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Las ciudades se parecen a…

Jueves, abril 19th, 2012

Estaba yo pensando que hay muchas ciudades que se parecen. Por ejemplo, La Coruña se parece a Gijón porque ambas tienen una playa en medio de la ciudad, lo mismo que a Cádiz o a San Sebastián; pero no, por mucho que pensaba no era eso.

Así que estaba en esa peligrosa nebulosa mental cuando me di cuenta que las ciudades, pero todas, absolutamente todas, se parecen ¿en qué, a qué?, pues al parchís. Ya ves, yo pensando en playas, en calles, en la gente, en monumentos, en la gastronomía y resulta que para mí se parecen al parchís. De verdad que estoy por tirar este cerebro que tengo; el parchís, el parchís… manda carallo. Ahora entiendo cuando un día dijeron: «¿Guisande?, un gamba, todo aprovechable menos la cabeza», iban a tener razón, la van a tener.

Pues en esas estaba y llegué a la conclusión que las ciudades y el parchís se parecen porque en el juego sales de casa, lo mismo que en las ciudades, y aunque en el parchís lo haces con un 5 (he dicho que se parece, no que sea el parchís) en las urbes puedes hacerlo a la una, a las cuatro, a las cinco o las nueve.

Pero una vez que sales, estás en seguro. Es decir, que ahí no te pasa nada porque todo lo que te rodea es conocido, te sientes protegido, en tu ambiente; pero si decides aventurarte por ahí andando, a dar una vuelta… entonces ya te arriesgas porque así, sin comerlo ni beberlo la gente con la que te encuentras te puede comer, que a lo mejor no te canta las cuarenta, pero sí veinte, que ya es suficiente; o los coches, salvo que estés en el paso de peatones, donde el semáforo, que ahí estás otra vez seguro.

Claro que si abandonas el seguro semafórico y cruzas las calles con otros a la vez, aunque puedan pasar los vehículos formas una barrera y no te pasa nada y también estas seguro, a no ser que a varios se les ocurra correr y te quedes solo y… pues te comen fijo.

Y así vas por la ciudad/parchís en plan ficha, con un peligro… hasta que finalmente llegas a casa. Y ahí ya es la felicidad, no te pasa nada, pero nada de nada, estás con una tranquilidad tras todo lo que te has vivido… Y mira si estoy seguro y convencido que la ciudad se parece a un parchís, que si la volteas, si le dieras la vuelta, te encontrarías con la oca; pero yo de esto no escribo, te lo dejo a ti porque a mí no me toca.

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Y parecía una simple ferretería…. ya

Miércoles, febrero 29th, 2012

(Cosas que pasan y puende pasar en cualquier pueblo)

Ni subida de impuestos, ni prima de riesgo, ni la reunión esa de Davos (Suiza) para ver qué se hace con la Economía, que mejor no pensarlo. El asunto que nos trae a todos de cabeza en el pueblo desde hace ya varias semanas es la nueva ferretería. Ya ves, una cosa tan sencilla como una ferretería; sí, donde venden clavitos, y todos desquiciados porque…

Vamos a ver; yo comprendo que en una ciudad abran una ferretería… pues no tiene importancia, vamos como si la cierran, arde o se inmola el propietario, nos vamos a preocupar ahora por eso… bo, pero aquí… aquí es otro asunto, pero precisamente el asunto no es la ferretería en sí, sino de quién es el establecimiento.

Así que durante días no ha habido más que habladurías y habladurías hasta que una voz autorizada (autorizada porque gritó más que ninguna otra, obviamente, pero que todos la aceptamos como autorizada) no dejó lugar a dudas. «Quien está en el mostrador es familiar de uno que es de la Guardia Civil de Tráfico», y esto es… ni te lo imaginas.

