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Pues yo no tengo argumentos

martes, marzo 27th, 2012

A mí lo que más me sorprende de la gente, de mucha, no es que tenga opinión para todo (bueno eso también), sino los argumentos con los que desarrolla ese sentir, ese saber. No empero (ostras, mira que tenía ganas desde hace años escribir un día eso del no empero y no encontraba el momento. Queda como un poco ridículo ¿no?, pero bueno me hacía ilusión. No empero, no empero».

Pues eso, no empero, tú coges por ejemplo a un tipo el 3 de julio de 1988, a las siete y media de la tarde (sí, en Cuenca vale también por qué no… ) y le preguntas sobre la pena de muerte, y te suelta un carrete que te mata; pues vuelves a pillar al mismo tipo veinte años más tarde, el 4 de agosto del 2008, a la hora que sea, y le sacas a relucir el mismo tema… y alucinante, no se diferencia en nada de lo que te dijo, ni un ápice, ni un olígrafo. Igualito.

Y quien dice de la pena de muerte… pues del aborto, del machismo, del feminismo, del maltrato… de lo que sea. Pues yo no soy capaz, imposible. A mí, por ejemplo, me preguntas por la pena de muerte y lo máximo que alcanzo a decir es: «Hombre, no es plan» y no me digas cómo pero de ahí no hay quien me apee, no soy capaz de hilar tres palabras más.

A mí ya me gustaría soltar una teoría (pero reducida, no como el plasta ese sobre eso de la pena de muerte) y que el argumento fuera consistente y convenciera o, hasta voy más lejos, que incluso no convenciera, que me partieran la cara, da lo mismo, pero que al menos tuviera un fondo, un algo… pues nada, no hay forma. ¿Que qué opino de la pena de muerte? «hombre, no es plan», es que no me sale otra cosa.

No me digas que no es penoso, tanta agencia Efe, Reuters, Europa Press y France Press que tengo aquí en el periódico, tanto Internet y estudios de millones de especialistas… y lo único que se me ocurre decir es… «hombre, no es plan». Hasta he llegado a pensar que como dicen que solo utilizamos el 20% del cerebro a ver si lo que va a ocurrir es que yo al 80% restante lo pongo en funcionamiento de noche, de forma inconsciente (que a mí todo lo que sea inconsciente me va que no veas) y que por eso de ser periodista y acostumbrado a sintetizar, por la mañana todo un compendio del saber y del conocimiento lo reduzco a un «hombre, no es plan».

Yo es que si no es así, la verdad que otra cosa no se me ocurre y si lo que quiere la Ciencia es abrirme la testa y averiguar, por mí… con tal de que después la cosan y no se note… pero eso sí que los cirujanos al menos sean profesionales y no eso del Mir o sustituciones de fin de semana, no vaya a ser que se animen porque «como ya está abierto… » y que se pongan a hacer pruebas y pruebas, a improvisar y a lo bobo me maten porque eso de morir… no es que sea una pena, que yo no valgo mucho, pero, «hombre, no es plan».

Para morro, el de algunos artistas

lunes, marzo 12th, 2012

Yo pensaba que esto del arte pues que era sencillo; que una persona tenía unas cualidades, pongamos para pintar… y eso, cogía de pinceles y paleta, mezclaba colores y… pues un cuadro, qué iba hacer… un huevo frito… pues no, un cuadro. Más claro… cuadro.

Y lo mismo un escultor, un músico o un escritor, que este último coge las 28 letrillas esas que están esparramadas por el teclado, las mira, les sopla, dan vueltas por su imaginación y allí en el aire, donde todo es posible, hasta los más increíbles sueños, hace múltiplos de dos en dos, un par de piruetas y ¾ de volteretas y luego ellas, las preciosas letras, como las gotas de agua a cámara lenta se posan juntas suavemente sobre el fino papel y… ¡¡¡ flassss !!!, una frase y a esa… otro malabarismo aéreo y ¡¡¡ flassss !!!, otra; y a esa otra… pues otra. Y así… pues una novela, una obra de teatro, un poema… yo que sé, algo que al leerlo te haga pensar, reír, llorar, soñar… lo que sea.

