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No hay como una visita para…

viernes, marzo 30th, 2012

A mí me encantan las visitas y me encantan porque os lo juro que es la única forma, pero la única, de tener limpia la casa. Llaman por teléfono, dice que alguien va a venir y oye, ni que estuviéramos entrenados para una evacuación: todos como flechas limpiando la casa, ordenando las cosas, recogiendo aquí, allá… es alucinante y con una precisión… Y todo esto se lo debo a la Veneatra Paynther, la sioux, mi mujer, porque ella, como es de familia de militares estadounidenses… pues ni que fuéramos los marines, solo nos falta decir: «¡¡¡ Sí señor !!!, ¡¡¡ sí señor !!!; ¡¡¡ sí señor !!! ¡¡¡ sí señor !!!» porque el resto… bueno, el resto es que lo bordamos.

Es cierto que al principio había una cadena de mando que molaba mogollón. La teniente Paynther me informaba directamente, yo (que no hice la mili, creo que era sargento) entendía perfectamente las indicaciones, algunas complicadas y en clave, porque decir por ejemplo: «los platos soupero en su sitio», al principio la estrategia me souperaba porque que estos americanos, en cosas de formación militar son mucho; pero después me lo soupe todo hasta que un día, no me digas porqué, me degradaron y ahora hay un mando único: ella, y me da la impresión que para rato porque no hay convocadas oposiciones.

Y palabra que tenemos una autodisciplina que es todo un ejemplo porque cuando hay que limpiar la casa (piensa que en el campo no es lo mismo que un piso, que entras y no te llevas un árbol en los zapatos de milagro), la teniente Paynther  otea el horizonte, oye, y sin planos, no como el MacArthur  ese, y lo planifica todo con una visión, con un enfoque, con una perspectiva global… y nosotros en formación a la espera de las órdenes, que palabra que entra alguien en ese momento y tela si nos ve así, que se le ponen donde yo sé, que no se mueve ni una mosca.

A mí me suele tocar poner el lavaplatos y hacer las camas mientras los otros dos soldados, Noé y Christopher Cameron, resetean su habitación quitando de todo, desde juegos, algún vaso… en confianza, cuando digo de todo incluyo yogures, flanes, pipas, papeles, caramelos…

La verdad que nunca lo he calculado, pero a mí me da que en 20 minutos la casa está presentable, en 40 como una patena y en una hora… a una hora nunca hemos llegado porque si estamos 60 minutos sacándole brillo me da que la vemos desde fuera, le hacemos fotos y esos días tocan jornadas de supervivencia porque…  «¡¡¡ Sí señor !!!!, ¡¡¡ sí señor !!!!»; pero qué pasa… si hoy no hay visita.

Eso de estar de rodríguez, como yo

viernes, agosto 26th, 2011

Estos días estoy de rodríguez, que para mi mujer, como es de Estados Unidos, de la tribu sioux, será estar de Mackein o más bien de Gerónimo, supongo, que en esto no me meto, no vaya a ser que se líen las cosas y me corte la cabellera, que se empieza por un no sé qué que no te entendí y lo terminas entiendo todo, pero de esa manera, ya sabes.

El caso es que cuando te quedas de rodríguez descubres muchas cosas; como, por ejemplo, que la casa, pues oye, es bastante grande y que en el salón… si lo aprovechas un poco, como en la gimnasia, en la modalidad de suelo, si te empatas, das unas volteretas por el aire y en medio del vacío saludas con una mano o con las dos y caes con un picado carpado… impresionante.

Además, cuando estás de rodríguez confirmas lo que hace mucho tiempo venía sospechando, que dándole al interruptor que hay en la pared se apaga la luz esa que los niños por lo visto no saben cómo hacer. ¿Y cómo sé que es así? Pues porque fui adonde está la clavija y, para asegurarme, le di para un lado, la encendí, le di para el otro, se apagó y, cuando ya iba por la comprobación 4.789… no me quedó duda, en efecto, se puede apagar, no falla.

