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Entradas etiquetadas como ‘mar’

Eso de estar de rodríguez, como yo

Viernes, agosto 26th, 2011

Estos días estoy de rodríguez, que para mi mujer, como es de Estados Unidos, de la tribu sioux, será estar de Mackein o más bien de Gerónimo, supongo, que en esto no me meto, no vaya a ser que se líen las cosas y me corte la cabellera, que se empieza por un no sé qué que no te entendí y lo terminas entiendo todo, pero de esa manera, ya sabes.

El caso es que cuando te quedas de rodríguez descubres muchas cosas; como, por ejemplo, que la casa, pues oye, es bastante grande y que en el salón… si lo aprovechas un poco, como en la gimnasia, en la modalidad de suelo, si te empatas, das unas volteretas por el aire y en medio del vacío saludas con una mano o con las dos y caes con un picado carpado… impresionante.

Además, cuando estás de rodríguez confirmas lo que hace mucho tiempo venía sospechando, que dándole al interruptor que hay en la pared se apaga la luz esa que los niños por lo visto no saben cómo hacer. ¿Y cómo sé que es así? Pues porque fui adonde está la clavija y, para asegurarme, le di para un lado, la encendí, le di para el otro, se apagó y, cuando ya iba por la comprobación 4.789… no me quedó duda, en efecto, se puede apagar, no falla.

Sin embargo, a mí lo que más me sorprende en esto de quedarse de rodríguez es cuando te llama tu mujer por teléfono para decirte que en la nevera ha dejado comida. Si te soy sincero, fue oír eso cuando, la verdad, estuve a punto de darle las gracias por haberla dejado en el frigo y no en un platillo en el suelo junto a otro con agua, y entonces dudé de si estoy de rodríguez o de Lucas. ¿Que quién es Lucas?, mi perro.

Las mujeres, nos adoran en la playa

Domingo, agosto 14th, 2011

Las mujeres donde más nos quieren, pero muchísimo, es en la playa; bueno, exactamente exactamente en la playa no, más bien a 30 o 40 metros.Tú aparcas el coche, lo apagas, y de repente… ¡¡¡ increíble !!!, sin darte cuenta en tus manos hay ya dos bolsas, en el antebrazo pegado al cuerpo una silla, en la cabeza un flota y sobre la espalda, en plan sherpa, pues lo que sobra… que lo mismo llevas una colchoneta que una nevera que… Y mientras vas al arenal, porque eres un ser racional que piensa, te dices: «¿Y yo para qué voy a querer crema protectora si así como voy no hay rayo que me entre?».

Y es que de forma inconsciente yo creo que la mujer cuando conoce a un hombre, como que tiene una formula matemática secreta que calcula su altura, su peso, el número de pie o la masa corporal, lo multiplica por dos, le hace una raíz cuadrada y sabe perfectamente que si el día de mañana se casa contigo eres capaz de llevar entre 30, 40 o 50 kilos en la chepa a lo porteador.

Yo no sé tú; pero a mí a esa distancia de la playa me adora, me ama, me… bueno eso mientras no haya un aparato que sea tipo pulpo que se acerque al coche, le pongas una moneda, estire sus ocho brazos y ella cuelgue de ellos lo que quiera y la siga hasta donde ha decidido tomar el sol. Ese día, aparcarás, llegará el pulpo y ella te dirá: «Hasta luego cariño» y… pero no, porque estoy seguro de que no hay pulpo que vaya a por el café, que espere a ver si hay mesa en el chiringuito, que limpie los flotas de arena, sacuda las toallas o que recoja las bolsas que… pulpo sí, pero no tonto.

QUE TAL SI DEJÁIS DE SER VAGUIÑOS Y HACÉIS COMENTARIOS, QUE YO SOLO ME ABURRO 🙂

¿Playas en Galicia?, una leyenda urbana

Domingo, agosto 7th, 2011

Esto de que Galicia tiene playas para disfrutar es una leyenda urbana; vamos, te lo digo yo, que me hice gallego hace tiempo y mi bañador tiene como 20 o 25 años y la etiqueta puesta, para lo que lo uso… ¿y es que hay alguien que pueda disfrutar del mar a -133 grados centígrados?.