Pues parece ser que no; por lo que a veces oigo resulta que hay gente que lo de pintar un cuadro o hacer una escultura, crear un poema o escribir una novela dice que es un trabajo… pero un trabajo… que se pasa horas y horas cavilando, haciendo pruebas y más pruebas y que casi como mínimo necesita ir al Benelux para inspirarse… y cuando dicen esto, te lo juro que pienso lo bien que haría este tío alicatando mi cuarto de baño o lijando los muebles del comedor en vez de perder el tiempo, que además, por lo general estos tipos hace una obra de «arte» y las otras no son más que copias, como si en vez de tener un medio para crear, como un pincel o una espátula, tuvieran un fusil de repetición.

A mí me da que estos que dicen estas cosas (si es cierto que para ellos es un trabajo) es que entonces de artistas no tienen nada, más bien son unos torpes de mucho carallo, como decimos en Galicia, y que nunca lo que hagan llegará a ser nada en especial porque el arte tiene que ser o debe ser un entretenimiento, un juego, pero un trabajo…

Claro que si realmente es una diversión y hacen creer al resto del personal que lo suyo es de una trascendencia infinita, fruto de un análisis y de un estudio sobrenatural y que hasta es preciso en cerrarse en un monasterio o ir al Benelux para tener inspiración… entonces que son unos pedantes que no hay por donde cogerlos; bueno sí, pero no te dejan y, además, bien pensado, por mucho que vayas al Benelux, como no tengas lux… apaga y vámonos.

MARCOARTE RENUEVA INSTALACIONES
El colega y amigo del blog, Jorge Calvo de la Iglesia, dueño de Marcoarte, calle Juan Canalejo 2 (A Coruña) ha renovado las instalaciones haciendo más atractivo el local. Así que habrá que hacerle una visita y, como todos los colegas, a los que leen el blog Al Fondo a la derecha le hará un descuento si van a enmarcar un cuadro.

Todos que sí, y yo sin entender nada

viernes, febrero 24th, 2012

He dejado pasar unas semanas para ver si con el tiempo notaba algo dentro de mí, lo que fuera, incluso un dolor de estómago o de muelas, que más da y… bo, nada. Y mira que yo creía que era sensible, que tenía como un don especial hacia el arte… pues ni don ni sensibilidad ni bobadas, una desgracia. Y todo porque vi un cuadro de Tapies y como si viera el corcho de una botella: ni siento ni padezco, no me transmite ni me provoca nada y como a todo el mundo por lo visto sí, y a mí no, pues como que te sientes raro, pero muy raro. Una pena.

Bueno,  si soy sincero, al ver el cuadro me acordé de cuando estudiaba Derecho, en Santiago, en una buhardilla y tenía una pared  que la cal se caía a trozos y con un manchón como amarillento y verdoso…. pero no creo que Tapies hiciera un cuadro para retrotraerme a lugares como el hueco en el que habitaba.

Además, aquél medio desván en el que vivía era curioso porque tenía una gotera y para que no cayera el agua había puesto un vaso y un cordón que caía justo en el medio, así la gota se deslizaba por el hilillo y no oía el pesado y monótono ruido que no me dejaba dormir, pero no creo yo que Tapies intentara que recordara… no, imposible, que va, no puede ser…

Pues allí estaba yo, frente a un cuadro, sin sentir nada, como anestesiado, y entonces pensé que como dicen que es un pintor universal, pues que a lo mejor las instrucciones de cómo colgar la obra venía en inglés y que los que la instalaron pues no sabían idiomas y lo pusieron así, a lo que caiga, a lo bruto, a granel, que yo me conozco bien como es este mi país,  que ante un problema pues… «¡¡¡ Ponlo así, Pepe, que el que sepa ya lo hará !!!!, vamos a estar aquí toda la tarde… », «¡¡¡ Pepeeeeeeee !!!, ¡¡¡ vente yaaaaaa, lechesssss; y deja eso hombre, que tenemos que ir a barnizar !!!».

Pero no creo que fuera por lo de las instrucciones en inglés porque bien pensado por algún lado del cuadro tendría que tener alcayatas o algo para anclar con la pared. Yo, de todos modos, como soy tan así, y por si se habían confundido, ladeé el cuello a la izquierda y… nada, luego a la derecha.. nada, incluso mentalmente traté de verlo al revés… tampoco; bueno, miento, pensé que por qué aquello no sería redondo, para evitar forzar tanto las cervicales.