Sin embargo, a mí lo que más me sorprende en esto de quedarse de rodríguez es cuando te llama tu mujer por teléfono para decirte que en la nevera ha dejado comida. Si te soy sincero, fue oír eso cuando, la verdad, estuve a punto de darle las gracias por haberla dejado en el frigo y no en un platillo en el suelo junto a otro con agua, y entonces dudé de si estoy de rodríguez o de Lucas. ¿Que quién es Lucas?, mi perro.

Otra forma de pasear al perro

jueves, julio 7th, 2011

De verdad que cuando no hay imaginación no se puede hacer nada, pero nada de nada; bueno sí, dormir y que las ideas del macroespaciointergaláctico aterricen en tu mollera como si tal. Pero hay gente increíble, que no sé que tiene en el coco, en el intelecto, en la materia gris, pero que se le va, se le va olla y cuando vuelve (con la olla) lo hace ya con tapa y con unas ideas que son geniales.

¿Tú sabías que se podía pasear un perro sin salir de casa? Pues sí, mira por dónde. Y no te creas que este descubrimiento lo han hecho científicos de la Universidad de Francfort, de Oxford, de Cleveland o de Huelva… huelvan comentarios. Pues no, lo ha descubierto Albertiño, hombre, ¡¡¡¡ Alberto Pedreira Lavandeira !!!, el de ahí al lado, mi cuasivecino, en Oza dos Ríos, Galicia, España.

Alberto Pedreira Lavandeira, mas conocido por «¡¡¡ que fas Alberto ho !!!» estaba tan tranquilo una noche en casa con su perro cuando por esas cosas de la vida encontró un lápiz láser de no sé que publicidad, así que se puso a jugar con él hasta que oyó un ladrido del canelo. Y fue escuchar el ladrido… abrió la puerta de casa, lo hizo salir, la cerró, luego salió a la ventana y llamó al chucho: «¡¡¡ Yuska, Yuska !!!». En cuanto Yuska llegó a la calle y lo vio en el alfeizar se puso a ladrar y entonces, Alberto… encendió inmediatamente el lápiz láser, enfocó cerca de las patas del can y fue llevando la luz hasta una pared y el perro detrás.

Ya perfeccionado el tema, Alberto, en zapatillas, cervecita en mano, cigarrillito en boca y tapita de anchoitas y quesito en plato, desde la ventana enfocaba hacia una pared y hacia allí iba el can a toda leche y cuando se acercaba, rayo láser que te crió hacia otro lado, y la bestia a tratar de tragarse la luz como fuera, y así 10 o 15 veces hasta que Yuska medio babeaba.

Ahora Alberto cuando quiere pasear el perro… láser en mano y el animal esquizofrénico de un lado para otro como un loco. Yo conocí al Yuska este antes del láser y parecía de la tercera edad, fofo, decaído, medio tristón y a veces desaparecía, aunque yo creo que era para ir a cobrar la pensión… pero ahora, vamos está el bicho que no veas, una agilidad, un gracejo en los ojos, unos saltos, una musculatura, un fortaleza, una vitalidad… con decirte que hasta estoy yo por autolasearme…

SUSANA FALCÓN Y «LA TARDE ES TUYA» DE RADIO VOZ

La colega y amiga del blog, Susana Falcón, conduce todo los días el programa La tarde es tuya, de Radio Voz. De cuatro a a diez de la noche, 6 horas de música para alegrar la vida, que falta hace ¿verdad Susana?

«Papá, ¿puede quedarse a dormir?»

viernes, mayo 6th, 2011

(situaciones inherente al cargo de cabeza de familia)

Te lo juro que llegué a pensar que había niños abandonados, que mi casa era una ONG o un centro misionero, yo el Padre Guisande (con sobrina, claro) y que me ocultaban una cruda realidad porque saben de sobra que si ando triste no estoy para escribir cosas de humor. Y todo esto lo cavilaba porque una semana sí y otra también mis hijos me dicen: «¿Pueden Juan y Luisa quedarse a dormir?».

