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«Papá, ¿puede quedarse a dormir?»

viernes, mayo 6th, 2011

(situaciones inherente al cargo de cabeza de familia)

Te lo juro que llegué a pensar que había niños abandonados, que mi casa era una ONG o un centro misionero, yo el Padre Guisande (con sobrina, claro) y que me ocultaban una cruda realidad porque saben de sobra que si ando triste no estoy para escribir cosas de humor. Y todo esto lo cavilaba porque una semana sí y otra también mis hijos me dicen: «¿Pueden Juan y Luisa quedarse a dormir?».

Y era decirles que sí, y oye; o yo soy muy despistado o estos tíos muy listos, porque para mí que no pasaban ni cinco minutos y ya habían tomado la casa con sus bolsas de deportes, repartido las literas y organizado el día… no, si yo sé que el mundo va muy deprisa pero tanto…

Yo no digo nada; pero me he visto hablando por teléfono con más padres y madres… que al final es que me lío y llamo a uno y me dice que no, que su hija no está en mi casa, que está en la suya, que esa Luisa de la que le hablo es otra Luisa, también compañera de clase de mi hija, y a este paso me da que mis hijos se van a quedar sin amigos y que nunca más volverán de finde porque… ¿te imaginas que alguien te llama para decirte que si puedes dejar a tu hijo en su casa y contestarle que tu hijo no está en su casa, que está contigo tranquilamente viendo la tele, y que por cierto el Dépor gana 1-0?, ¿qué clase de persona, de padre, de ser humano, de cabeza (si la tiene) de familia es la que no sabe ni a quién tiene en casa?, ¿dejarías a tu hijo pasar una noche con esa gente a la que, además, solo conoces por teléfono?.

Yo en principio no; pero claro, si le explico al padre que esto más que una casa los fines de semana parece el metro, que entra y sale uno y luego otro… y que ya no sabes bien quien es el que viene de visita o el que se queda a dormir… porque claro, no vas a llevar un registro y que cuando llegue uno le digas: «Bienvenido joven, ¿se llama usted?. ¿de visita o a dormir, acompañado o solo, cama individual o doble?. ¡¡ Ah, bien !! tome, habitación 3, al fondo a la derecha. Por cierto, no se olvide, que el desayuno lo servimos a las 10».

Distintos
Es que además, los niños de ahora son distintos. Tú antes preguntabas a tu padre o a tu madre si te dejaban ir dormir a la casa de un amigo porque éste previamente se lo había dicho a su padre y éste te llamaba y lo normal era que lo dejaras. Ahora te dicen que si Juanito si se puede quedar a dormir pero el angelito no se lo ha dicho a sus padres, con lo cual te ves llamando a familias y más familias como si tu tuvieras un interés bárbaro en que el chaval se quedara.

Y entonces, cuando no te confundes de crío, pues le dices al padre lo clásico: que lo deje, que es bueno que los niños se conozcan, que se interrelacionen, que además en el campo están aire libre, que hace buen tiempo, que no hay ningún peligro, que son muy amigos… Vamos, acabas de conocer a un chicuelo que se llama Juanito y solo te falta decirle al padre que le tienes un cariño loco y que es el hijo que siempre añoraste tener. Le pones una ternura al asunto sin comerlo ni beberlo… cuando la realidad es que hay días que te sobran todos…

Si a mí, la verdad, en el fondo, que se queden a dormir no me importa; lo que no entiendo es que se queden a dormir y no duerman y en cuanto te despistas te encuentres a uno con un pie en la boca de otro o con la mano como si se la quisiera meter en la oreja o arrancarle los ojos e incluso alguno tirado en un sofá con la cabeza colgando. Y te ves acarreando niños de aquí para allá que aquello, porque nos conocen, te lo juro que nos conocen, pero que visto desde fuera… vamos, yo observo desde fuera a un tío portando niños al hombro de aquí para allá como si fueran fardos y entro a saco con fuego cruzado y con la sioux lanzando flechas y con el cuchillo entre los dientes a cortar cabelleras, vamos que si entro… que no me conozco yo si le hacen algo a un niño… incluso a mí…

Mis vacaciones… medir el mar

lunes, agosto 30th, 2010

Pues al final llega septiembre, ese mes en el que cojo vacaciones y mi mayor responsabilidad (ya sé que es un poco raro esto) es comprobar si el nivel del mar sube. No, si ya sé que a ti lo que te va es atiborrarte de pimientos de padrón, de pulpo, ribeiro blanco y tinto a litros, nécoras, percebes… y alguna tortilla de patata para compensar el gasto.

