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Pues yo no tengo argumentos

Martes, Marzo 27th, 2012

A mí lo que más me sorprende de la gente, de mucha, no es que tenga opinión para todo (bueno eso también), sino los argumentos con los que desarrolla ese sentir, ese saber. No empero (ostras, mira que tenía ganas desde hace años escribir un día eso del no empero y no encontraba el momento. Queda como un poco ridículo ¿no?, pero bueno me hacía ilusión. No empero, no empero».

Pues eso, no empero, tú coges por ejemplo a un tipo el 3 de julio de 1988, a las siete y media de la tarde (sí, en Cuenca vale también por qué no… ) y le preguntas sobre la pena de muerte, y te suelta un carrete que te mata; pues vuelves a pillar al mismo tipo veinte años más tarde, el 4 de agosto del 2008, a la hora que sea, y le sacas a relucir el mismo tema… y alucinante, no se diferencia en nada de lo que te dijo, ni un ápice, ni un olígrafo. Igualito.

Y quien dice de la pena de muerte… pues del aborto, del machismo, del feminismo, del maltrato… de lo que sea. Pues yo no soy capaz, imposible. A mí, por ejemplo, me preguntas por la pena de muerte y lo máximo que alcanzo a decir es: «Hombre, no es plan» y no me digas cómo pero de ahí no hay quien me apee, no soy capaz de hilar tres palabras más.

A mí ya me gustaría soltar una teoría (pero reducida, no como el plasta ese sobre eso de la pena de muerte) y que el argumento fuera consistente y convenciera o, hasta voy más lejos, que incluso no convenciera, que me partieran la cara, da lo mismo, pero que al menos tuviera un fondo, un algo… pues nada, no hay forma. ¿Que qué opino de la pena de muerte? «hombre, no es plan», es que no me sale otra cosa.

No me digas que no es penoso, tanta agencia Efe, Reuters, Europa Press y France Press que tengo aquí en el periódico, tanto Internet y estudios de millones de especialistas… y lo único que se me ocurre decir es… «hombre, no es plan». Hasta he llegado a pensar que como dicen que solo utilizamos el 20% del cerebro a ver si lo que va a ocurrir es que yo al 80% restante lo pongo en funcionamiento de noche, de forma inconsciente (que a mí todo lo que sea inconsciente me va que no veas) y que por eso de ser periodista y acostumbrado a sintetizar, por la mañana todo un compendio del saber y del conocimiento lo reduzco a un «hombre, no es plan».

Yo es que si no es así, la verdad que otra cosa no se me ocurre y si lo que quiere la Ciencia es abrirme la testa y averiguar, por mí… con tal de que después la cosan y no se note… pero eso sí que los cirujanos al menos sean profesionales y no eso del Mir o sustituciones de fin de semana, no vaya a ser que se animen porque «como ya está abierto… » y que se pongan a hacer pruebas y pruebas, a improvisar y a lo bobo me maten porque eso de morir… no es que sea una pena, que yo no valgo mucho, pero, «hombre, no es plan».

Hay amigos que la verdad…

Domingo, Julio 3rd, 2011

NOTA
A partir del 17 de julio empiezo a publicar durante el verano, hasta mediados de agosto, un artículo a la semana en el periódico de papel de La Voz de Galicia. Tras publicarlo, en esa semana pasará al blog

Esto de encontrarte con amigos que hace tiempo que no ves, muchas veces es un marrón. Tú vas por la calle, de repente ves a uno, te alegra, lo paras o te para y le dices: «¡¡¡ Hombre, cuánto tiempo !!!, ¿tomamos algo y charlamos?».

Y lo de charlar es un decir y lo de alegrarte… mejor que te atropellara un camión de veinte ejes y cuatrimotor porque entras en un bar y tras decir: «Qué quieres ¿una cerveza, un café… ?». Entonces te explica que no, que una cerveza no, que tuvo un problema de hígado, que el café tampoco, que tiene la tensión alta y que mejor un agua mineral, pero mineral de la marca Fonteharto que es menos alcalina porque… y entonces piensas si el amigo es que acaba de salir de casa o del depósito de cadáveres y que hoy han dado día libre.

Y así estás, en la barra, y por lo que te cuenta hasta te da ganas de pedirle un tapa de aire puro para sus pulmones y un gotero de jamón y queso, que seguro le sienta bien, pero que muy bien porque esa tapa de callos que ves en la vitrina, vamos ni de broma, que ya hasta te da miedo verla, no vaya a ser que la pidas y que solo con los efluvios de los garbanzos le produzca a este tío un ardor de vete a saber qué y la patee allí mismo.

