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En las aldeas hay un nivelón…

lunes, marzo 15th, 2010

(Cosas que pasan cuando de la ciudad te vas a vivir al campo sin tener ni idea)

Las ciudades, los pueblos y las aldeas son muy diferentes; pero yo me quedo con las aldeas… vas a comparar. Aquí hay un señorío, una categoría que ni te cuento. Tú en una ciudad no eres nadie y si alguien pregunta por ti lo que suelen decir es: «Sí, hombre, ese que viene y se sienta siempre al final de la barra… sí, que siempre anda con folios….. a ver, ese que… ». Nada, que nadie se percata de ti; puedes pasarte años y años yendo a tres o cuatro sitios que para el resto de los mortales eres un desconocido aunque te hayan visto miles de veces.

Y en los pueblos… en los pueblos el asunto es distinto, te conocen; pero en algunos casos, la verdad, que para conocerte así… «¿Viste al bichiño?». Y el bichiño no es otro que un tío al que un antepasado, en la época de los visigodos, más o menos, por lo que hablan, le picó un día un bichejo mientras sachaba y de ahí (ponle varios siglos para atrás) a todos les quedó lo de bichiño y con el bichiño morirán él, su hijo, su nieto, y su bisnieto si llega a tenerlo. «¿Viste a zapatos?»…. uno que tuvo una tienda de calzado, «¿y a cafés?», qué te voy a explicar… Y así más o menos se llaman todos los habitantes del pueblo a los que cuando si no se hace referencia a su actividad suena como a menosprecio, a poca cosa, como «Chuchi», «Mililto» o «Maca»…

Pero en la aldea…. en la aldea es otra historia, vas a comparar; en las aldeas hay un nivelón… Tú preguntas por Luis, el superalbañil de Oza, y te dirán: «Sí, Luis de Vilachá», que suena a alta alcurnia, con esa «de» intercalada… como los duques de Lugo pero juntos ¿sabes?. Y como Luis de Vilachá está Juan de Ciencasas, que suena a expedicionario con Cristóbal Colón, pero no, es encofrador, y como mucho lo que más ha descubierto es que hay una crisis que no hay quien compre un ladrillo; Alberto de Piñeiro de Vales o Juan de Torrelavandeira, que no son historiadores pero por lo que cuentan cuando uno era electricista y el otro escayolista perfectamente podían serlo; o Juan José de Quistilán, que como se duerma Benedicto XVI le quita el papado en un plis plas. La verdad que en las aldeas hay una categoría… bueno todos menos yo, al que llaman «El periodista» o «Guisande», pero te imaginas que dijeran: «¿Viste a Guisande de Piñeiro de Vales?»… tela.

Claro que en esto siempre hay quien lo supera todo porque es gente que es conocida por todos los habitantes y no hay que hacer referencia alguna ni al pueblo, ni a la ciudad, ni al lugar ni a en qué trabaja ni nada, como así me comentó un compañero (José Antonio López de Alba), que estando de delegado de La Voz de Galicia, en Viveiro, conoció a un tipo que era el más popular del Ayuntamiento y de otros concellos. El hombre era ex guardia civil y todo el mundo sabía de él porque le llamaban «El alma». ¿Por qué al ex guardia civil le llamaban «El alma»?, muy sencillo, porque se había salido del Cuerpo.