Que me parece bien, que no tengo nada contra ti, como cuando te empeñas en visitar a alguien, que también son ganas de molestarte en ir a molestar a otros o tener que aguantar a tu cuñado, que todo empezó con eso de «pues cuando quieras en Galicia tienes tu casa y… »; pero claro, yo te entiendo, cómo te ibas a imaginar que fuera a tu casa viviendo él en Huelva… pues vino el tío, y vino a lo bestia, con 40 grados de calor y 4 niños; bueno, 4 fieras.

Y es que esto de la familia… Mira, yo cuando me casé, además de que quería a mi mujer, casi te diría que lo que más me animó fue saber que mi familia política estaba a 8.000 kilómetros, en Ohio, y aún así no creas que los veía tan lejos. Y la verdad que hice bien porque con ellos me llevo genial, son encantadores, y los invito todos los años, pero todos, a ver si un día los conozco, me haría una ilusión… yo ya les dije que para el 2040 o así es una buena época, que es cuando vuelve a ser año santo.

Bueno, a lo que iba, lo mío en verano es otra cosa, controlar el mar, y para ello utilizo una cinta métrica; a mi familia, que la separo unos metros de la playa por si le pudiera ocurrir algo y el agua, que es lo que realmente mido y a dejar descansar la única neurona que me queda activa.

Y esto de medir el mar tiene su aquél porque somos pocos los expertos, muy pocos. Es más, yo solo conozco a dos: uno que se llama Manuel y otro que se apellida Guisande, Jilisande o Paponsande, no sé, algo así; pero quitando esos dos… que yo sepa, ni uno más. Medir el más es una actividad muy tranquila, claro que esto de la serenidad depende de cómo venga septiembre, que si hay indicios de tsunami y tengo que medir desde San Sebastián hasta Faro, en Portugal…. ya te puedes imaginar que curre y que desasosiego, pero desde 1958, que fue cuando empecé este exhaustivo análisis, ni un milímetro oye, ni uno.

No creo que este año cambie mucho, pero de lo que estoy seguro es que en vacaciones lo que mejor me sienta es medir el mar, y de ahí no hay quien me apee. «¿Y Guisande?», «midiendo el mar», dice la sioux, mi mujer. «¿Adónde va Guisande?», a medir el mar; «¿de dónde viene Guisande?», de medir el mar. «¿Pero no va a venir con nosotros a… », «no, no puede, tiene que medir el mar», responde ella. «Pero si estamos en Castilla y no hay mar…», comenta alguien. «Ya, pero él cree que sí porque como siempre está en las nubes mira el cielo de Tierra de Campos, tan azulado, y cree que es el mar, el pobre… », explica con una sonrisa. «Ya verás», dice la sioux: «Guisande ¿subió hoy el mar?». «No, por ahora no, pero no me entretengáis, que me despisto», contesto, si es que oigo algo.

Yo desde que mido el mar y me doy cuenta de la trascendencia que tiene para el ecosistema y el futuro de la raza humana, sobre todo para los que no saben nadar, siento que estoy contribuyendo a un mundo mejor. Y es una faena porque por eso no puedo ir de compras con la sioux, o ver escaparates, ir al súper, esperarla a la salida de la peluquería o tender la ropa, que ya me encantaría a mí porque… ¿y si justo en ese momento cuando tiendo la ropa, por ejemplo, sube el mar, quién avisa, quién da la voz de alarma… ?, ¿a ver si ahora por una tonteriita de esas de ir a por unos fiambres no vaya a ser que…..? .

De todo modos no os perturbéis, no os desconcentréis ni alteréis, por lo menos en septiembre, que estoy al quite y si veo que el mar sube algo o mucho mucho os aviso para que abandonéis la casa; yo, mientras, voy a desalojar mi mente de todo pensamiento palabra, obra u omisión, sobre todo obra, opus, dicen otros. ¿Que si necesito vacaciones?. Bueno, es que yo es repasar lo que he escrito y lo que has leído y es que las necesito pero ya, o me echan o me echo, o me internan o me interno, o me matan o me mato. Un saludo y hasta octubre.

