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Vas a comparar a mis vecinos con el Adriá ese

Sábado, abril 28th, 2012

GRACIAS POR VUESTRO APOYO. NO LO OLVIDARÉ. TODO ME VA GENIAL Y… SEGUIMOS PARA BINGO 😉

Adriá, el filósofo ese de la patata, comparado a mis vecinos es un colgao. Mientras él se dedica a hacer chorradas con cientos de condimentos y no sé cuantas materias primas, mis vecinos lo tienen claro: Callos y churrasco y de ahí no hay quien los mueva; pero esto de los callos y el churrasco es más complicado de lo que a simple vista puede parecer, porque no es hacer callos o churrasco así porque sí… sí hombre… hay que hacer justo, pero justo justo aquéllos callos y aquél churrasco con aquél sabor y no otro, y en esto, si te contara… hay unas discusiones que no veas.

Unos que si hay que cubrirlos totalmente con agua; otros que no es necesario, que si dos hojas de laurel, que con una vale; otro que no se precisa laurel, que si un ajito, que no, que mejor dos y tal vez tres… que tres cuartos de picante, que 10 gramos de…

Tú sabes eso del Masters de Augusta, cuando el golfista se agacha como si estuviera en un cuarto de baño de pedales para saber si tira por allí o por allá para embocar la bola; bueno, pues mira: qué habré tomado yo en estos años que vivo en la aldea… 7.000, 8.429 churrascadas, tal vez 11.000… pues no conozco una, pero ni una en la que no haya alguien que agache para ver la altura a la que está la carne del fuego, como si aquello fuera el hoyo 17 de St. Andrews (pero sin chaquetilla verde) para poner la parrilla que si un poco más alta, que si un poco más baja, que si más brasa, que si menos… y además, cuando esto se hace, ni que en vez de una churrascada estuviéramos haciendo un cóctel molotov, porque es mover la parrilla y decir: «¡¡¡ Separaros, separaros !!!!», como si fuera a estallar.

Mira, he visto tantas dudas de dónde poner la condenada parrilla que en más de una ocasión he estado a punto de llamar a mi buenos amigos arquitectos José Manuel López Mihura, Leopoldo Uría Herrero o al diseñador Manuel Agrafojo y pedirles pero ya una regla y un cartabón para medir la altura o que me hagan a escala 1: 1.500 o 1: 18.000 un plano en sección de la condenada parrilla y que me calculen a qué altura pongo la carne.

Pero en esto del comer en la aldea (como ocurrió ayer), los dime y diretes en la preparación se acaban de una forma inmediata cuando alguien dice: «¿Y el vino?». Y entonces ahí, ni parrilla ni laurel ni ná, la siguiente pregunta es «¿y cuántas botellas hay?» Y da lo mismo si es Rioja, si es a granel, si es vino de casa, de chalé o de cartón, mientras haya botellas como si es alcohol del 90 y hasta creo que si ponen Betadine, pues que se lo beben como si fuera Baylis.

Y entonces sí que se acaban los problemas; es decir que si hay vino de sobra y ya da lo mismo los callos o el churrasco, todos dicen que «está perfecto», que sabe genial y da lo mismo esté como esté.

Que está salado… un trago de tintorro, mucho más salado… pues dos; que se quemó una chuleta… pues ya puede estar una parte carbonizada, calcinada, achicharrada, que siempre habrá uno que saque de navaja y rascando en ella diga: «ná, esto se hace así y está buenísima». Y oye, alucinante, todos asienten convencidos, con un compañerismo… y esto sí que es una filosofía del comer y no como el otro, el papón ese de la patata, el Adriá

Dejarlo todo y cambiar de vida

Miércoles, febrero 22nd, 2012

Con esto de la Reforma Laboral, está el personal… y no es de extrañar porque empleo no se va a crear sino a repartir, que es distinto; es decir, que si somos mil los que trabajamos y ganamos pongamos 1.000 euros, pues ahora trabajarán 2.000 a 500 euros cada uno, más o menos, y claro, así creo yo empleo todo el que quieras, total los que se mueren nunca protestan…

Pues como digo, el personal ante esta situación está tan harto que me dice una amiga. «Mira, es que da ganas de dejarlo todo e irse a vivir a África». Tal cual lo dijo, sencillo sencillo, lo que es sencillo, no lo veo; porque yo me veo llegando con, pongamos Marta, a un arrabal de Senegal, donde se habla el gurungurú y lo primero hay que hacer es una choza.

