La Voz de Galicia lavozdegalicia.es - blogs | Inmobiliaria | Empleo | Mercadillo

Entradas etiquetadas como ‘gobierno’

En la ciudad hay gente que está fatal, pero fatal fatal

Viernes, Marzo 23rd, 2012

Fue solamente una mañana, ¡¡¡ pero qué mañana !!!. Y la conclusión es que en la ciudad la gente está fatal, pero de atar de atar, pero completamente de atar, bastante más que la vaca marela que veo todos los días aquí en la aldea, aunque supongo que también tuve mala suerte y que no todo el personal está así porque sino… «es que non volvo, hay non, non sí, non sí».

Y es que todo comenzó en la Jefatura de Tráfico de La Coruña, donde fui a una ventanilla y nada más decir: «Mire, traigo un papel para una baja de un coche y… ». ¡¡¡ Dios !!!, la señorita que estaba tras el cristal dijo más o menos casi gritando y como si la estuviera estrangulando: «¡¡¡ Pero si aquí no es, que es en la ventanilla 3 !!!».

Joé con la ventanilla 3, ni que fuera algo especial, porque por mucho que la miré era igual que la 1 y la 2, y hasta pensé que si la gente está de atar, que guay que la chica estuviera encarcelada tras el cristal que si la dejan suelta se me lanza a la yugular en plan boa por el agujero ese de la ventanilla. Y así, sobre las 10 de la mañana, ya no necesitaba tomar el segundo café del día porque el grito que me dio me despertó que no veas.

Y solo cinco minutos después, pero solo cinco, subo a un autobús urbano, de esos que tienen asientos enfrentados (muy propio de la ciudad, por lo que veo) y ni tiempo para sentarme porque otras dos que me caen de remanguillé en la chepa sin comerlo ni beberlo. Pago 1,20 euros y al segundo oigo: «¡¡¡ Ehhh !!!, ¡¡¡ ehhh !!!, ¡¡¡ usteeeeddd !!!, ¡¡¡ el billeteeeeeee, el billeteeeeee !!!», y vuelvo retumbándome a los oídos a por el billete que, claro, como no sabía por donde salía el condenado papelillo… pues escuché un «¡¡¡¡ ahíííííi !!!». «Vale Fernando Alonso, vale crack de la línea 2», pensé.

Así que con el papelillo en la mano voy por el pasillo del autobús cuando encuentro varios asientos vacíos: dos mirando para atrás del autobús y otros dos hacia delante, ocupado uno de ellos por un señor. Me siento junto a él y le digo «son incómodos esos asientos en los que vas al revés ¿verdad?». Joé, ni que fuera el padre de la boa de la ventanilla 3, una mirada… pero una mirada… que estuve por decirle que no soy un asesino, se lo juro; que cuando voy en autobús me llaman usuario, que cuando bajo y ando soy peatón y que cuando cojo el coche, pues conductor; vamos, un ser normal, que apunto estuve de mirarle si iba a hacer un ademán y sacar una navaja albaceteña e incluso animarle: «Venga hombre, ábrame en canal si así es más feliz; venga, que pongo el pecho al descubierto y hacemos aquí una ensangretá… si usted así es feliz… ».

Y tal cual bajo del autobús, me dirijo al antiguo Gobierno Civil coruñés para un trámite. Espera que te espera, pues me tocaba el número 42, y cuando lo anuncian pues voy (ni que estuviera predestinado), a la mesa 3. Y en la mesa 3 intento explicarle a la señorita que a mi mujer le caducó el DNI y… pues como si le cuento que soy San José de Calasanz; la chica me mira y dice: «¿Y el número?» y trato de explicarle que mi mujer y… «¿y el número?».

Y le digo que soy el 42, incluso de zapato, y me dice «¿tengo que verlo sino… ». Y ¡¡¡hala !!!, como yo llevo pocos papeles, a sacar servilletas de bares, anotaciones, móvil , cartera, llaves y el número que no lo encuentro y entonces le voy a decir y… «¿Y el número?», vuelve a responder en plan eco.

Y claro, al final aparece el número en medio de un rebumbio de papeles en la mesa y entonces pienso que el DNI de mi mujer en realidad está vigente, pero que muy vigente y que lo que está caducado, pero totalmente, es alguna gente, empezando por la señorita boa y la señorita del 42. Y pensar que otro día tengo que volver… que me aten, pero a mí a la marela, que me parece más normal.