Pues así estaba y me entró… un así como  que creía que era pero que no; y callado y en silencio me llevaba la mano a la barbilla, miraba, remiraba, pensaba y repensaba…  todo era inútil. De verdad que tenía un malestar, una sensación de frío, de autopsia, y ya cuando me iba a ir vi unos recortes de varios periódicos en una mesita en los que decía que Tapies era un genio y en otro lo mismo: un genio; pero claro, como yo no lo traté, pues no sé realmente cómo era su carácter. Total,  llevo un día Tapies… fatal, no entiendo nada.

 

PD.– ver cosa, de Tapies

¿Si te sientes inútil?, ven a mi aldea

domingo, noviembre 13th, 2011

Yo te lo juro que para curarse de complejos no hay como mi aldea, y no porque allí estemos taladrados, que no lo estamos, que lo que estamos es aturdidos, que es distinto, sino porque allí entre mis 11 vecinos… aquello es otra cosa. ¿Te sientes como que no vales para nada, que eres un no eres, un desecho de la vida, como te diría yo… un gusanillo, una miñoca…?, ¡¡¡ pues nada hombre !!!, ven a mi aldea, que sales como nuevo, te lo digo yo.

Por ejemplo, tú tienes unas gafas Ray Ban o, vamos a ponerlo más fácil, unos calzoncillos con florecitas; pues tú en mi aldea eres pionero; sí, pionero, que es decir que eres el primero que ha llegado con ellos, que parece una tontería, pero no. Porque tú ya puedes presumir de haber enseñado a mis vecinos, al Ser Humano, con lo trascendente que es eso, lo que son unas Ray Ban o cuando los cuelgas del tendal los calzoncillos con florecillas y eso te enorgullece, te hace sentir alguien importante y es como una terapia de choque para quien se siente mal.

Yo cuando instalé Internet y me di cuenta que era eso, el primero, el único en el mundo que había puesto tan avanzada tecnología en mi aldea, ese día fue especial, muy especial. Miraba al infinito como buscando un algo, observaba las casas de mis vecinos, las puertas, las manillas, las flores, la hojarasca… pensaba en la existencia del ser humano, en lo divino, en el más allá y en el más acá y me decía en un silencio total:: «Dios, gracias Señor, gracias, soy el primero, soy pionero» y fue tal la felicidad que incluso creo que no oí a Maruja cuando al verme me dijo: «¡¡¡¡¡¡ Jisandeeeeee !!!!!», aun que sí cuando añadió «¡¡¡¡¡ queres facer casooooo oh»; pero no importaba, estaba tan ensimismado….

Pero a lo que iba, porque ser pionero es de alguna manera ser protagonista, pasar a formar parte de la Historia, aunque sea de una aldea, pero de la Historia, y cuando pasen los años y más años y alguien un día diga, por ejemplo: «¿Recordáis quién fue le primero que trajo un bolígrafo Bic de cuatro colores?», yo sé que todos dirán a una y con un grito no exento de emoción y éxtasis: «¡¡¡ Guisande !!!», y eso… eso emociona.

Y a ti te puede pasar lo mismo. Que te apellidas Fernández… pues nada, cuando pasen los años y alguien pregunte: ¿Quién trajo por primera vez a la aldea unas katiuskas con elefantitos rojos?, todos dirán: «¡¡¡ Fernández !!!, ¡¡¡ Fernández !!!». Y esto lo mismo vale para un Fandiño que para un Álvarez, para un Guitérrez que para un Loureiro o un García.

De verdad, si compromiso, si te encuentras mal, no lo dudes, ven a mi aldea y seguro que eres pionero, que te encontrarás mejor, seguro que… «¡¡¡¡¡ Jisandeeeeeeeeeeeeee, pero cómo se che ocurre pitar as patacas oh !!!!!!!». ¡¡¡ Señor, qué éxtasis !!!, otra vez pionero y sin darme cuenta, sino es por Maruja…

Cosas sobre mí, por si interesan

lunes, marzo 14th, 2011

Estaba yo estos días pensando, con lo del premio de la Asociación Galega de Editores a la colección de cuentos Rodribico, que mira que tengo suerte con todo lo que me ha pasado desde el 2009; pero también me decía: ¿A alguien le interesará algo de mi vida, a alguien puede importarle lo que he hecho o dejado de hacer?. Y como las margaritas… comencé: ¿Lo escribo, no lo escribo, lo escribo, no lo escribo?. Pues lo escribo. Y aquí estoy, dispuesto a dar la vara.

