«No es por sintetizar, es que no sé más»
Miércoles, Diciembre 16th, 2009La ponencia, ¿que cómo fue? Pues minutos antes de que subiera al estrado ante unas cien personas estaba bastante nervioso, taquicárdico diría yo. De verdad que no sé como sube el colesterol; pero cómo el estómago llega hasta el pelo te hace un flequillo o la raya al medio, te saluda y te dice «Hola duodeno» y vuelve a su lugar, sí, lo viví.
¿Sabes esas tomas televisivas de la entrega de los Oscar en las que se ven a los candidatos con sus respectivas mujeres que le aprietan la mano y están en tensión?; pues yo peor porque el tío ese, que además es actor, va al escenario, le dan una estatuilla, dice no sé que del grupo, de sus compañeros, un saludo a su madre Rosanne Donowan, que vive en Chicago Distrit 1.525 y se va; pero yo tenía que hablar, sí hablar, y lo peor es que pensaba que eran 20 minutos y al llegar me entero que eran ¡¡¡¡ 30 !!!!.
Por eso, cuando iba por el 17, que más que una ponencia parecía una contrarreloj, tenía tres opciones: Hablar del futuro de la Red y cómo saben los mejillones en salsa verde, fugarme o sentenciar; y así fue, dicho y hecho; tras contarles unas anécdotas (sobre jueces y magistrados) les espeté: «No es por sintetizar, es que no sé mas», lo que provocó alguna carcajada para luego seguir con un turno de preguntas.
¿Y de que hablé? Pues como me había presentado diciendo que no sabía muy bien qué hacía sobre la tarima, y que lo normal era que ellos estuvieran aquí porque dominaban el tema y que yo fuera el público, para aprender…. sin el más mínimo rubor les dije que de la Blogosfera… «ni Ikea y tanto es así –continué- que en el programa que tenéis en las manos dice que entre los asistente se sorteará un notebook, y al leerlo lo primero que pensé fue “cómo se pasan en Lugo que sortean book de cerveza”, aunque después me enteré -dije- que se trataba de un ordenador».
Y claro, cuando uno empieza así una ponencia, con la nulidad por bandera, el absurdo por mástil, y la estupidez por patria, puede pasar de todo; que conectes con el público o que la organización te desconecte el micro y te diga: «Pero hombre, que usted sepa poco, vale; pero decirlo….», pero como el personal se lo tomó a bien, seguí hablando (la parte seria viene en este enlace http://www.lavozdegalicia.es/lugo/2009/12/12/0003_8165857.htm). ¿Que si lo hice bien? Para la sioux, very wonderful (maravilloso), pero claro hay que entenderla porque es mi mujer; para Gelito mi vecino (si estuviera) cajo en ros o bordaches que nin diola; y en mi opinión, digamos que salí airoso del trance porque la verdad, esto de hablar en público es la reoca y más cuando encadenas bobada tras bobada hasta el infinito total.
Pero como toda conferencia tiene una liturgia, en mi caso la viví intensamente. El presentador habla de las cualidades del siguiente ponente (o sea yo) y cuando va a pronunciar tu nombre te dices: «Por Dios, a ver si se equivoca, dice otro, sale otro tío y me dan unos minutos más de vida»; pero como no se confunde, porque el presentador es muy listo, pero que mucho y nunca falla, entonces anuncia tu nombre. Y te lo juro que lo hace con una solemnidad que hasta crees que te están bautizando de nuevo porque lo oyes como con eco, del más allá ¡¡¡¡¡ Mamanuueeelll Guiguiiissaannddeeee !!!!!. Y estando flipao te da ganas de decir acongojado refugiado en tu asiento: «Sísísí, soyyoyoyo, quequepapapasa».
Y como un corderillo vas despacito, casi contando los pasos (yo dí cuatro) hasta el micro. Y en tanto das los pasitos…. en medio de un silencio que no se mueve ni una mosca, todos te miran, sacas un papelillo temblando y ves como la hoja con cinco ideas escritas se balancea…. Pero no es el viento, no, son tus pulsaciones, que van a 170, y si dices «a» hasta parece que todo el edificio va retumbar.
Entonces, ya frente a los micros y los fotógrafos haciéndote instantáneas miras al público, ellos te miran, tú los miras otra vez, te vuelven a mirar y….¡¡¡¡¡ noooooooo hay que hablar !!!!!!! Y entonces empiezas y ahí, chaval, la suerte está echada: fracasas o triunfas. Y cuando acabas, como que notas una tranquilidad física, espiritual, mental…. como si en vez de ir Lugo hubieras ido al Tibet, y una ganas inmensas de ir a un sillón y echarte una siesta hasta agosto mientras piensas: «Very wonderful… airoso… cajo en ros…. que nin diola… otra de estas y me matan, lo sé fijo».
AGRADECIMIENTOS: Debo dar las gracias a la organización, a la concejala de Asuntos Generales del Ayuntamiento de Lugo, Luisa Zarzuela, que me invitó, así como a todos los ponentes por su compañerismo y ánimo: Raúl Ordóñez, Javier Pedreira, Rodolfo Abella, Conrado Xalaberder y José Cora. A Miguel Cabana, delegado de La Voz de Galicia en Lugo por el despliegue informativo. Y siempre a Nacho de La fuente,de La Huella digital, compañero y amigo que siempre me ha ayudado a dar a conocer este blog. Gracias, de verdad.