Siete millones para unos cocineros

Miércoles, Julio 27th, 2011

¿Sabes cuántas veces he empezado este artículo sin mosquearme, sin insultar, hirviéndome la sangre, casi llorando de rabia cuando pienso en la gente que conozco en el pueblo, en La Coruña o cualquier ciudad de España, personas como tú o yo? Pues diez o doce, no exagero, porque llega un punto que es tal la inmoralidad, la indecencia y la sinvergonzonería de este Gobierno (los que vienen seguro que otro tanto, ya lo han demostrado en otras ocasiones) que uno no encuentra las palabras apropiadas para explicar cómo este país ha llegado a este punto; cómo ha llegado a esta situación en la que el ciudadano no puede hacer nada porque la mafia está montada de tal forma que ni les preocupa sus acciones porque saben que sin son descubiertos habrá un poco de follón y luego todo se olvidará.

Cuando en este país hay 5 millones de parados, casi un millón que no recibe ayuda alguna, y que como digo en otros artículos, se pasa hambre, el Gobierno (repito que los otros son igual de tipejos) a través del Ministerio de Ciencia e Innovación (ver decreto) concede una subvención de siete millones de euros; sí, siete millones de euros, unos 1.162 millones de pesetas, a la Fundación Basque Culinary Center para «la investigación e innovación gastronómica», tal cual lo lees.

Y quienes forman la Fundación Basque Culinary Center Basque, pues según su página web «el Patronato está constituido, entre otros, por los cocineros que han participado activamente en la iniciativa, en concreto, Juan Mari Arzak, Martín Berasategui, Pedro Subijana, Karlos Argiñano, Andoni Luís Adúriz, Hilario Arbelaitz y Eneko Atxa».

Siete millones de euros a unos tipos, ya de por sí forrados, para entretenerse haciendo comiditas (si las hacen, que eso habría que verlo) para luego seguir con sus negocios para que los «excelentes» platos (algunos auténticas chorradas con dibujitos) sean probados no por ti y por mi, que llegamos con lo justo a final de mes y nunca entraremos en esos locales, sino por esa Casta de políticos y financieros que viven de nosotros. ¿Y luego me preguntan que por qué voto nulo?. Lo que no entiendo todavía es como la gente no se echa ya a la calle, palabra.

PD._ Disculpa que al entrar en el blog no hayas encontrado un artículo de humor, pero hay situaciones indignantes a las que uno no puede estar indiferente.

Un país de traca

Sábado, Febrero 26th, 2011

De verdad que si no fuera porque hay cinco millones de parados, lo de este Gobierno es de lo más divertido. Un tipo que es el responsable de un mandato durante seis meses de la Unión Europea y durante el mandato, en vez de mandar, lo mandan a él y le exigen vía Alemania que arregle un país. Y… alucinante, como si en vez de un país esto fuera el kiosco de la señora Aurora, donde compro las chuches a mis hijas… ¡¡¡ hala !!! normas, leyes, decretos, reglamentos a granel y a lo que salga.

¿Y a alguien le extraña que ahora se les ocurra que conduzcamos a 110, y por qué no 4 bombillas por casa u ordenadores a pedales o volar en planeadores? Y es que con esta norma de los 110 km/h, a sí a bote pronto, lo primero que piensas es: ¿pero el Gobierno no recaudaba mucho por la gasolina?, entonces si ahorramos gasofa recaudarán menos y si recaudan menos invertirán menos ¿no?.

Y esto es buenísimo, esto es la genialidad de todas las genialidades, a la señales les van a poner ¡¡¡ pegatinas !!!, sí, ¡¡¡ pegatinas !!!; como las calcomanías que compro yo a mi hija pero a lo bestia de grandes y redondas. Y ya me veo yo las señales ardiendo por toda España, a esos nuevos inspectores de Hacienda que ahora van uniformados y en moto discutiendo con los conductores de que ahora hay que ir a 110 y no a 120, que 120 era antes y que «esa señal que usted ve la quemaron ayer y… ».

Te lo juro que no me extrañaría nada, pero nada de nada, que un día nos encontráramos todos; los de Albacete, Gijón, La Coruña, Barcelona,Tomelloso, Guadalajara y Algeciras; o sea tu y yo, viéndonos de perfil, como lo egipcios, y como ellos, en la plaza de España, en la Gran Vía o en la Puerta del Sol pidiendo que se larguen pero que se larguen ya (Gobierno y oposición), a poder ser a 150, que no los va a parar nadie, y que vengan uno tipos preparados, sin estar ebrios de poder y que se preocupen realmente de este país que se llama España.

