La Voz de Galicia lavozdegalicia.es - blogs | Inmobiliaria | Empleo | Mercadillo

Entradas etiquetadas como ‘Mujer’

¿Si te sientes inútil?, ven a mi aldea

domingo, noviembre 13th, 2011

Yo te lo juro que para curarse de complejos no hay como mi aldea, y no porque allí estemos taladrados, que no lo estamos, que lo que estamos es aturdidos, que es distinto, sino porque allí entre mis 11 vecinos… aquello es otra cosa. ¿Te sientes como que no vales para nada, que eres un no eres, un desecho de la vida, como te diría yo… un gusanillo, una miñoca…?, ¡¡¡ pues nada hombre !!!, ven a mi aldea, que sales como nuevo, te lo digo yo.

Por ejemplo, tú tienes unas gafas Ray Ban o, vamos a ponerlo más fácil, unos calzoncillos con florecitas; pues tú en mi aldea eres pionero; sí, pionero, que es decir que eres el primero que ha llegado con ellos, que parece una tontería, pero no. Porque tú ya puedes presumir de haber enseñado a mis vecinos, al Ser Humano, con lo trascendente que es eso, lo que son unas Ray Ban o cuando los cuelgas del tendal los calzoncillos con florecillas y eso te enorgullece, te hace sentir alguien importante y es como una terapia de choque para quien se siente mal.

Yo cuando instalé Internet y me di cuenta que era eso, el primero, el único en el mundo que había puesto tan avanzada tecnología en mi aldea, ese día fue especial, muy especial. Miraba al infinito como buscando un algo, observaba las casas de mis vecinos, las puertas, las manillas, las flores, la hojarasca… pensaba en la existencia del ser humano, en lo divino, en el más allá y en el más acá y me decía en un silencio total:: «Dios, gracias Señor, gracias, soy el primero, soy pionero» y fue tal la felicidad que incluso creo que no oí a Maruja cuando al verme me dijo: «¡¡¡¡¡¡ Jisandeeeeee !!!!!», aun que sí cuando añadió «¡¡¡¡¡ queres facer casooooo oh»; pero no importaba, estaba tan ensimismado….

Pero a lo que iba, porque ser pionero es de alguna manera ser protagonista, pasar a formar parte de la Historia, aunque sea de una aldea, pero de la Historia, y cuando pasen los años y más años y alguien un día diga, por ejemplo: «¿Recordáis quién fue le primero que trajo un bolígrafo Bic de cuatro colores?», yo sé que todos dirán a una y con un grito no exento de emoción y éxtasis: «¡¡¡ Guisande !!!», y eso… eso emociona.

Y a ti te puede pasar lo mismo. Que te apellidas Fernández… pues nada, cuando pasen los años y alguien pregunte: ¿Quién trajo por primera vez a la aldea unas katiuskas con elefantitos rojos?, todos dirán: «¡¡¡ Fernández !!!, ¡¡¡ Fernández !!!». Y esto lo mismo vale para un Fandiño que para un Álvarez, para un Guitérrez que para un Loureiro o un García.

De verdad, si compromiso, si te encuentras mal, no lo dudes, ven a mi aldea y seguro que eres pionero, que te encontrarás mejor, seguro que… «¡¡¡¡¡ Jisandeeeeeeeeeeeeee, pero cómo se che ocurre pitar as patacas oh !!!!!!!». ¡¡¡ Señor, qué éxtasis !!!, otra vez pionero y sin darme cuenta, sino es por Maruja…

¿Pero de verdad quieres vivir 300 años?, estás como una cabra

lunes, junio 6th, 2011

Yo creo que la gente está… como que no está en sus cabales, que entre los cabales y los cables descables, por ahí anda. Lo que sucede, y no me digas porqué, es que el personal tiene unas ganas de vivir, pero de vivir… Hay a quien si le dijeras que vale, que 300 años, firmaría. ¿¡¡¡ Trescientos años !!!?, taladrados están porque de esos 300 años como mínimo 200 te tocan trabajando y unos 100 de jubilado y claro, es muy fácil decir 300 ahora; pero dilos tú en el siglo II… pues a lo mejor, por listillo, te toca empujar las piedras del acueducto de Segovia hasta colocarlas todas en su sitio, que yo de pesos y medidas más bien poco, pero que para que un pedrolón de esos pese unas dos toneladas… pues por ahí andarán.

