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Entradas etiquetadas como ‘vacaciones’

¿Quién pone las banderas en la playa?

Miércoles, agosto 31st, 2011

(Con este artículo pongo fin a la serie «Verano»)

A mí la verdad me encantaría ser el tío ese que en las playas pone las banderas para informar a los bañistas de si uno puede o no echarse al agua. Tiene que ser un placer eso de ir adonde están los trapillos de colores y pensar: «La verdad que hoy estoy animado, sí que lo estoy, y me encantaría que viniera mogollón de gente para charlar». Y entonces, pones la bandera verde y ¡¡ hala !!, miles de personas en el arenal y tú dando palique a unos y a otros.

Pero que estás así como un poco harto porque es fin de semana y no van a dejar sito para tu toalla y vas a tener que aguantar a gente con sus aparatos de música, niños que te tiran arena, madres que gritan, imberbes que se pelean… con dos bemoles, bandera roja y aquí no entra nadie, van a entrar… si hombre…

Que viene alguien y te dice que le extraña que esté la bandera roja cuando ve una calma chicha en el mar… pues, ya puestos, te creces y le dices que sí, que no es por el baño, sino que han visto unos tiburones. Bueno; eso si el que te pregunta es gallego, que de mar todos sabemos algo, que si es del interior y de mar , pero de , pues entonces ahí ya es lo que te apetezca, que el agua del mar está afectado por la enfermedad de la cría del mejillón, que hay una corriente interna peligrosa o si te apetece que el año pasado estando así el mar se ahogaron 10, 17 o 14.077 personas, que va a saber él si es de Salamanca y ha venido a pasar tres día… bo.

Ah!, eso sí, digas lo que digas, no te olvides de la frase clave: «El mar es muy traicionero, muy traicionero». Y es cierto, el mar es traicionero pero el tío de las banderas es… tela.

GRACIAS
Gracias a las librerías Cascanueces (La Coruña), Pedreira (Santiago) y Trazos (La Coruña) por dar a conocer al público los libros de cuentos de Rodribico

Eso de estar de rodríguez, como yo

Viernes, agosto 26th, 2011

Estos días estoy de rodríguez, que para mi mujer, como es de Estados Unidos, de la tribu sioux, será estar de Mackein o más bien de Gerónimo, supongo, que en esto no me meto, no vaya a ser que se líen las cosas y me corte la cabellera, que se empieza por un no sé qué que no te entendí y lo terminas entiendo todo, pero de esa manera, ya sabes.

El caso es que cuando te quedas de rodríguez descubres muchas cosas; como, por ejemplo, que la casa, pues oye, es bastante grande y que en el salón… si lo aprovechas un poco, como en la gimnasia, en la modalidad de suelo, si te empatas, das unas volteretas por el aire y en medio del vacío saludas con una mano o con las dos y caes con un picado carpado… impresionante.

Además, cuando estás de rodríguez confirmas lo que hace mucho tiempo venía sospechando, que dándole al interruptor que hay en la pared se apaga la luz esa que los niños por lo visto no saben cómo hacer. ¿Y cómo sé que es así? Pues porque fui adonde está la clavija y, para asegurarme, le di para un lado, la encendí, le di para el otro, se apagó y, cuando ya iba por la comprobación 4.789… no me quedó duda, en efecto, se puede apagar, no falla.

Sin embargo, a mí lo que más me sorprende en esto de quedarse de rodríguez es cuando te llama tu mujer por teléfono para decirte que en la nevera ha dejado comida. Si te soy sincero, fue oír eso cuando, la verdad, estuve a punto de darle las gracias por haberla dejado en el frigo y no en un platillo en el suelo junto a otro con agua, y entonces dudé de si estoy de rodríguez o de Lucas. ¿Que quién es Lucas?, mi perro.

