiós, más bien. Y tú espera a que lea esto mi madre y ya te cuento yo adonde voy.

Pero la vida de mi abuela era así. Que un niño se caía y se hería… pues ella decía: «Si está de Dios, está de Dios» y tan pancha se quedaba, sentada en su sillón, y lo mismo podía caerse el chaval en el pasillo que por una ventana, que lo que estaba de Dios… estaba de Dios. Y es que para ella lo mismo era un accidente de un autobús con 4.334 muertos, que clavarte una astilla en una mano, el asunto estaba de Dios y de Dios estaba o, en versión gallega, «neniño, cala oh e non lle des máis voltas».

Y dicho todo esto no sé qué pensaría mi abuela de lo que está ocurriendo estos días en mi aldea, Mortoares, en la que vivimos 11 personas; pero que en un mes Suso se haya casi amputado un dedo con una sierra, que ayer a Maruja la operaran de cataratas, que Manolo se lastimara al cortar un chorizo, que la sioux (mi mujer) tenga que ir al neurólogo por un dolor en las cervicales y que un hijo de ella, Christopher Cameron, esté con gripe… para mi no es «lo que está de Dios, está de Dios», es que Dios está aquí y nada de eso que está en todas partes… o, vale, si está en todas partes el 99% en mi aldea, es que no hay otra.

Es que piénsalo bien; de 11 habitantes, casi la mitad está fuera de combate… y eso es mucho porque al cambio es como si sales de tu casa y la mitad de la población en la que vives está lisiada. Miras para un lado, un tuerto; miras para otro, un cojo; más allá… un tío con muletas; el de más acá, la cabeza vendada; que miras y no ves, pues eres tú que estas ciego, vamos, una fiesta.

Y claro, como lo que está ocurriendo parece una plaga de desgracias que no tiene fin… pues los que sobrevivimos ya nos miramos como diciendo «a que vas a ser tú el siguiente, a que lo vas a ser que tienes una cara de gotero que… » y así, los que quedamos, terminaremos teniendo estrabismo de tanto vernos de reojo y es que la verdad que ves a alguno que no sé como te diría, pero para mí… que está de Dios.

Dios, nooooo, un herido en la aldea

Martes, Octubre 4th, 2011

Este año las vacaciones me las he tomado muy tranquilas, pero muchísimo, tanto que no hice nada; pero absolutamente nada, y mira que paradojas tiene la vida que justo por no hacer nada te percatas de todo, como de que no eres necesario para nada… con lo cual me da cierto sosiego pensar que el mundo no depende de mí, que un día creí…

Y así me hallaba, en una paz infinita, en la placidez total, cuando ésta se vio alterada por unos gritos de Maruja, mi vecina. Vamos a ver que esto hay que explicarlo. Los gritos de Maruja son especiales. Tú vas a kazajistan y los oyes; sí, no es que los recuerdes… no, los oyes como si estuviera a tu lado. Y lo mismo los oyes en Kazajistan que en el trayecto en el avión de ida y vuelta por mucho que el aparato esté presurizado y vuele a 10.000 o 120.000 metros, los oyes.

Y así, con los gritos de Maruja, bajé de casa, abrí la puerta y me encontré a su hijo Suso como la estatua de la Libertad, con el brazo en alto, la mano cubierta por un trapo y chorreando sangre… una alegría, vamos. «¡¡¡¡ Que se cortou coa sierra, que se cortou coa sierra !!!», gritaba Maruja mientras en Kazajistán se ponían en alerta roja por temor a una invasión. Y fue oír eso de «se cortou coa sierra» y ya me imaginé que Suso se había llevado toda la mano por delante, porque hay que ver como son los aparatos estos, que tienen unos dientes…. como Ana Belén.

Entonces, inmediatamente lo metí en el coche para ir al hospital, la sioux (mi mujer, traductora y enfermera) le ayudó a hacer un torniquete, mentalmente me puse el casco de Fernando Alonso y te lo juro que no sé en cuanto está el récord Oza de los Ríos-La Coruña (unos 20 kilómetros) pero que lo batí… bueno que si lo batí.