Y claro, como quieres vivir 300 años, pues de esos unos 220 o 230 te toca arrastrar esas moles pétreas, que por mucho rodillo de madera, por mucha ingeniería romana y mucho conocimiento de la escuadra y el cartabón no hay quien te quite de poner el lombo y acabar escarallado. Y sí, vete a decirle tú al centurión que te duele las cervicales; si hombre, que te va a entender, te arrastra con una cuádriga hasta Jaén ida y vuelta.

Y claro, si nacieras en el siglo XI, pues a lo mejor (como eres un terco que quieres vivir 300 años) te toca construir la catedral de Santiago de Compostela y como tú eres así de gafe, incluso hasta tienes la mala suerte que eres tú, justo tú, el que tiene que poner la última piedra, allá a arriba, a unos 80 metros de altura, sin arnés ni chorradas… a pelo y lloviendo… sí hombre, te va a tocar en Santiago un día de sol, no digas bobadas. Y allí ya te veo yo temblando y en taparrabos colocando la piedrecita, que la vida es como es, que la catedral de Santiago se construyo así, piedra a piedra, no en el suelo con tornillos de Ikea, que aún no había suecos entonces…

Y en el mejor de los casos, si no es poner la piedrecita, te toca estar con el maestro Mateo haciendo el Pórtico de la Gloria. Que el tío era un virguero… nadie lo duda, pero del carácter nadie habla y vete tú a saber si por una pincelada mal dada te caía una paliza o te trituraba para hacer contigo colorines… que mucho artista el Mateo pero a saber, que yo ya no me fío de nadie.

Y es que esto es así, porque como quieres vivir 300 años y eres un pesado que no veas, te pudo tocar la Giralda: 90 metros del ala y o la rematabas o te rebanaban la cabeza con una gumia árabe (ya sabes, esas espadas curvadas) y no gomes más en tu vida.

¿Y ahora tu firmarías 300 años?; o sea tres siglos pagando la hipoteca aguantando a tu jefe… en mi caso no, aunque la verdad que mi jefe, Jacinto Ruiz Valentín, joé es un santo que soportarme con las locuras que le digo o estás muy formado o vas de psiquiatra en psiquiatra, de diván en diván hasta la sobredosis final; pero no, que lo tengo aquí a mi lado y feliz (bueno feliz lo digo yo, que soy el que es escribe, que si lo hace él… mejor no dejarlo). Bueno lo voy a dejar. En negrita lo que piensa de mí y prometo no cambiar ni un ápice ni un olígrafo:

Asumo como propia la respuesta que obtiene una joven periodista de un famoso, al que pregunta (en la película «Al final de la escapada», de Godart) qué le gustaría conseguir, y éste responde «llegar a ser inmortal, pero después muerto». Frente a esto, tres siglos me parece una bajeza, no sólo por el trabajo. Tú Guisande, en cambio, deberías ser eterno, para tortura de próximas generaciones.

Naturalmente que visto así, lo que piensa de mí, ¿qué tal un infarto mañana?, porque yo vivir 300 años ni de coña; pero claro, como me conozco y conozco a Jacinto, no sé si hacerle una faena pero de las buenas y firmar pues 600.000 años, ya puestos… ¿no?

PUEDES SALUDAR, COMO LA RADIO

Pues nada, que se me ocurrió que si quieres saludar a alguien: A tu hermana, a tu hermano a tus compañeros de trabajo, al taxita, al panadero… a quien quieras; pues en el comentario que hagas lo dices y ya está y yo lo pondré en negrita para que destaque. Vamos a dar ejemplo, yo os saludo a vosotros ¡¡¡¡ HOLA HOLA HOLA !!!! y a mí mismo, que hacé más de 50 años que no lo hago: «Hola Guisande ¿qué tal?»

Te mueres y eres la repera

viernes, enero 21st, 2011

Yo sé que si me muero tengo una esquela gratis en el periódico, supongo que será para avisar que no voy a trabajar, algunas pelillas de algún seguro de sabe Dios qué y para de contar; vamos, como tú, más o menos. Pero tú, que por ejemplo te llamas Raúl Togar o Luis Grijota, e imagínate por un momento que eres un conocido pintor o un laureado escritor… ¿mueres?; pues mueres, y por la cara ya eres una «pérdida», y si eres famoso, entonces ya adquieres la misma dimensión que un coche con 10 años sin pasar la ITV, «irreparable».