Decía eso, que mira que tengo suerte desde el 2009. Es cierto que antes de ese año ya había ganado algunos premios, pocos la verdad, que tampoco te creas tú que yo… pero desde mediados de ese año, joé, es que es cosa que toco cosa que gano. Que a veces hasta me miro y pienso que como nací en Santiago de Compostela, donde el Apóstol, en una ciudad tan tan espiritual, tan tan mística, tan cercana a Dios, no vaya a ser ahora que sea yo la reencarnación de San… que a lo mejor lo soy, no sé, aunque yo me miro a los pies y no veo un cepillo donde depositar las monedas pero…

Y así, pensando pensando sobre esto que me acontece desde el 2009 recuerdo que cuando empecé a escribir tenía unos 15 años y que desde entonces, esto de darle a la letra siempre fue mi pasión hasta el punto, que por eso de que mi familia no quería que fuera periodista (porque hace unos 30 años era casi como ser torero, una cosa rara) como no me dejaban escribir en casa lo hacía en un coche. Lo aparcaba frente a la estación de autobuses de La Coruña hacía la crónica, le daba unas monedas al conductor del autocar de pasajeros, y palante, alá vai el artículo para un periódico de Compostela, donde alguien esperaba a que llegara el ómnibus.

Lo de trabajar en un coche, tenía su aquél. Si era verano no había problema; sacaba de Olivetti, la ponía sobre el capó del Renault 8 y escribía a golpetazo de tecla mientras la gente que pasaba cerca de mí me miraba como diciendo «está faltal».

El problema era en invierno. Entonces echaba los asientos para adelante, y allí atrás escribía en la improvisada oficina retorciéndome la espalda y doliéndome hasta el hueso palomo. Una cruz; pero ya notaba yo entonces que tenía un algo de suerte, un «te va a salir bien», un «no te preocupes», porque tras casi un año escribiendo así, a lo contorsionista, unos amigos me invitaron a formar parte de la Asociación Ecologista Arco Iris.

Si te soy sincero, a mí lo del ecologismo, lo de las florecillas… poco, más bien nada, que hasta entonces la hoja que más conocía era la de laurel para echar en las lentejas; pero… la asociación tenía una ventaja: ¡¡¡ Tenía un local !!!, ¡¡¡ un local !!!.

Bueno, lo de tener es un decir, habíamos ocupado un piso y esa era la sede. Pero nosotros éramos unos ocupas buenos, unos caballeros del delito, de los que limpiábamos el piso, lo poníamos en condiciones y si alguien nos decía que teníamos que abandonarlo… pues nos íbamos.

Y así hacíamos; si había un aviso de evacuación nos trasladábamos a otro y cada uno llevaba lo suyo: mis compañeros y amigos su ideología ecologista y yo la Olivetti. Y mientras ellos protestaban contra no sé que del abedul… yo a escribir historias, artículos, teatro, poesía… y un día, con esto de los poemas me dije: «Mira que es triste el rollo este del desamor, de la esperanza, de la muerte, de la soledad… ». Y tal cual lo pensaba le di una patada intelectual a todo lo que rimara y me embarqué en el mundo del humor. ¿Qué si hice bien? Pues no sé, a lo mejor sí, a lo mejor no, como la margarita.

Te mueres y eres la repera

viernes, enero 21st, 2011

Yo sé que si me muero tengo una esquela gratis en el periódico, supongo que será para avisar que no voy a trabajar, algunas pelillas de algún seguro de sabe Dios qué y para de contar; vamos, como tú, más o menos. Pero tú, que por ejemplo te llamas Raúl Togar o Luis Grijota, e imagínate por un momento que eres un conocido pintor o un laureado escritor… ¿mueres?; pues mueres, y por la cara ya eres una «pérdida», y si eres famoso, entonces ya adquieres la misma dimensión que un coche con 10 años sin pasar la ITV, «irreparable».

Tu estás vivo…. y nada; hagas lo que hagas te tratarán como una alpargata, inventes lo que inventes… ni caso; discurras lo que discurras… sigue pensando chaval y hoy ven a trabajar aunque sea festivo, na un pringao; pero es irte al otro mundo y desde ese momento tú ya no eres un ser humano, eres como una línea divisoria, como un puesto fronterizo porque tras estar fiambre, contigo, Raúl Togar ,«hay un antes y un después», y Luis Grijota «tenía una visión distinta de interpretar las cosas, pasarán muchos años hasta que nazca otro Grijota».