El grado de consanguinidad no está claro, más bien difuso, pero que muy difuso, porque entras en un bar, sacas el tema, y entre grito y grito, entre «¡¡¡que va ho !!!», entre «¡¡¡ cala home cala !!!» y «¡¡¡ que dis home que dis !!!»… si es la esposa, la prima o la suegra, creo que nunca se sabrá, pero que el pariente es guardia civil de Tráfico, de eso no hay duda, y con la de comilonas que hay por aquí y con lo que se bebe, que otra cosa no pero darle al tintorro… ser amigo de uno de Tráfico… vamos, ni te cuento.

Así que en el pueblo, de forma callada, soterrada, como quien no quiere la cosa, cada uno tiene su estrategia para contactar con el de la DGT. Ya hay quien ha ido a por chinchetas sin necesitarlas, otros que han ido a preguntar por cualquier herramienta y quienes están esperando a que salga algún empleado para cuando lo vea… placarlo como el fútbol americano y llevarlo por la oreja al bar para invitarlo a algo, a lo que sea, pero invitarlo aunque tenga que abrirle la boca para meterle una cerveza. Da lo mismo, invitado e invitado, que aquí cuando se dice invitado, el asunto es serio.

Pero claro, no todo iban a ser alegrías. Como la gente del pueblo es muy noble hay un problema colectivo que afecta las cociencias y es el siguiente: ¿Se va a dejar de ir a la ferretería de siempre, a la que se ha ido toda la vida?. Y esto de verdad que es un lío. Y es comentarlo… y bueno, es que hay de todo.

«Yo no pienso ir a la nueva», dice uno en el Bar Pedreira, a la vez que añade «no tengo coche, a qué voy a ir… », y como atacando a la yugular otro le contesta apostado en la barra y desde unos 1.500 metros: «¡¡¡ Y tu hijo qué, y tu hijo qué… !!! », que por la forma de cómo lo dice y por la preocupación hasta piensas de quien es el hijo, pero callas, no la vayas a liar más.

Total, que así llevamos varias semanas y me imagino que un día pararan a uno y entonces ese uno bajará del coche y dirá al agente: «Miref feñof agente que foi del guefblo. Fenga, fenga, mire lo que fone ahíf. Farfetería Jofvi.  Miregf, confré un guevo de juchillofs, una refarfaradora, dofs marfillogfs neugmáticofs, cuatro falfalicates… ¿llamagmos a su jonfañero?». Y como el agente no le conteste «Ferogf fief del guefblo no fasfssa nada, no fasfassa nada, vag fasfarrr. Figa afelante, figa falantegf fuen hombregf, figa figa». Pues aún contestando así el de la Benemérita…. veo a más de uno en el trullo.

NACHO DE LA FUENTE, UN AMIGO Y UN CRACK DE LA BLOGOSFERA

Más que actividad tienen mi buen amigo y compañero Nacho de la Fuente. Los próximos días 7 y 8 participará en la isla de San Simón (Pontevedra) en una reunión a la que asistirán los más destacados expertos en redes sociales de España, y unos días después, el 22 y 23, asistirá al II Congreso Iberoamericano sobre Redes Sociales que se celebrará en Burgos. En fin, que mi amigo Nacho, el que tanto me ha ayudado en esto de la Blogofera,está que no para con su bitácora Lahuelladigital, y yo no paro de alegrarme por él.

No entiendo a mis hijas, ¿pero qué dices?

Martes, enero 31st, 2012

O me estoy quedando sordo o ellas hablan muy deprisa… o a ver si va a ser que me estoy quedando lelo, que no me extrañaría, que casi 30 años de periodismo pueden afectar al cerebro, pero mucho, porque eso inglés no es, ¡¡¡ qué va a ser inglés lo que hablan si nunca dice «Hello»… !!! No sé, yo lo que sé es que a mis hijas no las entiendo, no las comprendo, y aunque se llaman Alejandra (15 años) y Victoria (11), para mí son «¿Qué?». Sí, «¿qué?» porque me paso todo el día diciendo «¿qué, qué , qué?» y como respuesta suelo recibir un «bo… » o un «uummmm… », que no significa nada pero que lo dice todo.