Dos horas de operación, otros tantos días de reposo, unas curas… y para casa con su dedo implantado. Y yo pensaba que había ya pasado todo cuando en la aldea empezaron las conversaciones de los vecinos: «¿Y te acuerdas de Lucho, el hijo de Pastora? pues metió un brazo en una trituradora, se quedo sin él y tuvo que arrancar el mismo la camisa que sino va padentro… », decía uno. «Y Toño, el del supermercado, que se llevó tres dedos con el cuchillo… », explicaba otro. «Y Fidalgo… que perdió un ojo… »

Yo no he estado en Afganistán, te lo juro, pero por lo que decían mis vecinos, aquello más que una conversación parecían un parte de guerra: «¡¡¡ Fidalgo Piñeiro !!!, sin brazos», «¡¡¡ Arturo Ameneiro !!!, sin ojos», «¡¡¡ Pastor Rodríguez !!!, sin pies», «¡¡¡ Lucho Rueiro !!!, muerto».

Yo escuchaba y no decía nada, que el mayor daño que me hice en mi vida creo que fue con una espinita de una sardinilla que se me quedó clavada por no sé dónde en la garganta y me costaba tragar, que lo llego a decir y además de parecer tonto igual me rebanan al través.

Bueno, pues al final de tanta conversación repetida y repetida día tras días, entre lonchas de jamón, queso y vino, llegué a tres conclusiones: 1- Que para conductor de una ambulancia estoy más que preparado, preparadísimo. 2- Que en mi aldea no hace falta tiritas, o te amputan o no te amputan. Y 3- Que en cuanto oiga el ruido de una sierra me meto en cama, me tapo con las mantas hasta las orejas y con los pies cierro las ventanas y las contras como pueda, no vaya a ser que salte la cadena, me trocee y que un día cuenten: «¿Y te acordas do periodista, que con unha serra… ». Ni hablar.

UNA EMPRESA DE TRADUCCIONES QUE VA A MÁS

No hay como que a los amigos del blog le vayan bien las cosas, como le sucede a Luis Rodríguez, gestor de la empresa de traducciones Okodia , asentada en Barcelona, que ha lanzado un nuevo servicio especializado solamente en traducciones de medicina, llamado Okomeds. Vamos que el trabajo y la calidad siempre tienen su recompensa y seguro que habrá algún descuento para quienes leen el blog. ¡¡¡ Enhorabuena Luis !!!

Hay amigos que la verdad…

Domingo, Julio 3rd, 2011

NOTA
A partir del 17 de julio empiezo a publicar durante el verano, hasta mediados de agosto, un artículo a la semana en el periódico de papel de La Voz de Galicia. Tras publicarlo, en esa semana pasará al blog

Esto de encontrarte con amigos que hace tiempo que no ves, muchas veces es un marrón. Tú vas por la calle, de repente ves a uno, te alegra, lo paras o te para y le dices: «¡¡¡ Hombre, cuánto tiempo !!!, ¿tomamos algo y charlamos?».

Y lo de charlar es un decir y lo de alegrarte… mejor que te atropellara un camión de veinte ejes y cuatrimotor porque entras en un bar y tras decir: «Qué quieres ¿una cerveza, un café… ?». Entonces te explica que no, que una cerveza no, que tuvo un problema de hígado, que el café tampoco, que tiene la tensión alta y que mejor un agua mineral, pero mineral de la marca Fonteharto que es menos alcalina porque… y entonces piensas si el amigo es que acaba de salir de casa o del depósito de cadáveres y que hoy han dado día libre.