Y como nosotros somos así, pues te olvidaste del cuchillo y ya te veo a los cinco minutos de llegar dando la vara pidiendo prestado un cuchillo, aunque sea de piedra, y dale que te dale al árbol para cortar ramas y más ramas. Unas 400, porque Marta, por lo visto, aunque se vive en taparrabos quiere un vestidor y un cajoncito para las joyas: ya sabes, cuatro conchitas, un huesecillo de albaricoque y poco más, pero… como quiere un vestidor… Y luego, después de cortar no sé cuantos arbolitos delgados, pues te toca unas 700 palmeras para el tejado y todo eso en un día… vamos que empiezas a pensar que quien te diera poder montar muebles de Ikea, pero como quisiste cambiar…

Y ya cuando tienes construido lo mínimo para pasar la primera noche…  pues Marta que te dice que hay varias goteras, entonces coges de libro que llevas sobre Cómo Vivir en la Sabana Africana…  y joé, tío, te das cuenta por el dibujito de la página 12.434 has puesto palmera de hoja simple y no de doble hoja y estas encharcado hasta el cuello… y con un frío…

Pero entonces piensas que nada, que haces un fuego y… ¡¡¡¡¡¡ calorcito !!!!. Sí hombre, calorcito es lo que crees tú porque aunque llevas mechero (no te vas a poner ya el primer día con palitos a ver si sale alguna chispa) pues que no enciende. Y vuelta a coger el libro y…  ostras, que te has confundido de madera, que la que arde es la Yanacokta, pero es que se parece tanto a la Tinajokcota… y se lo enseñas a Marta y lo único que recibes es un bofetón y piensas que no llevas ni 24 horas y que cómo se parece la chabola a cualquier piso de Madrid o Barcelona, en lo que es la intimidad, claro.

Y como has ido así, tan desesperado para cambiar de vida, solo con lo puesto, pues tienes acribillado el cuerpo de picaduras de insectos y piensas que a ver si pasas la noche y al día siguiente le puedes preguntar al jefe de la tribu si hay algo. Y en efecto, al día siguiente el gran jefe te dice que sí, que hay algo, la planta de nabilurus, que son unas hojas… Y con el nabilurus, a refregarte horas y horas, a diestro y siniestro, pero como tu cuerpo está hecho ya a hamburguesas te sale una reacción y una erupción cutánea que hasta medio poblado huye al verte y tú, que no sabes nada de gurungurú, tratas de explicarle que no se vayan, que no pasa nada, te acercas a ellos y te dan una somanta de palos…

Total, que a la semana de comenzar una nueva vida, de cambiar Sevilla, Fuengirola, La Coruña o Pamplona por un poblado del sureste africano; un día, de noche, mirando fijamente a Marta le dices lo que llevas pensando desde el segundo día que llegaste al poblado: «O te emparientas con el jefe gurungurú y nos vamos a vivir su chabola o volvemos ya al aeropuerto de Barajas para que nos pongan en cuarentena». Y me da que terminas en Barajas al grito de «¡¡¡¡ CC OO, trabajo sí, paro no !!!!». Cambiar de vida… ni pa eso servimos ya.

LA LIBRERÍA ESPACIO LECTOR NOVEL FERROL Y RODRIPICO
La Librería Espacio Lector Nobel, de ferrol, sita en la C/ Galiano, nº 15, ha hecho un espectacular montaje con los cuentos de Rodribico, y qué menos que darle las gracias a su propietario Fernando Ramos Armesto y a su hermana Conchi

¿Quién pone las banderas en la playa?

Miércoles, agosto 31st, 2011

(Con este artículo pongo fin a la serie «Verano»)

A mí la verdad me encantaría ser el tío ese que en las playas pone las banderas para informar a los bañistas de si uno puede o no echarse al agua. Tiene que ser un placer eso de ir adonde están los trapillos de colores y pensar: «La verdad que hoy estoy animado, sí que lo estoy, y me encantaría que viniera mogollón de gente para charlar». Y entonces, pones la bandera verde y ¡¡ hala !!, miles de personas en el arenal y tú dando palique a unos y a otros.

