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Entradas etiquetadas como ‘crack’

Los futbolistas, unos cínicos

domingo, octubre 16th, 2011

Después de esos tipejos que son lo políticos y esos pseudoanalistas que ahora dicen que la crisis del ladrillo «se veía venir» (si hombre, pa ladrillo sí que estás tú hecho), los más cínicos son los futbolistas.

Yo comprendo que todo el día utilizando los pies… pues que te olvidas de la cabeza, del cerebro, y si aún encima cuando la usas es para darle un castañazo a un balón de cuero que pesa 400 gramos, casi medio kilo, que va a unos 30 kilómetros a la hora… pues supongo que la materia gris origina una especie de tsunami interior difícil de controlar y que eso… pues afecta y sino afecta, pues peor, que a ver qué tienes ahí dentro en la mollera para que no notes ese golpetazo con el esférico, que a mi ya solo ajustar un sombrero hasta me duele la sien.

Y es que lo de los futbolistas es mucho. Que a un delantero, pongamos por caso Alvarito Touriño, lo entrevisten y le digan que van a fichar para su puesto a un crack megacrack, que mientras él mete 15 goles por temporada el fenómeno hace 300 y que diga: «Que venga, que será bien recibido y ayudará al equipo… », no lo entiendo.

O a Alvaritiño le falta un hervor o remata demasiado de cabeza, porque a mí me dicen en el periódico que a mi sección va a venir un tipo que lo que yo hago en dos días él lo hace en 5,34 segundos, que además hasta le da tiempo a limpiar las ventanas del diario, engrasar la rotativa y pregunta para qué valen los días festivos… y lo primero que hago es pensar en tres posibilidades. 1- Lo enveneno. 2- lo enveneno y 3-, lo enveneno; bueno, hay una más 4- me enveneno y acabo ya con todo, pero el mega ese va primero como me llamo Fernández.

Es que tú imagínate que eres cirujano cardiovascular y que fichan para el hospital a un tío que dice no es necesario cinco salas de operaciones, que con una llega y que bien colocaditos los pacientes interviene a cinco o seis a la vez en plan simultáneas de ajedrez; que no necesita enfermeras para que le pasen el instrumental, que él es muy ordenadito y que los anestesistas tampoco los precisa, que tiene un método de hipnosis aprendido en Burundi que es genial y que…

Yo, la verdad, ante la eventualidad de tener un megahiperpatacrack así y que alguien diga «que venga»… no lo entiendo, de verdad que no lo entiendo por mucho que lo intento, no lo entiendo; claro que si dice: «que venga, que venga… », ¡¡ ah !!, entonces, eso… eso ya es otra cosa ¿no?

UNA GRAN PERIODISTA Y NUEVAMENTE GRACIAS
Siempre es satisfactorio que los colegas triunfen, como el caso de Beatriz Alvariño, que ha sido fichada por la firma de ropa Do Rego & Novoa, seguro que no se arrepentirán. Por otra parte, no puedo menos que agradecer a otra librería, en este caso Maside, de La Coruña, que da a conocer los cuentos de Rodribico, poniendo en sus escaparates los cuentos

El baloncesto y… Camilo el crack

martes, marzo 29th, 2011

Es increíble esto del cerebro. Hace unas semanas escribí sobre la preadolescencia y la adolescencia, después sobre ir a la pesca del congrio (que ya medirás tú qué tiene que ver) y hace unos minutos, como si le hubiera faltado al tipo ese, al cerebro, va y me dice: «¿Y no vas a escribir nada de baloncesto, del equipo de tu hija?»

Y desaire tal me hizo el cerebro que le contesté: «Bueno, pues vale, hablaré de, de, de… de Camilo». ¿Y quién es Camilo? Pues Camilo Davila es el entrenador del equipo de baloncesto del Colegio Calasancias, en el que ocho chicas de 14 años practican tres horas a la semana para luego jugar el sábado o el domingo, y los padres detrás de ellas en una caravana de coches como si fuéramos a la feria.