Tu estás vivo…. y nada; hagas lo que hagas te tratarán como una alpargata, inventes lo que inventes… ni caso; discurras lo que discurras… sigue pensando chaval y hoy ven a trabajar aunque sea festivo, na un pringao; pero es irte al otro mundo y desde ese momento tú ya no eres un ser humano, eres como una línea divisoria, como un puesto fronterizo porque tras estar fiambre, contigo, Raúl Togar ,«hay un antes y un después», y Luis Grijota «tenía una visión distinta de interpretar las cosas, pasarán muchos años hasta que nazca otro Grijota».

Y entre las muchas frases, una de las más bonitas es esa de «era un hombre adelantado a su tiempo» aunque todo dios se mosqueara porque siempre llegabas tarde, qué más da ahora. No me digas que por esto no merece la pena salir de casa con los ojos vendados, cruzar una autopista de 400 carriles y a ver quien te lleva por delante para estar muerto un día o día y medio, o incluso una semana y si tienes frío que te pongan una capilla ardiente, que si es en mi caso y la pateo en la aldea la quiero pero ya.

Y qué me dices en el plano familiar… ahí la gente se embala, ahí el personal ya pierde los papeles y se lanza a lo bonzo, quemando los últimos cartuchos de su intelecto. «Siempre tuvo a una gran mujer a su lado». Pero una mujer… ¿cuál?, ¿la esposa, la amante, la hermana, la abuela? ¡¡¡¡¡ qué mujer hombre, qué mujer si este tipo estaba soltero… !!!!!. Pero da lo mismo porque dices «mujer excepcional» y vale para todo, hasta para una tía abuela si la tienes.

Y en esto de los óbitos, de pasar a otra dimensión, hay otra frase similar que no falla porque si falla no estás muerto, estás grave, malherido, pero fiambre no, y la frase de marras es: «Detrás de él había una mujer excepcional». Y mira por donde, es justo por esta frase, la de «Detrás de él había una mujer excepcional» por la que perfectamente sé, pero perfectamente, que nunca seré un laureado periodista ni afamado escritor, porque yo es mirar para atrás y lo único que tengo detrás es un dolor de cervicales y un dolor de espalda, pero un dolor…

UNA PREGUNTA, UNA RECOMENDACIÓN

1- Como ya sabéis que este blog es como una ONG y para los que entran en el blog siempre está abierto, pues un amigo del blog, Luis Rodríguez, que vive en Barcelona, es el responsable de Okodia (http://www.okodia.com/es/index.html), Grupo Traductor, así que si queréis hacer una traducción en uno o varios idiomas, u otro servicio lingüístico ya sabéis a donde dirigiros.

2-Tras el rebote que pillé con los políticos, qué preferís ¿artículos de rajar o de humor?. Lo pregunto porque este es mi-tu-nuestro-blog

Pero estás enfermo, muerto o eres un paranoico

sábado, noviembre 28th, 2009

Hay cosas que no cambian. ¿Tienes un poco de catarro? Pues nada, te tomas una aspirina, y como nuevo; que te duele la espalda… pues algo habrá en la farmacia que te mitigue el dolor; un poco resfriado… un antigripal; pero tienes un bulto… pues si tienes un bulto no me digas por qué ya piensas que tienes cáncer.

En la historia de la Medicina hay miles de enfermedades que se manifiestan con un bulto, pero tres o cuatro mil, que pueden ser cualquier cosa; una pequeña infección, una imperceptible contractura, un pelo que crece hacia dentro… pues no, tú que de Medicina lo máximo que sabes es leer el prospecto donde pone «dosificación», y aún así te olvidas de cuando hay que tomarlo, estás convencido de que tienes un cáncer y que te vas a morir.

