Profesiones que son envidiables
Viernes, Octubre 2nd, 2009La verdad es que hay profesiones envidiables. ¿Cuáles?, pues muchas. Por ejemplo, ¿el tÃo ese que pone los banderines en los córners del campo de fútbol? Te parecerá una tonterÃa, pero ese ha estado más cerca de Maradona, Johan Cruyff o Beckham de lo que tu puedas imaginar. Y eso no es lo importante, estar cerca de un tÃo que le da patadas a un balón; lo importante es todo lo que sabe.
Te imaginas mientras el crack argentino calienta en el campo… «Hola Maradona, nada que voy a poner el banderÃn», y con la excusa del trapito y como a uno de estos lo encuentres en horas bajas y con ganas de rajar… pues te puedes saber toda la intrahistoria del fútbol del mundo mundial: amaños, trampas, estafas, chantajes, amenazas, robos…
¿Y qué me dices del funcionario de aduanas? AllÃ, junto al detector de metales, oteando como ave de rapiña una fila de personas que acaban de llegar de Colombia y con una mirada trata de buscar al camello. Visual por encima de las Ray Ban y… «para mà que el del chaleco verde…». Y el aduanero tratando de poner nervioso a alguien porque sabe, porque lo sabe, que si no es en este vuelo es en el siguiente alguien tratará de colar algo. ¿Y su colega de profesión?, pues entrado al trapo y ambos haciendo apuestas: «¿Van unas cañas a que hoy pillo yo más que tú… van? Y que si van…. y asà todo los dÃas, todo el año.
Hombre, también está el músico que utiliza el triángulo en una orquesta de 4.000 tÃos, que parece que no, pero su toque, una vez cada 100 años es fundamental, o el que está con una señal de tráfico en la mano en una carretera para que pasen los coches o el que lanza la bolita en la ruleta, pero éste no es el no va más.
Para mà quien lo supera todo es el tipo ese que cuando llega un Boeing 700007 con licencia para volar, una vez que aterriza, va a la pista y con esos aparatos rojos que parecen dos raquetas de cadena cien que lleva en las manos, a todo un avión de miolos con un comandante, el segundo, seis azafatas, y con más de 800 tÃos abordo los hace parar.
Y dicho y hecho «¡¡¡¡ Chuchi, que viene el vuelo de Florida !!!!» Y Chuchi, que minutos antes se estaba tomando un grasiento bocata de sardinillas, va a la pista y con tranquilidad y temple pasmosos … ¡¡¡¡ zas !!!!, levanta los brazos, cruzada de raquetas que te crió y casi mil tÃos parados, donde quiere, cuando quiere y como quiere …. Impresionante.
¿Y que Mackein el comandante se despista o Chuchi interpreta que lo vacila? Pues lo tiene claro el James, le puede hacer dar vueltas por la pista a derechas e izquierdas como si estuviera sacando el carné de conducir. Y Chuchi consigue lo que no logra nadie: que 8.000 o 12.000 tipos al dÃa: hombres, mujeres, niños, niñas, altos, bajos, delgados, gordos, blancos, negros, asiáticos y alguno de Arcade pararlos donde le peta con solo dos raquetillas y todos calladitos y sin decir ni mu.
Pero tú por un momento eres capaz de imaginar la esa sensación que tiene que ser estar en la pista, ver un avión de no sé cuantos miles de toneladas de peso, más alto que un edificio de tres plantas, mirar fijamente al morro del monstruo volador y decir: «¡¡¡¡ Ahora !!!!» y ¡¡¡¡ zas !!!, raquetazo «y va por ti Aurora», que puede ser su mujer o su amante.
Dios, si me dieran un dÃa, aunque solo un fuera un dÃa esa oportunidad…. Y pensar que creÃa que ya lo habÃa hecho todo… Papón soy, Dios
