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Vuelve el tabaco de contrabando, ¡guay!

miércoles, abril 6th, 2011

Si ya me parecía a mí que no todo podía ser malas noticias, que si sube la luz, que si el butano, que si la gasolina, que si la precampaña y a aguantar a estos paisas de medio pelo y muchas pelas, que… y en medio de estas tristezas económicas y sociales, que ya estaba yo así como apenado, tirando a lánguido, como ovejilla prematadero… de repente algo maravilloso, pero maravilloso: ¡¡¡ Vuelve el tabaco de contrabando !!!, ¡¡¡ sí, el de siempre, el auténtico, el americano !!! y de forma más rápida, en vez de en barco… ¡¡¡¡ en avión !!!!, joé el día que venga en una carpeta de Windows al escritorio y saques el paquete por la disquetera…

Que guay, poder adentrarte de nuevo en la ilegalidad sin que te pille el radar; alucinante volver a recordar aquellos tiempos subversivos, cuando ibas a un bar y decías: «¿Tiene winston?», y tras unos intensos segundos, mirada frente a mirada, decías: «del otro»; y entonces el camarero/infiltrado, como por arte de magia sacaba el tabaco de debajo de la barra o, como sucedía en un bareto que había en Vigo, te decía: «En la máquina, donde pone ducados, ahí lo tienes».

Dios qué placer defraudar a Hacienda sin que te multen, (porque al fumador no lo sancionan) mientras el ministro habla de economía sumergida (que le importa a él la economía sumergida tanto como a ti cómo funciona un fonendoscopio) y tú echando humillo ilegal al televisor, a su cara, en sus narices… buah, qué gustazo da lo prohibido.

Y es que el tabaco de contrabando siempre ha sido, además de barato, bueno, pero realmente bueno; cómo no iba a ser bueno si era lo que fumaban muchos políticos gallegos hace años cuando en las ruedas de prensa se permitía dar unas caladas, que no saben estos vividores lo que es o no de calidad… joé que si lo saben, tu y yo no, pero ellos… todo lo que sea placer…

Además, qué importará ahora unas cajetillitas que compras así de remanguillé cuando te enteras que el 80% de las empresas más importantes de España que cotizan en el Ibex 35 escaquean sus ingresos sin pagar impuestos colocando los beneficios en paraísos fiscales… nada hombre, nada, que te van a hacer, nada.

¿Es que te van a detener por unos cartoncillos, que además con suerte un día hay un envenenamiento masivo y baja el paro?, ¿acaso se va a crear una coalición internacional made in Gadafi para lanzar un misil tierra-aire mesilla de noche-cenicero para fastidiarte el pitillito?, ¿van a detener a los colegas/contrabandistas, que van a tener más ayuda por parte de los fumadores que un testigo protegido?

Venga ya, que aquí no conocemos todos, que presionarán algo por aparentar porque el negocio de todo esto, el auténtico negocio lo manejan los de siempre, no el del bar o el del chiringuito de la playa, ultramarinos Marimar… Esto del tabaco es un detallito, que a estos lo que les va es el petróleo, ese es el punto, destruir países, naciones y nociones y si pudieran civilizaciones, con tal de que no se toquen los paraísos fiscales, sus paraísos… bueno hombre, van a discutir ahora por unos cigarrillitos, mientras tengan su dinerillo, también de contrabando, a buen recaudo… Ellos los euros, nosotros el winston ¿no?. La verdad que a veces hay noticias que levantan el ánimo, pero mucho mucho.

RODRIBICO VA A MÁS

Pues sí, Rodribico va a más (pinchar en las pestañas), no solamente la editorial Baía Edicións ha visto el éxito del pajaruelo, que ha decidido apostar totalmente por él. Una chica está haciendo de cuentacuentos por todos los colegios de Galicia, dentro de poco saldrán unas marionteas de Rodribico y a ver si pornto se traducen al castellano. Anda, enviarle un correo a Baía Edición para que Belén , la editora, animarla por un Rodribico en castellano, aunque comprendo que la crisis… Gracias.

Las «cuevas» de Altamira y «Marte»

miércoles, febrero 16th, 2011

A mí si algo me atrae, además de la gravedad de la Tierra, que sigue siendo de 9,8 (casi un 10, sobresaliente, la mejor nota que he tenido, solo por estar aquí, sin estudiar) es la estupidez. Pero lo que más me molesta es el intrusismo y que haya gente que se adentre en este campo ignoto sin nivel mínimo exigible y amparada y subvencionada por todo tipos de instituciones invirtiendo un pastón… oye, que para ser estúpido, pero estúpido integral hay que estudiar, que el corte cerebral en selectividad estaba en un 7 o 7,5 para hacer carrera, creo.

