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Cómo lavar un coche sin gastar un euro

Miércoles, noviembre 30th, 2011

Esto de ser vago no sé ya si es una predisposición genética, una tara o incluso una virtud; pero hasta estoy por preguntar a mi madre si me movía en su vientre, que me da que no, que era ella más bien quien me agitaba para saber si estaba vivo porque yo ya de aquella… vamos como si estuviera en una tumbona en Cancún, aunque entonces que yo recuerde no tenía tabaco, no todo puede ser perfecto.

Pero el problema para los que tenemos esta tendencia innata hacia la pereza, hacia la holgazanería es que aunque quieras ser vago no puedes serlo, la sociedad te lo impide y… pues tienes que discurrir para hacer lo mismo o más que los demás pero sin matarte.

Por ejemplo, aunque vivo en el campo, a mí eso de pasar un fin de semana dale que te dale al coche con una manguera, un cubo con jabón y una esponja… qué quieres que te diga, no va conmigo (con mi vecino por lo visto sí; vamos, yo le veo maneras); y menos secarlo con una bayeta, que yo un trapo solo lo uso para limpiar los zapatos y poco más; es decir, que a mí un pañito me dura más que un litro de tabasco. Por cierto; un inciso, que esto aún no me lo ha aclarado nadie: ¿Alguien sabe cuál es la razón, pero la auténtica razón, de por qué todos los calzoncillos del mundo mundial terminan para limpiar zapatos?, es que no lo pillo, después dicen que los pies huelen mal…

Pues lo que decía; como vives en el campo, el coche se mancha, se ensucia, se embarra y… si yo me dedicara a los rallies iba yo a lavarlo… si hombre…, «ná que vengo de Monte Carlo», «es que el Acrópolis… », pero como no me llamo Sebastien Loeb, ni Juha Kankkunen, ni tengo un Subaru ni un Toyota Celica…

Así que estaba en cómo solucionar este problema cuando sufrí un cortocircuito cerebral, ya sabes, un chispazo, y se me hizo la luz. Así que cogí de bote de plástico en plan spray, llené más de la mitad con agua y el resto con Fayri (que sabe a menta, lo sé porque un día limpié mal un vaso y pensaba que eran restos de Pipermín) rocié el coche por todos los lados, así a los flish-flish… y a la carretera.

Claro, como aquí en Galicia llueve, pronto empecé a notar que ya solo a 50 kilómetros por hora se formaban burbujitas, preciosas pompas de jabón, y así fui unos 7 kilómetros para que la mezcla se esparciera por toda la carrocería. Luego aceleré hasta los 70 y al coger la autovía para ir al trabajo… bueno bueno, que me perdone la DGT, pero toda la DGT, desde el primer al último aceituno, pero a 140 aquello parecía el túnel de viento de la Ferrari… una velocidad, un ruido de las gotas de lluvia explotando contra el parabrisas, contra las ventanillas, contra la carrocería, una especie de líquido blanco-jabón por todos lados como si fuera un helado de nata derretido que me envolvía subiendo para arriba y yéndose por los lados…

Y como te lo cuento, que no miento, tras recorrer 30 kilómetros llegué al periódico, aparqué, miré el coche y estaba… joé como estaba; limpiño limpiño como una patena y tal cual lo veía me decía: «Llego a tener un descapotable… », pero inmediatamente se me quitó de la cabeza porque eso del descapotable y ducharse a la vez, hasta a mí, la verdad, me parecía mucho.

RODRIBICO, Y LA CORUÑA SE VUELCA CON LOS DISCAPACITADOS

El Club Liceo de La Coruña se vuelca con las personas de movilidad reducida y, este sábado, día 3, coincidiendo con el Día Internacional de la Personas con Discapacidad, se celebrará en la localidad de Culleredo una prueba de orientación. La finalidad es potenciar la participación de personas con movilidad reducida y que disfruten del reto personal que implica la orientación. Por otra parte, Versus Librería (Vigo) está colaborando con los libros de cuentos de Rodribico, colocándolos en el escaparate y promocionándolos, lo cual tanto yo como Xosé Tomas (el genial ilustrador) estamos muy agradecidos.

A 110 gasto más, pero mucho más

Jueves, marzo 3rd, 2011

 Sí, a 110 km/h gasto más, pero mucho más, lo he comprobado. Antes, a 120 o 130… ni me enteraba; pero a 110, mira por donde, es un derroche, un despilfarro, pero de otro tipo de energía, de la que emana de la sesera, del intelecto, que es bastante más cara porque un cerebro en reposo da mucho de sí y, en muchos casos, depende de lo que pienses  y según de quién… un peligro.