Y era decirles que sí, y oye; o yo soy muy despistado o estos tíos muy listos, porque para mí que no pasaban ni cinco minutos y ya habían tomado la casa con sus bolsas de deportes, repartido las literas y organizado el día… no, si yo sé que el mundo va muy deprisa pero tanto…

Yo no digo nada; pero me he visto hablando por teléfono con más padres y madres… que al final es que me lío y llamo a uno y me dice que no, que su hija no está en mi casa, que está en la suya, que esa Luisa de la que le hablo es otra Luisa, también compañera de clase de mi hija, y a este paso me da que mis hijos se van a quedar sin amigos y que nunca más volverán de finde porque… ¿te imaginas que alguien te llama para decirte que si puedes dejar a tu hijo en su casa y contestarle que tu hijo no está en su casa, que está contigo tranquilamente viendo la tele, y que por cierto el Dépor gana 1-0?, ¿qué clase de persona, de padre, de ser humano, de cabeza (si la tiene) de familia es la que no sabe ni a quién tiene en casa?, ¿dejarías a tu hijo pasar una noche con esa gente a la que, además, solo conoces por teléfono?.

Yo en principio no; pero claro, si le explico al padre que esto más que una casa los fines de semana parece el metro, que entra y sale uno y luego otro… y que ya no sabes bien quien es el que viene de visita o el que se queda a dormir… porque claro, no vas a llevar un registro y que cuando llegue uno le digas: «Bienvenido joven, ¿se llama usted?. ¿de visita o a dormir, acompañado o solo, cama individual o doble?. ¡¡ Ah, bien !! tome, habitación 3, al fondo a la derecha. Por cierto, no se olvide, que el desayuno lo servimos a las 10».

Distintos
Es que además, los niños de ahora son distintos. Tú antes preguntabas a tu padre o a tu madre si te dejaban ir dormir a la casa de un amigo porque éste previamente se lo había dicho a su padre y éste te llamaba y lo normal era que lo dejaras. Ahora te dicen que si Juanito si se puede quedar a dormir pero el angelito no se lo ha dicho a sus padres, con lo cual te ves llamando a familias y más familias como si tu tuvieras un interés bárbaro en que el chaval se quedara.

Y entonces, cuando no te confundes de crío, pues le dices al padre lo clásico: que lo deje, que es bueno que los niños se conozcan, que se interrelacionen, que además en el campo están aire libre, que hace buen tiempo, que no hay ningún peligro, que son muy amigos… Vamos, acabas de conocer a un chicuelo que se llama Juanito y solo te falta decirle al padre que le tienes un cariño loco y que es el hijo que siempre añoraste tener. Le pones una ternura al asunto sin comerlo ni beberlo… cuando la realidad es que hay días que te sobran todos…

Si a mí, la verdad, en el fondo, que se queden a dormir no me importa; lo que no entiendo es que se queden a dormir y no duerman y en cuanto te despistas te encuentres a uno con un pie en la boca de otro o con la mano como si se la quisiera meter en la oreja o arrancarle los ojos e incluso alguno tirado en un sofá con la cabeza colgando. Y te ves acarreando niños de aquí para allá que aquello, porque nos conocen, te lo juro que nos conocen, pero que visto desde fuera… vamos, yo observo desde fuera a un tío portando niños al hombro de aquí para allá como si fueran fardos y entro a saco con fuego cruzado y con la sioux lanzando flechas y con el cuchillo entre los dientes a cortar cabelleras, vamos que si entro… que no me conozco yo si le hacen algo a un niño… incluso a mí…

Y con las modelos USA… llegó el caos

domingo, enero 30th, 2011

(Crónica de urgencia de un acotecimiento.Tres modelos estadounidenses en una aldea. Agencia. Guisande Press)

Si no termina media aldea y el pueblo en cualquier gran premio de tenis, Roland Garros o Forest Hills como aficionados de excepción… el lunes estarán en el ambulatorio porque desde que el mundo es mundo nunca vi a tanta gente girar el cuello de izquierda a derecha y de derecha a izquierda según se movieran Jane ( la sobrina de la sioux, la morena de pelo ondulado) y su amigas, Eirin y Molly, las tres modelos estadounidenses que arribaron/derribaron a la aldea.