Y así estás, en la barra, y por lo que te cuenta hasta te da ganas de pedirle un tapa de aire puro para sus pulmones y un gotero de jamón y queso, que seguro le sienta bien, pero que muy bien porque esa tapa de callos que ves en la vitrina, vamos ni de broma, que ya hasta te da miedo verla, no vaya a ser que la pidas y que solo con los efluvios de los garbanzos le produzca a este tío un ardor de vete a saber qué y la patee allí mismo.

Que así a lo tonto son estas cosas, que sin comerlo ni beberlo puedes verte ante un tribunal diciendo: «Joé señoría, que no lo maté, que se lo juro, que yo solo pedí una tapa de callos, como siempre». Y el hombre de negro en su papel, muy profesional igual comenta: «¿Y no le habrá puesto en los callos… porque la autopsia dice… ».

Y tú, eso, que te ves con un marrón en plan: «En confianza, señoría, si es que ya estaba de salud el pobre… ». Y además de descubrir que el juez es gualdrapa que no hizo ni las oposiciones ni nada, que entró por el careto político por ser un abogado de «reconocido prestigio» o un catedrático de esos que saben más de encerado y tiza que de jurisprudencia, otra nulidad vamos, terminas diciendo: «Realmente amigo amigo no era ¿sabe?, lo había visto alguna vez y… ».

Pero suponiendo que no llegues a ese extremo de que te veas ante el juez de cuchara, mientras hablas con tu amigo o lo que queda de él te da la sensación de que más que en el bar estás en el hospital, en la UCI, porque el tío para animarte, (porque este tipo de gente anima que no veas) te dice que si meganito tuvo no sé que de corazón, que al otro lo operaron, que aquél le hicieron un trasplante y que a ese otro…

Entonces lo miras, pero ya por hacer algo, y ves que tiene una maquinita pequeñita en el cinturón y que no paras de mosquearte pensando en para qué servirá. Y como eres así, irremediablemente le preguntas que qué es y entonces te explica que es para medir lo que camina, que el médico le dijo que 8 kilómetros al día, que es bueno y que le recomendó (esto no falla), que no hay como hacer natación. Y claro, eso de natación, que para ti es muy cansando, te recuerda cuando te mecías en el mar y hacías el muerto y es pensarlo y te da un escalofrío… «¡¡¡¡¡ El muerto !!!!!, joé, a ver si lo va hacer este, pero de verdad, que tal como lo veo…».

Quiero llamarme Kovalski

Jueves, Mayo 26th, 2011

Yo con mi padre tenía una relación estupenda, magnífica, soberbia, porque era un tipo genial de los geniales; bueno yo hablo de mi padre porque tenía solo uno, si hubiera tenido una docena de padres tendría que especificarte quién era el genial; pero como solo tuve uno… pues el caso, que nosotros en serio hablábamos poco porque teníamos ya bastante claro de qué iba esto del vivir, así que nos dedicábamos a conversaciones más altruistas, filantrópicas diría yo.

Por eso un día, como puse ya en otro artículo, me preguntó: «Oye, que el vino vicie… normal, ¿no?; ¿pero que la cal vicie… ?». Obviamente comprendí su duda y en más de una ocasión teorizamos sobre este asunto, aunque he de reconocer que a una conclusión lo que se dice a una conclusión llegar no llegamos, pero… hicimos lo que pudimos, que nadie nos pedía cuenta de resultados.

En otra ocasión, al preguntarle por qué se había casado con mi madre tras enseñarle ella una tarjeta amarilla, me miró y dijo. «Mira hijo, las oposiciones que hice fueron muy duras, muy duras. En Madrid, el preparador me decía “ tema 525´´, y yo contestaba “sí ´´, y a decirlo de memoria. Un día _ prosiguió_ me preguntaron, yo dije que “sí ´´, pero pensé que era un tema más; pero no, era tu madre, ¡¡¡ me estaba casando !!!».