Y entre las muchas frases, una de las más bonitas es esa de «era un hombre adelantado a su tiempo» aunque todo dios se mosqueara porque siempre llegabas tarde, qué más da ahora. No me digas que por esto no merece la pena salir de casa con los ojos vendados, cruzar una autopista de 400 carriles y a ver quien te lleva por delante para estar muerto un día o día y medio, o incluso una semana y si tienes frío que te pongan una capilla ardiente, que si es en mi caso y la pateo en la aldea la quiero pero ya.

Y qué me dices en el plano familiar… ahí la gente se embala, ahí el personal ya pierde los papeles y se lanza a lo bonzo, quemando los últimos cartuchos de su intelecto. «Siempre tuvo a una gran mujer a su lado». Pero una mujer… ¿cuál?, ¿la esposa, la amante, la hermana, la abuela? ¡¡¡¡¡ qué mujer hombre, qué mujer si este tipo estaba soltero… !!!!!. Pero da lo mismo porque dices «mujer excepcional» y vale para todo, hasta para una tía abuela si la tienes.

Y en esto de los óbitos, de pasar a otra dimensión, hay otra frase similar que no falla porque si falla no estás muerto, estás grave, malherido, pero fiambre no, y la frase de marras es: «Detrás de él había una mujer excepcional». Y mira por donde, es justo por esta frase, la de «Detrás de él había una mujer excepcional» por la que perfectamente sé, pero perfectamente, que nunca seré un laureado periodista ni afamado escritor, porque yo es mirar para atrás y lo único que tengo detrás es un dolor de cervicales y un dolor de espalda, pero un dolor…

UNA PREGUNTA, UNA RECOMENDACIÓN

1- Como ya sabéis que este blog es como una ONG y para los que entran en el blog siempre está abierto, pues un amigo del blog, Luis Rodríguez, que vive en Barcelona, es el responsable de Okodia (http://www.okodia.com/es/index.html), Grupo Traductor, así que si queréis hacer una traducción en uno o varios idiomas, u otro servicio lingüístico ya sabéis a donde dirigiros.

2-Tras el rebote que pillé con los políticos, qué preferís ¿artículos de rajar o de humor?. Lo pregunto porque este es mi-tu-nuestro-blog

Ni Pulitzer ni Nobel, yo quiero….

martes, febrero 23rd, 2010

No lo voy a negar, yo siempre tuve una ilusión: que un Ayuntamiento me dedicara una calle, sería la culminación de mi existencia, de mi vida como periodista. ¿El Pulitzer?, nada; el Premio Nobel de Literatura, bagatelas; hombre el de Medicina, por ejemplo sí, que tiene que ser un punto llegar a la cumbre de una profesión sin saber nada, como otros muchos. Como digo, mi ilusión era una calle; pero luego le medité un poco y lo de la calle mejor que no, que me conozco, que soy muy terco y todo el día ocurriría lo mismo: «¿Adónde vas?, a mi calle; «¿quedamos en algún sitio?, en mi calle; «¿tomamos algo?, en mi calle; «¿pero si en tu calle no hay bares?», pues nada, no te preocupes que ya saco yo algo de casa, pero no solo las bebidas y los pinchos, que si os ponéis así… el comedor entero, mesa, sillas y si es preciso el chinero… pero en mi calle.

Y esto en plan individual porque en el institucional estaría todos los días con informes al Ayuntamiento. La calle esta sucia, las aceras están mal, hay poca luz, el paso de peatones no se ve, el… por lo que seguro que sabiendo esto, el Ayuntamiento pensaría: «¿Dedicarle una calle a este tío?, ni hablar, no será mejor una plaza, pero de toros y a ver si lo empitonan?».

Pues he descubierto que no quiero ni calle ni plaza, salvo la de abastos, que a veces tengo un hambre… Mi mayor ilusión sería… ser un clásico, sí, un clásico, como esos que citan en la radio cada cierto tiempo, y eso sí que es la inmortalidad. Sí, lo tengo claro, mi existencia estaría plena si un día voy en el coche (y el día de mañana mis tataranietos en avioneta) y de repente, como en esos programas de música dedicados Mozart o a Beethoven, con esa alegría que tienen esos locutores, dijeran con esa parsimonia y tranquilidad que les caracteriza y casi con eco: «Y ahoraaaaa, vamooooossss a leeer la opussss 435 (prefiero obra, pero sin Monseñor Escrivá dice opus, pues opus, que tampoco por eso vamos a discutir), de Manuel Amadeo Guisande, El caracol descerebrado, con foondoooo de la orquestaaa de Polonia, bajo la batuta de Rooomaaan Polanlekeskiiiii. Se trataaa de una piezaaa que el autooorrrrr escribió en su blogggggg Al fondoooo a la derechhaaaa…».