Fue llegar y lo primero que hicimos fue ir al bar Pedreira para celebrarlo con unas botellas de champán; y aunque jugaban el Deportivo contra el Sevilla y los vecinos miraba atentos el partido…. fue entrar ellas y estoy seguro que ninguno sabe cómo quedó el resultado y si me apuras hasta es el lugar del mundo en el que se han perdido más quinielas por metro cuadrado.

Y como aquí hablamos con todos, incluso a veces solo; pues nada, todos interesados en saber quiénes eran, a qué venían o, más bien, qué pasaba, porque sí; realmente era eso, ¡¡¡ qué diablos pasaba !!!. Y tras tomarnos varios cavas (que aquello como que no acababa) fuimos a casa a reponer fuerzas, pero las justas.

Y en casa, con la lareira puesta (que estuve por explicarles que atrasados sí, pero que tenemos también calefacción, además de fuego) pues ya sabes; la sioux diciendo lo mucho que valgo, enseñándole los premios enmarcados, y yo, pues con cara de gallego, que te voy a decir. Esa cara de… de papón ¿sabes?, casi pidiendo perdón por haber ganado algunas cosillas.

Pero yo a la sioux la entiendo (que en el otro lado del Atlántico rajan igual que aquí, no te creas, en inglés, pero igual) y aunque ella es muy sencilla me puso por las nubes para cuando volvieran a territorio comanche explicaran al resto de la tribu sioux quien es ese tal Guisande: el único español que sin ir a América conquistó una americana. Vamos, que nadie lo entiende; bueno, no lo entiendo ni yo…

Y como ya todo estaba planificado, a medianoche llegó Javito en su coche (que estaba tan limpio que hasta pensaba que era de otra marca), y allá se fue con ellas a las discotecas de Sada, Betanzos, y supongo que a las de La Coruña mientras… oah, mientras… oah, oah… me me me dormiiaaaa

ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. «¡¡¡ Qué, que pasa, qué que pasa !!!» ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. «¡¡¡ Qué, que pasa, qué que pasa !!!» ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. vZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss..

Y al día siguiente, tras pasar la noche con algún sobresalto, pues no estaba seguro de lo que había vivido… si el día anterior fue el caos, por la mañana de hoy, domingo, el recaos; porque a mediodía allá nos fuimos a eso tan típico spanish que es «ir de vinos». Y fuimos al bar de Juanito, a la Regueira, al Crecho, al Cruce, al París… vamos que no quedó bar y tasca que no pisáramos y persona a la que no las presentáramos, y hasta hubo quien se quiso hacer unas fotos con las chicas mientras ellas también ponían una cara al conocer en profundidad lo que es este país… que hay que reconocerlo, que un poquiño salvajes también somos, pero como Jane tiene sangre sioux… ja ja já, ¡¡ miel sobre hojuelas!!!

Y luego, a comer en familia; pero más que en familia en el fondo comimos con todo el restaurante, que a más de uno estuve a punto de cortarle con el cuchillo los ojos y a otros trincharle la mano. Y después, visita escultural, digo cultural por la zona. Y aquí termino esta crónica de urgencia porque creo que no dejan conducir escribiendo.

Un entierro une mucho, pero…

jueves, octubre 21st, 2010

En España no hay como un entierro para acabar y dar por zanjada una enemistad. Un entierro, pero un entierro de los buenos, no de esos que fallece un tal Eliseo o Paquito, que lo conocías de refilón y te fumas un cigarro al final de la muchedumbre, no, de esos no; sino algo más cercano, más próximo, mucho más, pero mucho, excepto que seas tú el cenizas, claro.