Y otra vez, hablando sobre la guerra, porque nuestras conversaciones eran muy dispares, en este caso dispares todo lo que quieras, pero no mates a nadie, me dijo: «Tú verás, pero si vas a la guerra… hazme caso, todo menos llevar la bandera, que a ese lo liquidan en un segundo». Y yo le pregunté si eso ocurría con todas las banderas y, no sé que te diga, pero cuando llegamos a la de Zambia lo vi dubitativo, pero por si acaso… desde entonces no toco ni una, no vaya a ser.

Y estaba ayer pensando sobre el tema ese de ser abanderado en caso de conflicto bélico cuando me dije… «si voy a una guerra… cómo voy a ir a una guerra llamándome Manuel o Guisande… eso no es un nombre para ir armado. Para médico… vale: Doctor Guisande, por ejemplo, suena bien pero para una guerra… ».Y estaba yo así como un poco tristón, apesadumbrado, cuando se me hizo la luz: «Nada, me cambio de nombre, quiero ser Kovalski; sí, ¡¡¡ Kovalski !!!».

Y es que en las guerras siempre hay un Kovalski que es la repera el tío. Es más, a mí me han dicho que hay guerras que antes de empezar preguntan si en cada bando hay un Kolvalski y que incluso se han dado casos de que se ha retrasado la matanza hasta que no haya un Kovalski por bando, que sino la guerra no es reglamentaria… no sé, eso dicen, que yo que ni hice la mili… que voy a saber pero si lo dicen…

Pues eso, está el capitán de la patrulla en medio del fuego enemigo y entonces dice a gritos: «¡¡¡ Kovalski, Kovalski !!!!, cubre el flanco izquierdo». Y allá se va kovalski rozándole las balas, zigzagueando y sudoroso hasta que se pone a cubierto. Y en medio de la metralla, una señal a Kovalski, y Kovalski sabe que tiene que ir al puente y lanzar una granada en un punto concreto para hacer replegar al enemigo. Y Kovalski lanza la granada… y ¡¡¡ tío!!!, justo en el lugar preciso, así da gusto ir a la guerra hombre, así da gusto.

Y kovalski que es fuerte y listo, vuelve de nuevo a la patrulla zigzagueando, tirándose por el aire dando una voltereta y cayendo justo en la improvisada trinchera de sacos… Y nada más caer, como si nada, Kovalski informa de dónde están los francotiradores, los carros de combate del enemigo, las patrullas que tiene, el tipo de armamento, como se llama el concuñado del cabo furriel y si utilizan Movistar o Vodafone. Tío, kovalski es mucho, Kovalski es un google de la vida, lo sabe y lo controla todo, pero todo todo. Y yo, si voy a la guerra, quiero eso, ser Kovalski, porque ya me dirás adónde voy yo con Manuel o Guisande… nada Ko vals ki, quiero ser Ko vals ki.

Claro que Kovalski la verdad tiene un problema, que es lo único que menos me gusta de él. Y es que al final el Kovalski de marras recibe un tiro y agoniza en el campo de batalla mientras el capitán le sujeta la cabeza, le cierra los ojos, se abraza a él y le quita la chapilla esa que lleva sujeta con una cadena al cuello mientras la aprieta con la mano. Pero bueno, problema problema, relativo, porque teniendo en cuenta que a mi mujer, la sioux, le queda genial el negro, tampoco es para tanto ¿no?. Manuel, Guisande… tonterías, ¡¡¡ Kovalski !!!, ¡¡¡ Kovalski !!! ese es el punto.

FEDEGUSTANDO, UN BLOG DEDICADO A LA GASTRONOMÍA

Un buen amigo del blog, Federico García Poncet, es un sibarita y eso del comer le va que no veas. El caso es que tiene una bitácora Fedegustando en el que no solo dice dónde comer, sino recetas para cocinar. En fin, mejor que lo veáis y ya me diréis. Yo creo que el blog es bueno, por lo menos el gran Fede el es doble de fuerte que yo y para mí que la clave son las recetas, las de cocina, porque las mías, las únicas que tengo son las del ambulatorio.