De verdad te juro que muchas veces, cuado hablan yo digo sí, pero digo sí ya por inercia, de forma inconsciente, espontánea, sin saber realmente porqué lo digo y, claro, después me llevo la sorpresa de… : «¡¡¡ Papá, dijiste que sí, dijiste que sí !!!» y yo interiormente me desespero porque no sé ni cuándo ni dónde dije sí, que por lo que me dicen respondo cada sí… tela, que es como si no tuviera juicio o que tienen un padre que es un pasao, un inconsciente, que de esto último algo hay.

Yo a estos niños de ahora no los entiendo y además piensan de tal forma que creen que lo sabemos todo, como si fuéramos Google pero con pies: «¿Te acuerdas de Lorena?», pregunta Victoria, así de repente, y yo digo «sí» medio acongojado, con la mirada extraviada, con el pulso acelerado, y como en internet pienso: «Voy a tener suerte»; pero claro, como son muy listos y se las saben todas, te cuestionan: «¿Y quién es?» y en esos instantes te entra un frío en el cuerpo… que si fuera el de la Guardia Civil ná, pero como es el mío…

Yo he descubierto, después de oír entre 700 y 854.000 veces «papá es que no me haces caso, es que no te enteras, es que… », que la respuesta a este tipo de preguntas te la puedes jugar al 50% diciendo: «Sí, esa niña que es rubia», porque es rubia o morena, no hay otra (bueno, está la pelirroja pero esa no cuenta); pero si quieres tener más posibilidades te lanzas a la «solución metro» diciendo, pero con confianza, eso siempre, con confianza, pase lo que pase: «¡Ah!, esa que es como tú de alta» y si es… alivio y si no…. siempre puedes negociar lo de la altura.

Yo a mis hijas, como tú a las tuyas, las quiero, las adoro; sin ellas no podría vivir pero con ellas… ¡¡¡ tampocoooo !!!, me ponen en cada aprieto… Yo he llegado a un punto que ya no me atrevo a preguntar nada, ni si esa serie de la tele es tal o cual, si esa canción es de este o aquél grupo o si… todo me parece tan igual, excepto el «bo… » o el «uuummmm..», que me dicen ellas, que no significa nada pero que lo dice todo, bo…

Si te cuento lo que descubrí…

Viernes, enero 20th, 2012

(Cosas que pasan cuando dejas la ciudad y te vas a vivir al campo)

A mí ya me parecía que cuando vine a vivir de La Coruña a esta aldea de Mortoares, el pueblo más cercano, Oza dos Ríos, tenía algo raro. No sabía bien qué, pero algo había. A mí ya me extrañaba que llamándose Oza dos Ríos por la carretera no viera ni un riachuelo: «serán subterráneos», pensé; joé qué inocente era.

El caso es que mi mente barruntaba que algo había que… como te diría, yo lo sentía, lo percibía, pero no sabía qué era, hasta que hace unos días, lo descubrí. Sí, sé que es duro lo que voy a decir, pero que muy duro, pero lo diré: ¡¡¡ Nos quieren matar, nos quieren matar !!!.

No tengo la menor duda. Oza tiene unos 2.500 habitantes, con una media de 60 años y aquí está el quid; en solo 500 metros, que es lo que mide este pueblo pegado a la carretera, ¿a que no sabes lo que hay? Ni te lo imaginas: ¡¡¡ Dos tanatorios !!!; sí ¡¡¡ dooooos !!!. Y además están estratégicamente situados: uno a la entrada y otro a la salida; o sea, que no hay escapatoria, la palmas al principio o al final, no hay otra.

Yo en estos años he visto a tanta gente de negro que a veces estaba por parar y preguntar si había sufrido un viaje astral y en vez de Galicia estaba en algún sitio de Senegal o de Kinshasa, pero me callaba por prudencia (y también porque era blanco), pero dudas tuve…

Yo a los dueños de ambos tanatorios los conozco, me miran y saludan; pero yo ya no sé si me miran y saludan como vecino o como futuro cliente; pero la mirada es tal, siempre fija a los ojos, que de verdad que te da ganas de llevar puesto un termómetro y tras decir «hola» sacarlo disimuladamente para ver si estás a 36º, a 366 o a -86. Oye, que yo he visto mirar a mucha gente, pero de esa forma, tan así, tan tan tan… jamás.