Que así a lo tonto son estas cosas, que sin comerlo ni beberlo puedes verte ante un tribunal diciendo: «Joé señoría, que no lo maté, que se lo juro, que yo solo pedí una tapa de callos, como siempre». Y el hombre de negro en su papel, muy profesional igual comenta: «¿Y no le habrá puesto en los callos… porque la autopsia dice… ».

Y tú, eso, que te ves con un marrón en plan: «En confianza, señoría, si es que ya estaba de salud el pobre… ». Y además de descubrir que el juez es gualdrapa que no hizo ni las oposiciones ni nada, que entró por el careto político por ser un abogado de «reconocido prestigio» o un catedrático de esos que saben más de encerado y tiza que de jurisprudencia, otra nulidad vamos, terminas diciendo: «Realmente amigo amigo no era ¿sabe?, lo había visto alguna vez y… ».

Pero suponiendo que no llegues a ese extremo de que te veas ante el juez de cuchara, mientras hablas con tu amigo o lo que queda de él te da la sensación de que más que en el bar estás en el hospital, en la UCI, porque el tío para animarte, (porque este tipo de gente anima que no veas) te dice que si meganito tuvo no sé que de corazón, que al otro lo operaron, que aquél le hicieron un trasplante y que a ese otro…

Entonces lo miras, pero ya por hacer algo, y ves que tiene una maquinita pequeñita en el cinturón y que no paras de mosquearte pensando en para qué servirá. Y como eres así, irremediablemente le preguntas que qué es y entonces te explica que es para medir lo que camina, que el médico le dijo que 8 kilómetros al día, que es bueno y que le recomendó (esto no falla), que no hay como hacer natación. Y claro, eso de natación, que para ti es muy cansando, te recuerda cuando te mecías en el mar y hacías el muerto y es pensarlo y te da un escalofrío… «¡¡¡¡¡ El muerto !!!!!, joé, a ver si lo va hacer este, pero de verdad, que tal como lo veo…».

Quiero llamarme Kovalski

Jueves, Mayo 26th, 2011

Yo con mi padre tenía una relación estupenda, magnífica, soberbia, porque era un tipo genial de los geniales; bueno yo hablo de mi padre porque tenía solo uno, si hubiera tenido una docena de padres tendría que especificarte quién era el genial; pero como solo tuve uno… pues el caso, que nosotros en serio hablábamos poco porque teníamos ya bastante claro de qué iba esto del vivir, así que nos dedicábamos a conversaciones más altruistas, filantrópicas diría yo.

Por eso un día, como puse ya en otro artículo, me preguntó: «Oye, que el vino vicie… normal, ¿no?; ¿pero que la cal vicie… ?». Obviamente comprendí su duda y en más de una ocasión teorizamos sobre este asunto, aunque he de reconocer que a una conclusión lo que se dice a una conclusión llegar no llegamos, pero… hicimos lo que pudimos, que nadie nos pedía cuenta de resultados.

En otra ocasión, al preguntarle por qué se había casado con mi madre tras enseñarle ella una tarjeta amarilla, me miró y dijo. «Mira hijo, las oposiciones que hice fueron muy duras, muy duras. En Madrid, el preparador me decía “ tema 525´´, y yo contestaba “sí ´´, y a decirlo de memoria. Un día _ prosiguió_ me preguntaron, yo dije que “sí ´´, pero pensé que era un tema más; pero no, era tu madre, ¡¡¡ me estaba casando !!!».

Y otra vez, hablando sobre la guerra, porque nuestras conversaciones eran muy dispares, en este caso dispares todo lo que quieras, pero no mates a nadie, me dijo: «Tú verás, pero si vas a la guerra… hazme caso, todo menos llevar la bandera, que a ese lo liquidan en un segundo». Y yo le pregunté si eso ocurría con todas las banderas y, no sé que te diga, pero cuando llegamos a la de Zambia lo vi dubitativo, pero por si acaso… desde entonces no toco ni una, no vaya a ser.

Y estaba ayer pensando sobre el tema ese de ser abanderado en caso de conflicto bélico cuando me dije… «si voy a una guerra… cómo voy a ir a una guerra llamándome Manuel o Guisande… eso no es un nombre para ir armado. Para médico… vale: Doctor Guisande, por ejemplo, suena bien pero para una guerra… ».Y estaba yo así como un poco tristón, apesadumbrado, cuando se me hizo la luz: «Nada, me cambio de nombre, quiero ser Kovalski; sí, ¡¡¡ Kovalski !!!».

