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Charla a unos escolares simpáticos, cariñosos y alegres

Lunes, Abril 16th, 2012

Quién dijo que no hay niños maravillosos, pues yo los encontré; los estudiantes del Colegio Virxe do Monte (Cospeito-Lugo), donde el viernes pasado pronuncié una charla sobre cómo se hace un cuento infantil. Y tan contentos quedaron que no solamente me pidieron si podía quedarme y ser su profesor (vamos yo me apunto y doy aprobado general, pero como uno diga una mala contestación… van a estudiar como si estuvieran haciendo Notarías) sino que incluso me regalaron una pancarta, un cuento de Rodripico inventado por ellos y varios dibujos.

Y es que no solamente cuando sabes algo te apetece transmitirlo a otros, que es casi como una obligación porque si puedes ayudarles en su futuro pues mejor; sino que cuando esos otros ponen ojos como platos atendiendo a lo que hablas y les preguntas, responden e inventas con ellos y disfrutan… no se puede pedir más.

Y la verdad que muy bien lo tuvieron que pasar porque hubo un momento en que era el recreo, y el recreo… tío es el recreo, que no nos engañemos; así que cuando les dijes que iba a acabar porque venía eso, el recreo, dijeron que no, que siguiera contándoles cosas de cuentos. Incluso me inventé uno sobre la marcha para explicarles que un cuento debe contener aventura y una intriga para tener ganas de leerlo y cuando les relaté que Rodripico encontraba un papel en el suelo del nido, con unas marcas, o unas letras y que si eso si sería una clave secreta que había que descifrar para encontrar una gruta en una montaña y llegar por un estrecho pasadizo a un tesoro o si … estaban en tal tensión esperando a saber lo que era que por un momento pensé: «En la próxima charla me traigo un equipo médico, no les vaya a dar estos rapaciños un payá».

Y comprobé que lo pasaban bien cuando les hice un dibujo en el encerado para que vieran lo importante que es la expresión de los ojos y la boca. Y en esta última, en la boca, dibujé al muñeco protestando y entonces decidí hacer una prueba real y menos teoría y encerado: «¿Cómo grita un muñeco? Vamos a gritar todos. A la una a las dos y a las tres ¡¡¡¡ yaaaa!!!». Y fue tal grito el de los 30 niños que aún me retumban en los oídos, y auténtico también fue cuando al muñeco lo puse sonriendo y les dije que hicieran igual. Y si veis los caretos que ponían…. mucho, pero mucho mucho.

Y EL VIERNES… ¡¡¡ MAGIA !!!!!

¿Fue un éxito la charla? parece ser que sí; pero como les dije que hicieran comentarios a este artículo y que escribieran lo que quisieran… pues leeré lo que realmente opinan. Y ya puestos, pues le di una charla a los de 9 a 12 años sobre medios de comunicación.

Y ya más puestos, el próximo viernes, pues otra a los mayores sobre guiones de Radio, Teatro y Televisión y como ya solo quedan los peques de todos, y por no dejarlos sin nada ya que preguntaron «¿quién es el señor que escribe los cuentos?» y eso me llegó al alma… pues les haré dibujos y algún truco de magia (tendré que practicar que hace tiempo que no ensayo) y les regalaré caramelos, que seguro que les gusta, bastante más que la charla, seguro.

Total, que entre liada y liada, los algo más de 200 alumnos del Colegio Virxe do Monte tendrán su dosis de Guisande, que no sé si tendrá efectos colaterales en forma de desquicie, pero esperemos que no para que el Ayuntamiento no me considere persona non grata. Y si los escolares fueron geniales, no menos los profes, que me colmaron de atenciones, aunque pronto descubrieron que yo, la verdad, no necesito nada, solamente lo que me dieron: Cariño

PD._ Adviértase en la foto la profesionalidad de mago con las mangas remangadas en plan: «Nada por aquí, nada por allá».

Una diversión, meterse con el periodista

Lunes, Noviembre 1st, 2010

(Como sabéis el blog trata de Cosas de la Vida y de Anécdotas, hoy os cuento una anécdota. Podías hacerme un favor y decirme que os gusta más, si las Anécdotas o las Cosas de la Vida. Gracias)

Esto de ser periodista urbano, de ciudad (que la guerra ya la tienes en casa con los hijos) la verdad que es una profesión de alto riesgo: Un acento te puede saltar a un ojo, un punto final puede acabar con una amistad y si una coma la confundes con una cama puedes tener unos problemas que ni te cuento.