Vamos a ver, precisamente eso, vamos a ver. Tú vas a las cuevas de Altamira y deben ser tan, tan de altas miras que no las ves; lo que ves es una reproducción porque las auténticas, las del tío-taparrabos que con ceniza y sangre pintó un bisonte, una gacela o un leopardo… anda, como no mires para el abrigo de leopardiño de la señora que tienes al lado…. lo que es la pintura real no, que por lo visto se estropean, se deterioran.

Y entonces, para eso, para que no se estropeen, para que no se deterioren, estos listos del homo sapiens van y hacen una réplica y taladran mentalmente al personal de tal forma diciendo que viendo una copia de la gruta es como si las vieras de verdad. ¡¡¡ Genial, alucinante !!!. Ves lo que no ves y te hacen creer que has visto lo que no has visto porque hay uno tíos que lo ven todo, esos sí que lo ven todo, demasiado, porque tienen una vista para el negocio.., joé que si ven.

Pues hace unos días en la Tierra, en este planeta, vamos, ahí al lado, donde el bar Enrique, como quien dice, montan toda una parafernalia artificial de Marte (una recreación, ver noticia), bajan dos paisas de una nave, a los que llaman marsonautas y tras un supuesto viaje intergaláctico llegan y dicen: «¡¡¡ Tocamos Marte !!!», que supongo que tocaron Marte porque ni era ni miércoles, ni jueves, ni viernes, ni sábado, domingo o lunes, que quedaba eso… Marte.

Y van los tíos, con dos bemoles, en la superficie artificial marciana clavan la bandera de Rusia, la de la Agencia Espacial Europea, la de China y dedican la heroicidad a las futuras expediciones. Sí, hombre, sí; yo así bajo contigo y hasta ponemos la bandera del Betis, del Rayo Vallecano, del Bayer Leverkusen o del Boca Juniors y tal cual bajamos nos tomamos unas cañas, claro, en el bar de Enrique, que es el más cercano, y le dedicamos la machada a las generaciones futuras y pasadas… menos a la presente; o sea, a los dos marsonautas y su equipo, que de imbéciles ya van servidos para toda la posteridad… a lo que quieran.

¿Y todo esto por qué ocurre?, pues cada uno que piense lo que quiera; pero de verdad que creo que desde que han prohibido fumar en Europa el personal se dedica a otras cosas muy, pero que muy peligrosas, que a este paso ya veo yo un control antidoping a todos y a todo. «Oiga, venía a presentar una teoría sobre… », y alguien con bata blanca que responde: «Lo siento, ha dado positivo por natrocolumbutileno, Cinco miligramos en orina, tres en sangre y tiene usted unos ojos… ». «Ya, pero tengo otra idea ¿y si pido un contraanálisis o una moratoria… ?».

Lo dicho; pero para mí que todo esto viene con todo ese lío de la prohibición del tabaco y que lo mejor era seguir fumando como siempre, como hace diez, veinte o treinta años porque es prohibirlo y la gente… la gente se está metiendo cada cosa… pero cada cosa… hasta hay quien cree que ha llegado a Marte…

Quitarse de los vicios… no sé no sé

lunes, enero 17th, 2011

A mí esto de quitarse de los vicios me da un poco de miedo porque soy de los que piensa que más vale vicio conocido que vicio por conocer, porque si no tienes uno, aunque sea pequeñito, pero pequeñito, no hay quien viva y esto del existir, de la existencia, es un poco rollo ¿no crees?.

Por ejemplo, yo tengo pánico a dejar de fumar y que por lo que sea se me dé por el juego; que empieces con una inocente quiniela, poniendo un 1 al Madrid-Almería o un 2 al Betis-Torrelodones y termines en la rue sin zapatos y solo con cordones. «Oye, Guisande, ¿qué haces descalzo lloviendo?». Pues nada, que hace una semana que dejé de fumar, entré ahí ahora, en un bar, me puse a jugar un subastao y así a lo tonto…

O que por ejemplo te hagas mujeriego, que se te dé por beber a lo loco o te metas en drogas… yo que sé, hay tantas cosas… Creo que la única solución está en descubrir, pero ya, el mapa del Genoma Humano. ¿Y qué es el Genoma Humano? Pues según San Google, «el Genoma Humano es la secuencia de ADN del Homo sapiens contenida en 23 pares de cromosomas en el núcleo de cada célula humana diploide… »; es decir, más o menos (tirando a menos) pero resumiendo, tú y nadie más que tú, tú mismo, tus células, tus genes, lo que eres, mucho o poco pero lo que eres, bastante más en la definición que viéndote así, en vivo, cara a cara, pero bueno.

Entonces sí, si se descubre el mapa del Genoma Humano esto ya es otro cantar, otra cosa. Vas a un hospital y dices: «Que quiero dejar de fumar». Te abren, entran en las células, te quitan la que echa humo, o la separan para otro lado donde no moleste, sales a la calle y nada más salir ya notas la mejora: «Joé, qué asqueroso olor a tabaco», y resulta que tú estás en Lugo y es un tipo que está fumando en Albacete; sí, es un poco fastidiado, es lo que pasa con los avances tecnológicos pero pese a todo te encuentras mejor.