Y es que en las guerras siempre hay un Kovalski que es la repera el tío. Es más, a mí me han dicho que hay guerras que antes de empezar preguntan si en cada bando hay un Kolvalski y que incluso se han dado casos de que se ha retrasado la matanza hasta que no haya un Kovalski por bando, que sino la guerra no es reglamentaria… no sé, eso dicen, que yo que ni hice la mili… que voy a saber pero si lo dicen…

Pues eso, está el capitán de la patrulla en medio del fuego enemigo y entonces dice a gritos: «¡¡¡ Kovalski, Kovalski !!!!, cubre el flanco izquierdo». Y allá se va kovalski rozándole las balas, zigzagueando y sudoroso hasta que se pone a cubierto. Y en medio de la metralla, una señal a Kovalski, y Kovalski sabe que tiene que ir al puente y lanzar una granada en un punto concreto para hacer replegar al enemigo. Y Kovalski lanza la granada… y ¡¡¡ tío!!!, justo en el lugar preciso, así da gusto ir a la guerra hombre, así da gusto.

Y kovalski que es fuerte y listo, vuelve de nuevo a la patrulla zigzagueando, tirándose por el aire dando una voltereta y cayendo justo en la improvisada trinchera de sacos… Y nada más caer, como si nada, Kovalski informa de dónde están los francotiradores, los carros de combate del enemigo, las patrullas que tiene, el tipo de armamento, como se llama el concuñado del cabo furriel y si utilizan Movistar o Vodafone. Tío, kovalski es mucho, Kovalski es un google de la vida, lo sabe y lo controla todo, pero todo todo. Y yo, si voy a la guerra, quiero eso, ser Kovalski, porque ya me dirás adónde voy yo con Manuel o Guisande… nada Ko vals ki, quiero ser Ko vals ki.

Claro que Kovalski la verdad tiene un problema, que es lo único que menos me gusta de él. Y es que al final el Kovalski de marras recibe un tiro y agoniza en el campo de batalla mientras el capitán le sujeta la cabeza, le cierra los ojos, se abraza a él y le quita la chapilla esa que lleva sujeta con una cadena al cuello mientras la aprieta con la mano. Pero bueno, problema problema, relativo, porque teniendo en cuenta que a mi mujer, la sioux, le queda genial el negro, tampoco es para tanto ¿no?. Manuel, Guisande… tonterías, ¡¡¡ Kovalski !!!, ¡¡¡ Kovalski !!! ese es el punto.

FEDEGUSTANDO, UN BLOG DEDICADO A LA GASTRONOMÍA

Un buen amigo del blog, Federico García Poncet, es un sibarita y eso del comer le va que no veas. El caso es que tiene una bitácora Fedegustando en el que no solo dice dónde comer, sino recetas para cocinar. En fin, mejor que lo veáis y ya me diréis. Yo creo que el blog es bueno, por lo menos el gran Fede el es doble de fuerte que yo y para mí que la clave son las recetas, las de cocina, porque las mías, las únicas que tengo son las del ambulatorio.

Oye, pasó el Carnaval ¿verdad?

Jueves, Marzo 24th, 2011

Esto del Carnaval no es muy normal; bueno un poco sí pero mucho mucho no pero ya pasó ¿verdad?. Dicen que es una fiesta, una tradición, una celebración, una costumbre… a mí si te soy sincero esto me parece un poco raro y si ahora escribo el artículo, pasados ya tantos días, es, lo confieso, porque tenía miedo, pero mucho, y no estaba yo ni con pulso ni mentalmente para darle al teclado que hasta hubo momentos que llegué a pensar si era un teclado o era alguien que estaba tumbado bajo la pantalla del ordenador disfrazado de eso, de teclado.

Pues un día de esos, que llaman Carnaval, dejé la aldea, me arriesgué a ir a La Coruña y me encontré a un amigo con una careta de león cuando unos días antes estaba en el hospital operando vete a saber tú a quién de una hernia discal, según me contó mientras tomaba una cerveza y se limpiaba la espuma de la salvaje melena que le caía en el vaso en tanto su mujer (supongo que la leona)… bueno no me extiendo más, que aún no se me ha pasado el susto del todo.

Yo al principio no sabía que era él, mi amigo, porque el último león que había visto fue en TVE hace años en un documental, y en carne y hueso en el zoo de Barcelona, pero así tan cerca… porque mi amigo, que me cogió de un brazo y me dijo «¿a qué no sabes quién soy?», si fuera un Elefante sí, pero parecía un león pero un león de verdad. Es más, para mí que tiene más futuro como león que como cirujano, aunque no sé si como carnívoro hay más puestos de trabajo en la Seguridad Social, que a mí me da que sí.