Pero que estás así como un poco harto porque es fin de semana y no van a dejar sito para tu toalla y vas a tener que aguantar a gente con sus aparatos de música, niños que te tiran arena, madres que gritan, imberbes que se pelean… con dos bemoles, bandera roja y aquí no entra nadie, van a entrar… si hombre…

Que viene alguien y te dice que le extraña que esté la bandera roja cuando ve una calma chicha en el mar… pues, ya puestos, te creces y le dices que sí, que no es por el baño, sino que han visto unos tiburones. Bueno; eso si el que te pregunta es gallego, que de mar todos sabemos algo, que si es del interior y de mar , pero de , pues entonces ahí ya es lo que te apetezca, que el agua del mar está afectado por la enfermedad de la cría del mejillón, que hay una corriente interna peligrosa o si te apetece que el año pasado estando así el mar se ahogaron 10, 17 o 14.077 personas, que va a saber él si es de Salamanca y ha venido a pasar tres día… bo.

Ah!, eso sí, digas lo que digas, no te olvides de la frase clave: «El mar es muy traicionero, muy traicionero». Y es cierto, el mar es traicionero pero el tío de las banderas es… tela.

GRACIAS
Gracias a las librerías Cascanueces (La Coruña), Pedreira (Santiago) y Trazos (La Coruña) por dar a conocer al público los libros de cuentos de Rodribico

Insúltame, te quiero más

Viernes, diciembre 17th, 2010

Vamos a ver, que esto que voy a escribir es complicado y no te pongas a pensar mal ni raro, que para eso están otros, los banqueros, por ejemplo, que si les puedes robar… no te cortes, róbales lo que puedas que ellos lo han hecho antes y, además, no robas, que equilibras su presupuesto, que te estarían devolviendo lo que quitaron. No, matar no, que he dicho robar… ro-bar, joé como te pones, es que es mentarlos… no, asesinar tampoco. Es robar; a ver, repite conmigo ro-bar, ro-bar. Eso, muy bien.

Pero a lo que iba, antes de desfalcar a un banquero (placer de dioses) o a Hacienda (ilusión de todo español, o por lo menos la mía), desde hace tiempo siento que cada vez entiendo menos mi trabajo, aunque más bien diría el ambiente.

Yo no sé como son otras profesiones de fe porque siempre he currado en esto del periódico, que hay que reconocerlo es un desquicie, un desmente, un desnorte que ya nos impide integrarnos en la vida civil y que haría casi imposible buscar otro trabajo porque no nos admitiría nadie. ¿Tú te imaginas uno de nosotros en un banco?. «Oiga, ¿usted por qué se ríe cada vez que pone un 8?», «Pues no sé, la verdad, y si me rio con el 6 ¿le molesto?», respondes; pero respondes bajo un puente y calentándote las manos mientras arde el papel del finiquito.

Y es que todo ha cambiado en las empresas, y creo que especialmente en las periodísticas. En los diarios, antes llegabas y el primero que te encontraba lo mínimo era que te dijera: «Hola imbécil». «¿Qué tal mamón?», un cariño. Vamos, te despejaba más un saludo que un café doble y estabas seguro, pero segurísimo, que habías llegado al periódico aunque solamente hubieras dormido 3 horas o no dormido.

Pues ahora no; ahora en el periódico para hablar con otro que está un poco más lejos la gente llama por teléfono interno y más que hablar parece que están dando una contraseña, el Pin… en bajo, muy bajito… Y a mí esto me supera, yo sigo con los gritos pidiendo a los de maquetación: «¿¡¡¡¡ Cómo va la página 15 !!!!? y María Pedreda, Mabel Rodríguez o Verónica Madruga (sí, se apellida Madruga, que tengo yo ese apellido y muero de sueño) te contestan: «¡¡¡ Que ya estáááá bobito !!!», y eso, eso es cariño. Y si dijeran: «¡¡¡ Plastaaaaaaaaa, que me olvidessssssss… !!!», eso sería inolvidable, sería amor.