¿Y cómo es Camilo?, Camilo es, es… como te diría yo, Camilo es un crack. Si el partido es a media tarde, su primera táctica, sus primeras palabras a las jugadoras son para recuperar el desgaste físico: «¿De qué queréis los bocadillos?». Y ya sabiendo cada una su posición estomacal, entonces Camilo, tras el calentamiento hace un corro con las jugadoras y gritan todos juntos ¡¡¡¡ Calasancias !!!! Y allá van, a la pista.

Yo la verdad, nunca practiqué baloncesto; eso de coger la pelota, levantar los brazos y tirar a canasta…. pues no, si alguna vez he levantado los brazos, y solo uno, fue para pedir un café en la barra de un bar cuando éste está a rebosar de gente y como máximo esfuerzo hasta lo más alto de una alacena para abrir la portezuela y al tacto buscar el avecrem, el perejil o un bote de algo que pide mi mujer y terminar con un dolor… y todo por no subirme a una silla.

Pues eso es lo más cerca que he estado yo del baloncesto porque lo de base me suena a fundamento, a esencia, a clave; lo de pívot a un apellido ruso (Alexandre Pívot) y lo de alero… vamos, lo de alero a ventana, no hay otra.

Yo no sé si Camilo ha jugado al baloncesto, pero con las chicas ensaya jugadas y más jugadas en los entrenamientos, y en el partido, según vea la situación, cuando hay un tiempo muerto, saca de pizarra y aquello (que yo lo he visto desde la primera grada) parece que va invadir un país. «Tú, Sara, coges el balón, te cruzas, paras y bloqueas; tú Lucía pasas bajo el aro; tú Iria, quieta y tú Marian tiras de 3, ¡¡¡de 3 !!!. Y si perdéis el balón ¡¡¡ hacer que lo coja la 4 y falta, que es la que tiene peor tiro !!!, ¡¡¡ la 4, la 4 !!!».

Yo te juro que oigo a Camilo y soy la 4, y además de prometer que si cojo el rebote no tiro y si tiro no la encesto, pido que se pare el juego que voy a charlar un rato con Camilo para saber si además de baloncesto no habrá algo personal contra mí porque esa confabulación de todas a una… Así: «¡¡¡a la 4, a la 4… !!!».

Y Camilo, que vive intensamente el partido, pero muy intensamente, desde la banda marca las jugadas «¡¡¡ la 1, la 1 !!!>, «¡¡¡ la 5, la 5 !!!». Y cuando alguien pierde un balón dándoselo al contrario, así como así, Camilo grita de desesperación. Yo sé que grita por lo que he visto, pero de lo que estoy seguro es que a Camilo más que gritar lo que le encantaría sería parar el juego y decirle al árbitro: «Perdone, ¿podría esperar media hora, que viene ahora un equipo de oftalmólogos del Hospital General a ver si me explica como mi jugadora se ha podido confundir y darle el balón al contrario, que ella va vestida de azul y aquella de blanco?.

Y cuando alguien, por esas cosas que tiene este deporte coge un balón pero no lo coge bien, le resbala por la mano y cae en un pie rebota y vuelve a la mano y como si fuera agua o gelatina se le escurre y así como 10 segundos incapaz de atraparlo, que uno no sabe ya bien que es lo que tiene la jugadora en las manos hasta que ese algo lo pierde, Camilo, si por él fuera pararía nuevamente el partido y acercándose al colegiado le diría: «Perdone que le moleste otra vez, es que es por no gritar ¿sabe?; pero podría esperar unas 5 horas a que lleguen los del circo Ruso y a ver si contratan a mi jugadora para malabarista que la vamos a cambiar por otra, pero de básquet?.

Camilo, de verdad, es un tipo entrañable, las jugadoras lo admiran jueguen o no ese día, se sienten unidas a él, identificadas con lo que les enseña. Nosotros, los padres, lo admiramos también porque es educado y cariñoso con las chicas; ahora eso sí, una cosa no quita la otra Camilo, cuando el partido es a media tarde y llegamos todos derrapando con el coche como si fuéramos a la feria, si nos dieras también un bocadillo…

PD.- Este artículo está dedicado a Camilo Davila Brun, el entrenador del equipo de baloncesto del colegio Calasancias de La Coruña, por lo buena persona que es y el aprecio y el cariño con el que trata a nuestra hijas. Gracias Camilo