Pues cuando ya había asimilado que mi amigo era el Rey Hospital me encuentro a otro que llevaba unas pulseras como los de Hawai, un collar de flores, un sombrero de paja de colores y de una mano un niño/demonio y de la otra una niña/ratón. Me saludó, me paró y habló, pero no le entendí bien, aunque no sé si era porque hablaba en hawaiano o porque yo estaba descentrado ya que la última vez que lo había visto fue ante un juez defendiendo a un tipo que había robado algo.

Yo no digo nada, que a mí no me gusta molestar; pero yo esto del Carnaval lo veo extraño, pero muy extraño, y me da algo, no sé, no sé bien cómo explicarlo; porque en el fondo hay como quien interiormente quiere que siempre sea Carnaval. Pero es que yo no me imagino que te opere un león, que te defienda un hawaiano, que una pantera arregle un tejado, ver entrar en el colegio un niño/demonio, una niña/ratón o que vayas a coger un avión y te facture las maletas unas iguanas o que el piloto sea un conejo y el copiloto un avestruz. Mira… cosas pasan Mio Cid, fue escribir esto, desahogarme y ya me encuentro mejor, mucho mejor, me siento libre, libre como un pájaro ¡¡ oh !! ¿he dicho pájaro, he dicho pájaro? Ostrás, me estará afectando el Carnaval.

Un entierro une mucho, pero…

Jueves, Octubre 21st, 2010

En España no hay como un entierro para acabar y dar por zanjada una enemistad. Un entierro, pero un entierro de los buenos, no de esos que fallece un tal Eliseo o Paquito, que lo conocías de refilón y te fumas un cigarro al final de la muchedumbre, no, de esos no; sino algo más cercano, más próximo, mucho más, pero mucho, excepto que seas tú el cenizas, claro.

Yo he visto en los entierros tantos abrazos entre personas que no se hablaban en años que, entre la tensión de esos instantes de apretujones junto con la congoja de cuando al fiambre lo meten pa dentro, te lo juro que aquello más que un cementerio parecía una central hidroeléctrica a punto de estallar porque eran tantos los chispazos emocionales que se producían en décimas de segundos en medio del que se va para el más allá y el que retomaba la amistad con el de más acá…

Pues pensaba eso, que no hay como un entierro para hacer las paces y que ya pueden estar 30, 40 o 50 años dos personas sin dirigirse la palabra que como coincidan frente a un nicho… es mirarse y… bueno; unos apretujones, unos abrazos, unas palmadas en los hombros, unos besos, unas lágrimas, un cariño… Increíble lo que hace la muerte por los vivos.

Pues como digo, eso creía yo, vamos, que estaba segurísimo; pues no. Un entierro, la verdad une, pero no tanto; lo que realmente une, funde y hasta diría que fusiona de por vida es un accidente de aviación, eso sí que une chaval, eso es otra cosa.

Y es que hasta lo ves en la tele. Coges una avioneta en el estado de Montana, por ejemplo, vais siete, incluido el amante de tu esposa, porque tiene que ir que si no tu esposa no va y tú tampoco, y no es plan no pasar unos días en Acapulco, total te va a engañar igual, pues por lo menos tomar el sol… Pues eso, y al pasar por el Gran Cañón del Colorado (perdona que haga un inciso y que me excuse mi mujer la sioux, ¿pero se puede ser tan inútil que al famoso Cañón no pueden ponerle un color?. El Cañón Marrón, El Cañón Ocre, El Cañón Teja… pero colorado… ¿¡¡¡ pero qué color, hombre !!!?. ¿Pero es que alguien puede imaginar en Galicia los montes «colorados» en vez de los verdes montes, o el «colorado» mar, en vez del azulado mar… ¿o es que allí en vez del azul marino tienen el colorado marino… ?, joé, menos mal que estos tíos están a 8.000 kilómetros).

Bueno que me pierdo. Pues vas en la avioneta y al pasar cerca del Gran Cañón ese, el aparato pierde altitud, o los árboles han crecido que no veas, que todo puede ser, los ocupantes se miran, gritan y ¡¡hala!! a pegarte de morros contra varios millones de árboles. Entonces pasan unos segundos, los ocupantes balbucean unas palabras, luego hablan y, ¡¡¡alucinante!!!. A la hora o dos horas del desastre, al amante de tu mujer (que es el que está más grave) le estás tomando el pulso ¡¡¡y te alegras porque está vivo!!!, lo coges suavemente por la nuca limpiándole la sangre de la cara, le das un poquito de agua para que beba y hasta lo arropas para que no pase frío, que soy yo y con lo que queda de la radio le pongo un botón en cada ojo y así lo encuentran, pero bueno…

Y mientras el operativo de rescate no os localiza, no solo lo cuidas durante dos semanas dándole de comer sopita y animándole para que no pierda la esperanza (que uno ya hasta piensa si al final lo que quieres es empaquetarle a tu mujer de una vez), sino que le calientas los pies, le das tu manta y hasta entras en total confianza con él, te sinceras, se sincera y lloráis; sí, lloráis juntos, que soy yo y le echo sal en las heridas y sé quien iba a llorar, pero llorar llorar.