Es duro esto porque, además, de las dos funerarias, una es, digamos, normal, solo es funeraria, para muertos; pero la otra… la otra tiene un bar y un restaurante que dan de comer y beber que no veas y, claro, con la delicada salud que hay por estos lares a mí me da que cuando vas a comer, más que comer te ceban para si te pasa algo te rematen en la funeraria, que una cena son 50 euros y un entierro 3.500 y el negocio es el negocio.

Mira, hasta tal punto veo yo el complot que tienen montado, que lo que no entiendo es porqué la funeraria, ya puestos, además del bar no abre un hospital al lado para así (como el Rey León) completar el ciclo de la vida. Naces, vives/comes en el bar y te mueres en el tanatorio.

Yo es tal la tensión en la que que me hallo que todo lo que sea caja, me suena a féretro y cuando voy al supermercado y oigo que alguien dice: «¿¡¡¡ Dónde está la cajera !!!?»… te lo juro que a mí me sale del alma: «¡¡¡Yo, no; yo, no, que estoy vivo, que estoy vivo !!!».

De verdad que paso unos sinsabores, unos tormentos, unas pesadumbres… yo recuerdo que cuando me daba la mala, estas aflicciones las mitigaba con chucherías y especialmente con todo tipo de chocolate y chocolatinas; pero es que ahora es oír «¿quieres bombones?» y mi primera idea es «bombones, bombones, bombones.. caja de… ¡¡¡ noooooooo !!!». Esto no es vivir, te lo digo yo, esto no es vivir, qué va a ser vivir si lo que quieren es vernos morir.

LA ESCRITORA NIEVES ABARCA PRESENTA SU LIBRO «CRÍMENES EXQUISITOS»
La escritora y amiga del blog Nieves Abarca presentará el día 26, a las ocho de la tarde, en la librería Arenas (La Coruña) su libro Crímenes Exquisitos, un volumen en el que la intriga, el sexo y la pasión son aspectos fundamentales. El acto estará presentado por Pablo Portabales, periodista de Radio Voz.

¿Si te sientes inútil?, ven a mi aldea

Domingo, noviembre 13th, 2011

Yo te lo juro que para curarse de complejos no hay como mi aldea, y no porque allí estemos taladrados, que no lo estamos, que lo que estamos es aturdidos, que es distinto, sino porque allí entre mis 11 vecinos… aquello es otra cosa. ¿Te sientes como que no vales para nada, que eres un no eres, un desecho de la vida, como te diría yo… un gusanillo, una miñoca…?, ¡¡¡ pues nada hombre !!!, ven a mi aldea, que sales como nuevo, te lo digo yo.

Por ejemplo, tú tienes unas gafas Ray Ban o, vamos a ponerlo más fácil, unos calzoncillos con florecitas; pues tú en mi aldea eres pionero; sí, pionero, que es decir que eres el primero que ha llegado con ellos, que parece una tontería, pero no. Porque tú ya puedes presumir de haber enseñado a mis vecinos, al Ser Humano, con lo trascendente que es eso, lo que son unas Ray Ban o cuando los cuelgas del tendal los calzoncillos con florecillas y eso te enorgullece, te hace sentir alguien importante y es como una terapia de choque para quien se siente mal.

Yo cuando instalé Internet y me di cuenta que era eso, el primero, el único en el mundo que había puesto tan avanzada tecnología en mi aldea, ese día fue especial, muy especial. Miraba al infinito como buscando un algo, observaba las casas de mis vecinos, las puertas, las manillas, las flores, la hojarasca… pensaba en la existencia del ser humano, en lo divino, en el más allá y en el más acá y me decía en un silencio total:: «Dios, gracias Señor, gracias, soy el primero, soy pionero» y fue tal la felicidad que incluso creo que no oí a Maruja cuando al verme me dijo: «¡¡¡¡¡¡ Jisandeeeeee !!!!!», aun que sí cuando añadió «¡¡¡¡¡ queres facer casooooo oh»; pero no importaba, estaba tan ensimismado….