¿ Jubilarse a los 67 ?, tu padre

Jueves, Marzo 11th, 2010

Estos se creen que vamos de pardillos: Se juntan en un salón con una moqueta que alucinas y entre tostadita y cafetito, el chaval de turno, llamado ministro, que gana un pastón, sueldo vitalicio y que no sabe cómo resolver el desmadre económico de cenas, comidas, fiestas, cohes oficiales y visas de 100.000 como él, dice: «Hala, ponemos a los 67 la edad de jubilación». Sí, hombre, si, y con 67, si te parece te subes tú al andamio, picas piedra en la carretera, llevas la bombona de butano hasta un quinto sin ascensor o descargas un camión de cajas de Coca-Cola ¿vale?.

Pues por mi chavalín como si la edad de jubilación la pones a los 70, 80 o 120 años, como las autopistas, porque yo a los 65 (cuando ya estemos todos empastillados de la cabeza a los pies, pero totalmente barbiturizados) le doy una patada a la medicación y me vuelvo esquizofrénico, pero esquizofrénico total; nada de eso de «es un poco raro». ¿Un poco raro?, te vas a enterar tu, la Seguridad Social y algún experto en psiquiatría lo que es ser raro, pero raro raro y lo que va a ser (como se dice en Galicia) aturarme, aguantarme.

Yo ya me veo a los 65 años, y solo un día después de haberlos cumplido, entrando en el periódico en una mañana hipersupersoleada de julio y el director que se me acerca y me dice: «Guisande podrías hacer un reportaje sobre… », y yo respondiendo: «¿Guisande yo?, como quieras; pero mira ¿por qué la luna es de color verde y azul?. Espera un momento que salgo que hoy no la vi y creo que es azulada».

Y dicho y hecho, salgo y vuelvo llorando porque no la he visto; o sea, porque no la he visto azulada, sino tirando a naranja y un naranja muy chillón. Y al segundo día (si es que llego al periódico), me voy derecho al director y le digo, aunque sea la una de la tarde: «Sal, sal, mira como la luna hoy sí es verde azulada… mira, y tienes suerte que hay cuatro astronautas jugando al subastao y uno lleva boina».

Y al tercer día, bueno al tercer día ocupo el despacho del director y según entre le espeto en medio de una trasposición cerebral: «Mira, Guisande, podíamos hacer un reportaje sobre porqué la luna no es ni roja ni verde ni azulada y averigua por qué el astronauta de la izquierda no arrastró… ».

Y al cuarto, vamos al cuarto, si es que alguien es capaz de acercarse a mí, me dan la baja definitiva. Y no me extrañaría que conmigo se viniera en plan daños colaterales el director, fijo; algún subdirector; los médicos que me examinaron, un par de compañeros; tres de seguridad a los que convencí para hacer prácticas de fuego cruzado a tiro limpio y un ensayo general de estrategia paramilitar en plan cuerpo tierra por todo recinto del periódico, y con ellos también alguno de rotativa al que también convencí y desarmó la megamáquina impresora porque los rodillos por donde pasa el papel son geniales para aplastar la masa y hacer empanadas y hemos hecho una de chipis, dos de bacalao y una más de berberechos.

Y entonces sí, con un papelillo que pone «baja definitiva por esquizofrenia aguda… » a casita, calentito, abrigadito, con mi ordenador, mi MP3, mis pelis, mi lareira, mis árboles frutales y a las 12 de la mañana, ni un minuto más ni uno menos, la pastillita verde; a las 6 de la tarde, la azul; a las 10 la roja y a sobar rezando: «Cuatro esquinitas tiene mi cama, y chaval de la moqueta, al curre no voy porque no me peta».

Y mientras cierro los ojillos como un santiño oigo la radio y escucho cómo de un mes a otro «increíblemente» el número de bajas en la Seguridad Social se ha multiplicado por 300.000 por esquizofrenia aguda. ¿Jubilarse a los 67?, sí hombre, tu padre.

