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¿Pero de verdad quieres vivir 300 años?, estás como una cabra

Lunes, junio 6th, 2011

Yo creo que la gente está… como que no está en sus cabales, que entre los cabales y los cables descables, por ahí anda. Lo que sucede, y no me digas porqué, es que el personal tiene unas ganas de vivir, pero de vivir… Hay a quien si le dijeras que vale, que 300 años, firmaría. ¿¡¡¡ Trescientos años !!!?, taladrados están porque de esos 300 años como mínimo 200 te tocan trabajando y unos 100 de jubilado y claro, es muy fácil decir 300 ahora; pero dilos tú en el siglo II… pues a lo mejor, por listillo, te toca empujar las piedras del acueducto de Segovia hasta colocarlas todas en su sitio, que yo de pesos y medidas más bien poco, pero que para que un pedrolón de esos pese unas dos toneladas… pues por ahí andarán.

Y claro, como quieres vivir 300 años, pues de esos unos 220 o 230 te toca arrastrar esas moles pétreas, que por mucho rodillo de madera, por mucha ingeniería romana y mucho conocimiento de la escuadra y el cartabón no hay quien te quite de poner el lombo y acabar escarallado. Y sí, vete a decirle tú al centurión que te duele las cervicales; si hombre, que te va a entender, te arrastra con una cuádriga hasta Jaén ida y vuelta.

Y claro, si nacieras en el siglo XI, pues a lo mejor (como eres un terco que quieres vivir 300 años) te toca construir la catedral de Santiago de Compostela y como tú eres así de gafe, incluso hasta tienes la mala suerte que eres tú, justo tú, el que tiene que poner la última piedra, allá a arriba, a unos 80 metros de altura, sin arnés ni chorradas… a pelo y lloviendo… sí hombre, te va a tocar en Santiago un día de sol, no digas bobadas. Y allí ya te veo yo temblando y en taparrabos colocando la piedrecita, que la vida es como es, que la catedral de Santiago se construyo así, piedra a piedra, no en el suelo con tornillos de Ikea, que aún no había suecos entonces…

Y en el mejor de los casos, si no es poner la piedrecita, te toca estar con el maestro Mateo haciendo el Pórtico de la Gloria. Que el tío era un virguero… nadie lo duda, pero del carácter nadie habla y vete tú a saber si por una pincelada mal dada te caía una paliza o te trituraba para hacer contigo colorines… que mucho artista el Mateo pero a saber, que yo ya no me fío de nadie.

Y es que esto es así, porque como quieres vivir 300 años y eres un pesado que no veas, te pudo tocar la Giralda: 90 metros del ala y o la rematabas o te rebanaban la cabeza con una gumia árabe (ya sabes, esas espadas curvadas) y no gomes más en tu vida.

¿Y ahora tu firmarías 300 años?; o sea tres siglos pagando la hipoteca aguantando a tu jefe… en mi caso no, aunque la verdad que mi jefe, Jacinto Ruiz Valentín, joé es un santo que soportarme con las locuras que le digo o estás muy formado o vas de psiquiatra en psiquiatra, de diván en diván hasta la sobredosis final; pero no, que lo tengo aquí a mi lado y feliz (bueno feliz lo digo yo, que soy el que es escribe, que si lo hace él… mejor no dejarlo). Bueno lo voy a dejar. En negrita lo que piensa de mí y prometo no cambiar ni un ápice ni un olígrafo:

Asumo como propia la respuesta que obtiene una joven periodista de un famoso, al que pregunta (en la película «Al final de la escapada», de Godart) qué le gustaría conseguir, y éste responde «llegar a ser inmortal, pero después muerto». Frente a esto, tres siglos me parece una bajeza, no sólo por el trabajo. Tú Guisande, en cambio, deberías ser eterno, para tortura de próximas generaciones.

Naturalmente que visto así, lo que piensa de mí, ¿qué tal un infarto mañana?, porque yo vivir 300 años ni de coña; pero claro, como me conozco y conozco a Jacinto, no sé si hacerle una faena pero de las buenas y firmar pues 600.000 años, ya puestos… ¿no?

PUEDES SALUDAR, COMO LA RADIO

Pues nada, que se me ocurrió que si quieres saludar a alguien: A tu hermana, a tu hermano a tus compañeros de trabajo, al taxita, al panadero… a quien quieras; pues en el comentario que hagas lo dices y ya está y yo lo pondré en negrita para que destaque. Vamos a dar ejemplo, yo os saludo a vosotros ¡¡¡¡ HOLA HOLA HOLA !!!! y a mí mismo, que hacé más de 50 años que no lo hago: «Hola Guisande ¿qué tal?»

Te mueres y eres la repera

Viernes, enero 21st, 2011

Yo sé que si me muero tengo una esquela gratis en el periódico, supongo que será para avisar que no voy a trabajar, algunas pelillas de algún seguro de sabe Dios qué y para de contar; vamos, como tú, más o menos. Pero tú, que por ejemplo te llamas Raúl Togar o Luis Grijota, e imagínate por un momento que eres un conocido pintor o un laureado escritor… ¿mueres?; pues mueres, y por la cara ya eres una «pérdida», y si eres famoso, entonces ya adquieres la misma dimensión que un coche con 10 años sin pasar la ITV, «irreparable».