Para mí que más que mar (aquí no se quema nadie) en Galicia lo que hay son cientos de cubitos de hielos, miles, todos juntitos y, a medida que pasa el día, pues se van derritiendo. No sé tú, pero yo desde que tengo uso de razón en Galicia no he visto a nadie tirarse de cabeza al mar y la gente que se mete, toca el agua con los pies y salta como si le hubiera picado algo; y los que salen… joé como salen… con las piernas rojas, con los labios amoratados, la piel arrugada…

Yo no sé que hay ahí dentro, pero dudo que sea agua porque es salir uno y decir: «Hoy está mejor», «peor que ayer» y para mí más que ir a la playa es como si hubieran ido a la UCI de visita y no sé, serán cosas mías, pero cuando oigo «frío, frío», no hay quien me quite de la cabeza que hablan de un cadáver.

Yo lo que creo que en el fondo hay una confusión. En Galicia no hay playas, lo que hay es buen marisco, cocido, sardinas… y la gente, tras una tremenda comilona, habla, charla se explaya. Y aquí está el asunto, que se «explaya» y el personal entiende «es playa». Y ya se sabe como son estas cosas, que se empieza a decir «es playa, es playa, es playa» y al final… pues que Galicia tiene playas y por mucho que digas que no… pero entre tú y yo: ¿Playas en Galicia?, una leyenda urbana.

¡ Oh no !, otra vez a hinchar los flotas

Martes, agosto 2nd, 2011

En esto de la playa reconozco que soy un clásico y por eso de ser cabeza de familia siempre me toca a mí, que la verdad estoy por enviudar o que me enviuden, descasarme o solterarme e incluso desmatarme o que me maten, lo que sea, que eso, siempre me toca.

¿Y que qué me toca?, pues hinchar los flotadores. Si hombre, no me des la brasa, ya sé que hay aparatos para inflar, que los hay de pedal, manuales e incluso que se conectan a no sé qué del coche y hasta creo que puedes contratar unos pulmones por horas.

Yo lo que sé es que entre lo que fumo y cuatro flotadores hinchándolos todos los días, la verdad que más que ir a la playa me siento como si me parara Tráfico y me hiciera la prueba de alcoholemia.

Es sentarme, estirar la toalla y ¡¡¡hala!!!, dale que te dale. Y claro, le das pero no tranquilo, no. Tienes a tu lado a tres o cuatro niños (porque el invitado también viene con su flota, pero sin los pulmones de su padre, claro) y todos animándote. «¡¡¡ Papáááá, dale más, más fuerte, más fuerteeee !!!». Y claro en esta tarea tan bucólica de los pequeños a tu alrededor siempre hay uno que toca el flota para ver si está hinchado, aprieta, y de repente se te mete el aire directo hasta el hueso palomo y la boca se te llena que parece que vas a explotar.

Y cuando ya has inflado todos, pero todos todos, incluso la colchoneta… te lo juro que yo ni idea de los que es el alpinismo, eso de la cordada y el campo base; pero que para mí la sensación es igual que subir un 8.000 sin oxígeno… vamos, eso no hay quien me lo quite de la cabeza.

Me gustaría ser socorrista pero… bo

Viernes, julio 22nd, 2011

Cuando era joven yo quería ser socorrista; bueno yo creo que todos quisimos en verano ser socorrista cuando estudiábamos para así sacarnos unas pelillas fácilmente. Y es que el asunto en principio atraía: playita, sillita, paseíto avisando al personal de que se bañara cerca de la costa… a mí eso me molaba, palabra, y hasta estoy seguro que si estuviera un verano, hombre no te digo yo que consiguiera tocar la Octava (Canadá) Sinfonía de Beethoven con el silbato, pero que algo sacaría en plan sambilla…

Pero lo que menos me gustaba de esto de ser socorrista es lo de ir a por un tío al que has avisado de que no se metiera mar adentro y el petardo ese va ya por las costas de Guinea Ecuatorial, eso… joé es que es mucho nadar, que no estamos hablando de dos o diez metros o ir al hiper de al lado de casa… Vamos, yo veo a un tipo allá a lo lejos que levanta los brazos y agita las manos… y lo saludo como si nada, me hago el longuis, me voy al carrito de los helados y pido un polo de naranja y si te vi, ¡¡¡ que te iba a ver hombre, que te iba a ver !!!… bo.