UNA SUGERENCIA Y UN FAVOR
LA SUGERENCIA: Vamos a hacer una terapia de grupo, mientras este mes no hago nada analicemos quién está peor, yo que escribo o tú que lees.

EL FAVOR: ¿Qué os parece si mientras mi mente está en barbecho, cada uno pasáis el enlace del blog a cuatro o cinco amigos y cuando vuelva en octubre me llevo una alegría?. Además, que si no lo envías no te preocupes, que no te vas a quedar sin una pierna, ni tuerto, ni vas a cruzar una calle y te cae una grúa… de

¡¡¡ Vuela Rodribico, vuela, vuela !!!

jueves, abril 29th, 2010

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NO ESTÁ MAL TERMINAR EL MES CON UNA BUENA NOTICIA

Después de algunos años con una serie de cuentos en un cajón, mi colega el pajarico Rodribico ha sido ilustrado por el dibujante y amigo Xosé Tomás (http://xosetomas.blogspot.com/) un crack, y una editorial, Baía, se ha embarcado en el proyecto de editar una serie de 10 cuentos cuya fecha de publicación todavía yo mismo la desconozco.

En principio Rodribico hablará en gallego, pero pronto lo hará en castellano y seguro que en inglés, ya que por unos contactos en Estados Unidos, a través de mi mujer, la sioux, en Ohio están interesados en ver la colección entera en su propio idioma y luego…. como la vida misma, que sea lo que Dios quiera.

Por lo menos Rodribico (un día se lo prometí) saldrá del cajón para surcar libre los cielos. Y si aleteará mucho o poco desde que un día apareció en mi imaginación hasta que lo vi impreso en papel y sentí una gran emoción eso depende ya de vosotros, los lectores; pero hoy es el día en que Rodribico se presenta en la vida para desplegar sus alas y para transmitir lo que a mí me transmitió: alegría, sensibilidad, cariño, mucho cariño, compresión, amor y amistad.

Y Rodribico surgió en unos momentos inolvidables, cuando mis hijas eran pequeñas y les contaba cuentos para luego verlas dormir y darles en la frente el mayor cariño que puede dar un padre…. un beso. Y un día, no me digas cómo, que el vivir y sentir tiene estas cosas inexplicables, se me ocurrió una historia de un pájaro que vivía en un árbol, que era muy aventurero porque era muy fuerte y comía mucho y que descubría con su inocencia los paisajes, las formas (círculos, cuadrados, colores) todo lo que le rodeaba y que luego regresaba cansado, muy cansado a su nido y también él se quedaba dormido.

Y así, con esta idea tan intensamente vivida mientras mis hijas se dormían y yo embelesado veía como su ojillos se cerraban, con la colaboración de Xosé Tomás, que se involucró de lleno también en el texto, por esas cosas que tiene la vida y que uno nunca sabe exactamente cómo suceden, los cuentos serán publicados.

Y mientras llega la hora, la del gran vuelo, hoy os presento a mi amigo Rodribico. Y a partir de ahora, Rodribico, ya no es solo mío… volará y volará y espero que como a mí, a vosotros os transmita lo que siempre me dio: alegría, sensibilidad, cariño, mucho cariño, inocencia, amistad y humor. Rodribico volará y yo, como Alejandra y Victoria, recordaremos momentos irrepetibles, que quedarán grabados para siempre, y como a los buenos amigos, los que nos han marcado en la vida, solo podemos decirle: Suerte, mucha suerte y gracias, muchas gracias Rodribico.

PD. 5 agosto 2010. Ahora ya está en las librerías

Tuve un sueño más raro…

martes, febrero 16th, 2010

Esto de los sueños es complicado porque no sabes bien si lo que sueñas es lo que piensas tú o si son ideas de otro que te las mete en la cabeza precisamente aprovechando que estás dormido, que hasta eso puede ser. En fin, yo no me hago responsable de este artículo y si hay algún psiquiatra que quiera dar una explicación que se levante del diván y se ponga a ello porque yo…. ni flores.