Tu estás vivo…. y nada; hagas lo que hagas te tratarán como una alpargata, inventes lo que inventes… ni caso; discurras lo que discurras… sigue pensando chaval y hoy ven a trabajar aunque sea festivo, na un pringao; pero es irte al otro mundo y desde ese momento tú ya no eres un ser humano, eres como una línea divisoria, como un puesto fronterizo porque tras estar fiambre, contigo, Raúl Togar ,«hay un antes y un después», y Luis Grijota «tenía una visión distinta de interpretar las cosas, pasarán muchos años hasta que nazca otro Grijota».

Y entre las muchas frases, una de las más bonitas es esa de «era un hombre adelantado a su tiempo» aunque todo dios se mosqueara porque siempre llegabas tarde, qué más da ahora. No me digas que por esto no merece la pena salir de casa con los ojos vendados, cruzar una autopista de 400 carriles y a ver quien te lleva por delante para estar muerto un día o día y medio, o incluso una semana y si tienes frío que te pongan una capilla ardiente, que si es en mi caso y la pateo en la aldea la quiero pero ya.

Y qué me dices en el plano familiar… ahí la gente se embala, ahí el personal ya pierde los papeles y se lanza a lo bonzo, quemando los últimos cartuchos de su intelecto. «Siempre tuvo a una gran mujer a su lado». Pero una mujer… ¿cuál?, ¿la esposa, la amante, la hermana, la abuela? ¡¡¡¡¡ qué mujer hombre, qué mujer si este tipo estaba soltero… !!!!!. Pero da lo mismo porque dices «mujer excepcional» y vale para todo, hasta para una tía abuela si la tienes.

Y en esto de los óbitos, de pasar a otra dimensión, hay otra frase similar que no falla porque si falla no estás muerto, estás grave, malherido, pero fiambre no, y la frase de marras es: «Detrás de él había una mujer excepcional». Y mira por donde, es justo por esta frase, la de «Detrás de él había una mujer excepcional» por la que perfectamente sé, pero perfectamente, que nunca seré un laureado periodista ni afamado escritor, porque yo es mirar para atrás y lo único que tengo detrás es un dolor de cervicales y un dolor de espalda, pero un dolor…

UNA PREGUNTA, UNA RECOMENDACIÓN

1- Como ya sabéis que este blog es como una ONG y para los que entran en el blog siempre está abierto, pues un amigo del blog, Luis Rodríguez, que vive en Barcelona, es el responsable de Okodia (http://www.okodia.com/es/index.html), Grupo Traductor, así que si queréis hacer una traducción en uno o varios idiomas, u otro servicio lingüístico ya sabéis a donde dirigiros.

2-Tras el rebote que pillé con los políticos, qué preferís ¿artículos de rajar o de humor?. Lo pregunto porque este es mi-tu-nuestro-blog

Ella, el amor, el olor, tu y yo

Martes, noviembre 3rd, 2009

Las mujeres, cuando se enamoran, se vuelven…. no sé, como tontas; nosotros no, nosotros no nos volvemos tontos, nosotros somos tontos. Y esto viene a cuento porque mi mujer, desde que la conocí, siempre me dijo que le encantaba el olor de mi cuerpo. «Ya ves, se ha enamorado, una tontería temporal», pensaba yo. Pues no, no me digas porqué y mejor que sea así, desde que hace cinco años me casé dice que no necesito echarme colonia, que mi piel huele muy bien y yo me dejo ir porque así… bien.

Y hasta pienso que tengo suerte porque si fuera caníbal (ella, que podría serlo, porqué no) yo ya no estaría aquí escribiendo, que se empieza por oler la piel, un mordisquito cariñoso y terminan chupandote los huesecillos. Por eso está genial eso de los Derechos Humanos, sobre todo para los que midiendo 1,80 no llegamos a los 70 kilos y un viento te puede llevar desde A Coruña a Barcelona en plan ida y una bofetada en plan vuelta.
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Total que estaba yo tan feliz pensando que más que un ser humano era un perfume natural hecho hombre; vamos, un caso único en el mundo, y que el día de mañana, pues como los santos, repartirían mi cuerpo en trocitos metidos en botecitos, cuando un día me dijo: «Qué mal hueles». Y como notaba que no me estaba muriendo le pregunté que qué decía y me volvió a repetir. «Hueles muy mal, ¿qué has hecho?».

Le comenté que nada especial, que había estado trabajando en la huerta, plantando unas lechugas y recogiendo unas patatas. Entonces ella se quedó pensativa (ya se sabe que los norteamericanos… o los ayudas o no tienen capacidad de reacción) y al verme sudoroso, dijo casi a gritos como hubiera descubierto algo: «¡¡¡ Ya entiendo, has trabajado !!!>.

Entonces llegó a la conclusión (yo en un segundo y sin ayuda, bueno hombre) que olía mal porque había trabajado, sí trabajado; es decir, que según ella no pego golpe y cuando hago un esfuerzo físico pues atufo, normal, como todo el mundo. Pero claro, le expliqué que sí, que tiene toda la razón, que cuando hago un esfuerzo apesto, pero que ser periodista tiene su curre pero que darle a una tecla del abecedario en el ordenador no cansa, que si sudas no es por un esfuerzo físico, más bien será psíquico porque no tienes ideas, sufres y….. yo no sufro, y no digo con esto que sea listo, ni mucho menos; los hay listos, pero listos listos, ¡¡¡¡ buf !!! listísimos, si te contara…

Y dime, ¿cómo es el listillo de tu clase?