Pero a lo que iba, porque ser pionero es de alguna manera ser protagonista, pasar a formar parte de la Historia, aunque sea de una aldea, pero de la Historia, y cuando pasen los años y más años y alguien un día diga, por ejemplo: «¿Recordáis quién fue le primero que trajo un bolígrafo Bic de cuatro colores?», yo sé que todos dirán a una y con un grito no exento de emoción y éxtasis: «¡¡¡ Guisande !!!», y eso… eso emociona.

Y a ti te puede pasar lo mismo. Que te apellidas Fernández… pues nada, cuando pasen los años y alguien pregunte: ¿Quién trajo por primera vez a la aldea unas katiuskas con elefantitos rojos?, todos dirán: «¡¡¡ Fernández !!!, ¡¡¡ Fernández !!!». Y esto lo mismo vale para un Fandiño que para un Álvarez, para un Guitérrez que para un Loureiro o un García.

De verdad, si compromiso, si te encuentras mal, no lo dudes, ven a mi aldea y seguro que eres pionero, que te encontrarás mejor, seguro que… «¡¡¡¡¡ Jisandeeeeeeeeeeeeee, pero cómo se che ocurre pitar as patacas oh !!!!!!!». ¡¡¡ Señor, qué éxtasis !!!, otra vez pionero y sin darme cuenta, sino es por Maruja…

Lo que está de Dios…

Miércoles, noviembre 9th, 2011

(Aconsejo leer en los comentarios las frases que decían nuestros abuelos, son demasiado el asunto, si podéis colaborar… mejor. Gracias)

Mi abuela siempre decía que «lo que está de Dios, está de Dios», y así vivió hasta casi los noventa años, con lo cual la receta debía ser buena y sobre todo porque mi abuelo, que no lo decía, se fue antes; o sea, que estaba de adiós, más bien. Y tú espera a que lea esto mi madre y ya te cuento yo adonde voy.

Pero la vida de mi abuela era así. Que un niño se caía y se hería… pues ella decía: «Si está de Dios, está de Dios» y tan pancha se quedaba, sentada en su sillón, y lo mismo podía caerse el chaval en el pasillo que por una ventana, que lo que estaba de Dios… estaba de Dios. Y es que para ella lo mismo era un accidente de un autobús con 4.334 muertos, que clavarte una astilla en una mano, el asunto estaba de Dios y de Dios estaba o, en versión gallega, «neniño, cala oh e non lle des máis voltas».

Y dicho todo esto no sé qué pensaría mi abuela de lo que está ocurriendo estos días en mi aldea, Mortoares, en la que vivimos 11 personas; pero que en un mes Suso se haya casi amputado un dedo con una sierra, que ayer a Maruja la operaran de cataratas, que Manolo se lastimara al cortar un chorizo, que la sioux (mi mujer) tenga que ir al neurólogo por un dolor en las cervicales y que un hijo de ella, Christopher Cameron, esté con gripe… para mi no es «lo que está de Dios, está de Dios», es que Dios está aquí y nada de eso que está en todas partes… o, vale, si está en todas partes el 99% en mi aldea, es que no hay otra.

Es que piénsalo bien; de 11 habitantes, casi la mitad está fuera de combate… y eso es mucho porque al cambio es como si sales de tu casa y la mitad de la población en la que vives está lisiada. Miras para un lado, un tuerto; miras para otro, un cojo; más allá… un tío con muletas; el de más acá, la cabeza vendada; que miras y no ves, pues eres tú que estas ciego, vamos, una fiesta.

Y claro, como lo que está ocurriendo parece una plaga de desgracias que no tiene fin… pues los que sobrevivimos ya nos miramos como diciendo «a que vas a ser tú el siguiente, a que lo vas a ser que tienes una cara de gotero que… » y así, los que quedamos, terminaremos teniendo estrabismo de tanto vernos de reojo y es que la verdad que ves a alguno que no sé como te diría, pero para mí… que está de Dios.