¿Y qué haces?, pues si tienes pareja le dices señalando el bulto: «¿No notas que tengo algo aquí?». Y tu tocas y dices: «Pues no, no noto nada especial». «Pero toca, toca». Y vuelves a tocar y dices, por decir: «Sí, quizás». «¡¡¡ Pero cómo que quizás !!!» (que hasta parece que estaba deseando tener el bulto) «¡¡¡ si se nota muchísimo, toca toca !!!». Y entonces al día siguiente te dice: «Pues mi amiga Mari Luz dice que sí, que se nota».

Total, que al cabo de una semana todo el edificio te ha manoseado el bulto menos quien tiene que tocártelo: el médico. Pero como ya estás en total paranoia no quieres ir al especialista para que te mire, porque estás empeñado en que te va a decir: «Le quedan dos meses»; pero además tu estás convencido que no va a ser una muerte normal, no, tu, que te crees especial, estas seguro que va a ser la peor muerte del mundo desde la invención del helado, y de ahí no hay quien te apee

Y así pasan las semanas y yo estoy convencido que al mes, vas por la calle y todos tus vecinos piensan: «Mira, ahí va el del bulto». Y como sigues sin querer ir al médico ya te adentras en el mundo de la paranoia. Si tienes hijos crees que es la última vez que los vas a ver; si observas un pájaro (que eras un bestia y lo que más recuerdas de ellos era cuando los acribillabas a perdigonazos en la aldea de tu abuela) pues ahora crees que cantan de maravilla y en un acto de remordimiento pides perdón a Dios por las salvajadas que hiciste; hasta los árboles los encuentras distintos; las plantas; las flores… menos a tu marido o esposa, que sigue sin notar mucho el bulto… todo es maravilloso.

Así que un día, no ya por el bulto, sino porque no te aguanta ya nadie, ni tu familia ni los vecinos del edificio ni los de la calle donde vives, pides cita para el especialista. Y allá vas, medio temblando, notando tus pisadas, inseguro, con frío en el cuerpo aunque haga 58º a la sombra. Te sientas en la consulta y esperas que te toque el turno y cuando entras, con una cara de esquela que no puedes con ella, le dices en voz baja: «Es que tengo un bulto».

Y te desabrochas la camisa, que con los nervios casi no eres capaz de coger el botón, te sacas la camiseta, y entonces el médico te mira, te toca y en menos de un minuto te dice. «Nada, la típica grasilla acumulada por la edad. Le voy a dar una cosa, la toma y en tres días… listo. ¡ Ah !, y no lo toque, no lo toque». «¿Qué?», dices susurrando, aunque lo has oído perfectamente mientras vas recordando todas las manos de tus vecinos. «Que no lo toque».

Y cuando llegas o llega a casa y le preguntas que le dijo el facultativo, responde: «Nada, una grasilla». Entonces, para animarla, dices tú: «A ver, me dejas ver. Pues sí que parece que… ». Y ahí, después de soportar casi dos meses el supuesto cáncer, de oírle no sé cuantas penalidades y de decirle que fuera al especialista, vas, te animas, tocas el bulto y oyes un megaestratosférico grito que te deja sordo: «¡¡¡¡¡¡¡ Que no lo toques, que no lo toques !!!!!!!!!». Jóe que carácter.

Lo que pasa al enamorarse de una árabe (primera y segunda parte)

miércoles, noviembre 18th, 2009

(ALGUNOS CONSEJOS POR SI UN DÍA TE ENAMORAS DE UNA ÁRABE)

Esto de enamorarse es una historia y nunca se sabe dónde salta la liebre, que quede claro que la liebre soy yo y solo yo; lo digo para que no haya mosqueos tontos, que empiezas con una palabra inocente y se termina con un tratado comecocos que no veas.

Bueno, pues a lo que iba. Mira que no hay chicas en Galicia, en Andalucía, en Cataluña o en Miranda de Ebro, pues cuando tenía 20 años ¿dónde crees tu que me enamoré? Y no hablo de la sioux, la maravillosa aborigen con la que me casé, que sus ancestros vivían en una reserva bajo una tienda, y no precisamente de comestibles, no.

Pues para una vez que decido ir a Marruecos, voy y me enamoro de una joven, Imaine El Omari, a la que conocí en invierno y, no te lo pierdas, en una playa, que es lo má logico en invierno, claro, conocer a alguien en la playa. ¿Y en qué lugar?, pues en la localidad de Kenitra, a unos 50 kilómetros de Rabat y donde años más tarde me enteré que estaba el mayor centro penitenciario de Marruecos; que es donde yo tendría que estar, que cuando me dejan suelto….