Lo cierto es que lo más parecido a un periodista es un árbitro porque no hay reunión que se precie que no seamos objeto de críticas, y algunos se las merecen porque ha confundido el periodismo con El Vaticano y creen que todo lo que dicen es palabra de dios y que baja directamente del cielo. Ya sabes, en esto hay de todo, aunque hay cada todo…..

Lo habitual de nosotros es oír que si somos parciales, que si manipulamos la información, que si nos metemos en la vida privada de la gente, que si servimos oscuros intereses… que en mi caso el único interés que tengo es saber cómo va el euribor porque si supieran que la mayoría de los periodistas lo que tenemos es sueño atrasado, pero atrasado desde Barcelona, si vives en La Coruña…

¿Manipular? Sí, hombre, bastante hago con aguantar las bobadas que dice el político de turno como para que ahora se me dé por flagelarme con un doble curro cerebral y cambiar lo que dice el papón en cuestión, desde el presidente de cualquier partido hasta el delegadillo de no sé qué puesto que se han inventado para darle curro al percebe ese; es lo que hay, claro que si los vieras ibas a alucinar viendo los mendrugos que nos dirigen.

Pues eso, que me pongo, me lío y no acabo. Habitualmente, en medio de las críticas de una conversación siempre suele haber una palabra cálida que baja la tensión del momento y deja la «discusión» en un simple intercambio de opiniones y entonces te preocupas más en atacarle al plato de langostinos que tienes en la mesa que entrar en dimes y diretes sobre periodismo. El asunto, se complica cuando alguien se excede; pero claro, esto ocurre lo mismo en la dialéctica que en el consumo de grasas o de pimentón, que derivan en el colesterol.

En una ocasión, un colega que había sido invitado a una cena se vio afectado por un desaforado ataque verbal de un comensal que tras una dura crítica, y aquí fue el exceso, le espetó con desprecio y fuerte olor a tintorro refiriéndose al diario en el que trabajaba y a gritos para que lo oyeran todos: «¡¡¡ No sé como escribes en ese Tin Tin !!!!». El periodista pasó, que en esto de pasar y pasarnos tenemos una facilidad… y disimulando se puso a hablar con otra persona para dejarse de líos.

Estaban degustando el segundo plato cuando de repente mi amigo oyó a la misma persona que decía todo ufano a uno que tenía a su lado hinchando pecho y dándose importancia: «Pues a mí, cuando me entrevistaron en el periódico… ».

Fue entonces cuando el plumillas hizo un silencio en la mesa en el que había unos 20 comensales, todos callaron y dirigiéndose a quien prácticamente le había insultado y que estaba justo enfrente, pero a unos diez metros, le dijo en tono suave (ya sabes ese tono en el que te van a caer todas juntas), en plan tranquilo y como dudando: «Perdona, es que como somos muchos no me acuerdo. ¿Tú eres el Ton Ton al que entrevistaron en el Tin Tin?». Fue decir esto y adiós plato de langostinos. Al parecer volaron vasos, botellas, cayeron sillas y… no sé, creo recordar que los langostinos ni se movieron y que el colega se llamaba Manuel.

En las aldeas hay un nivelón…

Lunes, Marzo 15th, 2010

(Cosas que pasan cuando de la ciudad te vas a vivir al campo sin tener ni idea)

Las ciudades, los pueblos y las aldeas son muy diferentes; pero yo me quedo con las aldeas… vas a comparar. Aquí hay un señorío, una categoría que ni te cuento. Tú en una ciudad no eres nadie y si alguien pregunta por ti lo que suelen decir es: «Sí, hombre, ese que viene y se sienta siempre al final de la barra… sí, que siempre anda con folios….. a ver, ese que… ». Nada, que nadie se percata de ti; puedes pasarte años y años yendo a tres o cuatro sitios que para el resto de los mortales eres un desconocido aunque te hayan visto miles de veces.