Que ves que al cabo de una semana como que se te da por el juego… que cuando vas a casa, que vives en la calle Santa Cecilia 36 y más que en Santa y en Cecilia a ti la mollera se te va al 36 par rojo… pues vuelves al hospital, te abren, te quitan ese gen que tiene forma de ficha, o lo colocan a un lado y hasta te da no sé qué ver jugando a la gente al futbolín y escribes un libro «Futbolín, ¿vicio o entretenimiento?». Unas 1.500 páginas, más o menos.

Y que notas como que te tomas bastantes cervezas o que piensas mucho en las drogas, que el letrerito ese de droguería Toñín… droguería, droguería…. que se te ha incrustado en el cerebro… pues otra vez vas al hospital (puedes ir al mismo eh, que no pasa nada) te abren de nuevo, te sacan otra célula o la apartan y la ponen en una carpeta basura, como en Windows, o en papelera de reciclaje, y a vivir.

Que notas que…. joé que no, que eso no es un vicio; a ver si lo que va a ocurrir es que te estás enviciando con eso de que te quiten células y más células y vas a desaparecer por tonto… o es que no notas ya te empiezan a operar con el instrumental la Unidad de Pediatría del Materno Infantil en este quirofanito… no, si está claro que aún va a ser mejor vicio conocido que vicio por conocer.

Prohíbeme fumar, fumo más feliz

jueves, enero 6th, 2011

¿Es malo fumar?, pues yo creo que… vale, no es muy bueno, que sí, que es malo, malísimo, nefasto; pero me da que peor es estar contigo y oírte, plasta más que plasta, que das la vara y la vara con lo del cáncer y el tabaco… que he dejado el coche aparcado en el parking, ahí al lado, a cinco calles, y me temo que en tres me atropellan y me matan antes de cogerlo, que me has rayado tío…, pero si ya en el colegio eras un papón… no sé de qué me extraño… bo

En fin, que después de varios días en vigor la ley de los caravitalicios (ya sabes, la mafia esa de políticos que con once años cotizados se jubilan con el 100% mientras tu yo necesitamos una glaciación), estoy convencido que no hay nada mejor que la prohibición de fumar en espacios públicos y hacerlo en la calle.

Que conste que yo ya tenía un preparado un plan B, un C, un D e incluso un CD para entretenerme por si tenía que fumar solo. Había pensado incluso que cuando fuera a un bar y pidiera algo todo iba a ser ahumado; no solo el jamoncito y el quesito ese; no, todo: mejillones, anchoas, aceitunas, pavo, cortezas, café con leche, cortado y solo; bueno, café solo, no, ahumado.

Y hasta había llegado al punto que cuando fuera a comer a un restaurante, por eso de «El cliente siempre tiene razón»; la carne, carbonizada y echando humo; de postre, lo que sea pero flameado, echando llamas hasta que se calcine y tosa todo el personal, y para acompañar un carajillo, que lo tienes encendido hasta que estalle el vaso porque a ti lo que te gusta es el licorcillo sobrante que queda en el platillo tras la explosión. Manías que tiene uno.

Pero he descubierto que no, que estos planes realmente eran un poco ñoños, infantiles, muy infantiloides, y que no hay nada como fumar en la calle. En estos días de prohibición he conocido más gente en la rue y he repartido más tarjetas del periódico, por si tienen alguna noticia que darme, que en mis casi 30 años de profesión en La Voz de Galicia y otros diarios.

En la calle, entre cigarrillo y cigarrillo he descubierto los problemas que tienen los de Correos con lo que pesan las sacas, porque he conocido a un funcionario; el negocio de los laboratorios porque algo de cáncer tiene que haber para que se forren, no vaya a ser que ahora dejemos todos de fumar y se arruinen ellos y que incluso el Estado no recaude y todo sea peor; las dificultades de los trasplantes de riñón porque me hice amigo de un cirujano y dice que no hay donaciones y que hay que concienciarse más; el problema de la construcción y como paliarlo porque conocí a un albañil que tenía varios planteamientos.

Y hay gente que la verdad, que tiene unas ideas… porque por conocer hasta he conocido a un tipo que me dijo cómo comprar en Ikea sin tener que recorrer todas las instalaciones como si fueras un ratón; pues entrando por donde sales y yendo directamente con los códigos a las estanterías donde están las mercancías. Serán listos los suecos pero nosotros… vamos donde esté la imaginación de un español… que no somos nosotros tela cuando le damos al cerebro sin que nadie nos agobie.

