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Pues yo no tengo argumentos

Martes, Marzo 27th, 2012

A mí lo que más me sorprende de la gente, de mucha, no es que tenga opinión para todo (bueno eso también), sino los argumentos con los que desarrolla ese sentir, ese saber. No empero (ostras, mira que tenía ganas desde hace años escribir un día eso del no empero y no encontraba el momento. Queda como un poco ridículo ¿no?, pero bueno me hacía ilusión. No empero, no empero».

Pues eso, no empero, tú coges por ejemplo a un tipo el 3 de julio de 1988, a las siete y media de la tarde (sí, en Cuenca vale también por qué no… ) y le preguntas sobre la pena de muerte, y te suelta un carrete que te mata; pues vuelves a pillar al mismo tipo veinte años más tarde, el 4 de agosto del 2008, a la hora que sea, y le sacas a relucir el mismo tema… y alucinante, no se diferencia en nada de lo que te dijo, ni un ápice, ni un olígrafo. Igualito.

Y quien dice de la pena de muerte… pues del aborto, del machismo, del feminismo, del maltrato… de lo que sea. Pues yo no soy capaz, imposible. A mí, por ejemplo, me preguntas por la pena de muerte y lo máximo que alcanzo a decir es: «Hombre, no es plan» y no me digas cómo pero de ahí no hay quien me apee, no soy capaz de hilar tres palabras más.

A mí ya me gustaría soltar una teoría (pero reducida, no como el plasta ese sobre eso de la pena de muerte) y que el argumento fuera consistente y convenciera o, hasta voy más lejos, que incluso no convenciera, que me partieran la cara, da lo mismo, pero que al menos tuviera un fondo, un algo… pues nada, no hay forma. ¿Que qué opino de la pena de muerte? «hombre, no es plan», es que no me sale otra cosa.

No me digas que no es penoso, tanta agencia Efe, Reuters, Europa Press y France Press que tengo aquí en el periódico, tanto Internet y estudios de millones de especialistas… y lo único que se me ocurre decir es… «hombre, no es plan». Hasta he llegado a pensar que como dicen que solo utilizamos el 20% del cerebro a ver si lo que va a ocurrir es que yo al 80% restante lo pongo en funcionamiento de noche, de forma inconsciente (que a mí todo lo que sea inconsciente me va que no veas) y que por eso de ser periodista y acostumbrado a sintetizar, por la mañana todo un compendio del saber y del conocimiento lo reduzco a un «hombre, no es plan».

Yo es que si no es así, la verdad que otra cosa no se me ocurre y si lo que quiere la Ciencia es abrirme la testa y averiguar, por mí… con tal de que después la cosan y no se note… pero eso sí que los cirujanos al menos sean profesionales y no eso del Mir o sustituciones de fin de semana, no vaya a ser que se animen porque «como ya está abierto… » y que se pongan a hacer pruebas y pruebas, a improvisar y a lo bobo me maten porque eso de morir… no es que sea una pena, que yo no valgo mucho, pero, «hombre, no es plan».

Guisande, las conferencias y sus comeduras de coco

Martes, Marzo 1st, 2011

Si este no fuera como digo muchas veces mi-tu-nuestro-blog, pues nada, haría lo que quisiera; pero como no es así… como también es tuyo, pues en ocasiones como esta tengo que pedir permiso o que me orientéis. ¿Y qué me pasa ahora, que idiotez le ocurre al Guisande que anda medio lelo rozando el desquicie, qué le sucede a este tipo que cuando el mundo está que arde, recientemente escribió que su mayor preocupación es si era mejor ducharse o bañarse, a ver con qué tontería nos sale ahora este imbécil? Joé, es que soy noble… pero de una nobleza…. buah como soy (Pensamiento: Guisande no digas bobadas, a ti lo que te pasa es que te falta un punto ¿no?)

Veamos; por esa cosas de la vida me han incluido en un circuito para dar conferencias ¿y qué ocurre, pues que preguntan, y aquí está el asunto, cuánto quiero cobrar?. Y este es el problema, ¿cuánto debo cobrar si me llaman, que también esa es otra, que ni soy conocido ni famoso y a lo mejor solo me llama como siempre mi madre para saber si estoy bien, que una cosa es estar incluido y otra que te inviten?.

Y luego pensé: «Hombre, si es una conferencia de una hora… es una hora sin fumar y entre que me reciben y me despido de los organizadores… pues hora y media no me la quita nadie, con lo cual ya nos ponemos en la friolera de 90 minutos sin fumar y 90 minutos… es mucho». Y con esto de estar sin fumar, me entró una duda: ¿Pero yo por qué cobro por dar la conferencia o por no fumar?. Y así estoy, que no sé cuanto cobrar porque yo por hablar no cobraría nada, pero por no fumar… eso es muy serio, pero que muy serio y como el anuncio yo casi diría que eso, eso no tiene precio.