El misterio de los electrodomésticos

Jueves, octubre 20th, 2011

Para mí esto de los electrodomésticos es un misterio. Yo no sé los tuyos, pero cuando te quedas un tiempo solo en casa y los conectas… a mi me dan pavor, por lo menos los míos.

Aunque no te lo creas, tengo un friegaplatos que si los escuchas bien, pero bien bien y le coges el ritmillo, suena a procesión de Semana Santa, en plan «chan… dá, tatachan… dá»; y porque no soy andaluz, pero la primera vez que lo oí a punto estuve de cantar una saeta. Es que me salía del alma, pero me contuve, y eso que el aparato tarda casi una hora en limpiar todo, que te da tiempo más que de sobra para practicar… pero eso, lo dicho, me contuve, y creo que hice bien pues aún mantengo mi puesto de trabajo, empleo, que se dice.

Hombre, exactamente exactamente el paso que era…. pues así en frío, pero el del Silencio fijo que no, porque aquello era un ruido, un bullicio, un estruendo, que cerraba los ojos y si me dicen que estaba apostado frente a la Giralda… que no, que de costalero no iba, que no me dolía la espalda… bo, no seas terco hombre, me lo vas a decir a mí…

Yo pensaba que esto del friegaplatos era una impresión mía, una sugestión, como te diría… una paranoia; pero no, porque la lavadora, por ejemplo, cuando suena en el silencio de la casa parece un avión que va a despegar y más que meter ropa como que te da ganas de llenarla de maletas, pero…

Aunque yo no digo nada en casa, a estos ruidos estoy acostumbrado, y mientras la sioux pregunta si terminó el friegaplatos con su monocorde y espiritual «chan… dá, tatachan… dá», yo digo que falta poco, aunque la verdad que lo que tendría que decirle sería: «ná, un rosario y ya está»; pero como ella de niña veraneaba con su abuela en una reserva y se siente muy india debería decirle: «Cuando pase el espíritu de esa nube y el humo del cigarrillo desaparezca, el aparato blanco se apagará».

Como te decía, yo no digo nada, me callo, pero todavía al que no le encuentro el punto es a la secadora, no se lo encuentro; le doy al botón de on por la noche y por mucho que lo intento, na, na de ná, me quedo dormi… ¿dormido?. Ahora que lo pienso, a ver si va a ser que lo que toca es una nana…

¿Por qué en la ciudad la gente no habla?

Miércoles, octubre 12th, 2011

Esto de vivir en una aldea, adonde me retiré haces dos años después de hartarme de buscar aparcamiento en la ciudad tiene su aquél. Y es que cuando vuelves a la urbe et orbi después de mucho tiempo alucinas tanto que las líneas de los pasos de peatones y no sé cuantas otras que hay en el asfalto, más que señales de tráfico te parecen los dibujos del desierto peruano ese… ya sabes, el colibrí, la araña, el mono… que nadie sabe para que están pero yo sí, para fotografiarlos.

Y es entonces cuando te das cuenta que ya perteneces al mundo del rural; al mundo de la bestia y del vegetal, de la marela y el grelo, de la yegua y el riejo, que tela con el riejo cuando hay que hacerlo a sacho, que quedas deslomao.

¿Y cómo te das cuenta que ya estás en otra dimensión existencial?, ¿cómo sabes que lo tuyo ya no es esperar al animal de cuatro ruedas en la parada mirándose los caretos unos a los otros con disimulo?, ¿quizás porque cuando vas un día a la ciudad te das cuenta que para aparcar haces unas 1.500 maniobras… porque en la aldea lo dejas así, a granel, en cualquier sitio?, pues no. ¿Entonces, por qué, por qué sabes que ya no perteneces al mundo urbano?, pues porque hablas. Sí, como te lo cuento, porque hablas. Algo tan normal como hablar, en la ciudad resulta extraño, raro y hasta intrigante; vamos, que eres un excéntrico.