De verdad que he conocido a tíos simpatiquísimos y un compañerismo… uno que te da fuego, el otro que te invita a un cigarrillo, aquél que saca las cañas en unos vasos de plástico… un colegueo, un buen rollo, una confraternización, una camaradería, una solidaridad…. un saber estar, un nicotinarte a placer. Tan diferente a como hace una semana, todos contra la barra, sin decir ni mú, sin hablar, callados, tristes, aburridos… muchas, pero muchas ONGS y otras instituciones que viven del morramen tendrían que aprender de lo que es una organización como la nuestra, la de los fumadores. Esto es ayudarse, joé, y no tanta donación que no se sabe adónde va.

Pero todo hay que decirlo, tenemos un no sé qué en el cuerpo, una preocupación, un intranxilum de que esto sea flor de un día y que el Gobierno dé marcha atrás y cambie la ley y vuelva a permitir a fumar en los locales… es que estos son así, que nacieron para ello y para ellos; ¿te ven feliz? pues ¡¡ hala !!, normativa para amargarte. Pero ahora que lo pienso, si eso ocurriera no pasa nada, que la calle es de todos, excepto de los caravitalicios, que nunca la pisan, porque esos, si la pisan… se la pisan. ¿No?, sí.

¿Que no fume?, tan de coña

lunes, enero 3rd, 2011

A mí me parece que estos bandarras de políticos, ya sabes, esos que viven de nosotros, (me río yo de la mafia rusa y la camorra, unos chiquillos comparados a estos caravitalicios legalizados) pues me parece muy bien que prohíban fumar cerca de los hospitales o en las proximidades de los parques, no vaya a ser que una calada en Galicia, que hace un viento que te quedas calvo, vaya directa a un columpio en Badajoz y dejes de luto a una familia con cuatro infantes, de marina no que allí no hay mar.

Pero muy poco restrictiva aprecio yo esta ley. Personalmente creo que se debería prohibir, además, fumar cerca de las farmacias, también por el tema sanitario; cerca de los restaurantes, por eso de los alimentos; de los bares, por igual motivo, especialmente por las tapas de chipis; de los taxis, para que no quede olor a tabaco en los asientos, o de los museos, por si el humo afecta a las obras de arte. Si la ley fuera así de restrictiva, te lo juro que para mí, que me encanta fumar y viajar, sería una felicidad.

Tu llegas a una ciudad que no conoces de nada, pero de nada de nada, y es un lío; andas con un despiste… pierdes más el tiempo yendo de un lado a otro sin saber qué hacer… pero esta nueva ley lo cambia todo.

¿Imagínate que hace un día soleado?, pues paseas por una calle cualquiera, te acercas a una farola, te apoyas en ella, miras al cielo y cuando sientes el calorcillo de los rayos en los párpados enciendes tranquilamente un cigarrillo. Le das una calada y nada más aspirar el humo, al momento te viene un municipal que te dice: «Perdone, que aquí no se puede fumar, está prohibido, que allí enfrente hay una farmacia».

Y tú, mientras lo apagas, respondes: «¿Cómo, que dice que hay una farmacia, dónde?». Entonces el agente te señala el local y tú contestas: «¡Ah!, sí, allí, al lado del letrero que pone Joyería Romay o Ramón ¿no?. Pues no sabe usted el favor que me hace, que vengo en coche desde Galicia y tengo un dolor de cabeza, pero un dolor… oiga, y usted por el acento ¿no será también…».

Y a la botica directo, a por una aspirina o un optalidón sin tener que dar vueltas y más vueltas. Y sales de la farmacia, das unos pasos, otra farola, enciendes la colilla del mismo pitillito y otro azulete que se te acerca y te explica que no, que no puedes fumar, «que ahí enfrente hay un restaurante» y tú que le dices: «No sabe usted el favor que me hace, no lo sabe usted bien señor agente, que andaba yo buscando ya un sito para comer, que ya notaba yo en el estómago… por cierto, usted que patrulla la zona ¿y qué tal el servicio, es caro, relación calidad-precio, qué me aconseja que pida, porque típico de aquí es… ?».

Y tras comer, en cuanto ves una farola… ¡¡¡ A por ella !!! Te apoyas, colilla que nuevamente enciendes y otro policía: «Lo siento, es que no se puede fumar, que allí hay un museo de Arqueología y allí otro de Pintura y… ». «¡Ah!, disculpe señor policía; por cierto dígame ¿a cual iría usted?, que estaba yo pensando en hacer un poco de tiempo, que la mujer se fue de compras, ya sabe como son las mujeres jejejejeje… porque el de pintura, ¿qué tipo de obras son, abstractas, subrrealistas, hiperrealistas o… ».