Oye, pasó el Carnaval ¿verdad?

Jueves, Marzo 24th, 2011

Esto del Carnaval no es muy normal; bueno un poco sí pero mucho mucho no pero ya pasó ¿verdad?. Dicen que es una fiesta, una tradición, una celebración, una costumbre… a mí si te soy sincero esto me parece un poco raro y si ahora escribo el artículo, pasados ya tantos días, es, lo confieso, porque tenía miedo, pero mucho, y no estaba yo ni con pulso ni mentalmente para darle al teclado que hasta hubo momentos que llegué a pensar si era un teclado o era alguien que estaba tumbado bajo la pantalla del ordenador disfrazado de eso, de teclado.

Pues un día de esos, que llaman Carnaval, dejé la aldea, me arriesgué a ir a La Coruña y me encontré a un amigo con una careta de león cuando unos días antes estaba en el hospital operando vete a saber tú a quién de una hernia discal, según me contó mientras tomaba una cerveza y se limpiaba la espuma de la salvaje melena que le caía en el vaso en tanto su mujer (supongo que la leona)… bueno no me extiendo más, que aún no se me ha pasado el susto del todo.

Yo al principio no sabía que era él, mi amigo, porque el último león que había visto fue en TVE hace años en un documental, y en carne y hueso en el zoo de Barcelona, pero así tan cerca… porque mi amigo, que me cogió de un brazo y me dijo «¿a qué no sabes quién soy?», si fuera un Elefante sí, pero parecía un león pero un león de verdad. Es más, para mí que tiene más futuro como león que como cirujano, aunque no sé si como carnívoro hay más puestos de trabajo en la Seguridad Social, que a mí me da que sí.

Pues cuando ya había asimilado que mi amigo era el Rey Hospital me encuentro a otro que llevaba unas pulseras como los de Hawai, un collar de flores, un sombrero de paja de colores y de una mano un niño/demonio y de la otra una niña/ratón. Me saludó, me paró y habló, pero no le entendí bien, aunque no sé si era porque hablaba en hawaiano o porque yo estaba descentrado ya que la última vez que lo había visto fue ante un juez defendiendo a un tipo que había robado algo.

Yo no digo nada, que a mí no me gusta molestar; pero yo esto del Carnaval lo veo extraño, pero muy extraño, y me da algo, no sé, no sé bien cómo explicarlo; porque en el fondo hay como quien interiormente quiere que siempre sea Carnaval. Pero es que yo no me imagino que te opere un león, que te defienda un hawaiano, que una pantera arregle un tejado, ver entrar en el colegio un niño/demonio, una niña/ratón o que vayas a coger un avión y te facture las maletas unas iguanas o que el piloto sea un conejo y el copiloto un avestruz. Mira… cosas pasan Mio Cid, fue escribir esto, desahogarme y ya me encuentro mejor, mucho mejor, me siento libre, libre como un pájaro ¡¡ oh !! ¿he dicho pájaro, he dicho pájaro? Ostrás, me estará afectando el Carnaval.

Una conferencia, unas chicas, un guión

Domingo, Febrero 20th, 2011

De vez en cuando, por eso de que me lo solicitan o me ofrezco, pronuncio una conferencia, aunque realidad prefiero llamarla charla porque es como más de bareto y tapa, más de patio de colegio y canasta, más de colegueo y pitillito, de ti y de mí, y me gusta que la gente, si es joven, que esté sentada en el suelo y yo de pie, hablando de un lado a otro, moviendo la manos, improvisando y escrutando con la miradas las reacciones.

Y para reacción la que tuvo mi hija Alejandra, de 14 años, cuando sin que ella lo supiera entró en una sala de su colegio para oír una conferencia y se encontró con que el que iba a hablar era su padre; o sea yo, que la mirada fue entre cariño y te mato, tirando más bien al asesinato sin contemplaciones y allí mismo, si la dejan, cuatro tiros a bocajarro.