Bo, estoy en un mar de dudas. ¿Y cuáles son los temas de los que puedo hablar mientras no fumo?. Pues sino fumo a mí me da lo mismo hablar de una cosa que de otra, que me importa a mí de lo que voy a hablar si no puedo fumar… pues puedo hablar de guiones de Radio, de TV y Teatro, de Literatura Infantil (de Rodribico), de los blogs, de cómo se hace un cortometraje o chistes en colaboración con un dibujante… bo, de lo que quieran.

Pues he preguntado y dicen que los precios (caché que le llaman) por una hora hablando suele ser entre 200 y 400 euros ¿y por una hora o 90 minutos sin fumar?. Y para saber qué debo cobrar he hecho una prueba. Cogí el coche, fui despacito, muy despacito durante una hora fumando y oye, una felicidad; dando unas caladas, encendiendo un pitillito aquí, otro allá… incluso hablando como si estuviera dando una conferencia… Va, un placer… tanto que hasta me dije: «En estas condiciones más que cobrar debería de pagar».

Y luego hice el mismo trayecto hablando, solo hablando, dando la conferencia, pero sin fumar, que aquí está la clave, sin fumar, y fue horroroso, pero es que no os lo podéis imaginar lo duro y espantoso que fue y ahí me di cuenta que si voy a sufrir de esta guisa/ande usted y dejémoslo por ser el primer año en 250 euros si contactan con manuel.guisande@lavoz.es, que así es como me llamo ahora, por lo visto.

Y ya lo tenía todo claro cuando me asaltó otra duda: ¿Y si doy muchas conferencias y dejo de fumar y soy feliz sin el tabaco; pero infeliz, totalmente infeliz disertando, cuánto debo cobrar entonces por hablar?. Y fue pensar en esto, en esta otra duda metafísica sin tener aún aclarada la primera, que me dio un escalofrío, un estremecimiento y, joé, si no llega a ser porque tenía a mano un cigarrillo y ver por la ventana de casa la mirada bonachona la vaca marela, que con esos ojazos que tiene como que me decía: «Tranquilízate, tranquilízate… », ya me veía yo otra vez piensa que te piensa y desesperado en lo que tendría que cobrar por… ¡¡¡ Dios, qué susto !!!

Camareros… cerebros privilegiados

Martes, Enero 26th, 2010

Los camareros tienen un cerebro privilegiado, una capacidad de retención que ya me gustaría a mí; pero no solo ahora, que me queda una neurona y la utilizo en el blog, en monodosis, como los medicamentos, sino desde que nací.

Presta atención, pero mucha a lo que voy a escribir. Llegas a un bar con varios amigos, te acercas a la barra pides un café con leche, una cerveza, un cortado, un Coca-cola, una tapa de tortilla, y cuando ya parece que ya está todo, el del café con leche dice que no, que un descafeinado, y el camarero, muy profesional, pregunta «¿De sobre o máquina?, que nunca supe la diferencia, pero por lo visto lo hay. Pues mientras va a preparar todo, otro que también está en la barra a dos metros de ti dice: «Me puede cambiar para tabaco». Todo esto en poco mas de 20 segundos y dando los buenos días.

Pregunta: ¿Eres capaz de recordar todo lo que se acaba de pedir al camarero?. 1 acierto. Sigue durmiendo y no te levantes en todo el día, que ya no sé ni para que saliste de cama, pero como te has levando porque si no sería imposible que leyeras esto, ¡¡¡Ánimo !!!, que a ver si acaba el día y te vas a sobar porque para lo que vas a hacer hoy… 2 aciertos. Anda, vete con el de 1, va a ser mejor, inútil. 3 aciertos. Vale, estás en la media normal, sigue currando. 4 aciertos. Lo tuyo es más que normal, pide un aumento de sueldo. 5 aciertos. Pleno. Realmente lo tuyo es paranormal, bueno no, tú eres camarero.

Pero esto que vive este profesional de la bandeja no es solo en 20 segundos, sino así casi todo el día y no 8 horas, no, 10 o12, mientras el barrigas/bigotes (que suele ser el dueño) mira desde una esquina de la barra como se llena la caja. Y en medio de esta vorágine diaria, otro grupo, otra gente, y cuando ya se ha pedido todo y el camarero se va a por lo solicitado se oye una voz que dice a grito pelado: «¡¡Ah!!, y una ensaimada». ¿Ensaimada?, tienes suerte que él es un profesional porque a mí me pides 7 cosas y al final se te ocurre la ensaimada y te llevas una ensaimada-ensalada de… sí, de eso.