Las mujeres, nos adoran en la playa

Domingo, agosto 14th, 2011

Las mujeres donde más nos quieren, pero muchísimo, es en la playa; bueno, exactamente exactamente en la playa no, más bien a 30 o 40 metros.Tú aparcas el coche, lo apagas, y de repente… ¡¡¡ increíble !!!, sin darte cuenta en tus manos hay ya dos bolsas, en el antebrazo pegado al cuerpo una silla, en la cabeza un flota y sobre la espalda, en plan sherpa, pues lo que sobra… que lo mismo llevas una colchoneta que una nevera que… Y mientras vas al arenal, porque eres un ser racional que piensa, te dices: «¿Y yo para qué voy a querer crema protectora si así como voy no hay rayo que me entre?».

Y es que de forma inconsciente yo creo que la mujer cuando conoce a un hombre, como que tiene una formula matemática secreta que calcula su altura, su peso, el número de pie o la masa corporal, lo multiplica por dos, le hace una raíz cuadrada y sabe perfectamente que si el día de mañana se casa contigo eres capaz de llevar entre 30, 40 o 50 kilos en la chepa a lo porteador.

Yo no sé tú; pero a mí a esa distancia de la playa me adora, me ama, me… bueno eso mientras no haya un aparato que sea tipo pulpo que se acerque al coche, le pongas una moneda, estire sus ocho brazos y ella cuelgue de ellos lo que quiera y la siga hasta donde ha decidido tomar el sol. Ese día, aparcarás, llegará el pulpo y ella te dirá: «Hasta luego cariño» y… pero no, porque estoy seguro de que no hay pulpo que vaya a por el café, que espere a ver si hay mesa en el chiringuito, que limpie los flotas de arena, sacuda las toallas o que recoja las bolsas que… pulpo sí, pero no tonto.

QUE TAL SI DEJÁIS DE SER VAGUIÑOS Y HACÉIS COMENTARIOS, QUE YO SOLO ME ABURRO 🙂

¡ Oh no !, otra vez a hinchar los flotas

Martes, agosto 2nd, 2011

En esto de la playa reconozco que soy un clásico y por eso de ser cabeza de familia siempre me toca a mí, que la verdad estoy por enviudar o que me enviuden, descasarme o solterarme e incluso desmatarme o que me maten, lo que sea, que eso, siempre me toca.

¿Y que qué me toca?, pues hinchar los flotadores. Si hombre, no me des la brasa, ya sé que hay aparatos para inflar, que los hay de pedal, manuales e incluso que se conectan a no sé qué del coche y hasta creo que puedes contratar unos pulmones por horas.

Yo lo que sé es que entre lo que fumo y cuatro flotadores hinchándolos todos los días, la verdad que más que ir a la playa me siento como si me parara Tráfico y me hiciera la prueba de alcoholemia.

Es sentarme, estirar la toalla y ¡¡¡hala!!!, dale que te dale. Y claro, le das pero no tranquilo, no. Tienes a tu lado a tres o cuatro niños (porque el invitado también viene con su flota, pero sin los pulmones de su padre, claro) y todos animándote. «¡¡¡ Papáááá, dale más, más fuerte, más fuerteeee !!!». Y claro en esta tarea tan bucólica de los pequeños a tu alrededor siempre hay uno que toca el flota para ver si está hinchado, aprieta, y de repente se te mete el aire directo hasta el hueso palomo y la boca se te llena que parece que vas a explotar.

Y cuando ya has inflado todos, pero todos todos, incluso la colchoneta… te lo juro que yo ni idea de los que es el alpinismo, eso de la cordada y el campo base; pero que para mí la sensación es igual que subir un 8.000 sin oxígeno… vamos, eso no hay quien me lo quite de la cabeza.