Pero es que además, ahora, por lo general, los sitios donde trabajas son tan grandes que como dice mi amigo Chinto (el de Pinto&Chinto) ¿no notas que en la sección de Nacional como que tienen otro acento? Y es verdad. Antes estábamos todos más juntos, más cerca; pero ahora si vas a Nacional es como hacer un viaje, hasta piensas si llevar una maleta, preguntar qué tiempo hace por allí, si es necesario cadenas… y cuando llegas te dicen, «¿Y tú por aquí?», y hasta te da ganas de decir: «No, nada, que como llevamos unos 25 años de compañeros pues pensé… pero si molesto… pues vengo cuando hagamos las bodas de oro»; y ni caso, aunque moleste me quedo, era boa, a estas alturas.

Pero se ha perdido mucho en todas las empresas ese buqué del insulto, de la faltada que no era tal, de la confianza, y más bien a veces parece que más que en un periódico estás en Maphre dando un parte o en el Hospital General dando tus datos: «Hola, soy Guisande y tengo una noticia… esto… ¿la digo o si os parece vengo mañana?».

Yo de verdad que hecho de menos los insultos, el entrar y que todo el mundo te dijera la mayor locura, que te empujaran… porque eso era amistad, mucha amistad. Supongo que este cambio se debe que son otros tiempos en los que si estás serio eres un currante que ni te cuento y si te ríes como que eres raro y… hay lo que hay, pero a mí esto como que no, bueno tú me entiendes ¿verdad idiota?

Adiós a las vacaciones, a una obligación

Sábado, octubre 2nd, 2010

Después de este lío de la Juerga General, y como coincidió con mis vacaciones, estoy convencido de que esto de las vacances es un derecho, pero un derecho no de los trabajadores, sino de los empresarios, y una obligación para los currantes. ¿La prueba?, es que las hay.

Y es que yo me imagino al máximo responsable de Pirelli, que bien pudiera llamarse Franchéscolo Firioni, por ejemplo, llegar a su empresa y al mirar los almacenes y encontrarse con miles de palés con ruedas nuevas cuadradas, además de pegarse el disgusto de lo que ha perdido en neumáticos, llamar al ingeniero de diseño y decirle. «¡¡¡ Mamma mía Marco Giovanni !!!, ¡¡¡ cómo fáchere rodas cuadratas, rodas cuadratas… pero per dios, per dios, cuadratas, cuadratas, increíbele, increíbele !!!».

Y Giovanni, que realmente es Marco Giovanni Tocasno, tornero fresador reconvertido en ideólogo del perímetro, apoyado en la puerta con el bocata de la tarde en una de las bolsas de las ojeras, con la mirada perdida y con cara de logarítmo respondiendo: «¿Seguro que son cuadratas?». Y entonces Firioni que abre el amplio ventanal de su despacho con esa delicadeza, destreza, tranquilidad y serenidad que solo tienen los italianos… «pero osservare las rodas, si aquesto más que rodas parece le tetrix Giovanni, ¡¡¡¡ le tetrix !!!!!.».

Y entonces, tras una conversación de poco más de cinco minutos, Marco Giovanni que confiesa que lleva casi un año sin vacaciones, que está agotado, que no puede más, que ha perdido el afilalápiz para diseñar y que cuando lo encuentra no atina a meter el lapicero por el agujerillo, que más de una vez ha confundido la goma de borrar con un polvorón cuando llegan las Navidades, que una vez se tragó el corcho de una botella de champán pensando que era turrón blando, que…

Y el máximo responsable de Pirelli que salta de su asiento y responde en castellano (no hay como saber idiomas). «Acabáramos hombre, lo que usted necesita son unas vacaciones, unos 25 o 56 días de descanso, los que hagan falta, que ahí como ve en esos palés con neumáticos cuadrados he perdido ¡¡¡ 10 millones de euros, 10 millones !!!». Para añadir «Rodas ridondas, rodas ridondas Giovanni, ri-don-das». Y Giovanni que nuevamente mira el ventanal, frunce el ceño y susurra tomándose una pastilla para no caerse: «Pos io no las veto cuadratas».

Y es decir esto y , el Giovanni de turno directo a casa, a descansar, a resetearse para que una vez relajado y tranquilo volver a la carga, a morir diseñando unas ocho millones de ruedas nuevas, aunque un poco fuera de punto al retomar la tarea, como lo hago yo hoy, un poco anquilosado después de un mes sin escribir y seguro que, como a Marco Giovanni Tocasno, nacido en la Toscana, aunque yo en Santiago, más que ridondo el artículo me va a salir tirando a cuadrato. Siempre bienvenidos y buona sera.