Y al final llegan los rescatadores y ¡¡¡hala!!!, al hospital todo dios a curarse y después de varias semanas, ya dados de alta… ¡¡¡Fiesta, fiesta!!!, en tu casa, claro. El amante siguiendo a tu esposa, tu esposa siguiendo al amante, el amante que no la encuentra, la que no lo encuentra que lo quiere encontrar hasta que se encuentran y se encuentran donde se encuentran los que se quieren encontrar haciéndose el encontradizo, donde se encontraron siempre y se encontraron a gusto mientas tú no la encontrabas pese a que miraste tras las contras por si la encontrabas: Pues en una habitación, en otra y en aquélla de más allá y en tanto ellos a ello, tú, tras lo vivido, no se te ocurre otra que decir «amigos para siempre» y él; bueno él, como siempre, y más que nunca, haciéndose el avión. Joé, contras, lo que une un accidente.

En verano lo mejor es no veranear

Domingo, Octubre 10th, 2010

Mientras paseo con paraguas, me embarro los zapatos en la finca, se me empapan las gafas y mi ropa chorrea estoy pensando no sé porqué que éste debería ser el último artículo que escriba sobre el verano, y es que además como que noto una vocecilla que viene de no sé dónde que dice: «el plasta de Guisande no se entera, que aún está con la historia de cuando tomó unos mejillones en una terraza, se puso el bañador, se meció en el mar y… anda Guisandiño, no des ya la vara, déjate de mecerte, de meces y memeces y escribe algo normal, que estás que no estás, que ya sé que en este mundo tiene que haber de todo pero es que lo tuyo…. o sea lo mío… » y va a tener razón ese susurrillo, chafsss (dios qué charco).

La verdad que también, joé con esto del subconsciente y la rayada esa del Freud… vale, el último sobre el verano. Pues bueno; cuando llega el verano, si tienes muchos parientes (porque fusilarlos no te dejan) lo mejor es no veranear y, a poder ser, si estás vivo morirte y si no mueres residir en Cuenca, Toledo, Segovia o Ciudad Real Madrid….. o cualquiera del interior porque a ver quién es el chulo que se desplaza a tu casa para pasar unos días con 40 grados a la sombra sin tocar el agua y con un par de infantes con el flota en la mano diciendo: «Quiero ir a la playa, quiero ir a la playa, quiero ir a la playa».

Y es que como cojas una casa para el verano… Tú coges una casa para el verano y más que una casa lo que has cogido es un almacén de seres humanos. Allí, misteriosamente, de un día para otro se dan cita sin ser invitados, tus primos, tus sobrinos, cuñados, concuñados, suegro, nuera, un tipo con el que estudiaste el bachillerato hace 25 años o más que dice llamarse Eladio… y todos te quieren; eso sí, un amor infinito mientras también precisamente tú miras al infinito pensando en si alguno se va, que no se va, qué se va a ir… bo. Va a cambiar ahora la playa, la terracita, la cervecita y los boquerones por hacer alpinismo escalando una chorrada de roca en Huesca, sudando y liándose con los arneses esos de colores, venga, no jodas.

Yo sospecho que las inmobiliarias, con esto de la crisis, cuando alguien alquila un piso en la costa, en cuanto le das el nombre entran en un fichero, contactan con todos tus amigos, les cobran una comisión, les dan tu teléfono, la dirección y ¡¡¡ hala !!!, a intentar pasar unos días por la cara a ver si cuela.

Y por lo general cuela porque llegan a tu casa con tres niños (que dicen que son sus hijos, pero que no me extrañaría que los alquilasen para la ocasión porque no se parecen en nada) y cómo los vas a dejar en la calle… que pasen hombre que pasen, total, entre 30 personas más ni se va a notar porque salvo que venga Sanidad o Emigración…

Y así pasas las vacaciones, sin dormir porque te despiertan, sin tranquilidad porque los niños gritan, como si estuvieras en una disco porque suenan diez móviles cada una con su melodía, sin tocar la playa porque si vas es como hacer una peregrinación al Rocío pero sin fe.