Y lo que voy a contar es que soñé que era dictador. No, si a mí tampoco me gusta ser dictador ni lo soy, joé, qué quieres que le haga pude soñar que era ascensorista, trapecista o tornero fresador; pero no, soñé que era dictador, para que te voy a engañar, hay lo que hay. Pero la verdad es que no me preocupa porque sé que era un sueño ya que llegué al despacho oficial a las 6 de la mañana y no recuerdo yo eso de levantarme tan pronto desde que salí de la incubadora. Definitivamente, no era yo; bueno ya lo explicará el psiquiatra, si se sale del diván.

Total que mi primera decisión de Estado (yo Manuel Guisande, no, el dictador del sueño, que quede claro. Ya verás cómo no va a quedar claro, ya verás); bueno pues fue pedir un café con leche bien cargado y unas tostadas con mantequilla salada. Luego hice un repaso de cómo estaba el país, lo que me llevó tres cuartos de hora, y si te soy sincero hasta me sobró tiempo porque estaba que no veas, y entonces llamé a los ministros.

Fue alucinante, me vieron y dijeron: «¿Y usted ahí?», a lo que respondí, «nada, que soy el dictador, pero solo por unos días». «Yaaah», dijo uno así como con una sonrisita; pero les lancé tal mirada que ya los otros no se plantearon nada más y uno dijo balbuceando: «¿Y cómo quiere que le llamemos?», «señor dictador está bien», respondí secamente.

Así que tras las presentaciones, me levanté porque hablo mejor de pie, (según el sueño porque sentado me quedaba callado) y pregunté: «Miren, hay algo que no comprendo, acabo de leer que hay otros 17 gobernantes…. ¡¡¡ otros 17 como yo !!!. ¿¡¡¡ Quiénes usurpan mi puesto y cómo es posible que hasta ahora hayan podido pagar a todos, a los parlamentos, a los funcionarios…. y además hay 17 televisiones públicas que dan pérdidas !!!?»

Y aquí yo, bueno yo Manuel Guisande, no, el dictador del sueño (que quede claro, no va a quedar, no va a quedar que me lo huelo) dio un golpe en la mesa y dijo. «Supriman todas las televisiones, compren un descodificador de TDT a cada español y regálenselos, que con el gasto de dos teles públicas pagamos los aparatos, ven más programas y mejores. Así ya empezamos a ahorrar. Bueno, y los 17 gobernantes esos, como supongo que son muy listos, que vuelvan a sus trabajos de antes».

«¿Y qué hacemos con todos los funcionarios que sobran?. Y además están los casi 300.000 sindicalistas liberados», dijo el ministro de no sé qué, que tampoco él sabía mucho qué era lo que tenía que hacer. «¿Libequé?», pregunté. Y al final lo comprendí: cobran y no trabajan. «Pues nada, ¿no organizan cursillos para trabajadores?». «Sí», dijo el ministro de Trabajo, que la verdad tenía una pinta de no pegar clavo en su vida…. pero bueno era el de Trabajo, «pues que empiecen ellos mismos a dar ejemplo. Todos a hacer cursillos. Los 300.000, sí los 300.000 liberados esos, todos, y meta también un millón de funcionarios de los que no hacen nada; o sea, de los afiliados a los partidos, de los de carné, que seguro que los otros dos millones son necesarios y mucho».

Yo veía (el dictador) que los ministros estaban alucinando, no decían ni mu, lo que me envalentonó, y les dije: «Ven, sin las autonomías y bien organizado esto sobra dinero para formación, para crear empresas… por cierto que empiecen cuanto antes a invertir a contratar a parados y suban las pensiones, hombre, que es una vergüenza como tienen a los mayores, que han trabajado toda su vida y ahora….». Oye, increíble esto de ser dictador, flipante, todos los comprendieron al segundo y no hacían más que coger notas y más notas en sus cuadernos.

Y en esas estaba cuando me dice el ministro de Interior «¿Y el problema Vasco?», «¿cuál es el problema Vasco?», pregunté. «Que quieren la independencia», contestó. «Pues nada, un referéndum, y si sale que no, pues nada, que se aguanten y si sale que sí, pues se recorta con millones de macrotaladradoras el País Vasco, les damos millones de remos, y como allí hay mucha afición a las traineras, unos a estribor y otros a babor, los empujamos mar adentro y que se apañen. Y los que quieran quedarse rellenamos el País Vasco con nueva tierra y ya está, que una cosa es la ideología y otra el territorio, que antes de que estuvieran los vascos ya había aquí terreno ¡¡¡¡ y eso no lo quita ni Dios !!!!».