El tema (guiones de Radio, Televisión y Teatro), no era muy complicado, más bien sencillo, que con ir recordando cómo se hace, y con unas notas escritas… como decimos los gallegos, malo será. ¿Y qué les conté?. Pues hice una comparación entre los guiones y sus vidas porque ellos, sin saberlo, son eso, guionistas, pero de los buenos, con una imaginación prodigiosa y la única diferencia que tienen con respecto a mí es que no escriben lo que piensan, lo que discurren, lo que desbarran y lo que solo les falta es conocer la técnica para aplicar sus calenturas cerebrales a medios como la radio, televisión o teatro, pero que peliculeros… bueno que si lo son.

El examen
Y todo empieza cuando tu hija, por ejemplo, te dice que si el sábado se puede quedar a dormir en casa de Mónica porque junto con Candela están haciendo un trabajo en equipo (sí, hombre en equipo, venme tú a contar a mí ahora esas, que no he vivido yo noches en equipo, incluso en dúo, más veces) y mientras te habla y le contestas (lo que viene a ser un diálogo de la Radio) poco a poco tu hija pasa a otra rama del espectáculo, el teatro.

Entonces te explica/representa que el examen que tiene es el examen de todos los exámenes, como lo de la batalla de todas las batallas pero sin violencia, y para darle más dramatismo a su escenografía te dice que si suspende también suspenderán sus amigas. Y tras un silencio mínimo te dice que su vida depende de ese examen, que sino no le da la nota media, que sino la dejo ir arruino su futuro, vamos que la desgracio… y para darle más intriga al asunto (que si se emitiera por la pantalla sería el guión de TV), que además el padre de Mónica tiene un libro que complementa el trabajo que están haciendo.

O sea, que en los más de 100.000 libros que hay en las bibliotecas municipales de La Coruña, de la Diputación, del Ayuntamiento, de la Asociación de Mariscadores de Galicia, de la Asociación de Pescadores, de la de Rederos o de la del Anzuelo si existe e incluso en Google, no hay nada, pero nada de nada; y que el único sitio del mundo mundial donde está el único volumen sobre la vida y reproducción de los crustáceos y moluscos justo, justo va a ser en la casa de Mónica, que además el padre es de Segovia.

Hombre, que si viviéramos en Palencia se entiende, pero es que estamos en La Coruña, en Galicia, que olemos a peixe, que somos salados en todos los sentidos, con más de mil kilómetros de costa y… y es que tal como te lo dice parece que ese libro es el no va más, vamos que lo abres y lo primero que ves es un bicho que te dice: «Hola, me llamo Bogavante, soy un crustáceo, de la familia de los… », qué cosas tiene la vida ¿verdad?, y sobre todo los crustáceos.

Ambiente perfecto
¿Y qué ocurre cuando cedes y están en casa de Mónica, que nunca vi a nadie ir a estudiar con tanta alegría? Pues ponen los apuntes sobre la mesa, los lápices aquí, los rotus allá, este bolígrafo rojo por este lado, el azul por el otro y.. ¡¡ Ah!!, la goma, que no falte la goma, «aquí está bien». Y cuando ya todo está preparado, creando una atmósfera de estudio que ni en Oxford ni en Harvard… ¡¡¡¡ al Tuenti !!!!, a hablar con Juan, con Pedro con Julián, con María; a ver fotos de esta y aquella excursión, de aquél día en el McDonald’s, de que «creo que le da un beso ¿no?». Y así hasta que el ordenador estalle.

Y ya a media tarde, la madre Mónica, muy prudente ella, que llama a la puerta despacito, no vaya a interrumpir el estudio y se vaya al tacho el examen de todos los exámenes y acabemos entonces con el futuro de las tres, y pregunta: «¿Queréis tomar algo?». Y ellas, con una voz suave en plan clara de huevo, tipo Iberia, pero sin volar, dicen: «No, gracias, de verdad». Y le echan tal morro, porque lo dicen con una delicadeza, con una fineza y una cortesía… que si las pillas en la calle te dirían: «no, tía, pasa; que andamos aquí metiendo unas sobradas épicas» y a seguir hablando con Juan, Pedro, Luis… y decíais que cómo se hace un guión… ya te vale.