Sé acabar con el paro, pero ni caso

Jueves, Enero 21st, 2010

Como los políticos son muy buena gente, muy buena, simpáticos y sobre todo sencillos y cercanos, qué menos que si tienes una idea… pues les eches una mano, especialmente cuando lo que se te ha ocurrido es para acabar con el paro. Así, como soy muy natural, pensé: «Nada, voy a hablar directamente con el presidente del Gobierno o con el jefe de la oposición». Y lo primero que se me vino a la cabeza fue presentarme en La Moncloa, llamar al timbre y que me reciban; pero inmediatamente me di cuenta de que eso iba a ser muy difícil porque yo creo que allí no hay timbre.

Entonces me dije: «Pues cuando vayan al Parlamento, a lo mejor de camino, en uno de los muchos atasco que hay en Madrid pillo el coche de alguno de ellos y… » pero claro, tampoco lo veía factible porque ellos nunca están en los atascos, van detrás de una caravana de tipos raros todos vestidos de azul, como soldados o algo así, te echan a un lado de la carretera o de donde estés y si hay mucho atasco, pero mucho, pues ya le informan de ello los soldados y cogen un helicóptero. Y con lo de la aeronave, mira por donde podía haber una posibilidad, porque yo vivo en una nube, pero claro al estar la nube en Galicia (una nueva que hay, no la de siempre) dudo mucho que para ir a Sevilla o Barcelona o al Parlamento pasen por aquí. Hombre, si me dicen que espere, espero, que en Galicia siempre estamos esperando, pero no creo que vengan hasta verano a tomar marisco, eso creo, no sé.

Así que pensé: «¿Y si les envío una carta?»; pero me di cuenta que no, que lo de la misiva no es plan porque lo que tengo que decirles es muy extenso y no la leerían; vamos que ni les iba a llegar, que la carta iría directamente a un afiliado del partido con carné 113.532 0 234.328, que lo más que hizo en su vida fue pegar carteles durante las elecciones y que ahora ocupa un despacho de vete a su saber qué y que incluso tendría como una plantilla con varias respuestas tipo: «….. estamos inmersos en un proceso dinamizador haciendo el máximo esfuerzo. », «dada la coyuntura, la política coordinada dará frutos…».

«¿Y si voy a alguna exposición que inauguren, a lo mejor allí puedo hablar con alguno?». Pero tampoco era una buena idea porque cuando las inauguran lo hacen para ellos solos (que será para que aprendan algo) y los soldados esos no te dejan entrar incluso ni acercarte a la puerta. «¿Y en un restaurante?, porque comerán, digo yo», tampoco porque en el establecimiento al que van dudo que haya un plato del día a 8 euros, que es lo que yo puedo pagar. «¿Y en la cola del cine o de un teatro?». Imposible, porque nunca está en la cola de nada.

De verdad que estaba ya dispuesto a olvidarme de todo porque no sabía cómo acercarme a estas personas tan sencillas, cuando me dije: «Pues voy a utilizar su misma táctica para que me reciban». Así que lo primero que pensé fue en coger un vuelo a Somalia, llevar traducido al somalí y a otras lenguas autóctonas el blog Al fondo a la derecha, que por lo visto le gusta mucho a la gente y seguro que a ellos también (para así ganarme su confianza), y llevar un letrero en varias lenguas en el que se leyera: «Vengo a ver a mi presidente. El de España». Y lo de «El de España» con letra más grande y bien subrayado, que no vaya a ser que se confundan, que allí tienen una movida de narices y me peguen cuatro tiros o me atraviesen con lanzas.

Yo comprendo que para cualquier jefe de una tribu o de una banda de piratas por poco que sepa es raro ir desde España a su país para que lo atienda precisamente el presidente de España, lo entiendo; pero creo que si les caigo bien, les explico mi problema y los piratas (los somalís,obviamente) solamente piden 600 euros (yo estoy dispuesto a poner 100 de mi bolsillo como adelanto) y les dejo la traducción del blog podemos llegar a un acuerdo.

Entonces, entonces estoy seguro que sí, que tras mi liberación concertada entro en La Moncloa por la puerta grande, me reciben en la escalerita esa de las cosquillas en las que todos se sonríen, nos hacemos una foto dándonos la mano y le puedo contar la idea de cómo acabar con el paro. Así estoy seguro que me atienden porque además he pensado que si no me hacen caso lo tienen claro porque voy directamente al Rey, que estamos en invierno y en esta época no hay regatas.

UNA PREGUNTA

Me piden por correo interno que expliqué qué tecnicas se utilizan (o al menos utilizo) para escribir un artículo. No sé si esto puede interesaros, si es así, ¿me lo comentáis?. Gracias. Un saludo