Na, como no lo ves claro, te vas al de Arqueología y, como la vida es así de rara, de extraña, compleja y a la vez simple; pues a lo mejor, mirando una vasija del siglo III o VI antes del Cristo, te retrotraes en el tiempo y se te da por cavilar y piensas: «Es que la verdad, ha sido llegar a esta ciudad con aquél dolor de cabeza, encender un cigarrillo e inmediatamente el agente me informó de dónde estaba la farmacia; la comida… bueno, ¡¡¡ vaya comida !!!, ¡¡¡ vaya restaurante !!!, ¡¡¡ y qué barata !!!, que si no es por el municipal… »

Y sigues pensando mientras miras la tinaja: «¿Y este museo…? menudo cacho museo tienen en esta ciudad, que menos mal que no me lo perdí gracias al azulete del 092 y a este paquete de Ducados, y el de Pintura… y el de Nuevos Creadores… y el del Traje del siglo XVII… y el de Misterios del Mar… Y, joé, y qué curioso, como que los pitillitos, así, a caladitas, entre agente y agente que te da información… no sé, como que te entran mejor como que te satisfacen más, como que te queda un regusto, un… a que va ser que esto de fumar en vez de un vicio va a ser un rollo cultural, que yo nunca vi tanto museo, y que no quieren que espabilemos, a que lo va a ser… ¿Dejar de fumar?, tan de coña».

En Galicia, el Winston ya no es americano

jueves, julio 1st, 2010

Ya lo decía hace unos días en plan pensativo mi amigo Hipólito, Lito: «Guisande, el winston americano ya no es americano». Y Lito es así, tiene un pensamiento, lo expresa y tú te quedas cavilando: «¿A qué viene ahora esto mientras me tomo esta tapa de ensaladilla?». Y con Lito siempre haces un ejercicio memorístico y de rapidez mental…. Una frase, un pensamiento; dos, una teoría, tres… un tratado; es decir, que con Lito no descansas, está tu cerebro dale que te dale y lo curioso es que ves que Lito tiene razón, siempre la tiene y en verano… como que está más iluminado, no sé.

Lo que si sé es que desde que los listillos politiquillos persiguieron en Galicia el contrabando de tabaco y las redes se pasaron a la cocaína, a los amantes de ese humo prohibido nos han hecho fosfatina. Anda, listos, más que listos, que a ver qué perjudica más, hombre, un cigarrillo o una raya…. manada de parvos nos tocó, Dios.

Pero a lo que iba; el tabaco de contrabando no es como el de antes. Antes como que tenía un cierto sabor a mejillón cuando lo escondían en las bateas, en los acantilados… no sé, yo fumaba un cigarrillo y como que me sabía a berberecho, a almeja, a alga. Es más, estaba en cualquier parte de la costa gallega, veía un paisaje maravilloso, una puesta de sol o un amanecer y entonces te decías: «Qué preciosidad, me voy a fumar un pitillito», y así como en otras partes de España quien te viera diría: «Ya ves este bobainas, en plena naturaleza, respirando aire puro y va a contaminar todo fumando un cigarrillo», en Galicia es distinto.

En Galicia fumar tabaco de contrabando no contamina, forma parte del paisaje, como las nubes, el sol, las olas, las rías, los hórreos, la boina, la gaita, los encajes de Camariñas, el pulpo o los cachelos… es algo intrínseco a nuestra cultura.

Pero ahora, ahora no, ahora fumas un cigarrillo de contrabando y no es lo mismo, no tiene ese buqué, le falta ese toque gallego, ese punto en el que tras una caladas decías: «Este…. este este te digo yo que estuvo escondido cuatro o cinco meses en una playa Cambados. Este otro, ¿qué te juegas a que dos meses cerca de la isla de La Toja?; y este…, va, fácil, de Baiona». Y no fallabas.

Ahora te fumas un winston y no sabes ya ni quién es el contrabandista ni la familia, ni conoces sus hijos ni a sus nietos ni nada… un desastre. Y eso es muy pero que muy perjudicial para la salud porque antes sabías quién lo desembarcaba: Os Chiquiños, Os Peruleiros, Os Fandiños… familias de postín, preparadas, bien organizadas, entrañables, amigas de sus amigos… profesionales, en definitiva, joé que es lo que falta. ¿Pero ahora? ¿de dónde viene el tabaco de contrabando (por que lo sigue habiendo) de China, de Japón, de la India, de la franja de Cisjordania …. quién maneja el negocio Hachiki Nimiki, Oniki Nikoki…. dónde están empadronados esos tíos, dónde viven, dónde se toman el ribeiro o el pulpo… ?», no me jodas.

Y lo bonito que era ver pasar a los traficantes con las motoras cerca de la playa de La Lanzada a toda pastilla…. y la preparación que tenía la Guardia Civil del Mar persiguiéndolos a cualquier hora del día o de la noche, que ahora los ves despacito en la fueraborda que más que funcionarios parece que son veraneantes pescando al curricán, que es una vergüenza ver a si a las Fuerzas del Orden, hombre, que ya solo les falta ir con bermudas de florecillas y la Nivea.