No sé tú, pero si yo estoy como ellos, de un lado a otro de la barra en horas puntas y todo el personal como gallinas cacareando y pidiendo… palabra que saco un par de kalashnikov, hago un barrido que no veas y a los que quedan les digo: «Qué, ¿a que os parece bien a todos café con leche?. Pues en fila de uno y a callar» y fijo que el local, excepto los que han quedado fiambres, ese día hace una caja que no veas, y haces caja porque dijiste café con leche, que llegas a decir camarones y todos uno a uno un ración tras ración… vamos, como me llamo Guisande.

Y es que además en esta dura profesión poco valorada aún encima siempre hay alguien que pide, por ejemplo, un refresco de naranja, y cuando se lo ponen, dice: «¿Es que esta marca?». «¿¡¡¡ Marca !!!? Anda, bebe y calla papón que me acabo de cargar a veinte y te voy a marcar la cara con un copyright de imbécil que vas a ir con ese © en la frente toda la vida».

Yo, la verdad, tengo un bar y es un éxito o me lo cierran al día siguiente, porque mira que hay gente pesadita, que entra y dice: «Yo quería, yo quería…». Y tú piensas: «Pero este tío viene a tomar algo o viene a querer conocerse, a saber como es, que entonces no es aquí, que es en la primera planta, donde pone psi-qui-a-tra, que esto es el bar, solo tres letras B-A-R, que ya con menos no hay nada; bueno, sí, TU».

De verdad, para mí los camareros es un gremio admirable que con esa portentosa memoria podían haber hecho como mínimo notarías, que además el figura este cobra por folio, que ya es triste chapar tanto por ganar por DIN A-4, mientras que él ejercita la memoria y el cerebro todo el día y, además, te da lo que le pides, él, claro, que es el camarero y el profesional, porque yo… vamos yo me mareas como a ellos y… o el kalashnikov o la ensaimada.

COMO EN EL SUPER

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Porque no me dedico al tráfico de órganos, que sino…

Lunes, Diciembre 21st, 2009

Siempre que Christopher (10 años) y Noe (9) van a Francia a ver a su padre, siempre, o casi siempre, ocurre algo con los papeles o los apellidos. Entre que mi mujer Veneatra es india nativa americana; uno de sus hijos, Christopher, es franco-americano; el otro, Noe, francés, y yo gallego… que la verdad, y estoy contigo, también podría haber conocido a una de Vilagarcía, por ejemplo; bueno, pues eso, algo siempre ocurre.

Así que hace unos días, el pasado sábado, pasó lo que tenía que pasar. ¿Y qué pasó?, pues los niños siempre han viajado en avión con sus documentos nacionales de identidad; pero ahora, por lo visto, aunque diría más bien por lo vivido, tienen que sacar el pasaporte. Así que al embarcarlos para París no les dejaban porque no lo tenían, pero una chica de Iberia dijo que en la oficina del Cuerpo Nacional de Policía nos extenderían una autorización y problema resuelto.

¿Y qué puede ocurrir en una oficina del Cuerpo Nacional de Policía? Pues el 99,9% de las veces tratan de resolverte el problema, pero puedes dar con uno, que es 1 entre 1.000.000 que sea un poco inútil; pues nosotros dimos no con el 1 entre 1.000.000 sino con el 1 entre 100000000000000000000000000000 (y ponle tú los ceros que quieras que yo me canso). ¿Cuál era el problema del agente que nos atendió a las 13 horas del sábado, que era el que estaba de guardia?. Vamos a ver, la Psiquiatría aún no está tan adelantada, pero a todo se llegará ya que después de que Veneatra mostrara su pasaporte y los DNI de los niños, haciendo hincapié en que tenían los mismos apellidos, la pregunta del agente lo superó todo cuando en plan chuletilla exclamó: «¿Y cómo sé yo que usted es su madre?».

Hombre, yo estuve por invitarle a pasar las navidades a casa para comprobarlo, desangrarlos allí mismo y hacer una prueba de ADN, pero que como el avión salía dentro de media hora, pues que con los documentos que tenía en su poder… Entonces comenzó un episodio surrealista. Para afianzar más que Veneatra era su madre le mostramos las tarjetas sanitarias de los tres, en las que viene el apellido, Paynther, que en Galicia hay miles, como todo el mundo sabe. Pues ni así: «Porque yo no sé si es su madre». Y en tanto el agente decía que no había suficientes pruebas, Noé, con 9 años, decía: «¡¡¡ claro que es mi madre !!!». Y Christopher, con 10, trataba de explicarle: «Se lo juro que es mi madre, que vamos a ver mi padre».