Y así, a la semana, ya te has hecho amigo del farmacéutico; pero no porque te caiga bien, ni porque no sepas qué hacer, sino para explicarles que no te drogas, sino que tu casa es como el Clínico, en al que todo dios le duele algo.

Pero como no hay sufrimiento ni angustia que dure, cuando ya estás desesperado, pensando incluso en empezar a trabajar y recuerdas lo bien que estás frente al ordenador haciendo una noticia o incluso cavando en la N-VI, un día alguien dice que se va y entonces… bueno, entonces te lo juro que te entra un subidón… en segundos cuentas cuántos van a desaparecer de una tacada y cuando los despides en la puerta de casa, de verdad que miras al cielo, por la mente se te pasa todo el santoral, todas las estampitas que te dieron de niño, cruzas los dedos y piensas: «Por dios por dios, por lo que más quieras, que no le falle ahora el coche, que no le falle».

CONCURSO Y EXPOSICION DE PINTURA DE MARIOLA HEREDERO
Quedan dos semana para que termine el concurso Bitácoras.com. Este es el enlace para votar, pero creo que hay que registrarse http://bitacoras.com/premios10/votar

Por otra parte, una amiga del blog y excelente pintora, pues ha mostrado sus obras en diversos países de Europa y Estados Unidos, Mariola Heredero expone en el Casino del Atlántico, en La Coruña, del 13 de octubre al 2 de noviembre. Domingos festivos de 8 de la tarde a 3 de la madrugada. Para entrar es preciso DNI o pasaporte al tratarse de un casino de juego.

Ni se te ocurra ser asesino

Martes, Agosto 10th, 2010

Llevo unos días viendo en la tele una serie de crímenes resueltos y te lo tenía que decir: Ni se te ocurra ser asesino. Repito, ni-se-te-o-cu-rra. ¿Tú quieres que alguien la patee? Pues mi consejo es que lo sigas por la calle y cuando te lo encuentres en una esquina le haces: «¡¡¡ uhhhhhh !!!», y si con el susto le da un infarto y allí queda tieso… perfecto, sino, olvídate, y lo de usar armas ni lo pienses porque la armas.

Como utilices una navaja, por ejemplo, lo tienes claro porque ¿tú sabes como son los de Homicidios y los forenses?, ni te imaginas. Utilizas una navaja y en menos de veinte minutos, por la trayectoria saben si eres zurdo o diestro; por el lugar de la herida, lo que mides; si no hubo pelea y fue de frente, es que lo conocías si…. ni hablar.

Y lo de las armas de fuego menos, que no son listos estos tíos con las muescas esas de las balas, que siempre encajan, tan perfectitas ellas, joé, que da unas ganas de darle una patada al microscopio cuando se van a juntar……

Encuentran una, la ponen en la base de datos y tío…. hala, en segundos saben el arma y casi quien eres. Y otras cosas que no dicen, pero yo lo sé, tienen una base de datos con muescas de palillos mordidos, sí, de palillos mordidos, que es muy español eso de llevar en la boca una maqueta de árbol. Pues te pillan un palillo, la meten en otra base de datos, la de mordeduras, y hasta saben si tienes caries y de un simple diente te hacen un retrato robot. Como lo oyes.

Y ni pensar entrar en la vivienda para hacer una locura de esas, que lo haces y es tu ruina. Como por lo que sea estornudes, con sistemas que alucinas (incluido el condenado perro ese esquizofrénico que lo huele todo como un poseso) pueden hallar restos, te pillan el ADN, la meten en otra base…. y cazado.

Vamos que es mejor olvidarse el DNI que el ADN, porque con el ADN lo tienes clarinete, , fuiste tú y no hay nada que hacer; pero con el DNI, joé , por lo menos puedes decir que tampoco tú entiendes porqué está ahí y si cuela…

Es más, antes que el ADN es mejor dejar el coche, las llaves, el pasaporte, la almohada o el pijama, al menos cuando te pregunte el juez cómo puedes explicar todas esas pruebas que te incriminan, si le hechas morro, pero mucho, puedes decir: «No, señoría, si no me extraña que haya 3.500 inspectores estudiando este caso y que usted se asombre, ni yo mismo me lo explico… »; pero te pillan el ADN… y no hay forma chaval, no hay forma.

Y fíjate si sabrán estos tíos sobre crímenes, que a mi no me extrañaría que un día que estuviera paseando por la calle se me acercara un tal inspector Mackein, de Homicidios, claro, y me dijera: «¿El señor Guisande?», y tras responder que sí, continuara: «Queda usted detenido por la posible muerte de Angelin Rosmary Fissher, de Kentucky ».