De izquierda a derecha, empezando por arriba: Mariela Carnero Bernal (segunda entrenador), Kasse Absa, Sara Gómez López, Eugenia Filgueira Chenlo, Camilo Davila Brun (entrenador), Leticia Barreiro Míguez, Sylla Fatou, Carolina Vega Fiaño, José Nimo Costa (delegado del equipo). Abajo, de izquierda a derecha: Paula Gil Montero, Jessica Nimo Ribao, Iria Seijas Pérez, Alejandra González Carreira, Mónica Ares Noya, María García Barcia y Lucía Brandariz González

La movida del blog

sábado, mayo 9th, 2009

Buenos días, tardes, noches y madrugadas; y lo digo porque ahora me explicaré, que este blog, además de anécdotas, también lleva como subtítulo «y otras cosas de la vida». Y precisamente en esas «otras cosas de la vida» yo pensaba que esto del blog era como el periódico, el de papel, donde hace años publicaba una columna de artículos que se titulaba El canto del Cisne; es decir, que tú escribes y supones que el lector lee y ahí queda la cosa. Luego vas por la calle y alguien te dice: «¡¡ Oye !!, muy bueno el artículo de esta semana», aunque haga un mes, dos o tres que no tocas folio. Lo normal.

Pues resulta que no, que en esto del blog escribes y luego al instante tienes un mogollón de estadísticas que gracias a dos tíos que son unos crack, aunque oficialmente sus cargos no son crack, sino Gerente y Jefe de Area de Canal Voz, Manuel Moreno Berguer y Francesc Pumarola Campeny, respectivamente, puedes saber cuánta gente te leyó, a qué hora, qué sistema operativo utilizó (Windows 2000, Vista, etc), o de qué país vienen las entradas o visitas, entre otros muchos datos. Incluso hasta hace poco, el rey de los blogs de La Voz (cuyo nombre no digo porque es tirar piedras contra mi tejado), me enseñó un mapamundi con unos puntitos y cada uno significaba desde dónde habían accedido para leer lo que habías escrito. Y él tenía, además de muchos de Europa y Suramérica, a un tipo en Japón y otro en China, y por eso lo de buenos días, tardes y noches y madrugadas, que en el blog hay horarios para todos. En mi caso por ejemplo, tengo bloglectores de Colombia, de Estados Unidos, de Argentina, Francia, Gran Bretaña, Dinamarca…. y uno en Groenlandia, al que le mando saludos, obviamente calurosos.

Pero hay más; cuando escribes un artículo, tu foto aparece en un pequeño cuadradito en la página principal (al lado de Blogs de La Voz) y cuando lo hace otro te va desplazando y así hasta que poco a poco te echan; sí, te echan y confieso que más de una vez, cuando te acercas al precipicio de la desaparición y el olvido te dan unas ganas, pero ganas ganas de hacer una llave de judo o coger por el cuello al que tienes al lado y mandarlo a tomar viento, pero por lo visto no se puede.

Las estadísticas están muy bien, pero son un cuelgue (aunque supongo que es porque soy primerizo) y por eso cada cierto tiempo miras cuántos han entrado, a qué hora y desde dónde. Descubres, con esto de los números, cosas tan curiosas como que el personal suele acceder más los días de diario que el fin de semana, porque muchos se adentran en el mundo de Internet en su puesto de trabajo, y que las franjas horarias con mayor intensidad de tráfico son entre las doce de la noche y la una de la mañana, de 9 a 10 y de 13 a 14 horas. Y, por la tarde, ya que no se puede dormir la siesta, entre las 16 y las 17.30, tú ya me entiendes.

Luego, en este mundo tan complicado de la Red, están lo que llaman «enlaces», que de eso no sé nada ni quiero saber, porque para uno que tuve me divorcié; pero lo más importante son las visitas, que a mí mientras no vengan a casa, salvo que traigan la comida, las agradezco, además de los comentarios (que por cierto aprovecho para que hagan más porque van a pensar mis colegas de La Voz que soy un túzaro porque tengo muy pocos). Y así es, más o menos, con gran sorpresa para mí, cómo funciona un Blog, donde no se puede decir artículo, sino post (ya te vale). Por cierto, inevitablemente, como no tengo maldad, el rey de los blogs de La Voz es Nacho de la Fuente, otro crack.