Bueno; miento, es cierto, mientras me dan el polo miraría hacia atrás de reojo para ver si dejaba ya de una vez de levantar los brazos, que me da un no sé qué que la gente se muera así… y si veo que sigue con la tontería esa de las manitas pido otro, pero de limón, a ver si me sienta mejor, o un Frigopié, un Colajep o un Patapalo. Sí, eso, un patapalo para cuando aparezca, si es que aparece, que lo dudo.

Si eres celosa… windsurf

Viernes, julio 15th, 2011

Si tú eres celoso o celosa, lo mejor que puedes hacer este verano es animar a tu novio o tu novia a que se dedique al windsurf; sí, al rollo ese de la tabla con vela, que es como la de planchar que tienes en casa pero en movimiento.

¿Y por qué al windsurf y no a las palas, por ejemplo?, pues porque desde que el mundo es mundo, en la náutica interplanetaria todavía no se ha dado el caso de que un tipo, allá a lo lejos, solo y sobre una tabla haya engañado o puesto los cuernos a alguien. Hombre, yo no sé si debajo de la tabla va una tía buceando con bombonas y cuando están, pues como a un kilómetro pasa lo que pasa, pero lo dudo.

Además que Galicia para esto es ideal porque en Málaga, por ejemplo, si una surfista cae y pide auxilio para levantar la vela, pues oye, te echas al mar, le ayudas y a lo mejor entre que mueves la vela por aquí y, que no se puede, que por allá, que te cojo que te ahogas, que si vienen los de la Cruz Roja del Mar que si… bueno, tú ya me entiendes, puede pasar algo; pero aquí en Galicia… vamos, aquí, que el agua está como la electrificada por Fenosa, que la tocas y es como un calambrazo, ya puede caer quien sea que tú no te echas al mar ni de broma.

Y además que pasa otra cosa, que si realmente no lo quieres o estás harto del tipo ese que llaman «tu novio», malo será que un día no haya un vendaval, coja una corriente marina y termine estrellándose contra unas rocas o se pierda por allá, por el Atlántico Norte; bueno norte, sur, este u oeste, que tú con tal de perderlo de vista ¿no?.

Cómo que vamos al congrio…

Viernes, noviembre 19th, 2010

(cosas que pasan cuando de la ciudad te vas a virvir una aldea sin tener ni idea)

A mi lo de la pesca como que me queda lejos; pues de cuando tenía 14 o 15 años, más/menos, o raíz cuadrada de 225, que también da 15. Entonces sí, allá iba yo con mi caña de pescar y a pasar el tiempo en cualquier muelle de los muchos pueblos que viví en Galicia. Y eso, iba a pescar. Ahora por lo visto no; ahora la gente no va a pescar, va como a cazar, a tiro fijo.

Así, hace unos días alguien en la aldea me dijo: «¿¡¡¡ Qué, Guisande, ¿vienes?, vamos al congrio !!!?». Yo alguna vez había ido al congrio, lo reconozco, a la trucha, a la robaliza e incluso al pulpo, pero en el súper porque después de que una vez me perdí 16 horas en el mar en Venezuela… lo que es el agua me da miedo hasta la que sale del grifo, pero esa es otra historia.

Pues lo dicho, fue oír eso de ¿vamos al congrio? y pensé: «¡¡¡ Los cocongrios !!!, ¿cómo es eso de ir al congrio?, ¿es que el congrio nos está esperando?, ¿es que lo han llamado hace unos días para decirle que íbamos a ir? ¿Y dónde hemos quedado con el congrio?. Y es más, hasta pensé, que es justo lo peor que me puede ocurrir, pensar: «¿Es que acaso el congrio lleva un móvil, lo llamas y le dice “oye, que vamos” o es que al llegar le envías un sms diciendo “ya estamos”».