OTRO FAVOR, PARA VARIAR
He particicipado en un concurso de blogs, Bitácoras.com Pues bien, como veo que todo se promocionan para que los voten, no voy ser yo menos pardillo, y si votáis este blog… mil gracias. Al entrar en Bitacoras.com vais a Premios 2010, a votaciones, aunque no sé si hay que registrarse. Este es el enlace http://bitacoras.com/premios10/votar Un saludo

Mis vacaciones… medir el mar

Lunes, agosto 30th, 2010

Pues al final llega septiembre, ese mes en el que cojo vacaciones y mi mayor responsabilidad (ya sé que es un poco raro esto) es comprobar si el nivel del mar sube. No, si ya sé que a ti lo que te va es atiborrarte de pimientos de padrón, de pulpo, ribeiro blanco y tinto a litros, nécoras, percebes… y alguna tortilla de patata para compensar el gasto.

Que me parece bien, que no tengo nada contra ti, como cuando te empeñas en visitar a alguien, que también son ganas de molestarte en ir a molestar a otros o tener que aguantar a tu cuñado, que todo empezó con eso de «pues cuando quieras en Galicia tienes tu casa y… »; pero claro, yo te entiendo, cómo te ibas a imaginar que fuera a tu casa viviendo él en Huelva… pues vino el tío, y vino a lo bestia, con 40 grados de calor y 4 niños; bueno, 4 fieras.

Y es que esto de la familia… Mira, yo cuando me casé, además de que quería a mi mujer, casi te diría que lo que más me animó fue saber que mi familia política estaba a 8.000 kilómetros, en Ohio, y aún así no creas que los veía tan lejos. Y la verdad que hice bien porque con ellos me llevo genial, son encantadores, y los invito todos los años, pero todos, a ver si un día los conozco, me haría una ilusión… yo ya les dije que para el 2040 o así es una buena época, que es cuando vuelve a ser año santo.

Bueno, a lo que iba, lo mío en verano es otra cosa, controlar el mar, y para ello utilizo una cinta métrica; a mi familia, que la separo unos metros de la playa por si le pudiera ocurrir algo y el agua, que es lo que realmente mido y a dejar descansar la única neurona que me queda activa.

Y esto de medir el mar tiene su aquél porque somos pocos los expertos, muy pocos. Es más, yo solo conozco a dos: uno que se llama Manuel y otro que se apellida Guisande, Jilisande o Paponsande, no sé, algo así; pero quitando esos dos… que yo sepa, ni uno más. Medir el más es una actividad muy tranquila, claro que esto de la serenidad depende de cómo venga septiembre, que si hay indicios de tsunami y tengo que medir desde San Sebastián hasta Faro, en Portugal…. ya te puedes imaginar que curre y que desasosiego, pero desde 1958, que fue cuando empecé este exhaustivo análisis, ni un milímetro oye, ni uno.

No creo que este año cambie mucho, pero de lo que estoy seguro es que en vacaciones lo que mejor me sienta es medir el mar, y de ahí no hay quien me apee. «¿Y Guisande?», «midiendo el mar», dice la sioux, mi mujer. «¿Adónde va Guisande?», a medir el mar; «¿de dónde viene Guisande?», de medir el mar. «¿Pero no va a venir con nosotros a… », «no, no puede, tiene que medir el mar», responde ella. «Pero si estamos en Castilla y no hay mar…», comenta alguien. «Ya, pero él cree que sí porque como siempre está en las nubes mira el cielo de Tierra de Campos, tan azulado, y cree que es el mar, el pobre… », explica con una sonrisa. «Ya verás», dice la sioux: «Guisande ¿subió hoy el mar?». «No, por ahora no, pero no me entretengáis, que me despisto», contesto, si es que oigo algo.

Yo desde que mido el mar y me doy cuenta de la trascendencia que tiene para el ecosistema y el futuro de la raza humana, sobre todo para los que no saben nadar, siento que estoy contribuyendo a un mundo mejor. Y es una faena porque por eso no puedo ir de compras con la sioux, o ver escaparates, ir al súper, esperarla a la salida de la peluquería o tender la ropa, que ya me encantaría a mí porque… ¿y si justo en ese momento cuando tiendo la ropa, por ejemplo, sube el mar, quién avisa, quién da la voz de alarma… ?, ¿a ver si ahora por una tonteriita de esas de ir a por unos fiambres no vaya a ser que…..? .