Mira que éramos felices aquí en esta esquinita de España con nuestro tabaquiño de contrabando, con nuestros paquetes de winston, nuestros percebiños, necoriñas, sin molestar a nadie… y hala, por listillos…. droga dura, y eso que esos politiquillos de Madrid solo pasan aquí un mes que si los tenemos todo el año… hombre a ver si veraneáis en otro sitio, que para mí, cuando venís con los escoltas os pasáis de la raya.

La molécula, morir de amor

miércoles, septiembre 30th, 2009

Había algo que no me cuadraba, y era lógico que no me cuadrara porque le estaba dando vueltas a la cabeza cuando me dije: «Si le doy vueltas hago giros, si hago giros son círculos, los círculos son esferas y las esferas… pues nos son cuadrados»- Entonces, no sé porqué, hice un crucigrama y eran tantos, tantísimos los cuadraditos que no me digas cómo, me cuadró (la vida es increíble ¿verdad?). Y es que hace ya varias semanas escribía que los médicos cuando recetan te dan un medicamento (Ibuprofeno, no faltaría más) que vale para todo, para cualquier dolencia, incluso si no te duele nada por si te duele, que no vaya ser que a ellos le duela que te duela, que seguro que no. Desde fuera, desde el punto de vista del paciente no tenía sentido un medicamento tan general, no me cuadraba; pero para la molécula que integra el barbitúrico, menos todavía: un trauma.

Porque ¿qué crees tú que piensa la molécula cuando, por ejemplo, tiene que ir al hígado, pero directamente al hígado y la juntan en una cápsula especial/espacial con otra que su destino son las varices, el duodeno o incluso orbitar como los astronautas alrededor del cuerpo para llegar al omóplato?.

Ser molécula no es moco de pavo y supongo que hay que tener un conocimiento tremendo de la anatomía humana y una puntería de carallo porque mira que no hay sitios en los que te puedes confundir o quedar atrapado y no cumplir tu misión: curar el petardo que enfermó. La primera dificultad comienza ya antes de entrar en el cuerpo, en el vaso de agua cuando el enfermo la toma, que yo me imagino que hay una lucha por salir del vaso que pocos pueden llegar a comprender, salvo que seas molécula, claro.

Y para llegar a su sitio ella ha pasado la suyo. Es muy probable que la crearan en un laboratorio de Estados Unidos, ¿Y tu crees que ha venido de USA a tu casa para quedar al borde de un recipiente cristalino? Era boa. La vida de la molécula es muy dura porque después de vencer a todo un escuadrón de gérmenes y curarte, pasar por el intestino delgado o el grueso (que con la crisis ya no habrá mucha diferencia), ella, inocente, no sabe que cuando lluegue al hígado y el riñón la desintegrarán.

Y mientras ella muere ¿qué haces tú?. Pues tu, calavera, que eres un calavera, te estás tomando cervezas y más cervezas con tus colegas, sin fiebre, más feliz que unas castañuelas, con medio coloque porque es viernes y cuentas lo que hace unos días te dolió el hígado, el pie, la oreja o los bemoles. Y en tanto relatas tus aventuras entre trago y trago de cebada, ella…. muere. Sí papón, muere, muere por ti y ni te enteras, que se va callada y silenciosa por el sumidero de un Roca & WC cualquiera.

Por eso, cuando te cures y pases por una farmacia y veas un medicamento en el escaparate piensa por un momento en ella, en la molécula, que ha dado la vida por ti y no en el inquilino de la bata blanca, que si es fin de semana te da Iboprufeno como te podía dar los buenos días o las buenas noche o la extremaunción, que a todo se llegará, y si no al tiempo. De verdad, ¿hay algo más altruista que la labor de una molécula? No me digas que no, la molécula, mola.

La aldea y la comunicación verbal

lunes, septiembre 21st, 2009

(Cosas que pasan al cambiar de un día para otro de la ciudad al campo sin tener ni idea)

En la aldea en la que vivo hay siete casas, ni una más ni una menos, y cada una está separada de las otras como unos 30 metros con su terreno por la parte de atrás. Hasta aquí nada que no ocurra en otras partes de la Patagonia, Siberia o en el desierto del Gobi, por poner ejemplo cercanos.

Cuando me asenté en este microcosmo humano, si quería algo de mi vecina Maruja, pues salía de casa, iba a la suya, tocaba el timbre y le pedía sal, azúcar, pan…. qué te voy a contar, lo normal entre vecinos bien avenidos. Lo mismo hacía cuando iba a ver a Virtudes (colindante con Maruja); sin embargo, cuando mi convecino Gelito quería algo de mí, en medio del bucólico silencio entre pajarillos y otras aves campestres oía: «¡¡¡¡ Jisandeeeeeeee !!!!!». Y «¡¡¡¡ Jisandeeeeeeee !!!!» (o sea yo), salía de casa y según me acercaba a él, pues Gelito me comentaba cualquier cosa, que si iba a Oza y lo podía llevar en coche, que si sabía algo sobre el deshielo o que si tenía tabaco. Daba lo mismo que estuviera a 10, a 50 que a 100 metros, para Gelito soy y sigo siendo «¡¡¡¡ Jisandeeeeeeee !!!!» y de ahí no hay quien lo apee.