¿Es bueno tener vacaciones?, pssss

Miércoles, octubre 6th, 2010

¿Es bueno tener vacaciones?; pues depende, porque si los días de vacances son como los últimos que yo viví, a lo rumano/gitano, inmerso en una especie de Plan Sarkozy retirando de casa para el alpendre muebles y más muebles que sobraban… pues que quieres que te diga, terminar con este dolor de lumbago y con sobredosis de ibuprofeno, pues como que no, que ya bastante tengo con arrastrar con mi vida como para ahora acarrear un chinero o una mecedora, venga hombre… «te hubieras casado con un tipo de halterofilia», pienso pero no digo.

Y si es para ir de un lado a otro de fiesta en fiesta y de comilona en comilona, pues tampoco pues así llevo como desde el 58, que mira que no he vivido yo dianas y alboradas sin pegar ojo toda la noche en plan farra, que te voy a contar ahora que tú no sepas del descerebrado que te escribe.

La clave de una buenas vacaciones es no hacer nada para saber si pasa algo, de la nada hacia el todo; quedarte así, a lo lelo, mirando la vida como pasa y que no te mareen. Las vacaciones, salvo que se invente otra cosa, es el mejor momento (siguiendo el lelismo, una tendencia filosófica y existencial) para conocer si tu país, pongamos por caso, está bien o mal, ni PIB, ni Ibex ni Bundesbank F.C.. Y puedo asegurarte, tras estar todo el mes de septiembre sin pegar clavo y alelado totalmente, que España funciona perfectamente, sin un fallo.

Yo me levantaba por la mañana, me sentaba en una silla en el campo, por ejemplo, o en la playa, miraba para el firmamento y… ná, ni un misil tierra-aire surcando el firmamento, ni un ruido de metralletas, ni de un hipersónico avión cruzando por mi cabeza con bombas racimo… como mucho racimos de uvas y bombitas de palenque anunciando unas fiestas a base de churrasco, sardinas, pulpo o la sesión vermú.

Una paz… Iba por ejemplo a un supermercado, y la cajera cogía los productos, los pasaba colocando el código de barras hacia abajo, aparecía una luz rojilla como un flash, sonaba un «pip», y perfecto, el sistema electrónico iba registrando los precios. Y daba lo mismo que pasara un cartón de leche, que un frasquito con mermelada, que un peixe del Gran Sol o un envase con amoníaco o queroseno. Flipante, el mismo «pip» siempre, increíble, y así horas y horas.

Y las puertas automáticas… te acercabas a ellas, aunque fuera de reojo, y como que te miraban, y cuando estabas a unos cuatro metros… ¡¡¡ zas !!!, abiertas, y si te alejabas también otros cuatro metros… ¡¡¡ zas !!!, cerradas. Yo hice un experimento en una de ellas, cogida al azaaaaaaar, por si había sido casualidad y no, entré y salí 725 veces y ni un problema hasta que el local cerró, alucinante.

¿Y las escaleras automáticas?. El no va más; para arriba, para abajo, otra vez para arriba, otra vez para abajo… sin una avería, y así un día y otro, una semana y otra…. la verdad que me quedé con las ganas de saber si bajas por donde se sube y a la misma velocidad si es como si parases el tiempo al estar en el mismo sitio y te vuelves inmortal. Estuve a punto de hacerlo pero como cuando iba estaba con mis hijas me daba un no sé qué por si el experimento no funcionaba, pero solo por ellas, que por mí… Y así todo y por eso sé que España va a la perfección.

¿Y por qué sé que España va perfectamente y no estoy preocupado? Pues es evidente, porque los detalles son muy pero que muy importantes y si funciona una simple escalera o unas sencillas puertas automáticas cómo no lo va a hacer un macroaeropuerto, una central nuclear o una industria de tratamientos de productos químicos….. pero para percatarse de esta realidad es imprescindible estar de vacaciones, con la mente abierta, solo la mente, el cuerpo tumbado, como debe ser, y lo que es fundamental, pero fundamental es eso del lelismo, pero muy muy fundamental.