De todo modos no os perturbéis, no os desconcentréis ni alteréis, por lo menos en septiembre, que estoy al quite y si veo que el mar sube algo o mucho mucho os aviso para que abandonéis la casa; yo, mientras, voy a desalojar mi mente de todo pensamiento palabra, obra u omisión, sobre todo obra, opus, dicen otros. ¿Que si necesito vacaciones?. Bueno, es que yo es repasar lo que he escrito y lo que has leído y es que las necesito pero ya, o me echan o me echo, o me internan o me interno, o me matan o me mato. Un saludo y hasta octubre.

UNA SUGERENCIA Y UN FAVOR
LA SUGERENCIA: Vamos a hacer una terapia de grupo, mientras este mes no hago nada analicemos quién está peor, yo que escribo o tú que lees.

EL FAVOR: ¿Qué os parece si mientras mi mente está en barbecho, cada uno pasáis el enlace del blog a cuatro o cinco amigos y cuando vuelva en octubre me llevo una alegría?. Además, que si no lo envías no te preocupes, que no te vas a quedar sin una pierna, ni tuerto, ni vas a cruzar una calle y te cae una grúa… de

Fijo, la sociedad es perfecta

Miércoles, mayo 26th, 2010

La verdad que siempre había pensado que la sociedad era imperfecta; es más, muy imperfecta, imperfectísima, y tras 51 años de estudio y algún consejo de mi padre que me decía: «Oye, a ti lo de pensar algo normal no ¿verdad?» he llegado a una conclusión totalmente distinta: la sociedad es perfecta, pero de una perfección infinita, absoluta, tal que nunca imaginé.

Tú por ejemplo eres carpintero, vas de visita a una casa y te encuentras un comedor de madera bien labrada y un niño que se balancea en una de las sillas, que sale cada una por un pastón, e inconscientemente piensas: «A ver si la rompe y la arreglo yo y me gano unos eurillos». Y no es que tengas ganas de que la haga añicos y se fastidie todo el juego de mesa y sillas, que hasta ahí no llega tu maldad; pero si la destroza…. pues ahí estás tú para repararla y que quede perfecta.

Pero supongamos que eres farmacéutico, pues cuando despachas unas aspirinas, pues eso, la vendes; pero también piensas: «Hombre, y este tío ¿por qué en vez de tener un catarrillo que la caja de aspirina está a poco más de tres euros no tendrá algo cardiovascular, que la dosis cuesta 200, total, con la edad que tiene…?». No es que quieres que sufra, y menos que se muera (que pierdes un cliente), pero un pequeñito problema coronario en vez de esa tosecilla tan tonta….

Pero claro es posible que no seas ni carpintero ni farmacéutico, sino que seas abogado, y cuando subes en ascensor hasta el octavo, que es donde vives, y lo haces con el del 4º y el 6º, pues hombre, los saludas como buen vecino y como amable que eres hasta les sonríes; pero en el fondo piensas: «¿Y porqué diablos no tendrán estos imbéciles una pequeña bronca y me encargo yo de la defensa de unos de ellos y entre el procurador, papeles, informes, atestados y pólizas me meto unos mil eurazos en el bolsillo». Y añades a tu pensamiento: «Matarse no, pero un pequeño cristo… ».

Y fíjate si será perfecta la sociedad, pero perfecta perfecta, que yo que soy periodista pienso: «¿Y por qué el carpintero, el farmacéutico y el abogado no se harán amigos, se van con sus familia de excursión y en una de esas visitas panorámicas del copón, al borde de un precipicio, se caen todos juntos, se estampan y sacó yo la exclusiva?». No digo matarse, pero una pequeña caída todo dios en picado…. y yo escribiendo…. De verdad, la sociedad, ahora lo sé, es perfecta, pero muy que muy perfecta, quizás algo interesada, pero perfectísima.