Poco a poco, en una adaptación súbita, rauda y veloz, impropia de , descubrí (sobre todo cuando llovía) que eso de salir de casa para pedir algo a Maruja o a Virtudes o para llamar a Gelito era pues, como un poco incómodo, así que como los que ajustan el sonido de las orquestas de las verbenas, comencé en voz alta a llamar «¡¡ Gelito !!» con dos admiraciones. Al no obtener respuesta volví a repetir «¡¡¡ Gelito !!!», pero con tres admiraciones.

La verdad que en principio tenía pensado, como los expertos en decibelios, empezar con: «Uno, dos, uno dos, uno, dos, probando»; pero pronto deseché esta idea porque como la mayoría de mis vecinos sufrieron la posguerra, pensé que no fuera a ser que creyeran que la aldea estaba militarizada, que volvían los tiempos del «mando y tente tieso» y que de un susto se me fueran la mitad para el otro barrio.

Entonces, pronunciado «Gelito» fui tanteando el volumen para que me oyeran, hasta que llegué a un «¡¡¡¡¡ Gelito !!!!!» con la friolera de cinco admiraciones y descubrí, que además de que Gelito está un poco sordo, que era el adecuado porque no solo contestó Gelito, sino también Virtudes, Maruja y Manolo, que este último está un poco más lejos, a unos 40 metros.

Como estoy viviendo una etapa totalmente novedosa, rozando el esoterismo, pude comprobar, por ejemplo, que los fines de semana, cuando la población se duplica (es decir que de 11 vecinos pasamos a 22) un «¡¡¡¡ Gelito !!!!» con 4 admiraciones no lo oyen los de la ciudad, quizás por estar afectados por la contaminación acústica y que es preciso un Gelito de entre 5 y 6 admiraciones; vamos todo un control si necesidad de sonómetro, que estamos como para gastos.

Yo no sé en que acabará todo esto (que repasando el texto es de admirar); de lo que sí me percato es que no salgo de casa, que últimamente hablo más por la ventana, a gritos, y que practicando y llegando a unas 44 admiraciones es posible que me oigan en Acapulco y que un día termine dándole una patada al móvil. Pero claro, como esto del saber y el escaso conocimiento que todavía le queda a mi única neurona me mata, recuerdo un refrán que dice: «El campo embrutece, envejece y envilece». Lo último lo veo difícil, porque creo firmemente que con ese primitivo don se nace; de lo segundo, si te soy sincero ni idea; pero de lo primero… de lo primero como que me da que voy por muy buen camino.

Los norteamericanos, yo y los pioneros

domingo, agosto 9th, 2009

Estaba tan tranquilo cogiendo un día sí y otro no patatas en la huerta cuando oigo a mi vecina Maruja a grito pelado: «¡¡¡¡¡ Jisande (aquí en la aldea, menos Guisande, todo lo que quieras: Sisande, Lisandre, Jasande…, que más da), que hay que recoger las patatas que se las comen os ratos !!!!! (ratones)». «¿Todas?», pregunté. «Home, claro, todas si es que quieres comerlas?». Y tras esa lección de obviedad cogí de sacho y me fui a la huerta.

Cinco riegos de unos veinte metros de largo cada uno. Tal cual los vi ya me preparé; fui a por una botella de agua de dos litros porque de diez no había, unas cajas para poner los tubérculos, un paquete de tabaco y comencé con el sacho.

Llevaba poco más de cinco metros cavando (y cuando digo cinco no son ni cuatro ni dos ni seis; cinco y si no que los mida el Comité Olímpico) cuando ya decidí quitarme la camisa, y así, con el torso al aire (porque la piel no podía arrancármela) la primera idea que me vino a la cabeza, por influencia de mi mujer, que es de Ohio, fue:«Como los pioneros norteamericanos, conquistando la tierra». Pero al llegar a los 15 metros me dije: «¿Pero qué pionero ni historias, joé que yo me llamo Manuel, ni James ni Mackein, que soy gallego y esto es un curre de la repera».

Así que dejé el sacho a un lado, me senté, bebí agua, fumé un cigarrillo y pensé: «Hago un poco más y paro, que aún me va a dar aquí un síncope cuando en último extremo tengo un supermercado a tres kilómetros y con las treinta patatas que he recogido ya hay para varias tortillas»

Gracias a Dios de orgullo ando lo justo, que ya se sabe que este sentimiento innato en el ser humano y en exceso es el inicio de muchos conflictos, de broncas, de peleas, de guerras y, en el plano individual y laboral, de dolores de espalda, que así estamos todos y no me digas que tú no.