Yo he visto en los entierros tantos abrazos entre personas que no se hablaban en años que, entre la tensión de esos instantes de apretujones junto con la congoja de cuando al fiambre lo meten pa dentro, te lo juro que aquello más que un cementerio parecía una central hidroeléctrica a punto de estallar porque eran tantos los chispazos emocionales que se producían en décimas de segundos en medio del que se va para el más allá y el que retomaba la amistad con el de más acá…

Pues pensaba eso, que no hay como un entierro para hacer las paces y que ya pueden estar 30, 40 o 50 años dos personas sin dirigirse la palabra que como coincidan frente a un nicho… es mirarse y… bueno; unos apretujones, unos abrazos, unas palmadas en los hombros, unos besos, unas lágrimas, un cariño… Increíble lo que hace la muerte por los vivos.

Pues como digo, eso creía yo, vamos, que estaba segurísimo; pues no. Un entierro, la verdad une, pero no tanto; lo que realmente une, funde y hasta diría que fusiona de por vida es un accidente de aviación, eso sí que une chaval, eso es otra cosa.

Y es que hasta lo ves en la tele. Coges una avioneta en el estado de Montana, por ejemplo, vais siete, incluido el amante de tu esposa, porque tiene que ir que si no tu esposa no va y tú tampoco, y no es plan no pasar unos días en Acapulco, total te va a engañar igual, pues por lo menos tomar el sol… Pues eso, y al pasar por el Gran Cañón del Colorado (perdona que haga un inciso y que me excuse mi mujer la sioux, ¿pero se puede ser tan inútil que al famoso Cañón no pueden ponerle un color?. El Cañón Marrón, El Cañón Ocre, El Cañón Teja… pero colorado… ¿¡¡¡ pero qué color, hombre !!!?. ¿Pero es que alguien puede imaginar en Galicia los montes «colorados» en vez de los verdes montes, o el «colorado» mar, en vez del azulado mar… ¿o es que allí en vez del azul marino tienen el colorado marino… ?, joé, menos mal que estos tíos están a 8.000 kilómetros).

Bueno que me pierdo. Pues vas en la avioneta y al pasar cerca del Gran Cañón ese, el aparato pierde altitud, o los árboles han crecido que no veas, que todo puede ser, los ocupantes se miran, gritan y ¡¡hala!! a pegarte de morros contra varios millones de árboles. Entonces pasan unos segundos, los ocupantes balbucean unas palabras, luego hablan y, ¡¡¡alucinante!!!. A la hora o dos horas del desastre, al amante de tu mujer (que es el que está más grave) le estás tomando el pulso ¡¡¡y te alegras porque está vivo!!!, lo coges suavemente por la nuca limpiándole la sangre de la cara, le das un poquito de agua para que beba y hasta lo arropas para que no pase frío, que soy yo y con lo que queda de la radio le pongo un botón en cada ojo y así lo encuentran, pero bueno…

Y mientras el operativo de rescate no os localiza, no solo lo cuidas durante dos semanas dándole de comer sopita y animándole para que no pierda la esperanza (que uno ya hasta piensa si al final lo que quieres es empaquetarle a tu mujer de una vez), sino que le calientas los pies, le das tu manta y hasta entras en total confianza con él, te sinceras, se sincera y lloráis; sí, lloráis juntos, que soy yo y le echo sal en las heridas y sé quien iba a llorar, pero llorar llorar.

Y al final llegan los rescatadores y ¡¡¡hala!!!, al hospital todo dios a curarse y después de varias semanas, ya dados de alta… ¡¡¡Fiesta, fiesta!!!, en tu casa, claro. El amante siguiendo a tu esposa, tu esposa siguiendo al amante, el amante que no la encuentra, la que no lo encuentra que lo quiere encontrar hasta que se encuentran y se encuentran donde se encuentran los que se quieren encontrar haciéndose el encontradizo, donde se encontraron siempre y se encontraron a gusto mientas tú no la encontrabas pese a que miraste tras las contras por si la encontrabas: Pues en una habitación, en otra y en aquélla de más allá y en tanto ellos a ello, tú, tras lo vivido, no se te ocurre otra que decir «amigos para siempre» y él; bueno él, como siempre, y más que nunca, haciéndose el avión. Joé, contras, lo que une un accidente.

El 30 cumplo 51, alucino por colores

jueves, octubre 22nd, 2009

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