Pues no me digas cómo me liaron y fuimos al congrio. Y fuimos muy de mañana, tan de mañana que lo que pasó hasta las doce… incapaz de recordarlo; pero de las doce en adelante me lo sé todo; pero todo. Y cuando digo todo es todo, y de lo que no me olvido fue de que no pescamos ningún congrio, que mis acompañantes tiraron y tiraron sedal y sedal y que el congrio no picaba.

Cambiaban de cebo, mantenían el equilibrio en la barca y… otra vez a lanzar el sedal. Y en esas estaba cuando abrieron una caja con no sé cuantos anzuelos y era tan bonita la caja y estaba todo tan ordenadito que la verdad me daba no sé que tocarla; es que la caja, con los anzuelos y otras cosas de colores era preciosa, parecía un cuadro, una pintura… Yo de esto no dije nada, no fuera ser que me tomaran por raro, pero me acordé de cómo mi abuela tenía la caja de los hilos todos ordenaditos, el azul aquí, con sus matices allá; el rojo; el violeta; el blanco; el negro…

«No pica, no pica osti…» decía uno que para mí que estaba mosqueado, mientras el otro aseveraba con otro taco; bueno otro no, varios cajonenrós típicos de la zona y por el medio oí algo de la Virgen, no sé que de Santa María o algo así, me parece porque hasta miré si estaba en un iglesia y no, estaba en el barco, por eso me acuerdo.

Mientras ellos pescaban, supongo que pescar era lo que estaban haciendo, yo estuve callado, agarrado a la caña, mirándolos de reojo y sin decir nada, no fuera ser que se rebotaran más y al verme se les ocurriera, ya en plan desesperados, utilizarme como cebo. Y así pasaron las horas, yo sin decir ni mú; pero sé lo que pasó; sé lo que pasó pero chitón ¿eh?. Lo que pasó fue que con tanto «vamos al congrio, vamos al congrio» como si hubieran quedado con él; y con tanto «tiene que estar por estar zona», como si lo estuvieran esperando, y con tanta seguridad de que «aquí seguro que está», lo que tengo claro es que el congrio no sé si tendrá móvil, pero que estaba fuera de cobertura no me lo quita nadie.

LEONARDO MARíN, UN COCINERO ESPECIAL

No soy muy aficionado a la cocina, pero sí a quienes la entiende de una forma especial, como Leonardo Marín, un amigo del blog. Aquí está su enlace http://leonardodiariodeuncocinero.blogspot.com/

Tela con nosotros, los gallegos

Lunes, octubre 18th, 2010

(Anécdota)

El gallego es un tipo, iba a decir singular, aunque realmente a ser sinceros más bien es complicado, tanto, que yo que soy también de esta hermosa tierra del mejillón, si me dicen que somos una especie… me lo creo. Y si me aseguran que somos el eslabón perdido o uno avanzado, pues también; pero a nosotros, no me digas porqué, nos pasa algo.

Lo que no entiendo de Galicia es como no ha surgido un campeón del mundo de ajedrez, y no lo entiendo porque para cuando tú dices una cosa, el gallego ya ha pensado unas 4.000. Tú, por ejemplo en Palencia o en Badajoz, pones un vaso encima de la mesa, y eso, lo pones. Aquí no. Aquí pones un vaso encima de la mesa y el primer pensamiento del gallego es porqué lo pusiste justo en ese lado y no en el otro, y porqué más a la izquierda que a la derecha o más adelante que atrás. No hay forma, para el gallego cualquier lugar vale menos justo donde lo colocaste porque piensa: «Por algo lo pone ahí», cuando la respuesta es «¿Qué por qué ahí?, porque es la mesa; la mesiña, hombre». ¿Sí?, pues no.