Y al contestar de qué Angelin Rosmary de las narices habla, que vives en Galicia, exactamente en Portosín, y que no has hecho nada, en comisaría te presentarían unos 4.578 informes de peritos, expertos y especialistas, y a modo de resumen te explicarían: «En efecto, usted no ha hecho nada, pero tras estudiar su perfil, su carácter, su comportamiento y gustos, aunque hoy es 10 de agosto del 2010 y está aquí, en Portosín, estamos seguro, tenemos la firme convicción y certeza que en septiembre de 2020 viajará a Kentucky y asesinará a la señora Rosmary Fissher. Así que mejor pasar un año en prisión, con una específica terapia intensiva inhibidora y…».

Y no me extrañaría que al oír esto hasta te emocionaras de alegría, abrazases a los de homicidios y de rodillas dieras gracias a Dios llorando porque han evitado que matases a alguien, que segaras la vida a un ser humano, de una pobre ancianita, y saliendo de comisaría con las manos esposadas fueras al trullo con una paz interior… es que estos de homicidios lo saben todo, pero cuando digo todo es todo. Claro que también, sabiéndolo todo, bien pensado, podían decirle a la Rosmary esa: «Mire, cambie de estado y deje Kentucky, que en septiembre viene un tal Guisande y…».

Llegaron las moscas

Miércoles, Mayo 19th, 2010

(Cosas que pasan al cambiar de la ciudad al campo sin tener idea)

Llegaron las moscas y para mí que llegaron porque tenían que llegar como llegan las cerezas, los tomates o los pimientos porque aunque ahora empezamos el segundo año de nuestra vida en la aldea, lo normal es pensar que será como el primero. Es decir, que si el año pasado hubo castañas en octubre, pues en octubre habrá castaña; que si en junio o julio hubo ciruelas, pues en junio o julio volverá a haber ciruelas y que si… pues no, según la sioux y los niños no y no, y la llegada de las moscas es para ellos un misterio. Ni que fueran alienígenas, ya ves, que estos son así ¿algo raro?, pues de otro mundo y tan felices ellos. Dios, qué cruz.

Y claro yo callé porque para misterio misterio que una sioux y un hijo fracoamericano y otro francés llegaran un día a esta aldea de 11 habitantes y que me conocieran porque, mira tú por dónde, se confundieron de casa y entraron en la mía….. vamos, comparado con lo de las moscas… pero la vida es así y a mí ya nada me asombra y menos en Galicia que casi nunca hace sol

Pero a lo que vamos, para la sioux no que es que llegaran, sino que es una invasión y a mí esta palabra en boca de un norteamericano me da pavor, escalofríos, y como invasión que para ella es empezó con un matamoscas manual en plan Nadal, a diestro y siniestro con ellas que no veas, y al cabo de unas horas mejoró la técnica y ya veía yo que tenía un estilo más depurado, más a lo Federer, liftando, haciendo dejadas de moscas sobre el cristal, mucha más técnica, pero mucha más, aunque creo que a las moscas…. como que les dió un poco igual tanta destreza.

Yo le ayudé e hice lo que me decía la lógica, la que me queda, así que (en la parte de casa que me tocó arrasar) abrí las ventanas y se fueron; vamos me iba yo a matar en matar a otros… sí hombre. Conclusión: Ella me preguntó cómo había acabado tan pronto y yo le dije que en mi zona había pocas, vas a poner ahora triste a alguien por unos insecticillos… bo.

Total (entre nosotros) las mías se fueron y ella montó una escabechina que si la denuncian por crímenes de Guerra o contra la Humanidad no me extrañaría porque una cosa es quitarle la vida a dos, tres o cuatro mosquejos, y si me apuras a cinco, pero así, casi en manadas…. a familias enteras…. pues no, con lo fácil que es abrir una ventana, que además te queda la manilla a la altura de la mano… si para eso está y por eso se llama manilla, MA-NO, MA-NI-LLA, creo, no sé, ya qué más da a estas alturas de la masacre.

Con todo, quien más cerca estuvo de todo el asunto con las moscas fue Noé que dijo que «entraron por un agujero». Y la verdad que eso me tranquilizó bastante porque ya me imaginaba yo un golpe en la puerta de casa y alguien que la había abierto, un moscón que no veas y unas 4.000 colegas detrás diciendo:«Nada, que vimos la casa y… ».