Y claro, como ella era árabe y yo gallego, pues sino llega a ser por el francés aún estaría ahora haciéndole señas y señas para decirle «Hola». Pero el caso es que cuando te enamoras de una persona de otra cultura siempre pasa algo y si con este artículo alguien puede sacar algo positivo… pues mi amorío arabesco habrá valido para mucho más de lo que me imaginaba.

Tras conocerla (estaba con dos amigas en la playa paseando y yo con buen amigo e ingeniero de Dragados Juan Miguel Pérez Rodríguez) comencé ya con el primer choque de civilizaciones pues las invité a tomar algo y no, las mujeres árabes no van a ninguna cafetería ni restaurante, salvo que se casen y, claro, era muy pronto esposarse por mucho que me apeteciera en ese momento un refrigerio. Así que después de varias horas hablando me dio su dirección para que le escribiese cuando llegase a España. ¿Iba yo a esperar?, naturalmente que no, que uno es muy pasional y al día siguiente cogí mi coche, aparqué a unos 40 metros de su casa y allá me fui y llamé a su puerta.

Las mujeres árabes tienen fama de tener unos ojos grandes y preciosos, preciosísimos, y es cierto; pero los que vi nada más abrirme la puerta eran más que preciosos, eran impresionantes, pero impresionantes de grandes, tanto que parecían que iban a salirse de las órbitas.

Una joven que no era Imaine me cogió del brazo, tiró de mí como si fuera una servilleta de papel y me metió a toda prisa por unas callejuelas. Y allí, entre unas paredes blanquecinas como mi mente me explicó que nadie en su sano juicio (juicio árabe y siendo hombre, se entiende), va buscar una chica a su casa y menos si es extranjero. Que eso por cierto ya lo había notado yo, que nadie paraba de mirarme, pero me lo corroboró y fue un detalle, que siempre está bien que te lo digan aunque todo un país te mire y tú aún tengas dudas.

El caso es que no recuerdo otras cosas que me dijo, pero por la cara que ponía y por sus descomunales ojazos intuía que como que me iba a caer una de esas leyes raras que te dejan frito de por vida y que la única forma de evitarla es precisamente ser un estratega, yendo al meollo del asunto, a un país musulmán y vivir de por vida con un burka, que viene del árabe «¿..;.-/-. )&,?¿¿^^`.??», creo. Una ruina, pero al menos estás vivo hasta que te tengas que cortar el pelo y quitarte el prêt-à-porter ese.

A lo que íbamos, pronto descubrí que la joven de los ojos como melones era la hermana de mi amore y me explicó que si quería hablar con ella, el mejor sitio era en el mercado a la hora de la compra. Y allí me tienes, entre melocotones, naranjas Y limones habla que te habla durante horas porque hacer la compra en Marruecos es casi una profesión ya que es cuando las mujeres pueden estar más tiempo fuera de casa.

¿Y qué haces tras la compra, que te queda todo el día y te has recorrido más de 2.000 kilómetros y has visto más veces los limones que a tu amada, que era a quien realmente ibas a visitar aunque ya dudas si sería al cítrico?

SEGUNDA PARTE

Pues si con la que joven que te enamoras tiene hermanas y quieren ayudarte, con suerte podrás verla a media tarde en algún lugar lejano bajo la atenta mirada familiar para seguir hablando y hablando, que no está mal, que eso une, cierto es, pero que llega un momento que mi francés no da más de sí o no quiere darlo y…. No me digas que esto no es amor hombre.

¿Y qué hacía por la noche (o puedes hacer) cuando Imaine se iba a casa? Pues como estaba enamorado como una perdiz no hacía nada especial; bueno sí, salía a tomar unas copas, que me rio yo de que no se bebe alcohol, será del 90, porque del otro… y sobre todo pensaba en los limones, había visto tantos…. pero tantos tantos…

Total, que al cabo de un año de viajes y más viajes empecé a vivir una situación curiosa, como una doble vida surrealista. En Marruecos era un enamorado y en la frontera (cuando iba a España) estaban seguros de que me dedicaba al tráfico de hachís porque nada más ver el pasaporte con tantos sellos de ida y vuelta los funcionarios casi me desmontaban el coche. Y cuando me preguntaban porqué visitaba tanto el país alauí y les decía que «me enamoré y salgo con una chica», como que me daba la sensación que hasta el perro policía se reía de mí.