Tú entras en un bar en el pueblo y vamos, no tienes que decir nada para que uno te de una palmada en la espalda y dudes si te atravesó o te la dio en el pecho y tras darte cuenta que sigues vivo… pues eso, hablas. Sí, hablas, y lo mismo hablas de la patata, que de si es la época del níspero o del grelo… hablas, qué mas da de qué… si nadie sabe nada.

No hay tema que no toques con cualquiera, aunque no lo hayas visto en tu vida, para charlar; pero en la ciudad… en la ciudad entras es un bar, hablas con alguien que no conoces y oye, te miran con una cara de asesino, de homicida… y entonces… pues te callas, porque te ven raro y extraño que no vaya a ser que…

Y así estás, callado, cuando a lo mejor el interfecto con el que pretendías charlar un ratillo y te miró de reojo con mala cara, coge de móvil y como quien no quiere la cosa dice: «, pues aquí, en el bar, esperando al niño, que está en la Escuela de Idiomas». Y tal cual oyes lo de idiomas piensas: «¿Aprendiendo idiomas?, pues como salga a tí, pa lo que le va servir… ».

Prohíbeme fumar, fumo más feliz

Jueves, enero 6th, 2011

¿Es malo fumar?, pues yo creo que… vale, no es muy bueno, que sí, que es malo, malísimo, nefasto; pero me da que peor es estar contigo y oírte, plasta más que plasta, que das la vara y la vara con lo del cáncer y el tabaco… que he dejado el coche aparcado en el parking, ahí al lado, a cinco calles, y me temo que en tres me atropellan y me matan antes de cogerlo, que me has rayado tío…, pero si ya en el colegio eras un papón… no sé de qué me extraño… bo

En fin, que después de varios días en vigor la ley de los caravitalicios (ya sabes, la mafia esa de políticos que con once años cotizados se jubilan con el 100% mientras tu yo necesitamos una glaciación), estoy convencido que no hay nada mejor que la prohibición de fumar en espacios públicos y hacerlo en la calle.

Que conste que yo ya tenía un preparado un plan B, un C, un D e incluso un CD para entretenerme por si tenía que fumar solo. Había pensado incluso que cuando fuera a un bar y pidiera algo todo iba a ser ahumado; no solo el jamoncito y el quesito ese; no, todo: mejillones, anchoas, aceitunas, pavo, cortezas, café con leche, cortado y solo; bueno, café solo, no, ahumado.

Y hasta había llegado al punto que cuando fuera a comer a un restaurante, por eso de «El cliente siempre tiene razón»; la carne, carbonizada y echando humo; de postre, lo que sea pero flameado, echando llamas hasta que se calcine y tosa todo el personal, y para acompañar un carajillo, que lo tienes encendido hasta que estalle el vaso porque a ti lo que te gusta es el licorcillo sobrante que queda en el platillo tras la explosión. Manías que tiene uno.

Pero he descubierto que no, que estos planes realmente eran un poco ñoños, infantiles, muy infantiloides, y que no hay nada como fumar en la calle. En estos días de prohibición he conocido más gente en la rue y he repartido más tarjetas del periódico, por si tienen alguna noticia que darme, que en mis casi 30 años de profesión en La Voz de Galicia y otros diarios.

En la calle, entre cigarrillo y cigarrillo he descubierto los problemas que tienen los de Correos con lo que pesan las sacas, porque he conocido a un funcionario; el negocio de los laboratorios porque algo de cáncer tiene que haber para que se forren, no vaya a ser que ahora dejemos todos de fumar y se arruinen ellos y que incluso el Estado no recaude y todo sea peor; las dificultades de los trasplantes de riñón porque me hice amigo de un cirujano y dice que no hay donaciones y que hay que concienciarse más; el problema de la construcción y como paliarlo porque conocí a un albañil que tenía varios planteamientos.

Y hay gente que la verdad, que tiene unas ideas… porque por conocer hasta he conocido a un tipo que me dijo cómo comprar en Ikea sin tener que recorrer todas las instalaciones como si fueras un ratón; pues entrando por donde sales y yendo directamente con los códigos a las estanterías donde están las mercancías. Serán listos los suecos pero nosotros… vamos donde esté la imaginación de un español… que no somos nosotros tela cuando le damos al cerebro sin que nadie nos agobie.