VAMOS YA EN EL PUESTO 92
En el premio Bitácoras. com vamos ya en el puesto 92. Este es el enlace para votar, pero creo que hay que registrarse http://bitacoras.com/premios10/votar

Y este es el enlace de la minientrevista sobre Rodribico. Sí, porque ya me lo han preguntado, en la grabación se ve una puerta cablada en la finca. http://crtvg.es/reproductor/inicio.asp?canal=tele&hora=06%2F10%2F2010+15%3A15%3A00&fecha=05%2F10%2F2010&arquivo=1&programa=PALABRA+DE+AUTOR.+PALABRA+DE+AUTORA&id_programa=700&corte&mp4=0&medio Gracias a todos porque si no es por vosotros, nada de nada, de verdad.

Adiós a las vacaciones, a una obligación

Sábado, octubre 2nd, 2010

Después de este lío de la Juerga General, y como coincidió con mis vacaciones, estoy convencido de que esto de las vacances es un derecho, pero un derecho no de los trabajadores, sino de los empresarios, y una obligación para los currantes. ¿La prueba?, es que las hay.

Y es que yo me imagino al máximo responsable de Pirelli, que bien pudiera llamarse Franchéscolo Firioni, por ejemplo, llegar a su empresa y al mirar los almacenes y encontrarse con miles de palés con ruedas nuevas cuadradas, además de pegarse el disgusto de lo que ha perdido en neumáticos, llamar al ingeniero de diseño y decirle. «¡¡¡ Mamma mía Marco Giovanni !!!, ¡¡¡ cómo fáchere rodas cuadratas, rodas cuadratas… pero per dios, per dios, cuadratas, cuadratas, increíbele, increíbele !!!».

Y Giovanni, que realmente es Marco Giovanni Tocasno, tornero fresador reconvertido en ideólogo del perímetro, apoyado en la puerta con el bocata de la tarde en una de las bolsas de las ojeras, con la mirada perdida y con cara de logarítmo respondiendo: «¿Seguro que son cuadratas?». Y entonces Firioni que abre el amplio ventanal de su despacho con esa delicadeza, destreza, tranquilidad y serenidad que solo tienen los italianos… «pero osservare las rodas, si aquesto más que rodas parece le tetrix Giovanni, ¡¡¡¡ le tetrix !!!!!.».

Y entonces, tras una conversación de poco más de cinco minutos, Marco Giovanni que confiesa que lleva casi un año sin vacaciones, que está agotado, que no puede más, que ha perdido el afilalápiz para diseñar y que cuando lo encuentra no atina a meter el lapicero por el agujerillo, que más de una vez ha confundido la goma de borrar con un polvorón cuando llegan las Navidades, que una vez se tragó el corcho de una botella de champán pensando que era turrón blando, que…

Y el máximo responsable de Pirelli que salta de su asiento y responde en castellano (no hay como saber idiomas). «Acabáramos hombre, lo que usted necesita son unas vacaciones, unos 25 o 56 días de descanso, los que hagan falta, que ahí como ve en esos palés con neumáticos cuadrados he perdido ¡¡¡ 10 millones de euros, 10 millones !!!». Para añadir «Rodas ridondas, rodas ridondas Giovanni, ri-don-das». Y Giovanni que nuevamente mira el ventanal, frunce el ceño y susurra tomándose una pastilla para no caerse: «Pos io no las veto cuadratas».

Y es decir esto y , el Giovanni de turno directo a casa, a descansar, a resetearse para que una vez relajado y tranquilo volver a la carga, a morir diseñando unas ocho millones de ruedas nuevas, aunque un poco fuera de punto al retomar la tarea, como lo hago yo hoy, un poco anquilosado después de un mes sin escribir y seguro que, como a Marco Giovanni Tocasno, nacido en la Toscana, aunque yo en Santiago, más que ridondo el artículo me va a salir tirando a cuadrato. Siempre bienvenidos y buona sera.