Y no lo entendía; mientras todos cruzaban la frontera y casi no reparaban en ellos, yo casi pasaba más tiempo en la aduana con la Benemérita que con mi cuore. Y pensaba: «pero si ven tantos sellos y creen que realmente soy traficante y nunca me han pillado ¿no les iría mejor ir a por otro más fácil y dejarme como un caso imposible?». Además, me decía: «Si como creen he pasado tantas veces, eso significa que nunca he traficado con toneladas, que si fuera así con un viaje sería suficiente ¿entonces por qué no se dedican a buscar a los capos?». Y también cavilaba: «No, si al final voy perder el ferry en Ceuta y aún me voy hacer narco de verdad para pagar el billete y entonces sí que me van a pillar, que soy yo muy inútil para esos chanchullos».

Pues nada. Y estoy seguro que en ocasiones aquello era para ellos como un reto, que ya podía pasar frente a ellos un tipo con una bandejita en plan «¡¡¡ Vendo, vendo, vendo choco y galletas, anisetes y almendradas, cocaína y aspirinas !!!» que lo que realmente les importaba era cogerme. Y siempre igual: ventanilla que bajas, pasaporte que enseñas, perro que se acerca y Guisande que se apea y fumando espero el hachís que yo no llevo.

De verdad que los cánidos nunca me llamaron mucho la atención, pero vi tantos perros en la aduana oliendo y reoliendo mi coche como si le estuvieran haciendo la ITV… Y que conste que tengo dos chuchos porque una norteamericana no puede vivir sin perros y su banderita de marras y barras. Ya sabes, que un día arde mi casa y allí salgo yo en el Telexornal o en la TDT o en Youtube entre cenizas con el perro palleiro en brazos y supongo que la bandera americana detrás, una música de héroe y mezclando «Yes we can» con «cajoenros, podemos».

Pero vayamos al sucedido; pasado cerca de un año… sí, amigos bloglectores, después de casi 365 días, de unos cinco o siete viajes, de ser considerado traficante y muchas cartas de amor. Después de conocer a esa chica que no era integrista pero sí íntegra, como yo…. llegó el final. No había ni Facebook, ni tuenti ni retuenti. Imaine siguió estudiando, no volví a ver a mis amigos (como Hasmish); me da que el pastor alemán sigue sin decir ni palabra de la lengua teutona, y yo… pues yo me adentré en el mundo del periodismo y sí, en efecto, me harté de soñar con limones. Un beso Imaine.

Ella, el amor, el olor, tu y yo

martes, noviembre 3rd, 2009

Las mujeres, cuando se enamoran, se vuelven…. no sé, como tontas; nosotros no, nosotros no nos volvemos tontos, nosotros somos tontos. Y esto viene a cuento porque mi mujer, desde que la conocí, siempre me dijo que le encantaba el olor de mi cuerpo. «Ya ves, se ha enamorado, una tontería temporal», pensaba yo. Pues no, no me digas porqué y mejor que sea así, desde que hace cinco años me casé dice que no necesito echarme colonia, que mi piel huele muy bien y yo me dejo ir porque así… bien.

Y hasta pienso que tengo suerte porque si fuera caníbal (ella, que podría serlo, porqué no) yo ya no estaría aquí escribiendo, que se empieza por oler la piel, un mordisquito cariñoso y terminan chupandote los huesecillos. Por eso está genial eso de los Derechos Humanos, sobre todo para los que midiendo 1,80 no llegamos a los 70 kilos y un viento te puede llevar desde A Coruña a Barcelona en plan ida y una bofetada en plan vuelta.
.
Total que estaba yo tan feliz pensando que más que un ser humano era un perfume natural hecho hombre; vamos, un caso único en el mundo, y que el día de mañana, pues como los santos, repartirían mi cuerpo en trocitos metidos en botecitos, cuando un día me dijo: «Qué mal hueles». Y como notaba que no me estaba muriendo le pregunté que qué decía y me volvió a repetir. «Hueles muy mal, ¿qué has hecho?».