Pero no creas que el gallego lo hace porque piense mal de ti o, por lo que se suele decir, desconfíe (que es cierto que la desconfianza está muy arraigada en nosotros, que mira que nos ha dado tumbos la vida por ser sencillos, trabajadores y buenos), sino porque somos así y no lo podemos evitar. Y es que así como un vasco disfruta viendo cortar un tronco de un hachazo, o un catalán como sube el Ibex 35 hasta un 8.000 sin oxígeno, pues nosotros somos felices dándole vueltas y más vueltas a las cosas, a lo que sea, qué le vamos a hacer…

Pero como en todo, en esto de la desconfianza, mezcla también de pillería, hay casos excepcionales que sobrepasan los límites del conocimiento y del saber humano, como le sucedió al padre de mi amigo Manuel José Morán García, el veterinario Manuel Morán Morán.

Acababa el bueno de Manuel padre de terminar la bestial carrera cuando con poco más de 22 años comenzó a trabajar en un pueblo de la provincia de Pontevedra. Entre que aparentaba pocos años y que era leonés y, por tanto, con un acento un tanto extraño por estas latitudes, la presencia de Manuel creó una cierta desconfianza en la zona, especialmente por su juventud pues siendo casi barbilampiño dudaban de su saber.

Un día, un paisano lo llamó para que viera una vaca que estaba enferma. Así que Manuel, en una moto que utilizaba para sus desplazamientos, fue al sitio indicado con su maletín y toda su sapiencia. Nada más llegar a la aldea, el hombre lo llevó directamente al establo donde estaba la vaca y le dijo que la encontraba mal, que no sabía realmente qué le pasaba, que algo le ocurría que… vamos, como que no era vaca.

Por Manuel debió pasar entonces toda la literatura clínica que había en ese momento publicada en España y parte de Europa sobre el ganado vacuno, ya que tras ponerle un termómetro, mirarles los oídos, la boca, la lengua y otras partes del cuerpo, por mucho que miraba y remiraba a la marela, el bueno de Manuel no hallaba nada raro, ningún síntoma especial.

Extrañado, Manuel, con aire pensativo le dijo al paisano para hallar una pista, un indicio, algo: «Pues yo, la verdad, a este animal no le encuentro nada, y usted dice que cuando come… ». Entonces el paisano, ya más tranquilo, bastante más, mirando a otra parte del establo le contestó: «Es que la que está enferma es esa otra».

HOY Y MAÑANA, ÚLTIMO DÍA DE VOTACIÓN

Hoy y mañana es el último día de votación del concurso Bitácoras.com. Y estamos en el puesto 26. A ver qué ocurre. Este es el enlace para votar, en el apartado de HUMOR, pero creo que hay que registrarse http://bitacoras.com/premios10

¿Es bueno tener vacaciones?, pssss

Miércoles, octubre 6th, 2010

¿Es bueno tener vacaciones?; pues depende, porque si los días de vacances son como los últimos que yo viví, a lo rumano/gitano, inmerso en una especie de Plan Sarkozy retirando de casa para el alpendre muebles y más muebles que sobraban… pues que quieres que te diga, terminar con este dolor de lumbago y con sobredosis de ibuprofeno, pues como que no, que ya bastante tengo con arrastrar con mi vida como para ahora acarrear un chinero o una mecedora, venga hombre… «te hubieras casado con un tipo de halterofilia», pienso pero no digo.

Y si es para ir de un lado a otro de fiesta en fiesta y de comilona en comilona, pues tampoco pues así llevo como desde el 58, que mira que no he vivido yo dianas y alboradas sin pegar ojo toda la noche en plan farra, que te voy a contar ahora que tú no sepas del descerebrado que te escribe.

La clave de una buenas vacaciones es no hacer nada para saber si pasa algo, de la nada hacia el todo; quedarte así, a lo lelo, mirando la vida como pasa y que no te mareen. Las vacaciones, salvo que se invente otra cosa, es el mejor momento (siguiendo el lelismo, una tendencia filosófica y existencial) para conocer si tu país, pongamos por caso, está bien o mal, ni PIB, ni Ibex ni Bundesbank F.C.. Y puedo asegurarte, tras estar todo el mes de septiembre sin pegar clavo y alelado totalmente, que España funciona perfectamente, sin un fallo.