Y Noé, Christopher, Alejandra o Victoria, que son muy hospitalarias, diciendo como si en vez de una casa fuera una plaza de toros: «Pues nada, pasen y ya saben; las ventanas de la izquierda son de sol y las de la derecha de sombra, así que cada una a su cristalito y… ». De verdad, mejor pensar que entraron por un agujero, que las invitaron o que realmente la llegada de estos dípteros es un misterio, todo antes que lo de la invasión, pobres, como quedaron ¡¡¡¡ qué bestialidad !!!!

Pero estás enfermo, muerto o eres un paranoico

Sábado, Noviembre 28th, 2009

Hay cosas que no cambian. ¿Tienes un poco de catarro? Pues nada, te tomas una aspirina, y como nuevo; que te duele la espalda… pues algo habrá en la farmacia que te mitigue el dolor; un poco resfriado… un antigripal; pero tienes un bulto… pues si tienes un bulto no me digas por qué ya piensas que tienes cáncer.

En la historia de la Medicina hay miles de enfermedades que se manifiestan con un bulto, pero tres o cuatro mil, que pueden ser cualquier cosa; una pequeña infección, una imperceptible contractura, un pelo que crece hacia dentro… pues no, tú que de Medicina lo máximo que sabes es leer el prospecto donde pone «dosificación», y aún así te olvidas de cuando hay que tomarlo, estás convencido de que tienes un cáncer y que te vas a morir.

¿Y qué haces?, pues si tienes pareja le dices señalando el bulto: «¿No notas que tengo algo aquí?». Y tu tocas y dices: «Pues no, no noto nada especial». «Pero toca, toca». Y vuelves a tocar y dices, por decir: «Sí, quizás». «¡¡¡ Pero cómo que quizás !!!» (que hasta parece que estaba deseando tener el bulto) «¡¡¡ si se nota muchísimo, toca toca !!!». Y entonces al día siguiente te dice: «Pues mi amiga Mari Luz dice que sí, que se nota».

Total, que al cabo de una semana todo el edificio te ha manoseado el bulto menos quien tiene que tocártelo: el médico. Pero como ya estás en total paranoia no quieres ir al especialista para que te mire, porque estás empeñado en que te va a decir: «Le quedan dos meses»; pero además tu estás convencido que no va a ser una muerte normal, no, tu, que te crees especial, estas seguro que va a ser la peor muerte del mundo desde la invención del helado, y de ahí no hay quien te apee

Y así pasan las semanas y yo estoy convencido que al mes, vas por la calle y todos tus vecinos piensan: «Mira, ahí va el del bulto». Y como sigues sin querer ir al médico ya te adentras en el mundo de la paranoia. Si tienes hijos crees que es la última vez que los vas a ver; si observas un pájaro (que eras un bestia y lo que más recuerdas de ellos era cuando los acribillabas a perdigonazos en la aldea de tu abuela) pues ahora crees que cantan de maravilla y en un acto de remordimiento pides perdón a Dios por las salvajadas que hiciste; hasta los árboles los encuentras distintos; las plantas; las flores… menos a tu marido o esposa, que sigue sin notar mucho el bulto… todo es maravilloso.

Así que un día, no ya por el bulto, sino porque no te aguanta ya nadie, ni tu familia ni los vecinos del edificio ni los de la calle donde vives, pides cita para el especialista. Y allá vas, medio temblando, notando tus pisadas, inseguro, con frío en el cuerpo aunque haga 58º a la sombra. Te sientas en la consulta y esperas que te toque el turno y cuando entras, con una cara de esquela que no puedes con ella, le dices en voz baja: «Es que tengo un bulto».

Y te desabrochas la camisa, que con los nervios casi no eres capaz de coger el botón, te sacas la camiseta, y entonces el médico te mira, te toca y en menos de un minuto te dice. «Nada, la típica grasilla acumulada por la edad. Le voy a dar una cosa, la toma y en tres días… listo. ¡ Ah !, y no lo toque, no lo toque». «¿Qué?», dices susurrando, aunque lo has oído perfectamente mientras vas recordando todas las manos de tus vecinos. «Que no lo toque».

Y cuando llegas o llega a casa y le preguntas que le dijo el facultativo, responde: «Nada, una grasilla». Entonces, para animarla, dices tú: «A ver, me dejas ver. Pues sí que parece que… ». Y ahí, después de soportar casi dos meses el supuesto cáncer, de oírle no sé cuantas penalidades y de decirle que fuera al especialista, vas, te animas, tocas el bulto y oyes un megaestratosférico grito que te deja sordo: «¡¡¡¡¡¡¡ Que no lo toques, que no lo toques !!!!!!!!!». Jóe que carácter.