Le comenté que nada especial, que había estado trabajando en la huerta, plantando unas lechugas y recogiendo unas patatas. Entonces ella se quedó pensativa (ya se sabe que los norteamericanos… o los ayudas o no tienen capacidad de reacción) y al verme sudoroso, dijo casi a gritos como hubiera descubierto algo: «¡¡¡ Ya entiendo, has trabajado !!!>.

Entonces llegó a la conclusión (yo en un segundo y sin ayuda, bueno hombre) que olía mal porque había trabajado, sí trabajado; es decir, que según ella no pego golpe y cuando hago un esfuerzo físico pues atufo, normal, como todo el mundo. Pero claro, le expliqué que sí, que tiene toda la razón, que cuando hago un esfuerzo apesto, pero que ser periodista tiene su curre pero que darle a una tecla del abecedario en el ordenador no cansa, que si sudas no es por un esfuerzo físico, más bien será psíquico porque no tienes ideas, sufres y….. yo no sufro, y no digo con esto que sea listo, ni mucho menos; los hay listos, pero listos listos, ¡¡¡¡ buf !!! listísimos, si te contara…

Y dime, ¿cómo es el listillo de tu clase?

¿España-USA?, ¡¡¡¡ pero por qué !!!!

domingo, junio 28th, 2009

¿Cuántas son las posibilidades de que España juegue un partido oficial de fútbol contra Estados Unidos en el que uno de los dos tiene que quedar eliminado?, ¿una entre cien millones…. dos? ¿Y que seas gallego y que justo esa circunstancia futbolera coincida con que estás casado con una norteamericana?. ¿Una entre mil millones, cuatro?.

Pues quizás aún más porque como me explica muy buen mi amigo y compañero Pablo Gómez Cundíns, que está en la sección de Deportes de La Voz de Galicia, «son de continentes distintos y, salvo un mundial o un campeonato de Confederaciones, no es posible», para añadir con ironía, «así que no te preocupes más». Pues pabliño, no me preocuparé más, pero me tocó. Y como me tocó pues vi el partido entre España y Estados Unidos creyendo que más que en una aldea de Galicia estaba en Oklahoma o en Aiowa, oyendo a todo momento «¡¡go, go, go, go…!!!» (¡¡¡ vamos, vamos, vamos !!!), «show me the colors» (que es algo así como «por tu bandera, por tu país») «¡¡¡ come on baby, come on baby !!!» (¡¡¡ vamos chico, vamos chico !!!). Si mi padre, que era de Castilla y no conoció a mi mujer, levantara la cabeza……….

Pero si sabrán poco o nada de fútbol en el país de los cohetes, que en una ocasión estábamos en un bar y jugaba no sé qué equipo contra otro cuya camiseta llevaba rayas verticales y al verlos mi mujer dijo: «¿Por qué hay tantos árbitros?». «¿Arbitros?», pensé. Y entonces comprendí que pensaba que eran los colegiados porque en el fútbol americano, aunque llevan pantalones hasta la pantorrilla, la camiseta es de rayas verticales negras y blancas.

Claro que el día del partido entre Estados Unidos y España reaccioné tarde, porque es tal el desconocimiento que tienen de lo que ellos llaman soccer, que cuando acabó el encuentro y los del banquillo invadieron el campo, me preguntó: «¿Qué pasa?», «pues qué acabó el partido», contesté, y entonces se puso a bailar como lo hacen los jugadores de fútbol americano tras hacer thas down, con ese swim tan particular y bello, porque una cosa no quita la otra. Sí, me faltaron reflejos, porque si espabilara le hubiera dicho que no se acabó, que es el descanso, que hay una tercera parte que se juega en septiembre y si cuela…. pues cuela. Y tras el fútbol empezamos a hablar de los deportes, que si en baloncesto España y Estados Unidos, que si esto y lo otro y al final me quedó una duda y pensé que estos tíos deben ser un poco torpes. Bastante torpes porque cómo es posible que en un país, que está armado hasta los dientes y son 300 millones, no tienen un campeón del mundo de tiro al plato. De verdad que no lo entiendo, o quizás sí, porque es al plato, que si no…..