Yo me levantaba por la mañana, me sentaba en una silla en el campo, por ejemplo, o en la playa, miraba para el firmamento y… ná, ni un misil tierra-aire surcando el firmamento, ni un ruido de metralletas, ni de un hipersónico avión cruzando por mi cabeza con bombas racimo… como mucho racimos de uvas y bombitas de palenque anunciando unas fiestas a base de churrasco, sardinas, pulpo o la sesión vermú.

Una paz… Iba por ejemplo a un supermercado, y la cajera cogía los productos, los pasaba colocando el código de barras hacia abajo, aparecía una luz rojilla como un flash, sonaba un «pip», y perfecto, el sistema electrónico iba registrando los precios. Y daba lo mismo que pasara un cartón de leche, que un frasquito con mermelada, que un peixe del Gran Sol o un envase con amoníaco o queroseno. Flipante, el mismo «pip» siempre, increíble, y así horas y horas.

Y las puertas automáticas… te acercabas a ellas, aunque fuera de reojo, y como que te miraban, y cuando estabas a unos cuatro metros… ¡¡¡ zas !!!, abiertas, y si te alejabas también otros cuatro metros… ¡¡¡ zas !!!, cerradas. Yo hice un experimento en una de ellas, cogida al azaaaaaaar, por si había sido casualidad y no, entré y salí 725 veces y ni un problema hasta que el local cerró, alucinante.

¿Y las escaleras automáticas?. El no va más; para arriba, para abajo, otra vez para arriba, otra vez para abajo… sin una avería, y así un día y otro, una semana y otra…. la verdad que me quedé con las ganas de saber si bajas por donde se sube y a la misma velocidad si es como si parases el tiempo al estar en el mismo sitio y te vuelves inmortal. Estuve a punto de hacerlo pero como cuando iba estaba con mis hijas me daba un no sé qué por si el experimento no funcionaba, pero solo por ellas, que por mí… Y así todo y por eso sé que España va a la perfección.

¿Y por qué sé que España va perfectamente y no estoy preocupado? Pues es evidente, porque los detalles son muy pero que muy importantes y si funciona una simple escalera o unas sencillas puertas automáticas cómo no lo va a hacer un macroaeropuerto, una central nuclear o una industria de tratamientos de productos químicos….. pero para percatarse de esta realidad es imprescindible estar de vacaciones, con la mente abierta, solo la mente, el cuerpo tumbado, como debe ser, y lo que es fundamental, pero fundamental es eso del lelismo, pero muy muy fundamental.

VAMOS YA EN EL PUESTO 92
En el premio Bitácoras. com vamos ya en el puesto 92. Este es el enlace para votar, pero creo que hay que registrarse http://bitacoras.com/premios10/votar

Y este es el enlace de la minientrevista sobre Rodribico. Sí, porque ya me lo han preguntado, en la grabación se ve una puerta cablada en la finca. http://crtvg.es/reproductor/inicio.asp?canal=tele&hora=06%2F10%2F2010+15%3A15%3A00&fecha=05%2F10%2F2010&arquivo=1&programa=PALABRA+DE+AUTOR.+PALABRA+DE+AUTORA&id_programa=700&corte&mp4=0&medio Gracias a todos porque si no es por vosotros, nada de nada, de verdad.

Mis vacaciones… medir el mar

Lunes, agosto 30th, 2010

Pues al final llega septiembre, ese mes en el que cojo vacaciones y mi mayor responsabilidad (ya sé que es un poco raro esto) es comprobar si el nivel del mar sube. No, si ya sé que a ti lo que te va es atiborrarte de pimientos de padrón, de pulpo, ribeiro blanco y tinto a litros, nécoras, percebes… y alguna tortilla de patata para compensar el gasto.

Que me parece bien, que no tengo nada contra ti, como cuando te empeñas en visitar a alguien, que también son ganas de molestarte en ir a molestar a otros o tener que aguantar a tu cuñado, que todo empezó con eso de «pues cuando quieras en Galicia tienes tu casa y… »; pero claro, yo te entiendo, cómo te ibas a imaginar que fuera a tu casa viviendo él en Huelva… pues vino el tío, y vino a lo bestia, con 40 grados de calor y 4 niños; bueno, 4 fieras.