Cualquier dictador que se precie lo último que desea es que el personal piense. Esa es la máxima, salvo que ya pierdas los papeles y te dé lo mismo, que me parece que a muchos les está ocurriendo esto, y entonces adoptes una norma sin percatarte de que con ella la gente va a reflexionar, a recapacitar,  a razonar… que los hay que ni para dictadores valen aunque dirijan un país a decretazos. Qué le vas hacer, tiene que haber de todo; pero ya es mala suerte porque todo en la vida, todo lo que ves es al 50%, a la mitad. Puedes ser hombre o mujer, alto o bajo, gordo o flaco, listo a tonto…  pues justo nos va a tocar la manada de parvos.

En fin, yo antes dudaba de si quienes nos gobiernan y los que se oponen (los vividores, resumiendo) eran inútiles porque lo que me ocurría es que cuando iba a 120 o 130 y estaba a punto de llegar a una conclusión sobre ellos… pues ya estaba en el trabajo, metido en la vorágine del periódico, de los teletipos, de las agencias, de las llamadas de teléfono, de la máquina del café, y la verdad… de esto del acontecer diario como que no tenía mucho tiempo para analizarlo; bueno, cinco, diez, tal vez veinte minutos… ná.

Pero ahora, desde que estoy practicando a ir a 110 mientras voy al curre, tengo tiempo para todo; que solo me falta leer el periódico mientras conduzco, hacer el crucigrama, buscar los 8 errores, ir al maletero y ordenarlo mientras el coche va solo o sacar las piernas por la ventanilla para que cojan color y…  lo peor, pensar, cavilar, discurrir, meditar.

Y mira que pienso, cavilo, discurro y medito/meditamos porque mientras vas a 110, ves las lineas discontinuas blancas de la carretera y piensas, «una línea, un voto menos» (en mi caso, nulo) y mira que no hay líneas… Además, como tienes tiempo, pones  el manos libres y bueno… hablas con unos con otros, rajas de estos jetas del Parlamento y claro, razonando, meditando y cavilando ves todo de otra forma, de otra manera, empiezas a encontrar sentido a muchas situaciones, te involucras más y se te ocurre cada cosa… si eso del cerebro en reposo ya te decía yo que bueno bueno no es, pero como habrá que ir a 110…

Pues yo no sé tú, pero desde que dijeron que va a salir la normativa noto que hay una movida de cabreo generalizado, un hartazgo, un hastío, un desencanto, una desilusión, un cansancio…  un sentimiento de que en las próxima elecciones se va a votar en nulo a lo bestia para decirle a estos tipos que «así, no», «que se acabó la fiesta, las visas, los coches privados, las… ». Vamos, yo soy ellos y cambio ya la normativa y permito circular a 150 km/h para eso, para que la gente deje de razonar, de cavilar, de meditar de… pero por fortuna yo soy distinto, no soy ellos; yo soy como tú, normal, de a pie, de la calle, de trabajar, de sacrificarme y de pensar que este país puede estar mejor, pero mucho mejor…  sin todos esos, claro.

Un país de traca

Sábado, febrero 26th, 2011

De verdad que si no fuera porque hay cinco millones de parados, lo de este Gobierno es de lo más divertido. Un tipo que es el responsable de un mandato durante seis meses de la Unión Europea y durante el mandato, en vez de mandar, lo mandan a él y le exigen vía Alemania que arregle un país. Y… alucinante, como si en vez de un país esto fuera el kiosco de la señora Aurora, donde compro las chuches a mis hijas… ¡¡¡ hala !!! normas, leyes, decretos, reglamentos a granel y a lo que salga.

¿Y a alguien le extraña que ahora se les ocurra que conduzcamos a 110, y por qué no 4 bombillas por casa u ordenadores a pedales o volar en planeadores? Y es que con esta norma de los 110 km/h, a sí a bote pronto, lo primero que piensas es: ¿pero el Gobierno no recaudaba mucho por la gasolina?, entonces si ahorramos gasofa recaudarán menos y si recaudan menos invertirán menos ¿no?.

Y esto es buenísimo, esto es la genialidad de todas las genialidades, a la señales les van a poner ¡¡¡ pegatinas !!!, sí, ¡¡¡ pegatinas !!!; como las calcomanías que compro yo a mi hija pero a lo bestia de grandes y redondas. Y ya me veo yo las señales ardiendo por toda España, a esos nuevos inspectores de Hacienda que ahora van uniformados y en moto discutiendo con los conductores de que ahora hay que ir a 110 y no a 120, que 120 era antes y que «esa señal que usted ve la quemaron ayer y… ».

Te lo juro que no me extrañaría nada, pero nada de nada, que un día nos encontráramos todos; los de Albacete, Gijón, La Coruña, Barcelona,Tomelloso, Guadalajara y Algeciras; o sea tu y yo, viéndonos de perfil, como lo egipcios, y como ellos, en la plaza de España, en la Gran Vía o en la Puerta del Sol pidiendo que se larguen pero que se larguen ya (Gobierno y oposición), a poder ser a 150, que no los va a parar nadie, y que vengan uno tipos preparados, sin estar ebrios de poder y que se preocupen realmente de este país que se llama España.