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Viva España, viva la Roja, viva mi país, mi vida es sentimiento, ideas… en blanco

lunes, julio 12th, 2010

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuando el portero de fútbol es…

miércoles, junio 16th, 2010

Esto del fútbol y las nacionalidades tiene su aquél. Por ejemplo, a mi mujer, que para quien no lo sepa es de la tribu sioux, de Estados Unidos, esto del fútbol europeo como que le queda muy lejos, vamos…. lejísimo, más de lo que te imaginas, y le queda tanto que hace unos días viendo un partido de fútbol del Mundial (Usa-Inglaterra), ante una parada más o menos espectacular de un portero lanzándose por el aire para despejar el balón dijo sobre el guardameta, saliéndole del alma: «¡¡¡ Parece Superman !!!».

¿Superman?, y te lo juro que me quedé mirándola de reojo como diciendo: «¿Pero qué cree que está viendo, los Mundiales de Sudáfrica o Disney Channel?».

¿Superman, Superman? Y al poco rato, después de que un defensa levantara el pie hasta la cabeza de un delantero que a poco se la vuela y se la envía directamente al hotel de concentración, dijo ensimismada: «¿Y eso se puede hacer?». Y la volví a mirar pensando: «Joé, cómo se va a poder hacer…. ¿Pero es que hay en el mundo mundial algún deporte en el que puedas dar una patada a un tipo en toda la cachola, en la sesera, y casi destrozársela; pero es que hay algún lugar del mundo donde, aunque sea un simple jueguecillo, que puedas meter a un contrario todo el pie en la boca, lo dejes sin dientes y sea normal?».

Y así seguíamos viendo, creo que fútbol, entre gritos de «¡¡¡ go, go, go, go !!!» (¡¡¡ vamos, vamos, vamos !!!) y «come on baby, come on baby» (¡¡¡ vamos chico, vamos chico !!!) cuando en medio de un lance del juego dice con esa candidez que solo tienen quienes lo desconocen todo, pero todo de todo y a ti te ponen de los nervios: «¿Quién es que el que multa?». «El que qué….», dije ya no de reojo, sino con síntomas de estrabismo agudo y principios de encefalea. «El que multa, ese….».

Y entonces descubrí que el que multa, que «ese», «ese» es el árbitro; y ya estaba yo en ese punto de la vida en la que todo parece insuperable, que no podía haber más, que era imposible, cuando dijo tras oír cientos de veces al locutor: «delantero, portero, cancerbero…». ¿Y quién es el larguero? Y ahí, de verdad, que me autosaqué una tarjeta roja mental y me autoexcluí, me autoexpulsé, pero te le juro que estoy autoexpulsado y autoexcluido hasta la final del campeonato. ¿Ver un partido en mi casa….?, imposible y ni quiero, ni aunque me lo pida Batman.

Mi casa sí que es la Mundial

viernes, junio 11th, 2010

(Así se vive el fútbol en una casa en la que hay tres nacionalidades)

Todos tan tranquilos viviendo en la aldea sin alteraciones y llega el Mundial de Fútbol y mi casa, con mi mujer sioux, de Ohio; Noé, francés; Christopher Cameron francoamericano y yo pues español, más que una familia parece la antesala de la Guerra Civil, cada uno sacando pecho de su país, a punto de construir cada uno su trinchera y mirándonos de reojo.

Y más que de reojo porque, vamos a ver: ¿Hay en España alguna casa en la que no se quiera que gane nuestra selección o incluso un ático?, ¿que no?. Pues sí, la hay, que si la hay, y justo va a ser la mía. ¿Cuántas casas hay en España, 100.000, quizás un millón, dos, diez millones?. Pues si hay diez millones hay 9.999.999 en las que puedes ver el mundial feliz y sola una, pero una sola en la que no, en la que todos quieren que gane otro menos España: La mía, mi casa, como ET, pero en balón, mi casa.

Pero es que además, es que es querer ganar por ganar sin tener ni idea porque la sioux, por ejemplo, un día estaba viendo un partido y creía que había once árbitros porque los jugadores (que eran del Atlético de Madrid) iban con la camiseta a rayas, como los colegiados del fútbol americano. Pues sin tener ni idea quiere que gane Estados Unidos, vamos que como si Estados Unidos por ser una potencia mundial lo tuviera que ganar todo, hasta la carrera de sacos.

Y yo entiendo la pasión, el entusiasmo y hasta el delirio, pero hasta cierto punto porque, ¿tú crees que a mí me importaría que España ganara un Campeonato del Mundo de Críquet… ?, pues no, me va a importar ahora a mí el críquet, venga hombre, como si somos campeones de curling… sí, la piedrecita esa que se desliza sobre el hielo y unos imbéciles van limpiando delante de ella con unos cepillos para que llegue a una diana, que bien podrían venir un día a darle un poco de lustre a esta casa y hacer algo útil, que ya pongo yo las bayetas, va a ser ahora por bayetas….

Y claro, es que además es tal la afición que hay en mi casa por el fútbol que, Christopher, el francoamericano, aún no sabe muy bien si quiere que gane Estados Unidos o Francia (España no, claro) y por último, para enloquecer, para comprender lo que pasa en mi casa con el balompié está Noé, que es del Real Madrid y del Barcelona. Y mira que le digo que eso no puede ser, que se es del Real Madrid o del Barcelona, pero que del Real Madrid y el Barcelona a la vez…. Pues no, y su respuesta es «¡¡¡¡ qué más da… !!!!».

Y es tal la afición y el conocimiento que tienen del fútbol que hoy dice Noe al ver la tele así, a bote pronto: «¿Quién gana?». ¡¡¡ Cómo que quien gana…. !!!, ¡¡¡ si es la ceremonia de inauguración…. !!!. Te lo juro que menos mal que esto del Mundial es cada cuatro años que sino… ¿Y a esto le llaman la fiesta del fútbol que une los pueblos, las naciones?. Anda, pásate por mi casa y verás. Fiesta sí, pero un mosqueo…