Yo también esto lo veo muy negro

Lunes, mayo 24th, 2010

espana

España, en crisis porque quiere

Miércoles, mayo 5th, 2010

Si en vez de tanto inmolarse con la crisis, a quienes corresponde se pusieran las pilas, España sería la primera potencia del mundo en lo que creemos que es una desgracia: la construcción. Sí, en la construcción esa, petardo, la de siempre, la de viviendas, qué construcción va a ser la de Juegos Reunidos Geyper… con 51 tacos… tas fatal.

Yo es que lo veo sencillo, pero muy sencillo, con casas típicas gallegas de piedra o castellanas de adobe (barro y paja) lo único que hay que hacer es saber venderlas ¿Y cómo hacerlo?, pues en ExpoLugo Inmobiliaria, o en FerialTordesilla de la Vivienda, como que no. ¿Entonces, en Inmobili Wanting ford Traikinvilg? Mira chaval, que no por inventarte un nombre vas a vender, que el personal se las sabe todas o es que tú eres el único que no está diplomado por la University of College Macedonia de Cerezas of Winter de Iowa… Así no llegarás a nada.

Mira, te vas a Estados Unidos, a Florida, donde hay cientos de mansiones unas a continuación de otras, que son de artistas o de multimillonarios, y lo primero que haces es comprar la más suntuosa, la más lujosa, la más cara, y al día siguiente… al día siguiente con excavadoras y si es preciso a cañonazos comienzas a lo bestia a derrumbarla, a destruirla y a arrasarla a plena luz del día para que todos los yanquis lo vean y para que las cadenas de televisión graben cómo tiras una espectacular y megacasa grandiosa (que si no es gran que sea la de diosa) y crean que te has vuelto loco.

Y cuando ya solamente tengas el solar, pero solo el solar y ni rastro del cachopalacio USA, construyes allí una modestita y simple casita de 60 metritos cuadrados, típica de Galicia. Ni uno más ni uno menos, 60 metritos, y a esperar… ¿Mucho?, pues mucho mucho no, hasta verano, hasta junio o julio, más o menos. ¿Y por qué hasta junio o julio? Pues porque en junio o julio sucede lo que sucede todos los años: la tradicional cremà americana.

Por causas que se investigan desde que los indios llevaban plumas, por un fuego que un tipo barrigudo con barbas y una cerveza en la mano y en la otra un subfusil hizo para asar unas hamburguesas al lado de su caravana o por una barbacoa para celebrar el happy ese de las narices o simplemente porque llegó una ola de calor, allí empieza a arder todo. Y esa es la gran oportunidad.

Tras dos meses ardiendo y ardiendo mansiones y más mansiones, con todas las televisiones del mundo grabando la pira, contando que los seguros gastarán no sé cuántos billones de dólares en la reconstrucción, que miles de familias han abandonado sus hogares y que lo han perdido todo…. pues cuando el of president sobrevuele la zona en helicóptero para comprobar in situ la situación… allí, en medio del humo, de miles de bomberos echando agua, y el típico rollo del perro que lo salva un imbécil y que en el intento se rompió un brazo pero frusfrús está bien y él tan feliz; pues lo primero que dirá el Obama de turno será, pero seguro: «¿Y aquella casita, sí aquella tan pequeñita por qué no ardió?». Y un tal Jac Donald Frox, de profesión asesor, le contestará «pues un tipo al que llaman el gallagallo o gallego, president y…». Y ahí chaval, en ese instante, te acabas de forrar.

Empieza a llamar a Galicia a Castilla a Alcalá Meco o que quiten todo el agua del Ebro, del Júcar o mejor del Tajo (que de tajo y destajos va a ver patós) y que empiecen a llenar barcos repletos de piedra o de adobe, que se acabó la chorrada esa de las mansiones de madera, que lo dice el President of the United States y punto: o sea dios, pero en inglés, más o menos.

Y que hay que hacer un agujero en España que no veas para llevarles piedra y más piedra y adobe y más adobe, pues se hace, más profundo que el agujero de nuestra economía no va a ser…. y así que. «Dale Pepe a la pala, que hoy vamos con el barco mil millones». «Joé Xuliño, que estoy en ello; ¡¡¡ cajoenros con la venta de piedra !!!». Por cierto, no es por nada, pero junio es el próximo mes.

Pero por Dios, ¡¡¡ en qué trabajas !!!