Y es que esto de la familia… Mira, yo cuando me casé, además de que quería a mi mujer, casi te diría que lo que más me animó fue saber que mi familia política estaba a 8.000 kilómetros, en Ohio, y aún así no creas que los veía tan lejos. Y la verdad que hice bien porque con ellos me llevo genial, son encantadores, y los invito todos los años, pero todos, a ver si un día los conozco, me haría una ilusión… yo ya les dije que para el 2040 o así es una buena época, que es cuando vuelve a ser año santo.

Bueno, a lo que iba, lo mío en verano es otra cosa, controlar el mar, y para ello utilizo una cinta métrica; a mi familia, que la separo unos metros de la playa por si le pudiera ocurrir algo y el agua, que es lo que realmente mido y a dejar descansar la única neurona que me queda activa.

Y esto de medir el mar tiene su aquél porque somos pocos los expertos, muy pocos. Es más, yo solo conozco a dos: uno que se llama Manuel y otro que se apellida Guisande, Jilisande o Paponsande, no sé, algo así; pero quitando esos dos… que yo sepa, ni uno más. Medir el más es una actividad muy tranquila, claro que esto de la serenidad depende de cómo venga septiembre, que si hay indicios de tsunami y tengo que medir desde San Sebastián hasta Faro, en Portugal…. ya te puedes imaginar que curre y que desasosiego, pero desde 1958, que fue cuando empecé este exhaustivo análisis, ni un milímetro oye, ni uno.

No creo que este año cambie mucho, pero de lo que estoy seguro es que en vacaciones lo que mejor me sienta es medir el mar, y de ahí no hay quien me apee. «¿Y Guisande?», «midiendo el mar», dice la sioux, mi mujer. «¿Adónde va Guisande?», a medir el mar; «¿de dónde viene Guisande?», de medir el mar. «¿Pero no va a venir con nosotros a… », «no, no puede, tiene que medir el mar», responde ella. «Pero si estamos en Castilla y no hay mar…», comenta alguien. «Ya, pero él cree que sí porque como siempre está en las nubes mira el cielo de Tierra de Campos, tan azulado, y cree que es el mar, el pobre… », explica con una sonrisa. «Ya verás», dice la sioux: «Guisande ¿subió hoy el mar?». «No, por ahora no, pero no me entretengáis, que me despisto», contesto, si es que oigo algo.

Yo desde que mido el mar y me doy cuenta de la trascendencia que tiene para el ecosistema y el futuro de la raza humana, sobre todo para los que no saben nadar, siento que estoy contribuyendo a un mundo mejor. Y es una faena porque por eso no puedo ir de compras con la sioux, o ver escaparates, ir al súper, esperarla a la salida de la peluquería o tender la ropa, que ya me encantaría a mí porque… ¿y si justo en ese momento cuando tiendo la ropa, por ejemplo, sube el mar, quién avisa, quién da la voz de alarma… ?, ¿a ver si ahora por una tonteriita de esas de ir a por unos fiambres no vaya a ser que…..? .

De todo modos no os perturbéis, no os desconcentréis ni alteréis, por lo menos en septiembre, que estoy al quite y si veo que el mar sube algo o mucho mucho os aviso para que abandonéis la casa; yo, mientras, voy a desalojar mi mente de todo pensamiento palabra, obra u omisión, sobre todo obra, opus, dicen otros. ¿Que si necesito vacaciones?. Bueno, es que yo es repasar lo que he escrito y lo que has leído y es que las necesito pero ya, o me echan o me echo, o me internan o me interno, o me matan o me mato. Un saludo y hasta octubre.

UNA SUGERENCIA Y UN FAVOR
LA SUGERENCIA: Vamos a hacer una terapia de grupo, mientras este mes no hago nada analicemos quién está peor, yo que escribo o tú que lees.

EL FAVOR: ¿Qué os parece si mientras mi mente está en barbecho, cada uno pasáis el enlace del blog a cuatro o cinco amigos y cuando vuelva en octubre me llevo una alegría?. Además, que si no lo envías no te preocupes, que no te vas a quedar sin una pierna, ni tuerto, ni vas a cruzar una calle y te cae una grúa… de