OTRO FAVOR, PARA VARIAR
He particicipado en un concurso de blogs, Bitácoras.com Pues bien, como veo que todo se promocionan para que los voten, no voy ser yo menos pardillo, y si votáis este blog… mil gracias. Al entrar en Bitacoras.com vais a Premios 2010, a votaciones, aunque no sé si hay que registrarse. Este es el enlace http://bitacoras.com/premios10/votar Un saludo

Mis vacaciones… medir el mar

Lunes, agosto 30th, 2010

Pues al final llega septiembre, ese mes en el que cojo vacaciones y mi mayor responsabilidad (ya sé que es un poco raro esto) es comprobar si el nivel del mar sube. No, si ya sé que a ti lo que te va es atiborrarte de pimientos de padrón, de pulpo, ribeiro blanco y tinto a litros, nécoras, percebes… y alguna tortilla de patata para compensar el gasto.

Que me parece bien, que no tengo nada contra ti, como cuando te empeñas en visitar a alguien, que también son ganas de molestarte en ir a molestar a otros o tener que aguantar a tu cuñado, que todo empezó con eso de «pues cuando quieras en Galicia tienes tu casa y… »; pero claro, yo te entiendo, cómo te ibas a imaginar que fuera a tu casa viviendo él en Huelva… pues vino el tío, y vino a lo bestia, con 40 grados de calor y 4 niños; bueno, 4 fieras.

Y es que esto de la familia… Mira, yo cuando me casé, además de que quería a mi mujer, casi te diría que lo que más me animó fue saber que mi familia política estaba a 8.000 kilómetros, en Ohio, y aún así no creas que los veía tan lejos. Y la verdad que hice bien porque con ellos me llevo genial, son encantadores, y los invito todos los años, pero todos, a ver si un día los conozco, me haría una ilusión… yo ya les dije que para el 2040 o así es una buena época, que es cuando vuelve a ser año santo.

Bueno, a lo que iba, lo mío en verano es otra cosa, controlar el mar, y para ello utilizo una cinta métrica; a mi familia, que la separo unos metros de la playa por si le pudiera ocurrir algo y el agua, que es lo que realmente mido y a dejar descansar la única neurona que me queda activa.

Y esto de medir el mar tiene su aquél porque somos pocos los expertos, muy pocos. Es más, yo solo conozco a dos: uno que se llama Manuel y otro que se apellida Guisande, Jilisande o Paponsande, no sé, algo así; pero quitando esos dos… que yo sepa, ni uno más. Medir el más es una actividad muy tranquila, claro que esto de la serenidad depende de cómo venga septiembre, que si hay indicios de tsunami y tengo que medir desde San Sebastián hasta Faro, en Portugal…. ya te puedes imaginar que curre y que desasosiego, pero desde 1958, que fue cuando empecé este exhaustivo análisis, ni un milímetro oye, ni uno.

No creo que este año cambie mucho, pero de lo que estoy seguro es que en vacaciones lo que mejor me sienta es medir el mar, y de ahí no hay quien me apee. «¿Y Guisande?», «midiendo el mar», dice la sioux, mi mujer. «¿Adónde va Guisande?», a medir el mar; «¿de dónde viene Guisande?», de medir el mar. «¿Pero no va a venir con nosotros a… », «no, no puede, tiene que medir el mar», responde ella. «Pero si estamos en Castilla y no hay mar…», comenta alguien. «Ya, pero él cree que sí porque como siempre está en las nubes mira el cielo de Tierra de Campos, tan azulado, y cree que es el mar, el pobre… », explica con una sonrisa. «Ya verás», dice la sioux: «Guisande ¿subió hoy el mar?». «No, por ahora no, pero no me entretengáis, que me despisto», contesto, si es que oigo algo.