PD._ A mi hija Alejandra, a todos los padres que se sienten identificados, al colegio de los Salesianos y a los alumnos que asistieron.

Para rarezas, la Fe de Vida

Jueves, Noviembre 25th, 2010

Yo más o menos entiendo todo, que es nada, por cierto; pero a mí eso de ir a solicitar una Fe de Vida me parece un tanto extraño, extrañísimo. Y es que yo no sé tú; pero yo no me imagino entrando en el Registro Civil, acercarme tranquilamente a un mostrador y decirle al funcionario de turno: «Oiga, ¿me puede certificar que estoy vivo?». Bueno, imaginármelo me lo imagino, pero la verdad que lo diría así como pensando: «Este me calza unos tiros» o «¿pero de verdad que la ley es así, el que la hizo se tomó un tripi o yo estoy flipando?».

Claro que, desde la otra parte, de la del funcionario, a mí me dice eso un tipo cara a cara, a poco más de un metro, mirándome a los ojos, y hago como si nada pero por lo bajinis empuño pero ya una parabellum con silenciador por lo que pudiera pasar.

Y la verdad que esto debe ser un lío de pensamientos, una melé intelectual porque el que va a solicitar lo de la Fe de Vida, si es la primera vez, tendrá su pánico ya que así, a bote pronto, piensas: «Y el tipo ese me hará un análisis de sangre para saber mi ADN y comprobar que soy yo, Eliseo Sánchez, el hijo de Chiruca, la de la mercería; quizás una resonancia magnética; una prueba de rayos X, tal vez un tac o simplemente me arreará una patada en la espinilla para que cuando grite de dolor me diga: “Naturalmente, ahora mismo se la extiendo, usted está vivo, pero que muy vivo” ».

Y claro, como esto es tan raro, sino puedes, por ejemplo llevar a un ancianito, pongamos por caso tu abuelo, a por una Fe de Vida, ¿qué llevas? ¿una grabación en el móvil, con la fecha? Hombre es una posibilidad, pero si das con el funcionarillo ese quisquilloso de turno y al ver la grabación te dice: «Pues yo, pues… no veo que se mueva mucho su abuelo», a lo que responderás, «¡¡¡¡ cómo que no se mueve !!!!; mire, mire bien como bebe el agua a sorbitos…. espere que amplío la imagen, ¿ve, ve como mueve el vaso?, ¿lo ha visto, lo ha visto?».

Y el funcionario, mirando y requetemirando la grabación igual te dice: «Hombre moverse moverse… », a lo que contestarás: «¡¡¡¡ Que tiene 90 años !!!, no querrá usted que…. pero si se mueve, aunque sea poco, si se mueve es que está vivo ¿no?». Y claro, como en esto y en todo hay mucho bestia igual te comenta: «Vamos a ver, yo tal como lo veo en la imagen, moverse moverse pues sí, un poco; pero esta grabación, por la fecha, la hizo usted anteayer y, perdone, que no quiero ofender, pero con esa edad a lo mejor de anteayer a hoy, a estas horas… ».

Y entonces, para demostrar que el abuelo sigue vivo y coleando, ya te veo yo llamando a casa, que pongan inmediatamente la webcam y tú, desde el ordenata del funcionario a grito pelado: «¡¡¡¡¡¡¡¡ Abuelo, abuelo !!!!!!, ¡¡¡¡¡ joé, que te muevas, que te muevas !!!!!», y medio llorando diciendo al funcionario, «qué está vivo hombre, que está vivo, por Dios déme el papelillo ese de la Fe de Vida, démelo hombre». Esto de la Fe de Vida es raro, es que es, no sé, como para morirse.