Lunes, abril 5th, 2010

No niego que en esta época sea difícil conseguir trabajo, que está el asunto… tela; pero más, mucho más difícil es saber en qué trabajan los que dicen que trabajan. Yo reconozco que en esto como que soy un poco antiguo, un clásico, más bien. A mí me quitas de lo de médico, abogado, carpintero y fontanero…. y ya no sé muchos más; bueno, está lo de ladrón y político, pero eso no sé si son profesiones o actividades, que nunca me aclaré bien.

El caso es que a mí cuando me presentan, impepinablemente dicen: «Mira, Guisande, de La Voz de Galicia». Y ese de «La Voz de Galicia» es ya como mi nombre, que estoy por ir al Registro Civil y decir que me borren y que pongan «La Voz de Galicia», que más que una persona soy una marca, como el Colacao o la Coca-Cola.

Y ya me imagino al del Registro diciendo: «Nada, perfecto, le pongo solamente La Voz de Galicia o le añado alguna edición…. A Coruña, Vigo, Lugo… » y yo respondiendo con toda normalidad, «no, con simplemente La Voz de Galicia llega». «Vale, La Voz de Galicia» y cuando me voy a ir seguro que aún añade el tío: «Perdone, ¿le pongo Central, de Redacción Central?». Y claro, como no soy violento estaría por decirle que pusiera «página par» y que no me diera ya más la vara; que eso de Central me suena como la Central Lechera Asturiana, y que no, que con el nombre del periódico ya voy bastante servido y empapelado para una buena temporada.

Esto, como digo, me pasa a mí; pero cuando me presentan a alguien, muchas veces me dicen cómo se llama y no a qué se dedica. Entonces al preguntar en qué trabaja, el asunto empieza a tomar tintes de misterio cuando te responde: «Negocios». Hombre, sí, negocios vale, pero de qué, de venta de componentes para la Nasa, de boinas, de colchonetas para el verano, de búfalos…. y si insistes entonces la intriga es mayor cuando te comenta: «Tengo unos socios».

Sí, hombre, si nadie niega que tengas unos socios o como si no tienes a nadie en la vida, que me importa un bledo, que lo que quiero saber es ¡¡¡ a qué te dedicas, en qué curras !!! y hablar de algo y no mirarnos a la cara como si estuviéramos jugando al mus. Que de verdad que me da lo mismo si tienes negocios si trabajas o no, que lo que quiero es irme ya, hombre, pero como nos han presentado… Y a la vez te maldices diciendo a ti mismo casi llorando: «Joé, no, joé, no; otra vez no, otra vez no, cuándo me presentarán a alguien normal, que sea camionero, ingeniero, electricista o que esté en el paro, pero un tipo normal, solo quiero un tipo normal, que no es tanto pedir… joé no, joé no».

Y mientras casi lagrimeas porque parece que tú si no es encontrar gente rara, pues como que te buscan, te das cuenta de que ante estos individuos lo mejor es no insistir porque si lo haces entonces la siguiente frase es: «Estamos en Barcelona, Madrid, Sevilla…». Y tú piensas «mira, a mí como si estás en Laponia» y entonces empiezas a cavilar que el tío que te han presentado va de farol y como diga la palabra enigmática se delata y paso porque ya me está dando la mala. ¿Y cuál es esa palabreja que provoca en mi una decisión tan fulminante, tan radical y drástica?; pues no hay otra: «Internacional».

A mí un petardo de estos me dice que tienen negocios «a nivel internacional» y lo primero que le pasa a mi mente es que se queda en blanco e inmediatamente analiza la situación, miro a mi alrededor y me pregunto: «¿Y qué hace, qué hace un elemento que dice que se dedica a los negocios planetarios, sí, a los negocios planetarios, aquí, justo aquí, en Preisiriños de Abajo, hablando al lado de un hórreo, de un alpendre, junto a una gallinas y frente a la vaca marela y la pinta?».

No, no me encaja y entonces pienso: «¿No sería un negocio, pero un buen negocio, crear una empresa que se dedique precisamente a eso, a saber en qué están metidos éstos que tienen unos socios, que están en Madrid, Barcelona, y Sevilla, que trabajan en todo el globo terráqueo y que tienen un coche y una casa que flipas?». Y cuando piensas que te vas a forrar te das cuenta que ya existe esa empresa, que se llama… ¿cómo se llama esa? Ah, sí, Policía.