Yo desde que mido el mar y me doy cuenta de la trascendencia que tiene para el ecosistema y el futuro de la raza humana, sobre todo para los que no saben nadar, siento que estoy contribuyendo a un mundo mejor. Y es una faena porque por eso no puedo ir de compras con la sioux, o ver escaparates, ir al súper, esperarla a la salida de la peluquería o tender la ropa, que ya me encantaría a mí porque… ¿y si justo en ese momento cuando tiendo la ropa, por ejemplo, sube el mar, quién avisa, quién da la voz de alarma… ?, ¿a ver si ahora por una tonteriita de esas de ir a por unos fiambres no vaya a ser que…..? .

De todo modos no os perturbéis, no os desconcentréis ni alteréis, por lo menos en septiembre, que estoy al quite y si veo que el mar sube algo o mucho mucho os aviso para que abandonéis la casa; yo, mientras, voy a desalojar mi mente de todo pensamiento palabra, obra u omisión, sobre todo obra, opus, dicen otros. ¿Que si necesito vacaciones?. Bueno, es que yo es repasar lo que he escrito y lo que has leído y es que las necesito pero ya, o me echan o me echo, o me internan o me interno, o me matan o me mato. Un saludo y hasta octubre.

UNA SUGERENCIA Y UN FAVOR
LA SUGERENCIA: Vamos a hacer una terapia de grupo, mientras este mes no hago nada analicemos quién está peor, yo que escribo o tú que lees.

EL FAVOR: ¿Qué os parece si mientras mi mente está en barbecho, cada uno pasáis el enlace del blog a cuatro o cinco amigos y cuando vuelva en octubre me llevo una alegría?. Además, que si no lo envías no te preocupes, que no te vas a quedar sin una pierna, ni tuerto, ni vas a cruzar una calle y te cae una grúa… de

Joé con los viajes de placer

Viernes, julio 9th, 2010

¿Los viajes son un placer?, pues… como que no lo tengo muy claro y sobre todo cuando lo inicias. Yo no sé tú, pero no hay viaje que haga que no empiece con los nervios desatados, enloquecidos y mosqueado con mi mujer la sioux, con los niños, con quien inventó el veraneo, el aceite de oliva, la sandía, con…. arranco el coche, pongo la primera, segunda, tercera y a toda pastilla hasta que pasan 20 o 30 kilómetros y me calmo. Y no hablo de un viaje a la Luna o a Júpiter, no, que va, sino de una simple excursioncilla por ejemplo a Castilla a pasar unos días a un pueblo de Don Quijote de la Mancha y nada más.

No sé, debe ser algo intrínseco con el ser humano o será el temperamento latino, ni idea. Lo que sí sé es que lo planificas todo el día anterior para salir a las 10 de la mañana…. pues imposible, siempre pasa algo; que si no aparecen unos zapatos, que si el niño quiere agua, que si falta un bolso, que si el bañador, que si las toallas… yo que sé, algo siempre pasa. Y aunque todo esté perfectamente organizado, milimetrado, calculado, e incluso todo metido en el coche y estés ya dispuesto para salir pasa lo que tiene que pasar.

¿Y qué es lo que pasa que tiene que pasar?. Pues que empiezas con las paranoias de si habré apagado el butano, que si la luz, que si el agua…. pero lo peor no es que entres en casa y lo revises todo, no, eso sería la felicidad; sino que como tontiño que eres, en cuanto sales de casa te preguntas. «¿Pero seguro que habré apagado el butano?».

Y lo peor de todo es que sabes perfectamente que sí, que lo has apagado porque recuerdas incluso el movimiento que hiciste con la mano para desconectar el tapón de la bombona, pero nada, aunque te pusieran un vídeo, vuelves a entrar y otra vez a la condenada cocina y, en efecto, claro que lo apagaste y cuando vas a salir, a repasar de nuevo la luz, el agua y por momentos piensas «¿pero qué pasa, me voy de viaje o estoy haciendo una inspección de la casa, pero soy periodista o un empleado de Instalaciones Martínez, especialistas en luz, butano y agua y todo al alcance de su mano?».