De verdad que he conocido a tíos simpatiquísimos y un compañerismo… uno que te da fuego, el otro que te invita a un cigarrillo, aquél que saca las cañas en unos vasos de plástico… un colegueo, un buen rollo, una confraternización, una camaradería, una solidaridad…. un saber estar, un nicotinarte a placer. Tan diferente a como hace una semana, todos contra la barra, sin decir ni mú, sin hablar, callados, tristes, aburridos… muchas, pero muchas ONGS y otras instituciones que viven del morramen tendrían que aprender de lo que es una organización como la nuestra, la de los fumadores. Esto es ayudarse, joé, y no tanta donación que no se sabe adónde va.

Pero todo hay que decirlo, tenemos un no sé qué en el cuerpo, una preocupación, un intranxilum de que esto sea flor de un día y que el Gobierno dé marcha atrás y cambie la ley y vuelva a permitir a fumar en los locales… es que estos son así, que nacieron para ello y para ellos; ¿te ven feliz? pues ¡¡ hala !!, normativa para amargarte. Pero ahora que lo pienso, si eso ocurriera no pasa nada, que la calle es de todos, excepto de los caravitalicios, que nunca la pisan, porque esos, si la pisan… se la pisan. ¿No?, sí.

Los niños y el misterio de las piscinas

Martes, julio 6th, 2010

Yo hay algo que no entiendo, pero que no entiendo de verdad. Vas con tus hijos a la playa y al cuarto de hora de estar en el agua oyes: «¡¡¡¡ Papá, papá, ven ven !!!!». Y claro, tú que a lo mejor vives en Málaga, en Fuengirola o en Alicante, pues nada, te acercas al agua, te metes poco a poco, juegas con ellos, chapuceas un rato y ya está.

Pero por eso, porque vives en Málaga, Fuengirola o Alicante porque aquí en Galicia es muy diferente… aquí en Galicia lo más normal es que toques el agua y rebotes pensando que has pisado un cable de la luz, un enchufe, un ladrón… yo que sé porque el agua aquí parece que está electrificada, es más yo creo que lo está y que es cristalina porque desde hace más de mil siglos la proporción de bañistas/personas en la playa es uno por cada mil millones. Con decirte que hasta estoy convencido que los que ves más o menos habituales en los arenales son funcionarios fijos discontinuos contratados por los ayuntamientos para cuando la tele saca las imágenes con el consabido «y en las playas gallegas…» y así animar a los veraneantes…

Pero a lo que iba, si en vez de ir a la playa con los críos vas a una piscina, entonces el asunto es bien diferente. Estas bestiecillas se meten en el agua y, no me digas qué ocurre, pero como mucho te reclaman una vez y se pueden pasar tres o seis horas en el agua y tan felices sin preguntar por ti ni una sola vez. Y porque cierran la piscina, que si hacen una maratón de 24 horas, seguirían y seguirían en el agua sin marearte, y yo esto no lo entiendo y no lo entiendo, no lo entiendo. Ni meigas ni Santa Compaña ni historias, no lo entiendo y no lo entiendo.

Hay quien dice, afirma, argumenta, que en la, playa, con la inmensidad del mar, con las olas, que si la gente, que ellos tienen como miedo; pero no porque tú estás a 15 metros, pero medidos, más que medidos, y tienes que bañarte con ellos porque no hay quien los quite de ese «¡¡¡¡ papá ven !!!!», que es preciosa la frase, no lo niego, pero en Galicia con este agua….

Fíjate si me tiene intrigado este asunto, este cambio de comportamiento de los niños que hasta he llegado a pesar si el cloro de las piscinas les puede afectar algo, si los anestesia y los deja más tranquilos y como consecuencia ellos a tí también… no hay forma; bueno… forma, cloro…. ¡¡¡¡ No por Dios, les estarán poniendo cloroformo !!!!.