Bueno…… fue lo decir eso de «¡¡¡¡ y eso no lo quita ni Dios !!!!», que le debí dar tal énfasis a la frase que nadie se inmutaba, hasta que el ministro de Educación dijo: «Y está lo de la enseñanza y la lengua». «¿Pero qué pasa?», pregunté. «Que parece que nadie quiere hablar castellano», contestó uno. «¿Y qué quieren hablar entonces?», cuestioné extrañado. «Pues unos gallegos, otros vasco, catalán… bable». «¿Pero no saben castellano?», pregunté. «Sí, pero quieren…». Me estaban hartando, la verdad, así que expliqué muy enfadado: «Pues todos chino, que es el futuro, y mientras no se aprenda el chino que cada uno hable lo que le pete pero la lengua oficial desde hoy es el chino para que no haya problemas».

«¿Alguna pregunta más?». Y como nadie decía nada, los animé para que me explicaran qué había que solucionar. Como persistían en el silencio comenté. «Miren, tengo una pregunta, ¿qué es eso de las deslocalización de las empresas?». Uno me miró temblando y lo calmé diciéndole, «pero no tiemble hombre, que así no arreglamos nada». Entonces dijo, «pues que hay empresas que se van a otos países porque la mano de obra es más barata y así ganan más y… ». Bueno, fue oír eso y la que monté. «O sea, ¿¡¡¡¡¡ que por ganar más dan trabajos a otros cuando aquí hay paro…!!!!? esos son unos caras, unos impresentables, que se dejen de tonterías, de deslocalización, bonita palabra, que traigan las empresas y mañana mismo que se presenten en mi despacho, que se van a pasar un mes en el paro a ver si se autolocalizan mentalmente».

Bueno, bueno…. hubo un silencio que ni yo mismo daba crédito. Y luego continué: «Y aquí, según revisé antes de que ustedes vinieran, hay una partida que pone “otros gastos”, pero caramba con los “otros gastos”, son millones y millones». Nadie decía nada y como veían que me iba a enfadar, uno dijo: «Son gastos de representación, tarjetas de crédito para comidas y cenas, viajes, coches oficiales, escoltas para la protección de personalidades…». Aquí me reí, «¿pero ustedes creen que estos son personalidades, que les interesa a alguien…?». Todos comenzaron a reírse, pero como yo era dictador y no quería confianzas, dije: «¡¡¡ Silencio !!!». «Sí, lo ahorramos todo, ¿verdad señor dictador?», dijo otro. «En efecto, y no se olvide de los millonarios sueldos vitalicios esos», respondí pausadamente a la vez que en tono amable explicaba: «No puede ser queridos ministros, que unos ciudadanos tengan cuatro casas, cinco coches, barcos y otros casi ni un techo donde vivir». «Vale, subimos los impuestos a los más ricos un 10%?», dijo el ministro de Economía. Lo miré y debió ser tal la mirada que rectificó: «Bueno, mejor un 40% y ya había pensado yo en quitar eso de los sueldos vitalicios, que tiene usted mucha razón señor dictador», dijo finalmente haciéndome la pelota, que los hay que hasta aprovechan un golpe de Estado. «Dios, qué banda», pensé.

Habían pasado dos horas, los ministros habían dado las oportunas instrucciones, se habían acostumbrado a mi presencia (a Manuel Guisande, no, al dictador. Me juego lo que quieras a que no va a quedar claro) y aquello era casi una fiesta porque al hacer las cuentas, con lo que se ahorraba, el ministro de Sanidad podía invertir un 20% más; el de Cultura un 15, el de Industria un 35 y el de Trabajo hasta un 50% y el de…. entonces desperté. Qué sueños tan raros e ilógicos tiene uno a veces ¿verdad?

DEDICACION ESPECIAL
Este artículo va dedicado especialmente a toda esa gentuza que vive de quienes trabajamos y de los que tienen ahora, pero solo ahora, sus ilusiones rotas porque están en el paro. Animo, nadie dijo que la vida fuera fácil