Y cuando has hecho como cinco comprobaciones cierras las puertas, pero tío ¡¡¡ como la cierras, que la vas tirar !!!; ¡¡¡ pero so bestia, cuántas vueltas quieres darle a la llave, que son dos, como siempre, o es que hoy van a ser 600 !!!!. Y al final el toque delicado, ese que cualquiera que te vea exclamaría, «¡¡¡ será animal !!!», un empujonazo por si abre que a punto estás de destrozarla.

Yo te lo juro que hay viajes que estoy por veranear en el descansillo de casa, montar allí una tienda de campaña y cuando me dé el punto de descerebre entrar e inspeccionar todo de nuevo, la luz, el agua, el butano…

Pero es que esta demencia en los viajes es como una persecución porque cuando ya llevas 50 kilómetros recorridos, tu mujer dice: «¿Habré apagado la plancha?». «¿Qué plancha?», preguntas acongojado, y te responde, «pues cual va a ser, la de planchar». Y comentas, «pero si no planchaste nada», y te contesta «¿estás seguro que no planché nada?».

Y tú, que has apagado el butano como veinte veces, cuarenta la luz y unas 3.000 el agua, dices con toda naturalidad, «claro que no estabas planchado anda, no te preocupes».

Y mientras lo dices, te lo juro que por momentos te imaginas un incendio del copón, todos tu vecinos con quemaduras de segundo grado, vendados hasta los pies y diciendo: «La culpa es del periodista ese, el Guisande que… » Y para entonces entras en una curiosas metamorfosis, estás convencido de que todo quedó perfecto, controlado, y si ibas hacia un pueblo de la Mancha, más feliz que una perdiz aceleras el coche y como si las quemaduras son de quinto o sexto grado exclamas: «¡¡¡ De vacaciones familia, ancha es Castilla !!!».

La gripe

Miércoles, abril 29th, 2009

No sé usted, pero la mayoría de mis amigos son unos tipos simpáticos y creo que tenemos una cosa en común: una cierta sobredosis de estupidez. Alfonso Andrade, compañero de tareas periodísticas, un día cogió un bolígrafo, lo lanzó por el aire como si fuera un avión de papel y me preguntó. «¿Sabes qué deporte es este?» y sin tiempo a que reaccionara me contestó «Aerobic». Ya antes, pero desde que vi el Bic volando, sabía que a Andrade y a mí nos unía algo más que una buena amistad: el absurdo, pero el absurdo más absoluto.

Así, un día, hablando de la gripe, de ese fenómeno natural y excepcional que casi todos los años te lleva a la cama, me comentó: «¿No crees que la gripe es una enfermedad muy democrática?». Y entonces no sólo me explicó que afectaba por igual a ricos que a pobres, a huérfanos que a familias numerosas, a empleados y parados, sino que, como bien común universal, debería ser considerada Patrimonio de la Humanidad. También convinimos que debería figurar en el Estatuto de los Trabajadores como unas vacaciones más durante el año, como la Semana Santa, las Navidades o el Carnaval.

Pero como Alfonso Andrade y yo tenemos siempre una cierta tendencia a analizar en profundidad las cosas llegamos a la conclusión de que es algo más que una enfermedad; es una necesidad porque tiene un aspecto de todos conocidos y que es la recaída. Y ahí está la clave del éxito de esta enfermedad que nadie osa erradicar, la recaída, porque es tan difícil saber si estás bien, que cuando crees que estás curado, entonces surge esa frase implacable que te llena de gozo. «¿Y si recaigo, y si…». Y es que hay tantos hermosos y preciosos «y sis..» y, sobre todo, estás tan feliz en cama con tu portátil, tus pelis, tu paquete de tabaco y tu mp3, que te dices: «No, hoy no voy al trabajo, ni hablar. No vaya a ser que recaiga y… ». Y no vas, y no vas y no vas y no hay tío en el mundo que te levante, te llenas de razón y, eso, ya lo dijo Andrade: la gripe, un bien común, Patrimonio de la Humanidad.