Entonces Veneatra mentó lo peor que podía mentar a este percebe: «Es que no sabíamos que se necesitaba pasaporte». Y ahí el listillo soltó su parrafada: «Según el artículo 1 el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento». Y mientras lo recitaba yo pensaba el artículo 1 de qué, de la Conferencia Episcopal, de Frutería Lillo, Transportes Gelmirez… porque del Código Civil no, que es el 6.1, pero este pensamiento fue fugaz, fugacísimo, casi imperceptible por la Nasa, porque lo que realmente pensaba era: «Pero Dios, quién es este túzaro y quién es el túzaro que ha puesto a este túzaro para atender al público».

Y así, de túzaro en túzaro en la salita/oficina ya llevábamos media hora, los niños manchados de chocolate, Veneatra regañándoles (que para ser traficantes éramos correctos de carallo), Noe preguntado que «¿por qué dice ese señor que no eres mi madre?», Christopher asegurando que «vamos a perder el avión» (animando, claro) y el agente haciendo llamadas porque le dije que quería hablar con un superior, pero con un superior un poquito más que él, no mucho, porque el superior superior; o sea, Dios, ni a este tío sería capaz de arreglarlo.

Y en tanto no contestaba el superior, pues unas preguntas muy normales: «¿Tienen ahí el Libro de Familia?», y te daba ganas decir: «Naturalmente, cómo no lo vamos a tener, si es con lo primero que salimos de casa y también tenemos la partida de nacimiento y al médico que atendió al parto…». Y en medio de este lío que yo flipaba, Veneatra le dice al elemento que nos tocó en suerte: «¿Y dónde podemos saber las nuevas normas?». Y el agente, muy en su papel, responde: «En el Boletín Oficial del Estado, en el BOE». Y te lo juro que yo ya esperaba de todo, pero no que mi mujer dijera tan feliz: «Pues podemos suscribirnos». ¿Suscribirnos al BOE, pero hay algún imbécil en España que se suscriba al BOE, pero qué creerá que es el BOE, una revista del corazón, un compendio de National Geographic… el BOE?.

De verdad que todo me superaba, porque claro, no estábamos en el macroaeropuerto de Pekín, con dos niños chinitos, careto aplastado, vista extraviada y sin saber ni mu de español. Ni en Etiopía, con dos negritos de pelo rizado y ojos oscuros como el carbón hablando solamente entre ellos el huluhulumagalú… no, estábamos en el aeropuerto de Alvedro, en A Coruña (Galicia, España) con dos niños de 9 y 10 años; rubios como su madre, con ojos azules como su madre, altos como su madre y hablando francés como su madre. Que vamos, podía servirle de pista… pues no porque mientras hacía llamadas y más llamadas comentaba: «Es que hoy en día, con los menores…», en tanto yo pensaba «pues para lo que te sirvió a ti crecer… », a la vez que le decía: «Pero agente, si llevamos casi 45 minutos, tiene los documentos, coinciden los apellidos del DNI, de las tarjetas sanitarias… ¿Cómo no van a ser su hijos? y mi DNI dice donde vivo y si es necesario me hago respon….»

Y cuando contactó con el superior la explicación fue tan increíble que me dije: «No es que los niños no se vayan a Francia, es que de aquí no salimos nadie. Ellos directos a una familia de acogida y mi mujer y yo al trullo e incomunicados», porque el agente, en vez de explicar más o menos lo que sucedía, dijo, como si en vez de personas estuviera vendiendo aceite a granel: «Hay aquí una norteamericana, un español, un niño franco-americano y otro francés que no tienen pasaporte y los niños van solos a París».

Y mientras explicaba esto cavilaba, pero pensará este tío que me dedico al tráfico de niños…. a la vez que me decía, pena que no me dedicara al de órganos, que iba al coche y del maletero sacaba un cerebro normal, de tipo medio/bajo, y se lo trasplantaba a este inútil. Si, los niños salieron para París, gracias a que el avión traía retraso, yo estuve alucinado y riendo después un rato largo ¿y el agente?. Dios, ni me lo mentes.

AMIGOS DEL BLOG

Nuestro amigo y colega de mi-tu-nuestro blog Alfonso Hermida, presentador de la TVG, actuará este domingo, (27 de diciembre) en el IX Certame de Teatro Enxebre de O Grove (Galicia, España) con la compañía de teatro Axóuxere (Oleiros) en la que representará la obra A gata sobre o tellado de zinc quente , de Tennesse Wiliams