Y en los pueblos… en los pueblos el asunto es distinto, te conocen; pero en algunos casos, la verdad, que para conocerte así… «¿Viste al bichiño?». Y el bichiño no es otro que un tío al que un antepasado, en la época de los visigodos, más o menos, por lo que hablan, le picó un día un bichejo mientras sachaba y de ahí (ponle varios siglos para atrás) a todos les quedó lo de bichiño y con el bichiño morirán él, su hijo, su nieto, y su bisnieto si llega a tenerlo. «¿Viste a zapatos?»…. uno que tuvo una tienda de calzado, «¿y a cafés?», qué te voy a explicar… Y así más o menos se llaman todos los habitantes del pueblo a los que cuando si no se hace referencia a su actividad suena como a menosprecio, a poca cosa, como «Chuchi», «Mililto» o «Maca»…

Pero en la aldea…. en la aldea es otra historia, vas a comparar; en las aldeas hay un nivelón… Tú preguntas por Luis, el superalbañil de Oza, y te dirán: «Sí, Luis de Vilachá», que suena a alta alcurnia, con esa «de» intercalada… como los duques de Lugo pero juntos ¿sabes?. Y como Luis de Vilachá está Juan de Ciencasas, que suena a expedicionario con Cristóbal Colón, pero no, es encofrador, y como mucho lo que más ha descubierto es que hay una crisis que no hay quien compre un ladrillo; Alberto de Piñeiro de Vales o Juan de Torrelavandeira, que no son historiadores pero por lo que cuentan cuando uno era electricista y el otro escayolista perfectamente podían serlo; o Juan José de Quistilán, que como se duerma Benedicto XVI le quita el papado en un plis plas. La verdad que en las aldeas hay una categoría… bueno todos menos yo, al que llaman «El periodista» o «Guisande», pero te imaginas que dijeran: «¿Viste a Guisande de Piñeiro de Vales?»… tela.

Claro que en esto siempre hay quien lo supera todo porque es gente que es conocida por todos los habitantes y no hay que hacer referencia alguna ni al pueblo, ni a la ciudad, ni al lugar ni a en qué trabaja ni nada, como así me comentó un compañero (José Antonio López de Alba), que estando de delegado de La Voz de Galicia, en Viveiro, conoció a un tipo que era el más popular del Ayuntamiento y de otros concellos. El hombre era ex guardia civil y todo el mundo sabía de él porque le llamaban «El alma». ¿Por qué al ex guardia civil le llamaban «El alma»?, muy sencillo, porque se había salido del Cuerpo.

Me confundí, quiero ser perro guía

Jueves, Diciembre 3rd, 2009

Lo siento, me confundí, decididamente quiero ser perro guía. Ni guardia civil de Tráfico, ni ingeniero, ni periodista, ni inventor, ni albañil, ni fontanero, ni dentista ni antenista ni tenista. Un perrillo, y me da lo mismo la raza o hasta si me falta una oreja; pero eso sí, con un letrerazo bien colgado del cuello y que ponga en todos los idiomas posibles y bien clarito: «Perro Guía», con G de «Guay», y con P de «Paso, por favor». ¿Y por qué quiero ser perro guía? Pues tío, pues por eso, porque a un perro guía no hay quien le tose.

¿Quieres ir al teatro?, pues si es en Madrid y es un estreno vete pidiendo las entradas con un mes de antelación y termina untando a sabe dios quién; pero eres perro guía… y el mismo día de la representación vas a la puerta del teatro (para ti las taquillas no existen) y el personal al verte hace espacio para que pases. ¿Y qué es lo que piensan? Pues hasta en plan cariñoso dirán: «Míralo, buscando a su dueño, qué nobles son estos animales». ¿Nobles?, los bemoles, ni dueño, ni varita blanca esa de las narices, ni gafas oscuras ni historias, que no aguanto yo a nadie ni invidente ni vidente, evidentemente, como para llevarlo de un sitio a otro, que con guiarme a mí solo tengo y bastante.

Claro, entiendo que lo encuentres extraño, como yo, que al principio me decía de forma pensativa para mis adentros: «Perro guía, perro guía, perro guía…» y cuando de tanto repetirlo quise hablar y dije «guau»… a mí que me lo expliquen, pero te lo juro, fue como un milagro y todo un mundo apasionante se abrió ante mí.

Ya pueden discurrir lo que quieran e inventar lo que se les antoje que al final, como si nada (pero para ti que eres perro guía lo es todo) en el letrerito de las recomendaciones leerás esa frasecilla que dice: «Prohibido, excepto perros guías». Y como perro guía que eres, ¿sabes que puedes entrar hasta en una piscina cubierta, sin necesidad del gorrito ese de las narices, ni chancletas ni toalla?. ¿Sabes que si te da el punto te puedes tirar al agua calentita, y como mínimo lo que dicen de ti (que a la gente le encanta las heroicidades), «se tiró para salvar a su dueño». ¿Pero qué dueño, papón, si no había nadie; pero eres tú el dueño o estás ciego?.