Bueno, bueno bueno; yo escucho eso en la radio y lo primero que pienso es si estoy vivo y si lo estoy y voy en coche… lo paro en la autopista, en una curva, en un cambio de rasante, lo cruzo y al primero que pase o derrape le digo: «¿¡¡¡¡ Pero usted ha oído, usted ha oído !!!!?». Y si termino en comisaría, no es que termine, sino que empiezo y si voy al juez igual: «¿¡¡¡ Pero usted ha oído, usted ha oído? !!!», y como si voy a la cárcel… mi existencia ya estaría completa.

Oye, pero lo mismo que yo tú, por que tú, pongamos que eres cirujano, entonces el locutor diría: «Y ahoraa, vamos a escuchaaarrr la sinfonía del bisturiiií azul en marchetooo alegratooo en la operación varicéseneaaa (opus 22.333 de, imagínate que te llamas Luis Gutiérrez) Luis Gutiérrez, con arregloooooos de Varcormiff Blas» Pero esto es aplicable a todo. ¿Tu eres chapista o amada de casa… pues nada: «Aahoraa oiremooos el concierto de balleta y orquestaaaa con el título Julian Julian no manches que te mato, de Margaaaa Galaannn con adapataciónnn de Sarnikog con los cooorrooss de Gadobospoool».

Te lo juro que yo escucho eso de «vamooooossss a leeer la opussss 435 de Manuel Amadeo Guisande, El caracol descerebrado, con fondooo de la orquestaaa de Polonia, bajo la batuta de Rooomaaan Polanlekeskiiiii» y ni Pulitzer, ni Nobel, ni premio planeta, ni satélite, ni estrella, ni calle, ni plaza, ni avenida…. que si estoy vivo muero, y si no muero… no hombre, no, que muero, si lo sabré yo.

Cuando de afamado periodista… nada

viernes, septiembre 25th, 2009

Cuando uno empieza a trabajar en un periódico y publica su primer artículo o un reportaje cree que, más o menos, lo escrito tiene tanta importancia como El Quijote. Bueno, tanta no, pero más o menos. Bueno, la verdad, ninguna.

El caso es que esa ilusión de «afamado periodista» se desvanece cuando, por ejemplo, un día vas paseando por una calle y en una tienda que está en reformas ves tu artículo pegado en la cristalera del escaparate que está tapado con periódicos. Entonces comienzas a asumir que de insigne literato nada y que más bien (y ahí sí que aciertas), eres un plumillas colgado como muchos que hay en el globo terráqueo.

Para eso más o menos estás preparado, aunque sufras un cierto impacto emocional; pero para lo que no estás es para, como le sucedió a mi amigo Federico Cocho; que le envuelvan en una tienda una coliflor en una página de periódico con su firma. Para esto, que es difícil, no lo estás, pero mentiría; pues para esto incluso estás, hombre, pero para lo que no (y te puedo asegurar que no), es para lo que le sucedió a quien esto escribe, que antes se llamaba Manuel Guisande y ahora es manuel.guisande@lavoz.es.

Iba tranquilamente paseando por la calle Juan Canalejo de A Coruña cuando a la altura de la calle Sol repentinamente mi vientre tocó arrebato para ir de forma perentoria al cuarto de baño. Cuan estratega militar oteé el horizonte y en cuanto vi una tasca (años ochenta) allí me metí.

Nada más entrar pedí un café y con paso firme fui directo a los lavabos. Puse los pies en el artilugio de pedales, que así eran de modernas las tascas y, tras finalizar la faena, busqué el rollo de papel higiénico. No hizo falta. Frente a mí había varias hojas de periódico colgadas de una alcayata. Tiré de ella y lo primero que leí fue: «La Coruña. Redacción. Por Manuel Guisande». Y como «afamado periodista» pensé: «Más vale malo conocido que bueno por conocer». Y entonces, aquél escrito que había emanado de mi intelecto, cosas de la vida, quiso hacer un soez intento de regreso; que yo sepa no lo consiguió.

PD.- Y NO ME DIGAS QUE NO, QUE SEGURO QUE ALGO TE SUCEDIÓ ¿CUÉNTANOS?