Así que dada la situación, encendí otro cigarrillo y aunque no tenía muchas ganas tuve que volver a pensar e hice un rewind mental: «Pero Maruja dijo recogerlas todas; pero todas todas todas; todas hoy; todas pero puede ser mañana, o dijo recoger todas pero puede ser pasado mañana».

Y ante las alternativas que tenía me quedé con «todas puede ser mañana». Estuve a punto de elegir la de «todas pasado mañana», porque la de «todas hoy» estaba ya descartada. Entonces miré la caja que contenía los tubérculos, arramplé con ella y me dije: «Guisande, buena elección, pa casa». Encendí otro cigarrillo y según caminaba me di la vuelta y al ver la tierra que me quedaba por sachar, en ese momento se derrumbó la idea bucólica que tenía de los pioneros norteamericanos y lo primero que pensé y, perdona la expresión, fue: «¿Pioneros?, qué gilipollas».

PD. ¡Ah! por cierto, que se me olvidaba. Como en mi casa está prohibido decir tacos y mi mujer sioux no sabe ninguno, si por casualidad preguntara qué significa «gilipolllas», podéis decirle, «patriotas, valerosos, esforzados, héroes….». Ya sabéis, esas cosas que tanto les gusta. ¿Vale? Gracias.

«Lo que tienes es un simple virus»

miércoles, julio 29th, 2009

Los médicos de ahora no son como los de antes, o no saben de Medicina, saben poco, lo justo, o demasiado porque cuando voy a uno debe creer que estoy que la espicho y no me dice lo que tengo. Será para que no me quede tieso en su consulta. No sé, pero hace unos años, no tantos, ibas a un centro médico y el que te atendía te miraba, te hacía unas simples pruebas y te decía que tenías una gripe, un simple catarro o que había que hacer unos análisis porque podría ser un problema de riñón, de hígado, de pulmón, de corazón, del hueso palomo…. pero algo te explicaba de tu dolencia o malestar general y, de alguna manera, de la consulta salías algo más tranquilo.

Ahora no; ahora, y sobre todo en «verano», salvo que vayas con una pierna o las orejas ensangrentadas en las manos y la tapa de los sesos en una bolsa de deportes, lo que tienes es «un simple virus», y los facultativos además suelen añadir esa frasecilla de: «Es que esta temporada hay mucha gente con él», como si más que un virus fuera un tipo que viene a pasar las vacaciones a A Coruña. Y tú, que de lelo tiene lo justo y de luces también, porque vas a 125, le preguntas: «Sí; virus sí, pero tendrá un nombre y lo que me duele tendrá otro ¿no?». Pues no, ni nombre del microbio ni de tu dolencia; lo que tienes es «un simple virus» y de ahí no hay quien los apee.

Pero lo que no entiendo, si no te van a decir nada, es por qué ese afán de preguntarte si fumas, si tienes insomnio, si tienes la tensión alta, si tomas algo para dormir, si eres alérgico a … Pero de verdad les interesa todo eso cuando todo confluye en la condenada máxima de «un simple virus». Pues para llegar ahí a mí no me importaría que me preguntaran qué coche tienes, cuánto pagas de hipoteca, si tienes o dejas de tener asistenta y que si vives alquilado o en una vivienda propia o de protección oficial, qué más me da porque, el asunto es: ¿Pero usted realmente sabe lo que tengo o está de prácticas porque es verano y el titular está de vacaciones?.

Y al final sabes que lo que tienes no es grave; pero no porque te lo haya dicho el médico (bueno, hombre, lo quitas del «simple virus» y a lo mejor tiene que hacer otra vez el MIR), sino por una simple deducción ya que si por la consulta han ido otros como tú y varias veces, como dice el galeno, entonces es que…. si han ido en varias ocasiones (te dices todo contento y con cara de misterio) es que obviamente estaban vivos, con lo cual, además de pasar de paciente a detective, piensas que malo será que vayas a ser ahora el único petardo que acabe en el otro mundo por «un simple virus».

Pero cuando se te aclara ya todo de una forma diáfana el entramado sanitario es cuando abres el medicamento que te ha recetado y lees ese prospecto que despliegas y despliegas y despliegas y sigues desplegando hasta el infinito total.

Lo que te ha dado el inquilino de la bata blanca para el «simple virus» (Ibuprofeno, no faltaría más,  que es como un nomemarees) lo mismo vale para las varices que para las narices, para los ojuelos que para los orzuelos, para las tibias que para el dolor de costillas. Y empiezas a sospechar que de «los genéricos» no se trata tanto de una marca de esas ONGs que son los laboratorios farmacéuticos, sino de que como no se tiene ni idea o poca te dan uno que vale para todo y para todos. Sí, también para el «simple virus» que, como el médico titular, también está de vacaciones. Y es que ya lo dijo el doctor: «esta temporada hay mucha gente que está con él».

PD. ¿Y cuál fue tu aventura médica?