¿Y si te ve una mujer en el parque? Va, entonces ya es la reoca porque hasta te dirán: «Pero qué mono es, es que es más guapo, más lindo….». «No diga bobadas señora y dame el froski de tu hija antes que te dé una dentellada y os guío a todos hasta el hospital».

Y claro, esto aquí, en España, que ya sabemos que no hay mucho, que hay lo que hay; o sea nada; pero en USA puedes entrar en la gala de los Oscar, ir a ver a Obama, ver la Superworld, a los Laikers, recorrer el país en tren, en avión, y sin pagar un euro. Ser perro guía, de cartelito en 20.000 idiomas y sin aguantar a nadie… sería mi mayor ilusión, la verdad, aunque es cierto que como siempre estaría en primera, pero en primerísima fila, nunca leería Al fondo a la derecha; pero bueno, para qué lo iba leer si soy quien lo escribo. ¿no?

Y de profesión… rajar

Lunes, Noviembre 23rd, 2009

Qué pasa cuando por ejemplo se produce un accidente de tráfico de un autobús de pasajeros en el que hay heridos, cuando cae una grúa por un fallo mecánico en un barrio y también hay contusionados o cuando un barco de recreo casi se hunde… pues además de acudir al lugar las cadenas de televisión, los plumillas y las radios, siempre aparece un personaje que a mí me tiene intrigado, pero mucho, y que como quien no quiere la cosa, en un instante se arroga un cargo: Portavoz.

Y los hay de dos tipos, el accidental, el que estaba allí, y que cuando hablas con él solamente te dice a gritos: «La grúa estaba mal, la grúa estaba mal, la grúa estaba mal» y por mucho que le preguntas de ahí no se apea el plasta de tío, y el profesional. Este, aunque el suceso haya ocurrido hace tan solo media hora, se sabe lo que pesaba la grúa, la fuerza que tenía, cuanto podía cargar, la longitud de la pluma, la potencia del motor, la tensión de los cables y hasta hace cábalas de la causa del siniestro… un crack..

No me digas de dónde salen estos tipos de personajes, pero hay portavoces para todos los gustos: de defensores de los anuncios contra las buenas costumbres, de los amantes de las lentejas castellanas, de la liga antianuncios en televisión, de los protectores del oso pardo o del lince ibérico. Y sí, hombre, sí, que todos estamos de acuerdo en preservar al oso pardo ese y al lince ibérico, pero como que me da que quien es un lince eres tú y quien realmente te protege es más el felino que tu a él.

Y es que a veces uno piensa: ¿Y de qué vive este amante del lince o del oso pardo que se pasa el día de cadena en cadena de televisión y de radio en radio, lo mismo a las 10 de la mañana que a las 11 de la noche, o de conferencia en conferencia?. Pues de eso, vive de portavoz, como si fuera una profesión, y hasta no me extrañaría que hubiera una especie de mafia en este asunto.

Que ocurre cualquier cosa en Almería, como por ejemplo que han aparecido muertas diez medusas, hecho gravísimo donde los haya, pues la banda, (porque para mí que es una banda), decide: «Venga Luilli, a Almería, toma este tocho de libro del mundo marino y por el camino te chapas la vida de todos los animales gelatinosos que te encuentres y cuando llegues… a rajar eh, a rajar y a rajar en defensa de la medusa. ¡¡¡ Animo chaval !!!».

Y el chaval; o sea, Luilli, llega a Almería y por arte de magia parece en todos los medios de comunicación hablando de las medusas como si viviera con ellas todos los días, aunque realmente el tal Lulli tiene un piso en Albacete. Y como esto de la comunicación crea una especie empatía, pues desde Almería hasta A Coruña, parla que te parla de las medusas. Que ocurre un incendio en Guadalajara…. pues otro portavoz que se va para allá a defender el alcornoque o los rastrojos como planta autóctona, lo que sea; un animal herido en Taramundi… otro que embarca hacia el mundo del raje.

Quizás es que yo sea un poco egoísta, puede ser, pero a mí, la verdad, tanto altruismo me sorprende porque nadie duda, por ejemplo, que los guacamayos rojos, muy parecidos a los loros y que están cerca de exterminarse, tienen su gracia; pero de ahí a dedicar toda tu existencia o parte a saber cómo anida, cómo procrea, cómo cría o deja de criar, qué come o deja de comer, lo que mide y deja de medir o lo que pesa y deja de pesar la condenada ave….. me resulta raro, y como hay tanto avispado que no está en vías de extinción, pues como que entre tanto listillo y subvención me da que aquí hay mucho portavoz encerrado.